Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Este Fic, es un reto de FxRobalino, aparece en el capítulo 6 de "Harry Potter: El Retorno del Rey".

N/A Laura: No se hacen una idea, de la cantidad de versiones y de veces que he publicado este Fic en este medio, ¡y nunca he logrado hacerlo funcionar!

Harry debe ser mujer.

Harry mujer debe gustar de mujeres.

Harry mujer debe tener un harem de mínimo siete mujeres, la única obligada es Hermione.

Harry mujer debe ser alguna criatura mágica como las Veelas (a elección del autor).

La historia debe comenzar en tercer, cuarto o entre esos dos años.

Harry mujer debe tener una relación incestuosa (relación con su madre o hermana)

"Un príncipe que no se preocupe del arte de la guerra, aparte de las calamidades que le pueden acaecer, jamás podrá ser apreciado por sus soldados ni tampoco fiarse de ellos".

Maquiavelo (s.f)

53: Un Plan Arriesgado.

Lily y su vieja amiga Eleonora Weller (ahora Greengrass), veían con emoción, y una gran felicidad, como Harriet había colocado a Nott, contra las cuerdas.

Dos días después, en el patio de la casa Deneuve, estaban todas las chicas que estaban enamoradas de la pelinegra, allí estaban los amigos masculinos que tenían las hermanas Potter (como Neville Longbottom o los gemelos Weasley), allí estaban unos pocos miembros del Wizengamot, quienes pasaron sin complicaciones, las salvaguardas de la mansión Deneuve, (por consecuencia), eran de confianza. Y, como aquel que uniría a Harriet y Daphne, en matrimonio, se encontraba nada más, y nada menos que Sirius Black, quien no alargó la ceremonia, pues sería un ritual mágico, no una boda religiosa Muggle.

—Yo, Daphne, dejaré atrás a la familia Greengrass, para afiliarme a la familia Potter, al comprometerme en cuerpo, alma, espíritu y amor, a siempre ser fiel, a Harriet Potter.

—Yo, Harriet, te recibo, te acepto en mi familia. Me comprometo en cuerpo, alma, espíritu, a que nunca te falte nada y, con mi amor, de todo mal serás protegida, con mi amor prometo hacerte feliz, cada día de mi vida, Daphne Potter.

Una runa brilló con fuerza en el suelo, luego apareció otra, y otra, y así, hasta hacer un circulo rúnico, para cada una de las implicadas en el matrimonio.

Primero, las runas brillaron en un color blanco, y luego en un color rojo.

Luego de color blanco con un contorno rosado, y pasaron a reptar por los cuerpos de ambas, hasta sus muñecas, donde ardieron con fuerza, ambas entregaron el anillo a la otra, las runas brillaron en dorado, cegándolos a todos, por algunos instantes.

Cuando los invitados pudieron ver, se encontraron con ambas chicas, compartiendo un beso.

Dos días después, el mismo ritual de bodas, se repitió.

En esta ocasión, fue por un mensaje de los padres de las hermanas Patil, quienes le pedían a Harriet que cuidara de ambas chicas. Por lo que Padma pudo extraer de una lectura entre líneas, los Mortífagos (o, más probablemente), algún grupo de criaturas al servicio de Voldemort, habían dado con los Patil.

Ni Padma, ni Parvati, se mostraron en contra de realizar el ritual y vincular sus vidas, a la vida de su amada.

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Una hora después, de la boda de Harriet, Padma y Parvati Potter, el Ministro Cornelius Fudge y la futura ministra Amelia Bones, caminaban por el Callejón Diagon, acompañados por dos escoltas, pero en realidad, al menos una docena de Aurores, estaban camuflados entre el gentío, y atentos ante cualquier ataque.

Ataque que no ocurrió, y llegaron pronto, al banco de Gringotts, ingresaron y se acercaron a uno de los duendes que atendían tras una de las cajas.

― ¿Qué se le ofrece, Ministro Fudge? ―preguntó el duende, Fudge solo enseñó una tarjeta roja que le había sido entregada, el año pasado. Esa tarjeta, le permitía un pase directo a verse personalmente con el rey Gringotts C. El duende agitó su mano y luego chasqueó, siete duendes armados, aparecieron por un pasillo. ―Ellos le guiarán hasta su majestad.

―Gracias ―dijeron Fudge y Bones, quienes fueron escoltados por detrás de los mostradores, pasando por un pasillo, doblando a la derecha, siguieron derecho por otro pasillo, doblaron a la izquierda, luego descendieron unas escaleras, nuevamente a la izquierda, más escaleras, pero ahora ascendentes, derecha, derecha, izquierda, escaleras descendentes, pasillo, derecha, pasillo y finalmente, después de girar a la derecha, vieron dos grandes puertas doradas con el título o nombre Gringotts, en planteado, al atravesar las puertas, se encontraron ante el rey.

― ¿Qué desean? ―preguntó el rey, a Fudge y Bones, luego miró al duende que escoltó a los humanos a su salón de trono― ¿Por qué permiten, que dos magos entren en mi salón de trono?

―Porque ellos, mi señor ―dijo uno de los guerreros ―Tienen un pase directo. Algo que solo usted, podría haberles entregado. ―Otro duende tomó la tarjeta, de manos de Fudge y la enseñó al rey.

―Es genuina. Hablen ―pidió el rey.

―Su majestad. Deseamos asegurarnos, de que usted y su pueblo duende, sigan afiliados al Ministerio, y no vayan a los Mortífagos ―dijo Fudge. ―Para ello, tengo en mi capa, un documento, firmado por todas las familias neutrales y de la luz, del Wizengamot, donde se comprometen, a permitirles extraer todos los objetos que tengan en ellos, manos de duendes.

―Garik, extrae de la capa del ministro Fudge, tal documento... si es que existe ―ordenó el rey, uno de los guerreros se acercó con cuidado, le retiró la capa de los hombros lentamente al Ministro y tomó el pergamino, el cual abrió y chasqueó sus dedos, dejando que un brillo violeta, saliera de sus dedos y golpeara suavemente el pergamino.

―Es genuino, mi señor. Todas las familias de la luz y neutrales, están de acuerdo. ―Dijo Garik.

―Tienen nuestra palabra ―dijo el rey ―De que, en ningún momento o caso, nos aliaremos con los Mortífagos, ni tampoco si es que vienen a nosotros.

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En la mansión Ryddle, Nott y su hijo Theodore, estaban chillando y revolcándose en el suelo, producto del dolor, que les causaba la maldición Cruciatus. Voldemort estaba furioso, porque tanto el padre, como el hijo, fracasaron en su misión de tomar a Daphne, y así tener una forma de hacer pagar a Harriet Potter, por todas las humillaciones, que había estado haciendo pasar a Lord Voldemort, a lo largo de tantos años de guerra.

Pues bien, Lord Voldemort, el más grande Lord Oscuro que Europa jamás había conocido, estaba harto y fastidiado, de ser derrotado, y humillado, una y otra vez, sin descanso.

—Prepárense. Prepárense. No descansen, no duerman, repasen toda maldición que conozcan, vigilen sus muñecas, vigilen sus varitas, vigilen sus manos. Mañana en la noche, vamos a hacer temblar los cimientos de la Inglaterra Mágica. Mañana atacaremos Hogwarts, mañana Cornelius Fudge y Amelia Bones, verán su último suspiro y verán su último amanecer.

El grito de guerra se escuchó, en toda la mansión de los Ryddle.

Ya era suficiente de ese patético juego de Ajedrez. Ya era suficiente de ver caer a sus hombres, uno tras otro.

Era el momento estelar, era el momento final.

Harriet Potter, caería bajo la magia de Lord Voldemort.

De una vez, y para siempre.

—No atacaremos el edificio ministerial. Es casi seguro que Fudge, Bones y Dumbledore, ya han pensado en eso —comunicó Voldemort a sus hombres y aliados. —Marcharemos a Hogwarts, con las primeras luces del alba. Lo primero en caer: deben de ser sus torres. Sus torres serán lo primero en ser demolidas, luego entraremos y arrasaremos con todo. Qué no quede cuadro sin quemar, ni estatua sin ser deformada. Incluso los fantasmas, huirán al vernos marchar por los pasillos del colegio. Destruyan las cuatro Salas Comunes, destruyan los invernaderos, quemen el bosque y Hogsmeade. Tan pronto como ves a Harriet Potter, dar su último suspiro, tan pronto como la muerte de esa maldita mocosa sea un hecho, entonces, y solo entonces, marcharemos contra el Ministerio de Magia, —se puso de pie, miró con fiereza a sus Mortífagos— ¡Y LOS MAGOS ESTARÁN EN LA CIMA DE LA CADENA DE MANDO! ¡YA BASTA DE ESTAR OCULTÁNDONOS DE LOS MUGGLES! ¡YA BASTA DE VIVIR EN PUEBLOS MÁGICOS Y DE VIVIR TEMEROSOS! ¡NO MÁS MINISTERIO DE MAGIA, NO MÁS MACUSA! ¡A PARTIR DE MAÑANA, COMIENZA MI MOMENTO! ¡ES LA HORA DE QUE YO: ¡LORD VOLDEMORT, ME SIENTE EN EL LUGAR QUE ME CORRESPONDE, ¡COMO AUTÉNTICO LORD DEL PLANETA! —Volvió su mirada a un rincón. —Severus. Dumbledore, debe morir para mañana, y en la tarde-noche, traerás a mis manos, la Varita de Saúco.

—Dos Magos Oscuros, reconocidos como Eliott y Gustav Jüns, han sido capturados y dados de baja posteriormente, por miembros del Escuadrón de Aurores, tras intentar ingresar a la fuerza, en la tienda de varitas Ollivander, después de haber confesado, el intento de secuestro, del famoso vendedor de Varitas.

— ¡¿QUÉ ESTÁS DICIENDO?! —Rugió Voldemort furioso.

—Es... Es lo que di-dice... En... La última edición de El Profeta —dijo un temeroso Mortífago.

— ¡AVADA KEDAVRA! —el Mortífago cayó al suelo. Se hizo el silencio. —Severus.

— ¿Sí, mi lord? —preguntó Severus Snape, sin emociones aparentes.

— ¿Tienes alguna idea, desde donde activa Dumbledore, las Salvaguardas del castillo? —preguntó.

—Me temo que desconozco esa información, mi lord. No creo que vayan siendo cosas, que se deben contar a la ligera, siendo él, el director —dijo Severus.

Eso tiene sentido —pensó Voldemort. Mientras que se decidía a probar con la Legeremancia, en busca de algo referente a las hermanas Potter, pero ni Harriet, ni Karen tenían la guardia baja, fue peor cuando intentó entrar en la mente de la hermana mayor, pues un flujo Legeremántico en reversa, se desató, ocasionándole un agudo dolor de cabeza, que casi desmaya al Lord de las Serpientes. —Prepárense, para atacar a Fudge y a Bones. Debemos de sacarlos a ambos del camino, a como dé lugar.

—Sí señor —dijeron todos.

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Dumbledore deseaba poder imaginarse a una Harriet Potter preparada, para enfrentarse a Voldemort. Deseaba imaginarla en primera fila del campo de batalla, luchando contra el Lord Oscuro, con todas sus fuerzas.

Pero, a través de seis años, no podía evitar ver a una versión suya, en femenino y muy joven.

Un juego de ajedrez solo es interesante, si logras vislumbrar lo que hay detrás del movimiento de un peón —pensó. Había pasado tanto tiempo, que no recordaba a quien pertenecía la cita. Pero no pudo evitar pensar, que era justamente eso, ante lo que se encontraba. —Harriet Potter y yo, somos ajedrecistas. Ambos, tenemos una gran facilidad con las palabras, movemos a las personas, en la dirección que deseamos, y vemos como el mundo reacciona, cuando movemos un peón, caballo o alfil. —Suspiró. — ¿Y si Lily sabía, que yo querría usar a su hija mayor, como mi herramienta, para eliminar a Voldemort?, ¿acaso ella lo sabía? —una nueva teoría, comenzaba a forjarse en su mente, cosa que lo hizo temer. — ¿Supo que mi atención iría hacía su primogénita, debido a la cicatriz en su frente, y la crio, para que fuera más bien una ajedrecista, en lugar de una aventurera? —las posibilidades, de que Lily Potter, de alguna forma hubiera podido descubrir sus planes, hacía su primogénita y de cómo pudo haber educado a la joven, para que todo lo resolviera estratégicamente, en retaguardia. En lugar de en el frente de batalla. Tal posibilidad le hizo temer aún más. —Es una reina. Pero yo... —si Voldemort era su enemigo (pero también el enemigo de Harriet), ¿eso hacía de él, el rey que estaría de pie junto a Harriet, en el momento clave de la última batalla contra Voldemort?, bajó su mirada a su mano, a la varita de Saúco. Si Harriet y él, se quedaban en retaguardia, viendo a los maestros, los miembros de La Orden del Fénix y a los alumnos de séptimo, sexto y quinto grado, combatiendo a los Mortífagos y demás criaturas oscuras que Voldemort traería, ¿Quién de los dos eliminaría a Tom Sorvolo Ryddle, cuando el humo y el polvo se acentuaran, en el campo de batalla?, pensó en tal punto de una guerra. — ¿Acaso ella, me permitiría ir hacía el frente y combatir a Tom?, ¿acaso ella, se recostaría contra un árbol, y lo miraría todo desde lejos? —pensar en cómo había estado Harriet Potter, desde su primer año, pensar en que lo de la Batalla del Ministerio, solo fue una rareza, como un evento magnifico, que ocurría una vez, cada cierto número de años, le hizo sentir que estaba en la oscuridad, ante un camino desconocido, no sabía lo que estaría ante él. Si daba un paso, ¿aún tendría una superficie delante suyo, para pararse firmemente, o el vacío le esperaba? — ¿Acaso ella, irá a emplear maldiciones como Confringo, Bombarda o la Maldición Asesina, ¿para hacer mella en el enemigo? —no es lo que él haría, pero Harriet era bastante despiadada, las fotografías del profeta, correspondientes al día 17 de junio de 1996, de la Batalla del Ministerio, así lo demostraron. —Hacer mella, disminuir el número de soldados que tiene Tom. Para ganar una guerra, tal cosa es necesaria. —Extrajo de un cajón un pergamino, sacó un pote de tinta y una pluma, dando paso a escribir una carta, pues ciertas cosas serían necesarias, para la gran batalla de Hogwarts. Él sabía que se libraría, tarde o temprano, y deseaba que el colegio tuviera una forma de defenderse.

Harriet Potter, haría lo que fuera necesario para salvar y cuidar de sus amadas. Dumbledore, parecía finalmente ir aceptando eso.

Y, ya que él mismo sabía que no estaría allí, al año siguiente, ya que sabía que no vería el año nuevo, para recibir al 1997, (el año en el que él pensaba, firmemente que se libraría el combate entre los Mortífagos y Hogwarts,), entonces se encargaría, de que Minerva y Harriet, tuvieran lo que se necesitaba, para hacer mella en las fuerzas de Tom, que tarde o temprano, marcharían hacía el castillo.

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Al mismo tiempo, del otro lado del Bosque Prohibido, se encontraban Harriet, Hermione, Ginny y Lily, colocando algunas runas, en la frontera del Bosque, con los terrenos que oficialmente, ya no eran parte de Hogwarts.

Fue idea de Harriet, el alzar una barrera muy especial.

—Espera, cariño —la detuvo su madre, al ver a su primogénita, colocar una runa, debajo de la runa de Salvaguarda —Esa runa, es la de fuego infernal.

— ¿Y es que acaso crees, que los dejaré entrar y marchar hacía el castillo libremente, madre? —preguntó Harriet a Lily, como si la pelirroja mayor, se hubiera vuelto loca.

Lily frunció el ceño, pero no enfadada con su hija, sino tratando de pensar, en lo que podría haber estado haciendo todo ese rato. Mientras que ellas colocaban las runas de barrera, ¿Qué había estado haciendo la Lady?, agitó su varita y Lily abrió los ojos: runas de fuego ordinarias, runas de trampas de fuego, runas explosivas, runas de arenas movedizas, repartidas por todo el bosque. Para lograr algo así, hacían falta varios días, ¿Cuándo lo hizo?, ¿acaso su lado Merodeador, le había ayudado con un plan de ese calibre?, actualmente el bosque prohibido, (y a saber cuánto más de los terrenos de Hogwarts), eran lo más parecido a un campo minado de la II Guerra Mundial.

Eso, causaría un daño inmenso sobre las fuerzas de Voldemort, de eso no había duda.

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Cuando volvió a su habitación, una carta permanecía en su mesa de noche, extrañada la agarró, y leyó.

Mañana, preséntate en la oficina del profesor Dumbledore a las 20:00, cree haber descubierto una pista, sobre como derrotar a Aquel-Que-No-Debe-Ser-Nombrado.

ATTE.: Mamá.

Dobló la carta y la guardó en su baúl.

Se preguntaba que había descubierto el profesor Dumbledore, pero bueno: sería algo, que descubriría a la noche siguiente.

Ella estaría a salvo, de la batalla que iniciaría y, cuando volviera, quizás la misma ya habría terminado.

Harem de Harriet: Lily Janeth Evans, Karen Potter, Hermione Granger, Daphne Greengrass, Pansy Parkinson, Luna Lovegood, Parvati y Padma Patil. (y Ginny Weasley)