Día 5: Libros

Estaba en la cocina preparando bebidas, las amigas de su hermana habían ido de visita y él quería ser amable y un buen anfitrión, y bueno, tal vez quería lucirse un poco frente a Marinette, pero solo un poco. Colocó los vasos llenos, en una bandeja y se dirigió hacía el cuarto de su hermana, donde, las chicas se habían reunido.

Aún antes de llegar alcanzaba a escuchar la conversación entre risas

- ¡Eres una genio Marinette!

-Bueno, soy algo despistada, ya saben, quería mantenerlo discreto

- ¡me encanta! ¿ya lo terminaste?

Justo en ese momento, anunció su llegada tocando la puerta.

- ¿Quieren algo de beber chicas? – dijo a su entrada, levantando en alto la bandeja a manera de énfasis.

Por alguna razón las chicas se habían callado al instante, mientras se lanzaban miradas divertidas entre sí, todas menos Marinette, quién se había sonrojado por completo al tiempo que se abrazaba a un libro de diseño floral.

Enarcó una ceja al tiempo que les entregaba las bebidas, y se retiró después de intercambiar un par de palabras con ellas.


Durante los siguientes días su hermana se encontraba ensimismada leyendo el mismo libro sobre flores que le había visto a Marinette, y no le hubiera prestado particular atención a este hecho de no ser por tres razones de peso: la primera, Juleka de vez en cuando ponía una expresión extraña, ligeramente sonrojada mientras leía; la segunda, cada que él llegaba a una habitación donde ella estuviera leyendo, ella se cambiaba de habitación para seguir con su lectura, y tercera, sabía que el libro se lo había prestado Marinette, y, como con cualquier cosa relacionada con la franco-china, sentía una excesiva curiosidad.

Pero Juleka no había querido prestárselo, había alegado que ella estaba muy interesada y que se lo tenía que devolver pronto a Marinette, Luka conocía a la perfección a su hermana menor, y sabía que le estaba mintiendo, pero no quiso insistir más, después de todo, no era su libro.


Había llegado temprano de la escuela y el barco se encontraba vacío, a veces el lugar se podía volver en un completo desorden debido a la personalidad de su madre, y siempre que se encontraba solo aprovechaba para limpiar un poco, recoger discretamente las cosas, y poner a lavar la ropa.

Entró al cuarto de su hermana precisamente para recoger la ropa sucia que Juls no hubiera sacado cuando algo llamó por completo su atención, en el buro de su hermana se encontraba un libro de pasta dura color blanco con un marco de flores rosas adornando la portada, y el título en letras cursivas: Arreglos otoñales.

No pudo con la curiosidad y ojeo un poco el libro, la portada y las primeras páginas sin duda eran del libro Arreglos otoñales, pero al llegar a la que se supone debería ser la página número 12, se notaba que habían arrancado las páginas restantes del libro para meter por completo el contenido de otro libro, revisó un poco más el libro para darse cuenta de que lo mismo sucedía con las páginas finales, las últimas hojas pertenecían al título de Arreglos otoñales.

La verdad, el trabajo estaba muy bien hecho, las páginas del libro oculto eran del mismo tamaño, y se notaba que habían despastado con cuidado las hojas, para ponerlas en la pasta del otro libro. Estos detalles lo intrigaron aún más ¿Por qué alguien se tomaría tantas molestias para ocultar un libro? Volvió a ojear el libro, deteniéndose esta vez en una página más o menos céntricas y comenzó a leer.

No había leído ni una hoja cuando comprendió por qué se habían tomado tantas molestias en ocultar el libro. Era literatura erótica. Completamente sonrojado colocó el libro exactamente dónde lo había dejado y salió lo más rápido que pudo del cuarto de su hermana.

Esa noche no pudo dormir, no le importaba lo que fuese que quisiera leer su hermana, y además él también había leído libros con esas temáticas, y sabía, que si se tratara de cualquier otra persona simplemente lo habría dejado pasar, pero saber que el libro le pertenecía a Marinette, saber que ella leía esas novelas, lo dejaba con un sentimiento de deseo que no podía aplacar.


Intenté que fuera un drabble, pero no pude hacer que tuviera menos de 500 palabras. Con todo este es de mi favoritos, este es el capítulo que más trabajo me ha costado, tenía un montón de ideas diferentes que no me convencían por que o no se ajustaban bien a la temática de libros, o eran muy cliché. Entre mis ideas descartadas están una continuación del día 4, un lemon en una biblioteca, una muy muy cursi historia de Luka leyéndoles a su hijos en un futuro, y otras ideas cursis, trilladas, y forzadas.

Esta idea en parte surgió por qué cuando iba en la preparatoria nos dejaron leer al Marqués de Sade, y mi profesor sugirió que forráramos el libro de rosa para leerlo a gusto. Me parece un poco gracioso, por que yo llegue a leer libros de Sade por propia iniciativa y a mitad del salón sin que me importara, aunque igual era consciente de que al llegar a ciertas partes me sonrojaba.