Menma todavía no entendía como aceptó esa proposición indecorosa de su novio, la cual consistía en tener sexo virtual. Maldecía una y otra vez que su Alfa interior estuviera hechizado por la esencia Omega de Charasasuke, siempre lo obligar a hacer o actuar en contra de su raciocinio. Había perdido la cuenta de cuántas ocasiones daban rienda suelta a sus bajos instintos cuando a uno de los dos les llevaba el celo.

Con situación de la pandemia, sus encuentros se redujeron a cero, pues debían estar en confinamiento y lejos del contacto directo. Ahí fue donde el Uchiha le ofreció una alternativa diferente para saciar su sed de apareamiento.

—¿Si te llegó el paquete que traía envíe?—preguntó Chara utilizando como medio de comunicación una video llamada de Whatsapp.

—Si, ya hasta lo abrí—respondió fastidiado y con un poco de pena ajena hablándole a su celular que sostenía en su mano—No puedo creer que hayas mandado tu ropa por correo postal.

—¡Era lo única forma de tener contacto contigo y que percibieras mis atractivas feromonas en vivo!—defendió su brillante idea, después de que el Uzumaki fue un inútil al exhibir soluciones a su situación precaria, todo mundo sabía que la abstinencia entre el Alfa y Omega era nefasto—Debo felicitar al cartero hizo un gran trabajo, te llegó al día siguiente mi envío.

—¡Vivimos en la misma colonia y ciudad, idiota!—bramó, escupiendo sin querer pequeñas gotas de saliva a la pantalla de su teléfono móvil, las cuales limpio de inmediato con una toallita de cloro.

—Y agradezco cada día que sea así, no tuve que esperar mucho para que tu envió llegara—celebró sujetando la caja como si fuera un preciado tesoro.

—No puedo creer que me hayas convencido de enviarte algo de mi ropa también—admitió sumamente avergonzado, él no era un pervertido como ese Uchiha idiota con complejo de Incubo, pero hacerse su pareja le trajó como consecuencia ceder más fácilmente a sus jueguitos depravados.

—Como sea, ve prendiendo tu laptop, y hagamos video llamada por Skype para una mejor resolución HD y...¡Para más placer!—exclamó esto último como un grito de guerra—Iré a cambiarme de ropa, compre algo en Amazon y quiero que lo veas, te regreso la llamada por Skyp—anunció el azabache, cortando la comunicación desde su celular.

Menma reflexionó que habían tenido un golpe de suerte al haber salido sus padres a hacer la compras de la semana al supermercado y que con las restricciones propias de la crisis sanitaria, solo dejaran entrar a una persona por familia, por lo que uno de los integrantes debía quedarse afuera a ayudar después con las pesadas bolsas con víveres.

Solos en casa, Charasasuke lanzó la propuesta de una video llamada sexual que lo ayudará a calmar su celo próximo a manifestarse, ahí fue previamente que el Alfa entendió el motivo que llevó a su novio Omega a enviarle un paquete e instarlo a no abrirlo hasta que él le dijera.

Con la laptop lista para el suculento evento, el rubio simplemente accionó Skipe, cuando recibió el mensaje de parte de su amado Omega para empezar la video llamada.

En cuanto se pudieron contactar y la imagen fue visible para ambos usuarios, el rubio quedó completamente abrumado y sus ojos azules se abrieron de sobremanera, si hubiese sido una caricatura su mandíbula hubiera caído hasta el suelo.

Al otro lado de la pantalla se hallaba de pie un Uchiha sumamente sexy, traía puesto un babydoll que incluía: un pequeño sostén con ligueros y pantimedias en tono negro exquisito, que contrastaba perfectamente con su pálida piel.

—¿Te gusta?—interrogó con tono pícaro.

—¡Pe-Pero ¿por qué compraste eso?!—balbuceó sin querer, el impacto por la primera impresión aún no pasaba de todo.

—No sé si serán las hormonas que las traigo alteradas por el celo, pero no me pude resistir a comprar esta lencería—comentó la razón detrás de ficha adquisición y es que er del tipo de Omega coqueto pero que este tipo de cosas no le atraían.

—Pero eso que traes puesto es de chica—señaló un poco ma recuperado de la impresión–¿No me digas que te equivocaste a la hora de ordenarlo?—preguntó, no era la primera vez que sucedía que compraba artículos en línea y terminaba con una característica incorrecta a causa de un error de dedo al hacer el pedido.

—¡Por supuesto que no!—respondió ofendido y presentía por dond iban la observación de su amado rubio—Pedí la versión Omega masculino, sin embargo me mandaron el género equivocado, pero como es de mi talla no quise solicitar el reembolso—habló justificando con astucia el pequeño incidente.

¿Un error de Amazon? Si como no, a Menma no lo iba a engañar con ese cuento, pero en fin no discutiría no llegarían a ningún lado y ademas les restaría minutos a su preciado tiempo. No obstante sacaría un último detalle a relucir.

—¿Era necesario ponerse el sostén?—preguntó arqueando una ceja y señalando el obvio vacío en el área del pecho—No sé si lo has notado pero...

—Sé que no tengo senos, idiota—replicó inmediatamente no er ciego—Pero se ve sin chiste si no lo uso, ya lo comprobé.

—Charasasuke, esto es...raro—dijo por fin, no a acostumbraba a mirarlo así.

—¡No hay nada de raro, la lencería es para Omegas también!—espetó molesto, para su gusto Menma estaba haciendo mucho escándalo por una simpleza.

—Es que tú nunca demostraste querer usar un conjunto así—explicó con la esperanza de hacerse entender.

—Siempre hay una primera vez—repitió el viejo dicho con actitud positiva—En lugar de estar criticando esto, sólo disfrutalo, imagina que soy un Camboy o que estas viendo una porno—incitó guiñándole un ojo.

—Vale, vale—aceptó, no le quedaba de otra esta pequeña conversación había durado bastante.

Sin más demora, Chara extendió la playera de su novio sobre la superficie del colchón y se recostó ahí, procurando que la cámara web apoyada en la computadora portátil enfocara su anatomía.

Comenzó a masajearse con suavidad la piel de sus pezones a través de la tela del sostén, como la copas quedaban huecas podía acceder a su propio torso a voluntad. Sin dejar de olfatear una camisa del Uzumaki que mantenía hecha una bola en sus manos, asemejando a alguien que olía una flor grande de un perfume hipnótico.

—¡Ah, Menma!—gimió mientras bajaba lentamente la prenda de ropa rozándola contra su nivea piel.

*¡Estúpido y sensual Charasasuke!* pensó el ojiazul, tapando su boca con la mano, esas simples acciones y sonidos le estaban despertando su animal interior, contemplar a su novio aferrándose en cada gemido a la ropa no sabía cómo describir dicho sentimiento. Deseaba tele transportarse al cuarto de ese Omega lascivo qu seguro desprendía un apetecible perfume y "darle con cajón que no cierra".

Repentinamente el Uchiha metió la mano debajo del pequeño calzón de encaje, liberando su erecto pene, y masturbándolo a distintos ritmos produciendo en su dueño una serie de sonidos placenteros.

Menma no pudo resistirlo más, y empezó a acariciar la imagen del Omega que le devolvía la pantalla de la laptop. Y es que se veía extremadamente sensual que despertaba sus deseos más profundos, bien decían que una imagen valía más que mil palabras.

En cuanto Chara vio al Uzumaki dar la primer caricia a la cámara web, fue el aviso de que su plan había tenido éxito, únicamente faltaba la confirmación verbal del hecho.

—¡Maldito, me has excitado! ¡Y para colmo he entrado en celo, Charasasuke!—gritó, jadeando desesperadamente sintiendo como el líbido le subía hasta la garganta. Se desprendió de su playera y pantalones ya que su cuerpo ya era una olla hirviendo.

—¡Aspira hondo el aroma de mi playera, voy por un vibrador!—comentó Chara en la mismas condiciones, sonriendo de manera burlona, su plan había funcionado.

La intenciones de Chara siempre fueron sincronizar los ciclos de calor de ambos, por ello había mandado su ropa, así el próximo mes Menma no opondría resistencia alguna a realizar más sesiones de sexo virtual. Y es que cuando el Omega incubo se proponía una meta siempre la alcanzaba, nada ni siquiera una pandemia lo alejarían de su compañero destinado.

Además sus padres nunca sabrían que estuvieron haciendo cosas pervertidas pues ambos jóvenes habrían explotado mucho antes de que ellos pusieran un pie en la casa.