Sin esperar mucho los seis chicos comenzaron a caminar en dirección hacia el lugar que había indicado la rubia, en realidad ninguno de los presentes se imaginaba que vendría a continuación, pero, por cada metro que avanzaban quedaban admirados por la naturaleza que los rodeaba.

-Este lugar es increíble...- Dijo Miyako observando a su alrededor.

-Mejor que los libros.- Contestó esta vez el más joven del grupo.

Zoe miró a todos lados intentando encontrar el mejor camino.

-Miren esas flores.- Exclamó la castaña tomando un tulipán anaranjado.

-Deben tener cuidado.- Habló Zoe- Pueden ser venenosas.

-No te preocupes Izumi-Chan.- Contestó Cody- Según los libros, no son venenosas.

La rubia suspiró y volvió su mirada al mapa.

-Bueno, creo que esto supera las caminatas espaciales ¿no Koichi?- Tk le pegó un leve codazo al oji-azul.

El nombrado sonrió- Sin duda alguna.- Contestó y luego dirigió su mirada hacia la chica de anteojos y el oji-verde- ¡Por cierto! Ahora que Tk tocó ese tema y debido a que nos queda mucho camino por delante me gustaría saber ¿por qué fue que los arrestaron? No tienen cara de haber roto aunque sea un plato.

Miyako hizo una mueca- Todos nos dicen eso.- Respondió y luego suspiró- Robamos unos libros de la biblioteca central.

-En realidad no los robamos, los pedimos "prestado" los íbamos a devolver sin que nadie se diera cuenta, como siempre lo hacíamos, pero, a diferencia de otras veces ese día revisaron las cámaras.- Esta vez habló el niño de ojos verdes.

-¡Ouch! ¿Todo por un libro?- Preguntó Koichi.

Miyako asintió- Bueno, pues, una hora en la biblioteca cada tres días no te da tiempo para terminar de leer todo un libro. Muchos más cuando quieres aprender nuevas formulas para experimentar con la granja de algas.

-¿Y tú Tk que hiciste?- Cody esta vez dirigió su mirada hacia el rubio, quién al escuchar la pregunta simplemente bajó la mirada, ya que, le daba pena decirlo, porque, tener que responder aquella pregunta significaría tener que contar todo desde el principio o mejor dicho desde...su nacimiento.

-Tenía hambre y robé una ración extra de comida.- Respondió lo más cortante que pudo, ya que, no quería tener que explicar la raíz de todo.

Miyako dirigió su mirada hacia la castaña, quién había estado atenta a la charla, pero, no había dicho palabra alguna- ¿Y tú HIkari por qué te encerraron?

Inconscientemente, al igual que Tk, la castaña se tensó ante esa pregunta, pero, sin saberlo, a diferencia del rubio si podría contar la verdad de los hechos, ya que, todos ya conocían el hecho de que Yuuko Yagami, una mujer viuda, había escondido a su segunda hija bajo el suelo durante dieciséis años para no ser flotada y no dejar a sus hijos solos.

-¿Es verdad lo que dicen te escondieron en el suelo durante dieciséis años?- Le preguntó Koichi a la castaña.

Hikari asintió- Si.- Contestó un tanto apenada- Ya todos conocen esa historia tristemente, mi madre me escondió en nuestra casa durante dieciséis años y cuando finalmente nos descubrieron a ella la flotaron y a mi me encerraron.

-Tristemente esa es la pena para el segundo hijo.- Esta vez habló Tk, ya que, él más que nadie sabía aquello- Bueno, para todos los que tienen un segundo hijo a excepción de ser gemelos o mellizos.

Koichi notó al instante que Tk se estaba refiriendo a él, ya que, era el único que tenía un hermano gemelo en ese grupo- Ojalá, tuvieras razón y la consecuencia de tener gemelos no fuera tan cruel como la de tener un segundo hijo tiempo después.- Respondió el oji-azul, ya que, sin duda aunque tener un segundo hijo no implicaba el hecho de que los dos padres fueran flotados, implicaba el hecho de que solo UNO fuera flotado y eso era peor, ya que, en general era la madre quién quedaba viva y tenía que cuidar de ambos y aquello significaba una vida llena de sacrificios. Él lo había visto en carne propia, desde que Kousei Minamoto había muerto, Tomoko Kimura tuvo que empezar a trabajar el doble para cuidar de sus hijos y muchas veces ella tenía que irse a dormir sin comer para que sus hijos se alimentasen.

Suspiró y llevó su mano derecha a una cadenita que colgaba de su cuello- Si no fuera por...- Pensó y miró al cielo. Ahora la pregunta que tenía era ¿Cuánto tiempo tendría que pasar para reencontrarse otra vez?


~Estación Digimundo~

Para ser más específicos en una de las pocas salidas de la estación Digimundo al espacio, un chico pelirrojo se encontraba frente a ella.

Koushiro Izumi tecleo su tablet y las puertas frente a él se abrieron dejando ver a una persona vestida con un traje espacial blanco y un gran casco sobre su cabeza ocultando su rostro- ¡En hora buena!- El chico celebró a la persona que tenía en frente- Has terminado más rápido que la última vez que saliste a hacer reparos en el puente C.

-Bueno, esto de reparar la nave en gravedad cero no es un problema.- La persona o mejor dicho la chica delanté de Izzy se sacó el casco dejando ver su cabello castaño-rubio y ojos color ámbar oscuros- Notaste que no había daño en el muelle B.

-Damar, esa es área restringida.- El chico de apellido Izumi tecleando su tablet.

-¿Y me harán flotar por mirar Izzy?- La chica levantó una ceja, rodó los ojos- Koushiro Izumi ¡vamos! una nave éxodo fue lanzada, no puedo evitar sentir curiosidad de lo que está ocurriendo.

Koushiro también conocido como Izzy hizo una mueca. Sin duda, el sabía lo que en realidad había ocurrido, pero, por amor a su vida no podría darle más detalles a la chica-No la lanzaron, fue yetada.- Sin dejar de teclear su tableta- Según ingeniería, un accidente de mantenimiento los obligó a desconectarla de la estación.

-¿No causo daños el accidente de mantenimiento?- Preguntó Damar extrañada mientras desabrochaba su traje dejando ver una remera blanca y un medallón dorado que colgaba de su cuello- No es cierto y tú lo sabes.- Izzy levantó su mirada hacia la chica guardó la tablet bajó su brazo- ¿Por qué hicieron tantas naves de evacuación si no tienen alguna causa específica? ¿no?

El pelirrojo se cruzó de brazos- Tu siempre tan curiosa en esas cosas. Mejor deja de moverte y déjame revisar tus latidos.- Se acercó a la chica, quien se sacó el resto del traje dejando ver sus short negro con un cinturón del mismo color y unas largas medias blancas.

-No te preocupes.- Damar acercó sus zapatillas negras con agujetas blancas y acomodó la primera en su pie derecho- Estoy en perfecto estado.

Izzy levantó una ceja- ¿Por qué estás tan apresurada?- Preguntó un tanto intrigado, pero, antes de que dijera alguna palabra el mismo pelirrojo se respondió- ¡Verdad! Hoy es día de visitas a los prisioneros.

-¡Exacto!- Sonrió la castaña mientras acomodaba la zapatilla en el pies izquierdo.

Koushiro hizo una mueca-Se me había olvidado decirte que no podrás ir esta semana, ni las siguientes.

-¿Por qué?- Preguntó Damar extrañada ante esto.

-Las celdas están en cuarentena, al parecer hay un virus en ese lugar.- Respondió el pelirrojo- No habrán visitas por unos dos meses.

La castaña hizo una mueca ante aquella respuesta, virus y cuarentena no sonaba algo muy agradable, pero, tampoco lógico, ya que, no habían indicios de alguna bacteria, ya que, la escotilla estaba abierta- ¿Y desde cuando comenzó aquello? Hace dos días todo estaba bien.

-Bueno, pues, en dos días pueden ocurrir muchas cosas en este lugar.- Respondió el pelirrojo volviendo su mirada hacia tu tablet.


-Concejal Yamato Ishida.- Un guardia de cabello negro y ojos azules llamó al chico rubio.

-Diga...-Respondió el rubio.

El guardia le extendió una tablet- Ya tenemos reportes de la persona que atacó al Canciller.

-¿Quién fue?- Preguntó el oji-azul recibiendo la tablet en sus manos y se percató que en él había una foto de una persona que conocía a la perfección.

-Taichi Yagami...-Contestó el guardia.

-¡Oh no!- Pensó Yamato también conocido como Matt Ishida al darse cuenta de que tristemente se trataba de nadie más y nadie menos del chico que una vez fue su amigo y un buen oficial guardia hasta que descubrieron que había ayudado a su madre a esconder a su hermana durante dieciséis años.

-Al parecer él fue y logró subir a la nave junto a los prisioneros.- Continuo el guardia.

El rubio hizo una mueca y llevó una mano a su cabello bastante molesto de no haber sido más inteligente y no haber pensado en que Taichi al enterarse que su hermana iría a la tierra, buscaría una forma de subir a la nave con ella.

-Pero, al parecer fue con la ayuda de alguien y por nuestras conclusiones creemos que pudo haber sido alguien de seguridad.- El guardia finalizó.

Matt frunció el ceño- ¿Estás diciéndome que entre nosotros hay un traidor?- El guardia asintió y esto provocó que el rubio se preocupara más, ya que, eso significaba sin duda alguna persona que sabía todo lo que estaba pasando y quería acabar con la vida del Canciller. El rubio miró a todos lados- Creo que está demás decir que esto debe quedar en secreto.

-No se preocupe nadie más sabe.- Respondió y miró a todos lados- Disculpe concejal, pero, no puedo evitar pensar que el concejal Norstein está detrás de esto.

Yamato hizo una mueca, ya que, aquello era bastante posible, con el canciller en estado de coma dejaba a los miembros del consejo a cargo y eso significaba que en la próxima elección para ver si se reduce la población el Doctor Norstein podría salirse con la suya y provocar que mataran a personas inocentes, algo que ni Sora, ni él aprobarían.


~Tierra~

Jp Shibayama se levantó del lugar donde se había quedado a descansar luego de que su amiga rubia se fuera junto a esos cinco chicos. Observó a su alrededor y pudo divisar al chico que lo había ayudado antes y no dudo ni un segundo en acercarse a él.

-Oye, tú...- Llamó al chico.

El pelinegro simplemente lo miró de manera indiferente, como si le molestara su presencia ahí, pero, Jp ignoró aquello- Oye, te quería agradecer por ayudarme antes.- Le extendió la mano esperando que el oji-azul le correspondiera al gesto, pero, se quedó con la mano estirada ya que el chico pelinegro de dio la espalda.

-No me agradezcas.- Sin duda a Kouji tampoco le caía bien el hijo del hombre que se había encargado de hacer la vida de todos en la Estación Digital un infierno, pero, Ryouma no le agradaba, así que, no dejaría que saliera con la suya. El pelinegro posó sus manos en sus bolsillos para comenzar a alejarse del lugar.

-¿Adonde vas?- Preguntó el castaño.

-Adonde vaya no es asunto tuyo.- Respondió el chico de cabello negro-azabache y se alejó del lugar, ya que, sin duda alguna no tenía interés de hablar con el hijo del hombre que había flotado a su padre por el simplemente de tener hijos gemelos, ya que, según las leyes de la Estación Digimundo los padres elegían su vida o a uno de sus hijos.

Jp miró extrañado al chico alejarse, pero, rápidamente cambió de actitud a una más temerosa al ver como el chico de cabello gris de hace un rato se acercaba acompañado de los mismo chicos de hace un rato- ¿Ahora si estás listo para pelear Mini Canciller?

Jp hizo una mueca y retrocedió- Ryouma, por favor, ten piedad.- Señaló su pierna esquinzada.

Los chicos de alrededor carcajearon ante la palabras del chico y Ryouma sonrió irónicamente-¿Sabías qué mi madre pidió misericordia en la cámara de aire cuando tu padre lo flotara?

Jp hizo una mueca, ya que, sin duda no estaba de acuerdo con todas las muertes de la Estación, pero, aquello sin duda era el pago por no cumplir la ley y esa era la única forma pagar.

Ryouma sin más empujo a Jp y este nuevamente cayó, pero, a pesar del dolor se alegró al ver como el chicos y sus amigos se alejaban.


Kouji suspiró y se acercó a la entrada de la nave en donde se encontraban algunos unos chicos se encontraban buscando o mejor dicho hurtando cosas del interior de la nave; cinturones, asientos, tiendas de campaña, etc. El chico Minamoto simplemente los ignoró y buscó un lugar donde recostarse.

-Kouji- Una voz familiar lo llamó, Kouji sin interés volteo hacia la dirección donde había escuchado que lo llamaban encontrándose con un chico de cabello rubio, piel pálida y ojos azules.

-Kiriha- El chico Minamoto reconoció a su ex-compañero de celda.

-¡Vaya! Así que, ayudaste al mini canciller.- Dijo el rubio de brazos cruzados sin entender porque defendió a una de las personas que tanto odiaba.

-No lo hice por caridad.- Respondió el oji-azul- Lo hice porque no soporto a Ryouma.

Kiriha Aonuma hizo una mueca- Lo supuse.- Sin duda él más que nadie sabía lo detestable que era Ryouma desde el momento en el cual les había tocado compartir a los tres celda y él lo único que hacia era molestar para demostrar su "fuerza" Al momento que no hubiera sido otra persona, Kouji hubiera dejado que le volaran la cabeza al Shibayama.

-Entiendo que no te caiga bien Ryouma, pero, debiste dejar que por menos recibiera un poco del dolor que todos nosotros hemos sentido por el canciller Shibayama.- Rika Nonaka, una chica de ojos lilas y cabello castaño con mechones rubios apareció ante los ojos de los chicos- Pero, hubiera sido genial ver aquello.

Kouji sabía perfectamente a lo que se refería Rika, porque, ella compartía el mismo dolor que él, y bueno, un golpe no dolería más que la ausencia de un padre.

-No te preocupes Rika, no faltará quién lo haga antes que Ryouma.- Respondió Kiriha cruzado de brazos.

Rika hizo una mueca- Aún así, no dejaremos que este chico nos dé órdenes como su padre ¿o si?

-A mi me da lo mismo.- Respondió el chico Minamoto para luego sentarse junto a un árbol y sin más lanzarse de espaldas al suelo para observar el cielo que a poco a poco comenzaba a oscurecer.


-¡Hey tú!- Taichi llamó al chico de cabello gris de hace un rato.

Ryouma miró sorprendido al chico que lo llamaba, pero, no esperó mucho para acercarse a él- ¿Me hablas a mí?

-¿A quién más?- Preguntó el Yagami- Mira, sé que no nos conocemos, ni nada, pero, creo saber como hacer que el Canciller Shibayama y también una forma de lograr quedar absueltos de sus delitos.

-¿Quedar libre de nuestro delitos?- Cuestionó el peli-gris- Se supone que viniendo hasta aquí aquello queda absuelto.

Taichi rodó los ojos- ¿Enserio crees que aquello sea verdad?

Ryouma y sus acompañantes cambiaron miradas.

-Tan solo mírense.- Continuo el chico Yagami- Los enviaron a la tierra a morir, como si fueran ratas para un experimento ¿enserio creen que al comprobar que la tierra es habitable lograran quedar libres de su pasado?- Hizo una mueca- El canciller Shibayama y el consejo no perdonan, tan solo quieren engañarlos para que ustedes comprueben que pueden vivir en este lugar. Luego de eso ustedes serán ejecutados, igual que todos los que alguna vez cometieron un delito.- Se cruzó de brazos- Pero, yo tengo una forma de hacer que de verdad ustedes queden libres y también hagan sufrir al canciller Shibayama ¿Les interesa saber como hacer aquello?

Hacer sufrir al canciller Shibayama, sonaba como música para los oídos de Ryouma, ya que, desde que su madre había sido flotada, lo único que quería era hacer sufrir al hombre Shibayama y si ello implicaba quedar libre para siempre de sus delitos, entonces, escucharía lo que tenía para decirle el moreno.

-Ya di, lo que nos quieres decir.- Respondió Ryouma interesado.

-No tienes porque matar a Jumpei.- Taichi señaló su brazalete- Tan solo debes quitarle aquel brazalete.

-¿Este brazalete?- Preguntó Ryouma.

-Con esto, la gente de la Estación verifica que ustedes están vivos.- Respondió el chico Yagami- Pero, si se los quitan ellos creerán que han muerto...- No fue necesario que Taichi siguiera hablando, ya que, el peli-gris captó la idea al instante.

-...y eso significará que la tierra no es habitable y no bajarán.- Finalizó el oji-verde sonriendo.

-Exacto.- Respondió Tai y todos intercambiaron miradas.


Koichi sacó una flor de los arbustos y se dirigió a la rubia- ¡Hey! Princesa, creo que debemos parar, ya está cayendo la noche.- Zoe volteo hacia el chico.

-Lo sé, pero, no estoy segura si este lugar será seguro.- Respondió Zoe.

Koichi miró la flor y sonrió- ¿Sabes?...- Posó la flor sobre el cabello de la rubia- Está tierra no ha sido habitada hace más de cien años, pero, eso no significa que todo sea inseguro.- Acarició un mechón del cabello de Zoe y esta no pudo evitar sonrojarse.


Sora caminó rápidamente a través del pasillo buscando con la mirada al rubio Ishida.

Estaba bastante preocupada...¡Muy preocupada! Y era entendible, había estado casi cuatro horas en el quirófano intentando salvar al Canciller Shibayama que había recibido un disparo en el pulmón izquierdo y aquello implicó que no supiera más sobre los cien chicos que habían sido enviados a la tierra.

-Disculpe Doctora Takenouchi.- Una voz detuvo la rápida caminata de la pelirroja y volteo rápidamente hacia la dirección en donde provenía aquella voz, encontrándose con una de sus pacientes.

-Buenas tardes Damar.- Sora saludó a la chica- ¿Te puedo ayudar en algo?

La chica se acercó a Sora- Si, tengo una pregunta sobre la cuarentena, mi novio y su hermano están encerrados en ese lugar y hoy que los fui a ver me di cuenta que un ducto de aire estaba abierto, si hubiera un virus ¿no deberían contener el flujo de aire?

-El virus no es aéreo.- Contestó Takenouchi- Debido a aquello los ductos no están abiertos.

La castaña hizo una mueca- Comprendo, pero, usted ¿me podría decir si mi novio y su hermano están bien?- Preguntó un tanto preocupada.

-Lo siento, no puedo.- Respondió la pelirroja.

La castaña frunció el ceño- No lo creo.- Respondió la chica provocando que la Takenouchi se tensara un poco, ya que, sin duda de la última generación de Ingenieros ella había demostrado ser bastante intuitiva y al trabajar en gravedad cero había gran probabilidad de que haya tenido aunque sea una mínima información sobre la nave lanzada con los cien chicos al suelo- Primero la nave y luego esto.- Observó a la pelirroja- El consejo esta escondiendo algo.- Volteo- Y voy a averiguar que es.- Y sin más se alejó.

Sora suspiró y llevó una mano a su frente, ya que, sin duda le costaba mentir y aquello era un tema muy delicado, a simple vista su preocupación podría delatarla.

-Sora.- La voz de la persona que buscaba llamó su atención.

-¡Yamato!- Exclamó sus nombre aliviada- ¡Al fin te encuentro! Te estaba buscando.- Reconoció al instante la cara de preocupación del rubio- ¿Qué ocurre? ¿Por qué tienes esa cara?

-Los brazaletes...-Hizo una mueca- Se comenzaron a apagar.


Espero que les haya gustado, me está encantando escribir esta historia, así que, espero que les guste.

Comenten, quiero saber lo que opinan de este Historia.