—Menma-kun dijo que llegaría a las 7 de la noche, ¿no es así, Mikoto?—preguntó Fugaku solo para comprobar que había escuchado bien la llamada que el Uzumaki les hizo a mediodía, confirmando la hora en que iría a la mansión Uchiha.

—Así es, querido, ya tengo todo preparado, así que cálmate—aconsejó Mikoto Uchiha con una calma y dulzura, le parecía tierna la manera en que su esposo estaba impaciente ante él arribo de su pequeño yerno—Recuerda que Charasasuke vendrá como a las 7:15—le recordó al notar que no nombraba a su hijo menor.

—Que Chara llegue a la hora que deba hacerlo, ¿puedes creer que me pidió que hablara con Shisui para que redujera su carga de trabajo y así salir más temprano? —comentó cómo si esa petición fuera inaudita y hasta reprobable para el comandante de la policía militar—Ese niño le falta disciplina.

—Ese "niño", ya es un policía hecho y derecho que no ha causado ningún problema, sólo buscaba estar a tiempo aquí—remarcó algo molesta, no le gustaba que su esposo hiciera menos a su vástago, podría ser diferente a Itachi en personalidad y forma de actuar, sin embargo era responsable con su cargo.

—Si lo sé, pero es que todavía tiene esa manía de ser extremadamente confiado y eso no es bueno para un policía—explicó, tal vez había sonado muy rudo su comentario pero contaba con una razón que la justificaba.

El matrimonio Uchiha estaba esperando en el vestíbulo de su hogar, aguardaban no sólo que el hijo del Hokage hiciera acto de presencia para darle la bienvenida, sino también evitar que tocara el timbre con insistencia, debido a que su hijo mayor, Itachi, dormía en su habitación en el segundo piso.

Actualmente su primogénito pertenecía a un grupo de élite llamado Akatsuki, esta organización se encargaba de vigilar la ley, orden y paz entre las cinco grandes naciones ninja. Sumado a que sus integrantes de todas las latitudes a fin de tener diferentes opiniones para poseer un concenso global más justo.

Itachi había regresado a casa inesperadamente por la madrugada y ahora se hallaba recuperando el sueño perdido que invirtió en su viaje de retorno.

Afortunadamente el Uzumaki fue considerado en tocar suavemente la puerta corrediza, produciéndose un ruido muy débil que indudablemente no perturbo el sueño del viajero que reposaba en el segundo piso.

—Menma-kun, hijo, un gusto verte—saludó Fugaku, dándole un abrazo inesperado al invitado de honor, éste se dejó hacer eran raros los episodios de efusividad del suegro.

—Bienvenido, cariño—saludó esta vez Mikoto dándole una beso en la mejilla al rubio justo después de que su cónyuge lo liberara del abrazo.

Menma permitió estas muestras de cariño, reflexionando que bien se tenía ganado los Uchiha el título del clan que más ama. Generalmente se mostraban apacibles y discretos con el resto de personas en Konoha, pero cuando te convertías en un ser querido de ellos, te iban a demostrar su afecto sin reparo.

Los tres pasaron adentro de la casa, charlaron un poco quejándose de que habían visto muy poco al Uzumaki últimamente y también contando algunas anécdotas de misiones pasadas. Mikoto solo se dedicó a observar como Fugaku y Menma conversaban cómo dos viejos conocidos sin importar la brecha generacional entre ellos, compartir una personalidad similar les ayudaba a mantener el interés en los temas que exponían. Esto le dio tiempo a Charasasuke de participar de la reunión familiar sin ningún retraso, pues él arribó unos minutos antes de que se sirvieran los platillos.

Como estaban en la mansión Uchiha, un lugar donde la disciplina y los buenos modales eran regla, Chara solo le regaló un casto beso a su novio en cuanto se lo encontró.

La distribución en la mesa respondía a las costumbres orientales y a las propias tradiciones de los descendientes de Indra, para empezar la mesa era pequeña y baja, al nivel casi del suelo, los asientos estaba distribuidos por unos cojines negros. Fugaku y Mikoto quedaron de frente a la pareja de jóvenes, con el objetivo de que todos pudieran verse de frente sin necesidad de girar el cuello y descuidar a la persona al lado suyo.

No hubo plática a la hora que todos empezaron a comer, no se acostumbraba a hacerlo, los comentarios venían luego de disfrutar los sagrados alimentos. Para la ocasión, la reina del hogar, Mikoto, cocinó ramen de puerco casero en honor a su yerno favorito. Comúnmente ahí no se frecuentaba el consumo de ese platillo, era muy pesado, pero como Menma Uzumaki asistiría, fue una excepción esta vez.

Una vez que la Uchiha recogió los platos y los llevó al fregadero, que estaba a unos pasos, fue cuando finalmente Fugaku rompió el silencio y pronunció la siguiente invitación:

—Querida, ven aquí tengo un anuncio importante que hacer, de los platos me encargo yo luego—En cuanto Mikoto tomó asiento a su lado, agregó:—Aprovecho la oportunidad para informarles que Menma-kun aspira a pertenecer a la policía militar de Konoha.

Mikoto tapó su boca, a causa de la sorpresa que se llevó al oír esa noticia, por su parte Chara abrió los ojos de sobremanera completamente atónito, tanto por la información como por que su novio no le tuvo la confianza de mencionarle esa decisión tan importante que había tomado. Investigaría la fecha exacta cuando el comandante de la policía fue contactado por el Uzumaki.

—¡Qué alegría saber esto!—atinó a decir Mikoto posteriormente a su asombro inicial.

—¡Pero ¿Cuándo te enteraste que Menma deseaba ingresar a nuestras filas?!—interrogó el hijo menor a su padre,

—Esta mañana le comenté a Fugaku-san que sentía interés en ser un oficial, ya que mantener el orden en la aldea lo veo más productivo—proclamó Menma uniéndose a la conversación.

Con esta declaración le quedó claro al Uchiha menor que la resolución de su amado zorrito negro de convertirse en servidor público tenía poco tiempo de ser tomada. No obstante ¿por qué notificarle primero a Fugaku? Pesé a que era el líder de la institución, en orden de importancia, la pareja era quien debía ser el primero en enterarse de la primicia. Mientras armaba sus conjeturas, Chara mantenía un ojo posado en las expresiones faciales de su novio, su sexto sentido le alertaba que esto fuera un montaje o algo así. Igual permaneció al pendiente.

—Aunque sea precipitado—continuo Fugaku, tosiendo a propósito para captar la atención de los presentes—Considero que Menma-kun tiene las cualidades necesarias para convertirse en un gran oficial como tu hermano Itachi—declaró poniéndose de pie y acercándose al Uzumaki lo suficiente para posar su mano en el hombro del joven.

Eso no se lo esperaba Menma, su suegro le estaba regalando una de esas miradas de padre satisfecho con lo que se ha convertido su hijo predilecto. Recordando su niñez, ese tipo de comportamiento lo efectuaba con Itachi. Esa fue la primer señal alarma de que el desastre se acercaba.

Y no solo el Jinchuriki del Kyubi percibió esa actitud de orgullo paternal, también el portador del Sharingan más pequeño en ese salón lo notó, tantos años viviendo en la sombra de su hermano mayor le otorgó la habilidad de detectar los estados de devoción y obsesión de Fugaku. Cada vez que Itachi lograba méritos, le llovían felicitaciones, en cambio a Charasasuke por más esfuerzo que pusiera sus victorias fueron prácticamente invisibles, se tomaban como algo que debía hacer debido a la reputación de Uchiha talentosos que cargaban.

—Como te puedes dar cuenta ambos son serios, fuertes, leales e imparciales—prosiguió el Uchiha mayor desglosando un argumento que remarcaba las principales características del rubio genio al contraponerlas con un ex policía de élite como su primogénito.

—Suena como si yo no tuviera esas cualidades que mencionas, papá—replicó tratando de disimular que le dolió esas palabras. No existía un sentimiento más negativo que ser subestimado por la persona que más amas, en este caso si progenitor justo cuando creyó que había superado sus expectativas al volverse un integrante más de la jefatura.

—Hijo, tú eres leal y fuerte—medió la amorosa madre al presenciar un ligero cambio en el humor de su retoñito—sólo que a veces tiendes eres condescendente—finalizó.

—Tal como dice tu madre, eres un buen elemento Charasasuke, pero pensé que si Menma-kun hace pareja contigo, te complementaria en los puntos que te hacen falta—clarificó presentando que no desmeritaba las capacidades de su hijo menor.

—Pero...—murmuró bajito sin esfuerzo, siendo fácilmente ignorado por sus progenitores más no por su novio. En el acto fue bajando levemente su cabeza y mirada, a la par que apretaba los puños con fuerza.

Menma advirtió como la luz de su novio se apagó, había decaído su ánimo completamente, no lo había visto así desde que le mostró a Fugaku que podía hacer el jutsu bola de fuego cuando tenía 8 años, y si padre meramente le dijo que era natural su talento, pues Itachi también lo era. Desmereciendo completamente el esfuerzo invertido.

Esta situación se salió de control, el Uzumaki no quería lastimar el autoestima de Chara, no era un monstruo insensible, jamás fue su plan, solamente buscaba ser el centro de atención así como sucedió con el Uchiha en la casa Uzumaki.

—Si necesitas carta de recomendación, puedes contar con la mía, ya esta impresa—ofreció el patriarca del clan Uchiha, era increíble que no prestara atención al estado anímico de Chara.

Por su lado Mikoto si se percató, así que muy discretamente se movió al lado de su retoño, apenas iba a hablar para detener los discursos de su marido cuando Menma tomó la palabra:

—Le agradezco mucho su ayuda, Fugaku-san, pero creo que tomaré el examen de admisión como todos los candidatos.

La estupefacción representaba la expresión facial que se le dibujó al jefe de la familia Uchiha. Atestiguar que un candidato talentoso rechazaba un poco de ayuda para alcanzar sus metas resultaba inaudito.

—Para empezar ya llevo una ventaja injusta al ser hijo del Hokage como para sumarle cartas de recomendación del clan Uchiha—Siguió dando su discurso Menma, al mismo tiempo que posaba su mano sobre el puño de su novio, sacándolo de su ensimismamiento—Creerá la gente que mi ingreso es meramente por favoritismo, y eso terminaría por afectar mi reputación y la de Chara.

—Admiro tu modestia, Menma-kun, pero todos en Konoha conocen tus habilidades así que tu ascenso es merecido—indicó de nuevo Fugaku pretendiendo que si insistía con su punto de vista podría convencer a su hijo postizo.

—Aún así, quiero ser tratado como los demás candidatos—persistió en su postura, deshaciendo con ternura el puño lleno de estrés de su pareja y enseguida entrelazó sus dedos. Rescatándolo de su depresión por completo, aquellos luceros negros se centraron en los determinados fanales azules que lo vieron de reojo—Otra cosa, yo no soy un complemento, Charasasuke ya es competente en lo que hace, además mi intención no es actuar como un tutor o ser un sustituto de Itachi—manifestó con franqueza, sosteniendo firmemente la pálida mano.

Mikoto sonrió, bajando disimuladamente la mano libre de su hijo debajo de la mesa, y estrechándola con fuerza. Chara volteó en dirección de su madre.

—No era mi intención sonar así...—se defendió el comandante de la policía al percatarse de los pequeños detalles de apoyo que ejecutaron tanto su esposa como su yerno. Reflexionó que la reacción de Menma estaba ligada al comentario de la eficiencia de Chara, a lo mejor había sido insensible, ya se lo había dicho su esposa, que sufría de tacto.

—Si fue un malentendido de mi parte, me disculpo—espetó haciendo una pequeña reverencia—Pero sólo quería que quedara claro que al estar con él no habría un complemento, pues eso implicaría una decadencia en las labores que realizaba Chara, en todo caso sería un incremento de personal y nada más—enfatizó.

Sin que los presentes supieran, Itachi Uchiha escuchó toda la conservación, su oído entrenado de ninja lo alertó que un invitado se hallaba en la mansión. Llevado por la curiosidad fue a investigar descubriendo que era Menma Uzumaki, iba a entrar al salón a convivir con la familia cuando su padre tocó el tema de la policía militar. Tuvo ganas de entrar y consolar a su hermano menor al oír esas crueles palabras, pero se detuvo al advertir como el novio hizo el llamado de trabajo de abogado defensor.

—¡Buenas noches!—saludó el ninja de la coleta.

—Itachi...—musitó todavía un poco afectado Chara, ver a su hermano mayor fue la cereza del pastel.

—¿Te despertamos con nuestra conversación, cariño?—preguntó Mikoto.

—Fue el aroma de tu comida, madre la que lo hizo—respondiendo con una sonrisa tierna, sentándose al lado de su padre.

—Esta considerando entrar a la policía militar—puso al tanto la joven madre a su retoño, por que al parecer Fugaku a mantenía ensimismado por alguna razón, confiaba que hubiera reflexionado en que le hizo daño a su pequeño.

—¿En serio? Es una excelente idea, valió la pena despertar entonces—comentó muy contento, viendo a Menma que no dejaba de apretar la mano de su tonto hermano menor.

—Iré a traerte un plato para que te unas a la cena con nosotros—aviso Mikoto, soltando la mano de Chara pero sobando su espalda antes de incorporarse.

—Padre, ¿estás bien? Te ves pálido—cuestionó Itachi al contemplar el mutismo de su progenitor.

—¿Eh? ¡Estoy bien, hijo!—tartamudeó recuperando su compostura—Retomando lo dicho, Menma-kun, respeto tu elección, en cuanto se abra la convocatoria para nuevos reclutas te informaré.

—Gracias, pondré todo mi esfuerzo para ganarme el puesto—agradeció la comprensión de Fugaku, inspeccionado a Chara quien se encontraba más tranquilo.

Ya pasaba de la medianoche, Charasasuke y Menma andaban por las calles de Konoha, tal vez no había una alta afluencia de delincuencia, no obstante Fugaku insistió que escoltaran al Jinchuriki del Kyubi, pues representaba una figura política importante al ser el unigénito de Yondaime Hokage.

—Nunca me comentaste que deseabas entrar a las fuerzas del orden—habló el Uchiha, mirando de reojo a su pareja, toda esta idea repentina de entrar como empleado a una institución dominada por su familia le cayó por sorpresa.

—Fue algo que se me ocurrió hace un tiempo, lo mantuve en secreto por que todavía lo estaba meditando—respondió con serenidad, metiendo las manos en sus bolsillos, aspirar a otro puesto laboral era una difícil decisión que afectaría a su futuro e imagen—Además, desde que saliste del equipo Kakashi no ha sido lo mismo, hasta Sakura lo comenta—reveló.

Cuando Charasasuke escogió seguir con el legado Uchiha y ser oficial de policía, quedó un hueco en el equipo de ninjas, por lo tanto tuvieron que buscar un reemplazo durante algunas semanas.

—Vaya, no me esperaba que extrañaran mi compañía—exclamó Chara, abriendo los ojos negros por el asombro, según él quien más descansaría sería Haruno, pues a cada rato lo golpeaba por ser coqueto o hacer bromas, y ahora se enteraba de que lo echaba de menos—

Me siento amado por ustedes dos.

—No supimos apreciarte, y ahora extrañamos a nuestra molestia favorita—señaló sonriendo levemente—Ahora tenemos que aguantar a ese nuevo integrante, Sai Shimura, el cual insoportable.

—¿Qué hizo?—preguntó curioso, conocía de vista a su reemplazo pero no había tratado con él.

—Llamó fea a Sakura—reveló recordando el incidente, fue el día en que más gritó la kunoichi.

—Ni yo me atreví a tanto—dijo conteniendo una carcajada—¿Y a ti que te dijo?

—Nada—contestó tajamente.

—Vamos, he escuchado rumores que ese sujeto es muy franco, seguro te insultó—insinuó intentando sacarle información al otro.

—Zorro estreñido, así me llamó.—respondió por fin, sino lo hacía su novio iba a insistir y sería un fastidio. Charasasuke soltó una risa vivaracha con el apodo de su novio—Como sea, Sakura hará un internado en el hospital, dejará el equipo, y ni de coña me quedó compartiendo equipo con Sai—comentó sacando a la luz lo planes de los restantes integrantes del equipo 7 original.

—Por lo que vas a huir antes, pobre equipo Kakashi solo se necesitó de una copia barata mía para destruirlo—lamentó sonriendo con tristeza, la risas se terminaron al darse cuenta de la realidad inminente, técnicamente se disolvió aquel grupo de trabajo en que se crió desde niño.

Prosiguieron con su camino hasta que se ubicaron afuera de la casa de los Uzumaki. Chara agradecía mucho como Menma lo había proporcionado soporte ante los comentarios de su padre, no creía que los hubiera hecho con mala intensión, sin embargo a veces ser brutalmente honesto implicaba lastimar a otros.

—Sabes llegué a pensar que esta entrada repentina a la policía militar era una revancha tuya—confesó avergonzado de llegar a pensar en esa posibilidad, pero igual quiso descartarla, tomó de la manos a su novio, como si se preparara a bailar o algo así.

—No, como crees'tteba—pronunció algo nervioso y con la vista desviada.

—Lo fue ¿no es así?—exclamó con un tono de voz de "Ja te pillé"—¡Cuando usas esa muletilla es que estas mintiendo Menma Uzumaki!—evidenció soltando el agarre de las manos.

—¡Diablos, estúpida conciencia!—renegó de sí mismo—Mi anhelo de ser policía no es falso te lo juro—aclaró rápidamente no quería dar la impresión de que jugó con lo sentimientos de la familia Uchiha por algo tan trivial—Sin embargo recibir la atención de tus padres era mi venganza.

—¡Monstruo de mierda, lo sabía!—acusó señalándolo con el dedo —¡Detrás de ese rostro de ángel que te cargas está un demonio!

—Solo pretendía ver la cara de felicidad que pondrían Fugaku-san y Mikoto-san al enterarse de la noticia, y que me felicitaran como el hijo postizo que soy—desplegó el origen de sus planes malévolos—Sin embargo se salió de control cuando tu padre empezó a hacer esos comentarios sobre tu persona, ahí supe que había sido un error esta vendetta—indicó su equivocación con pesar, eso no había sido lindo de presenciar.

—Tienes suerte que te amo y que no soy un emo vengador, sino ya tendrías un chidori metido en el culo—declaró, debería de estar agradecido que fuera ese tipo d personas que perdonan rápido sino otro cantar seria.

—Tú hiciste lo mismo al ponerte de parte de mi madre, te luciste por completo—se defendió un poco había motivos importantes para su venganza.

—Fue una treta pequeña, a los dos nos gusta bromear y la manera en la que reaccionas te hace el blanco perfecto. ¡Rayos Menma no fue ayer que me conociste!—opinó, esa excusa que dio le pareció inverosímil a estas alturas, llevaban dos años de noviazgo.

—Ya lo sé, me equivoque... perdóname—suplicó, desviando la vista, denotando vergüenza en su actuar y asumiendo toda la responsabilidad. Era una persona que no pedía perdón a menudo y cuando lo hacía era por qu reconocía su falta.

—Esta bien, te perdono, ya que yo también me pasé un poco digo otras veces te he hecho bromas y no actúas así.—explicó asumiendo parte de la culpa también, sino lo hubiese provocado así nada de esto hubiera sucedido—Igual espero mi obento como compensación.

—Lo tendrás hasta que logre entrar a la policía militar, y a cambio quiero ver el obento que prometiste que harías—propuso como intercambio con una sonrisa bailando en su serio rostro, estaba disfrutando este momento.

—Quieres compartirlo en la hora de almuerzo, maravillosa jugada, Kitsune-Chan—felicitó regalándole una serie de besitos.

—Gracias, Incubo parlanchín—agradeció plantándole un enorme beso en los labios y abrazándolo en el proceso.

Fin (Historia enlazada Ángel/Monstruo)