Pensé mucho en escribir este capítulo, lo hice y me dio mucho trabajo hacerlo, en mi cabeza tenía las ideas muy claras pero al momento de plasmarlas con palabras no salían, espero sea de su agrado.

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Matareyes

Brienne sabía que iba a ser la tarea más difícil, no era nada sencillo compaginar la guardia real con la crianza de dos niños ella sola. Con ellos había pasado la peor guerra de su vida, luchando para dormirlos, levantarse en la madrugada, sentir miedo cuando enfermaban y herida cuando querían dañarlos, pero había vencido cada una de esas batallas, y al final las disfrutaba.

El rey como buen gobernante no tenía preferencias, y ella tenía que cumplir con su deber como le era ordenado, y ella no podía estar más de acuerdo, aunque eso implicara separarse de sus cachorros, para su fortuna contaba con muchos que la ayudaban con el cuidado de los niños, Gilly era una de ellas, que solía pasar mucho tiempo con los niños y sus hijos. El rey había roto paradigmas, Sam y Brienne eran los claros ejemplo, a Bran no le disgustaba por el contrario, creía que el castillo sería un poco más acogedor con algunos, gritos, juegos y risas de niños, siempre y cuando sus padres cumplieran sus responsabilidad y obligaciones.

Los cachorros de león a la edad de 4 años ya eran muy independientes, no necesitaban la ayuda de alguien para lograr sus cometidos, unas espadas de madera y unos leones tallados eran sus mejores compañeros de aventuras, Joanna era ligeramente más alta que Galladon, el cabello siempre lo llevaba largo y suelto, adornado con dos pequeñas trenzas a los lados, Galladon era casi igual de alto que su hermana pero aun no a completaba el estirón. Brienne solía observarlos dormir por las noches y acariciar sus cabellos rubios, por las mañanas los niños solían despertar por sí solos antes de que su madre saliera a sus entrenamientos, y esos momentos de los tres juntos eran los favoritos de Brienne, donde podía demostrarles todo su amor a los cachorros sin que nadie más los viera.

Solía separarse de ellos, cuando la mandaban a una misión, los niños lo sabían y entendían que mamá tenía que salir, ellos se quedaban al cuidado de su nodriza Amice y bajo la tutela de su tío Tyrion, sin embargo aquella ocasión Brienne estaba cerca de cumplir cinco meses fuera de Kings Landing, el rey la había mandado al Norte para establecer convenios, así como a las tierras libres, Bran quería conocer el estado de su hermano por fuentes directas.

-Es hora de comer – dijo Tyrion interrumpiendo la pequeña sesión de entrenamiento con Podrick, quien cada vez que tenía oportunidad, no dejaba de pasar tiempo con aquellos niños.

-¡Tío Tyrion!- gritó la pequeña Joanna corriendo a abrazarlo, aquella niña había resultado ser mucho más dulce de lo que podían imaginar, Joanna tomo la mano de su tío aún sosteniendo su espada con la otra

-¿Cuándo regresa mamá? – Preguntó Gal, caminando de la mano de Pod, el cual solo supo mirar al enano.

-Esperemos que pronto Gal – afirmó su tío

-Ya la extraño- habló Joanna

-Y yo- continuó Gal

Tyrion torció el gesto, sabía que los niños extrañaban a Brienne, realmente esperaba que pronto estuviera de vuelta, cinco meses eran mucho para cualquiera pero para dos niños eran una eternidad. Al llegar entregaron a los niños a Amice y ellos regresaron a sus deberes.

-Mi Lord- empezó Pod- ¿cree usted que pronto vuelva Ser Brienne?

-Lo espero Podrick, lo espero- dijo- esos niños – y también espero que no hayan tenido ningún percance – rogaba a los dioses antiguos y nuevos por eso, esos niños merecían tener una familia.

Los días siguieron pasando, aún no sabían del regreso del Lord Comandante, pero el tiempo aproximado para cumplir la misión estaba por terminar, pronto debía regresar.

Aquel día una compañía de teatro había llegado a Kings Landing, le habían ofrecido al rey una función para él y los habitantes del castillo, al parecer recién habían terminado una gran obra de la historia de los siete reinos, todos se encontraban observando la historia, Tyrion había sentado a los niños cerca de él, le parecía importante que ellos supieran la historia, sin embargo no habían contado con que al parecer habían querido hacer una sátira de los Lannister. Tyrion comenzó a molestarse cuando escuchaba ¡Matareyes! ¡Malditos Lannister! Decían y gritaban

-Jaime Lannister ¡Matareyes!- seguían diciendo en alguna parte de la historia a la que Tyrion ya no prestaba atención, no dejaría que mancharan la imagen que habían construido de su hermano para sus hijos, volteó a ver a los niños y observó a Joanna, la pequeña no entendía porque le decían así a su padre, no comprendía la palabra. Tyrion miró a Amice y le ordenó que se los llevara, en cuanto pudiera iría a verlos.

-¿Qué es matareyes tío?- preguntó Galladon al término del día

-¿Por qué le decían así a papá?- preguntó Joanna mientras era peinada por Amice

-Varán cachorros, su padre- empezó a decir sin saber cómo terminar- él… matareyes significa que mató al rey – dijo sin saber si fue lo correcto, pero no encontró otra manera de decirles a los niños

-¿Papá mató? –preguntó asustada Joanna

-¿Al rey como el rey Bran?- preguntó Gal, ambos niños le tenían devoción a su rey

-Ese rey era muy malo – dijo, dándose cuenta que no era una justificación para darle a unos niños de 4 años sobre matar "qué difícil es esto" pensó para sí mismo- su padre tuvo que matarlo –les dijo sin más rodeos

-Oh- exclamaron ambos niños. Tyrion sintió las miradas sobre él, esos niños eran idénticos a su hermano, el cabello, las facciones, nadie dudaría de su procedencia, a veces le aterraba pensar en poder ver a su hermana en su pequeña sobrina, pero cuando lo miraba con esos ojos como el zafiro, disipaba el temor, los leones habían heredado los ojos de su madre. Aún no comprendían del todo, eran muy pequeños, pero no eran menos inteligentes.

-Pero ahora leones, es hora de dormir, Amice está cansada y yo también, mañana es un nuevo día y su madre podría volver- les informaba mientras cada uno entraba en su cama – Buenas noches

-Buenas noches tío –dijeron ya bostezando.

Pero a Tyrion no le duró mucho el sueño, a las pocas horas el ruido de un llanto lo despertó, era tan fuerte que incluso se asustó y llenó de temor, no dudó en levantarse y caminar a través del pasillo hasta llegar al lugar donde provenía el llanto, escucho ruido dentro de la habitación, no era el único en tener su sentido de alerta activado.

-¿Qué sucede?- preguntó entrando a la habitación que tanto conocía, lo primero que vió fue a Podrick cargando a una niña aun berreando.

-Una pesadilla al parecer- giró los ojos la nodriza – Ser Podrick llegó corriendo y se le ha colgado desde entonces- señalaba a los susodichos.

-Joanna ¿qué pasó?- preguntó Tyrion seriamente, a lo que únicamente recibió suspiros entre cortados llenos de lágrimas por parte de la niña que aun lloraba en brazos de Podrick

-Mi Lord, no creo que esté bien regañarla- intervino Pod, mirando la cara de Tyrion apunto de reprocharle a su sobrina- es sólo una niña, una pesadilla asusta a cualquiera

-Al parecer a Galladon no- dijo ceñudo mirando como el niño ni se inmutaba

-Vuelve a dormir Joanna-sugirió su tío abandonando la habitación frotándose las sienes.

Pero las siguientes dos semanas así fueron, llantos por la noche, sin saber a qué atribuírselos, la última noche nuevamente escucho ruido, pero ahora era en todo el castillo, y esta vez temió por algún ataque, se levantó de inmediato y justo antes de salir de su habitación, Podrick entró.

-¡Han vuelto!- exclamó con media sonrisa

La mano del rey bajó de inmediato para corroborar lo que Podrick decía, el grupo de guardias junto con la Lord Comandante ciertamente habían vuelto, pero en menor cantidad y algunos heridos

-Una emboscada mi Lord- habló Ser Brienne con una mueca- al parecer todavía hay rebeldes a los que les gusta robar por placer- se quejó tomando su brazo

-Estás herida- dijo Tyrion, observando como la sangre manchaba su mano

-No es nada-aseveró- sólo un rasguño, enviaré a los soldados a descansar, mañana haremos el informe completo a su majestad

-De acuerdo, ahora ve a curarte la herida – ordenó la mano – no se ve nada bien, debes ir de inmediato ya que no queremos…- no terminó de decir, nuevamente los berreos de cada noche interrumpieron

-Si me disculpa- dijo Brienne reconociendo enseguida de dónde provenía el llanto y sin obedecer, se retiró del lugar

-Los leones se hacen escuchar- suspiró el enano para irse a su habitación.

Brienne entró de la habitación, donde encontró a una niña intentando ser calmada por su nodriza y un pequeño despierto observando todo desde su cama.

-¿Qué ha pasado?- preguntó entrando aún con su armadura y la cara un poco sucia

-¡Mamá!- dijeron los dos cachorros de león corriendo a ella.

Ambos recibieron de nuevo un abrazo de la mujer, quien los arrastró hasta la cama más cercana y le ordenó a la nodriza que saliera.

-Mamá, Joanna a llorado todas las noches- acusó su hermano quien aparentemente no se daba cuenta de los lloriqueos por la noche.

-¿Es cierto eso?- le preguntó a su hija, tenía a los dos niños recargados sobre ella. La niña asintió y se escondió en el regazo de su madre

-Tenía miedo- habló Galladon por su hermana – soñaba cosas feas

-Decían Matareyes- dijo la pequeña comenzando a sollozar- gritaban y me asustaba

-Papá era un matareyes mamá- dijo Galladon, sorprendiendo a Brienne, había cuidado tanto que todavía no supieran eso aquellos pequeños, en algún momento lo sabrían pero ahora no podían entender tanto- eso dijeron en el cuento.

-Papá era bueno- sollozó Joanna

-De acuerdo-suspiró Brienne y se acomodó con los dos niños- les contaré una historia sobre su padre – Joanna abrió los ojos y se pasó la mano por los ojos, cuando su mamá hablaba de su padre eran sus historias favoritas, por su lado Galladon se enderezó y clavó la mirada en su madre, el niño sentía admiración por su padre. Brienne agradeció que el niño tuviera sus ojos, talvez no hubiera soportado mirarlo a unos ojos verdes tan idénticos a los de su padre – Jaime Lannister, era la persona más honorable, pero muy pocos lo sabían, todos pensaban que sólo le importaba su conveniencia, pero demostraba muchas veces lo contrario, una vez nos capturaron a su padre y a mí, él me dijo que hiciera todo lo que los hombres malos me digan, pero yo no podía hacer eso, implicaba dejarme lastimar por ellos, así que una noche, mientras estabas amarrados a unos árboles, los hombres malos me tomaron y me comenzaron a hacer daño- les contaba a los niños quienes la miraban atentamente- Jaime al entender que yo no haría lo que me dijo, comenzó a hablar y les dijo a las malas personas que mi padre tenía mucho dinero y que pagaría mi tamaño en piedras muy bonitas llamadas zafiro, eso es mucho dinero- les aclaró a los niños – los convenció pensaron que su abuelo Selwyn realmente tenía muchos zafiros, así que dejaron de hacerme daño, pero a su padre no le fue muy bien, por defenderme a él lo castigaron y las malas personas le cortaron una mano – les dijo sorprendiéndolos, ellos sabían que Jaime Lannister tenía una mano de oro- Su padre, Jaime Lannister, era una buena persona cachorros, honorable y capaz de defender a lo que amaba, si los hubiera conocido estoy segura que estaría muy orgulloso.

Los miró sonreír y ensancharse de orgullo por su padre.

-Mucha gente les dirá que su padre fue malo –dijo con pesar- pero acuérdense siempre de las historias que les contamos su tío y yo, su padre tuvo muchas más virtudes que defectos.

Brienne no quiso abundar más, era tarde, ella tenía una herida en el brazo, los niños debían dormir y aún eran muy jóvenes para contarles a detalle muchas cosas. Acomodó a Joanna en su cama y mandó a Galladon a la suya, miro al pequeño y lo arropó, le sonrió a su madre al igual que lo hubiera hecho Jaime y cerró sus ojos.

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Gracias por leer! Espero les haya gustado el capítulo y díganme ustedes que opinan al respecto. Muy probablemente escriba uno más, aún hay algunas ideas en mi cabeza

Un saludo!