Advertencia: AU

Universo alterno dónde el Maestro Fu le reparte los miraculous a todos los portadores actuales (excluyendo a Chloé), y donde Adrien lleva todo un año de conocer a todos antes de que les entreguen los miraculous.


Día 20: Bruja

Suspiro por enésima vez en el día, mientras observaba a su rubio amigo, sentado en el puesto de enfrente, si su vida fuera un cuento de hadas, y lamentablemente no lo era, estaba segura de que había encontrado en él a su príncipe azul. Adrien Agreste era la perfecta definición de un príncipe azul, rubio, guapo, amable, atento e increíblemente caballeroso.

Sus pensamientos y fantasías se vieron interrumpidos, cuando Lila pasó a su lado y le tiro encima su botella de agua, por supuesto la italiana había fingido tropezarse, e incluso le había ofrecido la más hipócrita de sus disculpas, que por supuesto, todos, incluidos Adrien le habían comprado.

Se retiró a los vestidores para cambiarse la ropa empapada, no sabía cual era la razón por la cual le caía tan mal a Lila, pero ella siempre se esforzaba en hacerle la vida miserable, incluso más que Chloe.

Si en esta historia Adrien era su príncipe, obviamente Lila era la bruja malvada.

Regresó desanimada al salón, estaba en la vida real, y aunque tuviera su propio príncipe y su propia bruja mala, ella no era una princesa, y no había una forma mágica ni fantástica de que su príncipe se fijara en ella, o de que la bruja la dejara de molestar.

Aunque bueno, tal vez era pronto para hablar, después de todo, a Marinette todavía le faltaba conocer a su hada madrina.


Estaba encerrada en su casa, completamente aterrada. Hacía unas horas atrás, la ciudad había entrado en un estado de emergencia después de la aparición de un monstruo de piedra, y se les había ordenado a todos mantener las calles vacías.

Aquel viernes, ya de por sí había sido un martirio para ella, había tenido una mala mañana y había llegado tarde a la escuela, la Señorita Bustier no estaba contenta con su impuntualidad, pero lo iba a dejar pasar hasta que Lila mencionó que como delegada de la clase, ella debía poner el ejemplo, razón por la cual, ahora debía quedarse hasta tarde toda la próxima semana. Durante el almuerzo descubrió con pesar que no llevaba ni comida ni dinero, por lo que tuvo que regresar a su casa para comer. Al regresar a la escuela, se topó por accidente con Adrien y Kagami, aunque estos no le prestaron atención, pues estaban demasiado enfrascados el uno con el otro. Le había decepcionado ver que su príncipe, de hecho, ya tenía a su propia princesa, y para finalizar Alya había cancelado sus planes con ella esa tarde por que la italiana le había pedido un favor urgente (¡y justo ese día que necesitaba consolar su corazón roto!).

Y, también estaba el monstruo que aterrorizaba la ciudad, y la ansiedad que la estaba consumiendo por que sus padres no estaban, y no tenía idea de donde se encontraban, o si se encontraban bien.

El sonido de la campanilla indicando que alguien entraba a la panadería la alertó, estaba cerrado con llave, ella misma había cerrado, y sus padres siempre la llamaban al entrar (con mayor razón lo harían en esa situación). Bajo silenciosa, para encontrarse con el piso vacío, se acercó a la puerta para comprobar de que estaba cerrada, pero no con llave. Con sospecha todavía, le echó llave al cerrojo, y se disponía a subir nuevamente, cuando una cajita en el mostrador llamó su atención.

Estaba segura de que no había ninguna caja cuando llegó, pero de todas maneras la tomó y corrió de regreso a la sala para examinarla.

Era una caja octagonal de apariencia oriental, encima de ella había una nota que parecía de galletas de la fortuna con la frase "los sueños si se hacen realidad, pero debes esforzarte en ellos", abrió la caja y de inmediato una luz roja la deslumbró al tiempo que una pequeña creatura salía de su interior.

- ¡Hola! Soy Tikki y soy- empezó a hablar la misteriosa creatura

- ¡¿Mi hada madrina?!- la interrumpió Marinette con emoción

- ¿qué? No, soy una kwami

- Y… ¿concedes deseos? ¿puedo pedir ir al baile con Adrien? No, espera, creo que él está con Kagami, además no hay ningún baile, entonces ¿puedo pedir que Lila se deje de meter conmigo?

-Marinette, concéntrate, yo soy la kwami de la creación, y otorgo poderes, escucha, debes ponerte los aretes para que puedas transformarte y salvar a Corazón de piedra, descuida, no estarás sola, habrá más héroes junto a ti, pero tú eres la principal, así que es importante que me escuches con atención…

-Ya lo decidí, ¡deseo encontrar el verdadero amor!

-Marinette- Tikki soltó un suspiro de frustración, pero decidió seguirle la corriente- Está bien, pero si quieres que tu deseo se cumpla debes ponerte los aretes y seguir mis instrucciones ¿de acuerdo?


Era difícil de explicar, lo mucho que había cambiado su vida en tan solo unos cuantos días, nunca se hubiera imaginado que pudiera convertirse en una superheroína, pero ahí estaba, siendo Ladybug, "la salvadora de París", como la llamaban desde hacía algunos días.

Por supuesto era su alter-ego, pero las cosas lucían mil veces más optimistas cuando la mitad de Francia te apoyaba y tenía confianza en ti, aunque no conocieran tu verdadero yo.

Aún tenía cosas pos descubrir en esta nueva faceta, sabía que había más portadores que tarde o temprano se unirían al equipo como héroes, pero según Tikki, el guardián les había ordenado a los demás kwamis y portadores a mantenerse al margen, conservar su forma de civil y vigilar la situación de cerca para intervenir solo en caso de que la situación lo ameritara.

Claro, el trabajo tenía sus inconvenientes, primero, su deseo aún no se cumplía, todavía no estaba ni cerca de conocer a su verdadero amor, y segundo, ahora estaba super ocupada, y además debía escabullirse constantemente cada que Le Papillon decidía liberar uno de sus akumas, y entre Chloe y Lila no lo tenía fácil, la mitad de los akumatizados eran culpa de Chloe y Lila de alguna forma era la otra mitad.

Lo de Chloe lo entendía, es decir, solo era Chloe siendo Chloe, y haciendo sentir mal a la gente como siempre, pero le desconcertaba de Lila, quien incluso parecía dejarse akumatizar a propósito.

No le sorprendía que justamente fuera Lila la única persona en todo Francia, además de Le Papillon, que no quisiera a Ladybug, si hasta Chloe la admiraba, pero obviamente la bruja mala no iba a apreciar a la heroína.


Era un sábado tranquilo, estaba boceteando vestidos de gala en su cuarto, pronto habría un baile temático y dudaba mucho que tuviera otra oportunidad cercana de lucir un vestido tipo princesa, por lo que se encontraba super entusiasmada, al menos ese era su plan para el día, hasta que escuchó una fuerte explosión que le hizo saber que tenía trabajo por hacer.

Se transformó en Ladybug y subió al tejado para determinar hacía donde debía partir, la torre Eiffel se había convertido en una especie de castillo tenebroso, así que obviamente debía dirigirse hacia allá.

No le habría tomado por sorpresa que Lila fuera la akumatizada del día, por cuarta vez esa semana, de no ser por que al llegar se topó con la chica convertida (al menos físicamente) en una bruja de cuento de hadas, con piel verde y todo, llamada precisamente La sorcière.

No, si ella la conocía. ¿no había dicho ya que Lila de hecho era una bruja mala en toda la definición del concepto? Debería decir sus monólogos internos en voz alta más a menudo para que la gente viera que ella siempre tenía razón.

Analizó la situación, unos metros adelante vio a Chat Noir, su habitual compañero tratar de mantener ocupada a la bruja, probablemente haciendo tiempo hasta que ella llegara, así que se apresuró a unirse a la batalla.

Pudo ver en el rostro del héroe, que al igual que ella, estaba cansado de las akumatizaciones de la italiana, se preguntó si también al ver poderes y villanos tan ridículos como esta, le daban ganas de darse la media vuelta y regresarse a su casa.

Con todo, la batalla se inclinó a favor de La sorcière, en el momento en que, con su varita, se preguntaba si acaso ahí se encontraba el akuma, había alcanzado a tocar a Chat Noir, y este se había convertido en una princesa.

¿Surreal? Si, pero últimamente todo en su vida la era; ¿Ridículo? También, pero para este punto ya nada podía extrañarla; ¿Gracioso? Muchísimo, si no estuviera lidiando con el problema de su bruja mala personal, convertida en una bruja real ahora mismo, se habría desternillado de risa en el momento.

El traje negro de Chat se había convertido en un vestido negro strapples, con escote de corazón, falda tulle, y zapatillas de tacón alto, e incluso entre sus orejas de gato había aparecido una pequeña coronita. Antes de que la akumatizada pudiera alcanzarla a ella, Ladybug tomó al héroe felino en brazos, al estilo princesa (nunca mejor dicho) y se alejó lo más rápido posible tratando de encontrar un lugar seguro.

El gusto no le duró mucho, puesto que la bruja mala (debía dejar de llamar a Lila así, o la próxima vez que la viera en la escuela se le iba a salir y… bueno, la italiana podía tomárselo como reto personal) chasqueo los dedos y alrededor de Chat Noir se formó una torre alta al tiempo que su cabello rubio crecía.

Bueno, estaba sola, tratando de rescatar a la princesa en peligro, y tenía una bruja mala la que vencer. Ojalá pudiera destransformarse para preguntarle a su hada madrina que debía hacer, claro que en esa situación no era una opción. Aunque sospechaba que necesitaría ayuda ¿qué no se suponía que había otros seis héroes por ahí? Este era definitivamente un buen momento para inmiscuirse.

Suspira y activa su Lucky Charm obteniendo unas pinza de alicate, observa a su alrededor preguntándose como usarlas, cuando alguien la tomó del brazo y la apartó de la escena.

-Hola, soy Viperion- la saludo un chico alto y guapo, tanto su cabello como su traje eran de tonos turquesa de lo oscuro a lo claro, su antifaz y sus ojos verde ambarinos le recordaban a las serpientes. Lucía un poco más alto y definitivamente más musculoso que Chat Noir, y había algo en su mirada que la hacía sentir medio hipnotizada.

Bajo la mirada hacía la mano que aún la sostenía y pudo ver el miraculous de la serpiente en la muñeca del chico.

-La-Ladybug- le contesta ligeramente nerviosa, está segura que bajo el antifaz está sumamente sonrojada, él le sonríe, hay un poco de calidez y ternura en el gesto que le dedica

-Lo sé, escucha, esto te parecerá extraño, pero es la quinta vez que nos presentamos el día de hoy

-Claro, tu miraculous regresa el tiempo ¿cierto?

-Si, la mala noticia, es que La sorcière te ha derrotado unas cuantas veces, la buena, es que ya se dónde está el akuma, y la última vez de hecho estuviste a punto de ganarle.

Escucha las instrucciones de Viperion, y se lanzan otra vez hacía la batalla, debe quitarle el collar de metal a La sorcière y tomarle por sorpresa antes de que esta pueda convertirla en princesa a ella también. Hay algo macabramente irónico en esa aseveración que la hace tomarse las cosas con humor, de no ser por que quiere terminar cuanto antes ese encuentro.

Están en lo alto del castillo en el que se convirtió la torre Eiffel, Viperion toma la ofensiva, peleando cuerpo a cuerpo contra La sorcière, logra atrapar su varita entre las cuerdas de su lira, y Ladybug llega por detrás para arrancarle el collar, a penas unos segundos antes de que La sorcière logre liberar su varita y la convierta (al parecer nuevamente) en princesa, haciéndola caer al vacío, aun con el collar en la mano.

La toma por sorpresa por supuesto, su traje rojo de Ladybug, ideal para las batallas se ve reemplazado por un vestido ajustado, con manga larga a los hombros y falda cola de sirena, que aún a media caída, puede notar la poca movilidad que este le permite.

Viperion se lanza tras ella, atrapándola entre sus brazos, salvándola de la caída y aterrizando en uno de los balcones del castillo, se pregunta si así se sintió Chat cuando ella lo cargó de la misma forma en que la acaba de cargar Viperion. En cuanto sus pies, que ahora lucen unas bonitas zapatillas negras de tazón en serio muy alto, tocan el piso ella usa las alicatas de su Lucky Charm para cortar el collar. La mariposa negra sale de este, y ella se las arregla para purificar el akuma, aún atrapada en ese incómodo vestido que apenas si le permite moverse. Viperion a su lado, parece encontrar divertido lo mucho que la limita ese atuendo.

Si no se encontrara aún deslumbrada por la manera en que la acaba de salvar le reclamaría por reírse de ella, en cambio recita su "miraculous Ladybug" volviendo todo, incluido su atuendo, a la normalidad.


Al lunes siguiente, todos en la escuela hablan sobre el nuevo héroe de París, y lo guapo que es, ella misma no ha podido sacarse al chico de la cabeza en todo el fin de semana, tan solo es cerrar lo ojos y evocar la imagen de él cargándola como princesa.

Lila rápidamente aprovecha para mentir y hablar sobre como Viperion le había pedido salir. Gira los ojos con hartazgo, y siente una ligera punzada de celos, que antes habría sentido solo con Adrien. Ella había salvado a la bruja mala del akuma y de Le Papillon, pero seguía siendo la misma bruja de siempre por dentro.

Aunque claro, en esta historia, ella no era precisamente una princesa ni una damisela en apuros, era la jodida heroína (que de vez en cuando podía ser salvada por héroes viperinos), y ni Le Papillon ni su bruja malvada podrían evitar que ella se hiciera con su verdadero amor y su final feliz.