Ben Derek se ríe de ella cuando su cabeza da contra la mesa, se había quedado dormida sobre su mano otra vez. Millie restriega sus ojos con molestia, pero no con Ben si no con ella misma, no podía mantenerse despierta ni en clases ni ahora, mientras estudiaba con su amigo en la casa de este.
— ¿Aun no has podido dormir bien? — Ben Derek pasa su mano por el brazo de ella, en una caricia amistosa. — ¿Debo decirle a mamá ahora? —
— ¡No! — Se endereza y mira a su amigo. — Ben sabes que tu mamá me da un tantito de miedo. — Susurra, temerosa de que Breaden Hale pudiera oírle, aunque era imposible porque se supone estaba en la cocina preparando unos bocadillos para ellos y su ronda de estudios.
Ben se ríe más. — Si, ella causa eso en la gente. — Cuando ve que Millie no se divierte con eso carraspea y se rasca la cabeza. — Esta bien, pero es que me preocupas, parece que no has dormido en años. —
En realidad no ha pasado años, solo un mes, un horrible mes donde Millie solo tenía pesadillas sobre aquella mujer, siempre eran diferentes pero contaban la misma historia, era la mujer buscándola a ella pero cuando la encuentra es muy tarde, porque Millie estaba muerta, entonces la mujer lloraba sobre su cuerpo.
Era horrible.
En otras pesadillas a veces la que moría no era ella, unas cuantas veces también había sido un hombre que le parecía muy familiar a Millie pero nunca lograba recordar, otras veces era un bebé, nunca veía su rostro, pero la mujer apretaba el cuerpo pequeño en una manta azul sobre su pecho. En todas las pesadillas la mujer lloraba mucho, y Millie estaba tan preocupada, verla así le rompía el corazón, pero Isaac le decía una y otra vez que la mujer estaba bien, había llamado a una amiga y le dijo que todo estaba bien de hecho, así que dejo de preguntar y contarle sus pesadillas a sus padres.
Ben Derek era el último que aun sabía que las tenía.
— Tal vez pueda dormir mejor esta noche. — Ella le responde con optimismo.
Ben niega con la cabeza. — Esta noche es la noche, Millie, puedo sentirlo. —
Ahora es la niña quien ríe. — Dijiste eso el mes pasado, pero la verdad aun no veo que tengas pelaje ni colmillos. —
Su amigo bufa, cruzándose brazos ofendido. — Eres una persona de poca fe. —
Millie vuelve a reír, dejando caer su lápiz en la mesa donde estaban trabajando. — ¿Dónde has sacado eso? —
— Los adultos lo usan seguido. —
Y ambos se ríen con eso.
….
Liam le hecha un poco de azúcar a su café aquella mañana, necesitaba un poco de energía para poder soportar aquel día de prácticas en el hospital.
— ¿La vida de casado es tan agotador? — Alyssa Palvin, una linda rubia en su facultad, se acerca a él con una sonrisa burlona.
— No estamos casados. — Responde Liam luego de un trago a su café.
Alyssa se sirve una taza de café también, la sala de descanso estaba vacía por lo que solo estaban ellos dos, habían coincidido en el turno de la noche y en unas pocas horas podrían irse a casa, aunque no estaba seguro si podía decir que Alyssa tenía una casa, por lo que le dijo ella misma era una huérfana desde los 11 años, cuando sus padres adoptivos murieron en un avión que cayó al océano, no sabe quiénes sus padres biológicos y parece ser que no quiere saberlo, o Liam no está seguro, siempre que le pregunta ella solo hace una mueca extraña, se encoje de hombros y cambia el tema de conversación, como sea ella vivía en una habitación, su casera, una vieja de como ochenta años, había sido la empleada de servicio de sus padres adoptivos, cuando ella no fue recibida con ningún familiar de sus padres ella tuvo que irse con la sirvienta, pero por suerte la anciana era bastante buena y Alyssa la considera como una abuela.
Luego estaba su tutor legal, una mujer que apareció un día y le dijo que ella sería la encargada de enviarle dinero, pero que no podía llevarla con ella a Estados Unidos, se quedaría con la anciana, y desde entonces Alyssa no ve muy seguido a su tutora, pero está siempre le manda dinero cumplidamente, con eso logro pagar sus estudios.
— Viven juntos, para mí eso es lo mismo que matrimonio. —
— ¿Cuál ha sido la relación más larga que has tenido? —
Alyssa niega con la cabeza. — Oh, yo nunca he estado en una relación. — Liam la mira sin creerlo. — Es la verdad, me he centrado únicamente en mis estudios y el trabajo de medio tiempo, no necesitaba más distracciones. —
— Me das pena Alyssa. — El bromea, en el mes que habían pasado trabajando juntos se habían vuelto, lo que se podía decir, buenos amigos.
— Y a mí me da pena que tú hayas abandonado todo por un amor de secundaria. — Rebate la rubia.
— Cuando te enamores me entenderás. —
— Jamás cometeré tal estupidez. —
….
Allison se ríe cuando Carla termina rindiéndose en ganarle a la beta en carreras, la castaña se posa sobre sus rodillas y respira agitadamente, en eso llega Adam del centro con una botella de agua que estaba bebiendo pero Carla se la arrebata y empieza a beber como loca.
— ¿Por qué corres con una werewolf si tienes tan mal estado físico? — Le pregunta su gemelo, poniendo los ojos en blanco. — Además odias correr, Carla. —
— Soy muy competitiva lo sabes. — Carla hace un puchero a su hermano, Allison envidiaba la buena relación que la chica tenía con sus dos hermanos. — Y ella hace trampa. — Se gira hacia la Argent que seguía sonriendo por su victoria. — ¡No debes usar tus poderes de lobo! —
Allison se hace la ofendida. — Te dije que corrí en paso humano. —
— ¡No te creo! — Exclama enojada Carla, porque además era una mala perdedora.
En ese momento Jared y Reed salen del centro de entrenamiento también, estaban hablando entre ellos pero se detienen cuando ven la rabieta de Carla.
— ¿De nuevo perdió? — Pregunta Reed, también divertido por la actitud infantil de Carla, se hace al lado de Allison.
Jared pasa un brazo por los hombros sudados de su hermana menor. — Ella hace trampa, Carla, así que no le tomes enserio. —
— ¡Que no use mis poderes! — Dice con seguridad Allison.
Reed la golpea en hombro con su hombro para llamar su atención. — Yo te creo, lo que pasa es que los Donovan son malos perdedores así que darte por vencida en tratar de limpiar tu nombre en esto. —
En el mes que ha pasado Allison se ha podido integrar bastante bien en el grupo de jóvenes cazadores, resulta que incluso ella tuvo alguna vez entrenamiento con Carla cuando eran niña, pero obviamente eso no lo recuerda, solo la chica castaña se lo conto, habían sido amigas desde que tenían pañales porque sus madres se llevaban bien.
Le agradaba Carla, era un tanto inmadura y tenía unos métodos nada ortodoxos a la hora de matar, pero también era muy sincera y tenía una actitud que era imposible no darle todo aquello que pidiera, a ambas les gusta entrenar juntas y además tienen que compartir habitación en la guarida de cazadores en Beacon Hills, habían llegado al pueblo hace unas semanas, antes se habían tenido que quedar en Chicago, en la casa de su tía Kate.
Adam también era agradaba, siempre era muy serio, en las misiones obligaba a todos seguir las reglas, aunque claro, en realidad no podía controlar a Carla o Jared, como sea siempre parecía tener un plan B, ayuda mucho a Allison en sus estudios de criaturas mitológicas.
Jared es… Diferente, no le gustaba mucho estar con Jared porque era intimidador, tenía comentarios un tanto perturbadores siempre en sus labios, aún mucho más de los que su hermana alguna vez diría, sus ojos le causaban inquietud, era como si estuviera vacío por dentro y solo viviera por matar.
Reed era todo lo contrario a los Donovan, no era tan extrovertido como los hermanos, le gustaba tener la mayor parte del tiempo solo, aunque a veces le gusta las luchas cuerpo a cuerpo con Jared, aunque el chico mayor era complemente diferente a él parecían que se llevaban muy bien. Le enseño a Allison usar las dagas y espadas, porque era una cazadora ahora y no podía usar nunca más sus garras o colmillos para defensa, también entrenan juntos con el arco y flecha, pero en todo ese momento ambos se mantiene callados y metidos en sus propias armas, a pesar de eso Reed se había vuelto el mayor apoyo de Allison, tal vez porque el chico era de pocas palabras y su silencio era tranquilizador, otras veces si era un poco calculador pero aun Reed seguía siendo el más normal del grupo.
En pocas palabras Reed podía ser la persona más contradictoria del mundo.
— Como sea. — Allison se encoje de hombros. — Mejor entremos a la casa ya, Kate debe estar furiosa porque llegamos tarde para comer. —
….
Scott golpea el saco de boxeo con demasiada fuerza, Stiles, quien lo sostenía, había sido empujado levemente.
— Scott cálmate o será el tercer saco que rompes en la semana. — Le aconseja su mejor amigo.
Pero el alfa McCall no estaba exactamente en control aquel día, anoche se había quedado hasta tarde con Lydia, estudiando todo lo que les pudiera ayudar en la mitología, pero eso no era lo malo, lo real malo es que a pesar de todo el tiempo transcurrido Lydia seguía siendo fría y cortante con él, lo peor es que Scott era un débil y seguía ayudando a la banshee aunque esta lo lastimara.
Uff, como desearía no estar enamorado.
— Necesito un desahogo. — Scott sigue golpeando el saco con la mayor de sus fuerzas.
— ¿Tan mal van las cosas con Lydia? —
— Ya casi ni me habla, ni porque estemos trabajando juntos, creo que aún me culpa por la desaparición de Allison. —
Stiles chasque la lengua. — Vamos, por lo menos puedes verla, yo ni he visto a mi esposa embarazada desde hace un mes, un largo mes, y creo que tarde o temprano me culpara porque mato a su padre por salvarme. —
Con eso Scott se detiene, Stiles tenía razón, nadie podía estar peor que él en este punto, pero es que Scott encontraba tan desesperante la fría actitud de Lydia hacia él, aun la amaba, pero ella parecía que ya no había sentimiento alguno para él.
Stiles se acerca y golpea su hombro con amistad. — Si quieres mejor yo trabajo con Lydia esta noche. —
McCall lo piense un momento, si Lydia era tan fría y cortante es porque ya no quiere estar con él, y no iba rogarle más, así que si, ella perdería a su esclavo personal.
— Acepto. — Le da una sonrisa a Stiles. — Gracias amigo. —
….
Malia pasa los dedos por las letras grabadas en la fría piedra, el contacto es áspero pero ella no sabe si es por la textura o los sentimientos dentro de ella. Alza la mirada al cielo y nota que se estaba haciendo tarde, se supone que solo pasaría unas horas en Beacon Hills pero había terminado estando todo el día, el tiempo paso demasiado rápido, tal vez estar melancólica le hacía perder la noción de todo lo demás.
Vuelve a ver las tumbas enfrente, eran cuatro en total, sin contar las del resto de la familia, este era el cementerio de la familia Hale, por lo que tenía entendido todo Hale ha sido enterrado en este lugar, por eso era obvio que Peter y Corinne debían estar aquí, las otras dos tumbas no deberían estar aquí, bueno en realidad son tres, sus padres Tate, los que la criaron como su hija hasta los ocho años, y su hermana adoptiva, pero Malia sentía la necesidad de tenerlos a todos juntos, nadie puedo evitar que ella lo hiciera, era la única Hale que quedaba viva o en Estados Unidos, se podía decir que este era su derecho.
Todos eran su familia después de todo.
Cuando sus ojos topan con la lápida de Corinne, su madre bilógica, su cabeza no puede evitar invocar el recuerdo de su muerte.
Fue la misma noche de la muerte de Peter, Malia estaba ayudando a Stiles en ponerse en pie para poder irse y buscar a Lydia y Scott, pero en eso llegan todos ellos, solo que con Corinne también, su madre la agarra con fuerza de los brazos, apartándola de Stiles y estampándola contra una pared, estaba furiosa.
— ¿Qué fue lo que hiciste? — Le dice entre dientes, como tratando de calmarse después de todo. Malia no es capaz de decir nada, sabía lo que ella estaba hablando, la werecoyote no podía disculparse pero tampoco podía decirle que no quería en realidad hacer lo que hizo, a pesar de que lo disfruto. — ¡Malia mataste a tu padre! — La mujer le grita dejando salir unas lágrimas, era la primera vez que Malia vio llorar a su madre.
El remordimiento le provoca un nudo en su garganta, sus ojos esquivan los de su madre por lo que se topan con Lydia, ella también la estaba mirando desilusionada, eso la hace querer vomitar, si Lydia, quien odiaba a Peter también estaba enojada con ella significaba que de verdad había hecho algo malo, algo muy, muy malo. Sus ojos ahora buscan a Adina, pero no encuentra al hada en ningún lado, lo cual es extraño porque hace unos minutos estaba presente.
— ¡Has cumplido todo de la estúpida profecía ahora! — Le recuerda la mujer, empujándola una y otra vez contra la pared haciendo que se golpeara seguidamente en la cabeza.
Es cuando Stiles se acerca y agarra a la Loba por los brazos para alejarla de Malia, pero antes de eso el cuerpo de Scott y Stiles caen inconscientes en el suelo. La Loba la suelta, poniéndose en alerta pero no parecía haber ningún enemigo. Malia corre hacia Stiles para asegurarse que estuviera vivo y Lydia hace lo mismo con Scott.
— ¡Sal Adina! — Grita Corinne a la nada, las garras de esta ya estaban afuera. — ¡Da la cara para matarte, perra! —
Lydia se pone en pie y mira por todos lados del pequeño lugar, como buscando a Adina también, en ese momento Malia siente un horrible dolor de cabeza, fue la primera vez que las vio, tres entidades en forma de mujeres con largos y vaporosos vestidos blancos, sus cabellos tan negros como la misma tinta, estaban llorando en silencio y viendo directo a Malia, ni su mamá o Lydia parecen que la vieron, entonces Malia parpadea y ellas desaparecen, justo en el momento que un rayo las ciega a todas, Malia seguía en el suelo cuando Adina aparece detrás de su madre, no es lo suficiente rápida pero aun grita en advertencia a su mamá, de todas maneras es inservible porque Adina agarra a la Loba y con una daga corta su cuello, un muy profundo corte, su madre cae al suelo enseguida, pero la hada no conforme con eso clava la misma daga ahora en el corazón de Corinne.
Lydia, horrorizada, solo pasa una mano a su boca, aun así se oye su grito ahogado, Malia por otra parte queda hipnotizada ante el nuevo aspecto de Adina, ella la había visto antes en su aspecto de hada, pero su cabello se volvía más rojo no negro como ahora lo tenía, también su piel brillaba como si tuviera pequeños fragmentos de vidrios clavados, ahora tenía venas negras que parecían atravesarle todo el cuerpo, las uñas antes perfectas ahora eran largas y parecían podridas, los ojos tenían un brillo aterrador, ya no era un hada de luz en lo absoluto.
— Fuiste tú. — Susurra Malia, pero sabía que Adina le oyó porque giro para verle. — Te metiste en mi cabeza para cometer todos estos crímenes esta noche. — Era una idiota, una estúpida que no lo vio antes, ahora tenía sentido porque a pesar de que no quería matar a Peter ella termino haciéndolo.
Adina sonríe, mostrando por primera vez sus dientes amarrillos y filosos. — Por fin demuestras un poco de la inteligencia de tus padres, lástima que sea tan tarde ya. — El hada, que portaba un vestido negro alza su falda mientras da una vuelta, desaparece en un humo negro.
Y fue así como Malia término siendo la responsable de tres horribles asesinatos. Desde aquel día no ha vuelto saber nada de Adina, y ella no estaba segura si eso era bueno o malo, ya que sentía que el hada simplemente se estaba preparando para ahora acabar con ella, y la verdad ya tenía suficiente con que su esposo puede matarla en cualquier momento.
Era horrible tener miedo todo el tiempo.
….
Lydia pone los ojos en blanco. — Acabar un amor de mates es imposible. —
— Todo amor acaba con un sentimiento muy fuerte y peligroso. —
La banshee niega con la cabeza. — Solo en las películas. —
— Las películas no están muy alejadas de la verdad. — Madame Olga sonríe, y fue la primera vez que Lydia veía a la anciana sonreír.
La chica resopla pero termina por reírse, no era porque creyera la situación era cómica si no por el disparate plan de la bruja anciana. Hacerle creer a Malia que Stiles estaba teniendo una aventura con ella, pff, era ridículo, tratar seducir a Stilinski cuando ella lo odiaba demasiado… Ni siquiera se puede imaginar besando al alfa sin darle asco.
Stiles era el hombre de su amiga, ya tenía suficiente con que estaba enamorado del mismo hombre que su otra amiga.
— Debe haber otra forma de mantenerlos lejos para siempre. — Lydia repiquetea sus dedos sobre la mesa, observando la bola de cristal en la mitad, como esperando ver algo en ella pero sabía que solo Olga podría hacerlo.
La bruja había sido de bastante ayuda para ella, probablemente si no fuera por Olga y su apoyo inesperado Lydia ya hubiera regresado a Eichen House, era increíble pensar como las cosas se volvieron tan horribles y oscuras en un mes.
Allison había desaparecido por completo, lo peor es que Olga decía que si no la podían encontrar era porque ella se estaba ocultando, pensar que Allison se alejó de ellas por voluntad propia le rompía el corazón, y aquel mismo sufrimiento fue el que hizo se alejara de Malia, no recuerda la última vez que hablo con su mejor amiga coyote, pero es que se había centrado tanto en estudiar mitología y encontrar alguna forma de evitar más muertes que había olvidado o mejor dicho, ignorado todo lo demás, también le era un poco difícil ver a Malia y no pensar en todos los crímenes que su amiga cometió, no solo mato a Peter sino también a Cassandra, cuando Cassandra precisamente no tenía que morir en realidad, y luego, por culpa también de la coyote, Adina mato a Corinne, mato a su mentora justo enfrente de ella.
Fue una escena espantosa.
No culpaba a Malia, solo es que… Algo había cambiado en la werecoyote aquella noche, algo que le intimidaba un poco.
— ¿Las Erinias han vuelto? — Pregunta Olga.
Lydia se encoje de hombros. — Ellos en realidad no les gusta hablar de eso, parecen que les teme solo decir aquella palabra. —
— Hum. — Olga, que llevaba aquel día un enorme turbante verde, apoya los codos en la mesa de su lugar de trabajo, no había tenido mucha clientela por lo que podía hablar libremente con la banshee. — ¿Has tratado de averiguar cuáles son las otras dos casas de herederos? —
Lydia recoge su bolso del suelo, luego saca un cuaderno que estaba usando para anotar cualquier cosa que les pudiera ayudar con todo esto de los amantes mates. — De hecho creo que ya conseguí una. —
Si, sus estudios han dado frutos obviamente. Ella era Lydia Martin.
….
Millie sentía que se iba a enfermar, estaba pensando seriamente en decirle a Ben Derek que lo mejor sería que ella se fuera a casa, pero su amigo parecía tan emocionado que no sabía cómo hacerlo sin lucir grosera, y tampoco quería preocupar más a Ben, el niño ya tenía suficiente aguatando sus pesadillas.
— ¿Por qué hace tanto calor? — Pregunta entrando a la tienda de campaña, era la misma que habían usado el mes pesado en su primera acampada de luna llena, no había pasado nada y ellos terminaron durmiendo profundamente a las 10 de la noche, a la mañana siguiente Ben Derek estaba muy decepcionado pero Millie era feliz de no tener pelaje en ningún lado de su cuerpo.
Ben frunce el ceño. — ¿Calor? Pero si estamos cerca de invierno. — El niño pasa una mano a la frente de ella cuando se sienta a su lado. — Wow, estamos muy caliente, ¿estas bien? — Ahora lucia preocupado.
— No es nada. — Ella trata de darle una tierna sonrisa. — Creo que me voy a refriar solamente. —
Ben niega con la cabeza. — Nosotros no podemos enférmanos. —
Ahora que lo pensaba Millie no recordaba haberse enfermado alguna vez en el pasado, tendría que preguntarle a su mamá si alguna vez se puso mal de bebé.
Su estómago empieza a gruñir, era bastante extraño, pasa sus manos en aquel lugar instintivamente y para su mala suerte Ben lo nota.
— Espérame aquí, llamare a mamá. —
Él se levanta para irse pero Millie se lo impide agarrándolo de la mano.
— Por favor no me dejes, voy a estar bien pronto, lo prometo. — Ella hace un puchero entre los espasmos de dolor.
Ben Derek achica los ojos, sospechando de ella, pero aun así se sienta de nuevo, agarra la linterna y la pasa en la mitad, para iluminar mejor el rostro de la niña. Esta noche estaban acampando en el jardín de ella, así que Breaden no estaba vigilándoles por suerte, aunque no tardaría en venir su mamá Kira para darles la buena noche y asegurarse que estuvieran bien y con todo lo necesario para una noche cómoda, así que Millie debía recomponerse o preocuparía a su mamá y dañaría la noche por completo.
Agarra la mano de Ben Derek de nuevo, entrelaza sus dedos con los de él y trata de darle una sonrisa. — ¿Puedes contarme de nuevo sobre tu papá? — Millie solo podría tener ocho años pero era bastante lista cuando quería salirse con la suya.
Ben Derek no había conocido a su papá porque murió antes que él naciera, al igual que el papá de ella, por eso se sentían bastante unidos, ambos solo tenían a sus madres, aunque bueno, Millie tenía un nuevo papá, pero Derek dice que no le gustaría ver a su mamá con otro hombre, él amaba a su padre aunque nunca lo conoció, por eso le gusta que le llamen Derek, porque su papá también se llamaba así y era como una forma de honrarlo, aunque él dejaba que Millie también lo llamara Ben.
Él le contando las aventuras de Derek Hale y acariciando su mano con el dedo pulgar, cuando ella siente como si estuviera ahogándose, Ben se queja cuando sin darse cuenta ella clava sus uñas en la mano del niño, se siente mal y enseguida se aparta.
— Lo siento, necesito aire. — Abre la tienda y sale al aire libre con demasiada rapidez, Ben le sigue de cerca.
En mitad de su jardín ella cierra sus ojos, alza la cara y toma una gran respiración, pero eso no la hace sentir mejor, abre sus ojos y mira la enorme luna redonda y brillante en el cielo, era tan hermosa, quería quedarse con ella por siempre.
— Esta bien Millie, suficiente, vamos por mi mamá. — Ben Derek la agarra del brazo y la jala hacia él.
Millie Yukimura, por primera vez en su vida, gruñe como si de un animal se tratase, se enfrenta al niño mayor, estaba tan enojada porque la aparto de la hermosa luna que lo empuja lejos con una fuerza que no sabía tenia.
— ¡Te dije que no! —
Ben se vuelve acercar y la agarra de los brazos. — Millie está cambiando, tienes que calmarte y dejar que te ayude. —
— ¡No! — Lo empuja tan fuerte que él cae en el pasto recién puesto de su nuevo jardín. — ¡No quiero tu ayuda! — Ella cae al suelo en ese momento porque un nuevo dolor atraviesa su estómago, se rodea con sus brazos y termina prácticamente estaba hecha un ovillo.
A pesar de todo lo que le dijo Ben Derek aún se acerca a ella de nuevo, Millie estaba llorando de dolor pero aun no quería a Ben cerca por lo que alza el rostro para gritarle de nuevo, cuando los ojos de ambos se topan Ben Derek luce bastante sorprendido al parecer por algo en ella.
— Tus ojos son dorados. — Es solo un susurro por parte de su amigo, pero ella no parecía poder controlar su temperamento por lo que se enoja por solo sus palabras.
Entre gruñidos dice. — No me toques. — Agarra la mano de él que descansaba en el hombro de ella, y es cuando ambos notan por primera vez que sus uñas ahora eran garras pero, lo que más la asusto fue él pelaje que estaba en su dorso.
Grita, asustada, y eso parece ser que llamo finalmente la atención de sus padres porque Isaac y Kira salen al jardín corriendo y con caras preocupadas, cuando ven a la niña medio humana medio lobo en el suelo se quedan sin aliento.
— No puede ser…— Dice Isaac, sin poder aun creer lo que veía, entonces alza la mirada para ver la luna y luego de nuevo a la niña.
— ¿Millie? — Pregunta su madre, ella no parece temerosa de su aspecto y es la primera en salir del estado de shock, se agacha y aparta a Ben Derek del camino, entonces pasa sus manos al rostro de Millie que en ese entonces ya tenía muchos lados con pelaje, sus ojos seguían brillando en dorado y sus dientes ahora eran verdaderos colmillos filosos.
La niña enojada aparta las manos de su madre. — ¡No me toques! — Ella grita, arrastrándose lejos de todos.
No quería que la tocaran, que la vieran, solo quería estar sola con la luna encima de ella, pero su cuerpo seguía doliendo, solo que esta vez el dolor pasa a su columna que la hace ponerse en sus manos y sus rodillas, no está segura que pasa porque todo es borroso y doloroso, en el fondo puede oír los gritos de su madre y la ve tratando de acercarse pero Isaac la se lo impide agarrándola por la cintura, Ben Derek estaba mirándolo todo más calmado, pero sus ojos brillaban de preocupación por su amiga.
Y entonces el dolor se detiene, ella siente que puede respirar de nuevo, pero seguía sintiendo que odiaba a todos, por suerte ya no gritaban o trataban de acercase, solo les miraban con los ojos bien abierto por la sorpresa, Millie ladea la cabeza de un lado a otro, confundida de sus miradas.
Isaac es quien da el primer paso en tratar de acercarse. — ¿Millie? — Pasa una mano hacia adelante, ella se pone en alerta y nota por primera vez que no podía decir nada de hecho, eso la hace bajar el rostro, no encuentra sus manos si no patas…
¡Patas! Trata de preguntar qué le pasa pero nada sale, solo gruñidos, mueve su cabeza a un lado y nota que tiene una cola que se movía de un lado a otro. ¡Pero que locura! Se asusta mucho y empieza a moverse, como siguiendo su cola queriendo quitársela de encima.
— Millie cálmate, puedo ayudarte pero necesito que te calmes. — Le dice Isaac, tratando de mantener la calma.
¡Pero ella no podía calmarse! ¡Era un lobo! ¡Y ella quería ser una niña! De su hocico sale aullidos como lloriqueos. Alza la mirada para ver a su mamá y nota que ella estaba muy preocupada pero no trata de acercarse, mantenía una mano en su boca como para ahogar su llanto. ¿Ya no la quería? ¿Su mamá ahora creía que es un fenómeno? Mira ahora a Ben Derek, él le había dicho que el cambio era poco, solo tendrían un poco de pelaje en ciertas partes de su cuerpo, también unos colmillos y garras pero no ser un lobo por completo. ¿Por qué le mintió? ¡Ella quería ser una niña de nuevo!
Su cabeza se llena de pensamientos negativos, todos a la vez que la hace confundirse demasiado, pero lo que la hace en realidad explotar es la llegada de Breaden Hale, la mujer parece ser que había odio todo el alboroto por lo que sale corriendo de su casa, salta la valla con demasiada agilidad y se acerca su hijo, no tarda en notar a la niña que era ahora un lobo, ver aquella mujer que siempre la trataba como si fuera un experimento, y le veía tan fríamente, le causa estragos en su ya de por sí muy inestable emociones.
— ¡Dijiste que no era un peligro, Isaac! — Le grita Breaden a su padre.
Isaac gira a ver a la mujer enojado. — ¡Ella no es peligrosa! —
Breaden le da una mala mirada. — Es un lobo por completo. — De nuevo mira a Isaac. — ¿Cómo se supones que piensas transformarla de regreso? —
Kira se pone en la mitad de la otra madre. — ¿De qué estáis hablando? — Vuelve la mirada a Isaac, ahora lucia enojada. — ¿Sabías que mi hija podía convertirse en lobo? —
Ella no entiende que era de lo que hablaban, su sangre estaba hirviendo y algo en su interior le decía que se alejara de todos ellos, sigue aquel instinto, se sentía raro pero ella corre en cuatro patas, nota que es bastante rápida y, algo que le gustó mucho es que logro saltar la valla del jardín y aterrizo sobre sus patas a la perfección.
— ¡Millie! — El grito de su madre y de Ben Derek es todo lo que oye antes de internarse en el oscuro bosque.
...
Malia había optado por quedarse en Beacon Hills, en realidad nadie le esperaba en Californio por eso decidido pasar la noche de luna llena en el lugar que tenía buenos recuerdos con su esposo, por suerte la luna ya no le afectaba como en el pasado y ahora que era una alfa su autocontrol era mucho mejor que nunca, pareciera que no necesitaba de un ancla nunca más.
Estaba dando un paseo por el bosque, luego iría a la casa de Breaden, quería ver a Ben Derek porque hace mucho que no lo hace, y también es que no quería pasar la noche en la casa de Hale, su padre la había restaurado hace mucho tiempo atrás y eso estaba segura le traería malos recuerdos, pero antes de ir con Breaden quería más tiempo a solas, porque eso últimamente era su cosa favorita.
Para su mala suerte su soledad es interrumpida cuando entre los arboles oye el inconfundible aullido de dolor de un animal, más específicamente cree se trata de un lobo, por mera curiosidad ella se acerca al lugar procedente del sonido, sus poderes han disminuido demasiado por el embarazo pero aun así puede sentir dos latidos rápidos antes de asomarse entre el tronco de un árbol y observar a un enorme león de montaña que estaba acechando a un lobo que no era pequeño pero tampoco un lobo grande, se podía ver que no tenía experiencia en escapes porque se agazapaba con temor sobre sus patas, estaba temblando mucho y Malia se sintió inmediatamente mal por el animal.
Sabía que no debía meterse, este era el ciclo de la vida pero el pobre lobo le recordaba la vez que ella se transformar en coyote por completo, solo tenía ocho años, acababa de causar el accidente de su madre y hermana adoptivas y salió corriendo por el bosque con su cuerpo animal temblando, por suerte tenia instintos naturales que la ayudaron a sobrevivir por tres días, hasta que Corinne y Peter la encontraron y la ayudaron a regresar como una niña.
Este lobo no parecía tener instintos de ninguna clase.
Sin pensarlo mucho más ella sale de entre los árboles, el león no tarda en verla y ponerse en defensa pero Malia solo hace que sus ojos brillen a escarlata, saca sus colmillos y le ruge al león, el cual no es estúpido y corre lejos, ningún animal es capaz de luchar contra un alfa, pero su rugido no solo asusta al león sino también al lobo, solo que este no sale corriendo si no se tira al suelo, Malia no puede evitar reírse, ¿acaso el animal estaba tratando de hacerse el muerto?
Malia vuelve a la normalidad, da pequeños y lentos pasos hacia el lobo que mantenía los ojos cerrados, y aun seguía tirado en el suelo.
— Oye está bien, no quiero hacerte daño. — Se sorprende ella misma cuando se encuentra hablándole al animal, pero se sorprende más cuando el animal parece entenderle de alguna forma y abre los ojitos. — ¿Estas bien? — Pregunta, pero estaba segura no iba obtener respuesta.
El lobito ladea la cabeza de un lado a otro, entonces con lentitud se pone sobre sus patas, pero algo pasa porque aúlla y de nuevo cae al suelo, Malia se preocupa y se acerca esta vez sin preocuparse en asustarlo, cuando toca el pelaje nota que era muy suave, entonces de verdad era un lobo joven, era blanco pero tenía destellos en grises, busca en su cuerpo alguna herida o daño hasta que da con su pata derecha delantera y nota por primera vez que estaba sangrando, Malia en realidad no piensa cuando sin dudarlo arranca un pedazo de la manga de su blusa y usa la tela para la herida del lobo, solo que cuando toca la herida el lobo le gruñe, sabe que era porque le dolía, pero lo que sin duda alguna llamo su entera atención fue que los ojos del lobo brillaron a dorado.
El lobo era un werewolf.
