Lydia cae sobre sus rodillas cuando sus piernas tiemblan sin poder soportar más su propio peso, mira hacia atrás, Allison en el suelo, tan pálida como esa horrible noche hace diez años luego que se sacrificó por Malia, luego vuelve la mirada al frente, la werecoyote chica también en el suelo, ella si tenía los ojos abiertos, pero vacíos, y el otro cuerpo a su lado.
Ella fallo, y siente que no tiene más motivos por lo que vivir, el fuego alrededor le asfixia, posa las manos en el mugriento suelo, cada parte de ella temblaba, lagrimas caen en la tierra, sus manos sangrientas le causan nauseas, y ella quiere gritar.
Y ella lo hace.
— ¡No! — No sabe cómo lo hace, no estaba segura si esto era un nuevo poder, pero con su grito la tierra empieza a moverse, pero no se detiene, ella grita, grita, y grita, su garganta duele, los viejos muros del lugar dejan caer piedras y tierra, los sobrevivientes presentes gimen de dolor.
Pero ella no puede detenerse, porque lo ha perdido todo y solo gritando puede sacar su dolor.
….
Momentos antes.
Las palabras de Lydia le hirieron, apenas y conocía esa chica, pero eso era precisamente lo que dolía, esa chica le acusaba de ser alguien de no confiar solo porque era hija de Adina Parker, una mujer que nunca ha conocido, y que además todos le han dicho quiere matarla como si fuera una enemiga en vez de su hija, siempre trata de parecer dura, pero saber que tu propia madre quiere matarte no te hace sentir muy bien, entonces se enteró que tal vez tiene una hermana, pero estaba en peligro, y Alyssa solo quería ayudar y le gritan. ¡Le gritan!
Siempre ha tratado de ser una buena persona, y lo era, por eso no abrió las celdas de Stiles y Malia en venganza, era porque estaba segura de una cosa y estos chicos no iban a confiar en ella para hacerlo, tenía un presentimiento para acabar con esto, para salvar a estas dos vidas, no era solo porque Malia es su hermana, esto es porque ella se encargaba de tratar salvar vidas, es su código profesional y personal, tal vez no era medicina convencional, pero ella estaba segura que tenía una solución y no se iba dejar intimidar por una rubia-fresa gritona.
— ¿Alyssa que has hecho? — Le pregunta Liam, agarrándola de los hombros, la empuja lejos del camino de la furiosa banshee. — Lydia te matara. —
— Tengo una idea. — Mira con suplica al beta. — Por favor, Liam, debes confiar en mí, yo os ayude antes. — No quería echar en cara lo de los partos, pero no tenía mejor carta que jugar en ese momento.
Liam no tiene tiempo para responder, la banshee finalmente había llegado a ella, aparto al beta de un empuje, luego la cachetea con tanta fuerza que Alyssa cae al suelo.
— ¡Aléjate de mi familia, Adina! — Grita Lydia, dejando sorprendida a la joven bruja, y seguramente al resto también.
Lydia iba a lanzarse para golpearla de nuevo, pero el alfa McCall la agarra de la cintura, la alza un poco del suelo y la lleva lejos de la bruja, la hace girar hasta que la tiene presionada contra una de las pared de piedra. — Lydia concéntrate, Stiles y Malia se están matando ahora mismo. — Trata de no gritar. — Te necesitamos, Lydia. —
Alyssa se pone de pie. — ¡Dejen que ellos luchen! —
Todos le miran de muy mala manera, excepto Liam por suerte, Lydia respira hondo cerrando los ojos, los abre enseguida cuando Stiles empuja a Malia tan fuerte que rompe una pared, vale, no esperaba que ellos fueran tan fuertes.
Era toda la energía que ellos habían retenido hasta ese momento.
— ¡Aléjenlos! — Ordena la banshee empujando lejos al alfa.
— ¡No! — Alyssa alza la mano, justo en el momento que todos iban a tratar separar a los trágicos amantes, pero de forma inesperada se tropiezan con la pared medio transparente que había logrado hacer con su magia.
— Wow, me encanta tu poder. — Le alaga la vieja bruja, que estaba sentada en el mismo lugar desde que llego, mostrándose calmada y relajada.
La rubia ignora eso, solo puede centrarse en los ojos asesino de la banshee. — Si ellos mueren yo te matare a ti. — Le amenaza de forma de verdad espeluznante.
— Yo soy la doctora aquí. — Es todo lo que se le ocurre responder.
— Alyssa por favor. — Le pide de forma más amable Allison. — Necesitamos protegerlos. —
— Ella está loca igual que su madre. — Dice entre dientes Lydia, como si fuera un horrible insulto, gira sobre sus talones y empieza a gritar hacia la pared mágica, Alyssa no baja su mano, pero queda muy sorprendida al ver el grito de la banshee, nunca antes había visto algo tan asombroso.
— ¡Lydia te harás daño! — Grita desesperado Scott.
En ese momento se da cuenta que todos tenían sus manos en los oídos, incluso Scott pero aun vigilaba a la rubia-fresa, quien no se detenía, parecía que estaba decidida a romper la pared con su grito, los otros empezaban a gemir de dolor, pero Olga y Alyssa estaban bien.
— Creo que mejor la dejas seguir o romperá los tímpanos de todos ellos. — Le aconseja Olga, acercándose con cautela. — Y ella puede quedar muda luego de todo ese esfuerzo. — Estaba bastante segura que eso era imposible, aun así no tiene más opción que bajar su mano, la pared mágica desaparece.
Lydia corre hacia la esquina por donde desaparecieron los alfas, ignorando el resto de sus amigos con oídos sangrando, la bruja joven corre detrás de la banshee, no sin antes gritarle al resto; — ¡Lo siento por eso! —
….
Cora cae al sofá con pesadez, finalmente había terminado de darle de comer a los bebés, y ahora se encontraban en la cuna de juegues de la sala, no los podía dejar afuera porque ya empezaban a caminar y eran como una tormenta con esos pasitos pequeñitos y adorables… Los bebés son lindos pero un verdadero desastre, y acababa de limpiar la casa, lo hizo mientras los niños dormían porque necesitaba algo con que distraerse, no había querido irse de esas horribles mazmorras, ella quería apoyar a su prima, pero la niñera no sabía de niños werewolfs, y todos lo eran en esa casa, solo alguna de las chicas de la manada podían cuidarlos, y luego de una larga conversación con Breaden la única que se quedó con el puesto especial fue ella.
Desde hace un año es madre oficialmente, pero la verdad nunca se encargó de su casa como una ama de casa, habían contratado a una niñera personal para los bebés, y también tenían una empleada de servicio para que limpiara la enorme casa que su tía Corinne le compro, ahora en Beacon Hills no tenía nada de eso y además dos niños más a la lista de responsabilidad… Cuanto extrañaba a Kira, esa chica si tenía talento en ser madre.
¿Cómo estaría ella? Aún no ha llamado, y eso estaba mal al parecer de la beta, Millie está muy triste al no tener a ninguno de sus padres presentes, Cora la atendía, ella quedo huérfana de repente cuando tenía siete años, no fue lindo.
Estaba quedándose dormida cuando el timbre suena, se levanta y pasa una mano al rostro para despertarse, mira a los bebés compartiendo sus juguetes entre ellos antes de dirigirse a la puerta, al abrirla se encuentra con una chica, le parecía un poco conocida, con su largo cabello negro, sus ojos marrones, estaba segura que la vio antes, pero no logra recodar donde ahora.
— Hum, ¿hola? —
— Hola. — Responde la chica, estaba muy seria, mira por detrás de hombro de Cora, ella se mueve para impedirle ver a los bebés, esto le parecía muy extraño, la chica vuelve a verla. — Busco a Cora Hale. —
— Soy yo. — Responde, la chica le da una mirada de arriba abajo, ella era más alta por unos centímetros y puede ser eso lo que le hizo sentir inferior momentáneamente a la chica Hale. — ¿Quién eres tú? —
La chica estira su mano para estrecharla con la de ella, pero Cora no lo hace, vuelve a poner su mano a su costado. — Me llamo Hayden Romero, y tengo algo muy importante que decirte. — Señala la casa. — ¿Puedo pasar? —
¿Esto era acaso la escena de celos de la ex novia? Pues ya ha pasado mucho tiempo desde que Liam termino con ella, además, Cora no fue la amante de Liam ni nada, no estaba de humor para esto tampoco.
— Oye, siento que Liam te hubiera dejado y todo eso pero…—
— Oh no, no, no. — Le interrumpe la chica. — No estoy aquí por una absurda escena de celos o esas cosas de mujeres locas, créeme, tuve mucho tiempo para superar lo que Liam me hizo, no soy obsesiva, pero estuve pensando que soy mujer y feminista, lo que hizo Liam no está bien, y me siento horrible, en unas horas me iré del pueblo y sé que esto me carcomerá por dentro porque me conciencia es así…— Empieza a balbucear apenas respirando.
— Está bien, de acuerdo. — La interrumpe, su voz empezaba a causarle dolor de cabeza. — ¿Quieres pasar?... Cualquier cosa con tal de que te calles. — Lo último lo susurra. Se hace a un lado y Hayden pasa con una cara de culpabilidad.
Cora no estaba muy segura que esto fuera una buena idea, esta chica dice que le tiene que decir algo importante de su novio, no suena como algo bueno, pero es que ella confía tanto en Liam que tampoco le iba prestar mucha atención a Hayden, eso era seguro.
….
Lydia estaba temblando, y se odiaba por hacerlo, todo iba salir bien, todo debía salir bien, no iba a prestarle atención a ese nudo en su garganta, porque ella iba evitar que algo malo pasara, podía hacerlo, Scott tenía razón, ella podía todo aquello que se proponía.
Ya demostró que es más valiente que cualquiera de sus antepasadas.
Al cruzar un pasillo se encuentra con los mates, o ex mates, como sea, estaban luchando con más fuerza que al principio, pero a la vez algo les retenía a acabar con el otro definitivamente, lo notaba cuando se dejaban escapar mutuamente de las garras del otro, Alyssa podría tener razón, ellos podrían salvarse mutuamente, y odiaba eso, odiaba que las Parker fueran tan inteligentes, esta era la lucha de Lydia y la manada, Alyssa Parker no debió meterse y tomar esta decisión, y como sea, jamás podrá sentir que puede confiar en esa rubia.
Deja los celos, Martin. Ignora, como siempre, las voces en su cabeza.
Iba a meterse en la mitad de la lucha de Stiles y Malia de nuevo, pero unas manos la agarran de la cintura obligándola dar unos pasos atrás, lucha con esa persona, hasta que da la vuelta y mira a la persona que más odiaba en ese momento.
Alyssa Par… Palvin.
— ¡Necesitas dejar que ellos piensen por si mismos! — Le grita la descarada rubia.
Lydia la empuja lejos con demasiada fuerza. — No te metas en mi camino. — Amenaza decidida.
Da vuelta y de nuevo se dirige a los amantes, hasta que tropieza de nuevo con una pared medio transparente en su camino, ahora sí muy enojada gira sobre sus talones y va hasta la bruja, ella ni siquiera lo piensa mucho, su puño acaba golpeando el rostro de la rubia.
La linda Lydia había desaparecido por completo.
….
Stiles le hace un horrible corte en su pierna, duele mucho, pero ella no se permite pensar en eso, o al menos las voces de las tres mujeres no se lo permiten hacer.
Cuando vuelve a poner la mira de reojo, eran tres como siempre, pero habían cambios a como las recordaba en sus pesadillas, sus cabellos ahora rubios estaban cortos, sus vestidos largos, blancos, y que de verdad lucían viejos, ya no estaba, tenían botas altas negras, y un abrigo negro grande que ocultaba lo que sea que llevaran de ropa debajo de eso, no habían cicatrices esta vez, eran hermosas y llamativas, con semblantes calmados, parecían listas para un entierro.
Ellas habían ganado y lo sabían.
Vuelve a gruñir, mostrando sus filosos dientes al padre de sus hijos, no quería hacerlo, podía sentirlo en el fondo de su ser que no quería matar a Stiles Stilinski, pero estaba tan al fondo ya, no podía hacer nada con eso, su mayor deseo era vengarse de Stiles. ¿Por qué? Ya no estaba segura, esas mujeres le decían que era lo correcto porque el mato a su padre Peter, siendo sincera no recordaba eso, porque su mente estaba en blanco, sentía que solo había nacido para acabar con la vida del werewolf enfrente, que también la atacaba, y ellas susurraban que lo correcto era que la sangre de ambos sea derramada.
¿Ella quiere esto? No… ¿O sí? Ellas susurraban tan fuerte que sí. ¿Por qué ellas mentirían? No tiene tiempo de pensarlo, Stiles se había lanzado para una nueva ronda de dolor.
….
Los oídos del alfa McCall aun dolían cuando llega hasta Lydia y sus amigos en lucha, Stiles estaba en el suelo y encima de su cuello tenía la bota de Malia, lo estaba asfixiando, se tiente a ir para ayudarlo, y dejar que Lydia siguiera golpeando a la rubia bruja que no se defendía para nada, pero entonces para su suerte con eso (Claro, si se veía del lado positivo), Stiles agarra el pie de Malia y lo dobla, haciéndola caer, Scott no pierde más tiempo y va hacia Lydia, la obliga a levantarse encima de Alyssa, que tenía la boca y nariz sangrando.
— ¡Lydia tienes que controlarte! — Le grita, agarrándola con mucha fuerza de los hombros para que le viera a él, ella estaba roja de la furia, parecía que había olvidado incluso donde se encontraba y que pasaba con sus amigos.
Allison, que había llegado a la vez que él, ayuda a Alyssa a ponerse de pie, siempre mostrándose amable, el resto de la manada entonces llega, incluso Olga ahora, la cual siempre parecía mantenerse apartada de sus decisiones y actos.
Lydia por fin parecer salir de su ataque de furia, mira a su alrededor aterrada. — Tenemos que alejarlos. — Trata apartar a Scott pero él no lo permite.
— Si te metas ahora te mataran, no eres inmortal, Lydia. —
La banshee le mira. — Malia jamás me haría daño. —
— En este momento ella no es la Malia que todos conocemos. — Le recuerda.
Aprieta sus rojas manos en puños. — ¿Qué hacemos ahora? —
En ese momento Liam se acerca a ellos, Scott, a regañadientes en realidad, termina por soltar a su no… A Lydia, y ambos miran al beta más joven de la manada. — Tal vez deberíamos darle una oportunidad al plan de Alyssa. —
Lydia no parece contenta con eso, no responde nada, solo camina hacia Allison, que miraba la lucha de los mates con dolor en sus ojos, estaba lista para meterse en la mitad al igual que la banshee, Scott saben lo que van hacer mucho antes de que Lydia hablara, niega con la cabeza y se acerca a ellas con pasos lentos.
— Vamos a dejarlos inconscientes de nuevo. — Ordena la banshee.
Allison no duda ni un momento, asiente con la cabeza, sus ojos brillan a dorado, y transformada corre hacia los alfas.
— ¡Esto es una mala idea! — Exclama Scott sosteniendo a Lydia del codo, podía sentirlo en sus huesos, nada de esto iba salir bien, y sus dos chicas iban a salir lastimadas al igual que su mejor amigo. Mira a Lydia, tenía la mandíbula apretada, él conocía ese gesto, ya la ha visto gritar más veces de las que puede contar, la muerte estaba presente e iba llevarse a uno de ellos sin duda alguna. — Grita. — Le dice porque sabía que contenerlo solo le hacía mal a ella, la banshee lo mira molesta, sudor empezaba a rodar por su frente ante la fuerza mayor que trataba de contener. — Lydia grita. —
Lo siguiente que pasa es demasiado rápido para todos ellos, Lydia grita con mucha fuerza, todos se tapan los oídos, excepto Scott, sus ojos no se despegan de Stiles que entierra sus garras en el estómago de Allison, demasiado profundo, y luego la lanza hasta una pared, el golpe en su cabeza deja un eco horrible en la estancia, ella queda inconsciente enseguida, ver de esa forma a Allison provoca que Malia se detenga, sus ojos ya no son rojos, Lydia deja de gritar y por un momento el tiempo parece detenerse para todos, el aire antes sofocante del lugar ahora es frio, sus respiraciones se detienen, humo sale de sus bocas de alguna manera, saben que esto no ha acabado, incluso aun cuando Stiles y Malia ya no se atacaban, nadie se mueve pero aun así las antorchas que iluminaban el lugar caen de sus sitios, el fuego no tarda en esparcirse por todos lados, Stiles y Malia terminan en la mitad de ello, un circulo de fuego perfecto alejándolos del resto.
El calor insoportable les hace reaccionar por fin, los alfas vuelve atacarse, con más fuerza que antes, parece odiarse de verdad en esos momentos, Lydia, Scott y Liam corren hacia la inconsciente Allison, seguía respirando pero su pulso era pequeño, Lydia, llorando, agarra el rostro de la beta y empieza a decirle que lo siente, no debió haberla metido en esto, que por favor resistiera ya que no podía perderla de nuevo. Scott se hace a su lado, pero no se atreve a tocarla, en vez de eso se concentra en vigilar su pulso y respiración. Liam le revisa la cabeza con suma profesionalidad.
— Es solo una contusión leve. — Les dice, pero su mirada no mostraba que todo estuviera bien. — Lo que me preocupa es esto. — Aparta la ensangrentada blusa de la beta dejando a la vista la horrible herida en su estómago, de verdad había sido muy profundo, un corte de las cuatro garras que había rasgado prácticamente todo el estómago de la chica, y estaba perdiendo mucha sangre, si no estuviera inconsciente entonces estaría gritando de dolor.
Lydia ahoga un sollozo poniendo su mano en la boca, Scott trata de mantenerse calmado y pensar que hacer, entonces lo recuerda, puede desencadenar el dolor, el dolor despertaba su lado sobrenatural, añadiendo más dolor podría hacer que las células auto-curativas funcionaran más rápido.
Era lo mejor que tenía, esperaba que funcionara.
— Tendremos que hacer algo no muy lindo para salvarla, Lydia. — Dice con cuidado.
Lydia lo mira, su rostro lleno de lágrimas. — No puedes hacerle más daño. —
— No tenemos más opción. — Le da una señal a Liam, él asiente con la cabeza y agarra a Lydia de los codos, obligando a levantarse y mantenerse lejos.
Agarra la pierna de Allison y sin querer pensarlo más la rompe, el ruido del hueso partiéndose en dos suena horrible, Lydia cierra los ojos con fuerza, Liam seguía sosteniéndola, el aire es cada vez más pesado por el humo, el pulso de Allison se acelera, eso es bueno, acomoda el hueso para que curara bien, ahora agarra un brazo y lo rompe, esta vez Allison reacciona despertando con sus ojos brillando en dorado e incorpora gritando.
— ¡Quítale el dolor! — Le ordena Lydia.
Scott asiente, agarra a la beta de los hombros y consume todo el dolor, cuando lo siente tiene que cerrar los ojos y apretar la mandíbula, la respiración de Allison poco a poco se vuelve normal, y se relaja hasta que termina de nuevo en el suelo, en una inconsciencia mejor que la primera, Scott separa sus manos de ella, sintiendo cada musculo adormecido por varios segundos.
— ¿Esta bien? — Pregunta Lydia, volviendo a ponerse sobre sus rodillas, mira a Allison muy preocupada, pero ya no lloraba.
Scott no responde, le da una mirada a su beta, él se agacha y revisa a la chica Argent, se quita la camisa y el cinturón, los pone encima de las heridas del estómago, como un improvisado torniquete. — Esto deberá detener el sangrado hasta que sane por completo. — Ellos no están seguros que eso signifique que todo esté bien con ella ya. Lydia empieza a toser. — Necesitamos sacarla de aquí, el humo no le hará bien a los pulmones de ella ni los nuestros aun siendo werewolfs. —
— ¡Stiles! — Gritos se oyen detrás de ellos.
No tienen tiempo de responderle a Liam, el grito de Isaac y Breaden (Un claro; ¡No!) les hace girar ahora sí, lo único que pueden ver es a Malia, ya no estaba transformada, pero sus ojos estaban vacíos, ella estaba mirando directamente a Stiles, que poco a poco vuelve a la normalidad, los dos quietos, tan quietos como piedras, Scott siente que Lydia deja de respirar, se pone en pie con cuidado, apenas se mueve, él no se puede mover, una lagrima sale del ojo derecho de Malia, el aire se vuelve muy espeso por el humo, pero nadie hace nada, todos solo observan cómo Malia cae al suelo.
….
Millie se levanta de pronto. — ¡Mamá! — Su grito llama la atención de todos los presentes en la clase, pero ella no presta atención.
No sabe cuándo pero parece ser quedo dormida en la mitad de clase de matemáticas (Ella odiaba las matemáticas) y tuvo un sueño que le dejo inquieta, se sintió tan real, horriblemente real, agarra su celular del escritorio, mira la hora, aún faltaba mucho para acabar la escuela pero ella no podía esperar tanto, busca entre los contactos los números de sus padres biológicos.
En realidad no se sorprende cuando ninguno de los dos contestas.
— Señorita Yukimura, por favor guarde ese celular y preste atención a la clase, sin dormirse esta vez. — Los tontos de sus compañeros ríen con las palabras de la maestra.
Millie ignora todos ellos y sigue dándole al marcado rápido, ahora para llamar a su papá Isaac.
— ¡Millicent hazlo ahora o te llevare con el director! — La maestra Raven parece enojarse con cada minuto que Millie la ignora, hasta que no puede más y se acerca a la niña, le arranca el celular de las manos. — ¡Estas castigada! —
Millie le gruñe, pero suena más animal que humano, por suerte no sale sus garras ni colmillos, aunque eso no hace que la maestra termine con los ojos muy abiertos, sorprendida con la reacción de la niña, Millie se pone de pie y coge de nuevo su celular, oye como la maestra la llama una vez más, de nuevo no hace caso y sale del salón prácticamente corriendo, sabía que algo andaba mal, su pecho estaba oprimido, sus padres estuvieron fuera de casa toda la noche, eso tampoco era buena señal, de algún modo sabía que estaban en peligro.
Estaba atravesando el jardín de recreo cuando de nuevo oye que alguien la llama, gira hacia esa voz, porque ya la conocía muy bien y estaba sorprendida de verlo aquí, fuera de su clase.
— ¿Millicent? — Desde la vez que le dijo que no quería ser su amigo porque ella es un monstruo él empezó a llamarla por su nombre completo. — ¿Qué haces aquí? —
— Tengo que ir con mis padres. — Gira y retoma su camino, todo estaba vacío y en calma ya que estaban todos en clases.
Sean se hace a su lado. — ¿Dónde están? —
Se detiene con eso, mirando hacia el inicio del bosque, detrás de esa vieja puerta de reja. — No lo sé. — Confiesa, ahora si mira al niño que le hirió mucho ayer con sus palabras crueles. — ¿Pero porque eso te interesaría a ti? Mi familia son solo monstruos…— Repite los términos que él uso con ella el día pasado.
Él abre la boca, iba decir algo, pero la tierra empieza a moverse en ese momento, ellos se tambalean, tomándola por sorpresa él la agarra y la empuja cerca, luego se da cuenta que lo hizo porque el tobogán se derrumba con el temblor, si no fuera por Sean esa cosa le hubiera aplastado, aun abrazada al niño, y con la tierra moviéndose, ella no puede dejar de pensar en una sola cosa.
Las vidas de sus padres biológicos.
….
Su plan era tan loco, lo sabía, pero ella aprendió algo importante en la medicina, solo los protocolos menos formales sirven en momentos urgentes, se hace todo por salvar una vida, es por eso que aprovecha que Lydia estaba distraída con lo de Allison para acercarse a Breaden Hale.
— ¿Cuáles armas tienes? — Le pregunta a la mercenaria, este le ve confundida.
Olga había saliendo corriendo del lugar, trato que ella fuera a su lado, diciéndole que el fuego es el peor enemigo de cualquier bruja, pero Alyssa se negó, no podía dejarlos ahora porque fue ella quien los puso en peligro, y además, cuando el fuego estaba tomando el poder del lugar, ella recordó el recuerdo que viajo hace apenas 24 horas atrás, recordó ese hechizo en el libro de su abuela, que también lo vio en el libro que Lydia consiguió de su recuerdo, es eso era lo que querían que vieran, no el hecho de saber cómo acabar con Adina Parker, si no como hacer que las vidas de estos dos alfas sean perdonadas.
Solo había una manera que ellos se sacrificaran por el otro.
— ¿De qué hablas? — Le pregunta Breaden, parecía que tampoco confiaba en ella.
— Sé que eres una mercenaria, y una nunca sale sin ningún arma. — Alyssa no era estúpida, y recordaba todo lo que dijo Marin de esta manada. — ¡Necesito algo filoso! —
Isaac se acerca. — Breaden no tenemos más opciones en este momento que confiar en ella. — La señala como si no estuviera presente.
Bueno, no era el momento de pedir buenos modales.
Breaden niega con la cabeza, duda segundos antes de alzar su blusa, en el cinturón tenía una daga, era pequeña pero aun así le servía, Alyssa la agarra, se aleja de ellos, tose, el humo de verdad empezaba afectarle, trata de no pensar en eso, juntas sus palmas para sostener a la daga desde lo filoso, y con voz monótona habla, repitiendo el hechizo, esperando no equivocarse o estaría en muchos problemas, cierra los ojos para tratar de concentrarse.
— El remedio está en el veneno que nada es y todo a la vez, la diferencia en la dosis esta. — Abre los ojos, coge la daga de la empuñadura, odiaba el dolor pero aun así se corta la palma de la mano, la daga se mancha de sangre, para su mala suerte era un hechizo de sangre. — Mi sangre una ilusión ha de crear. — La punta de la daga brilla, supone que significa ha servido.
— ¿Qué se supone que haces? — Le pregunta Isaac, mostrándose ahora dudoso de lo que ella tiene planeado.
— Es tarde para arrepentimientos. — Es todo lo que responde, camina unos pasos cerca del fuego, tenía muy mala puntería habitualmente, respira hondo, el fuego le pone nerviosa, cierra los ojos para tratar de calmar sus acelerados latidos del corazón.
Cuando abre los ojos mira a los alfas luchando, luego de que Stiles atacara a Allison parece que las Erinias usaron eso para que ahora si Malia estuviera decidida a matarlo, seguramente si no fuera porque Allison se puso en la mitad Alyssa no tendría que hacer esto, pero ya es tarde para pensar en eso, Stiles le da la espalda a la joven bruja, ambos se estaban agarrando de los hombros tratando de derrumbarse en las líneas de fuego, este era el momento ideal.
— ¡Stiles! — Le grita para llamar su atención, él no le presta atención, pero Malia se encuentra con la mirada de ella, y la daga, la cual agarrándola de la sangrienta punta la lanza hasta la espalda de Stilinski, esperando que alguno de ellos reaccionara.
Malia es rápida, pero solo con mucho esfuerzo hace que Stiles gire y lo empuja lejos de ella, justo en el momento que la daga termina clavada en la espalda de la werecoyote.
— ¡No! — Gritan Breaden e Isaac.
Pues ya era muy tarde.
….
Parrish estaba de guardia en el hospital, específicamente en la aérea especial, cuando un olor peculiar llega a él, era algo quemándose, corre enseguida hacia la fuente del olor, cuando gira una esquina se detiene enseguida, toda esta parte estaba incendiada, pero lo más extraño es el hombre en la mitad de esas llamas, siente que es como una ilusión, se restriega los ojos pero nada desaparece.
El hombre entre llamas camina hacia él, instintivamente él l apunta con su arma. — Está bien, amigo, solo vine a darte un recado. —
— ¿Quién eres? —
— Eso no importa. — Responde el pirómano. — Vuestros jefes te necesitan ahora. —
Parrish frunce el ceño. — ¿Qué jefes? —
— No solo ellos. — Responde ignorándolo su pregunta. — También tu compañera. —
— ¿Mi com…?— Se detiene cuando la tierra empieza a temblar una vez más, Beacon Hills no era habitual de temblores, pero esta era la segunda vez que pasaba en el mes.
— Es tu llamado, amigo. — Las llamas se apagan en ese momento, también el hombre desaparece.
Pero eso no le importa, todo dejo de parecerle extraño, de hecho no la importaba en el momento, no siente como si estuviera pensando en realidad, pero si siente su ropa quemándose, una sensación mandona en su interior, y casi como un zombie camina hacia donde sus sentidos le ordenan ir.
….
Malia ya sabía porque odiaba a Stiles, las Erinias tenían razón, él era un idiota que solo le hacía daño a su manada, lo acababa de ver en acción, atacando a su mejor amiga Allison, ella iba hacérselo pagar, las tres mujeres en el círculo de fuego con ellos estaban de acuerdo.
Le dicen que tire al pecador al fuego, le parece una buena idea, estaba en esa labor, aunque parecía que Stiles había tenido la misma idea, ella no se rinde, pero alguien grita el nombre de él y le distrae, su visión roja nota a una chica, ella era… Claro, una bruja, Alyssa, le ayudo en su parto de su pequeño Myles, pero en realidad ella no le toma mucha importancia a eso, sus ojos se topan con la daga que mantenía en algo, eso le recuerda a algo, pero… ¿Qué era?
¡Le toma medio segundo averiguarlo! Esa chica se parecía mucho a Adina cuando, usando solo una daga, enveneno a Stiles hace diez años atrás, solo porque él se enamoró de ella, porque él vino por ella, se mamaban tanto en ese entonces… ¿Ahora se amaban? No estaba segura de eso, ni siquiera Stiles lo estaba, pero es que él siempre se ha puesto en peligro por ella, ha sido envenenado dos veces por ella, no merecía una tercera vez.
Y dijiste que no querías matarlo. Le recuerda su triste parte animal, apoyándola en ser ella la sacrificada esta vez, era lo correcto, y hace unos días le prometió a Stiles tratar de ser una buena persona, matar al padre de sus hijos no le hacían alguien bueno, y es por eso y mucho más que hace a Stiles girar, ambos se tambalean en la peligrosa línea de fuego, ella lo empuja para mantenerlo seguro, justo en el momento que un frio dolor atraviesa su espalda, sus ojos no son rojos, ni sus colmillos o garras estaban presentes, era de verdad Malia, ni siquiera veía a los Erinias ya, habían desaparecido con una nube de humo, no estaba segura si lo hicieron ellas o era el humo del fuego, como sea su mente deja de ser manipulada, y el dolor la hace sentir libre.
Mira a Stiles a los ojos, estaba de pie justo enfrente, poco a poco vuelve a la normalidad también, de nuevo es aquel hombre que le enamoro con esfuerzo, jamás rindiéndose para un día estar juntos, sacrifico muchas cosas por ella, siempre viéndola con un brillo especial, y no importaba que fuera falso o no, él le demostró y enseño a amar, no se arrepentía de haber entregado su vida por él, porque lo amo, y puede sentir que en realidad aun lo así.
Una lagrima rueda libremente, no era por el dolor físico, era porque dejaría a sus hijos y a Stiles, pero prefería esto en vez de llorar porque había matado el amor de su vida, ella no podía con más sangre de los que ama manchando sus manos.
….
Hayden se levanta con una sonrisa en sus labios, Cora aun sentada en el comedor no puede despagar los ojos de las fotos en sus manos, esto había funcionado mejor de lo que pensó, su venganza estaba hecha, ahora podría hacer lo que quisiera…
Borra la sonrisa de sus labios, y se muestra triste de nuevo. — De nuevo lo siento, si hubiera sabido antes que estaba comprometido no hubiera tenido nada con él. — Dice como despedida, no siquiera esperaba que ella le acompañara hasta la puerta, por eso va, sintiéndose muy feliz con cada paso, antes de salir de la casa mira al bebé en la cuna.
No se parece en nada a Liam, es el último pensamiento que tenia de ese lugar, cierra la puerta detrás de ella, vuelve a sonreír pero esta vez no con malicia, solo feliz de ver el auto deportivo de Nolan esperándole en la calzada, él tenía gafas de sol aunque el día no era soleado en realidad, ella ríe y se acerca, entra al auto y sin decir nada Nolan le pasa un par de gafas de sol.
— ¿Y ahora donde bella dama? — Le pregunta con una bonita sonrisa brillante.
A ella le gustaba Nolan, de verdad lo hacía, pero mentiría si dijera que su corazón seguía perteneciéndole al su primer amor, lástima que Liam le traiciono, ellos pudieron ser grandes juntos, pero ahora iba ser grande al lado de Nolan, no sonaba mal, él era un tanto extraño, pero guapo y caballeroso, y sabía que con el tiempo podría llegar a quererlo.
Se pone las gafas y mira al frente aun sintiéndose inmensamente feliz. — Sorpréndeme. —
El chico enciende el auto, y da marcha a un nuevo futuro para ambos, se habían vengando de su enemigo mutuo, eso los uniría por siempre, incluso si su coqueteo no duraba mucho más, Hayden sabía que podía contar con él toda la vida.
Nolan baja el techo del carro, el viento hace volar sus cabellos, la sensación de libertad y victoria les sube aún más el ánimo, ella alza los brazos y ambos ríen.
Esa fue la última vez que estuvieron en Beacon Hills.
….
Stiles siente su corazón partirse cuando ve a Malia caer al suelo, esto no era lo que quería, no podría vivir si perdía a su mate, sin importar que no es su mate, lo ha decidido por fin, no iba dejar que la luna ni un estúpido lazo decidiera por él, quería amar a Malia y lo haría, lo hace, este amor es importante y no quiere perderlo de esta manera.
— ¡Malia! — Grita, saliendo por fin de su sorpresa inicial. Se agacha y agarra el rostro de la chica entre sus manos. — No, no, no, no. — Repite, sintiendo el miedo llenar sus sentidos.
No podía vivir si perdía a Malia.
— Respira, trata de concentrarte en eso, vas a estar bien, Mal, ¿vale? — Dice con rapidez, mientras revisa el cuerpo de ella, encuentra la daga y la saca sin dudarlo, la sangre mancha el piso. — Todo estará bien, lo estará. —
Malia pasa una mano al rostro de él para obligarlo verla a los ojos. — Está bien ahora, Stiles, estoy bien. — Ella miente, puede sentirlo en su pulso.
Niega con la cabeza, sin permitirse derramar ninguna sola lágrima, Malia iba estar bien, no iba a llorar porque no iba a perderla, se encargaría de eso. — No hables como si fuera una despedida porque no lo es, vas a vivir, Malia, nuestros hijos te necesitan. — La agarra de las manos, ella jadea de dolor. — Yo te necesito. —
— Estoy cumpliendo mi promesa. —
— ¡No! — Exclama, herido con lo que dice. — Nosotros prometimos luchar para vivir ambos, ¿lo olvidas? —
Ella no responde.
Stiles mira a su alrededor, buscando a la culpable de esto, pero antes se encuentra con Scott que retenía a Lydia de saltar a las llamas, Stiles ignora eso y por fin encuentra a Alyssa. — ¡Haz algo! — Le grita enojado.
Malia tose sangre en ese momento. Alyssa niega con la cabeza. — Lo siento. — Es todo lo que dice, y Stiles quiere matarla en ese momento.
¿Cómo fueron tan idiotas en confiar en una Parker?
Vuelve a mirar su chica, su esposa, nada ha cambiado eso por lo menos, puede notar como la vida deja de a poco el cuerpo de ella, se siente inútil en ese momento, amaba a esta chica pero no estaba haciendo nada para salvarla.
— ¡Stiles entrégale tu poder de alfa, eso puede salvarla! — Le grita Lydia.
¡Eso puede funcionar!
— ¡Eso no es seguro, Stiles! — Grita ahora Scott. — ¡Puedes perder tus poderes por nada, piénsalo bien, amigo! —
Tiene razón, eso no es seguro, solo era un mito, pero no tenían más opciones en ese momento, además, nada era más importante que Malia Tate para él, por eso responde; — Poder no es nada si no estoy con ella. — Los mira a todos, decidido. — La amo más que eso, más que nada. — Era tan claro ahora.
Sin perder más tiempo aprieta su agarre en ella, no está seguro como lo hace, pero siente su poder acoplándose en las puntas de sus dedos, pasando a ella, no era una sensación agradable, una parte importante de él se estaba yendo, pero no le importaba, no le era difícil y definitivamente no se arrepentía por lo que estaba haciendo.
Se detiene cuando se siente vacío, pero no por el poder, abre los ojos y lo primero que ve es la mirada vacía de Malia, cuando no encuentra los latidos de ella siente como que nada tiene sentido ahora, esas lagrimas salen ahora y caen sobre la mejilla de su amada.
— Es muy tarde ya. — Susurra Lydia con voz rota.
La perdió, perdió al amor de su vida.
¿Por qué seguía viviendo? Él no merecía hacerlo, Malia murió tratando de protegerlo, hasta el último momento su lealtad fue para él, incluso cuando ya no era mates convencionales, incluso cuando él le dijo que no estaba seguro de seguir amándola. ¿Cómo fue tan idiota al decir eso? Obviamente la amaba, y se odiaba de haber tenido que llegar a esto para darse cuenta.
Algo brillante al lado de Malia llama su atención, lo observa un momento, no es tan estúpido, claro que piensa en los niños antes, pero es por ellos que debe hacerlo, él no puede cuidarlos, no así, y la verdad estarían mejor con Isaac y Kira, ellos son los padres perfectos, no lo piensa más, agarra la cadena del cuello de Malia, sabia de ella, se la vio el día que pasaron juntos, abre la cadena y saca el anillo de matrimonio, se lo pone con delicadeza en su fría mano, la alianza brilla ante las llamas, él saca su anillo del bolsillo de su pantalón, también siempre lo llevaba con él, se lo pone y une las manos, mirando los anillos baratos que compraron en las Vegas, siempre pensó en comprar mejores, luego que le pidiera matrimonio formalmente, más romántico que la primera vez, pero con ellos nunca se da el tiempo para eso.
— Tú eres mi vida, ¿recuerdas? — Agarra el objeto brillante que le llamo la atención desde el principio. — Si no os tengo entonces no vivo en realidad, Malia. — Le susurra, como si le oyera, pero sabe es imposible.
— Stiles… — Le dice con cautela Scott. Alza la mirada para ver a su amigo, que se tenía la mano en alto, como tratando de atrapar la daga de sus manos, pero no podía pasar, nadie podía pasar por el fuego entre ellos. — Por favor, no hagas nada, tus hijos te necesitan ahora más que nunca…—
— Lo siento. — Les dice a todos. — Pero no puedo estar sin ella. — No lo piensa más, clava la daga en su estómago, no duele, en realidad no lo hace, puede ser por la adrenalina del momento, no le importa.
— ¡No! ¡Stiles! — Oye el grito de su amigo.
Ya era muy tarde, se recuesta al lado de su esposa, mira su hermoso rostro una vez más, la toca una última vez, es lo último que hace hasta que una oscuridad le absorbe.
….
— ¡Necesitamos apagar el fuego! — Grita Alyssa luego del desgarrador grito de la banshee, haciéndoles a todos recordar donde se encontraban.
Lydia parece recordar su presencia, le mira de una forma que mentiría si dijera que no le dio cierto miedo, la banshee se pone en pie y camina hacia ella, por protección pasa sus manos hacia adelante, tratando de protegerse, cuando no siente golpe alguno abre los ojos, encontrándose que ahora también podía hacer escudos dorados.
— ¡Todo esto es tu culpa! — Lucha Lydia contra el escudo. — ¡Te voy a matar! —
— ¡Lydia escúchame! — Pide ella. — ¡Ellos…!—
— ¡No voy a caer en tus juegos mentales, Alyssa! Ya cometí ese error con tu madre en el pasado. — Patea el escudo. — Y no podrás protegerte con esto toda la vida pequeña arpía. —
Alyssa, muy molesta ahora retira el escudo, Scott estaba en el suelo llorando, Breaden e Isaac habían salido luego de la muerte de Malia, Allison seguía inconsciente y Liam lloraba en silencio en una esquina alejado, nada de lo que paso es fácil para ninguno de ellos, pero Lydia se superaba y se volvía una verdadera perra, Alyssa quería darle una lección.
— ¡Mis planes han tenido más frutos que los tuyos! — Le recrimina. — ¡Tu solo los ibas a dejar pudrirse en esas celdas! —
Lydia la cachetea con todas sus fuerzas, Alyssa regresa el golpea, y ambas empiezan una pequeña lucha que se ve interrumpida cuando una nueva persona se hace presente en las calurosas mazmorras.
— ¿Parrish? — Dice Lydia sin poder creer lo que veía.
Era un hombre algo, que solo llevaba un pantalón que apenas le cubría, estaba en llamas, literalmente, no hace caso al llamado de la banshee, pasa las llamas con mucha facilidad, hasta que llega a los mates muertos.
— ¡No! — Gritan a la vez todos los presentes cuando ve a Parrish levantando a la pareja entre sus brazos.
No presta atención al escándalo, parecía que no era él en realidad, y eso que Alyssa no lo conocía, como sea ella no podía dejar que se los llevara, alza su mano, la pared transparente se hace presente pero increíblemente eso no lo detiene, es como si hubiera derretido la pared, un calor atraviesa su mano, le duele que la hace jadear y bajarla para tocarla, estaba roja, de alguna forma ese hombre le había quemado.
— ¡Manténgase alejados, es peligroso en ese estado! — Les ordena la banshee.
Y de esa manera nadie hace nada para impedir el robo de los cadáveres… Este pueblo era tan extraño.
