Nota de la autora: Hola, se que probablemente no haya nadie leyendo por que pues no soy muy constante subiendo mis historias, en fin, a los que se han quedado los adoro por ello.

Un dato curioso sobre este día es que lo escribí tres veces, y si son tres historias diferentes, de hecho las otras dos versiones estaban bien, solo que a mitad del capítulo me di cuenta que me había salido de tema, y así es como me retrase. En fin, que como las otras historias descartadas me gustaron mucho igual voy a subirlas. Dicho esto, ara agradecer a los que siguen aquí, al primero que adivine los dos días a los que les asigne estas historias descartadas le escribiré un fanfic oneshot de este fandom pero de lo que quieran ;). La única pista que daré es que están entre los días 22 a 31.


Día 19: Amor

Se revuelve entre las sabanas, confortado por el calor, le gusta mantenerse con lo ojos cerrados aún un rato después de despertar, siendo consiente de la tenue luz que comienza a filtrarse por las cortinas, de la presencia del cuerpo a su lado, del olor del cuarto.

Cuando abre finalmente los ojos se encuentra con Marinette acurrucada a su costado, ella sigue dormida, y Luka se mueve solo un poco para poder contemplarla mejor. Su semblante es tan tranquilo que siente paz inundarle el pecho con solo mirarla, aun entre sueños sonríe, su piel blanca y lechosa luce muy suave, y él se atreve a pasar su pulgar suavemente por sus mejillas tratando de no despertarla, a esa distancia podía ver las tenues pecas esparcidas por su nariz, su cabello azulado se encuentra despeinado, esparcido en la almohada y en parte de su cara, y con el mismo pulgar acomoda los mechones de su cara tras su oreja.

Inhala profundamente, le encanta el olor de Marinette que parece permanentemente impregnado en el ambiente, en el cuarto, en la cama, en él mismo después de abrazarla.

Entonces ella despierta, y lo mira con sus perfectos ojos azules, aún somnolienta le sonríe y le da un beso corto en la nariz antes de levantarse y dirigirse hacia el baño.

Él se queda un momento acostado, aún disfrutando del olor de la chica entre sus sabanas rosadas.

Ama esa pequeña burbuja rosa y perfecta en la que solo existen él y Marinette.

Afuera, en el mundo real, tienen un millón de problemas y responsabilidades, deben enfrentar las adversidades, los errores del pasado, el peso de las expectativas, pero siempre que pueda escabullirse por las noches al departamento de su novia todo parece valer la pena.

Se levanta el también, y busca entre el armario de la chica alguna de los pijamas que ha dejado con el tiempo. Ellos no viven juntos, ni siquiera pueden decir sobre su relación oficial y públicamente. Sería un escándalo.

Tratan de pasar el mayor tiempo juntos, y dado que él se mete a escondidas en el piso de ella como Viperion, pueden pasar las noches y las mañanas juntos, aunque se deben parar más temprano de lo normal, para que el regrese a su propio apartamento y nadie sospeché.

Se viste finalmente y se dirige al baño que Marinette ha desocupado, se lava la cara y lo dientes, y al mirar su reflejo sonríe débilmente al notar las pequeñas marcas rojas que la chica le dejo anoche.

Camina hacia la cocina, donde Marinette prepara el desayuno, se detiene un momento para observarla, ella lleva solamente su camisa, que, aunque le queda grande, casi como un vestido, deja ver un poco sus pantis, sobre todo cuando se mueve para alcanzar las cosas, se ha atado el pelo en una coleta alta y desordenada, y justo ahora tiene una mancha de harina en la mejilla.

Sonríe internamente y se dispone a preparar café, ella voltea alegre y se pone de puntillas para darle un fugaz beso antes de seguir con lo suyo.

Desayunan con calma, él aún tratando de memorizar cuanto pueda de ese momento. Ama todo de Marinette. Ama dormir con ella, y despertar con ella a un lado, ama su cabello despeinado por las mañanas, su gesto somnoliento de cuando despierta, amas las pecas de su nariz, y sus pestañas espesas.

Ama que, aunque estén en su casa, y tenga muchísima ropa ella siempre elija ponerse la camisa, o la playera o la sudadera de él cuando se levanta, ama la manera en que se recoge el pelo para cocinar, ama su comida, y la manera en que come.

Ama poder verla dormir, poder verla cocina, poder verla desayunar y poder verla arreglarse por las mañanas.

Ama cada pequeño detalle, y cada pequeño momento que pasa con ella. Y aunque sabe que quiere más, por el momento de conforma con eso.

Terminan de comer y recogen juntos la mesa. Él lava los trastes mientras ella empieza a guardar todo lo demás.

Suena su alarma, anunciando que le queda poco tiempo y Luka desganado se viste, y busca a Sass, vuelve a transformarse. Toma a Marinette de la cara, y le da un beso apasionado que ella le responde enérgicamente, la mira a los ojos, tratando de grabar ese azul para siempre en su mente, finalmente le planta un beso en la frente y se despide.


Despierta tranquila, de un sueño profundo y se encuentra directo con el rostro sonriente de Luka, quien la observa con adoración. Si no estuviera aún tan adormilada seguro se sonrojaría, en cambio le devuelve la sonrisa y se acerca a su rostro para besarle la nariz.

Se levanta y toma la camisa de Luka que quedo colgada en la cabecera de la cama, y se la pone mientras camina hacia al baño. Entra para tratar de despertarse con el agua en la cara. Estar así con su novio requiere que sus días empiecen tan temprano que aún se siente dormida, pero no se queja, después de todo, así puede pasar tiempo con él, además de que así le rinde más el día.

Se recoge el cabello con una goma antes de salir. Al pasar por el cuarto ve a Luka usando nada más que bóxers, inclinado sobre su armario, seguramente buscando algo que ponerse, le causa un poco de gracia que el chico deje sus pijamas ahí, cuando siempre duerme desnudo.

Esta vez sí que se sonroja ante sus pensamientos, y se dirige a la cocina para dejar a su novio cambiarse. Empieza a preparar la mezcla de hotcakes, y le cae harina en la cara, si bien los años en la panadería ayudando a sus padres le dejaron una buena sazón y una velocidad considerable, no puede evitar seguir siendo torpe y mancharse constantemente con los ingredientes.

Siente la mirada de Luka otra vez sobre ella, un sentimiento cálido brota de su pecho, sabe que él suele hacer eso, detenerse solo para observarla. Finalmente, él se acerca y prepara el café.

Desayunan en silencio, disfrutando tan solo de la compañía del otro.

Marinette ama esa pequeña fantasía en la que se sumergen cuando están los dos solos. A veces piensa que es un poco injusto, por que no quiere que estén así solo a ratos y por las mañanas, quiere estar así, con él siempre.

Pero no es buen momento para que su relación se haga pública.

Se lleva la taza de café a la boca y suspira. Al menos puede disfrutar de esas mañanas con él.

Ama la manera en que Luka la mira, haciéndola sentir la chica más bonita y más amada del mundo, ama que la vaya a buscar siempre que puede, la urgencia con la que la besa en las noches cuando llega, y en las mañanas antes de irse.

Ama dormir abrazada a él, y que al despertar lo primero que encuentre sea su mirada turquesa. Ama la manera en que sus manos parecen aferrarse a su cintura o a su rostro, y la forma delicada que tiene de tocarle la cara o de apartarle el pelo.

Ama la forma en la que él se detiene a observarla a pesar de su trivial rutina, y el equipo que hacen para completarla. Simplemente ama a Luka

La alarma de su novio suena, avisándole que ya casi no queda tiempo. Ve a Luka hacer un gesto de decepción y camina a vestirse y a buscar a Sass, Tikki sigue dormida y esta vez, es ella quien lo observa a él mientras se transforma.

El se gira hacia ella y la besa con vehemencia, ella corresponde, tratando de dejar en claro con ese beso todo el amor que siente por él. El beso termina y sus miradas se encuentran, finalmente, él le da un beso en la frente, que le sabe a promesa de regresar.

Aún después de que él se va, ella se queda un rato mirando su ausencia.


Nota: A veces me dejo llevar por mis ideas, y no me fijo si lo he dejado claro, espero que no hayan tenido problemas con mis cambios de narrador