Comentarios de la autora:No morí, andaba de parranda (?)
Ya se que vamos casi a la mitad de noviembre y yo a penas actualizando, pero como dije, Octubre es un mes ocupado, eso y que estaba preparando algunas cosas, otros proyectos y mi disfraz, además soy de México y también tengo que poner y quitar ofrenda y quise pintarme de Catrina y había olvidado lo tardado que es. Sin darme cuenta se pasaron los días, y yo sin actualizar. Voy a terminar el reto aunque ya se haya pasado el tiempo, de todas maneras empece tarde así que...
Manu: perdona si resumo mucho mis respuestas o si te contesto un poco en desorden) Si, ya había leído a Marianne E y JudyPotts, me gustan mucho sus historias. Lamento no haber podido subir un fic por tu cumpleaños, de verdad trate de escribir un Adrigami pero no lo logré, no es que me disguste la pareja, es que siento que no tienen química. No, Lila no es un personaje que no me agrade por el hecho de ser antagonista (Gabriel, Nathalie y Chloé también lo son, y los tres personajes me gustan bastante) es sólo que todo lo que hace es absurdo, te la venden como super inteligente pero la verdad es que sus planes funcionan por conveniencia del guión, es como una Mary-sue a la inversa. Leí tu historia, y si encuentras una manera de que podamos hablar me encantaría darte retroalimentación. Finalmente espero que te gusten estos capítulo.
SkaSH: Mentiría si dijera que no era la reacción esperada, quería hacer algo dramático. Espero que aún así te haya gustado.
Día 9: Música
No era un secreto para nadie lo importante que era la música para Luka. Él creía, era algo difícil de explicar y aún más difícil de entender, pero la gama de emociones que experimentaba con una sola canción era algo que jamás había sentido con ninguna otra cosa en su vida. Siempre había sido así, la música era su todo, su razón de ser, su camino a seguir, su pasión, su libertad y su vida.
Por esa misma razón, también se había asumido así mismo como un solitario, alguien sin relaciones amorosas, sin romances, sin distracciones. Él vivía exclusivamente para su música, lo dejaba todo en su arte, y si se tuviera que enamorar, escogería a alguien con la misma pasión y con el mismo amor a la música que el sentía.
Por supuesto que al amor no funciona así.
El día que la conoció quedó completamente impresionado. La intensidad de la emoción que lo invadió al escuchar su suave voz lo había abrumado. Estaba seguro, que había escuchado una canción entre los latidos de su corazón, una melodía tranquila y dulce que se elevaba con dramatismo y elegancia. La claridad de aquella melodía inefable le había robado el aliento con un golpe certero en el corazón. Instintivamente rasgó las cuerdas de su guitarra, reproduciendo una a una las notas de aquella maravillosa canción, obnubilado por la cercanía de la chica.
A partir de entonces, sabía que algo en él había cambiado, cómo si su vida se viera inevitablemente atraída hacía Marinette. Con cada día que pasaba se sentía más fascinado con ella, con cada nuevo pequeño detalle que conocía de la chica se enamoraba más y más, y con cada momento que compartían juntos escuchaba más claramente la música de su corazón.
Y si bien sabía que ella sentía algo muy parecido al amor por Adrien, también sabía (presentía) que él mismo no le era del todo indiferente: tenían una conexión tan fuerte y difícil de explicar cómo su propio vínculo con la música.
Lo había sentido desde la primera vez que tocó para ella. Marinette era igual de apasionada que él, sentía la música con la misma intensidad que él lo hacía, y cuando tocaba para ella podía sentir la manera en que los latidos de su corazón se sincronizaban con la melodía de la misma forma en que lo hacían los suyos. Lo que ellos tenían era algo más que simple química o compatibilidad.
Y aún si los sentimientos de la chica pertenecían en ese momento al Agreste, no tenía la menor duda, de que tarde o temprano, de una u otra forma, él y Marinette terminarían juntos. La esperaría el tiempo que necesitara. Después de todo, estaba convencido de que si compartían una conexión tan pura como la misma música, debía significar que estaban destinados a estar juntos.
Él nunca se equivocaba con la música, y menos podía equivocarse respecto a ella.
