—¡Genial! luche contra guardias, concejales y abogados para poder cuidar mi manicura todo este año que estuve encerrada, y ahora tengo que estropearlo con este trabajo pesado.—Reclamó una chica de cabello castaño claro, piel pálida y ojos color miel.
Rika rodó los ojos al escuchar el reclamo numero treinta de Mimi Tachikawa, su antigua y molestosa compañera de celda, una chica vanidosa y superficial que había sido encerrada al robar unos artículos de belleza.
—En este minuto debería estar allá en la Estación disfrutando de mi libertad en ese lugar.— Nuevamente se quejó la castaña.
Rika suspiró molesta, aquella chica ya tenía los veinte años y según las leyes debió haber pasado el segundo juicio para ser perdonada o flotada por sus crímenes, pero, extrañamente habían pasado dos semanas y aún no ocurría nada con ella. Ahora todo encajaba, la habían dejado bajo arresto para enviarla a tierra para ahorrar oxígeno.
—Estos trabajos son de hombre.— Volvió a hablar la oji-miel— Nosotras no deberíamos estar haciendo esto.
—Deja de reclamar Tachikawa.— Finalmente habló la Nonaka bastante irritada, por no decir molesta, ya que, desde que habían comenzado a construir aquella fortaleza la chica no dejaba de reclamar.
Mimi hizo una mueca ante el regaño de su ex-compañera de celda— Lo siento, pero ¿no crees que este trabajo no nos corresponde a nosotras?
—Creo que es evidente que sí.— Respondió Akari Hinomoto, una chica de cabello rojo de amarraba en dos coletas, ojos pardos y piel pálida— Finalmente esta fortaleza nos protegerá también a nosotros.
—Por fin alguien con criterio.—Pensó Rika ante las palabras de la chica.
—Aún así, no estoy de acuerdo con este trabajo.— Nuevamente regañó la Tachikawa— ¡Tan solo miren mis uñas y mi cabello! Están asquerosos.
Rika apretó los dientes irritada ante las palabras de la castaña y sin más se alejó del lugar.
—Nonaka ¿Dónde vas?— Mimi le preguntó a la chica al ver que alejaba.
—Eso no es tema tuyo.— Dijo la chica antes de dirigirse a la "salida" del "cerco" que habían creado.
—Rika ten cuidado.— Esta vez habló Akari al ver donde específicamente se estaba dirigiendo la oji-lila— Recuerda que esa chica llegó con una flecha en la pierna.
La Nonaka se cruzó de brazos—No te preocupes por mí Hinomoto.— Contestó sin dejar de caminar— Lo mejor que podría ocurrirme es morir, ya que, finalmente no mandaron a eso a este lugar ¿no?
Akari y Mimi cruzaron miradas al escuchar esto, pero, ninguna dijo palabra alguna, ya que, a fines de cuentas lo que había dicho la chica Nonaka era verdad y sabían perfectamente que Rika no le tenía miedo a la muerte, desde que el canciller Shibayama había flotado a la persona que más amaba, su padre.
Rika hizo una mueca al ver como algunas miradas se fijaban en ella. Sin duda la mayoría estaba con miedo a salir del lugar después de esos seis chico fueran atacados con flechas. Pero, a la castaña le daba mismo correr riesgos, lo único que anhelaba en ese momento era estar un momento a solas y conocer aquel lugar desconocido. Sin esperar mucho observó el bosque que estaba frente a ella y se adentro en él.
—¡Vaya! Rika enserio no valora su vida.— Habló Koichi observando el lugar por el cual había salido la chica Nonaka.
Kouji y Kiriha simplemente cruzaron miradas y sin decir palabra alguna ambos continuaron levantando algunas ramas del suelo. Ambos sabían a la perfección que la chica era llevada a su idea y que no apreciaba mucho su vida, era terca, ruda y a la vez grosera, así que, por más que le dijesen algo, ellos sabían que la chica haría lo que diera la gana.
—Oye y ¿Cómo vas con la princesa?— Kiriha le preguntó al mayor de los gemelos— Al parecer eres del agrado de esa acomodada.
Koichi sonrió de lado— Quizás...—
—¿Quizás?— Preguntó esta vez un chico de dieciséis años, cabello castaño, piel pálida y ojos verdes, que se encontraba junto a ellos— ¿Estás intentando insinuar que Koichi Kimura está atacando una nueva presa?
Kouji al escuchar esto no pudo evitar dirigirle una rápida mirada a Koichi, quién al sentir la mirada fulminante de su hermano no pudo evitar sentirse un tanto nervioso. Quizás, ante los demás era todo un casanova, ya que, a menudo las chicas de la Estación acostumbraban a acercarse a ambos gemelos, pero, a diferencia de su hermano, Koichi no las ignoraba, al contrario intentaba siempre ser lo más gentil con aquellas chicas, porque, no le gustaba ser grosero. Pero, ante Kouji sabía que no podía comportarse de aquella forma, ya que, él constantemente le hacía recordar el hecho de que no estaba disponible.
—No digas eso Tomoki.— Esta vez habló Kiriha sin dejar de hacer lo que estaba haciendo— Recuerda que Koichi tiene novia.
—Si, lo sé.— Respondió el chico de ojos verdes—Pero, eso no quita el hecho de que Koichi pueda tener algo con alguien aquí abajo, recuerda Kiriha que Damar está allá en la Estación.— Señaló el cielo—Y dudo que la volvamos a ver.
Koichi simplemente hizo una mueca y miró el cielo, ya que, en realidad no sabía que decir o que pensar con respecto a aquello. Mientras que Kouji solamente frunció el ceño y suspiró enfadado, porque, recordar aquello se había vuelto verdaderamente una pesadilla y su hermano gemelo ignoraba aquel hecho.
—Taichi.— Ryouma entró a la nave buscando al chico Yagami, quién luego de estar unos minutos observando el trabajo de los demás afuera había ingresado a la nave para cuidar a Hikari, quién yacía durmiendo tranquilamente, por lo que le había dicho aquel chico rubio la fiebre había cedido un poco, pero, aún así no le recomendaban moverse, ya que, probablemente el dolor en la pierna fuera más insoportable que al comienzo.
—¿Qué sucede?— Peguntó el chico Yagami al ver al chico de cabello gris, junto a Daisuke, Ken -un chico de cabello azulado y ojos azules- Ren y una chica castaña.
—Estábamos pensando en ir a cazar.— Respondió el chico Motomiya.
Tai alzó una ceja al escuchar aquello, ya que, luego de lo que había ocurrido con su hermana no estaba seguro que alejarse de la nave fuera lo más prudente.
—Según las palabras de la princesa y los demás las flechas fueron lanzadas a varios metros de aquí, así que, no tendríamos problemas en avanzar unos cuantos metros.— Esta vez habló Ken— Davis dijo que cuando fue a buscar agua vio un animal no muy lejos de este lugar.
—Así que, vamos a ir a capturarlo.— Finalizó Davis— ¿Te interesa venir?
Taichi hizo una mueca y tuvo intención de decir que no, ya que, no quería dejar a Hikari sola, pero, luego de analizar la situación se dio cuenta que no podría decir que no, si quería proteger a su hermana de esos "criminales" inconscientemente había provocado que todos lo observaran como el superior en aquel lugar, debido a ser el mayor, todos lo miraban como el líder, esos chicos lo seguían y no podía perder aquel "honor" demostrando debilidad, ya que, imponiendo autoridad impediría que unos de esos chicos le tocara un pelo a Hikari. Así que, sin esperar más se levantó del su asiento y tomó su chaqueta— Está bien, vamos.— Se dirigió a Tk quién se encontraba a unos metros de él haciendo -quién sabe que cosa- y no había dicho palabra alguna— ¡Hey! Cuida de mi hermana ¿si?— El rubio simplemente asintió en silencio y sin decir más Ryouma le extendió una especie de lanza con un filo creado por metal de la nave al Yagami y los cinco salieron de la nave.
Rika miró a su alrededor y cerró los ojos al sentir como una suave y fría brisa tocaba su rostro, revolviendo su cabello y provocando que sus mejillas se ruborizasen levemente por el aire. Alzó la mirada al cielo y suspiró admirada al ver el Sol brillar en lo alto, ese lugar sin duda era...¡Increíble!
En ese minuto no pudo entender por qué los antiguos seres humanos se molestaban en drogarse. ¿Qué sentido tenía inyectarse basura en la vena si caminar por el bosque provocaba era lo mejor era algo increíble que podían hacer a menudo para olvidar sus penas?
Rika siguió caminando a través del bosque.
Cada vez que cruzaba el lindero del bosque, algo se transformaba en su interior. Ahora, mientras se alejaba del campamento su corazón bombeaba con latidos firmes y constantes, sus órganos adoptaban el pulso de la tierra. Se sentía como si alguien le hubiera pirateado el cerebro y hubiera ajustado sus sentidos a un escenario que ni siquiera sabía que existiese. Y sin embargo, lo mejor era la quietud. En la nave nunca reinaba un silencio absoluto. Siempre se oía un ligero rumor de fondo: el ronroneo de los generadores, el zumbido de las luces, el eco de unos pasos en los pasillos. La primera vez que se había internado en el bosque, la imposibilidad de acallar sus propios pensamientos lo había aterrado, pero cuanto más tiempo pasaba allí, más silenciosa se volvía su mente.
El lugar era increíble, no se parecía a algo que hubiera visto antes y eso hacía que la castaña se sintiera diferente.
Miró a su alrededor y pudo notar como algo brillaba a unos metros de ella, sintió curiosidad de saber lo que era -probablemente un lago- pensó y sin más se dispuso en ir hacia él, pero, apenas dio un par de pasos sintió como su tobillo se enredaba en una especie de cuerda y un árbol frente a ella comenzó a moverse. La chica observó esto sorprendida y tuvo intención de alejarse de ahí, pero, antes que pudiera hacer aquello una especie de rocas comenzaron a caer del árbol sobre su cabeza, provocando que la chica perdiera el equilibrio y finalmente cayera al suelo.
Quiso levantarse, pero, la rocas seguían cayendo.
Era como si aquello fuera una trampa.
Finalmente, una roca cayó en su frente provocando que esta cerrara los ojos por el impacto, pero, cuando los intentó abrir distinguió frente a ella una silueta que se acercaba, no pudo evitar alarmarse al darse cuenta que en ¡una persona! vestida con una mascara extraña, ropa vieja y deshilachada, en su mano llevaba una especie de arco y en su cinturón llevaba unas flechas. Rika intentó levantarse, pero, estaba débil y debido al impacto de las rocas que había tenido anteriormente sus ojos se empezaron a cerrar y cayó en una especie de sueño.
Luego de hablar con Koichi, Zoe había buscado a Miyako para salir a buscar hierbas, pero, la chica parecía bastante traumada por la situación que habían vivido antes, así que, instantáneamente supo que no podría contar con ella para salir a buscar hierbas medicinales para la chica castaña. Por ende, la rubia simplemente dio un suspiro profundo y pasó al paso dos. Buscó a aquel chico llamado Takato Matsuki, grande fue su sorpresa al ver que aquel chico de googles se había hecho de amigo de Jp, ya que, juraría que todos en ese lugar -incluyéndola- no soportaban al Canciller. Finalmente, luego de explicarle un poco la situación Takato y ella seguidos por el chico Shibayama habían entrado a la nave y el chico Matsuki se dispuso a revisar algunos cables quemados y rotos de la nave.
—¿Puedes revertir la señal para comunicarnos con la Estación?— Le preguntó la rubia al chico de googles.
—Me tomará un tiempo, pero, creo que sí.— Respondió Takato observando los claves frente a él— Pero, necesitare algunos brazaletes para conectar a los cables.
—Podrías usar los brazaletes que se quitaron los otros.— Esta vez habló Tk quién se encontraba junto a ellos, ya que, en todo el día no se había movido de la nave, ya que, como ex-estudiante de enfermería podía ayudar a Hikari.
Takato hizo una mueca— Lamento decir que eso es imposible.
—¿Por qué?— Preguntó Zoe.
—Porque Taichi y Ryouma quemaron los brazaletes.— Respondió Jp.
La rubia frunció el ceño al escuchar aquello y llevó una de sus manos a su frente. Sin duda, esos chicos estaban siendo un gran estorbo en aquella misión de verificar si la Tierra era habitable. Suspiró y sin más extendió su brazo en donde se encontraba su brazalete al chico de googles —En ese caso, entonces, utiliza mi brazalete.
—Espera, Zoe, no puedes hacer eso— Se apresuró a hablar el chico Shibayama—Si lo haces en la Estación pensarán que estás muerta.
—Lo sé, pero, tenemos que encontrar una forma de contactarnos con ellos y está es la única forma de hacerlo.— Respondió la rubia.
—Aún así, nada nos garantiza que esto va a funcionar.— Insistió el Shibayama.
Zoe hizo una mueca, sin duda alguna el castaño tenía razón, quizás, aquello no funcionara, ya que, no tenían los materiales o artefactos tecnológicos necesarios para ello, pero, aun sabiendo aquello alguno debía arriesgarse para poder contactarse con la Estación.
—En ese caso, yo dono mi brazalete.— Habló Takeru y extendió el brazo— Funcione o no, dudo que alguien llore mi supuesta "muerte" en la Estación.
La rubia hizo una mueca al escuchar aquello, ya que, ella más que nadie sabia perfectamente lo que intentaba decir el rubio, quizás, él a diferencia de muchos otros si tuviera a un familiar en la Estación Digimundo, su hermano, Yamato Ishida, pero, la relación de ambos no era muy buena desde que Tk había sido encerrado a los quince años por robar una ración extra de comida y algunas medicinas, porque, en el lugar donde vivían las condiciones de vida eran pésimas.
—Está bien.— Contestó Takato y con un largo pedazo de metal hizo presión entre el brazo del chico y el brazalete provocando que este se abriera.
—Brazalete número treinta y cinco.— Musitó Koushiro Izumi observando -como de costumbre- su tablet.
—¿Y quién es?— Preguntó el Ishida.
El pelirrojo hizo una mueca de preocupación al darse cuenta que aquella información lo sería del agrado de Yamato—Un chico de la zona ocho.— Dudó antes de declarar el nombre—...Takeru Ishida Takaishi.—
Y en ese minuto el concejal Yamato Ishida sintió como balde de agua fría caía sobre él, sus ojos abrieron de golpe y observó la ficha ennegrecida de su hermano menor.
—¡Oh no!— Pensó el Ishida— Lo mande a morir
