Este Fanfic es Takumi, al principio tendremos KoichixZoe, pero, todo se debe a que quiero que esta sea lo más parecido a la serie de Netflix, ya que, quiero ver como lo tendrá que hacer nuestra querida rubia al enamorarse de su peor enemigo. Sin más que decir, comencemos.
*P.O.V. Zoe*
Siento el sol en mi cara, veo arboles a mi alrededor, el aroma de las flores en la vista es muy hermoso.
Ahora no estoy encallada en el espacio, pasaron 97 años desde que el Apocalipsis nuclear mató a todos en el planeta dejando al planeta hirviendo en radiación, por suerte hubieron sobrevivientes, algunas naciones tenían estaciones espaciales operando en el espacio cuando las bombas estallaron, ahora solo está el Digimundo una estación formada por muchas, dicen que la tierra necesita 100 años para volverse habitable; cuatro generaciones más y el hombre podrá volver al suelo.
El suelo
Ese es el sueño.
Esta es la realidad.
Cuando la puerta se abrió despacio, Zoe supo que había llegado la hora de morir. Se quedó mirando las botas del guardia y se preparó para que la atacara el terror, para que la inundara una ola de pánico brutal. En cambio, al incorporarse sobre un codo en la cama y notar cómo la camiseta se despegaba del colchón empapado de sudor, no sintió nada. Solo alivio. La habían trasladado a una celda individual como castigo por haber agredido a un guardia, pero Izumi Orimoto no sabía lo que era la soledad. Las voces acechaban por todas partes. La llamaban desde cada rincón de la oscura celda. Llenaban los silencios entre los latidos de su corazón. Le gritaban desde los más profundos recovecos de la mente. No quería morir, pero si tenía que perder la vida para silenciar aquellas voces, estaba lista. La habían confinado acusada de traición. La verdad, sin embargo, era mucho peor de lo que nadie podía imaginar. Y si por algún milagro salía absuelta del segundo juicio, ni aun así descansaría. Sus recuerdos eran más oprimentes que las paredes de cualquier celda. El guardia carraspeó y cambió de postura para cargar el peso del cuerpo sobre la otra pierna.
—Prisionera número 319, póngase en pie, por favor. - Habló el guardia.
Zoe inspiró profundamente y se levantó.
—Extienda las manos —ordenó el guardia sacándose unas manillas metálicas del bolsillo del uniforme azul. El roce de la piel del chico le provocó un estremecimiento. Zoe llevaba meses sin ver a nadie, desde que la habían dejado prisionera en este lugar sin hablar o tocar a ningún ser humano. —¿Le aprietan demasiado? —preguntó el guardia. Aunque lo dijo en tono brusco, su voz contenía una nota de piedad que encogió el corazón de la rubia. Hacía tanto tiempo que nadie se compadecía de ella… La chica Orimoto negó con la cabeza. —Siéntese en la cama y la doctora vendrá pronto.
—¿Lo van a hacer aquí? —preguntó preocupada.
La inminente llegada de un médico significaba que habían decidido prescindir del segundo juicio, en pocas palabras había decidido acabar con su vida. Tampoco le extrañó. La ley de la colonia dictaba que los condenados adultos fueran ejecutados en el acto; los menores, en cambio, eran confinados hasta que cumplían los veinte y luego se les concedía una última oportunidad de demostrar su inocencia.
Últimamente, sin embargo, se ejecutaba a los jóvenes a las pocas horas del segundo juicio por crímenes de los que, hacía unos pocos años, habrían salido absueltos. A pesar de todo, a Zoe le costaba creer que fueran a ejecutarla en la celda. Por raro que sonase, esperaba con ilusión el paseo final hasta el hospital en el que había pasado infinidad de horas durante sus prácticas médicas —una última oportunidad de experimentar viejas sensaciones, aunque solo fuera el olor a desinfectante y el zumbido del sistema de ventilación— antes de perder para siempre la capacidad de sentir. El guardia habló sin mirarla a los ojos—Tiene que sentarse.
La rubia Orimoto retrocedió unos pasos y se sentó muy tiesa al borde de la cama. Aunque sabía que la soledad distorsiona la percepción del tiempo, no se podía creer que llevara casi seis meses allí encerrada, en completa soledad. El año que había pasado había durado una eternidad. Sin embargo, no cabía otra explicación. Seguro que hoy era su cumpleaños, y el único regalo que recibiría sería una inyección que le paralizaría los músculos hasta que su corazón dejara de latir. Después, lanzarían su cuerpo sin vida al espacio, como era costumbre en la colonia, para que surcase la galaxia a la deriva por toda la eternidad.
Una figura cruzó el umbral; una chica de veintiún años, de cabello pelirrojo, piel bronceada y ojos ámbar que entró en la celda a Zoe no le hacía falta verla para saber que tenía delante a su prima Sora Takenouchi, la mejor doctora de la ultima generación egresada de medicina. Pero, para la rubia era a quién consideraba su hermana, ya que, era la única familia que le quedaba luego de que sus padres fueran flotados.
—Zoe...— La chica se acercó a la rubia.
—Sora.— Al instante lágrimas comenzaron a caer por su rostro y abrazó a su prima—¿Te vienes a despedir verdad? Me van a matar.
La Takenouchi tomó a la rubia por los hombros— No, Zoe.—Limpió sus lágrimas con su manga— No te van a ejecutar.
—¿No?— Zoe preguntó sin entender— Entonces ¿por qué están aquí?
—Porque enviarán a cien chicos al suelo.— Contestó la pelirroja.
—¿Qué?— Preguntó la oji-verde incrédula— Eso no es seguro, nosotros somo revaluados a los veinte ¿no?
Sora las mejillas de su prima—Las reglas cambiaron, esto te va a dar una oportunidad de vivir, tus instintos te ayudarán a cuidar a los demás.— Suspiró y abrazó a la rubia— Como lo hicieron tus padres.— Susurró esto último al oído de la rubia antes de que un chico lanzara un dardo paralizante contra la oji-verde provocando que esta se durmiera— A la tierra Zoe.— Sonrió la chica Takenouchi— Irás a la tierra.
Zoe abrió los ojos desorientada, esperando -como siempre- estar en su fría celda, pero, al contrario de eso se encontraba sentada en una silla de terciopelo roja, con arnés en su abdomen y al observar alrededor se encontró con varios adolescentes, aparentemente de su misma edad.
—Izumi... — Una voz familiar llamó su atención.
La rubia volteo hacia su costado donde se encontraba un chico de piel pálida, ojos cafés, cabello castaño, evidentemente con unos kilos demás —Jp ¿que haces aquí?— Preguntó la Orimoto bastante enfadada al ver al que un día se hizo llamar su "mejor amigo" pero que había provocado la muerte de sus padres.
—Cuando supe que enviarían prisioneros me hice arrestar.—Respondió el Shibayama—Vine por...
Un estruendo interrumpió al chico y todos los presentes pegaron un gritó al sentir como el techo de levantaba.
— ¿Que fue eso? — Preguntó Zoe asustada.
—Eso fue la atmosfera. — Respondió Jp.
"Prisioneros del Digimundo"
Una voz a través de un parlante llamó la atención de todos.
Zoe reconoció al instante la voz del padre de su ex-mejor amigo,
"Tienen una segunda oportunidad, como canciller espero que vean esto no como oportunidad, no para ustedes, sino para todos nosotros, es decir para la humanidad, no tenemos idea de lo que les espera abajo. Si la supervivencia fuera un hecho enviaríamos a otros, pero, los enviamos a ustedes porque sus crímenes los hicieron desechables."
—Tú papá es un idiota, Jp. —Un chico entre los cien que había le gritó a Jp provocando que este frunciera el ceño enojado.
Zoe simplemente rodó los ojos y siguió prestando atención a la palabras del canciller Shibayama, quizás, no le agradaba, pero, sabía que debía poner atención a lo que él dijera si quería sobrevivir.
"Si sobreviven sus pecados serán perdonas y podrán comenzar de nuevo."
Fue lo último que pudo escuchar antes de que frente a ella un chico de piel pálida, cabello negro-azabache y ojos azules desatará su arnés y comenzara a flotar en la nave.
—¡Eso es Koichi!— Una chica entre la multitud le gritó al chico.
—El bandido espacial ataca de nuevo. — Gritó un chico de ojos azules, cabello rubio, y Zoe rodó los ojos al reconocer al chico Takaishi, el hermano prohibido del concejal Yamato Ishida.
La mirada de la rubia volvió hacia el chico que se encontraba flotando y se acercó al Shibayama —¡Wow! Mira, tu padre enserio me hizo flotar.
Todos alrededor lanzaron una leve carcajada y Jp rodó los ojos—Sujétate antes de que los paracaídas se abran
Zoe levantó su mirada alarmada al ver que otros dos chicos intentaban desabrochar su arnés —¡Hey! Alto no se desabrochen el arnés, puede ser peligroso.
Koichi hizo una mueca y se acercó a la rubia— ¿Tú eres la traidora que estuvo en solitario un año?
—¿Y tú el idiota que gasto un mes de oxígeno en un caminata ilegal?— Preguntó la rubia sarcásticamente.
El oji-azul carcajeo levemente— Fue divertido.
Zoe rodó los ojos al escuchar aquello, pero, antes de poder responder la nave comenzó a moverse de manera brusca y estruendosa provocando que los demás gritaran más fuerte. Y en un movimiento rápido el chico que se encontraba flotando fue lanzado contra una pared.
—Koichi.— Un chico varios asientos alejado gritó el nombre del oji-azul.
—¿Estás bien? — La oji-verde le preguntó preocupada, pero, no recibió respuesta alguna.
—Zoe hay algo que debo decirte... —Jp llamó a la rubia —Perdoname por hacer que arrestaran a tu padre.
La rubia frunció el ceño al escuchar esto— Te prohíbo hablar de mis padres ¡Ellos no arrestaron a mis padres Shibayama! ¡Ellos los asesinaron!
—Izumi, por favor, no puedo morir sabiendo que me odias.— Fue lo último que escucho Zoe antes que el ruido se hiciera más fuerte y las sacudidas aumentaran, provocando que los gritos se hicieran más fuertes y luego de diez segundos pánico donde la chica Orimoto creyó morir, la nave finalmente tocó tierra y la luces de la nave parpadearan varias veces.
La rubia levantó la mirada un tanto temerosa, pero, se alivio al ver que todos aparentemente estaban bien y el ruido había cesado.
—Al parecer todo salió bien.— Koichi rompió el silencio que se había formado y Zoe suspiró aliviada al ver que este estaba bien.
—La puerta exterior está abajo, hay que abrirla.— Gritó un chico y todos los presentes comenzaron a desatar tus arnés para dirigirse a la escotilla.
—¡Alto! El aire podría ser tóxico.— La rubia gritó y sin más salió de su asiento en dirección a la escotilla. Jp hizo lo mismo y siguió a la rubia. Zoe dio unos leves empujones a los adolescentes que se interponían en su camino, ya que, todos se habían amontonado en una de las escaleras para bajar al primer piso de la nave nombrada "Éxodo 1"
—Tranquilos muchachos, todo está bien.—Un chico de cabello castaño alborotado, ojos del mismo color, piel bronceada, vestido de guardia se dirigió a todos los adolescentes que por la expresión de sus rostros estaban atemorizados y ansiosos por ver lo que les esperaba. El castaño sonrió y se dirigió a tomar la palanca para abrir la puerta.
—¡Espera!— Gritó Zoe— No habrás la puerta, el aire podría ser tóxico.
El castaño dirigió su mirada a la rubia y rodó los ojos—Si el aire es tóxico, moriremos igual.
Zoe tuvo la intención de responder, pero, antes de que pudiera pronunciar palabra la voz de una chica de cabello corto castaño, ojos cafés, piel pálida llamó la atención de todos—¡Taichi!
"Es la chica que se escondió en el piso" Zoe escuchó un pequeño susurró a sus espaldas, mientras la castaña ignoró aquel comentario y se lanzó a abrazar al chico de cabello alborotado.
—¡No lo puedo creer! Hermanita, ya eres toda una mujer.— Exclamó Taichi observando admirado a la adolescente frente a él.
—¿Hermanita? —Un chico repitió aquella palabra.
"Eso es imposible" Pensó la rubia, ya que, hace treinta años atrás había sido aprobada una ley que solamente garantizaba un hijo por matrimonio, para evitar la sobrepoblación, debido a aquello los matrimonios solos podían tener un único hijo o hija, si se tenía un segundo hijo ambos padres eran flotados y el segundo hijo quedaba bajo tuición del estado. En el caso de ser un embarazo múltiple, en ese caso los padres debían elegir, moría uno de los hijos o uno de los padres era flotado.
—Ella es Hikari Yagami, la niña que se escondió durante dieciséis años en el suelo.— Gritó una chica entre la multitud.
La chica bajó la cabeza un tanto apenada al escuchar esto y el chico de cabello alborotado la abrazó contra sí.
—No te avergüences por aquello.— Taichi le susurró a su hermana.
Zoe revisó con su mirada al chico frente a ella— ¿Y tú brazalete?— No pudo evitar preguntar.
El chico alzó una ceja y dirigió su mirada hacia la chica.
—¡Espera! ¿Un guardia aquí?— Esta vez habló Jp —Está misión no constaba con un guardia.
La castaña observó atentamente la ropa de su hermano, ya que, sin duda esa ropa no era pertenencia de él, luego de lo que había ocurrido hace un año atrás el mayor de los Yagami había sido degradado como guardia— ¿Taichi de donde sacaste esta ropa?
Tai se mordió el labio inferior, ya que, no estaba listo para responder aquella pregunta todavía, mucho menos frente a todos esos chicos que no conocía y sin más volteo hacia la puerta —Eso no importa, ahora lo importante es ver lo que nos espera.— Y sin más abrió la puerta provocando que los relucientes brillos de sol cegara la vista de todos los adolescentes debido a su magnitud.
Al instante en que esas puertas se abrieron una refrescante y tibia brisa entró en el lugar provocando que los presentes sintieran una extraña, pero, a la vez una agradable sensación que nunca habían experimentado anterior. Por un momento, Zoe solo pudo reparar en los colores, no las formas. Pinceladas azules, verdes y marrones, tan vibrantes que su cerebro era incapaz de procesarlas. Al principio, solo vieron árboles. Cientos de ellos, como si todos los árboles del planeta se hubieran reunido para darles la bienvenida. Las enormes ramas se alzaban alegres al cielo, azul y radiante. El terreno se extendía en todas direcciones; diez veces más largo que cualquier cubierta de la nave. La magnitud del espacio era casi inconcebible, y Zoe, de repente, se sintió ligera como una pluma, como si estuviera a punto de salir flotando.
— ¿Qué están esperando?—Preguntó el chico castaño— ¡Volvimos a casa! —Gritó esto último y de un momento a otro todos los adolescentes/delincuentes de la Estación Digimundo corrieron fuera de la nave gritando eufóricos y alegres como si fueran unos niños pequeños que recién habían recibido un juguete nuevo.
Zoe sonrió ante esto y sin esperar más bajó de la nave sintiendo como sus botas aplastaban un frondoso y verde pasto, observando todo a su alrededor.
~Estación espacial Digimundo~
Un chico de veintiún años, cabello rubio, ojos azules, piel pálida vestido de una forma bastante formal caminaba apresuradamente entre los pasillos de la Estación Espacial, su respiración estaba agitada y a simple vista su rostro demostraba preocupación— ¿Tenemos informes sobre el aterrizaje?— Pregunto al entrar a una habitación totalmente computarizada, con alrededor de veinte pantallas y personas que tecleaban como si de eso dependieran sus vidas.
—No tenemos buenas noticias Yamato.— Respondió la chica pelirroja de apellido Takenouchi —Perdimos la conexión con la nave.
—¡Oh no!—Pensó el rubio Ishida.
—Eso no es bueno.—Esta vez habló un hombre de veintidós de ojos oscuros con anteojos, piel pálida y cabello azulado—Aunque estén en la tierra, sin un radio o sin cámaras seguimos ciegos a la condiciones de la tierra.
—Gracias a los brazaletes de Sora podemos saber que están todos vivos. —Contestó esta vez un chico pelirrojo de piel pálida y ojos oscuros— Y hemos recibido señales de latidos acelerados.
—¿Eso significa que están recibiendo radiación? —Preguntó el rubio.
La pelirroja asintió —Puede ser o también puede significar que...— Sonrió— Están emocionados.
Yamato hizo una mueca de alivio, pero, sin perder la compostura podría ser que los brazaletes dieran señales de vida, pero, la radiación podría acabar con ellos de forma progresiva.
Sonó el teléfono y Sora contestó rápidamente— ¿Hola?...— El rostro de la pelirroja cambió rápidamente— ¡Voy para allá!— Dejó el teléfono en su lugar antes de dirigirse a la salida.
—¿Qué ocurrió?— Preguntó el rubio Ishida al ver a la pelirroja alejarse.
—El canciller fue herido.— Respondió Sora provocando que el resto de personas presentes en el lugar despegaran sus vistas de las pantallas para observar alarmados a la Doctora Takenouchi.
~Tierra~
La rubia Orimoto abrió un gran papel dejando ver un gran mapa. Habían revisado un baúl que se encontraba a la entrada de la nave y mientras unos sacaron tiendas de campaña, mantas, entre otras cosas, Zoe encontró aquel papel doblado que decía "Bases Militares" y al abrirlo se encontró con un gran mapa con ciertas marcas en él. Por las palabras del Canciller aquellos serían lugares donde encontrarían algunas provisiones que serían de gran utilidad.
Zoe miró a su alrededor y observó el mapa entre sus manos, dirigiendo sus ojos específicamente a un título rojo que decía "Monte Weather"
—¿Por qué tan serie princesa?— Una voz familiar llamó su atención— No morimos en el aterrizaje.
La rubia volteo hacia la derecha encontrándose con el chico de cabello negro-azabache de y ojos azules que se encontraba flotando hace unos minutos atrás antes de aterrizar —Pero, estuviste apunto con ese golpe que te diste contra la pared.
Koichi hizo una mueca ante la respuesta de la chica y se acercó a ella— ¿No te gusta que llamen princesa cierto? —Preguntó sonriendo.
—¿Ves aquella montaña de allá?— Zoe preguntó observando la punta nevada de una gran montaña frente a ellos. Koichi asintió —En aquel lugar hay provisiones.— Hizo una mueca— Y tenemos que llegar hasta ahí para poder sobrevivir.
—Tenemos problemas.— Una voz muy familiar para la rubia provocó que esta volteara hacia su izquierda encontrándose con su ex-mejor amigo —El sistema de comunicación falló en el aterrizaje, subí al techo y me di cuenta que todo lo que nos habían dado para esta misión se quemó en el aterrizaje.
Zoe hizo una mueca— Eso no importa, ahora tenemos que encargarnos de llegar al Monte Weather. Mira...— Señaló el mapa en sus manos— Tendremos que caminar varios kilómetros para llegar a aquel lugar.
Literalmente, de la nada, apareció el rubio Takeru Takaishi frente al chico Shibayama y la chica Orimoto—¡Wow! Genial, un mapa ¿hay una tienda de bebidas por aquí? Yo invito.— Habló amigablemente.
Jp frunció el ceño irritado al ver al rubio y lo tomó del hombro enfadado— ¿Nos permites?
—¡Hey! Mini Canciller, suéltalo.— Un chico de ojos verdes, piel pálida y cabello gris amarrado en una coleta apareció en el lugar— Está con nosotros.— Señaló a unos adolescentes atrás de él.
—Relájense.— Jp soltó al chico y se dirigió al chico de cabello gris con los demás adolescentes— Estamos intentando saber donde estamos.
—Estamos en la tierra.— El mismo chico de había abierto a la puerta llamó la atención de todos —¿Acaso no es suficiente saber aquello?
El Shibayama frunció el ceño—Debemos hallar el Monte Weather, según mi padre esa es la prioridad.
—¡No nos interesa tu padre Shibayama!— Gritó una chica de ojos color lila, piel pálida, cabello castaño con algunos mechones rubios amarrado en una coleta alta y un tanto rebelde y Jp volteo enojado hacia ella— ¿Qué? ¿Crees que estás a cargo? Tú y la...— Señaló a la rubia— Princesita.
Zoe rodó los ojos, no tenía tiempo para eso— No importa quién esté a cargo, lo importante es llegar el Monte Weather, porque entre más tiempo esperemos más hambre tendremos. Es un viaje muy largo y si queremos llegar antes de anochecer tendremos que ir ahora.
—Tengo una idea mejor ¿Qué tal si van ustedes? —Preguntó el chico de nombre Taichi—Es momento de que los privilegiados hagan trabajo duro.
Jp pasó una mano por su frente y apretó los dientes— ¿Qué no entienden? Tenemos que ir todos.
El chico de cabello gris se acercó a Jp y lo empujó— Miren nada más el canciller de la tierra.
—¿Te crees graciosos?—El castaño intentó hacerle frente, pero, el chico se apresuró a darle una fuerte patada en la pierna provocando que este cayera. Y todos rieran al rededor.
Kari observó preocupada al castaño en el suelo— Tai para esto.— Le susurró a su hermano, ya que, no soportaba la idea de ver como aquel chico inocente fuera golpeado solo por intentar ayudar.
—No puedo.— Respondió el mayor de los hermanos.
—¡Jp!—Gritó Zoe e intentó acercarse a su amigo, pero, fue detenida por la chica de ojos lilas y cabello castaño.
El chico de cabello gris observó sonriendo al Shibayama que yacía en el suelo— No, pero, eso lo fue.
Jp refunfuñó e intentó levantarse del suelo, cuando finalmente lo pudo hacer, intentó ponerse en un pose de defensa, al ver esto chico de cabello gris sonrió e hizo un rápido movimiento asustando al chico— ¡Vamos pelea!— Habló el chico de cabello gris. El chico castaño intentó avanzar hacia el oji-verde, pero, un fuerte dolor en su pierna provocó que este retrocediera unos pasos.
Ryouma (el chico de cabello gris) sonrió aún y avanzó unos pasos con toda intención de darle un buen puñetazo en la cara al castaño, pero, antes que pudiera levantar su puño un chico de cabello negro-azabache, piel pálida y ojos azules, idéntico a Koichi, solamente que este llevaba su cabello amarrado en una coleta baja, se interpuso entre ambos— Alto... —
—No te entrometas Kouji.— Hablo el peli-gris frunciendo el ceño.
—Ryouma, ese chico tiene solo una pierna.— Esta vez Koichi apareció en el lugar.
—Espera a que esto sea más justo.— Finalizó Kouji cruzándose de brazos.
Ryuma rodó los ojos y sin más retrocedió, ya que, sin duda no tenía ganas de discutir con los gemelos Minamoto-Kimura.
Todos alrededor se dispersaron y Zoe corrió hacia su ex-mejor amigo para examinarle la pierna— ¿Estás bien?
—Si.— Respondió este adolorido.
—Y Monte Weather ¿Cuándo nos vamos?— Koichi se acercó a la rubia y al castaño.
Zoe dirigió su mirada hacia el chico— Ahora.
Koichi sonrió— Bueno, aquí nos tienes a mi hermano y a mí para ir.— El gemelo mayor pasó un brazo por los hombros de su hermano.
El nombrado rodó los ojos—¡Olvídalo Koichi!— Respondió y se alejó de su hermano— Yo no voy.— Fue lo único que dijo antes de alejarse de los tres, Koichi hizo una mueca, debió supone que su hermano no se relacionaría con aquellos chicos de "alta sociedad" Además, tenía un carácter difícil y era lógico que no buscaría tener buena relación con ellos, a pesar de que haya ayudado a alguno, por el simple hecho de que Kouji no soportaba a Ryouma.
—Bueno, no importa...— Zoe volteo hacia su amigo— Jp quédate aquí, volveremos mañana con comida.
El castaño miró atento al oji-azul y a la rubia— ¿Cómo dos van a cargar comida para cien?
—No son solo dos.— De la nada, otra vez, apareció Tk Takaishi llamando la atención de los tres— Pueden conmigo.
Zoe sonrió ante esto, sin duda Takeru podía ser un "error" ante la sociedad, ya que, producto de su nacimiento Natsuko Takaishi y Hiroaki Ishida habían sido flotado por tener un segundo hijo. Pero, a Zoe siempre le había caído bien, ya que, a diferencia de Yamato Ishida, Tk era un chico bueno, adorable y que constantemente la hacía reír a Sora y a ella.
—También pueden contar con nosotros.— Esta vez habló una chica de cabello lila, ojos avellana, con anteojos, quién estaba acompañada de un chico más pequeño que ella de cabello castaño y ojos verdes.
—¿Quién son ustedes?— Preguntó Jp al ver al chico.
—Mi nombre es Miyako.— Respondió la chica— Y él es Cody.
El chico sonrió.
Zoe también— Bueno, bienvenidos al grupo.
—¿Me puedo unir yo también?— Escucharon un pequeño gritó a sus espaldas y al voltear se encontraron con aquella chica de cabello castaño corto de hace un rato atrás.
Taichi al ver escuchar esto tomó a su hermana del brazo— Hikari ¿qué haces?
—Iré a caminar Tai.— Contestó la chica—Mientras más personas vayan más comida traeremos ¿no?
La rubia sonrió ante esto, ya que, eran seis personas dispuestas a ir en esa misión y eso era una buena noticia, pero, cuando iba a agradecerle a la chica por unirse a la "expedición" algo llamó su atención, rápidamente tomó el brazo izquierdo de Koichi y examinó el brazalete levemente trizado, pero, no dañado del todo— Espera, Koichi ¿intentaste quitarte esto?
—Si.— Contestó el oji-azul.
—No debiste hacerlo, está cosa envía tus señales de vida a la estación, si esto deja de funcionar entonces creerán que estás muerto.—Habló Zoe preocupada— La única forma de que las personas que queremos y que están en la estación sepan de que estamos vivos y que la tierra es habitable es con esto. Solo así tendrán la seguridad de que pueden bajar hasta aquí.
Taichi observó a la rubia— ¿Bajar hasta?— Pensó alarmado, eso significaría que podría ser castigado por lo que había hecho y aquello no le agradaba, llevó una mano a su mentón mirando el brazalete de su hermana y en ese minuto supo que sin saberlo la chica le había dado la solución a su problema.
Primer capítulo ojalá les haya gustado.
Los espero en el siguiente.
