sonrais777: ¿demasiado lemon con el capítulo pasado?

SkaSH: ¡Muchas gracias!

Advertencias: AU Dónde no existen lo miraculous, y Luka, Marinette y Adrien son estudiantes de universidad, en diferentes carreras claro.


Día 4: Auto

No es que Luka disfrute la rutina, pero desde que empezó la universidad se ha acostumbrado a que los días transcurran con cierta cotidianidad. Claro que cuando ingresó a una de las más caras universidades gracias a una beca supo desde el principio que sus días estudiando serían difíciles y pesados, pero amaba tanto la música que estaba completamente encantado con poder estudiar lo que le apasionaba.

Su vida transcurría entre las clases, su empleo de medio tiempo como repartidor y las actividades extracurriculares. Decir que tenía vida social sería una completa mentira, él únicamente vivía para su arte, y aunque muchos opinarían que tenía una carga excesiva de trabajo, el se sentía cómodo con todo lo que hacía.

Todos los días para Luka ocurrían más o menos de la misma manera: Se levantaba temprano, para asistir a la cafetería/comedor del campus y aprovechar las primeras entregas de la mañana antes de que comenzarán la clases, regresaba a tiempo para desayunar en el mismo comedor, antes de dirigirse con anticipación de su primera clase, para poder aprovechar el tiempo antes de que llegaran los demás estudiantes, después de su jornada estudiantil, se dirigía de regreso a la cafetería para realizar más entregas, en su tiempo libre solía preparar sus trabajos, estudiar y practicar y los fines de semana asistía a todas las actividades extracurriculares relacionadas con su carrera que podía.

Al menos así era su rutina hasta hacía unos meses, cuando empezó a notar que todos los días a la misma hora en la mañana un Mustang GT convertible color negro se detenía enfrente de la cafetería (justo más o menos a la hora en que él se encontraba desayunando), y del auto se bajaban un chico rubio, (que según recordaba estudiaba actuación) y una chica de cabello negro azulado y ojos increíblemente azules,

A decir verdad, ese Mustang negro llevaba poco más de un año estacionándose a la misma hora todos los días en frente de la cafetería, claro que él no lo había notado antes, y a pesar de que a la mayoría de sus congéneres se encontraban deslumbrados ante el automóvil, lo que a él le llamaba la atención era la chica que ocupaba el asiento del copiloto.

Esa chica era Marinette Dupain-Cheng, una estudiante de Diseño de modas que había conocido un par de meses atrás. Los rumores decían que ella había entrado a esa universidad gracias a la beca de la fundación Agreste, y que la había ganado únicamente por ser la novia de Adrien Agreste. Pero él había visto el trabajo de la chica, y sabía que era realmente talentosa. Precisamente él la había conocido debido a su talento, la universidad organizaba constantemente concursos entre sus estudiantes para que tuvieran la oportunidad de trabajar con celebridades.

Él mismo había ganado un concurso para ser el guitarrista en algunas presentaciones de Jagged Stone, y a su vez la chica había ganado el concurso para diseñar el atuendo del músico. Se habían conocido el mismo día que habían anunciado a los ganadores, ambos fueron presentados ante Jagged Stone al mismo tiempo, y Luka había quedado fascinado con Marinette.

Claro que Luka dudaba que la chica le hubiera prestado atención alguna. Si bien no creía en los rumores acerca de la beca, el mismo había visto que Adrien y Marinette llegaban al campus todos los días en el mismo auto negro, y desayunaban en la cafetería. Adrien Agreste era guapo y rico, además de ser el heredero de la fundación Agreste, y modelo desde la infancia. A su lado, él solo era Luka Couffeine, su apellido no era conocido, en lugar de un Mustang convertible él solo tenía una moto, tenía que trabajar para mantener sus gastos, y contrario al modelo, que siempre estaba rodeado de amigos y gente rica y poderosa él era un freak que siempre estaba solo.

Aún así se había permitido enamorarse de diseñadora. Todas las mañanas apresuraba al máximo sus entregas matutinas para poder verla bajar del mentado auto negro de su novio. No eran más que unos segundos, pero era feliz con poder iniciar su día viéndola con las mejillas sonrojadas debido al frío de la mañana y los ojos aun medio entrecerrados debido al sueño. Por las tardes solía buscarla con la mirada, se había percatado que sus caminos constantemente se cruzaban y no podía evitar apartar la vista de ella.


Ese día había empezado mal, se había despertado con el pie izquierdo, había estado tropezándose con todo en su departamento, y se había hecho un par de golpes que de seguro le dejarían moretones, se le había hecho tarde para empezar con sus entregas y uno de los clientes le había derramado café encima, por lo que tuvo que hacer una escala en su casa para cambiarse. Para cuando se dio cuenta, iba tarde y ni siquiera había desayunado, sabía que no podía permitirse otra parada en la cafetería o llegaría tarde a su primera clase, pero aún así se desvió a la cafetería solo para descubrir al llegar, que el Mustang negro ya se estaba retirando.

Su día no mejoró en lo absoluto después de eso, su motocicleta se averió y tuvo que perderse los primero tres periodos en lo que lo solucionaba, a penas empezaba a tocar su guitarra cuando dos cuerdas se le reventaron, y perdió las copias de sus partituras entre todo su desastre.

Llegó hasta su moto con los ánimos por lo bajo, completamente resignado a que el día solamente podría empeorar, cuando escuchó un grito de frustración a sus espaldas. Volteó para encontrarse con Marinette tratando de recoger un montón de papeles desperdigados por el suelo.

Se acercó a ella para ayudarle, y al hacerlo pudo apreciar que la chica estaba conteniendo las ganas de llorar

-¿Todo bien?- le preguntó a la chica al tiempo que le extendía la mano con los papeles que había recogido

-Lu-Luka, no... digo si, estem bueno, no ha sido un buen día

-¿Sabes quién soy?

La chica clavo sus ojos azules en su rostro

- Por supuesto, tu fuiste el guitarrista ganador del último concurso con Jagged Stone, y eres el estudiante de música más guapo de todo el campus - cuando fue consciente de lo que dijo su rostro se tiñó por completo de rojo - n-no quise decir, es que bueno, si eres guapo, pero es que eres algo famoso

El soltó una risa divertida y ella lo fulminó con la mirada

-Perdona Marinette, es que, no pensé que supieras quien soy, nos vemos a diario en la cafetería por la mañanas y... nunca has parecido notarme - dijo un poco apenado mientras desviaba la mirada

- ¿Cafetería?

-Si, trabajo ahí como repartidor, tu llegas con tu novio más o menos al mismo tiempo que termino mi última entrega de la mañana

- Adrien no es mi novio- contestó ella de manera cortante - y en serio perdóname, las mañanas ya son lo bastante difíciles para mi sin que tenga a Adrien molestándome, la mayor parte del tiempo voy más dormida que despierta

-Oh, perdona, es que todos en la universidad dicen que ustedes son novios, y...

-Si, se lo que todo el campus piensa de mi -La chica se tensó ligeramente ante su comentario, y apretó con fuerzas los papeles contra su pecho

-Perdón, en serio no quise ser grosero, es sólo que siempre que te veo estás con él...

-Ya, nos conocemos desde hace bastante, y... en realidad es una larga historia, no me apetece mucho hablar de ello, hasta luego Luka- la chica le hizo un gesto con la mano, al tiempo que se daba media vuelta y empezaba a caminar

-¡Espera!- dijo avanzando un par de pasos para tomarla del brazo - estem, ¿quieres que te lleve?- señaló hacía su moto con la cabeza - Tengo un casco extra y... y a decir verdad moría por invitarte a salir desde el día en que te conocí.

No sabía de dónde habían salido el valor para decir aquello, una parte de el sabía que había sonado atropellado y posiblemente ridículo, él nunca había sido bueno con las palabras. Pero Marinette le había sonreído ampliamente antes de hacer un gesto afirmativo con su cabeza.

Si antes sentía celos de Adrien Agreste y su precioso Mustang Convertible, en esos momentos se sentía la persona más afortunada de todo París por tener una moto, después de todo, Marinette había aceptado subirse a su moto, y se había abrazado a él durante todo el camino, y, aunque en ese momento no lo supiera, no sería el único paseo que tuviera con la chica en su moto, ni tampoco sería la última vez que la chica llegara a iluminarle un mal día.


y... no me gustó del todo el final, tal vez le haga una continuación...