Cuando Malia despierta solo puede pensar que tiene mucha sed, y le es reconfortante poder oír agua no muy lejos de donde se encontraba, al mirar a su alrededor se da cuenta que no tenía ni idea donde estaba, y además que se encontraba en el suelo, un muy incómodo suelo rocoso.

¿Qué había pasado? No estaba segura, tenía confusos recuerdos sin ningún orden en su cabeza; estuvo encerrada, rompió una pared con su cuerpo, miradas como si ella fuera un animal salvaje… Su sacrificio por salvar a Stiles.

Mira a su alrededor, estaba en una cueva que era muy fría, ella odiaba tanto el frio, pero lo hizo, estaba muerta, no estaba segura que lugar era este, pero tampoco le importa ya que no puede dejar de pensar ahora sobre sus hijos y Stiles, les ha dejado solos, no sabe cuánto tiempo ha pasado y ya los extraña, obviamente lo hace, aunque tampoco se arrepiente de su decisión, haber salvado a Stiles se sintió como lo correcto… Y por fin puede decir que hizo lo correcto.

Se pone de pie al cabo de unos minutos, aún tenía sed y quería ir a donde se oía esa agua, seguro eso la mantendrá distraída del recuerdo de su familia, nota que llevaba puesto un largo vestido blanco, esto no era su estilo en absoluto, al tocar su cabello lo siente muy suave, estaba peinada de forma extraña, era como si de pronto había viajado en el tiempo y ahora era una dama de la corte Griega… Oh, claro, ella murió por culpa de las Erinias, quienes eran de Grecia, todo esto debía ser obra de ellas, aunque debieron haberle puesto zapatos también, pisar piedras no era nada agradable.

Estaba poniéndose en marcha cuando siente movimiento detrás de ella, gira un tanto asustada, no sabía que podría encontrar ahora que estaba muerta, un fenómeno o algo así, valla es su sorpresa cuando ve a Stiles.

— Esto no puede ser. — Susurra, incrédula.

Esto debía ser producto de su imaginación, era imposible que Stiles estuviera con ella porque él estaba vivo y con sus hijos, los niños lo necesitarían más que nunca.

— Hola, nena. — Él le da una sonrisa, se da cuenta que esto simplemente no podía ser una alucinación, ella jamás hubiera imaginado a Stiles diciéndole eso en su reencuentro en el más allá, eso era su idiotez natural.

En ese momento quiso matarlo siendo por completo ella misma.

….

Kira no puede más y se recuesta en el frio suelo de la sala de entrenamiento, el clima helado le hace sentir solo un poco mejor, hasta que pronto de nuevo siente nauseas, iba a levantarse para ir al baño, sintiéndose molesta, es que odiaba las náuseas matutinas, pero cuando se estaba incorporando se encuentra con su padre extendiéndole un vaso de agua.

— Tiene algo especial para las náuseas. — Le dice con una sonrisa amable.

Kira se lo agradece y agarra el vaso, bebe el agua casi toda de un trago, se siente mejor no mucho tiempo después, bebe un poco más y le pasa el vaso de nuevo a su padre, él era bueno con ella, no le veía como traidora, ni tampoco le grito sobre cómo le hirió con su partida y robo a la familia, decía que el pasado ya no podía importar, ella había regresado como siempre supo que lo haría y ahora iba ser abuelo de nuevo, estaba feliz con eso, no pensando en el pasado.

— Levántate, Kira, aún no hemos terminado. — Le ordena su madre, estaba de pie enfrente de ella, con una katana sobre su hombro, le estaba dando una mirada de decepción, habían empezado a entrenar en lucha hace apenas cinco minutos, pero ella estaba embarazada, era obvio que se cansaría más rápido de lo normal.

Eso no lo veía su madre, incluso parecía que siempre olvidaba su estado, no llevaba mucho tiempo con ellos, empezaron a entrenar oficialmente mucho menos tiempo, uno o dos días solamente, mientras su papá trataba de hacerlo todo más fácil, su madre no parecía querer cooperar, estaba enojada por robar la katana especial de la familia, irse siendo una niña solamente, y además se enojó mucho más cuando se enteró que ella tuvo la culpa del accidente de Bill y que el bebé murió dentro de ella, le grito muchas cosas diferentes de las cuales Kira dejo de escuchar media hora después de que empezó, su madre siempre fue una mujer difícil, ella también lo era en realidad, por eso su relación nunca fue perfecta.

— Necesito tomar un descanso. — Responde sin molestarse en ver a la mujer.

— Tienes dos meses de embarazo. — Replica su madre, alza la mirada para verla, confundida de que quería decir con eso. — Sin contar los diez años de retraso, lo que menos tienes es tiempo para descansar ahora, claro, si es que quieres salvar a este bebé. —

Su papá se acerca a la mujer y pasa una mano por su espalda, como tratando de calmarla. — Tanto esfuerzo también puede hacerle daño. —

Mira al hombre con más calma que como le veía a ella, su propia hija. — Pero solo ese esfuerzo puede salvarlos de ella. —

Kira se levanta, sintiéndose ahora molesta. — ¿Salvarlos de mí? — Su mamá la mira inexpresiva de nuevo. — Se lo que soy madre, pero no me gusta que hables de mi como si fuera una bomba de tiempo. —

— Lo eres, ¿lo olvidas? —

— ¡Jamás pude hacerlo contigo! — Le grita señalándola acusadoramente. — ¡Por eso me fui de aquí, no quería que mi hijo creciera con el cuidado de ser un arma viviente! — Se encoje de hombros. — Solo quería ser una persona normal, mamá. — Dice más calmada.

— Pero no lo eres, Kira, ni tu ni yo lo somos, y si tu bebé vive tampoco lo será, nuestros poderes van más allá de la compresiones de este país, somos peligrosos para muchos e incluso a veces para nosotros mismos, solo trato de ayudarte porque soy tu madre, y eres tan afortunada de tener una. — Su mamá había sido huérfana desde muy joven. — Supongo que al final dejarte tener una infancia normal fue el error, si hubieras entrenado desde entonces, no tendríamos esta estúpida conversación. —

— No trates de hacerme parecer una niña malcriada, yo no lo soy. —

Su madre se encoje de hombros, imitándola. — Eso diría una. —

Kira se cruza de brazos, molesta ante el cambio de papeles repentinamente, su madre era buena jugando con la mente de los demás, algo frustrante desde que tiene memoria, de todas maneras tampoco sabe que más decir, su mamá había ganado de nuevo.

— Como había extrañado las discusiones familiares. — Dice Ken, su padre, con una sonrisa divertida en los labios.

Las dos miran al hombre, luego se miran entre ellas, al final terminan riéndose todos, eran una familia extraña, no podían negarlo aunque lo quisieran, y la verdad Kira también los había extrañado, no solo las discusiones si no ellos, a pesar de que eran personas difíciles eran sus padres y los amaba, cuando pensaba más en fondo aquello, no podía dejar de pensar en cómo a pesar de lo que hizo ellos le habían recibido y querían ayudarla en proteger este bebé en su vientre, eran familia, eso era lo que importaba.

Su celular suena en ese momento, agarra su katana del suelo y va hasta la banca donde dejo su bolso, la sala de entrenamiento en realidad también era el gimnasio en la escuela donde su padre trabajaba, lo usaban luego de clases sin problema alguno, la directora del lugar, una tal Caroline Forbes era amiga cercan a sus padres, por eso se podía decir que tenían ciertos favores que el resto de empleados.

Responde el llamado antes de ver el nombre del contacto, hace solo unas horas había encendido su celular, llamo a todos pero ninguno le respondió, así que supone alguno de ellos estaba regresando la llamada, Kira solo esperaba que todo estuviera bien.

— ¿Hola? —

— Mamá te necesito. —

Ella no necesita más palabras para agarrar su bolso y dirigirse a la puerta, olvidando por completo la presencia de sus padres.

— ¿Qué está pasando? — Le pregunta a su hija, manteniendo la calma.

— ¡Kira! — Oye a sus padres llamándole.

Ella no mira para atrás, de nuevo dejándolos, pero es que esto, Millie e Isaac eran lo más importante de su vida, y obviamente no podía no hacer nada si ellos están en peligro.

La voz de su pequeña sonaba triste, como si hubiera llorado. — Malia y Stiles han desaparecido, Myles sigue enfermo, y yo… Yo…—

Kira se detiene. — ¿Y tú que, Millie? —

— Estoy perdiendo el control mamá, Isaac me trajo a casa, Cora nos estaba cuidando y hace poco llegaron los demás, pero no Stiles y Malia, sé que todos ellos están ocultando algo importante, eso me hace enojar, me siento como la primera vez que me transforme. —

Sus padres la habían por fin alcanzado, se hacen a su lado y le dan una mirada preocupada, la cual ella no presta real atención. — ¿Qué pasa ahora, Kira? — Le pregunta su madre.

Ella les hace una señal de silencio. — Tienes que calmarte, cariño, recuerda lo que Malia te enseño sobre la transformación. — Le dice con calma, pero era más para ella que para su hija, quería salir corriendo pero Beacon Hills quedaba tan lejos, ella no debió irse, no debió dejar a su manada. — ¿Dónde exactamente estáis ahora? —

— En mi habitación. — Responde la niña. — Y hago lo mejor que puedo. —

— Está bien, sé que lo haces cariño…—

— ¿Por qué te fuiste? — Estaba llorando ahora, Kira se siente horrible de causar las lágrimas de su hija.

— Millie…—

— Isaac tampoco pasó la noche aquí, pero al menos ha venido a verme un momento, tú te fuiste sin despedirte…—

— Millie no pienses en eso ahora. — No era bueno que lo hiciera, eso haría que sus emociones se dispararan al lado incorrecto y le haría transformarse, Kira estaba muy lejos para poder salvarla de eso.

— Siento como si nunca más volveré a ver a Stiles y Malia, me siento muy sola, como si todos me abandonaron, y tú fuiste la primera en hacerlo, Kira, cuando más te necesitaba. — Cuelga luego de eso, rompiéndole el corazón a Kira, sus palabras le dejaron triste y con un mal sabor de boca, además esa era la primera vez que Millie le llamaba por su nombre únicamente.

Baja el celular con un sentimiento de vacío en su pecho, ahora estaba muy preocupada, pero no solo por Millie, se fue solamente unos días y ya todo se había convertido en un desastre, no debió confiar en ellos para cuidar a los niños, no solo Millie estaba perdiendo el control de sus poderes si no que Myles estaba enfermo, debía encontrar la forma de llegar pronto para cuidar a todos esos niños, además, ¿qué ha pasado con Stiles y Malia? ¿Por qué Isaac no paso la noche en su casa? Nada de eso sonaba bien, pero con la manada nunca nada suena bien.

— Necesito ir a Beacon Hills. — Dice girando para ver a sus padres.

Su madre niega con la cabeza. — No has terminado tu entrenamiento, Kira, apenas lo has empezado…—

— Sé que es peligroso. — Le interrumpe ella. — Pero mi hija me necesita. —

Sus padre se miran entre ellos, alumnos pasan de un lado a otro, Kira no podía negar que esta escuela era asombrosa, si Millie fuera por completo de ella no dudaría de inscribirla en ese lugar, estaba pensando en eso cuando su padre se acerca y le toca el hombro en un gesto tierno.

— ¿Por qué no le pides a Victoria que te de un aventón? — Le da una leve sonrisa.

Fue la primera vez que ellos apoyaron una de sus partidas, y por suerte esta no se sentía como una despedida definitiva, no quería perder a sus padres de nuevo, menos ahora que los necesitaba tanto por el bebé.

Su mamá es ahora la que se acerca. — Solo ten cuidado, nosotros estaremos esperándote aquí, si sientes peligro no dudes en llamarnos. —

— Claro. — Les da una sonrisa. — Y gracias. —

— La mejor forma de agradecernos seria que alguna vez nos dejaras conocer a nuestra nieta. — Dice su papá.

Kira fue bastante feliz con esas palabras.

….

Reed le entrega el café a la banshee, que estaba quedándose dormida en medio de la sala de espera del hospital, parpadea seguido antes de enderezarse y agarrar el vaso de cartón, le da un sorbo antes de pasarle su abrigo de regreso, él se lo había puesto sobre las piernas cuando ella empezó a temblar, no estaba seguro que ella tuviera frio en realidad, temblaba más por todo lo que paso, y Reed sabía que entrar en calor cuando estas triste o en dolor es bastante agradable.

Lo sabía por experiencia propia.

Ella se lo agradeció con una leve sonrisa, no dijeron nada más, él se puso de pie y fue por algo de beber, sin pensarlo mucho también decidió traerle un café a ella, no podía decir que la conocía por en realidad no lo hacía, pero Allison le conto tantas cosas de ellas que podía parecer como si la conociera de toda la vida, por eso es que se dio cuenta que ella estaba agotada pero no iba irse sin importar que, en su mente Allison era todo lo que le quedaba y no iba irse de esta clínica sin ella.

Reed la entendía demasiado bien, por mucho tiempo los Argent y Donovan eran todo lo que tenía, más de sus compañeros fueron su familia y por ellos daba su vida, ahora… Ahora no en realidad, menos luego de la discusión de hace unas horas.

— ¿No has dormido nada? — Le pregunta, aunque sabía la respuesta, era más para hace conversación porque a ninguno de los dos le gustaba el silencio en lugares como estos.

Si Lydia fuera Allison entonces sería diferente el silencio, pero es que con Allison todo era diferente.

— Era imposible hacerlo. — Es toda la respuesta de ella, y no necesitaba más en realidad.

Él estaba llegando a la casa de Isaac cuando se encontró con él, Breaden y los niños, les habían recogido de la escuela, en sus ropas había cenizas y sus rostros una expresión triste, ellos les ordenaron a los niños entrar a la casa, quienes molestos no tienen más opción que hacerles caso a sus padres, él les pide que le digan que ha pasado, y ellos le dicen todo, Reed no conoció mucho a los alfas pero saber que al final murieron le provocó malestar, lo que casi le vuelve loco fue cuando le dijeron que Allison termino muy mal herida y le llevaron a la clínica para que Deaton le revisara, él no perdió más tiempo y prácticamente salió corriendo para verla.

Cuando llego se encontró con Lydia, fue Melissa McCall quien lo llevo personalmente al área especial, ella le miraba extraño, de hecho también miro extraño a Lydia pero la banshee no pareció notarlo y Reed no quería comentarlo, se acercó a la rubia-fresa y ella le explico que Scott estaba ahora con Allison, la cual cuando llegaron seguían inconsciente y no estaba segura si estaba bien o no, luego de eso ellos solo no tuvieron más que esperar y eso precisamente es lo que seguían haciendo, no está seguro cuanto tiempo ha pasado, pero se sentía como mucho.

— Siento lo de Stiles y Malia. — Dice sin pensarlo mucho, sin verla a ella si no la puerta enfrente de ellos, donde se supone Allison estaba siendo revisada.

Lydia no dice nada, pero ve su gesto de dolor, sabia de todo el trabajo y sacrifico que había dado para salvarlos, pero al final nada de eso importo, el destino era difícil de cambiar, y todos, incluso él, estaba de acuerdo que ellos no debieron pagar errores de otros con sus vidas, y que además Millie y Myles pagaban de ello también.

Un niño jamás debía quedar huérfano, no era natural, no era lindo, no era justo, y él lo sabía demasiado bien para su mala suerte.

— Yo también lo siento. — Finalmente responde la banshee, cuando parecía que ya había acabado la conversación. — No fui suficientemente inteligente, Malia murió y puse en peligro también a Allison. —

— Nada de lo que paso fue tu culpa. — Le dice obviedad.

— Lo sé. — Responde con la cabeza baja, los dedos de sus manos juegan con la tapa del vaso. — Pero desde que soy banshee y veo la muerte antes que el resto, siento que no hacer nada para salvarlos a pesar de lo que ya se, es mi culpa, una banshee jamás puede quitar ese sentimiento de su vida. —

Reed pasa un dedo al mentón de ella y le obliga a verlo a los ojos. — Eres más que solo una banshee. — Ella debía entender que también era humana, y fallar estaba en el camino de todos, incluso de ella, pero eso no estaba mal, lo que paso ya pasó y debían levantarse de las cenizas y volver a luchar por los seres inocentes que los alfas han dejado atrás. — Y estoy seguro de que todos están orgullosos de tu trabajo, también Stiles y Malia donde sea que estén ahora. — Deja caer su dedo para dejar de tocar la tibia y suave piel de ella.

Lydia sonríe, aun su mirada pagada a él. — Un cazador nunca se da por vencido. —

Reed le da un trago a su café antes de contestar. — No quieres que te diga cuantos compañeros perdí por esta vida sobrenatural. — Era algo natural, y es por eso mismo que Kate no se derrumbó ante la muerte de su esposo, a pesar de que lo amaba como a nadie más. — Todos dentro de esta vida saben que nunca serán simplemente normales, eso es el destino, y tú, como banshee, no debes creer que puedes cambiar el destino, no es culpa de nadie, es simplemente la vida y nadie dijo que sería justa. —

— Que profundo. —

Reed sonríe, recordando que Allison una vez le dijo también de esa forma, pero él no quiere decir nada más, solo abraza a la chica al ver sus ojos llorosos, a veces no se necesitaba las palabras para hacer sentir a alguien mejor, a veces el contacto físico era mucho mejor, por eso es que la abraza, pero es solo un gesto amable, él no tenía que tratar de ser amable le iba traer problemas con Allison.

Pero todo cambio con eso, y en ese momento no podía decir que era para bien o mal, los sentimientos siempre son complicados, en especial en aquel extraño cuarteto.

….

Stiles sonríe, y parecer hacer enojar más a Malia, porque se detiene y lo golpea en el hombro, pero eso solo hace que sonría más, su Malia era hermosa enojada, y la verdad nada podía cambiar su estado actual, acabar su felicidad, él estaba al lado de la mujer que amaba y eso le hacía feliz, nada lo cambiaria, ni siquiera el precioso enojo de ella le afectaría.

— Eres un verdadero idiota. — Le dice ella, cruzándose de brazos.

— Puedes decir lo que quieras pero nada cambiara que sea feliz porque estoy contigo. — Responde él, cruzando los brazos su pecho para imitarla con burla.

Malia se pasa una mano por la cabeza, irritada, luego suspira y vuelve a retomar el camino, se dirigían hacia la fuente de agua, parecía que estaban muy lejos pero no importaba aunque al principio no, ambos tenia sed y tampoco es como si pudieran ir a otro lado, estaban muertos, eso lo sabían, donde estaban no, pero no había lugar de escape y poco a poco lo superarían, supone que se acostumbraran de tener que estar en aquella cueva oscura y fría toda la eternidad.

Nada importaba si estaba al lado de Malia.

— No debiste hacerlo, Stiles, los niños te necesitaban ahora más que nunca. — Le regaña su esposa, caminando evitando verlo.

En donde sea que estaban no tenían poderes, no súper vista, súper oídos, súper olfato, garras, colmillos u ojos brillantes, era como volver a ser humanos por completos, no era tan malo para Stiles, pero Malia nunca fue humana por completo, así que estar sin todos sus sentidos súper desarrollados le era complicado y extraño.

— Seamos sinceros, Malia, los niños están mucho mejor con Kira e Isaac que conmigo. — Dice, caminado al lado de ella. — Nunca he cuidado a niños, y tampoco sería bueno para ellos ver a su padre como un muerto en vida, porque así me sentía cuando te vi muerta, Malia. — Suena bastante serio en lo último, porque era la verdad, pero ninguna palabra podría en realidad describir el horror que vivió esos minutos con Malia muriendo en sus brazos.

Él quería borrar ese recuerdo definitivamente.

Su chica se detiene de nuevo para verlo directo a los ojos. — Trataba de protegerte. —

Stiles agarra sus manos con las de él, en esta realidad o lo que sea donde estaba ella era mucho más caliente, puede ser porque era humana por completo ahora. — Lo sé, y fue valiente lo que hiciste, te lo agradezco, Mal, pero es que simplemente no puedo vivir sin ti, por eso te dije que si llegáramos tan profundo sería mejor que acabaras conmigo. —

Ella tenía que entenderlo, no era una broma, por ella haría lo que sea, después de todo se mató a sí mismo solo porque no resistía la idea de no verla nunca más.

Malia ladea la cabeza a un lado. — ¿Las Erinias no te obligaron hacerlo? —

Stiles frunce el ceño, confundido con esa pregunta, luego niega con la cabeza, iba a explicarle exactamente como pasó todo pero tres voces en perfecta sincronía se oyen y ellos voltean para enfrentarlas en pose de ataque, pero obviamente ninguno de los dos puede transformarse.

— Vimos sus intenciones desde que caíste al suelo, no tuvimos nada más que hacer en ese lugar. — Dicen las tres rubias, llegando desde una punta de la cueva, caminan relajadas y aun vestían lo mismo que cuando fueron a las mazmorras hacer que ellos se mataran mutuamente.

Ellas ganaron y debieron traerle hay para su castigo eterno, Stiles no quiere que su esposa sufra más, por lo que instintivamente la pasa detrás de él, tratando de protegerla con su cuerpo.

— Oh, tranquilos. — Vuelven hablar con sincronía, eran exactamente iguales y sumamente bellas en ese momento. — Si están aquí es porque han sido perdonados. —

Stiles y Malia se ven entre ellos, pensando enseguida que esto se trataba de una trampa, y esta vez no estaban seguros como protegerse, mutuamente, ya han perdido bastante y no podían perderse el uno al otro de nuevo.

No lo resistirían esta vez.

….

Allison tenía un nudo en su garganta, ese día se había vuelto una completa pesadilla, aún tenía la esperanza que en cualquier momento despertaría y nada de esto hubiera sucedido, incluso se pellizco el brazo un par de ocasiones en el auto de Scott, pero nada paso, todo seguía igual y eso le hacía querer llorar, solo que ella no quería preocupar más a su amiga pelirroja con eso, tampoco le era cómodo demostrar sus sentimientos con tantos ojos puesto en ella, si estuviera sola con Reed probablemente ya lo hubiera hecho, llorar hasta sentirse seca, pero es que con él se sentía libre de hacer cualquier cosa, era porque él sabía de todo su horrible pasado, sospechaba que Lydia también lo sabía, pero ninguna de las dos han hablado de eso, nunca hay tiempo de hacer cualquier cosa que no estuviera involucrados Stiles y Malia.

Stiles… Malia… Aun no podía creer que estaban muertos, todo lo que hicieron fue para nada, tener que viajar a un recuerdo horrible de su antepasada no sirvió de nada, aunque ese recuerdo le mostro una cosa, y es que entre Argent no existe la lealtad si de por medio estaba alguien sobrenatural, su familia, su sangre, no era de fiar y saberlo le hizo sentir mal la verdad, pero no tan mal como tener que afrontar el hecho de que Malia, su mejor amiga, su hermana, estaba muerta, y ya no podían hacer nada con eso.

No eran Peter Hale que desafiaba a la muerte como deporte.

En la clínica mientras era revisada por Deaton, Scott le sostuvo la mano y le conto delicadamente todo lo que paso, desde que le ayudo a no desangrarse luego del ataque de Stiles, hasta como Malia se sacrificó por su mate (Para Allison ellos siempre serán mates, lo demostraron ese día en especial), le confundido saber que un Parrish en llamas se llevó los cuerpos, pero lo que la dejo helada fue saber que Alyssa es la que dio la daga envenenada, esa bruja les dijo que iría ella misma a buscar los cuerpos porque pues el veneno que uso eran uno de ilusión, algo así como para solo ocasionarles catalepsia solamente, Lydia no le creyó, dijo que eso no serviría de nada ahora, las Erinias ganaron, entonces prefirió llevarla a ella a ser curada, porque según dijo el mismo Scott; Lydia siente que lo único que le queda es Allison y quiere protegerla más que nunca.

No sabe cómo sentirse con aquello.

Tampoco sabe que pensar sobre lo de Alyssa, ella decía que todo lo que hizo fue para ayudar pero Lydia les decía que no creyeran nada de ella porque es una Parker, y ese era un punto importante, por lo que tiene entendido él único que fue con Alyssa en busca de los cuerpos fue Liam, y a pesar de lo que Lydia decía, Allison no podía evitar tener esperanza con eso, hasta que no enterraran a Stiles y Malia no creería que ellos ya no estarán más con ellos.

Luego de su revisión y que Deaton cosiera sus heridas para que sanaran mucho más rápido, salieron a la sala de espera por Lydia, pero no se encontraron a la banshee sola, si no abrazada con un chico que obviamente Allison reconoció enseguida.

Reed Ryder.

Fue Scott quien se aclaró la garganta para que se separan, y lo hicieron, no lucieron incomodos o avergonzados y eso hizo por algún motivo enojar a Allison, pero ese sentimiento paso rápido cuando Lydia se puso en pie y la abrazo con fuerza, ambas dándose el apoyo que necesitaban porque habían perdido a su hermana, duraron bastante tiempo abrazadas, ninguna diciendo nada, ninguna lloro, pero el contacto les hizo sentir mejor de alguna forma, cuando se separaron Reed se acercó y le pregunto si estaba bien, si podía hacer algo por ella, el lucia cansado y pudo ver en sus ojos que algo no andaba bien, pero no pudo preguntarle en ese momento si él estaba bien, en vez de eso solo respondió que no, no estaba bien, y no, no podía hacer nada por ella.

Nadie podía, a menos de que Alyssa Palvin trajera a la vida de nuevo a Malia Hale.

Todos fueron al auto de McCall, Lydia prácticamente le obligo a ir adelante con Scott, cuando en realidad quería ir con Reed, pero al final Lydia gano, como siempre, y Allison fue la copiloto mientras, en algún momento del viaje, la banshee se quedó dormida en el hombro del cazador, y ese día descubrió odiaba que, otras personas que no fuera solo ella, durmieran en el hombro de su mejor amigo, porque Reed solo era eso, su mejor amigo.

Estaba tan segura de eso, hasta que llegaron, Scott abrió la puerta para ella y luego para Lydia, la cual Reed despertó cuando estaba llegando, ellos estaban entrando a la casa de Isaac cuando Reed la sostiene del codo y le dice que necesitaba hablar con ella.

— ¿Pasa algo malo? — Le pregunta preocupada.

En ese momento Reed le dice muchas cosas, fue el día de malas noticias, porque le dijo que Dacre murió y Gerard le dijo a todos que fue mandado a asesinar por Malia, mostro pruebas y todo eso, pero Reed le aclaro enseguida que no creía eso, conto que Sean decía odiar a todos los sobrenaturales y le conto a Carla que trato muy mal a Millie y Ben Derek, Kate quería vengarse costara lo que costara y Eichen House había vuelto a ser propiedad de los Argent, todo eso paso en tan solo dos días en la que todos estaban muy concentrados solo en Stiles y Malia.

— Y tome una decisión, me voy a ir esta…—

Allison sacude su cabeza, creyendo que oyó mal. — ¿Qué? — Se acerca un poco más, mirándolo directo a los ojos. — ¿Te iras? —

Esto no podía ser cierto, ella perdió hace unas horas a su mejor amiga, y ahora estaba perdiendo a su mejor amigo, vale, no de la misma forma, pero sabía cómo eran los cazadores, cuando se iban como lobos solitarios no pensaban en las personas que dejaban atrás, y no quería que él se olvidara de ella.

— Es lo mejor. — Es la respuesta del cazador.

— Pero…— Niega con la cabeza, tratando de aclarar sus pensamientos. — ¿Por qué? Si no quieres estar con los cazadores entonces puedes quedarte aquí. — Señala la casa de Breaden. — Puedes ser parte de la manada. — Resiste las ganas de decirle que se quede con ella simplemente.

En esos dos años él ha sido un gran apoyo para ella, y ahora, con todo esto de la pérdida de su tío y Malia, ella sentía que lo necesitaba más que nunca, de hecho había tenido pensado entrar a la casa y jalarlo hasta su habitación para poder llorar en su hombro, sabía que en cierto punto lo estaba utilizando y estaba mal, pero con él nunca se sintió de esa forma, porque con él era todo tan simple y normal.

Sentía que lo decía muy a menudo, pero era la verdad.

Reed le da una leve sonrisa, y baja la mirada, luego de unos minutos vuelve a verla a los ojos. — No puedo quedarme en tu manada, Allison. — Siente algo romperse cuando se da cuenta que parecía una despedida definitiva, el nudo en su garganta crece y no es capaz de preguntar porque, él parece leerla ya que respira hondo antes de dar su explicación. — ¿Recuerdas que te dije que estoy enamorado de una chica que ama a otro? — Asiente con la cabeza. — Bueno, ella es parte de esta manada, y no creo poder seguir viéndola de lejos. —

— ¿Quién…?— Se calla cuando algo en su cabeza hace click.

Una chica enamorada de otro y que era parte de la manada, él ha estado muy cercano a solo una chica de la manada estos días, Lydia Martin, claro, ahora todo tenía sentido, y saberlo la verdad que no le hizo sentir nada bien, no estaba triste, ni feliz, estaba enojada, muy enojada, y ni siquiera estaba segura con quien, como sea mira con frialdad a su ex compañero.

— Si. — Dice cortante. — Lo mejor es que te vallas. — Es su despedida, no lo abraza, no le da un beso en la mejilla, ella solo gira sobre los talones y entra a la casa de Isaac sin siquiera darse cuenta en realidad.

Poco a poco, con cada paso, se da cuenta porque estaba enojada, y es que desde que conoció a Reed lo ha tenido para ella, completamente para ella, se había vuelto casi como su ancla, nunca había dejado que un chico se le acercara tanto como le permitió a Reed acercarse, viéndolo claramente incluso tuvo su primera cita con él cuando fueron a aquel estúpido parte de diversiones, porque era así de sencillo, Reed era suyo, pero entonces conoció a la hermosa Lydia Martin, ¿cómo no se iba enamorar de la banshee? Es hermosa, inteligente, decidida, más cosas sexys que volvían locos a los chicos.

Entra a la sala sin darse cuenta, Lydia hablaba con Scott y Cora, la mira detalladamente, desde los quince años, luego de que Peter la mordió, se convirtió en la más hermosa del grupo, siempre llamo la atención de todos, mientras que Allison y Malia no, nunca le molesto eso, pero ahora, cuando nota la mirada de idiota que Scott le da, recuerda que se besó con Stiles, y sabe que Reed la ama, se da cuenta que estaba enojada con la banshee, ella siempre obtenía a los chicos, por culpa de la banshee todo era incomodo con Scott, y no quería eso en su relación con Reed, no quería compartirlo también, nunca antes tuvo nada para ella sola, sabía que Reed no era un objeto, pero es que quería tan fuerte que Reed fuera solo suyo, su mejor amigo incondicional, que le viera solo a ella, que solo ella pudiera dormir en su hombro, quería ser egoísta solo una vez, porque ese día casi muere por segunda vez en su vida, y se dio cuenta que ella estaba más sola que el resto, y ya no quería más eso, ella quería a Reed.

¿Quería a Reed? ¿De qué forma exactamente?

Para jugar a la casita. Le recomienda su parte animal ronroneando de forma extraña, estaba pensando en esa posibilidad cuando Lydia nota su presencia y gira para verle.

— Hey, Ally. — Le dice con voz dulce su amiga. — ¿Quieres descansar? —

— Te odio. — Lo dice sin pensar, de verdad que sí, los ojos de la banshee se abren mucho por la sorpresa de sus inesperadas palabras. — No tenías que ser coqueta con Reed, ya tienes a tus pies a Scott. — Le dice con mucho rencor, incluso se sorprende ella misma, supone que ha estado guardando estos sentimientos en su interior por mucho tiempo, y ese día pasaron tantas cosas que le fue imposible no explotar.

— ¿De qué hablas? — Le pregunta su amiga, acercándose sin temor a ella.

Scott y Cora se muestran incomodos con esta conversación, pero el estúpido alfa se hace al lado de Lydia y también le ve mira como esperando una verdadera explicación de lo que estaba diciendo, como si estuviera ofendido al tratar de decir que su perfecta Lydia ha estado coqueteando con el insulso cazador, eso obviamente le hace enojar más.

— ¡No es justo, Lydia! — Grita, casi demasiado infantil. — ¡Primero te acuesta con Scott sin siquiera conocerlo, como perra en celo, luego besas a Stiles cuando es un hombre casado, y ahora coqueteas con Reed cuando él es mío! — Se siente extraña cuando dice eso último en voz alta, lo primero Cora se lo conto hace un par de meses atrás (Liam fue quien se lo dijo), lo segundo lo supo por ese encuentro con Adina, pero esas dos cosas no estaban tan mal como ella llamando a un chico suyo.

Lydia abre la boca y luego la cierra, parece que no sabía que decir con toda esa estúpida escenita de celos, Cora se pasa una mano a la boca, resistiendo las ganas de reírse, haciendo contraste con sus ojos rojos e hinchados, parecía haber llorado por horas, y al final el sorprendido Scott es quien toma la palabra.

— Allison, no es momento para esto…— Dice el alfa, como siempre tratando de mantener la calma, entre todos y en todo momento.

Ella era como Scott, le gustaba la paz, pero en ese día le es irritable, sabia no era el momento para parecer una loca, pero es que ella… Siente que perdió todo, su familia, su hermana, su apellido, y ahora también su mejor amigo, es mucho para ella, y no sabe cómo sacar toda es impotencia de su pecho, no quería llorar, ella solo se permitía llorar en el hombro de Reed, y por culpa de Lydia lo ha perdido, entonces parecía justo gritarle a la banshee.

Iba seguir con su escena, de nuevo guiándose por sus egoístas sentidos, pero una mano se posa en su codo y la obliga a girar de nuevo, no se puede sorprender cuando ve a Reed, parecía enojado, pues él no debió seguirla, ahora se siente avergonzada al darse cuenta que debió haberla oído diciendo que él es de ella, que patética era Allison Argent, no tiene tiempo de explicarse y tratar de arreglar lo que dijo porque Reed habla antes.

— Allison, no me gusta Lydia. — Le dice con mucha seguridad, y su pulso no se acelera porque lo que no mintió, puede sentir el fuego de furia en su interior apagándose de a poco. — Me gustas tú, siempre ha sido únicamente tú. —

Allison tarda un poco en entender lo que dijo su amigo, mira hacia atrás con disimulo, todos se muestran sorprendidos con esa confesión, entonces se da cuenta que esto no había sido obra de su imaginación, de verdad Reed Ryder le acababa de confesar su amor.

¿Y ahora que iba hacer?

….

Alyssa y Liam siguieron al tal Parrish hasta lo que parecía los cimientos de un gran árbol, ahora solo era un tronco viejo, pero aún con vida, cuando la bruja lo vio, lleno de cuerpos que parecían calcinados, se sintió atraída ante eso, y eso la asusto mucho.

— ¿Te encuentras bien? — Le pregunto Liam, seguramente al ver su semblante pálido.

— ¿Por qué hay tantos cuerpos? — Responde con otra pregunta sin poder evitarlo.

Liam la mira y luego al tronco, donde Parrish estaba dejando en la punta de todos a Stiles y Malia, ellos estaban escondido entre unos matorrales, porque según Lydia, Parrish podía ser muy peligroso en el estado actual, deberían dejar que se apagara por sí mismo.

No puede dejar de pensar que este pueblo es muy extraño.

— ¿Qué cuerpos? — Termina por decir su amigo, luciendo muy confundido.

Vale, o el pueblo es extraño o ella ha terminado por volverse loca, obviamente esperaba que fuera lo primero.

— Olvídalo. — Dice con un gesto indiferente de su mano.

Esperaron escondidos por lo que parecía una eternidad, en eso ella miro al chico a su lado, Liam fue muy amable de seguirla y creer en ella, ayudándola a pesar de todo, la verdad es que nunca había tenido una amistad tan sincera como esta, a ella no le gustaba socializar, siempre alejaba a todos pero con Liam y las chicas fue todo muy diferente, vuelve la mirada al frente, observa ahora al chico en fuego, algo y muy musculoso, ella no pudo evitar pensar en que tenía unos asombrosos ojos llamativos y brillantes por el fuego de su propio cuerpo, era algo alucinante, jamás imagino que su vida de estudios seria envuelta en fantasía, la verdad es que aunque es muy extraño todo también era fascinante y la adrenalina le gustaba.

También se sentía genial usar sus poderes.

Mira hacia sus manos, cada vez que hacía algo mágico brillaban a dorado, nadie le dijo nada pero sabía que eso no era muy normal ni siquiera para las brujas, las manos de Olga no brillan cuando usa magia, pero se supone que Alyssa no solo es bruja, es mitad hada por su madre, y si Peter Hale es su padre entonces es mitad lobo, esa extraña combinación debe ser la que hace el brillo dorado de sus poderes, es la única explicación que encontraba.

Liam le toca el hombro, ella lo ve y él le señala hacia adelante. — Se está moviendo por fin. —

Era cierto, Parrish se había sentado a un lado de los cuerpos de Stiles y Malia y puesto su mano sobre la frente, como dando las condolencias a la pareja, ahora estaba de pie, su fuego se apagó y las huellas de césped quemado (Las cuales ayudaron cuando le estaba siguiendo) que había dejado cuando llego desaparecieron, cuando ya no estaba a la vista Alyssa y Liam salieron de su escondite.

— Esto tiene que funcionar sí o sí. — Le dice Liam, dándole una mirad intensa, él confiaba mucho en ella.

Claro, eso no la hacía sentir con mucha presión, respira hondo, tratando de calmarse, y responde: — Lo sé. —

Trata de no respirar mucho, el olor de los cuerpos calcinados no era muy lindo, como Stiles y Malia estaban justo en la mitad del tronco ella tiene que escalar sobre algunos de los cuerpos, no quiere pensar en eso o vomitaría, Liam le ve extrañado, no entiende como él no podía ver los cuerpos, pero como sea eso no era importante ahora, se sienta en el tronco, mira los cuerpos de los alfas, estaban pálidos, sin ninguna señal de vida, su lado médico le decía que todo estaba perdido, pero su lado mágico decía todo lo contrario, había hecho esto por algo, y le iba a demostrar a todos que no era una asesina como su mamá biológica.

Agarra la daga, que había recuperado luego que el fuego se extinguió en esas mazmorras, la había puesto en su cinturón, asegurándose siempre que no callera, su mano aún no había sanado por completo del anterior corte pero no le importa, vuelve a cortarse la palma de su mano, no puede evitar hacer una mueca de dolor, pero luego baja la daga y alza su mano apretada hasta el rostro de Malia, unas gotas de su sangre caen en la mejilla de ella, enseguida pasa la mano hasta Stiles y la sangre cae sobre su frente, luego la aleja, se supone que con eso, al haber entrelazado su vida con la de ellos en el veneno artificial, volverían a respirar, pero no pasa nada.

Absolutamente nada.

— Alyssa…— Le dice Liam, que había esperado hasta ese momento en completo silencio.

Ella no es capaz de verlo, se siente decepcionado de sí misma, debió haber dicho algo mal en el hechizo y por eso funciono, era una tonta, no debió jugar con vidas inocentes.

— No es tu culpa. — Alza la mirada cuando oye una voz fuerte y desconocida, era el hombre de fuego, ahora parecía normal, solo que su cuerpo medio desnudo lleno de ceniza. — Este es su destino. — Le dice como si nada.

— Yo los mate. — Dice con sincero arrepentimiento, no quería esto, nunca lo quiso, solo trataba ayudar…

— No, no realmente. — Él se acerca hasta ella, alza los brazos, como pidiendo permiso para ayudarla bajar de sus cuerpos muertos, ella había olvidado donde estaba por un momento, por lo que asiente con la cabeza, Parrish pasa un brazo a la espalda de ella y otro debajo de sus rodillas, el tronco no era muy alto, pero ella de verdad no quería de nuevo pasar por los cuerpos, pasa sus manos al cuello del hombre y él al poco tiempo y unos pasos después le deja en el fresco césped, lejos de los cuerpos, al lado de Liam. — No deberían estar aquí, en especial tú, Alyssa. —

La mencionada frunce el ceño. — ¿Cómo sabes mi nombre? —

— No lo sé. — Responde con sinceridad él.

Ella lo entiende luego de eso, el pueblo no es extraño, lo son las personas que habitaban en él, y parece ser que inevitablemente se había visto envuelta de alguna forma a todas esas personas.

….

Scott estaba de luto, por lo que no debería estar pensando en esto, pero no puede dejar de hacerlo, luego de que Reed le dijera a Allison que le gustaba ella se lo llevo a la casa al lado, la casa de Breaden y Ben Derek, al cual estaba vacía en esos momentos, no era el momento, pero él no podía dejar de pensar en todo lo que podrían estar haciendo solos en ese momento.

— Ally no es así. — Le dice Lydia, llamando su atención.

Ambos estaban sentado en el sofá negro de la casa Lahey, el beta se fue con Breaden hace horas a la alcaldía, el asistente del alcalde llamo en busca de Malia diciendo que era muy importante, Liam y Alyssa habían ido detrás de Parrish, Cora cuidaba a los niños, y Scott junto con Lydia estaban ocupados en ese momento con Allison, por lo que Isaac y Breaden fueron los que tuvieron que ir a eso luego de ir por los niños a la escuela, cuando llegaron se encontraron con una Cora con los ojos hinchados, pensaron que sabía sobre lo de su prima, pero no fue así, ella no quiso decirles que paso, solo les exigió que le dijeran que paso y al saber la muerte de Malia lloro en los brazos de Lydia, antes de que llegara Allison y dijera frente a todos que Reed Ryder era suyo.

— ¿Qué? — Pregunta confundido.

— Eres hombre, Scott, y además por la conexión de mates supongo que crees tienes un derecho sobre Allison, ¿no? — Él opta por no decir nada, sintiéndose avergonzado de que Lydia pudiera leerle con tal facilidad. — Pues Allison no es como yo, una perra en celo, por lo que puedes estar tranquilo. —

— No estaba pensando claramente cuando dijo eso. — Responde Scott, no quería que la relación de ellas acabara por culpa de él… O de Reed Ryder.

— Eso lo sé. — Dice con una leve sonrisa la banshee. — Ella es la mejor de todas nosotras, pero nunca ha sabido llevar bien el dolor. — Estaba siendo sincera con eso, no estaba enojada con Allison, solo preocupada. — ¿Pero y tú? —

Scott vuelve a verla. — ¿Yo que? —

— Nunca hablamos por lo que hice, antes de ese día jamás habíamos hablado, pero de todas formas me entregue a ti sin problema alguno, ¿no me hace una perra eso? —

— Te entregaste a mí porque me amabas, ¿no? Nuestra conexión…—

— Solo quería vengarme de Peter. — Le interrumpe la banshee, dejándolo mudo. — Por eso estuve contigo, Scott, solo porque eras el enemigo. — Suspira. — Cuando Olga me vio por primera vez me dijo muchas cosas que nunca podría olvidar. —

— No me importa. —

Lydia se pone en pie, Scott imita sus pasos, quedando frente a frente, ambos estaban cubiertos de cenizas aun, necesitaban un baño pero ambos estaban aún cansado para eso.

Entonces ella continúa; — Tu destino era Allison, solo ella, pero yo me metí entre ustedes por mi egoísmo, solo por una venganza tonta. —

— ¿No…?— Scott traga el nudo en su garganta. — ¿No me amas? — No lograba entender a donde quería ir Lydia con todo esto, más que romperle el corazón.

— ¡Te amo! — Exclama ella, entonces Scott da un paso cerca y ella uno lejos, bajando la mirada. — Y sé que me amas también, pero no debería ser así, esa noche bajo la lluvia jamás debió pasar, Scott, porque Allison era tu verdadero destino, al entrometerme hice que se abriera dos caminos, y por eso ahora los tres estamos sufriendo en este horrible triángulo amoroso, y lo siento, de verdad lo hago. — Alza la mirada, mostrando las lágrimas rodando sus mejillas. — Solo ocasiono tragedias, lo siento. —

Scott no sabe que decir con todo esto, la conoce bien y sabía que le decía finalmente la verdad para que escogiera a Allison, para que terminaran con todo esto, lo que le dijo Allison si le afecto, porque ella confeso esto para acabar con sus errores anteriores y cuidar a su amiga, la única que le quedaba, hacer feliz a Allison era su prioridad, además, amaba a Scott, dejarlo ser feliz con la chica que fue su destino al principio era como su mayor acto de amor.

¿Scott quería este acto de amor?

Vas a perder a la banshee. Le dice con tristeza su parte animal, y eso era un gran punto. Pero el destino no se puede cambiar, y Allison es bella también. Era ganar o ganar con aquellas asombrosas chicas, y ese era el problema, eso era lo que le ocasionaba mucha confusión, no parecía lo justo para ninguna de las dos.

— Tal vez en otro universo puedas escogerme, pero no en este. — Ella lo dice con mucha seguridad. — Haz lo correcto, Scott, no la pierdas por mi culpa. — Lydia se acerca y deja un beso en su mejilla, esta era su despedida, la despedida que Lydia estaba decidiendo por él, porque algunas costumbres nunca mueren. — Me daré una ducha ahora, huelo a Malia y eso me lastima. — Habla mientras camina hacia las escaleras, dejándolo atrás como siempre hacia cuando se trataba de Allison o Malia.

Aunque ya no la ve la sigue con su oído, la siente entrando a la habitación de Malia, estaba sollozando apoyada en la puerta, pudo sentirlo ante el crujido de la madera, luego abre la puerta del baño, probablemente debería haber tomado ese baño en la casa de Breaden, donde se estaba quedando, pero seguramente no quería encontrarse con Allison en ese momento, y para huir de Scott solo podía esconderse en el baño desnuda, puede sentir ella quitándose su sucio vestido, los zapatos, todo cayendo al suelo, el grifo es abierto, y deja que el sonido del agua ahogue sus sollozos.

Cora sale de la cocina en ese momento, tenía a los bebés en brazos, era ágil con ellos. — Supongo que debo hacer como que no oí nada, pero Lydia siempre ha dicho que soy una entrometida. —

— Cora…—

— Yo no era la mate de Liam. — Le interrumpe ella, él no dice nada, la beta deja a los niños en el suelo, ellos ya han empezado a caminar. — Todos sabemos que los betas no tienen mates, ese privilegio es para los alfas, ¿así que sabes porque termine siendo su mate? —

— No, pero supongo que me lo dirás. —

Cora sonríe, pero sus ojos vacíos no le muestran divertida en lo absoluto. — Tienes razón, te lo diré, somos mates porque decidimos cambiar nuestros destinos y estar juntos, nuestras partes animales lo permitieron y de esa sencilla forma termine con esto. — Señala su hombro, no ve nada por su blusa, pero Scott supone que señalaba su marca de pertenencia. — Solo ten cuidado, McCall, cambiar el destino también es peligroso, y amar de una u otra forma te terminara por romper el corazón en cualquier momento. — Suspira, mostrándose agotada ahora. — Tu verdadero amor siempre te rompe el corazón. — No parece como si se lo dijera a él en realidad, pero esas palabras le hacen ver algo importante a Scott.

Romper el corazón… Hoy sus dos chicas han hecho cosas que le lastimaron, Allison al decir que el tal Reed es suyo, y Lydia confesando eso para apartarlo, eso le hirió, las dos le hirieron, pero solo una le rompió el corazón y esa fue Lydia, ahora todo era mucho más claro, y fue una Hale quien le ayudo con eso, jamás lo hubiera imaginado.

— Suenas despechada. — Le dice, ahora queriendo ser de ayuda para ella, aunque de verdad lo dudaba, ahora solo quería ir por Lydia. — ¿Liam hizo algo mal? —

Cora vuelve a sonreír, mostrándose aún más fría. — Bueno, él dormirá en el sofá hoy. — Se encoje de hombros. — Pero mejor ve por… Bueno, por cualquiera de esas dos que hayas escogido, acabar con esto le hará bien a la manada, estar con ustedes tres juntos en la misma habitación es tenso e incómodo. —

Scott asiente con la cabeza, y camina hacia las escaleras, con la asombrada mirada de Cora encima, parecía que no esperaba que escogiera a la banshee, pero su decisión lo hizo sentir por fin bien con él mismo. ¿Allison estará bien? Pues claro que sí, porque en realidad no se amaban, ellos no tuvieron la oportunidad de desarrollar esos sentimientos y ahora es tarde para eso.

Abre la puerta con cuidado, luego la del baño, ve la silueta de la banshee por la cortina, él no le había notado aun, cierra la puerta con cuidado y empieza a desvestirse, cuando está desnudo se acerca a la ducha, abre la cortina, Lydia gira a verlo sorprendida, él entra con una sonrisa en sus labios, cierra la cortina detrás de él.

— ¿Qué haces aquí? — Le pregunta, pasando una mano por su cara, como tratando de secar sus lágrimas confundidas con el agua, pero al menos no luce incomoda por su desnudes.

— He decidido, Lydia. — Pasa una mano por su cintura, acercándola a él. — Quiero que tú seas mi destino. —

Lydia suspira. — Scott, solo me dices esto porque has visto a Allison con otro, pero ella no lo ama…—

Él decide callarla de la misma forma que ella lo hizo hace diez año atrás esa noche de lluvia con él, besándola, sus cuerpos se tocan, la electricidad recorre sus cuerpos, ella se estremece pero devuelve el beso, el agua cae por sus cuerpos, esto definitivamente era bastante parecido a su primer encuentro, su primer beso, lo que empezó todo, él ama el hecho de que Lydia haya cambiado su destino, porque ella lo valía, la amaba, siempre lo hizo, y no iba a permitir que lo alejara de nuevo ni nunca más, por fin tiene sus sentimientos claro, se siente asombroso.

Al separarse Lydia aún se muestra dudosa, por eso dice; — Os morderé a ti y a Allison, cuando veas que la marca quedara solamente en ti, ¿vas a confiar en mis sentimientos? —

— De acuerdo, pero. — Aclara ella. — Si queda en Allison, tendrás que dejarme ir a Japón sin tratar de hacer alguna estupidez. —

Scott sonríe, confiado de sus sentimientos, por lo que le deja un casto beso en los labios y dice; — Es un trato, Lyds. —

Ninguno de los dos dice nada después de eso, el agua cae sobre ellos aún, la banshee le da una mirada de arriba para abajo, y luego vuelve a verlo a los ojos mordiéndose el labio inferior.

— ¿Quieres que te ayude a bañar o que, Scott? —

Él se acerca a ella, uniendo sus narices. — Te quiero a ti, Lydia. —

— Bueno. — La banshee pasa los brazos encima de sus hombros, acercándolo. — Puedes tenerme por ahora, Scott, yo también te necesito. — Le acaricia el rostro con delicadeza. — Siempre te necesito, pero no trates de aprovecharte de eso. —

Scott besa su nariz. — Jamás lo haría. — Le dice antes de finalmente besarla y volver a ser uno luego de tanto tiempo.

….

Millie estaba llorando abrazada al oso de peluche (El primer regalo que recibió de su papá Stiles) en su cama, estaba aún dolida por la llamada con Kira, y hace unos momentos bajo a escondidas y vio a Scott y Lydia hablando con Cora, con sangre y cenizas en sus ropas, miradas agotadas, olían muy mal, pero lo peor es que no estaba con ellos Stiles y Malia, Isaac se había ido de nuevo y Kira ni idea donde estaba desde hace días, y llamarla le hizo más mal que bien, porque le hizo darse cuenta que ella estaba lejos porque quiso, antes tenía muchos padres que de vez en cuando le hacía sentir asfixiada, ahora no tenía ninguno, y se sentía, por primera vez en su vida, sola, completamente sola.

Sabía que algo andaba mal, cuando tiene pesadillas con sangre en las manos de su mamá Malia había comprendido que significaba algo malo, la última vez que paso ella y sus amigos casi fueron asesinados por Adina, o peor, sus padres casi se matan entre ellos, desde entonces no tuvo esa clase de pesadillas, pero ese día, en la escuela, volvió a pasar, y sospechaba que de nuevo Stiles y Malia estaban en peligro.

Ella no sabía cómo ayudarlos esta vez, los demás ni siquiera le han querido decir dónde están, ocultándole la verdad como siempre.

Myles estaba mejor que anoche, pero de vez en cuando volvió a llorar adolorido, Cora tuvo que ponerle esa cosa extraña de Reed dos veces más y ahora estaba más calmado jugando con Jack, Ben Derek se fue a la casa del árbol, ella le dijo que quería estar sola y como él debía esperar que su mamá llegara decidió mejor irse y no molestarla, además también parecía enojada con ella porque le había visto abrazada a Sean en el temblor.

Cuando apenas empezó el temblor Ben salió corriendo del salón en busca de ella, la encontró con Sean y obviamente no le gusto eso, porque desde que Sean les grito que eran unos monstruos parecía odiarle, y se supone que Millie también debería odiarlo, pero no puede, ella no sentía que podía odiarla a alguien en realidad, no era su estilo. Ben Derek empujo lejos a Sean, ellos iba a pelear por lo que ella tuvo que meterse en la mitad y controlares, o al menos tratar.

Luego de eso los profesores le obligaron esperar afuera de la escuela a sus padres, Isaac y Breaden fueron los primeros en llegar de todos los padres de todos los alumnos, y eran muchos alumnos, era como si Isaac y Breaden estaba preparados para ese temblor, o estaban avisado desde antes que el resto.

— ¿Dónde está Millie? — Oye preguntar a Isaac desde abajo, no había sentido cuando llego finalmente.

Ella se levanta con cuidado, hace unos minutos atrás Cora subió para verle, ella cerró los ojos para parecer dormida y su tía pareció creerle porque se fue con cuidado de no hacer ruido, este era el momento indicado para poder saber que pesaba, si ellos pensaban que estaba dormida entonces sentirían que podían hablar sin que ella fuera un problema, al menos de esa forma lo veía, en ese momento ellos la hacían sentir como un problema, y ni parecían notarlo.

— Durmiendo. — Responde Cora.

— Bien, entonces deberíamos hablar como decirle lo que paso para cuando despierte. — Esa era la voz de Lydia.

Millie se hace al pie de la escalera del segundo piso, si se acercaba más podrían notar su presencia, en este lugar podía oírles perfectamente sin perder detalle alguno, lo cual era lo único importante, por lo que dijo Lydia ellos estaban planeando decirle algo tan fuerte que deberían planear como hacerlo, eso la hace preocupar mucho más ahora.

Por favor que mis padres estén bien, por favor, por favor. Unta sus manos para calmar el temblor de estas, se sienta en el escalón cuando se siente mareada, seguramente era porque no ha comido nada ese día, boto el desayuno que Cora le preparo, no era porque estaba mal, después de todo solo era cereal con leche, pero es que ella no tenía nada de hambre, por eso cuando su tía se distrajo con los bebés y Ben fue a lavarse los dientes, ella tiro el desayuno por el desagüe.

— Vale. — Dice ahora Scott.

La niña respira hondo, tratando de olfatear a todos los presentes, son Scott, Lydia, Isaac, Cora y Breaden, le da curiosidad saber dónde estaba el resto, tal vez con sus padres, entonces ellos deberían estar bien, cuidados, era bueno tratar de pensar positivamente siempre.

— Creo que también es importante hablar sobre la perdida de Eichen House. — Dice Breaden.

Millie pone los ojos en blanco, eso no le importaba, ella quería solo saber sobre sus padres bilógicos, se apoya sobre la baranda de la escalera, y cierra los ojos, estaba muy cansada.

— Eichen House no me importa. — Dice secamente Lydia.

Breaden parece suspirar. — Sé que es lo menos importante ahora, pero debemos superar lo que paso…—

— Solo han sido unas horas. — Interrumpe Cora.

— Cora eres madre al igual que yo. — Dice Breaden.

— ¿Qué quieres decir con eso? — Pregunta Cora.

— Pues que ahora que la heredera de todo ha muerto y no dejo un testamento, los buitres de los cazadores no perderán tiempo para tratar de quitarle lo que le corresponde a nuestros hijos. — Dice con calma Breaden, siempre tan fría como siempre.

Millie se siente muy confundida con todo lo que dice la mujer, no entendía mucha de esas palabras, como testamento y muerte de heredera, trata de mantenerse despierta y alerta para que cuando empezaran a hablar de lo que le importa; Sus padres biológicos.

— Breaden tiene razón. — Dice ahora Isaac. — Malia nunca quiso hacerse cargo, pero es que Peter dejo muchas cosas pendientes en Beacon Hills, grandes planes, y ahora los niños son herederos de eso, también de la gran fortuna que antes solo era de Malia, ahora deben dividirlo en cuatro. —

Lydia chasquea la lengua. — Entiendo lo que tratan de hacer, sé que es importante cuidar del futuro económico de los niños, pero dos personas han muerto hoy, dejando a dos niños huérfanos, creo que decirles eso sin causarle un trauma es más importante que la fortuna Hale, la cual siempre ha estado bien…—

— Pues el dinero serviría para llevarlos a terapia, ahorrándonos este mal rato. — Dice Cora.

Millie empieza a sentirse más mareada, poco a poco siente que las palabras de ellos empiezan a tener sentido de algún modo, solo faltaba unir algunas piezas.

— Nunca has llevado bien la muerte, Cora, pero eso ha sido muy insensible, incluso para ti. — Dice Isaac, sonaba muy sorprendido.

— Solo trata de llevarme la contraria, como siempre. — Dice Lydia. — Aun así te entiendo Cora, nos conocemos desde niñas, sé que tienes miedo de lastimar a Millie, pero eres su tía, y supongo que ahora tu o Breaden deben de tomar la custodia... —

Hay movimiento brusco, parece ser que alguien se levantó muy rápido del sofá. — Millie se quedara conmigo y Kira, obviamente. —

— Kira se fue, Isaac, y no creo que tú puedas encárgate de dos niños solo. — Dice Lydia.

Las manos de Millie se vuelven puños, sus uñas se clavan en sus palmas, duele pero le hace sentir controlada, al menos un poco, nada de lo que estaban diciendo le gusta a la niña.

— Creo que yo volveré a Londres con Jack. — Dice Cora.

— Tu, Jack y Liam, ¿no? — Le corrige Scott.

— Eso no importa ahora. — Responde cortante Cora.

— ¡Cierto! — Exclama la banshee, poniéndose de pie. — Nos hemos salido de lo importante de esta conversación, y es como decirle a Millie que sus padres han muerto. —

Millie ya no puede resistirlo más, baja las escaleras dando fuerte pisadas, todos debieron sentirla ya, cuando entra a la sala todos le miran, mostrándose preocupados, asustados de saber cuánto ha oído ella.

— Ya lo hicieron. — Dice la niña sin mostrar sentimiento alguno. — Y tengo que decir que son las peores niñeras del mundo. —

— Millie. — Isaac da unos pasos al frente, pero ella pasa una mano adelante, para que se detuviera, apretando los labios para no dejarse llorar. — Lo siento, pero eres una niña lista y sabes que decir algo así no es fácil, no queríamos que sufrieras. —

— Mis padres han muerto, mi hermano está enfermo y ustedes solo estaban hablando de dinero. — Les dice con mucho rencor, todos se muestran ahora avergonzados, excepto Lydia, que estaba cruzada de brazos con semblante desinteresado, ni siquiera Breaden era tan fría y malvada.

Y era por esto que no le gustaba Lydia Martin, cuando la vio por primera vez no pudo evitar fijarse en su belleza, y hacia linda pareja con Scott, pero luego esa rubia-fresa beso a su padre, ocasiono problemas, y ahora ni podía verla con tristeza, después de todo era una niña huérfana, eso hacía sentir mal a los adultos.

Lydia no era normal.

— ¿Estas bien? — Le pregunta Scott, llamando su atención, él si le agradaba. — Estas muy pálida, Millie, deberías... —

Ella no oye lo siguiente, pero si siente sus piernas fallarle, su cuerpo golpearse con el duro piso de la casa, y todo volverse negro, se había desmayado, puede oír en su inconsciencia los gritos de todos preocupados.

….

— No quería ocasionarte problemas con Scott. — Dice Reed, Allison lo mira y nota que de verdad estaba avergonzado, ella baja la mirada a sus zapatos, verlo de esa forma solo le hacía molestarse, ese día Reed le ha sacado de quicio las suficientes veces para todo el mes ya.

— Yo no le pertenezco a Scott. — Es todo lo que responde ella, y es que el alfa no debía molestarse por gustarle a otros chicos.

— Eso lo sé. — Dice Reed, también tenía la mirada baja hacia sus zapatos, Allison lo podía ver de reojo. — Eres tu propia persona, nunca le perteneces a nadie más que a ti mismo. —

Allison sonríe con eso, el cazador era práctico con esas cosas, eso le gustaba porque ella tampoco creía que por estar en una relación instantáneamente le pertenecías a tu pareja, como si fueras alguna clase de objeto, no entendía como las personas veían eso romántico.

Luego de la escena de celos de Allison (Era estúpido negar que era puros celos lo que la volvió como loca), antes de que alguien dijera algo por la confesión de Reed, ella lo agarro de la mano y lo jalo a la casa de Breaden, al atravesar la puerta lo soltó, se sentía muy nerviosa y no quería que pudiera sentir eso, él siempre fácilmente podía ver que le sucedía, por eso le dio la espalda, ambos en silencio completo, paso varios minutos, Allison camino de un lado a otro, tratando de aclarar sus pensamientos y sentimientos, pero en realidad eso no paso, suspiro y se sentó en el sofá de la sala, la cual era del mismo tamaño que la sala de Lahey, ambas casas eran muy grandes (Cinco hitaciones, cuatro baños, dos salas, un comedor, la enorme cocina, un despacho o biblioteca, jardín trasero y delantero, Peter le gustaba regalar buenas casas a los integrantes de la manada), no mucho después Reed se sentó a su lado, se mantuvo callado, como dejándola procesar lo que dijo, hasta que menciono lo de Scott.

— ¿Desde…? — La chica carraspea, evitando verlo a los ojos en todo momento. — ¿Desde cuándo te gusto? —

Puede sentir la mirada de Reed encima de ella, pero es terca y sigue viendo sus zapatos, como si fuera muy interesante. — Desde que te vi. — Responde el chico, Allison aprieta las manos sobre sus muslos. — Pero en realidad hace poco fue que logre confirmar lo que sentía. —

Entonces él estuvo estudiándola, es algo que hace los cazadores cuando no está seguro de algo, la verdad ella no lo noto hacerlo, nunca trato de besarla, ni parecía verla fijamente de forma extraña, todo este tiempo solo la trato como amiga, la verdad, al menos al parecer de Allison, Reed trataba de forma más romántica a Carla, la abrazaba, besaba su frente, y por la misma Carla Donovan, se enteró que ellos fueron su primera vez mutuamente a los 15 años, al parecer solo se ayudaron para dejar de ser vírgenes cuando los Donovan mayores le molestaba con eso.

Al principio, cuando supo de eso, la verdad es que no le importo, pero ahora, al estar enterada de los sentimientos de Reed por ella, y al descubrir su lado egoísta, ella no es feliz con saber que él ha estado con su amiga cazadora tan íntimamente, ¿el por qué?… No estaba segura aun.

Ella finalmente lo ve. — ¿Querías irte para no confesarme nunca esto? — Le pregunta, él asiente con la cabeza. — Pensé que los cazadores eran más valientes. —

— Tú amas a Scott, lo sé, no necesitaba un rechazo para eso. — Aquella confesión lastima a la chica, la hacía sentir como si lo hubiera lastimado, aunque en realidad no ha hecho nada.

Peor ha de sentirse él todos estos meses. Le dice recriminatoriamente su lado animal. ¿Desde cuándo tan buena? Pregunta su lado sensato, supone que es su lado humano. Desde que me gusta Reed. Allison frunce el ceño. ¿Nos gusta Reed?

— ¿Allison? — La chica parpadea muy seguidamente cuando Reed pasa una mano a su cara, como tratando de llamar su atención. — ¿Estas bien? —

— Solo estaba pesando. — Quiere omitir que estaba hablando con su parte animal, eso es extraño, incluso para werecreatures, normalmente se ignoraba su parte animal, ella es solo como otra conciencia, y no se respondía, porque era como hablar consigo misma en realidad.

Eso le hace dar cuenta que acababa de confesar que le gustaba Reed, vale, no lo amaba, pero si le gustaba, y era imposible no hacerlo, él es guapo, amable, su mejor amigo, normalmente la convivencia hace estas cosas, y ella ha convivido mucho con Reed los últimos años de su regreso a la vida, y es que en realidad apenas y ha estado con Scott, por eso no se ha podido desarrollar una real relación entre ellos, y saber que eran mates solo hizo todo muy incómodo para los tres, Scott, Lydia y ella, con Reed no tiene ese problemas, nada es incómodo con él.

Al menos hasta que confeso que la amaba, y es que ella no podía amarlo, la verdad es que su corazón latía por McCall, eso debía ser por la conexión de mates, lo sabía, pero eso no quitaba el hecho que lo hacía de verdad.

— Allison, de verdad no estoy esperando que correspondas mis sentimientos, yo solo te lo dije porque, como tú misma dijiste, los cazadores se supone somos valientes y era de cobarde que me fuera sin decirte lo que siento, al menos una vez. —

Ella de nuevo se siente enojada. — ¿Y es de valientes decirme tus sentimientos, dejarme confundida e irte como si nada entonces? —

Reed parece confundido. — ¿Por qué estarías confundida? —

Valla, ambos eran lentos de verdad, puede ser eso lo que les hizo ser amigos al principio, se ayudaban mutuamente a darse cuenta de muchas cosas que pasaban desapercibidas con facilidad, y ahora, como eran amigos, deberían ayudarse con los sentimientos confusos, no huir, definitivamente no huir.

— Tú también me gustas. — Ella siempre ha sido valiente, e iba a demostrárselo confesando algo que se supone estaba mal, porque la luna le unió con Scott, por lo que era como serle infiel al alfa.

Él no demuestra ningún sentimiento, pero ella es werewolf y puede oler su sorpresa, y muy levemente la alegría. — ¿Te gusto como amigo? — Pregunta, aun sin atreverse a confiar las palabras de ella.

— Eso creía hasta ahora. — Responde, aprovechando su momento de completa sinceridad, esta podía ser la última vez que le veía además. — Pero me di cuenta que me he sentido extraña a tu lado últimamente, solo que no he tenido tiempo de estudiar eso. — Claro que no, estuvo muy metida en los problemas de Malia el último año como para poder hacerlo.

Reed baja la cabeza. — Definitivamente no era momento para decirte esto, estas de luto, deberías tomar un baño y tratar de descansar. — Él se pone de pie.

Ella imita sus pasos y lo agarra de la manga de su camisa. — ¿Vas a irte? — No necesitaba ser más detallada con eso, ellos nunca han sido de muchas palabras.

Él gira para verla, dándole esa mirada calmada de siempre pero alejándose un tanto de ella. — No tengo nada por lo que quedarme en este pueblo. — Su sinceridad le duele.

Lo suelta, herida. — ¿Y yo? — Pregunta antes de formular que podía ocasionar sus palabras despreocupas.

No dice nada por varios segundos, entonces se acerca y pasa una mano a la mejilla de ella, instintivamente se inclina ante ese tacto, le gustaba sus manos grandes y callosas por todo el entrenamientos y trabajo duro que ha tenido desde los 11 años, era confortante, alguien como ella era reconfortante. Cierra los ojos, disfrutando la caricia.

— Tú eres mi todo, pero yo soy tu nada. — Enseguida abre los ojos con eso.

Era increíble que él dijera eso cuando ella acaba de confesar que le gusta, de verdad él le gusta, no solo como amigo, incluso en algún momento de la conversación, cuando lo veía moviendo la boca, se llegó a preguntar cómo se sentiría besarlo.

Se aleja, molesta una vez más, hoy Reed era todo lo contrario a su ancla, le molestaba mucho, y es que odiaba que él no estuviera dispuesto a luchar por ella, si la amaba tanto como le hizo parecer sus palabras, entonces debería tratar de conquistarla, no irse, no dejarla sola, jamás esa posibilidad estaba bien.

Stiles lucho por Malia, Liam por Cora, y por un tiempo Scott lucho por Lydia, nadie ha luchado por ella, y le gustaría saber cómo se sentiría que alguien lo hiciera.

¿Desde cuando quieres experimentar tantas cosas? No estaba segura de eso, desde que conoce a Reed le gustaba hacerlo, él le enseño salir de su zona de confort, ahora que lo piensa, solo es con Reed que se siente valiente para hacer este tipo de cosas, solo él y Scott, aun no le gustaba que otros chicos se le acercaran tanto como estos dos chicos lo hacen.

Reed de verdad le gusta, ella no podía perderlo, su egoísmo no lo permitirá.

— ¿Quieres besarme? — ¡Piensa antes de hablar Allison! Bueno, es tarde ahora, ya hizo la pregunta y es que de verdad lo quería besar, aunque nunca ha dado ese primer paso, por eso lo pregunta, solo con Scott estuvo tan cerca de hacerlo, aunque solo fue un toque de labios en realidad, no la gran cosa como seria lo que tiene planeado con Reed.

Si, ella misma se sorprende de lo tan segura de sí misma que se sentía en ese momento, puede ser porque casi muere de nuevo, o porque se sentía vacía ante la muerte de Malia, no quería pensar en eso, y decían que besar y hacer otras cosas era una buena distracción, o también podía ser porque sabía que algo como esto podía hacer que Reed se mantuviera a su lado, vale, sería dándole falsas esperanzas para que se quedara, pero todo se valía en momentos difíciles, eso no la hacía una mala persona.

Peter y Corinne decían seguido eso.

— ¿Qué? — Da unos pasos atrás, como asustado de ella.

Ahora estaban muy lejos el uno del otro, mirándose solamente por lo que pareció una eternidad, hasta que él niega con la cabeza, eso la hace de nuevo sentir herida. ¿Por qué no quería besarla? ¿No disque la amaba?

— Claro que quiero besarte. — Responde entonces, al parecer noto la decepción de ella en sus ojos. — Pero tú misma me dijiste por lo que pasaste, no quiero obligarte a nada, no debes sentirte obligada a esto solo porque te dije que te amo. —

Ella se queda muda con eso, Reed aun no dejaba de sorprenderla, ahora entiende porque él no ha tratado de besarla, la ha visto de otra forma, o tratado de hacer algo para enamorarla, y es que estaba consciente de su trauma por su casi violación, él se preocupaba por no hacerla sentir incomoda, no hacer algo que pudiera recordarle ese horrible suceso, solo preocupado por los sentimientos de ella, no los de él, y es que antes que cualquier cosa eran amigos, y solo quería protegerla de incomodos sentimientos, solo quería lo mejor para ella.

Allison da un paso cerca, ahora más segura que nunca. — Reed bésame. —

Él duda, pero da otro paso al frente, por fin estaban lo suficiente cerca. — ¿Estas segura? — Parece nervioso y eso es adorable para ella.

Normalmente Allison era la única que se ponía nerviosa por todo.

Ella pasa la lengua por sus labios, mira a Reed a los ojos, luego sus labios, luego de nuevo a los ojos, entonces asiente con la cabeza, dándole por completo permiso, el chico se acerca, casi como en cámara lenta, ella cierra los ojos, siente las manos de Reed posándose en su cintura con timidez, sus alientos chocan, y finalmente pasa el contacto tan esperado para ella.

Para ambos.

Al principio ninguno se mueve, las manos de Allison son puños a cada lado de su cuerpo, no siente nada, solo un calor extraño recorrer su cuerpo, no sabe si eso es bueno o malo, nunca había sido besada antes, y técnicamente era su primer beso luego del asqueroso de Lahey, ahora sintiéndose curiosa, pasa sus manos al cabello de él, acercándolo más, quería experimentar esto que era tan normal para los demás, Reed aprieta su agarre sobre su cintura, el contacto se siente bien, pero lo que descubre que le gusta es cuando empiezan a mover sus bocas, la fricción era muy buena, le provoca un cosquilleo en su vientre bajo, solo hacen eso por un minutos, entonces con cuidado él la aleja.

Sus ojos le ven con curiosidad, como esperando que ella diera que no quería que se le acercara nunca más, pero en realidad Allison quería decir otra cosas muy diferente.

— Quiero más. — Sonríe cuando ve el gesto sorprendido del chico. — Reed, quiero que me beses más, te doy por completo mi consentimiento. — Es clara, porque sabía que esto es importante para el cazador. Une su frente con la de él. — Enséñame esto también. — Sonríe más. — Tú eres mi mejor maestro, para todo. — Dice con seriedad, porque era verdad, fue Reed quien le ayudo acoplarse a la vida luego de estar tanto tiempo muerta.

Reed ríe, luego se pasa la lengua por los labios y le besa después, esta vez es un poco más profundo que hace unos minutos, él pasa la lengua por el labio inferior de ella, causándole nuevos estremecimientos, abre la boca y deja que Reed le incite a jugar con su propia lengua, las manos de él estaban sobre su cintura, mientras que ella tenía sus brazos sobre los hombros del chico, y sus dedos enredados entre el cabello de él.

— ¡Millie! —

Aleja al cazador más bruscamente de lo que pretendía, pero es que el grito en la casa al lado le había tomado muy sorpresa, aturdiendo sus oídos por unos segundos, no fue solo una persona, fueron varios, y estaba segura que nada de eso significaba algo bueno.

— Lo siento, ¿he hecho algo mal? — Dice Reed, sin atreverse acercar a ella.

Él no oyó nada, por supuesto que no podía, esto era algo de werewolf, pasa una mano por su cara, tratando de despejarse y despertar su cuerpo del adormecedor sentimiento del beso, ahora se sentía muy confundida con todo lo que acababa de pasar, pero no tenía tiempo para analizar que paso, la manada había gritado el nombre de la hija de Malia, aquella que prometió cuidar desde que estaba en el vientre de Malia, tenía que ir y asegurarse que todo estuviera bien.

— No hiciste nada mal. — Lo agarra del brazo y lo jala hasta la puerta, no podía perder más tiempo por lo que le iba explicando mientras caminaban era lo apropiado. — Es que he oído a la manada gritar el nombre de Millie. — Lo suelta cuando salen de la casa.

— Oh. — Dice Reed, empezando acelerar el paso también.

Ambos entran a la casa Lahey deprisa, y justo en el momento que Isaac alzaba a una Millie inconsciente en brazos, se queda muda cuando ve a la niña, Isaac ignora a todos y la lleva para arriba, Allison mira al resto, Scott va detrás de Isaac, Breaden con ellos, pero Lydia y Cora se mantienen en la sala, Cora va a por los bebés, es Lydia la que no demuestra nada, ni preocupación o sorpresa, solo se mantiene parada con la mirada al suelo, parece notarla porque le ve, sus ojos se muestran vacíos, como si no pudiera sentir nada en ese momento, ninguna dice nada, la banshee camina al lado derecho de la sala, y se sienta en el sofá como si nada, sus manos entrelazadas sobre su regazo, la mirada en la ventana enfrente, con calma, sin nada.

Nada de esto estaba bien, Allison conocía ese gesto sombrío de la banshee, y es que ella estaba ocultándoles algo, o al menos estaba sintiendo que algo estaba mal, y eso tenía que ver con los niños de Stiles y Malia.

No podía ser, no podía estar pasando esto, los ojos de Allison se llenan de lágrimas, y es que ella no podía perderlos, eran lo único que le quedaba de Malia.

Ya no podía con más muertes.

Allison alza la mirada cuando Lydia abre la boca, se tensa, temerosa, pero por suerte ella no grita, solo dice; — Necesitamos a Olga. —

….

— Sacrificaste tu vida por él, y él sacrifico su poder por ti. — Decían las tres vengativas en perfecta sincronía.

Malia mira a Stiles, estaba tan dudosa de estas palabras, temía que fueran una trampa de las tres rubias que les había hecho tanto daño los últimos años, su esposo parecía igual de dudoso que ella, obvio que lo harían, esto no era normal, no parecía cierto, simplemente parecía ser muy bueno para ellos, y nada le salía así de perfecto.

— Entonces. — Dice Malia, volviendo la mirada a las tres hermanas. — ¿Hemos sido perdonados porque nuestro amor sincero gana ante vuestras manipulaciones? —

— Básicamente. — Responde ellas, en aquella perfecta sincronización que empezaba a molestarla, no podía dejar de pensar en lo que ellas le hicieron, le provocaron tantas horribles pesadillas por mucho tiempo, y también hicieron que lastimara al amor de su vida, era imposible que no les odiara con todas sus fuerzas.

— Bueno, gracias, supongo. — Dice Stiles, tratando de mostrarse indiferente, pero Malia sabía que él odiaba a esas tres tanto como ella. — Pero estamos muertos, perdimos a nuestros hijos, así que su "perdón" ya no importa. — Trata de ser educado, incluso amable.

Ellas sonríen con elegancia natural, era obvio que no eran de esta época, aunque los únicos vestidos ridículamente eran Stiles y Malia. — En realidad no están muertos, una amiga de ustedes trato engañarnos. — Esta vez solo habla una de ellas, la de la mitad, parecía la jefa.

Esa nueva noticia les sorprende de verdad. ¿No estaban muertos? ¿Entonces donde rayos estaban? ¿Y cómo podían volver con sus hijos?

— Esos trucos baratos no funcionan con nosotras. — Responde otra, la del lado derecho. — Aunque su sacrificio fue de valentía, Alyssa es una buena persona, y usar magia negra era todo lo contrario de ella, por eso solo lo hizo para salvarles. —

Alyssa, esta era la segunda vez que le ayudaba, tal vez… Bueno, tal vez en realidad no era como Adina, ahora si quería hablar con ella, aunque la verdad aun le molesta imaginarla como su hermana, era un recordatorio eterno del engaño de Peter con su madre, quien lo amaba con todo su ser, no mereció ese engaño.

— ¿Y si el truco no funciono porque nos dejarían en paz? — Pregunta Malia, queriendo cambiar de conversación, y además esto era lo verdadero importante.

— Unan sus manos. — Ordenan las tres.

Se ven entre ellos de nuevo, saben que no tienen más opciones que acatar órdenes en este momento, por lo que ambos entrelazan sus manos, sus ojos se abren mucho cuando un brillo rodea sus manos, esto nunca antes le había pasado, debía ser algo mágico de aquel lugar, donde sea ese lugar extraño donde se encontraba, ella la verdad no quiere saberlo.

Todo esto del brillo le hace sentirse extraña, por lo que se separa un poco brusco, Stiles le mira, estaba igual de sorprendido que ella, esto no era normal, ni siquiera para ellos que eran werecreatures, esto debía ser algo malo con esas vengativas enfrente.

— ¿Esto qué significa? — Pregunta Stiles, volviendo la mirada al frente.

— Algo que siempre vence la venganza y el odio es el amor verdadero. — Dice la de la mitad, ignorando la pregunta inicial. — Creemos en ese poder que con el tiempo han subestimados lo de su generación. —

— Ustedes son mates verdaderos. — Dice la de la izquierda. — Hace más de mil años no ha existido un amor como el suyo, uno tan poderoso y real, eso nos ha vencido. —

Le han vencido… Esto suena muy irreal, Malia no puede resistir decir; — Pero mi marca de pertenencia ha desaparecido. — Puede ser que no debería ser tan sincera, ahora pudo haber arruinado su salida de ese lugar.

— Porque no le perteneces, no algo tan simple como eso, ahora los dos son uno solo, y sus corazones laten al mismo ritmo, el uno al otro se ayudan mutuamente a ser mejores.

— A pesar de eso ustedes no se necesitan, se prefieren entre una enorme multitud, no son la pareja perfecta, pero buscan la forma de solucionar sus problemas. —

— Y construyeron de poco su amor, con esfuerzo y mucho tiempo de por medio, porque ni siquiera el tiempo pudo matar el sincero sentimiento. —

La verdad todo eso le sonaba muy cursi a Malia, pero era lindo y bueno, hasta en cierto punto sonaba como mucha presión en la relación de ellos, ellas la hacía sonar demasiado perfecta, y por culpa de esas tres precisamente nunca ha sido perfecta.

¿Y qué hay de Adina? Cierto, Adina también les ha jodido mucho.

— Esto suena como fabula ya. — Dice un poco irritada. — ¿No pueden nunca solo decir algo normal? ¿Qué suene como de esta época? —

Ellas, frías como siempre, ignoran sus palabras, casi como si en realidad esta no fuera una conversación, ellas no querían perder su tiempo con ellos, unos simples mortales, pero no tenían más opción si querían acabar con esto y volver a su sueño.

— No nos agradas, Malia Hale. — Dicen las tres.

La menciona se encoje de hombros. — Eso me lo decían seguido en la adolescencia. — Stiles se ríe por lo bajo con su comentario, ella sonríe.

Las tres rubias incluso ponen los ojos en blanco en perfecta sincronía, era increíble pensar que Malia podría incluso molestar tan fácil a seres de hace muchos siglos atrás, eso le gusta, era como su humilde forma de vengarse de aquellas brujas que le hicieron tanto daño.

— Cassandra te ayudo a ser querida, pero ¡oh! — Exclaman con mucha falsedad extra. — La terminaste matando. —

Tanto Stiles como Malia se tensan con eso, en un momento Malea olvidado donde se encontraba y que no tenía poderes, por eso trata de acercarse a ellas para atacarlas, pero Stiles le agarra de los brazos, deteniéndola justo a tiempo, pero que mal, ella solo quería golpearlas al menos una vez, seguro se siente genial.

— Si no tenemos nada más que hacer aquí, y estamos vivos, ¿cuál es la salida de este lugar? — Pregunta Stiles, poniendo detrás a Malia para que tratara de calmarse al no verlas.

— Créanos, tampoco nos gustan que estén aquí, pero la reglas sobrenaturales son duras. — Dice la de la derecha, Malia la verdad no le importaba sus nombres, o si siquiera tenían nombres individuales en realidad, Malia solo sabía que las odiaba, las odiaba mucho y nada lo cambiaria. — La única forma de mantener la calma entre creaturas tan poderosas. —

— Su amiga ya hizo lo necesario para eso, pero no despertaran hasta que se muerdan mutuamente. — Dice la de la mitad.

— ¿Y ahora para qué? — Pregunta ella, aun molesta, pero al menos se siente más relajada como para que deje de ocultarse detrás de su esposo, aun solo seguía apretando la falda de su vestido con las manos muy fuertemente.

— Van a tener su boda sobrenatural. — Responden en sincronía, eso sí sonaba interesante en realidad. — Felicidades, ahora son una nueva leyenda. —

Sí, eso sonaba a mucha presión.

….

Fue un viaje muy largo pero finalmente habían llegado, todas las luces de la casa estaban encendidas, mientras que la casa de Breaden estaba por completo en oscuridad, Kira aún no sabe que ha pasado, trato de llamar a Isaac y Millie, pero ninguno respondió, el teléfono de la casa no parecía tener línea, y ella en realidad no sabía el número del resto de la manada, el no poder comunicarse le daba más paranoia.

— ¿Esta es tu casa? — Le pregunta la chica en el lado de piloto.

Kira gira la cabeza para verla, por suerte Vic había aceptado llevarla a pesar de que ella iba tarde para el trabajo, algo en California, en realidad Vic no habrá mucho de su trabajo, como sea su papá le pidió que le llevara en su camioneta, la rubia-fresa acepto sin problema, fueron cuatro horas en la carretera, cada segundo provocaba más preocupación en la kitsune, le daba intrusiones a su amiga de la infancia de vez en cuando, y eso era todo lo que le mantenía distraída, luego de dos horas Vic no pudo más y le pregunto porque parecían tan nerviosa, y ella le conto todo, omitiendo los nombres de los padres biológicos de su hija, eso no parecía correcto ya que Lydia les obligaba ser discretos con esas cosas.

Si, los nombres de los alfas eran un secreto para la manada en el último año, con el simple hecho de que "no podían confiar en nada hasta que Adina este muerta", y la verdad es que Kira normalmente seguía las reglas.

— Si, bueno. — Se encoje de hombros. — En realidad es de mi prometido, pero supongo que eso la hace mía. — Y normalmente cuando estaba nerviosa hablaba demasiado, innecesariamente demasiado. — ¿Por qué? — Pregunta curiosa cuando nota la mirada intensa de Victoria en su casa.

— Es… Muy bonita. — Dice entrecortadamente la chica, como pensando con cuidado sus palabras.

Kira mira la casa. — Lo es, fue un regalo del padrino de Isaac. —

— ¿Tu prometido? —

Asiente con la cabeza. — La casa al lado es donde vive el primo de mi hija, os hable de él, ¿recuerdas? — Ahora es Vic la que asiente. — Los niños deben estar sufriendo mucho con esto…— Lo dice más para ella misma, mirando las casas con apariencia de calma total. — Bien. — Se gira de nuevo a su amiga. — Gracias por traerme, Vic, espero poder volver a verte de nuevo. —

Vic le mira y le da una sonrisa leve, triste. — Temo que esta es nuestra despedida definitiva. —

— ¿Por qué? — Pregunta confundida la kitsune.

— He hecho muchas cosas un tanto tontas este tiempo lejos luego de la muerte de mi hermana, y no quiero que mi sobrino page por mis errores. —

Kira pasa su mano hasta la de su amiga, era triste saber que esta era una despedida, de nuevo, en parte Vic era lo único que le quedaba de Bill, y él fue su primer amor después de todo, pero Vic parecía decidida a irse, no podía impedírselo o pedir que no lo haga si es que con eso protege al pequeño Percy, ella sabía lo mucho que se quiere proteger y cuidar siempre a los niños que crías, Vic tenía todo el derecho de irse sin ver atrás.

— Cuídate, ¿vale? Y también a Percy. — Le da una sonrisa a la rubia-fresa.

Vic le da un abrazo, ella lo corresponde, luego de separarse Kira sale de auto, no le gustaba mucho las despedidas, y además no podía más con la angustia en su pecho por su hija.

— ¡También cuida a tus hijos y a ti, Kimi! — Le grita su amiga, cuando ya había arrancado el auto hacia la carretera.

Kira sonríe y se despide con la mano, cuando el auto desaparece de su vista gira y va a la casa enseguida, cuando entra mira tanto movimiento que le marea momentáneamente. Lydia estaba dándole órdenes a una chica rubia con mucha brusquedad, Allison trataba de controlar a la banshee. Breaden estaba en el jardín, hablando con Ben Derek quien lloraba en silencio, Breaden revisaba al niño de forma extraña además. Cora tenía a Jack en brazos Liam a su lado en completo silencio, el niño lloraba pero Cora seguía revisando su boca y ojos, al igual que Breaden con Ben Derek. El pequeño Myles lloraba con más fuerzas que sus primos, su carita estaba roja, y es Scott quien lo tenía en brazos, tratando de calmarlo, no provocando sus lágrimas. Reed estaba caminando de un lado a otro, como buscando algo importante. A los únicos que no ve son, obviamente Stiles y Malia, pero tampoco a su prometido y su hija.

Nadie pareció darse cuenta de su llegada, seguramente era por todos los lloriqueos y los gritos de la banshee furiosa, iba a decir algo, preguntar sobre Millie y Isaac, pero antes Reed habla; — Si no lo encontramos pronto tendríamos que quemar la casa. —

Iba a gritar una explicación a eso, pero entonces una nueva interrupción, esta vez es Isaac, que bajaba las escaleras en ese momento, él si noto enseguida su presencia, porque las escaleras estaban enfrente de la puerta principal.

— ¡Kira! — Él corre hacia ella, la abraza con fuerza, no parecía creer aun que de verdad estaba de regreso. — Nunca vuelvas hacer eso. — Le susurra su prometido en el oído. — Nunca vuelvas a irte de esta manera, no escapes de mí también. —

Kira lo aleja con delicadeza, sus ojos llenándose de lágrimas, puedes ser por las hormonas del embarazo ya que normalmente no lloraba tan fácilmente, sus manos se posan a cada lado del rostro de Isaac. — No estaba huyendo de ti, estoy huyendo de mi misma. — Confiesa, suelta al chico y baja la mirada, apenada con lo que dirá, pero Isaac es su prometido y merecía saberlo en realidad, hace años debió saberlo. — No tengo control de mis poderes en realidad, yo no…— La chica se detiene en media frase porque todas las luces de la casa empiezan a parpadear.

— ¿Ahora qué haces, Alyssa? — Dice furiosa Lydia, cuando notaron la presencia de Kira todos se habían callado, Breaden y Ben Derek entraron a la casa, pero los bebés seguían llorando. — ¡Detente! —

— ¡No soy yo! — Grita la chica rubia, mostrándose igual de furiosa que la banshee.

De pronto Allison empieza a olfatear, casi pareciendo un sabueso. — Huele extraño. — Las luces se apagan por completo en ese momento.

Kira instintivamente respira hondo, tratando de captar algo, no esperaba en realidad encontrar algo puesto que no es un werewolf con súper olfato, entonces para su sorpresa si logra oler algo, o bueno, muchas cosas, era como una mezcla de flores, un enorme ramo de diferentes flores del jardín, nada de eso le encontró sentido, deja caer su mochila al suelo y entra a la sala por completo, buscando a Millie aun.

— Ben, ve con Millie. — Ordena Breaden a su hijo.

El niño no duda y corre escaleras arriba, Kira lo sigue con la mirada, cuando desaparece ve a Isaac. — ¿Qué pasa con Millie? — Obviamente sabía que algo andaba mal, esto podía ser su sentido de madre.

Isaac se acerca, pero no logra decir nada, Cora toma la palabra antes. — ¿Ben está bien? — Era una pregunta para Breaden.

— ¡¿Millie está bien?! — Grita ella, sintiéndose irritada ante que nadie le respondiera sobre su hija.

De nuevo nadie responde, esta vez porque de repente Allison cae al suelo, Reed preocupado corre hacia ella, y Lydia se agacha, ambos la ponen boca arriba y se dan cuenta que de hecho estaba consiente.

— No puedo moverme. — Dice la beta, tratando con esfuerzo mantener la calma.

— ¡Liam toma a Jack! — Grita Cora, ahora es ella quien llama la atención de todos. Liam es rápido, agarra al pequeño justo cuando Cora cae al suelo con un ruido sordo. — ¡No siento mi cuerpo! —

El siguiente que cae es Isaac, Kira se agacha y lo acomoda para verlo, él le daba una mirada de aparente calma, no quería preocuparla, esto no era normal, no estaba bien. — Los niños. — Susurra, viendo a Breaden.

La ex viuda no duda en correr hacia las escaleras, pero en mitad del camino cae al suelo también. — ¡No! — Gritan ambas madres a la vez, Kira porque también pierde todo sentido de las extremidades y caen encima del pecho de Isaac, Breaden porque no pudo ir por los niños.

Cora, Breaden y ella ahora eran unas madres inútiles, todas llenas de impotencia, frustradas. Lydia agarra a Alyssa del codo y la jala de un lado a otro, la oye gritar pero Kira no puede entender que rayos dice, la verdad es que estaba muy centrada en tratar de recuperar el movimiento de su cuerpo. Puede ver como Reed también cae, Liam sabe que esto llegara a él también, pone al bebé lloroso en la cuna de la sala, Scott no es tan rápido y su cuerpo se tensa antes de poner al bebé a salvo, aun así logra hacer que caiga de espaldas con un ruido pesado, aprieta a Myles en los brazos, protegiéndolo con su pecho. Lydia es la siguiente que cae, diciendo una grosería y muy cerca de una ventana, incluso se golpea la cabeza con el marco de la ventana en el proceso.

— ¡¿Lydia estas bien?! — Grita Scott.

La banshee lo ignora. — ¡Sigue, Alyssa! — Grita con mucha fuerza. — ¡No dejes que entre! —

Kira no logra ver donde se encontraba la rubia, ni entendía que quería decir Lydia con eso de no dejar entrar, pero puede sospechar de quien se trataba el responsable de todo esto, uno por uno de los que cayeron al suelo empiezan a caer en la inconsciencia, Kira se siente mareada pero hace un gran esfuerzo por no cerrar los ojos, se asusta cuando fuertes golpes se oyen en la puerta, son muy ruidosos, los bebés lloran con más fuerza, a ellos no parece afectarles esto, aunque no estaba segura de que no le haya afectado ni a Ben ni a Millie, y eso la llena de más preocupación.

Entonces la puerta se abre, y todo queda en relativamente en silencio.

— No puede ser…— Esa voz… Ella conoce esa voz, pero no lograba recordar quien era. — ¡Esa estúpida de Natalie! —

— Eres…— Esa era la voz de Alyssa, al menos logra reconocerla.

— No soy nadie. — Dice la voz que aún no logra… Espera, esa era Adina. ¡Adina estaba ahí! ¡Los niños estaban en peligro! ¡Trata de moverse pero no puede, e Isaac ya había caído en la inconsciencia! Se oyen ruidos extraños, y Kira se siente cada vez más pesada. — ¡Quita esta estupidez! —

— No dejare que les hagas daño. — Dice Alyssa.

— Pero yo soy tu madre. — La voz del hada ahora era tierna, manipuladora.

— Tú lo dijiste. — Responde la rubia. — No eres nadie. —

— ¡Eres tan odiosa como tu padre! — Adina parece hacer una rabieta.

— ¡No dejes que te intimide, Alyssa, no puede pasar! — Grita Lydia. — ¡No creas nada de lo que te dice! —

Kira ya no puede mantenerse más tiempo despierta, lo último que oye es; — Entonces esta vez sí voy a quemarte, no hay ningún Hale para salvarte ahora. —

Un grito, algo quemándose, mucho movimiento, una retirada, y lo único en lo que Kira puede pensar es; Millie.

….

Stiles es el primero de levantarse, no quiere pensar en el hecho de que estaba encima de cuerpos calcinados, en vez de eso ayuda al amor de su vida, ella le da su mano, él la toma y la empuja arriba, una vez de pie pone sus manos en la cintura de ella, la mira detalladamente, parecía bien, las Erinias no le mintieron.

— ¿Por qué me miras así? — Le pregunta ella.

Stiles sonríe, con su pulgar limpia la sangre que había en la mejilla de su coyote. — Solo te amo, y no puedo dejar de verte, Mal, nunca he podido hacerlo. —

Malia sonríe ampliamente, sus brazos se posan sobre los hombros de él. — También te amo. —

— Amo oírte decir esto, en especial si solo es para mí. — Le guiña un ojo, divertido.

Malia ríe, todo se sentía mucho más relajado entre ellos por fin, ahora que estaban libres de muerte inminente podían ser ellos, simplemente ellos, lo que han deseado tanto desde que tienen 17 años.

— También me encanta oírte decirlo. — Dice la chica, mirándole con mucho sentimiento.

— Te amo. — Une su frente con la de ella.

— Te amo. — Se acerca lentamente.

— Te amo. —

Malia ríe. — ¡Te amo! — Su grito hace eco en el bosque.

— ¡Yo te amo más! — Grita él con la misma fuerza, el eco les hace reír.

Esto era liberador, con emoción besa a su esposa, esta vez no hay nada en el fondo que este molestándole y recordándole que no pueden estar juntos, ahora ya no era peligroso estarlo, y nunca más iban a separarse.

— ¿Dónde estamos? — Pregunta Malia luego del beso.

Era el bosque, no las ruinas, además estaban encima de lo que parecía ser un tronco de cuerpos calcinados, Malia cuando lo nota no tarda de bajar de eso, Stiles le sigue detrás, una vez en el césped y la tierra, miran al cielo, estaba anocheciendo, debían moverse rápido.

— Espero que no hayan hablado con los niños. — Dice Malia, empezando a caminar hacia la casa, aunque en realidad no tenían una dirección exacta aun.

Stiles está de acuerdo con su esposa. — Después Millie y Ben creen que somos zombie. —

— No lindo, nada lindo. — Responde Malia, ella parece notar algo en su dedo. — ¿Cómo…?—

— Oh. — Agarra su mano y mira la alianza brillante. — Yo note que la tenías en una cadena cuando dormíamos en la casa de Lahey. — Él le muestra su alianza. — Yo también siempre lo llevo conmigo. —

— Eres muy cursi, Stilinski. —

— Y así te encanto. —

Malia pone los ojos en blanco con diversión, entrelaza su mano con la de él y ambos retoman su largo camino, sin sospechar del horror que estaban pasando sus amigos, pues los amantes trágicos ya no eran tan trágicos, y en ese momento no podían dejar de pensar en las palabras de las Erinias.

Ellos eran leyenda, una nueva, una buena... Pero solo sería una victoria si lograban sobrevivir al nuevo ataque, claro, pues Adina aún era un serio problema.

….

A Sean Argent le dolía el estómago, debe ser por algo que comió, no por su conciencia, claro que no, porque lo que hizo estuvo bien, Millie y todos esos werecreatures eran un peligro, en especial los Hale… Millie es una Hale.

¿Por qué tuvo que ser una Hale? Era tan bonita… Las personas bonitas no deberían ser werewolfs.

Trata de no pensar en los dolores de su estómago, porque ese día era importante, fue la primera vez en su vida que se le encargo una misión, y además que le dejaron entrar a la biblioteca de la mansión, nunca se lo permitieron antes porque era muy "pequeño" para saber en lo que usualmente trabajaban (Nunca entro a ninguna de las bibliotecas de la diferentes mansiones de la organización de cazadores), ahora por fin se sentía parte del equipo, un verdadero cazador.

¿Qué le pasaba que en realidad no sentía este hecho tan asombroso como siempre creyó que sería? Ahora en realidad, estando con su abuelo y su madre hablando sobre el siguiente paso, no podía dejar de pensar en que Millie podía estar muy mal ahora, aunque su abuelo le aseguro que no moriría, eso es bueno, ¿no?

— Estuviste muy bien, Sean. — Le felicita su abuelo, sentando en la cabecera en el escritorio que estaba en la mitad de la biblioteca. Había muchos estantes pagados en las paredes, montones de libros sobre historias de cazadores, y leyendas de werecreatures, solo las peligrosas, las que ellos debían cazar para tener a los humanos a salvo.

¿Estuvo bien? La verdad no hizo nada a comparación de lo que los demás hacían, él solo tuvo que abrazar a Millicent Hale… Ese día en la mañana, antes de ir a la escuela, su abuelo le dio una nueva fragancia, era un frasco lleno de muérdago en polvo, Carla fue la encargada de echarlo en todas sus ropas, así cuando estuviera cerca de Millie a ella se le impregnara sin sospechar, Sean creía que es estúpido todo eso, pudo fácilmente darle el muérdago como tal y Millie no sospecharía porque ella no sabe nada de su propia especie, ella no creció con ese conocimiento, si no como simple humana.

Esa era una de las cosas que le gustaba de ella, su ingenuidad.

Si, la verdad es que a Sean le llego gustar Millie en el año que transcurrió, fue sin querer, pero es que Millie es una niña muy bonita, con sus grandes ojos marrones, su cabello sedoso, y esa sonrisa sincera en todo momento, la convivencia provoca eso, hace que al menos te encariñes con la persona que ves todos los días, él no iba ser la excepción, por eso olvido muchas veces porque se había acercado a Millie en primer lugar.

La muerte de su papá se lo recordó, era imposible que no lo hiciera cuando su abuelo prácticamente grito a todo pulmón quien fue el asesino, Malia Hale, la madre de Millie, no ha visto mucho a la mujer en realidad, pero estaba enterado de sus ataques de ira, era peligrosa, y fue una asesina desde hace mucho, Sean sabía que Malia mato a Peter Hale y una chica humana, eso no lo hacia las buenas personas, y Millie era hija de aquel monstruo, lo que le hacía también un monstruo, simple lógica, y como no quería ser un traidor por una niña (Y las demás razones), le conto todo a su abuelo, su plan de infiltrarse y lo bien que había funcionado, Argent estuvo muy feliz con eso y le dijo que estaba muy orgulloso (Fue la primera vez que su abuelo se lo dijo y la verdad pensó que se sentiría genial oírlo, pero en realidad no fue así, no fue nada especial), su mamá le regaño, diciendo que es peligroso entrar en una manada de lobos, pero Gerard le interrumpió, diciendo que él no era un niño, era un Argent, y ahora más que nunca se necesitaba la unidad y el poder de la familia.

— Gracias. — Simplemente dice eso.

Nota la mirada de su mamá encima de él, pero la ignora, lo ha hecho desde hace varios días ya, en el funeral las cosas fueron incomodas entre ellos, Sean no era bueno demostrando sus sentimientos y eso lo heredo de su madre, por eso era extraño demostrar lo muy heridos que estaban por la muerte de Dacre.

— ¿Qué vamos hacer ahora padre? — Pregunta su mamá.

Gerard sonríe. — Nada grande, solo política, cariño. —

Por suerte eso sonaba bien.