Día 11: Divino
Sus sueños siempre habían sido muy vívidos, desde que era pequeño. En general, el recordaba sus sueños con claridad, y siempre le habían parecido demasiado reales, cómo si se tratara de los recuerdos de otra persona.
Cuando era niño, el adoraba contarles a todos sus sueños, eran muy entretenidos y las demás personas solían alabar la gran imaginación que tenía. Era verdad, sus sueños contaban historias fantásticas, con personas increíbles con habilidades sorprendentes de diferentes épocas y diferentes lugares, aunque a veces tenía la sensación de que los personajes eran los mismos.
Con el tiempo empezó a usar sus sueños como fuente de inspiración, y para cuando entró al instituto de artes las historias de sus sueños pasaron a ser también las letras de sus canciones. Y luego conoció a Marinette.
Desde el día que la conoció sus sueños se intensificaron, ocurrían con más frecuencia y de alguna manera parecían tener más sentido, incluso aquellos que parecían pequeños fragmentos que antes le parecían indescifrables ahora le resultaban coherentes. Cómo si ahora conociera el contexto.
El día en que se convirtió en Viperion por primera vez, tuvo la certeza de que sus sueños eran algo más, algo divino.
Esa noche tuvo el sueño más vívido de todos los que había tenido, y también el más aterrador. Casi como una pesadilla: Al principio todo era oscuro y frío, y escuchaba una voz melodiosa (extrañamente parecida a la voz de Marinette) que lo llamaba, pocos segundos después fue consciente de que se encontraba en un bosque, los sonidos de animales y del viento entre los árboles, además del petricor y el olor a hierba se lo confirmaban, pero había otro olor mezclado que lo confundía, tardó unos segundos en descifrar que era, pero al hacerlo todo se volvió rojo. Era sangre. Ser consciente del olor a sangre le trajo un insoportable dolor en el costado, y la voz melodiosa de antes, ahora le suplicaba desesperada entre llantos que no la dejara.
Despertó de un sobresalto, con lágrimas en los ojos, el dolor físico aún en su costado y el dolor emocional como un nudo en el pecho. Pero como siempre, había algo más, el presentía que esa pesadilla no era solo un producto de su subconsciente. Se sentía como un mensaje, cómo si otra versión de él tratara de advertirle algo.
La desesperanza que le dejó aquel sueño lo acompañó por varios días, tratando de convencerse así mismo que aquel evento no era real, y no debía darle la importancia que le estaba dando, pero aún así no lograba deshacerse de aquel sentimiento. Había querido hablar con alguien al respecto, pero se sentía demasiado ridículo explicando lo mal que se sentía por un simple sueño, así que convirtió aquella pesadilla en una canción.
Estaba sorprendido por la maravillosa canción que había creado a partir de un sueño tan desagradable, las emociones negativas no eran su fuerte, y a decir verdad nunca las utilizaba como inspiración para escribir canciones. Era eso por lo que la letra de las canciones de Kitty Section las solían escribir Iván y Rose, mientras que el sólo se encargaba de la melodía.
Cuando se presentó la oportunidad, y él había tenido la corazonada de que era lo que debía hacer, presentó su canción en un concurso de nuevos talentos. Había sido sin duda, la decisión correcta, no sólo ganó, sino que aquella canción se convirtió en su primer sencillo, y la llave para obtener su primer álbum: Inspiraciones divinas
Cuando le habían preguntado, en múltiples entrevistas por el nombre de su álbum, él se había encogido de hombros, tratando de restarle importancia y había respondido que era debido a que todas su canciones las había compuesto él mismo, pero en vidas pasadas, y las había recuperado gracias a un asunto divino. El tono despreocupado con el que respondía dejaba siempre la duda de si lo decía en serio o no, pero de alguna manera ese misticismo alrededor de él y de sus composiciones le habían conseguido un numeroso grupo de fans.
El éxito de ese primer álbum lo había llevado a otro nivel, las presentaciones y las giras pronto se hicieron más una opción que un mero deseo, y aunque eso significaba alejarse de París, Luka necesitaba alejarse de la ciudad del amor más que nunca, ahora que Marinette y Adrien habían formalizado su relación.
Tenía sentimientos encontrados: por un lado se alegraba por sus amigos, y realmente si Marinette era feliz él también era feliz, pero no por eso dejaba de doler. Además, desde que ellos habían empezado a salir no podía quitarse el presentimiento de que algo terrible estaba por ocurrir, un nuevo sueño lo había perseguido desde entonces, éste, a diferencia de los demás, era muy corto y sin sentido, esta vez era él mismo, en un París completamente blanco y destruido.
No sabía lo que significaba, hasta ese momento todos los sueños que tenía de esa forma tan vívida habían venido acompañados con la certeza de que realmente habían ocurrido en algún momento del pasado, pero este sueño era diferente, como si fuese el futuro o algo de algún universo paralelo, traía consigo la incertidumbre de si podría suceder o no. Siempre había soñado con el pasado ¿sería posible que eso fuera un presagio del futuro?
Si hasta ese momento él había estado convencido de que sus sueños eran algo divino, fuera del alcance de este mundo terrenal, ahora tenía miedo de que también fueran una advertencia.
