Día 10: Cazador
Si de algo estaba segura, es que el destino podía llegar a ser muy irónico. Al menos su destino, porque hacía tiempo que estaba convencida de que el ser Ladybug le había traído no solo la buena suerte, sino también la bendita ironía.
Ella, que siempre había sido torpe y con pésima suerte, que atraía los accidentes y los desastres cual imán, de un día a otra se había convertido en el símbolo de buena suerte, y había obtenido el prodigio de la Catarina. Irónico.
Chat Noir, su contraparte, su equilibrio, quien debía ser su alma gemela por la complicidad que compartían al momento de la batalla, también era su punto de quiebre. El felino hacía tiempo que había desistido de tener una historia, pues en distintas ocasiones habían podido comprobar que los dos juntos de manera romántica eran un total desastre a pesar de ser el Ying y el Yang. Tristemente irónico.
Alya, su mejor amiga, su confidente, una reportera nata, y con habilidades para la deducción por demás sobresalientes, nunca había podido averiguar el secreto tras la máscara de Ladybug. A pesar de convivir con ella a diario, y prácticamente en sus dos facetas. Absurdamente irónico.
Luka, aquel chico calmado, de aura pacifica y consciencia tranquila, que a pesar de sus sentimientos nunca se atrevería a presionarla o incomodarla se había convertido en el portador del prodigio de la serpiente, y había resultado ser un excelente cazador, astuto y observador que la acechaba cual presa. Frustrantemente irónico.
Quería a Luka, más que eso. Y trabajar con Viperion de alguna manera gratamente sorpresiva había sido tan sencillo que la decisión de dejarle ser el portador a tiempo completo había resultado obvia. O al menos eso era lo que pensaba cuando le dio la responsabilidad. ¿Cómo iba a saber que eso desencadenaría sus recientes dolores de cabeza y constantes problemas sobre su identidad?
Luka era un excelente portador, tan bueno como Chat o ella misma, el problema radicaba en la manía del chico de verificar que Marinette estuviera a salvo. Porque ella no podía ser Ladybug y Marinette al mismo tiempo y Viperion era más astuto y observador de lo que ella había previsto.
Sabía que Luka lo hacía por protegerla, que se preocupaba por ella y quería ser su héroe, pero parecía que Viperion la cazaba cómo a un pequeño ratón. Cuando había algún ataque de akuma y Luka y ella estaban juntos, él se retiraba lo más silenciosamente que podía, e inmediatamente empezaba a cazarla para ponerla a salvo. La primera vez casi la descubre, se había alegrado de que Luka se separara por su cuenta por que entonces no tendría que inventar excusas. Había corrido hasta un callejón para transformarse pero justo cuando iba entrando había sentido un escalofrío en la espalda que había llegado con la sensación de que estaba siendo observada. Dos segundos después Viperion la había levantado en brazos y la llevaba a un lugar seguro, lejos del ataque.
Desde entonces había aprendido a ser más cuidadosa al momento de transformarse, estaba sorprendida de lo parecido a una serpiente que podía ser Luka, la manera en que acechaba desde la sombra, la forma sigilosa en que se movía, lo rápido y certero que resultaba cuando saltaba a cargarla.
Viperion era un cazador innato, y había algo en ese hecho que la sacaba de sus casillas.
Era, sin duda, algo irónico, que alguien tan lindo y gentil como Luka que siempre la tranquilizaba y calmaba, fuera también la persona que más la alteraba y estresaba. No lo hacía a propósito, pero tenía que encontrar la forma de que Viperion dejara de cazarla, y de preferencia antes de que la frustración se la comiera viva, o de que él averiguara su identidad.
N/A: Este es de los pocos capítulo en este reto al que le podría hace continuación así que ¿qué dice el público? ¿dejamos que Luka averigüe su identidad o no?
