— ¿Puedes hacer algo? — Pregunta Stiles, sintiéndose demasiado impaciente.

Dejo de contar las horas, minutos, segundos, cualquier cosa que le pudiera decir cuánto llevaba lleva lejos de su esposa e hijos, eso lo estaba volviendo loco, Liam apenas y podía soportarlo, la compañía entre ellos se estaba volviendo una pesadilla, y Stiles solo opto por dejar de hacerlo, también sabía que era lo mejor para su salud mental, pero aun sabia, podía sentirlo, sentir que paso una eternidad con su familia dentro de ese estúpido domo.

— No lo sé en realidad. — Responde Alyssa, con mucha sinceridad en sus ojos.

Ella había llegado, hace poco, junto con Parrish en la camioneta del ex diputado, apenas y pudieron pasar entre los árboles en ese transporte, Liam le explico todo muy rápido, él incluso le mostro con precisión el lugar por donde Adina entro con las chicas.

Algo por completo diferente en Alyssa era que ya no tenía vendas por todo su cuerpo, de alguna forma se había curado, no tenía quemaduras en ningún lado, Stiles supone que uso alguna opción de curación, como la que uso Olga en Lydia, su nariz rota se arregló enseguida ese día, esa opción era como la auto curación de los hombres lobos, o cualquiera otra werecreature, Liam se emocionó unos segundos por eso, incluso le dijo que se veía muy bien, Stiles opto por no decir nada, después de todo ni siquiera conocía a la rubia.

— Pero puedo intentar. — Dijo Alyssa, dándole esperanza a los chicos.

— Aun estas muy débil. — Le dice Parrish a la chica, acercándose para fuera una conversación entre ellos dos. — Deaton dijo que lo mejor era que no usaras tu magia, en especial porque Adina tal vez sabrá que lo haces. —

— No tenemos esa conexión. — Responde con mucha decisión la joven bruja, miraba a Parrish con molestia, parecía que no le agradaba su guardián. — No soy parte de ningún aquelarre. —

— Eres parte de nuestra manada. — Dice Liam, Stiles lo mira serio, Liam parece querer ignorarlo y lo hace bastante bien, Alyssa lo mira sorprendida. — Puedes o no ser hermana de Malia, pero antes de eso fuisteis amigas, y eso lo habéis decidido ustedes mismas. —

— Lo voy hacer. — Dice no mucho después la chica, estaba decidido hacerlo, lo estuvo desde el principio, por eso vino, ni siquiera necesitaba las palabras de Liam para eso. — Yo puedo hacerlo. — Dice más bajito, acercándose a lo que Liam dijo era la entrada (Stiles no estaba seguro, había perdido esa dirección hace mucho).

Stiles iba ser sincero, no tenía mucha fe en Alyssa Palvin, Liam dijo que ella trato de revivirlos, pero eso no funciono de mucho, Lydia también dijo que la rubia no sabía usar sus poderes, era imposible que fuera de ayuda, no confiaba, Stiles no podía hacerlo en ese momento de su vida, cuando todo era solo un pequeño hilo de posibilidades, aunque tampoco tenía mucho que perder, por eso es que dejo que Liam la llamara después de todo.

Era mejor explorar todas sus pequeñas posibilidades que solo sentarse en el suelo frio y lleno de nieve, odiaba el clima helado, al igual que su esposa, una cosa en común entre ellos.

Alyssa se hace ante de la pared, la mira por lo que parece una eternidad, Stiles pone los ojos en blanco, Liam le da un golpe en la costilla con aparente disimulo, Parrish, que también estaba detrás de la chica, esperando algo, les da una mirada seria, para que se mantuvieran callados y quietos, Stiles le molesta que esos dos traten de darle ordenes, cuando en realidad él era el alfa y ellos deberían seguirlo y hacerlo lo que diga.

— Hum… Ábrete puerta. —

Si fuera en otras circunstancias, seguro que Stiles se hubiera burlado por las palabras de esa chica, pero no quería ganarse más miradas molestas por lo que prefiere quedarse callado, solo esperaba que Scott llegara pronto, seguro que ambos alfas podrían pensar algo mejor.

Alyssa se muestra decepcionada de sí misma, se acerca un poco más a la puerta, esta vez alza sus manos y las mueve, de nuevo no pasa nada, ella suspira con molestia, esto era ridículo, Stiles se pasa una mano al rostro, tratando de mantener paciencia, aunque en serio le quedaba muy poca, Alyssa mira de un lado a otro, como buscando algo, luego toca la pared, lo hace por varios minutos.

— Claro, es eso. — Dice de pronto Alyssa, era para ella misma, claro. Stiles ni se molesta en prestarle atención.

La joven bruja alza las manos y las mueve, esta vez de sus manos sale un brillo dorado, ella balbuce algo muy despacio, Stiles abre mucho sus ojos cuando la pared desaparece y les deja ver un pasillo muy oscuro y parecía sin fin.

Alyssa lo logro, no sabe cómo, pero parece ser que siempre lo logra al final, ellos deberían dejarla de subestimar.

….

Malia lo logro, ella llego hasta los bebés sin más complicaciones, y lo mejor, sin perder a los niños más grandes, se encontraron con ciertas cosas horribles en el camino, había esqueletos en algunas esquinas, clavados en estacas grandes, ella le mintió a los niños diciéndole que eran falsos, pero en realidad eran familia, Talia, Eric, los abuelos, Adina desenterró toda la familia solo para usarle como decoración, si Malia salía de esta ella no estaba segura que quisiera volver a enterrarlos, no al menos ella misma.

Los niños en algún momento del camino dijeron que podían oír susurros, diciéndoles que debían ir a la casa de la risa, que sería divertido, ella les dijo que ignoraran eso y que no la soltaran, pasara lo que pasara no podían alejarse de ella ni hacerle caso a esos susurros, Millie parecía que le estaba afectando mucho, por lo que Malia tuvo que alzarla en brazos y decirle que se tapara los oídos con las manos, a Derek lo tenía de la mano, aunque él estaba asustado también, trataba de mantenerse fuerte, como el primo mayor que era, Malia agradecía esa valentía, dos niños asustados en sus brazos haría que sus pasos fueran más lentos, y ella podía oír a los bebés llorando, eso le estaba matando.

Cuando llegaron al centro del laberinto (Los niños le llamaron así), dejo a Millie al suelo y soltó a Ben Derek, corrió hacia el domo de cristal en la que los bebés estaban adentro, había mantas de sedas blancas, los bebés estaban sentados encima de esas, no había una puerta, una ventana, huecos, no sabía cómo podían respirar dentro de esa cosa y lo peor es que tampoco sabe cuánto llevaban hay, ellos podían quedarse sin aire, habían empezado a llorar hace poco, y eso podía ser por dos razones, se estaban quedando sin aire (Aunque lloraban demasiado fuerte para eso) o aquel polvo verde que salía de los conductos pequeños que estaban entre las mantas, les estaba causando algo malo, ya que ellos se pasaban las manitos por sus caritas que estaban muy rojas.

— ¡Oigan, oigan, estoy aquí, mírenme! — Le grita a los bebés, los niños quieren acercarse, ella gira hacia los grandes. — ¡No se acerquen! — Les grita mucho más rudo de lo que pretendía, ellos se asustan pero le hacen caso y dan pasos lejos del domo que especial una incubadora espacial.

Mira alrededor de esa cosa, buscando algún botón o palanca que detuviera esa cosa, en vez de eso encuentra una carta en el suelo, en grandes letras rojas decía "LEEME", la toma y la abre, la lee con rapidez, y cuando termina la arruga con sus manos, ya no odiaba a Adina, ese era un sentimiento demasiado pequeño para describir las cosas horribles que sentía por esa loca.

Esto era un nuevo "juego", los bebés estaban siendo rociados por el tal gas del miedo que ella dice creo especial para la familia, los niños estaban asustados, pero lo peor es que cuanto más respiraban de esa cosa más tenían la posibilidad que sus corazones se detuviera, eran solo bebés, no podían luchar contra esa cosa por lo que sus cuerpos fallarían convirtiéndose en veneno inmediato para ellos, no había una forma de apagar eso, si quería sacarlos ella misma debía romper el domo, eso haría que el gas se esparciera por todo el lugar, le afectaría a ella y los niños, pero si no la rompía entonces los bebés morirían sin más.

"Los pequeños o los grandes, solo un par o todos ustedes, haz tu elección." Fue el último párrafo de la carta que Malia tira al suelo muy molesta.

Ella se gira para ver a los niños. — Les daré los bebés y tendrán que correr. —

— ¿Por qué? — Pregunta Ben.

— Solo háganlo, corran muy lejos de mí, diga lo que diga o haga lo que haga, ustedes deben alejarse de mí y cuidar de los bebés. — Responde sin atreverse a verlos, camina hacia el domo, no queriendo perder más tiempo. — ¿Entendido? —

— Mamá…—

Gira a verlos, molesta. — ¡¿Lo entienden?! — No podía romper esa cosa hasta que los niños entendieran.

Millie deja caer unas lágrimas, ella asiente con la cabeza, y Ben dice; — Sí. —

Sabe que es lo mejor que podrá tener, les ordena que se tapen la nariz con las manos, ellos lo hacen sin dudar, Malia trata de respirar lo menos posible, y con el mayor cuidado que puede tener rompe la punta del domo, los cristales caen sobre los bebés, el aire verde no tarda en salirse, pero Malia no le presta atención, ella toma a los bebés, los dos a la vez, los deja en el suelo, y les revisa con la más rapidez que puede, estaban débiles, sus latidos del corazón eran lentos, lo cual no es normal, necesitaban aire fresco, ellos no se detienen de llorar, ella les quita los pedazos de cristal, y tose sin querer, pero no encima de ellos por suerte, empieza a marearse y sabe que estaba esa cosa verde afectándole.

Levanta a los bebés y se lo da a los niños, que agarran con un brazo ya que seguían tapándose la nariz, Malia mira a los cuatro una última vez, su corazón pesa pero ella no tarda más y le grita que corran ya, los ve alejarse sin mirar atrás, el laberinto era un peligro por completo, pero nada podía ser de más peligroso que una alfa fuera de control, ella no podía hacerle daño, sabe que los chicos ahora deberían buscar la forma de entrar, que Lydia debe estar luchando por ellos, pero Malia… Malia no creía que pudiera resistir más tiempo.

Lo que sea que fuera esa toxina, empezaba a causarle algo extraño a su cuerpo, algo que le estaba llamando su lado oscuro a divertirse, Malia mira alrededor de nuevo, buscando algo que pudiera detenerle, quizás algo filoso, por si llegaba muy lejos lo mejor sería herirse para debilitarse, eso sin duda debería darle tiempo a los chicos para encontrar sacar a los niños, encuentra un pedazo de cristal lo suficiente grande para eso, el problema es que cuando lo encuentra ella definitivamente no era ella misma.

— Estas muy grande, sobrina. — Oye una voz detrás de ella.

Malia gira con lentitud, temerosa como nunca antes en su vida lo estuvo, se detiene cuando se encuentra ante Talia Hale (Nunca la conoció, pero si vio muchas fotos de ella), era alta, fuerte, con ojos decididos, ¿a qué? Ni idea, pero Malia no encuentra su voz para decir algo, aunque un fuerte grito sale desde el fondo de su garganta cuando el rostro de Talia se distorsiona hasta volverse horrible, como de una película de terror.

Talia se lanza contra Malia.

….

A pesar de las protestas de Reed, Allison decide salir del escondite, y cuando lo hace, todas las armas vuelven apuntarle a su cabeza, solo que esta vez su abuelo no lo hace, no se molesta en apuntarle, su abuelo le estaba mirando muy enojado, pero esta vez no parecía querer matarla ya, aun así Allison no se fía de ese señor.

— ¿Has entrado en razón? — Pregunta el viejo.

Allison no ve a su tía en ningún lado, el resto del clan estaba presente, tratando de ver el lado positivo, ella se felicita por haber logrado tener a todos los cazadores distraídos, estaban todos, ella misma los conto, ninguno había ido ayudar al hada loca, esperaba que sus amigos no estuvieran sufriendo por bajas como ella, la muerte de Isaac le causo un horrible sentimiento en su interior, culpa, tristeza, querer vengarse, aunque ya lo hizo en realidad, mato a Jared, dejo a los mellizos sin hermano, y aun así ella no se siente mal por lo que hizo.

Esa parte de ella, su debilidad, temores, dejar que todos la controlen, todo eso murió con Isaac esa noche.

— Entre en razón hace mucho. — Le responde con cierto desprecio al viejo, luego mira a sus compañeros cazadores. — Y quiero que ustedes también lo hagan, están siendo manipulados por este viejo. — Lo señala. — Para hacer cosas horribles, en contra de nuestro código. —

— Tienes razón. — Dice Gerard, todos le miran con cierta sorpresa. — He hecho que todos rompamos nuestro código al dejarte vivir siendo un monstruo. — Alza su pistola y le apunta, si hubiera disparado en ese momento Allison no le hubiera esquivado, pero eso nunca lo admitiría. — Pero puedo cambiar eso ahora si quieres. —

¿Por qué la muerte de su casi violador le afectaría tanto? Porque ella era una tonta sentimental, no puede dejar de pensar que por su culpa un niño ha quedado huérfano de padre, esa muerte le provoca tanto remordimiento que desea que su abuelo jale de aquel gatillo contra ella.

Reed había logrado ponerse en pie, ahora estaba enfrente, ocultándola lo mejor que podía de todas aquellas armas y miradas asesinas por ser una "traidora".

— Tengo suficientes pruebas de que eres un traidor, Gerard. — Dice con seguridad Reed.

Gerard no se ve preocupado. — ¿Por qué entonces no nos muestras alguna? —

Reed mira a los mellizos, Carla estaba con el rostro sangriento de su hermano en el regazo, y Adam estaba sosteniéndola por los hombros, como dándole fuerza a su hermana, ellos le dan una mirada calmada, no lo estaban culpando por la muerte de Jared, pero tampoco podían ayudarle en ese momento, no cuando apenas ha pasado unos minutos del asesinato a sangre fría de su hermano, Allison no podía recriminarles de nada, ellos ya le había ayudado suficiente ese día, cuando ni necesitaban hacerlo en realidad, habían creído en ellos a la primera y eso significo mucho para Allison.

— Mataste a Dacre Argent. — Dice Reed, los cazadores no parecen creerle, eso era absurdo, Gerard y Dacre se llevaban muy bien, Reed saca su celular y le pone play a la conversación que logro grabar donde Gerard lo confesaba.

— Como lo dije en ese audio. — Habla Gerard luego que se terminó la grabación, estaba calmado, había bajado la pistola hace mucho, todos esperaban de verdad una explicación a eso, pero estaban tan impactados por la confesión de Gerard que habían bajado sus armas, algunos incluso los habían tirado al suelo, ya no dispuesto a defender al viejo asesino. — Lo hice por el bien de los nuestros, Dacre era un blando. —

— Primero nos hiciste creer que Malia Hale lo mato. — Reed se tambalea por su pierna herida, Allison lo agarra del codo como apoyo, ella quería tanto que él se fuera, si las cosas se ponían feas podría salir más herido, si perdía a Reed ella definitivamente perdería su autocontrol. — Y ahora nos dices que lo hiciste en realidad tú, pero fue por el bien del clan. — El cazador niega con la cabeza. — No somos tan estúpidos, podemos darnos cuenta que eres un mentiroso profesional. — El resto de cazadores dejan caer sus armas, ya no queriendo meterse más en los problemas familiares de la familia líder.

Gerard se acerca a ellos, se veía mucho más molesto que en el principio. — Todo lo que hice, lo que hago, es únicamente por esto. — Alza los brazos, señalando que logro recuperar la mansión gracias al trabajo que ellos odiaban. — Ayudamos aquellos que no pueden luchar contra monstruos. — Le da una mirada de asco a Allison, que ella regresa con enojo. — He trabajado muy duro por volver hacer que los humanos sean los lideres, y no dejare que ningún sentimiento. — Él apunta hacia el corazón de Reed, que no se mueve ni un poco o parece intimidado.

Carla se mueve, queriendo defender al cazador, pero Adam le impide moverse, así como Reed obliga a Allison mantenerse quieta, el discurso de Gerard había dado frutos, porque cuatro de los diez cazadores presentes, habían de nuevo alzado sus armas y apuntado a Allison, listos para matarla cuando Gerard le dé la orden, el resto prefiere no meterse en eso, el viejo seguía siendo su líder, si perdía o ganaba ellos seguirían como si nada, es que la mayoría de cazadores eran tan jóvenes que aun necesitaban sentirse bajo órdenes de alguien mayor, esa fue la forma en la que se criaron por ser huérfanos, culpa de werewolfs precisamente.

Allison y Reed tenía mucho por lo que perder.

— O mi sangre, sea un obstáculo para nuestro regreso. — Termina de decir el viejo.

Esta vez Allison es rápida, no pensaba perder a nadie más, por eso empuja a Reed lejos, demasiado fuerte, él termina contra una pared, pero estaba bien, oye a Gerard gritándole que no la maten, si no que la neutralicen, Allison agarra el sofá que uso como escondite hace poco, y lo lanza contra la puerta, logra derribar alguno de sus ex compañeros, pero no mata a ninguno, ella no quería eso tampoco, Gerard va contra Reed que estaba en el suelo quejándose sin poder evitarlo por su pierna mal herida, antes que Allison pudiera ir ayudarlo, Carla se levanta y golpea al viejo haciendo que caiga, lo malo es que Gerard Argent, a pesar de que es un viejo, es agile y posándose sobre su espalda le dispara a Carla en el vientre, Adam grita, corre en ayuda a su hermana, la aleja de todo el desastre, ocultándola en el pasadizo que nunca se cerró.

Allison se distrajo tanto con eso que no logra reaccionar a tiempo cuando una cazadora le electrocuta en el vientre, eso la hace caer sobre sus rodillas, otro cazador se hace detrás de ella y la agarra de los brazos con mucha fuerza, impidiéndole hacer algo, la chica vuelve a electrocutarle, se siente tan débil que deja de luchar por varios minutos.

Reed.

Gerard estaba apuntándole al chico, cuando Allison grita; — ¡Mátame a mí! — Su abuelo gira a verla, la chica débil en el suelo, completamente neutralizada. — Reed ha hecho todo esto porque es mi amigo, es leal a los Argent, tú le enseñaste eso. — Suena suplicante, desesperada, y es porque lo estaba. — Por favor no lo mates, él estará bajo tu control cuando yo este muerta, no pierdas a tu mejor cazador. — Ella no se atreve ver a su amigo, porque si lo hacía entonces lloraría.

— Suena como un buen trato. — Gerard le apunta a ella ahora, decidido ahora si acabar con su nieta, cansado de darle oportunidades.

Con la mirada borrosa ella esperaba su final, no se sentía mal por entregar su vida por su amigo, él nunca debió meterse en todo esto en primer lugar, estaba triste por dejar a sus amigas de nuevo, pero es que de verdad ella no podía perder a Reed, lo quería… Sentimientos confusos en su interior estaba presentes, pero ya nunca sabrá si lo amaba o no de forma romántica, como sea ellos habían tenido grandes momentos juntos, era su mejor amigo, su ancla, y nada nunca cambiaria eso.

Quisiera que lo que pasa a continuación fuera parte de su imaginación, pero nunca tiene tanta suerte, nunca.

Reed se pone de pie demasiado rápido, su pierna parecía estar rota ahora, pero eso no le importo, con agilidad agarra al viejo cazador de la cintura, tomándolo por sorpresa lo obliga caminar con él, Gerard trata de luchar ante el agarre, pero Reed era más alto, fuerte y además joven. Ella no entiende que quiere hacer el cazador, pero quiere correr hacia él y ayudarle, el problema es que aún estaba débil y cuando lucha solo logra que le agarren con más fuerza, solo puede ver como Reed le da una mirada sin sentimientos, él rompe la ventana lazándose contra ella, él cae pero se lleva a Gerard con él, la mansión era enorme, ellos estaban en el tercer piso, una caída de esa altura no la podían sobrevivir simples humanos.

Reed era uno.

Se oye dos disparos, algo cayendo al suelo con mucha fuerza, huesos rompiéndose, nadie se atreve a ver por la ventana destrozada.

Ella grita con todas sus fuerzas, el cazador la suelta, todos estaban sorprendidos por el sacrificio de uno de los suyos, la pérdida de su líder más antiguo, están desorientados, incluso se atreven a mirar a la chica en el suelo que lloraba con un dolor peor que el físico, ella era su nueva líder, la que hace poco querían matar, Allison siente que los odia a todos en ese momentos, sabe que nada de lo que paso es culpa de ellos, pero… Pero ella perdió a su amor, y no quería culparse a sí misma por eso también.

— Allison. — Oye una voz a lo lejos de su conciencia, ella no le presta atención, el dolor en su pecho le estaba matando de a poco, su mente no podía dejar de repetir la escena del sacrificio de Reed, él lo hizo porque lo vio todo perdido, porque Allison Argent nunca puede proteger a las personas que ama sin estar en peligro de muerte, aunque era una werewolf, era una simple débil que en muchas ocasiones solo estorbaba. — ¡Allison! — Mira al que le grito de mala forma, era Adam, él ignora su mirada de muerte. — Tenemos que irnos. —

Entonces la chica recuerda el resto de cosas, sus amigas aun la necesitaban, los niños, incluso el pueblo también, ahora debía ir abajo, ver el cuerpo sin vida de Reed, revisas entre sus bolsillo y conseguir aquel plano de la bomba, Gerard ya estaba fuera de juego, pero supone que Adina no o sus amigas le hubieran llamado, el mundo no se detenía solo porque su corazón dolía, ella debía seguir, o entonces la muerte de Reed hubiera sido para nada.

Bueno, ahora entiende como se sintieron sus amigas luego de lo que hizo, cuando se mató, ella no sintió ningún dolor ante su muerte pero sus amigas si, y era horrible, muy horrible.

….

Breaden mira a Cora y luego a Laura, aun sin poder procesar todo lo que la loca Hale decía, la mayor del grupo, incluso que ella, pero Laura no actuaba como la mujer de 33 años que era, vale, Breaden nunca la conoció antes pero supone que si no hubiera estado en estado catatónico desde los 10 años, entonces Laura ahora se compartía como alguien de su edad.

Como alguien que decía cosas con verdadero sentido.

— No logro entenderlo. — Confiesa ella. — Pensé que Peter mato a Talia. —

Laura no llevaba mucho cuerda, como apenas media hora, Deaton la reviso, ella pidió saber qué año era, casi tiene un ataque cuando se da cuenta lo vieja que estaba, pero casi vuelve a estar loca cuando Cora le explica lo que Adina había hecho con la familia, entonces Laura les conto que siempre supo la traición de esa hada, estaba consiente porque ella estuvo presente cuando Adina prendió en fuego a su mamá, Adina mato a Talia Hale, no fue Peter como todos tenían entendido, y según Laura, hicieron creer lo contrario para que Adina no fuera ejecutada por los cazadores, en los cuales en ese momento eran demasiado poderosos en el pueblo, tenían un tratado con Talia para la paz, cuando la mataron se vio como un gesto de rebeldía por parte de los werewolfs, peligro, y fue de esa manera que Peter y ellos terminaron encerrados en Beacon Asylum.

Ni siquiera la guerra de humanos contra werecreatures empezó porque Peter quería el poder, o vengarse de Argent como el resto pensaba, no, todo eso empezó por Adina Parker, Peter trato de salvar a esa loca, gano una horrible guerra por ella, y aun así la loca le mato, Peter nunca fue alguien de su agrado, pero ahora, estando muerto y que tantos secretos salían a la luz, era un tanto inevitable pensar un poco bien de él.

— Adina se había metido en la cabeza de Peter, mamá dijo que salvaría a nuestro tío de ella, nos ordenó que nos escondiéramos en la bodega, solo se puede abrir por un Hale, no había lugar más seguro, Cora lloraba mucho esa noche, solo era una bebé. — Laura habla de su hermana como si no estuviera presente, la verdad ellas creían que Laura ni siquiera la reconocía en primer lugar, estaba hablando solo porque estaba Deaton, lo conocía desde su niñez y solo parecía confiar en él por eso. — Estaba lloviendo mucho, algo había pasado en el pueblo, pero mamá no nos quiso decir nada de eso. — Laura no veía nadie a los ojos, la mirada baja, hacia sus pies descalzos, jugaba nerviosamente con sus dedos, era algo que le vio hacer Malia un par de veces, entonces debe ser algo de familia. — Derek decía que tenía miedo, yo no pude más con eso, mis hermanos menores me sacaban de quicio, ya de por si estaba muy nerviosa por mamá, entonces decidí salir de la bodega, le dije a Derek que cuidara a Cora, yo iría por mamá, subí con cautela, en la mitad del camino fue que oí los gritos. — Laura empieza a llorar, Cora quiere acercarse y abrazarla, pero Breaden la agarra del codo para detenerla, Laura no la conocía y el gesto podía asustarla. — Mi mamá y Peter estaban discutiendo sobre una niña, estaban muy enojados entre ellos, pero fue Adina la que de pronto hizo aparecer fuego en su mano y lo lanzo contra mamá, Peter le grito, molesto, trato de ayudar a mi mamá, pero fue tarde, en ese momento llegaron los cazadores, Adina noto que yo vi todo, Peter fue hablar con los cazadores, Adina se me acero, y me dijo que si decía algo de lo que vi entonces también me prendería en fuego, los gritos de mamá no serían ni la mitad de los míos por todo el dolor que me daría, fue traumático, y entonces no pude decir nada más en mucho tiempo, los tratos de los cazadores que nos capturaron no hicieron que mejorara en lo absoluto, y termine por rendirme, me sentí muerta y luego deje de sentir por completo, hasta hoy, que cuando os oí ese nombre recordé todo, el miedo me invadió y eso me hizo reaccionar a la realidad. — Se mira las manos. — Nunca imagine que podría pasar tanto tiempo en ese estado. —

Un momento eras una niña y al siguiente una mujer, eso debe ser aterrador, Breaden se siente un poco mal por la mayor de los Hale, otra vida arruinada por Adina Parker, y nunca nadie lo pensó antes, subestimar a esa pelirroja fue un enorme error, algo que se arrepentirían todas sus vidas.

— ¿Por qué Adina te amenazo? — Pregunto Cora, llamando la atención de Laura. — Peter estuvo presente, así que sabía que fue la asesina, ¿a quién más tu podrías decirle eso para ser un peligro? —

— El resto de la manada. — Responde como si fuera muy obvio Laura.

— ¿Qué manada? — Pregunta Breaden.

Laura frunce el ceño, luciendo confundida de verdad. — La de Peter con Corinne, Rafael, Melissa. — Piensa, como tratando de recordar todos los nombres. — Claudia, Noah, Chris, Natalie, incluso Dacre, Kate y por ultimo Adina, todos eran tan cercanos en un momento que se convirtieron en una manada, pero si ellos se enteraban del asesinato de Adina entonces ellos la hubieran matado, era lo justo, Peter trato de protegerla porque se sentía con la responsabilidad de cuidarla luego de lo Brian, en la manada solo Peter confiaba en Adina, el resto quiso alejarla desde el inicio. —

El resto fue inteligente, Peter fue el idiota que se dejó convencer por el rostro bonito e inocente de Adina Parker, él era el culpable de lo que estaba pasando, y Malia le dio una muerte rápida y sin dolor, no la merecía mucho en realidad, no al menos al parecer de Breaden, que era una madre muy preocupada en ese momento por culpa de Peter Hale.

— ¿Dónde están ellos ahora? — Pregunta Laura a Deaton, que se mantenía callado y en calma, pero Breaden sabía que en realidad sol estaba analizando todo lo que la loca Hale acababa de decir.

— La mayoría están muertos. — Responde Breaden. Laura gira a verla sorprendida, sus ojos llenándose de más lágrimas. — Y tu madre le borro todo recuerdo de esa manada o lo que sea a Noah y Melissa, que junto con Natalie y Kate son los únicos que siguen con vida. —

— ¿Y Adina? —

— Viva. — Continua Breaden, Cora estaba demasiado incomoda como para decir algo, y Deaton empezó revisar algo en los expedientes de Laura. — De hecho ahora mismo ha logrado secuestrar a nuestros hijos, quiere matarlos, quiere acabar con todo Hale, ¿eso hará que entres de nuevo en estado catatónico? —

— ¿Hijos? —

— Ha pasado mucho tiempo, Laura. — Dice Cora, con voz neutral. — Yo soy Cora, y tengo un niño de un año. — La señala a ella con un dedo. — Ella es Breaden, la esposa de Derek, y ambos tienen un niño de 12 años. — Vuelve a dejar su mano al lado de su cuerpo, ambas estaban de pie, cerca de la puerta, mientras que Laura aún seguía sentada en la silla enfrente del escritorio, la mayor se había girado para poder verla pues ambas estaban detrás de ella. — Peter encontró a su hija con Corinne, se llama Malia y ella tiene dos hijos, una niña de 10 años y un niño de 1 año, y todos han sido secuestrados por Adina, los quiere matar para pagar una deuda. —

— Cora…— Laura mira a su hermana menor por lo que parece una eternidad, luego se limpia las lágrimas y se pone de pie. — Os ayudare, ya no abandonare a la familia cuando me necesita. —

— Laura…— Llama Deaton.

La mujer le ignora. — Yo sé cómo acabar con Adina, mamá tenía un plan de contingencia si alguno de la manada se salía de control, yo encontré el archivo en la primaria. — Cora y Breaden se ven entre ellas, dudosas que dejar a una recién cuerda Laura salir a un mundo que ha cambiado mucho. — ¿Saben dónde está ahora? —

Liam llamo hace poco a Alyssa, dio una actualización de lo que pasaba y también pidió la ayuda de la bruja joven, Deaton y Marin no quisieron dejarla ir, pero ella dijo que no necesitaba el permiso de nadie, entonces Parrish se ofreció a llevarla y cuidarla porque como sea ella no controlaba sus poderes aun, Alyssa no parecía feliz, pero acepto, ellas le obligaron que le dieran la dirección de adonde iría, si ellos necesitaron la ayuda de ella es porque las cosas no estaban saliendo tan bien, tal vez ellas serian de más ayuda en el campo de batalla que en un hospital, eran sus hijos después de todo, y Laura parecía decidida a por fin ser de ayuda, entonces era porque sabía de verdad como acabar con la loca hada, algo que ellos estaban ignorando, y ya habían subestimados a demasías personas.

— Bien. — Dice Breaden, asintiendo seguidamente con la cabeza. — ¿Qué es lo que necesitas? —

Laura sonríe, de la forma que Peter hacía, ella parecía ser una Hale por completo, fue criada por los Hale más grandes después de todo. — Necesitamos fuego, mucho fuego, obviamente. — Laura Hale tenía un aire oscuro, como todo Hale, como los antiguos Hale.

Era muy tarde para arrepentirse ya.

….

Millie se detiene cuando Jack empieza a toser con mucha fuerza. — ¡Ben! — Llama a su primo mayor, que estaba delante de ella, corriendo lejos de Malia como ordeno, pero no tenían ni sabían a donde ir exactamente, solo han estado corriendo por lo que parece una eternidad.

Su primo se detiene y gira a verla, preocupado. — No te detengas, debemos continuar. — Se acerca y la agarra del codo, jala para que continúe pero Millie se suelta con brusquedad.

— ¡Algo pasa con Jack! — Grita, tratando de ahogar con su propia voz los gritos horrorizados de su madre biológica.

Ella mueve al bebé, lo voltea hasta que Ben Derek lo mire, entonces es cuando notan por primera vez que en la nariz y la boca del bebé había mucha sangre, Millie llora, se posa en el suelo sobre sus rodillas y con su vestido ella limpia la sangre del bebé con desesperación, él llora adolorido, Ben Derek se hace enfrente y acomoda a Myles sobre su regazo, él había dejado de llorar y por suerte no tenía sangre en ningún lado, estaba bien a primera vista, muy diferente a Jack.

— Él estará bien, Millie, todo estará bien. — Le dice Ben Derek, con esperanza, pero Millie puede sentir su latido acelerado, estaba mintiendo y era porque no podía asegurar nada en realidad, estaban en inminente peligro, y los gritos de Malia solo le hacían asustar más.

Estaban perdidos.

Millie abraza a Jack, él parecía cansado porque deja caer su cabecita en el hombro de ella, quería mucho a su primito y quiere protegerlo, como también a su hermano, como a Ben, a todos, pero ella solo tiene diez años, y el miedo le invade por completo.

¿De qué podría servir ella?

Los gritos de Malia se dejan de oír de pronto, Ben y ella se miran, entre preocupados y aliviados, pero en completa alerta, el silencio es demasiado largo y espeluznante, Ben le obliga ponerse en pie, ella lo hace apretando a Jack contra ella, no sienten nada por lo que parece una eternidad, hasta que se oye un resoplido, ellos giran, enfrente de ellos se alzaba un pasillo oscuro del laberinto, ellos habían dejado de oír cosas raras cuando llegaron a la mitad del laberinto, pero ahora de nuevo estaba pasando, una voz diciéndole que corran hacia la casa de la risa, era una voz dulce, algo tentativo, por eso tratan de ignorarla.

Sus esfuerzos son en vano cuando entre la oscuridad del pasillo se ve unos ojos brillantes, el olor es peculiar y Millie se tensa enseguida.

— El león. — Dice en un susurro, entre la oscuridad ven la lenta aparición del enorme animal, el que se suponía debería estar en una jaula.

¿Quién pudo liberarlo?

— ¡Corre! — Le grita Ben Derek, agarrándola del brazo empieza empujarla para que corriera.

Millie tarda un poco en reaccionar, pero logra hacerlo y corre apretando a Jack, que tenía el pulso muy débil en ese momento. Ben esconde a Myles entre su pecho, para que no se asustara al ver el animal que empezó a seguirle, corría muy rápido, y sus pisadas eran pesadas por sus grandes garras, ellos corren lo más rápido con puede teniendo a unos bebés pesados en brazos, giran muchas veces, y antes de darse cuenta están enfrente de la casa de la risa, se miran solo un segundo, antes de que darse cuenta no tienen más opciones.

— ¡Vamos, entra! — Le grita su primo.

Ella no quería desobedecer una orden directa de su mamá, además no era tonta, sabía que esa voz que tanto le insistía entrar en el lugar era por algo malo, pero la única salida de ese pasillo era por donde llegaron, por donde el león le estaba siguiendo, ellos eran una presa fácil al enorme animal, solo unos niños y unos bebés, le causa nauseas solo imaginarse el león comiendo a los bebés.

Ellos entran a la estancia con urgencia, todo es oscuro adentro, Ben cierra la puerta y se posa en ella para hacer peso y que el animal no pudiera entrar, el cual luchaba bastante arañando la puerta con sus garras, ella no puede hacer eso, da unos pasos lejos de la puerta, temblando de miedo, su pie derecho tropieza contra lo que parece una palanca, en reacción a eso la luz se enciende, Ben Derek se acerca a ella enseguida, la puerta con el seguro puesto hacía imposible que el león pudiera entrar, al menos eso esperaban.

La estancia no era muy grande ni muy pequeña, solo era un pasillo largo lleno de espejos, y al final de este había una puerta que tenía dibujado un payaso en la mitad, era una puerta llamativa, ya no había voces que le dijeran nada, ella misma quiere hacerlo, se acerca a la puerta con pasos lentos, Ben Derek le sigue de cerca, con cautela, ella se mira en los diversos espejos, que le hacen verse extraña y formas divertidas, el día de su cumpleaños había entrado a una casa de la risa con sus padres, se divirtió mucho, pero ahora no le era demasiado, aunque el silencio y el aire no denso le era relajante, por fin un poco de paz aquella noche, eso hace que baje la guardia, ella abre la puerta sin miedo, de forma estúpida.

Cuando entra a la habitación no ve nada extraño, solo más espejos, camina hasta llegar a la mitad de la habitación, es cuando nota que los espejos eran especiales en realidad, no mostraban su reflejo en formas extrañas o divertidas, reflejaban lo que parecía ser un mundo de caramelo, había galletas de jengibre en forma de hombrecitos caminando de un lado a otro, los arboles de dulce de algodón, el lago de chocolate, el césped de regaliz, todo tan único y especial, Millie olvida todo y sonríe con la escena delante, divertida, Ben Derek hace lo mismo, incluso Myles parece divertirse cuando las galletas le miran y le saludan.

— ¿Quieren divertirse pequeños? — Les pregunta las galletas con vocecitas divertidas.

Ben y ella asienten con la cabeza, el aire olía a dulce, era una fragancia tranquilizante y embriagante, parece que a los bebés les gusta, porque ríen y Jack no parecía enfermo por fin, no había sangre en su carita, pero lo extraño era que las iris de sus ojos eran demasiado grande ahora, como sus brazos dolían ella decide bajar al bebé, lo deja en pie al lado de ella, Ben Derek imita sus pasos y pone a Myles en la mitad de ellos, también de pie, los bebés habían aprendido a caminar hace unos meses atrás.

— ¿Tienen hambre? — Pregunta las galletas de nuevo, ellos asiente de nuevo. — ¿Por qué no comen un poco de nuestro jardín? —

— ¿Cómo? — Pregunta confundida Millie.

Las galletas abren los bracitos. — Solo pasen por el espejo, es un portal mágico. — Dicen entre risitas contagiosas.

Millie gira para ver a su primo. — ¿Por qué estamos aquí? — Le pregunta con verdadera confusión, no recuerda cómo es que llegaron a ese lugar, porque estaban ahí, o que era exactamente ese lugar.

— Para comer. — Le responde su primo con una sonrisa.

Millie sonríe, asintiendo con la cabeza emocionada, ella estaba hambrienta, así que agarra la mano de Jack y la de Myles, Ben también agarra a Myles, y todos juntos caminan hacia los espejos, cuando están a punto de trapazarlos un disparo pasa justo en la mitad de ellos y rompe el espejo en muchos pedazos, lo que pasa luego de eso son muchas cosas a la vez, el mundo de las galletas se vuelve un bosque oscuro y sin vida alguna, las galletas ahora son sombras tenebrosas, y gritan con enojo.

— ¡Aléjense de los espejos! — Grita alguien, pero Millie esta aun tan aturdida que no reconoce la voz.

— ¡Mamá! — Grita Ben, dándose la vuelta y soltando al bebé de paso.

Millie también gira, ve a Breaden Hale en el umbral de la puerta, con una escopeta en lo alto, ella fue la que disparo, pero ni idea cuando fue que llego, y eso asustaba, ella podría ser parte de una ilusión, una trampa. Ben Derek da un paso adelante, pensaba correr hacia la mujer, Millie suelta a los bebés y da el paso también, ellos pisan fuera del marco de madera que rodeaban los espejos, es cuando el suelo se convierte en una telaraña que por el peso de ellos cae convirtiéndose en un vórtice blanco en la que se ven atrapados, debajo de la telaraña no había nada y todo era negro, los que no caen son los bebés, estaban llorando, asustados se balacean entre la madera y el vórtice, las sombras negras de los espejo que no estaban rotos parecen querer agarrarlos.

— ¡Cuidado! — Le dice a los bebés, pero no está segura que pudieran entenderle. — ¡No os acercáis! —

— ¡Os sacare de ahí! — Grita Breaden, ellos no pueden verla por la profundidad de la telaraña.

Se pone en pie como puede entre las cuerdas de la telaraña, la cosa era viscosa entre sus manos, eso hace que se resbale seguido, pero ella no piensa rendirse, su mamá confiaba en ella para cuidar de los bebés, y lo iba hacer, costara lo que costara.

….

Natalie señala un lugar en el mapa con seguridad. — Debe estar aquí, porque aquí es donde Brian vivía, Peter le dio el lugar como obsequio luego de la victoria contra el brujo. — Dice con orgullo, porque ella era la única informada de todo en el grupo.

— Bueno, es lo mejor que tenemos. — Dice Melissa, con un suspiro de resignación.

Noah regresa con ellas en ese momento, luciendo derrotado. — Nada que contesta, ninguno lo hace, ni Stiles ni Scott o Liam. — Guarda el celular en su abrigo, se sienta al lado de Melissa, desde que su memoria ha regresado ha evitado el contacto con Natalie, ahora dormían en habitaciones separadas, parecía que el divorcio era una posibilidad grande en ese momento.

Kate les llamo y les digo que necesitaban encontrarse porque era importante, Melissa dejo su trabajo y fue hasta la casa Stilinski, donde ellos esperaron a ambas, Kate fue directa y les conto rápido lo que estaba pasando, lo que Adina estaba haciendo, y les digo que si le ayudaban a encontrar su hijo entonces ella ayudaría con matar al hada, Kate, como cazadora sabia como acabar con toda creatura, entonces era de gran ayuda con un ser de magia oscura como Adina, ellos, en especial Natalie como banshee, era buena encontrado cosas, entonces ni debería ser difícil encontrar al niño Argent.

Sonaba como un buen trato para todos.

— Bien. — Dice Natalie, cuando Kate llamo no estaba dormida pero si en pijama, por lo que tuvo que vestirse muy rápido y luego llamo a Noah y Melissa, ellos no tardaron mucho en estar listos, ni siquiera Melissa en llegar, porque no había tráfico en la madrugada. — ¿Habéis traído algo de Sean? — Le pregunta a Kate Argent, se mostraba tranquila, pero Natalie sabía que no lo estaba, su hijo de tan solo 12 años estaba perdido en una noche tan fría y oscura, ninguna madre está bien con eso.

Kate saca una pelota de béisbol de su abrigo invernal, no quiso quitárselo cuando llego, ellos aun la conocían bastante bien como para saber que tenía armas escondidas en ese abrigo y por eso no quiso dejarlo, seguía siendo una desconfiada. Le pasa la pelota a Natalie, está la agarra y se concentra, las voces no tardan en llegar, luego de unos minutos ella regresa la pelota a la Argent.

— Esta en el bosque. — Informa. — Esta congelándose, pero parece decidido a encontrar algo. —

Kate aprieta los puños enojada. — ¡Esto es tu culpa! —

Si lo era, Natalie no iba ser descarada para negarlo, ella dijo todo eso enfrente del niño esperando una reacción por parte de él, en especial una mala, necesitaba la distracción porque las voces le dijeron Lydia necesitaba algo así, su hija merecía dejar de ser un objetivo de muerte por tantas personas, en especial para los cazadores.

— Ya discutimos suficiente sobre eso, sobre nuestros hijos. — Dice Melissa, haciéndose en la mitad de ellas. — Ahora no nos queda más que actuar si queremos protegerlos. —

— Eso significa que debemos dejar el pasado atrás y trabajar en equipo. — Dice Noah.

— Exacto. — Dice Melissa, al lado del único hombre en el grupo.

Natalie y Kate se miran, la banshee mayor había hecho un asombroso trabajo aquella noche, estaba orgullosa de sí misma, en especial porque tenía a Kate Argent donde quería, lo mejor es cuando las voces le informan quien acaba de morir, solo faltaba Adina, Lydia debía acabar con Adina, y Natalie podrá encargarse de Kate, las voces estaban de acuerdo.

Ella estaba de acuerdo.

— Bueno, vamos en dos autos. — Dice ella, adelantándose hacia la puerta.

El resto no se molesta en preguntar porque cuando apenas son cuatro, ellos sabían que hacerle preguntas a una banshee era más complicado que simplemente hacer lo que piden y ya.

….

Cuando entraron al laberinto habían tenido que separarse, dejándose llevar por los gritos que se podían oír con dificultad, las grandes paredes de concreto era un problema para sus sentidos werewolfs, eran demasiado gruesas, y el laberinto era confuso, Parrish y Alyssa se fueron por el ascensor que era la única puerta aparte a la del laberinto, Liam y Stiles si se internaron en eso, caminaron mucho tiempo, al menos lo sentían de esa forma, Stiles oía los gritos de Malia pero no lograba llevar a ella, el laberinto logra confundirlo, trato de seguir su olor, pero el aire era tan denso que fue difícil.

Liam se detiene de pronto. — ¿Cora? — Pregunta para sí, olfateando de un lado a otro, en ese momento estaban enfrente de lo que parecía ser una jaula, era enorme, pero estaba vacía por suerte.

— ¿Qué dices? — Le pregunta Stiles, acercándose a él.

— Me ha llegado el perfume de Cora. — Responde Liam. — Tengo que ir con ella. — Corre hacia uno de los otros pasillos, no a donde se dirigían en un principio, aunque Stiles estaba un poco perdido parecía que Liam iba hacia la entrada de nuevo, o eso parece, bueno, está bien, la verdad es que estaba muy perdido luego de tantas vueltas y pasillo iguales.

— ¡Liam espera! — Grita, lo sigue un poco, pero no trata de alcanzarlo porque temía perder el pequeño aroma que logro captar por fin de su hija. — ¡Puede ser una trampa! —

Lo más seguro es lo que era, porque Cora se supone estaba en la clínica cuidando de Laura y Derek junto con Breaden, pero se detiene de pensar en eso cuando él también logra oler a Cora de verdad, esto estaba mal, no era parte del plan, como sea no pensaba ir a por ellos, aun podía oír a Malia gritar y eso le estaba matando de a poco, su esposa estaba sufriendo, y eso lo hacía sufrir también, solo quiere ir a por ella y ayudarle, aunque también quiere encontrar a sus hijos, los niños probablemente le necesitaban más, y la prioridad eran ellos, en especial cuando oye un gruñido extraño en su camino.

Unos corazones acelerados llegan a su oído, da varias vueltas en lo que parece ser una trampa para desorientar, pero logra salir de eso, en el proceso tropieza contra una persona, una mujer para ser más específicos, era Breaden Hale, tenía una escopeta en manos, le apunta a él pero es solo un segundo, cuando lo reconoce baja el arma.

— ¿Qué haces aquí? — Pregunta Stiles, demasiado confundido y sorprendido.

— Es una historia larga. — Responde Breaden, mira la estructura que estaba enfrente de ellos, era lo que parecía ser una morgue, o mini clínica tal vez, la puerta estaba rota y un olor horrible salía de eso, pero no podían ver que había adentro porque todo estaba muy oscuro, las luces ya no estaban escondidas de ningún lado, toda la luz del laberinto provenía únicamente del techo de cristal, que dejaba entrar la luz del amanecer. — Hay algo moviéndose entre las sombras, ten cuidado. — Dice con seriedad, era por eso que tenía la escopeta en alto antes. — Cora y yo nos separamos para encontrar a los niños más pronto, pero nada, ¿tú tienes algo? —

Malia había dejado de gritar finalmente, Stiles quiere pensar que eso significa algo bueno, que su esposa logro ganar su batalla y estaba bien, debía estar bien.

— Sí, he captado sus corazones, de los cuatro, pero aun el laberinto me hace desorientar y no he podido llegar a ellos. —

— ¿Están con Malia? —

— No. —

— Debemos encontrarlos enseguida. — Breaden camina delante de él.

— Lo sé. — Era la cosa más obvia del mundo.

En ese momento ellos pueden oír un nuevo grito. — ¡Corre! — Era Ben Derek.

Ellos se tensan y corren hacia donde se oyó la voz, un nuevo olor le llega a Stiles en ese momento, era un animal salvaje, no era un werecreature, un animal por completo, él acelera y deja a Breaden atrás, sabía que le estaba siguiendo de todas maneras, no podía perderse.

— ¡Vamos, entra! — Grita de nuevo el sobrino de su esposa, estaban cerca.

Al girar una esquina del laberinto, debe detenerse abruptamente cuando delante de él no solo estaba una enorme estructura que tenía un letrero en neón que decía "Casa de la risa", sino que un enorme león estaba tratando de destruir la puerta, los niños debían entrar adentro, el león trataba de hacerlos su desayuno. Cuando Breaden lo alcanza él la detiene agarrándola del brazo, ella se queda congelada momentáneamente cuando ve al león enfrente, por suerte el animal aún no había notado la presencia de ellos.

— Yo me encargo del animal. — Susurra con decisión. — Tú tienes que ir por los niños, han entrado a ese lugar. — Señala la casa de risa, era como una caja de zapatos, solo que bastante grande y de color negro por completo, lo único colorido era el letrero de neón.

— De acuerdo. — Responde Breaden, asintiendo seguidamente con la cabeza.

Seguramente todo sería más sencillo si tan solo Breaden le disparaba al león justo en la cabeza, justo en ese momento, pero el ruido del disparo sería demasiado y seguro que llamaría la atención de Adina, donde sea que este, y ellos no podían ser detectados hasta tener a todos seguros, no sabían que carta bajo la manga podría tener aquella loca pelirroja, Lydia era fuerte, pero no puede estar entreteniendo lo suficiente al hada, era imposible.

Stiles no ha luchado contra un animal antes, pero no debería ser tan difícil cuando además de ser más inteligente tenia poderes de lobo, él corre hacia el animal, que logra sentirlo en medio camino, pero es tarde porque logra lanzarse al animal y empieza la lucha de garras, nota que Breaden entra a la casa de la risa con escopeta en alto, la usara si es muy necesario, pero esperaba que no lo fuera.

La lucha contra el león le gana un enorme corte desde su brazo izquierdo hasta la mitad del pecho, el animal le había clavado muy fondo sus garras, causando unos feos rasguños, su abrigo y camisa terminan rotos y llenos de sangre, la herida duele, pero aun así no se detiene de luchar hasta que logra agarrar al león del cuello y de un solo movimiento lo rompe, la lucha le dejo un tanto agotado, tiene que tomarse unos minutos para que su respiración vuelva a la normalidad, pero la herida no deja de dolor ni de sangras cuando tiene de nuevo que ponerse en pie, había oído a Malia de nuevo, parecía que hablaba con alguien.

Mira a la casa de la risa detrás de él, mientras luchaba contra el león oyó el disparo de la escopeta, pero ahora no podía oír nada de ese lugar, Breaden debía tener todo bajo control, los niños estarán bien con ella, era una profesional y una asombrosa madre, él ahora debe ir con su esposa, porque siente que ella está en peligro, su pecho se siente apretado, eso debía ser algo sobre la conexión que ambos tenían, su matrimonio sobrenatural que les unía de forma inexplicable pero profunda.

Iba regresar por los niños pronto, solo que no solo, su esposa a salvo también vendrá.

No lo piensa mucho más, corre siguiendo los latidos del corazón de Malia.

….

Scott y Kira estaban a punto de destruir el generador de energía finalmente, ella con su catana y él con su fuerza de hombre lobo, cuando de pronto la maquinaria más pequeña, pero llena de muchos cables de colores, se enciende mostrando un reloj digital de color rojo, empezó en el número 17:00 y hacia el ruido de tic tac con cada segundo que pasaba.

— Esto es malo. — Dice Kira, dando unos pasos lejos de la maquina incrustada en el suelo.

Scott se acerca un poco, queriendo ver con más detalle la máquina, no tarda darse cuenta que era. — Una bomba. — Se levanta y agarra a Kira de los hombros. — Tienes que irte de aquí. —

La kitsune niega con la cabeza. — No os dejare aquí solo, debemos encontrar una forma de apagarla, os ayudare... —

— Es muy peligroso. — Dice con seriedad McCall. — Estáis embarazada, Kira, pensad en eso. —

Kira se suelta de él. — Lo hago. — Luce molesta ahora. — Y también pienso en Millie, Ben, los bebés, Malia y el resto, somos una manada, ¿cierto? No puedo huir cuando vosotros estáis en peligro. — Se muestra decidida, ella era demasiado leal y Scott no sabe que más hacer para que ella se fuera lo más lejos posible de aquella bomba, se preocupaba mucho por ella.

Antes que pudiera decir algo más, su celular empieza a sonar y él responde sin mirar el número, esperaba que fuera Stiles o Liam con alguna buena noticia, pensaba informar sobre la bomba y que juntos buscaran una forma de apagarla, solo tenían 23 minutos en ese momento.

— Sti…—

— ¡Scott! — No era Stiles ni Liam, era Allison, sonaba agitada y eso le preocupa demasiado. — ¿Dónde estáis todos? ¡Los estuve llamando por mucho tiempo! — Él estuvo ignorando algunas llamadas, ha sido su culpa eso, pero es que él y Kira habían tratado de analizar qué hacer con aquel centro de energía por varios minutos, si quemarlo, apagarlo a la fuerza, apagarlo correctamente (Aunque no tenían ni idea como), destruirlo a la mala (Ese había terminado ganando).

Él no responde la primera pregunta, no parecía tan importante cuando ese estúpido reloj en la bomba decía que menos tiempo tenían. — Estoy con Kira, justo enfrente de una bomba…—

— ¡Adina quiere destruir medio pueblo con esa cosa! — Ella suena tan desesperada que lo hace sentir mucho más impaciente y nervioso que en el principio.

Kira le mira, esperando una explicación, él no quiere asustarla con la nueva información, ya de por si estaba muy pálida y ha tenido problemas con sus sentimos de embarazo, por eso evita su mirada.

— Espero que tengas un plan. — Le dice a Allison, tratando de mantener la calma, pero ahora solo quedaban 11 minutos. — El tiempo corre muy rápido, Allison. —

— Bueno, sí, pero no es seguro que funcione. — Responde con sinceridad.

— ¿Evacuar el pueblo es una opción? —

— No. —

— Entonces esperemos que funcione. —

….

Allison bajo con mucha lentitud las escaleras de la mansión, evitando lo más que puede ver el cuerpo sin vida de su amado Reed, los cazadores le dejan pasar sin problema, esperando ordenes en el fondo de sus cabezas, porque desde que son huérfanos no han vivido sin ser objetos de órdenes, le miraban con miedo, pues ella era su nueva líder, la jefa, pero hace tan solo unos minutos atrás ellos han tratado de matarla, pero Allison no era como su abuelo, ella no quería ese poder, seguramente se lo pasaría a su tía y nunca más vería a esos cazadores, no era porque los odiaba, solo que ella no podía con esa presión.

Aunque si les ordeno de cuidar el cuerpo de Isaac hasta que ella viniera por él.

Adam había colocado su cinturón en el estómago de su hermana para tratar retener el sangrado, ahora la tenía sobre sus brazos, inconsciente, va llevarla al hospital en su camioneta, Allison obviamente no podría ir con ellos, se sentía un tanto culpable pero es que aun debía ir y buscar a sus amigos para detener esa bomba, esperaba que Adina no lograra activarla, pero nada de eso era seguro, no con esa loca hada que parecía que siempre ganaba.

Ella es la que abre la puerta, Adam pasa y va directo a la camioneta enfrente, donde Reed la había dejado, cerca por si tenían que salir muy rápido, él siempre era precavido, y esa era una de las cosas que le gustaba de él, había muchas otras, y se odiaba por darse cuenta tan tarde de aquello.

Respira hondo antes de finalmente salir de la casa, el aire era muy frio, eso despierta a su adormecido cuerpo, pero no sus sentimientos, Adam mete a Carla en la parte trasera del auto, mientras Allison camina hacia los cuerpos inmóviles en el suelo, con muchos pedazos de vidrios a su alrededor, ella no quiere perder más tiempo y acabar con esto, por lo que se acerca a los cuerpos con rapidez, sus zapatos se llena de sangre por enorme charco alrededor de los cuerpos, Reed estaba encima de Gerard, ella se agacha y con cuidado voltea el cuerpo de su ex compañero, su rostro estaba pálido, pero no había ninguna herida de bala en él además de la pierna por la que ella mato a Jared, entonces se da cuenta que los disparos no habían dado en él sino en Gerard, eso no le importa mucho, pero lo estaba pensando cuando con mucho esfuerzo Reed abre sus ojos.

Allison se queda sin respiración. — ¡Adam! — Llama al cazador con urgencia, pero no aparta sus ojos de Reed. — ¡Reed sigue respirando! — Debió darse cuenta antes de su débil pulso, ella debió llegar antes para poder ayudarle.

Posa sus manos en el rostro de él, toma todo el dolor de él, eso hace que pueda respirar un poco mejor el cazador, ella se pone sobre sus rodillas, sin importarle mancharse de sangre, lagrimas caen de sus ojos y aterrizan sobre las mejillas de él, pero ella aun así sonríe, sintiéndose más esperanzada que nunca por algo.

— Allison…— Dice con mucha dificultad el chico.

Ella asiente con la cabeza, más lágrimas salen de sus ojos. — Sí, soy yo, Reed, estoy aquí. — Adam se acerca a ellos y mira sorprendido a Reed. — Vais a estar bien, lo prometo, solo por favor sigue respirando. — Había logrado tomar todo su dolor por completo, ya no pasaban venas negras por sus manos.

Él no puede moverse, pero le da una mirada muy significativa, ella olvida por completo que estaba muy enojada con él por su sacrificio. — Te amo... —

Allison quiere darle un motivo para que siguiera luchando para vivir, por eso no piensa mucho cuando lo besa, es solo un toque fugaz, y al separarse dice; — También te amo. — Suena como verdad, porque lo era, tuvo que casi perderlo para darse cuenta del enorme sentimiento en su interior por él, pero ya no perdería más tiempo para decirlo y admitirlo.

Conocía a Reed, él era tan desconfiado como ella, son tan parecidos, es por eso que sabe que no le cree, pero no dice nada, ella tendría una oportunidad de mostrárselo luego que todo esto acabara, ella merecía esto al igual que Reed, pero mientras no puede hacer nada más que quitarse su abrigo y pasárselo a Reed, era importante que entrara en calor, Adam es quien lo toma en brazos y lo lleva hasta la camioneta, lo deja al lado de Carla, él la mira en todo momento, y ella se siente mal de tener que dejarlo, pero su manada un le necesitaba, Adam los llevaría ambos al hospital del pueblo, Deaton les atendería enseguida, ellos estarán bien, ella estará bien y la manada también, tiene que pensar en positivo, aunque le duele mucho cuando ve la camioneta alejándose y pierde de vista a Reed.

Los cazadores habían salido luego del grito de ella, estaban sorprendido de que Reed siguiera vivo, pero ahora se estaban encargando del cuerpo del viejo, que definitivamente no tenía signo de vida y aunque esto sonara mal, ella estaba feliz de que estuviera muerte su abuelo.

Baja la mirada hacia los planes en sus manos, fue lo único que saco del abrigo de invierno de Reed, ella aún tenía una misión que cumplir, saca su celular del bolsillo de su jean, y llama a su manada mientras se dirige al convertible amarrillo de su abuelo.

….

La batalla de Lydia se había salido por completo de control.

Adina la golpeo con mucha fuerza en la cabeza, contra una de las pantallas rotas, logrando zafarse de la banshee, ella presiona un botón rojo en el tablero enfrente de las pantallas antes de acercarse a una puerta secreta al lado del ascensor, Lydia no la había notado hasta ese momento, con esfuerzo se levantó de nuevo y fue detrás de Adina, antes que esa puerta se cerrara, no pensaba dejar a la hada escapar, esa noche Lydia estaba decidida de acabar con la pelirroja.

La puerta le llevo a unas escaleras, Adina subió y Lydia le siguió cojeando, en su mano llevaba un enorme cristal de vidrio que goteaba la sangre de ella, la había sacado de su pierna, eso fue cuando estaba asfixiando a Adina con sus manos, para zafarse la hada agarro uno de los pedazos de cristal de los televisores que Lydia rompió, y lo clavo contra su pierna, haciéndola tropezar, fue cuando la golpeo en la cabeza, y ella cayó al suelo sin poder evitarlo, pero Adina fallo, no iba rendirse tan fácil, el dolor físico ya era algo que se había acostumbrado.

Eso es gracias a tu madre. Le dicen las voces, ella no entiende que quieren decir con eso, no tenía tiempo para analizarlo porque sigue corriendo por esa hada.

Logra alcanzarla antes de que llegara algún lado, sin pensarlo clava el pedazo de vidrio en el brazo derecho del hada, pero no lo deja dentro, lo saca y se sorprende cuando no sale sustancia negra sino sangre de verdad, roja, normal, Adina parece sorprendida con eso, tanto o más que Lydia, la banshee sale del asombro primero, empuja al hada por las escaleras, pero para su mala suerte Adina no cae sola, la agarra del brazo y eso hace que ambas caigan por los muchos escalones que habían subido, solo se detienen cuando llegan a donde habían empezado el recorrido.

— No huiras esta vez. — Dice Lydia, poniéndose sobre sus rodillas, escupe sangre pero luce mucho mejor que Adina.

Adina también logra ponerse sobre sus rodillas, con la respiración agitada y sustancia negra saliendo de su nariz. — Este lugar explotara pronto. — Dice con esfuerzo. — Podemos irnos juntas, Lydia, empezar de nuevo sin tener que depender de ningún Hale. —

— Yo no dependo de ningún Hale. — Responde enseguida la rubia-fresa. — Hago esto porque amo sinceramente a Malia, es algo que nunca podrás entender. — Mira al hada con falsa tristeza. — Es algo que nunca podrás sentir. —

Adina se levanta, era igual que Lydia, no se rendía por nada, incluso aunque ambas estaban un tanto cerca de matarse mutuamente, ninguna de las dos ganando, era como lo único que podría detenerlas a tratar de ganar en esa guerra.

— No me puedes culpar por como soy. — Dice el hada, mostrándose normal, no demente como se ha mostrado desde la muerte de Peter. — Lo has dicho, nunca entenderé el amor. —

— Ni yo nunca entenderé como fui capaz de quererte más que a mi propia madre. —

Ninguna es capaz de decir nada luego de eso, Lydia se arrepiente de haber confesado algo tan estúpidamente sentimental, no era mentira, la verdad es que Natalie nunca fue la mejor madre, y Lydia siempre se sintió cómoda con Adina, su momento favorito del día era cuando tenía que entrenar con la hada sus poderes, siempre la admiro tanto, era lista, hermosa, poderosa, la traición de Adina le afecto, le dolió, pero nunca quiso admitirlo ni demostrarlo.

— Fuiste lo más cercano a tener una hija. — Confiesa Adina, si, definitivamente este era el final de alguna de las dos.

Lydia hace una mueca. — Éramos una familia. — Nada de esto hubiera pasado si tan solo Adina no hubiera matado a Peter y Corinne, entonces ella ahora no tendría que matarla, la manada esperaba esto, y en el fondo Lydia también, porque Adina hizo mucho daño y no podía perdonarla simplemente.

— Ellos no nos ven de esa manera. — Dice Adina, negando con la cabeza, se limpia la sustancia negra de la nariz con el dorso de su mano. — Solo somos accesorios, tú una alarma de peligro solamente. — Lydia suspira, Adina no cambiaría de todas maneras, ella está muy dañada, pero no es culpa de ella, es culpa de su mamá, la abandono cuando era una bebé y eso puede afectarle a cualquiera, Millie tuvo suerte. — Pero está bien, seamos una familia. — Adina se acerca y la abraza de forma brusca, tomando por sorpresa a la banshee. — Vamos a morir todos juntos como una familia. —

Adina la empuja y ambas caen por el resto de escaleras, que era muchas más que la primera ronda, su cabeza se golpea varias veces, Adina la suelta y cae más rápido, no estaba saliendo muy lastimada en realidad, esto fue una trampa para matarla a ella, la banshee sin magia negra era más fácil de acabar muerta con esta caída, por eso estaba empezando a rendirse, por cada golpe en su cabeza, aunque en algún momento a otro Lydia deja de sentirlo todo.

….

Cuando Breaden entro a la casa de la risa todo parecía en calma, ella camina hacia la única puerta del lugar, oye las voces de los niños en ese momento, pero se pone en alerta cuando oye además las otras voces, camina con sigilo y abre la puerta poco a poco, los niños estaban rodeados de espejos que no reflejaban a ellos, sino un mundo de sombras tenebrosas que le estaba llamando, ellos no parecían que les veía de la misma forma, porque estaban sonriendo y riendo, como si estuvieran viendo adorables caricaturas.

Ella alza su escopeta cuando los niños estaban por entrar, abre la puerta por completo empujándola con su pie y dispara rompiendo el espejo, los niños gritan, los bebés lloran y caen sobre sus traseros porque los grandes le sueltan.

— ¡Aléjense de los espejos! — Ordena aun apuntando a los espejos, pensaba romper más.

— ¡Mamá! — Ben quiere correr a ella pero pasa algo con el suelo de mármol de la mitad que ahora se convierte en una telaraña que cae muy hondo.

Millie grita a los bebés, y ella que los sacara de ahí pero debían mantener la calma, primero debe ir por los bebés, que se tambaleaban con peligro sobre el piso que era de madera, solo era un delgado pedazo que era lo que rodeaba a los espejos para que no cayeran.

Breaden le dispara al resto de espejos, asusta a los bebés pero no tenía más opción, Millie grita que tuviera cuidado con los bebés, como si ella no lo supiera ya, Breaden es una madre, no esa niña, la prima de su hijo le sacaba de quicio porque sentía que quería lucir pura e inocente, pero era una Hale, nunca seria así en realidad, no podía, tratar de parecer mejor no le hacía mejor, la vida le enseñara eso.

Cuando termina de romper los espejos (Cada uno haba dejado escapar chillidos de dolor muy fuertes) tira la escopeta para atrás, y con el mejor equilibrio que tiene por su entrenamiento (Era una de las mercenarias de los Hale desde que tiene 18 años) camina por la línea del suelo de madera, cuando llega a los bebés los alza en brazos uno por uno, casi pierde el equilibrio porque los bebés ya estaban bastante pesados, tiene que detenerse y pegarse a la pared tratando de calmar sus nervios pero además a los bebés, cuando se siente con nuevas fuerzas retoma el camino, por suerte la estancia era pequeña y la puerta no estaba muy lejos, al llegar al lugar seguro deja a los bebés en el suelo.

— Quédense quietos. — Le dice a los bebés, sus grandes ojos le miraban con curiosidad, ya no estaban llorando pero sus caritas estaban rojas e hinchadas, ella no quiere dejarlos, se veían tan débiles que le apretaba el pecho.

— ¡Algo está aquí con nosotros! — El grito de su hijo le obliga a dejar a los pequeños, cierra la puerta para que no fueran curiosos y que por error cayeran a la telaraña, pero no sin antes agarra su escopeta recién recargada. — ¡Mamá! —

— ¡Voy para abajo, cuidado! — Grita antes de no pensarlo mucho y lanzarse.

Aterriza en algo viscoso, los niños se habían movido para que ella no pudiera aplastarle, ellos parecían estar bien, y no ve a nadie más, pero si los niños habían dicho lo contrario era por algo, lo sabía, debían salir de ese lugar lo más pronto posible, se pone en pie apenas entre las delgadas líneas de la telaraña.

— Tenéis que escalar. — Dice con calma, ella es la adulta y debía mantenerse calmada para no asustar a los niños, podían ocurrir cosas pesadas con niños pequeños gritando y pataleando, el miedo era el peor compañero en estos casos.

— Es demasiado resbaladizo. — Dice Millie mostrando sus manos, que tenían como una sustancia pegajosa y verde entre los dedos.

— Os ayudare sosteniéndole hasta que puedan alcanzar lo seco. — Les dice, mirando a su alrededor, todo estaba muy oscuro en aquel hueco, y cuando rompió los espejos además se había ido la luz que estos daban, por lo que prácticamente ahora se encontraban a lo oscuro completo, no era problema con los niños y sus ojos súper desarrollados de werewolfs. — No miréis para abajo. — Les ordena mirándoles con seriedad, ella había notado algo debajo de la telaraña, algo rojo, pero los niños no podían saberlo.

Los pequeños asienten, sintiéndose a salvo con ella, confiaban en ella, era una madre siempre responsable, y Breaden siente la presión de eso, no comenta que pareció que algo le toco los tobillos, ni aquella mancha azul que logro captar sus ojos, en vez de eso se acelera a ayudarles, les dice como deberían escalar con más agilidad, doblar las piernas y que limpien sus manos en sus ropas, respiraran hondo y que pasara lo que pasara no volvieran sobre sus pasos.

Primero es Millie, la agarra por la cintura, luego por las piernas, por último los pies, solo la suelta hasta que la niña llega a la superficie, lanza su cuerpo hacia adelante y logra ponerse en pie en el suelo que estaba enfrente de la puerta, pero la niña no se va a ver a los bebés, ella decide quedarse para ayudar, Breaden se gira hacia su hijo.

— Es tu turno. —

— ¿Y quién te ayudara a ti? —

Breaden se agacha para estar a la altura de su hijo. — Los adultos no necesitan ayuda. — Él aun le ve dudoso. — Esta bien, lo que necesito es que me ayudes a mantener a los pequeños seguros, ¿puedes hacerlo? Tus primos te necesitan ahora más que nunca. — Ben Derek no dice nada, lo que hace es abrazarla con fuerza infantil.

Ella no quiere hacerlo pero solo deja que la abrace dos segundos, luego le obliga que le suelte y lo alza, hace lo mismo que hizo con Millie, solo que más apurada porque la cosa con ellos estaba consiguiendo hacer presión para romper las cuerdas de la telaraña, estaba tratando de hacerlos caer. Millie agarra a Ben de las manos y le ayuda en lo último, ambos por fin estaban a salvo. Las cuerdas empiezan a romperse con más rapidez ahora. Breaden se agarra de las cuerdas viscosas.

— ¡Mamá sube! — Grita su hijo, ella no puede verlo muy bien entre la oscuridad, le gustaría poder hacerlo.

Breaden logra agarrarse de las cuerdas justo en el momento que las cuerdas bajos sus pies se rompen, no cae al vacío por mera suerte, no queriendo degustarla ella empieza a escalar pero apenas lo estaba haciendo cuando algo la agarra de los tobillos, algo que se siente como un tentáculo, cuando baja la mirada no puede ver más que una mancha azul, otra vez esa mancha azul que quería hacerla caer a como diera lugar.

Ella sería su desayuno.

Alza el rostro y ve a los niños. — ¡Corran! — Grita mientras lucha contra el tentáculo, pero su agarre era muy apretado en sus tobillos.

— ¡No te vamos a dejar! — Exclama Millie, estaba tirada sobre su estómago, para tratar de alcanzarla.

Esa niña era tonta.

— ¡Buscad a Cora, ella os llevara a la salida! — Sus manos empiezan a dolerle por el esfuerzo, pero lo peor es que la cuerda en la que se estaba sosteniendo empezaba romperse.

Ben Derek estira su mano, no la alcanza, él no estaba llorando, tratando de mantener la compostura como ella le pidió, siempre fue un buen hijo, el mejor, y ella estaba muy orgullosa de su pequeño.

— Te necesito. — Dice su hijo con la voz rota.

Un Hale no debe demostrársete débil nunca, ni siquiera en el final, su pequeño era un Hale, estará bien, la familia siempre lo está.

Breaden lo mira a los ojos entre la oscuridad que les rodeaba. — Se un buen niño. — Ella se suelta y cae al vacío, todo es negro, la cosa que le agarraba pasa el tentáculo hacia sus costillas y le aprieta rompiéndole huesos con rapidez.

Lo único que ella oye es el grito de su hijo, gritándole mamá, y es todo hasta que su corazón deja de palpitar.

….

Cora tropezó contra el pecho de Liam, literalmente, y eso le hizo sentirse en un déjà vu, se aparta de él cuando ya estaba sosteniéndola de la cintura, fue como un auto reflejo, su cuerpo se estaba negando de estar al lado del infiel, porque ella es una Hale y no debe perdonar fácil, ni siquiera en los momentos difíciles y cuando ella estaba muriendo por no estar con su bebé.

— ¿Qué haces aquí? — Pregunta ella, frunciendo su ceño con confusión.

Liam le ve extrañado. — Yo debería preguntar eso. —

Cora estaba demasiado cansada para esto, vale, es una Hale, pero cuando salga de esto es que terminara todo con Liam, ahora ella tenía cosas más importantes que enojarse con él.

— He perdido a Laura. — Confiesa. — Breaden y yo nos separamos para encontrarla, pero la verdad creo que traerla fue una mala idea. —

— ¿Laura no estaba loca? — Parece confundido, hasta que inesperadamente empieza a negar energéticamente con la cabeza. — No mejor, ¿cómo han entrado? — Pregunta luciendo como un idiota.

— Por un enorme agujero en este estúpido domo. — Dice molesta. — Parece ser que a alguien se le olvido de cerrar la puerta. —

— Lo siento. —

— Solo ayúdame a encontrar a Laura y los niños. — Ella no ha podido captar el olor de su bebé, pero había tantas respiraciones que era imposible que los niños no estuvieran también.

Este estúpido laberinto no parecía tener un final, siente que ha estado caminando por horas, aunque su parte racional le dice que solo han sido unos minutos desde su llegada, ellas llegaron rápido porque Deaton les presto una ambulancia, esas cosas eran rápidas pero lo mejor es que podían encender las luces si por casualidad se encontraban con autos estorbando en su camino.

Cuando llegaron tuvieron que rodear el domo antes de encontrar la puerta, corriendo dentro, había dos posibilidades de entrada, ellas decidieron ir por la puerta de cristal ya que el ascensor no parecía racional de tortura por Adina, y además que Cora no tardo de encontrar el aroma de Liam yendo a la puerta de cristal, no la otra. Laura vio todo extrañada, pero no fue extraño, de esa forma veía al pueblo tan cambiado en la ambulancia, por eso ninguna sospecho que saldría corriendo con la botella de gasolina en manos, antes de tropezar con Liam ella estaba siguiendo el olor de la gasolina que se había vuelto demasiado fuerte con el tiempo.

Laura estaba pensando prenderle fuego a todo el lugar, su hermana estaba de verdad loca, y Cora siente tanto ese obvio hecho.

— Huele a sangre. — Dice Liam deteniéndola, su brazo estaba adelante de su cintura.

Ella se rinde de buscar a su hermana con eso. Olfatea y encuentra la sangre entre todo el desastre de olores que era el lugar, era muy pequeño el olor, apenas perceptible, por eso no puede reconocer de quien es la sangre.

Aparta a Liam y corre hacia ese olor, que era bastante apartado a la de gasolina, tal vez debería ir con su hermana antes, puede ser que por tonta le prende fue al lugar antes que todos estén afuera, pero ella quiere darle una oportunidad, Laura no estaba loca en realidad, solo… Solo tuvo muy mala suerte en su niñez, pero dijo que ahora estaría para la familia y no puede hacerle daño a la familia si eso es cierto.

Ah, como sea, ella solo quiere encontrar a su bebé, Laura tendría que esperar sí o sí, no más escusas con eso, no era una mala hermana, solo que era antes que nada madre.

La sangre resulto ser de un león que estaba muerto delante de una estancia oscura, la casa de la risa.

— Si Adina hubiera usado su creatividad en otras cosas seria rica. — Comenta ella, acercándose al león, el enemigo natural de los lobos, con el pie mueve su pata, con confianza porque de verdad estaba muerto el animal.

— No deberías estar aquí. — Dice Liam.

Ella gira para verlo. — No me puedes decir que hacer. — De nuevo no puede ocultar su enojo.

Liam se acerca. — Me preocupo por ti, ya tenía suficiente con estar preocupado por nuestro hijo, me gustaba saber que estabas lejos de esto… —

— Jack no es tu hijo. —

Él no dice nada por un minuto entero, luce herido, y a ella le gusta eso, porque él le hirió a ella, esto era poco lo que merecía, ella odiaba las mentiras, los infieles, ella lo odiaba a él.

— Jack siempre será mi hijo como tú siempre serás mi chica. — Lo dice con tal seguridad que le hace sentirse más enojada.

Ahora también odiaba la conexión de mates, la estúpida marca que tenía en su hombro, y como no sabe cómo expresar ese sentimiento ella lo cachetea con todas sus fuerzas, para borrarle esa seguridad en su arrogante rostro, él termina con el rostro de medio lado, cuando regresa a verla no parecía enojado, ni herido, parecía como resignado por lo que hizo.

Era un idiota.

No tienen tiempo de seguir discutiendo porque un grito se oye, era dentro de la casa de la risa, entran sin perder tiempo, habían reconocido aquel grito, era Millie, una vez dentro lo primero que ven son a los bebés en el suelo, Cora corre por Jack, tenía sangre seca en su naricita y eso hace que su pecho se llene de más preocupación, alza al bebé y Liam levanta a Myles, ellos parecían estar bien en lo que cabe en la situación, ella no puede resistirlo más y abraza a su hijo con fuerza, aunque con cuidado, seguía siendo un bebé después de todo, por fin tenía a su pequeño en brazos, besa su frente, las mejillas, y su bebé se recuesta en su pecho, parecía muy cansado. Liam se acerca y acaricia la espalda de Jack, ella mira a Myles, su sobrino también estaba bien, ella acaricia su cabello castaño, se parecía mucho a su padre.

— ¡Debemos salir de aquí, Millie! — El grito de Ben les recuerda donde estaban.

Liam le pasa Myles, y ella carga a los dos bebés con facilidad. — Quédate detrás. — Le pide con seriedad.

Ella asiente, apretando a los bebés en sus brazos, Liam confía en ella y sin perder más tiempo abre la única puerta aparte de donde entraron, todo estaba muy oscuro, pero sus ojos lobunos notan a sus dos sobrinos faltantes, ellos giran para verle, Millie estaba llorando mucho sentada en el suelo viendo hacia un hueco que había en el suelo, Ben Derek a su lado la agarra de los hombros, tenía cada musculo tenso pero aun así todo el esfuerzo por obligar a Millie que se levantara, los niños giran a verle asustados, pero cuando les reconocen se relajan, Millie se pone de pie y corre hacia Liam, que estaba más cerca, se abraza a él, aun llorando, mientras que Ben se acerca con más lentitud.

— ¡Algo se la comió, tío Liam! — Grita entre sollozos la única niña Hale de aquella generación.

Los adultos se ven entre ellos, cuentan a los niños, estaban todos, así que ellos deberían estar hablando de alguien más, tal vez Malia, la idea de perder a su prima le ocasiona un horrible sentimiento de vacío, por mucho tiempo solo han sido ellas las única Hale de su generación, ahora sabía que sus hermanos estaban vivos, pero la verdad ellos estaban locos, y ni conoció en realidad a Laura, cuando entre en estado catatónico ella solo era un bebé, por eso no era lo mismo, siempre en su interior sentirá que la única familia que le queda es su prima Malia.

Que hipócrita. Le dice su parte animal. Niegas de tus hermanos cuando eres igual a ellos, no saben soportar el dolor ninguno de ustedes. Eso puede ser cierto, pero Cora solo se convirtió y perdió en el bosque un año, no entro en estado catatónico de locura por años enteros, arruinando su vida por completo, su tristeza o miedo nunca llego a ese nivel de auto daño.

¿Entonces porque no perdonas a Liam cuando lo amas?

Ella no tiene respuesta para eso, pero decide pensarlo en más a fondo cuando tenga a los niños a salvo, todos estén a salvo.

— Mi mamá murió. — Dice con tristeza Ben, pero demostrándose fuerte, porque él si fue criado como un Hale, a completa diferencia de la niña llorosa entre los brazos de Liam.

Lástima, a Cora también le agradaba más Breaden que sus hermanos, era la mejor hermana política que pudo haber pedido, traga el nudo en su garganta, y le da una mirada a Liam, él levanta a la niña débil en brazos entendiéndola sin necesidad de palabras, la niña estaba aterrada y conmocionada, nunca había visto un asesinato frente a sus ojos, in directo, sin censura, ella solo tenía diez años y hasta hace poco (Un año o incluso menos) a empezó acostumbrarse a lo que ella es y las demás werecreatures que le rodean, se siente mal por su sobrina, quiere abrazarla con fuerza, sintiendo aquel lado materno que Jack despertó en ella.

Del hueco en el suelo se oye una especie de gruñido.

— Debemos irnos de aquí. — Dice, acercándose a su sobrino mayor, lo agarra de la mano pero él se suelta de ella, le ve confundida.

— Puedo caminar solo. — Responde el niño, sin ser grosero, solo estaba triste y sonaba vacío por eso.

Todos salen de la casa de la risa corriendo, saber que había una creatura hambrienta en ese lugar les pone de los nervios, Liam cierra la puerta como una barrera, una vez afuera Liam baja a Millie, ella ha tratado de calmarse, ya no lloraba y secaba sus lágrimas con sus manos, Cora nota en ese momento la sangre que tenía la niña en su vestido, de todos los pequeños era Millie la que peor se veía, entonces recuerda que aquel día la niña se enfermó, había una gran posibilidad que se desmayara o empeorara su estado de salud. Cora le pasa los bebés a Liam, y luego se acerca a su sobrina, se veía muy débil y pálida, cuando toca su frente nota que estaba muy caliente, se supone que los werewolfs no se enferman, esto debía ser una representación al estrés, cada quien demuestra su dolor de forma diferente.

— ¿Estas bien? — Le pregunta a la niña.

— Necesitamos encontrar a mi mamá Malia. — Entonces ellos se encontraron con la werecoyote, se separaron era seguro por algo malo. — ¿Ella está bien verdad? — Con cada palabra su voz suena más débil.

¿Pero qué fue lo que Adina le hizo a la niña? Parece que quiso hacerla sufrir más que al resto, en su vestido había pedazos quemados, su cabello tenía pedazos cortos (Cosas que acaba de notar ahora, cuando se acercó a la niña y se centró únicamente en ella, lejos seria difícil de notarlas), tenía marcas rojas en sus muñecas, y puntos negros en los brazos, quiere absorber su dolor, pero cuando la toca nada pasa, así que por lo menos no le dolía nada.

El olor a gasolina se hace más penetrante, las caras triste de los niños, la falta de aire que siente en ese lugar, empieza afectarle todo, sabe que tal vez debería ir en busca de Laura, Malia y Stiles (Esperaba que solo ellos eran los que estaban en ese laberinto), pero aun Adina era un peligro, estaba segura que Lydia no podía contra el hada (Si Breaden, que era mucho más fuerte que Lydia murió, no sentía que podía esperar algo bueno de la banshee), era estúpido pensar que Liam y ella podían salvar a todos, tenían a los niños y por ahora solo ellos deberían ser su prioridad, sacarlos de ese lugar era lo importante.

Se pone de pie. — Os vamos a sacar de aquí. —

— Pero mi ma…— Dice Millie.

— Stiles ira por ella. — Dice Liam antes que ella pudiera hacerlo.

Millie abre mucho los ojos. — ¿Mi papá también está vivo? — Suena tan esperanzada y adorable, Cora no tiene ni idea donde pudo sacar eso, la familia normalmente no era así.

Ben baja la mirada, esto debe ser difícil para él, seguro está feliz porque los padres de su prima están vivos, pero él acababa de perder a su única madre y padre que alguna vez ha conocido, lastimosamente Ben ha tenido que pasar por lo mismo que paso su padre y sus tías, quedar huérfano siendo apenas un niño, ahora era la responsabilidad de sus tías, como ellos fueron la responsabilidad de Peter.

— Ellos estarán bien, lo que ahora necesitamos es que ustedes lo estén. — Habla ella, mostrándose como la adulta para que le hicieran caso. — ¿Van hacernos caso? —

Los niños asiente con la cabeza, ellos no eran tontos, sabían que las cosas se volvían más feas con cada minutos que pasaban en ese laberinto, si no querían que alguien más muriera entonces debían salir de ese lugar lleno de trampas.

Cora los guía a la salida (Se había concentrado para no olvidar el camino, su memoria olfativa ayudo mucho con eso), Millie agarro la mano de Ben, y él no la alejo a ella, los niños miran el león muerto con miedo, Cora les obliga a correr sin mirar a ningún lado, solo al frente, siempre adelante, ignoraban los ruidos extraños y los olores penetrantes, la puerta estaba abierta, tanto la del miedo como la de entrada/salida, la beta no puede evitar sentirse muy relajada cuando ya están afuera de ese horrible domo, el aire frio le gusta, incluso le gusta la nieve mojando sus zapatos.

Cora se quita su abrigo y se lo pasa a los niños, debían compartir, pero Ben niega y opta dárselo por completo a Millie, ya que estaba temblando más que él. Cora agarra a los bebés, Liam se quita el abrigo y lo usaba como manta para los bebés, se mueven incomodos, pero ella no deja que se destapen, solo faltaba que ellos también se enfermaran.

— ¿De quiénes son todos esos autos? — Pregunta Liam, viendo hacia el bosque.

Cora gira, estaba la patrulla donde ellas llegaron, le ordena a los niños que entraran en ella, era caliente y además estarán seguros por si algo sale, les deja a los bebés, y cierra la puerta, queda afuera junto con Liam, ambos miran los otros tres autos desconocidos (No contaban a la camioneta en que llegaron Alyssa y Parrish), uno era un convertible amarrillo, el otro auto la patrulla del sheriff (El papá de Stiles, eso les deja bastante sorprendidos) y el otro carro es donde Carla llevo un par de veces a Sean en las citas de juegos de los niños.

— Tenemos más invitados inesperados. — Dice, girándose para ver a Liam. — Adina sabe cómo llamar la atención. —

Él la mira. — ¿Qué hacemos ahora? —

— No pienso separarme de los niños otra vez. — Responde con seguridad.

Liam se acerca y la abraza, ella estaba muy cansada para seguir peleando, por eso no lo aparta, deja que la haga sentir cálida, apoya su rostro en el pecho de él, odia la conexión de mates, pero era agradable tener una conexión tan profunda con alguien en momentos tan oscuros como esos, ni siquiera el amanecer le hace sentir tan relajada como el simple abrazo del amor de su vida le hace sentir.

— Vamos a estar bien. — Susurra Liam, sus manos subían y bajaban por su espalda, ella pasa sus brazos por la cintura de él, y se acerca más.

Ella cree en él, porque era la esperanza era lo único que les quedaba. Ellos se mantienen cerca de la patrulla, por si algo pasaba no perderían tiempo y arrancaran sin perder tiempo, pero a la vez se mantiene alerta por si alguno de los suyos salía, irían enseguida a ayudar en lo que pudieran, pero no iban entrar, simplemente no podían hacerlo una vez más.

Ese lugar era una locura, y eso que no habían visto ni la mitad, por suerte fue así.

….

Adina lo estaba logrando, estaba escapando de la banshee, noto que la banshee no termino de caer por las escaleras como ella, pero cuando llego al final ella no se atrevió a voltear para ver qué pasaba, podía sentir que había más personas presentes de todas maneras, por eso abrió la puerta y salió cojeando y con un horrible dolor en su brazo, donde Lydia logro hacerle daño, hacía mucho tiempo ella no sangraba o sentía dolor, así que esto le había afectado bastante.

Cuando se acerca a la salida nota que la puerta estaba abierta y asomándose con cuidado ve a dos de la manda afuera, uno de esos era un Hale, Cora Hale, ahora no podía salir porque le notarían, solo le queda la opción de esconderse en su bunker, pero la puerta de él estaba dentro del laberinto, se insulta a si misma por no haber puesto una entrada o salida de emergencia mejor, pero es que en este momento ella pensaba que todos los Hale deberían estar muertos, nunca imagino que Lydia le haría una trampa tan buena.

Entra al laberinto con cuidado, conocía todos los lugares de su creación por supuesto, pero debía andar con cautela porque no quería encontrarse con nadie estando tan débil, era una derrotada segura, y Adina no podía perder, no era justo, los Hale eran personas peores que ella, y aun así parecía que siempre lograban ganar, cuando no estaba bien, cuando ella si merecía algo mejor.

Todo estaba bien, hasta que la injusticia de la vida le alcanza, no se encuentra con algún Hale por lo menos, queda momentáneamente congelada por encontrarse con Kate Argent luego de tanto tiempo, años enteros, la última vez que vio a Kate apenas tenía 17 años, más o menos.

— ¿Adina? — Pregunta confundida, era entendible que no le reconociera con facilidad, estaba hecha un desastre de sangre, sudor y moretones.

— ¿Tu padre te mando sacarme de este lugar? — Se relaja con esa posibilidad.

Kate sonríe con malicia, alza el arma que siempre llevaba con ella, algunas cosas nunca cambian. — No te creas tan suertuda. —

Fue así como empezó otra batalla de pesadilla, Kate le dispara en el estómago y un brazo, pero no le duele, parece que había vuelto a la normalidad, tampoco sale sangre, solo la sustancia negra que se había convertido su cuerpo por la magia oscura que habita en ella, logra quitarle el arma a la cazadora con sus propias manos, no podía usar magia o se debilitaría más, la lucha cuerpo a cuerpo nunca fueron lo suyo, pero sabe defenderse, solo que Kate es mucho mejor por supuesto, una cazadora experimentada, Kate la empuja tan fuerte que ella se golpea contra una pared, su cabeza vuelve a dolerle demasiado, por suerte su cráneo no era fácil de romper.

— ¡Adina! —

Genial, ahora Lydia también se unió a su mini fiesta, no tenia de más, si quería salir de esta deberá usar magia, empuja a Kate lejos de ella, mira a Lydia, estaba acercándose demasiado, en su lista de más peligro para ella estaba la banshee en primer lugar, usara un hechizo oscuro para matarla definitivamente y aprovechara eso para escapar de Kate, que ahora estaba ocupada tratando de ir por su arma tirada en el suelo, murmulla el hechizo en voz baja, Lydia se acerca con rapidez, sus ojos brillan ante la decisión de matarla, Adina se siente intimidada por ella como nunca antes lo estuvo por alguno de sus enemigos.

Alza su mano cuando está terminando el hechizo verbal, apuntando directo a la banshee.

— ¡Lydia cuidado! — Grita Kate, oh, ella la conocía a pesar de tanto tiempo.

Un humo negro sale de su mano, se acerca a Lydia, que se detiene enseguida, pero no tiene tiempo de alejarse de su inminente muerte, Adina empezaba a sonreír cuando Kate llega a su visión inesperadamente, se pone en la mitad y el humo negro la rodea a ella y no a Lydia, Kate grita porque el humo estaba dejándola sin sentidos, incluido poder respirar.

— ¡Estúpida! — Le grita a la cazadora, aunque en ese momento ya había caído al suelo muerta, no podía oírle definitivamente.

….

Natalie Martin se detiene y su marido lo hace también, para observarla con cierto miedo, solo estaban ellos dos, porque cuando entraron al domo, Melissa decidió investigar el bosque, para buscar a Sean, mientras que ellos entraron y fueron al laberinto, Kate se alejó de ellos en medio camino, porque decía le frustraba lo calmada y lento que caminaba ella, pero no era su culpa, Natalie debía esperar que las voces le dijeran que se supone debería hacer en ese lugar.

— ¿Sientes que alguien va a morir? — Pregunta Noah, acercándose, todas esas paredes grises de concreto estaban empezando molestarle demasiado, no parecía haber un inicio o final, y no han podido encontrar a nadie, pero sabían que estaban sus hijos, pudieron ver muchos autos afuera (Bueno, solo tres y uno era una ambulancia, pero era algo).

Natalie mira a su esposo. — No es solo un sentimiento. — Corrige. — La muerte se ha llevado muchos hoy. — No había guerra sin bajas, siempre lo supo, pero también siempre es triste.

Se oyen gritos bastante lejos de ellos, Noah la agarra de la mano y juntos corren hacia esos ruidos, Noah aun llevaba el lanzallamas (Esa arma la tenía Kate en su auto, porque un cazador siempre tiene armas de todo tipo en sus autos) en la otra mano, estaban preparados para todo esta vez, porque se sentía que solo ellos, los de la manada original, eran los únicos que podían acabar con Adina Parker.

….

Alyssa Palvin era la chica que llegaba justo a tiempo, o al menos parece que se convirtió en eso para la manada, porque primero abrió la puerta para ellos, y luego llego en el momento que Lydia estaba a punto de perder la conciencia, o peor, a punto de morir, Parrish le siguió en todo momento, al subir por el ascensor llegaron a una habitación que estaba hecha un desastre, muchas pantallas rotas, sillas en el suelo, sangre en las paredes, vidrios peligrosamente regados por todos lados, pero no había nadie, Alyssa utilizo su nuevo poder descubierto (El mismo que uso para abrir el domo), consistía de rastrear el hechizo utilizado sobre lo que sea, no sabe cómo lo logro, solo paso, como todo lo que implicaba su magia descubierta hace solo un año.

Alza su mano y mentalmente dice "Muéstrame aquello que no se ve", con la mirada recorre el pequeño lugar, y solo ella puede ver el humo negro que hay a un lado del ascensor, es muy pequeño, pero por lo menos ahora sabe por dónde probablemente Adina escapo, se acerca a ese lugar y con su magia obliga la puerta secreta abrirse.

Parrish era el mejor compañero para una bruja, se mantiene en silencio, dejándola trabajar sin molestas preguntas, solo que no le gusta del todo porque lo siente como su guardaespaldas, él no era su empleado, no le era nada, y debería dejar de comportarse como un dócil esclavo, eso le hacía sentir incomoda a su lado, que pareciera que viviera solo para servirle a los demás, eso no debería ser malo, pero con Parrish de verdad lo parecía.

Ellos cruzan esa puerta justo en el momento que Adina se lanza por las escaleras junto con Lydia, eran muchas escaleras en la que seguro que Lydia se rompería algo, Alyssa pasa la mano adelante y con su magia forma una burbuja alrededor de la banshee, deteniéndola en medio camino, la hace levitar y la deja en el suelo al lado de ellos, el inicio de las escaleras, la bruja joven se agacha y controla los signos vitales de la banshee, estaba bien en eso, pero el aspecto físico de ella no, posa su mano en la cabeza pelirroja, su mano brilla en dorado y Lydia vuelve a la completa normalidad, abre los ojos y luego de parpadear mucho se sienta en el suelo.

— ¿Dónde está Adina? — Pregunta la banshee, mirando de un lado a otro, la hada no estaba en ningún lugar obviamente, Lydia se gira a verla molesta. — ¡Has dejado que se escape! —

— Alyssa ha salvado tu vida. — Dice Parrish, molesto con Lydia por ser desagradecida.

Lydia aleja las manos de la bruja con brusquedad, mucho más molesta que el guardia de seguridad, Alyssa baja la mirada, avergonzada consigo mismo, aunque supone que no debería estarlo, no hizo nada malo además de tratar de salvarla, supone que esto es lo que le depara la vida por ser hija de Adina Parker, nunca hacer nada bien para los demás, solo ser una… Que tonta era, ha estado pensado mal sobre Parrish cuando ella era igual que él en realidad, ambos eran esclavos por sus pasados.

— ¡No necesitaba que me ayudaras, necesitaba que detuvieras a Parker! — Grita Lydia, poniéndose en pie. — ¡Nunca eres de ayuda, bruja! — Empieza a bajar las escaleras. — Haber pedido que te trajeran fue mi peor error… —

— ¡Alyssa es la única que puede matar a Adina! — Grita Parrish.

Lydia se detiene y gira para verlos ahora si impresionada, mientras que Alyssa mira a Parrish molesta, esto era un secreto que de verdad esperaba mantenerlo como eso, nunca pensó que el servicial y siempre amable Parrish seria quien le traicionaría.

Alyssa hablo de esto con Deaton y Marin, Parrish estuvo presente porque él parecía ser la mano derecha del médico, ella confeso su miedo a sus padrinos, eran lo más cercano a unos padres que ha tenido, así que sentía que solo a ellos podía decirle todo, Marin le dijo que no tenía que hacer nada que no quisiera, estar bien no querer matar a tu propia madre, pero Deaton dijo algo diferente, trato de convencerla para que si lo hiciera, porque era lo mejor para todos, Adina era mala y un millón de cosas más, pero eso aún no la convencía para poder hacerlo.

"— ¡No quiero! Si yo la mato seria ser como ella… ¡No quiero ser como mi madre! ¡Salvo vidas, no las destruyas! —" Había gritado ella a Deaton, antes de salir de la habitación y esconderse en el baño por varios minutos.

— ¿Qué quieres decir con eso? — Pregunta Lydia, eso le recuerda donde estaba, y porque estaba recordando aquello en primer lugar.

Alyssa mira a la banshee. — Yo…— Se odia por ser tan débil en ese momento, por eso traga en seco y se endereza. — Es algo que vi en mi recuerdo, como las brujas son muy odiadas por el resto de creaturas, ellas hicieron un hechizo donde solo una del mismo grupo podría matar a esa bruja, como Adina es una hada no tiene un grupo de brujas, así que solo la puede matar alguien de la familia. —

Lydia sonríe, sorprendiéndoles a ambos. — Eso tiene sentido, gracias Alyssa, por fin has servido de algo. — Ella baja el resto de escaleras, dejándoles sin más.

Alyssa se gira molesta hacia Parrish. — No debiste decir nada, no era tu asunto. — Le recrimina al guardia de seguridad.

— Dijiste que no eras mi jefa. — Dice Parrish, de forma retadora, luego de unos segundos se muestra derrotado. — Está bien, lo siento, pero odio la arrogancia de Lydia. —

Ella suspira, estando de acuerdo con él, es la primera vez desde que se conocen. — Ya somos dos. — Responde, antes de bajar las escaleras para empezar un nuevo perseguimiento.

¿Cuándo iba acabar todo esto? Ella empezó a sentir muy agotada, en especial porque nunca antes había usado tanto sus poderes.

….

Laura Hale lanza el tanque de gasolina cuando ya estaba vacío, saca la caja de cerrillos del pantalón que Deaton le dio, en realidad no camino mucho el laberinto, solo paso por los lugares que se aseguró estaban vacíos (Sus sentidos werewolf aún funcionaban muy bien), no quería hacerle a nadie que no lo mereciera aunque también quería acabar con todo esto lo más pronto posible, si no se encontraba con Adina Parker sería mucho mejor.

Sabía que el hada estaba dentro del domo, la podía oler, sentir su corazón, todo en ella era muy detallado con Adina porque por muchos años el miedo hacia esa mujer le hizo conseguir una obsesión, y esa obsesión le ayudaba a reconocer cosas en Adina que el resto no podría, ni siquiera porque han crecido al lado de ella, Laura podía ver más que el resto, y era porque ella es la verdadera alfa, el poder le correspondía a ella luego de la muerte de Peter, no a la tal Malia, las chicas le contaron bastante de aquella coyote, y su madre tenía razón, los coyotes solo son problemas.

Es por eso que Laura luego de asegurarse que ni Cora o Breaden estuvieran presente (Sus latidos del corazón ya no estaban dentro del domo, eso debe ser buena señal claramente), no pierde la oportunidad de dejar caer la cerrilla encendida sobre la gasolina en el suelo, sabía que había más personas presente, pero las que le importaban ya no estaba adentro, por lo que no se preocupa por sus acciones, Adina seguro morirá con esto (Adina es mitad bruja, por lo que el fuego es definitivamente su debilidad más obvia), el humo no dejara que use sus poderes para poder escapar, y si la tal Malia moría entonces Laura ahora sería el alfa, sería una ganancia extra, definitivamente Laura sabía que ella podía hacer un mejor trabajo cuando de la familia y la manada, fue criada para esto, siempre se dijo que Laura Hale seria la heredera.

Las llamas se alzan sobre ella con rapidez, la chica sonríe viendo el fuego siguiendo el rastro de gasolina, mete sus manos en los bolsillos del pantalón y ella sale sin problemas (Había dejado la entrada del laberinto como el último lugar de echar la gasolina, para así poder salir con facilidad), estaba segura que los intrusos no podrían salir de esa, y eso estaba bien, porque en la guerra se vale la perdidas, no todo podía ser felicidad.

Esa clase de final no existía.

….

— ¡No ha funcionado Allison! — Grita Scott al teléfono, con tal desesperación que parece loco. — ¡¿Ahora que hacemos?! —

Kira siente que no puede respirar en ese momento, tiene que salir de esa cabaña y ella lo hace.

Allison no había podido llegar hasta ellos porque en el bosque se encontró con su primo menor, Sean, congelándose debajo del tronco de un árbol, era increíble pero ellos no le habían notado cuando estaban caminando en el bosque en busca de esta cabaña, por suerte Allison lo noto, como el niño estaba temblando y era probable que enfermera gravemente ellos le dijeron que entendían que lo mejor sería que le llevara al auto, para que pudiera calentarlo, mientras podría decirle que podían hacer para apagar la bomba por teléfono, en todo momento Kira resiste las ganas de preguntar por Isaac, porque la bomba parecía ser más importante que sus sentimientos, pero ella sospecha que algo malo ha pasado con su prometido, era obvio, porque si no entonces él ya hubiera venido por ella, ¿no? No quiere pensar negativamente, pero no puede evitarlo tampoco, sentía que estaba cerca de la histeria en ese momento.

La beta enamorada de Scott estuvo dándoles ordenes desde el teléfono, eran simples de hecho, cortar los cables necesarios para apagar la bomba, como no tenían ligeras Kira uso su katana cinturón, con la punta de esta y cuidado corto el cable rojo, luego el amarrillo, y por último el azul, solo el verde era el peligroso y no deberían tocar, la decepción les embargo cuando luego de cortar el ultimo cable el reloj seguía corriendo.

Solo quedan 3 minutos ahora.

— ¿Cómo que una bomba mágica? — Pregunta Scott incrédulo, seguía adentro de la cabaña pero gritaba tanto que ella podía aun oírle muy fácil. — Un plan B de su plan B… Adina es precavida. — No lo dice como halago, de hecho suena mucho a una grosería en su tono de voz. — Bien, estamos perdidos. — Fue la primera vez que oyó a Scott ser negativo, rendirse, y eso que era el alfa verdadero.

Vale, lo sabe, las cosas estaban feas e parece que hicieron todo lo posible para evitar una muerte horrible de ellos y muchas otras personas inocentes, pero Kira no necesitaba esa negatividad extra, ya era suficiente con ella estando embarazada en el momento menos oportuno de todos, su vista viaja a su vientre, ella no ha querido encariñarse con el feto, porque no sabía si el embarazo iba llegar al final o no, no encariñarse era lo mejor, pero en aquel amanecer helado ella no puede resistirlo más, posa sus manos en el vientre aun plano, por mucho tiempo se creyó seca por dentro, pero una nueva vida crecía dentro suyo, lástima que no tenía más opciones.

Se seca las lágrimas rebeldes que lograron salir de sus ojos antes de entrar a la cabaña, Scott estaba hablando con Allison aun, pero cuando nota su presencia gira para verla, le ve de verdad, porque él parecía poder leer su mente, o lo más seguro es que él lo sabía desde el principio, como el buen detective de FBI que era busco información de ella y de la creatura dentro suyo también, su poder, asegurarse si era un peligro o no, Scott lo sabe y por eso baja el celular y le da una mirada negativa.

— No. —

— Es lo mejor que tenemos. —

— Piensa en tu bebé. —

— De todas maneras no creo que podríamos sobrevivir a esto, si lo hago entonces al menos otros pueden vivir, Millie y los niños son inocentes, sus vidas es suficiente para mí. —

Scott se acerca, olvidando por completo a Allison que gritaba en el teléfono porque le informen que estaba pasando, de hecho él deja caer el celular al piso para poder poner sus manos en los hombros fríos de ella.

— Debe haber otra manera. — Dice desesperado. — Seguro que el domo tiene algún bunker, no creo que Adina se pusiera en peligro…—

— Solo nos quedan dos minutos. — Responde, alejándose de él. — Y el domo no está a dos minutos de aquí. —

— Kira... —

— Lo he decidido. — Empezaba a enojarse, por lo que dice con cierta brusquedad aquello. — No me hagas hacerte daño, lo mejor es que te quedes en silencio y lejos de mí. —

Ella era una Kitsune, podría derrotarlo si quería con cierta facilidad, porque ellos nacieron para la lucha sin importar que, mientras que los lobos solo para sobrevivir, él solo puede bajar la mirada, estaba molesto, pero se aparta de su camino en silencio.

Kira camina hacia la bomba, como kitsune eléctrico ella tenía el poder de absorber cualquiera energía, mágica o no, pero como era una bomba tan poderosa absorber la energía era imposible para su cuerpo, menos en su estado debilitándole, por lo que ella tenía que sobrecargarla bajo control, la energía controlada haría que la presión de la bomba fuera mucho menor, una vez afuera esa energía la absolvería su cuerpo, haciéndole daño únicamente a ella, y tal vez un poco a la cabaña, pero era mucho mejor que el pueblo.

Es fácil Kira. Se dice mentalmente. Es como cuando explotabas bombillos por diversión. Esperaba que fuera así por lo menos.

Posa sus manos sobre la bomba, quedaba poco tiempo, el aparato antes frio se calienta poco a poco, hasta que parece una fogata, muy caliente, la energía llega a su mayor potencia justo cuando quedaba dos segundos, no explota, se detiene pero a la vez no, los brazos de Kira arden, ella tiene que cerrar sus ojos con fuerza cuando empieza a dolerle el cuerpo, chispas salen de la máquina y aterrizan en ella, cualquier parte de su cuerpo, quemándola pero eso nunca le ha dolido en realidad, la luz de la cabaña parpadea hasta que finalmente los bombillos explotan, sus piernas tiemblan, faltaba poco, la bomba llega a su mayor calor, todo estaba saliendo bien, no importaba que ella estaba quemándose por dentro ante tanta energía, esta era la idea inicial, el problema es que cuando falta lo último para absorber Scott la agarra de la cintura y la jala lejos de la máquina, cuando la suelta explota la bomba, Scott no la suelta en ningún momento, ni siquiera cuando las llamas y la fuerza le lanzan lejos, la puerta se rompe por sus cuerpos, terminan sobre fría nieve, una al lado del otro, pero aun los brazos del alfa sobre su cintura.

Si ella había absorbido toda esa energía negra ella hubiera muerto, Scott no lo podía permitir, por eso le dejo absorber la mayoría y cuando le vio débil decidió alejarla, el chico bueno no estaba dispuesto a sacrificar a nadie, era listo, supo que la bomba explotaría pero que gracias al trabajo inicial de ella no sería tan fuerte ahora, y tuvo razón, la cabaña estaba en llamas por completo, cuando esa cosa exploto hizo un gran ruido y algunas llamas llegaron bastante alto que no tardaron en evaporarse, pero además de ese desastre ellos estaban vivos, el resto del pueblo también, la manada igualmente.

Alza un poco su cabeza y mira a Scott, estaba respirando agitadamente y tenía quemaduras en varias partes de su cuerpo, las cuales no deberían demorar en sanar, él estaba bien pero agotado, el su cabeza en la fría nieve, la cual se siente bien en la piel caliente de la chica.

— ¿Mi bebé…? —

Él abre los ojos y la mira, su agarre sobre ella se afloja, de hecho aleja uno de sus brazos, lo posa sobre su propio estómago, no quería incomodarla tocando de más. — Su corazón aun late. —

Ella quiere llorar de felicidad con eso, pero se resiste no queriendo hacer una escena, en vez de eso, como aún estaba agotada, posa su cabeza en el hombro de él, y su mano se entrelaza con la mano del alfa, los copos de nieve aterrizan sobre ellos, mojando sus ropas un poco, pero no podía importarle menos en ese momento.

En un murmullo ella dice; — Gracias. —

Scott solo aprieta su agarre como respuesta.

….

Melissa no había logrado encontrar a Sean Argent, y con pesar tuvo que regresar por sus pasos hacia el domo, nunca espero que esa decisión haría que se encontrara con Cora Hale, Liam, Allison y el resto de niños, incluido Sean, Allison le explico bastante rápido que había encontrado a su primo en el bosque, no muy lejos del domo, pero estaba escondido, será por eso que Melissa no pudo encontrarlo.

Ella se ofreció a revisar a todos los niños, los jóvenes se lo permitieron, confiando en ella enseguida, Melissa entro a la ambulancia y luego la cerro detrás de ella, para que no entrara frio, eso podría hacerle daño a los pequeños.

Conoció a los nietos de su mejor amigo, Millie y Myles eran hermosos, reviso al bebé, estaba perfectamente, ningún rasguño, dolor, era un werewolf por completo ahora, pero con Millie no fue lo mismo, tenía pocas herramientas con las que trabajar, pero reviso el pulso de la niña, le tomo la temperatura, y oyó sus latidos del corazón, con tan poco era imposible dar un resultado seguro, pero parecía que Millie sufría de cardiopatía congénita (¿Cómo un werewolf podría tenerlo? Ella quería saberlo también, hasta hace poco pensaba que los werewolfs no podían enfermarse con nada), Melissa le dice que se calme, o su corazón no aguantaría más, ella necesitaba un mejor tratamiento que eso claramente.

Ben Derek estaba bien también, pero parecía tener algún trauma por su silencio profundo, no le dijo ninguna sola palabra. A Sean casi le da hipotermia, había salido la casa en pijama, sin un buen abrigo era de entender su estado, pero él dijo que quiso encontrar a la manada para poder ayudarles, Melissa opta por ponerle su abrigo junto con el de Allison, tratando de hacerlo entrar en calor lo más pronto posible, pero de verdad deberían llevarlo a un hospital, eso también era para Jack, que de vez en cuando sangraba por la nariz y lloraba adolorido, no pudo descifrar que le pasaba a ciencia cierta.

La mayoría de estos pequeños han salido muy heridos, cuando eran lo más inocentes en el asunto, ella se siente horrible con eso, la injusticia, le dice a los niños que se mantengan en calor mutuamente, antes de salir de la patrulla, su gesto sombrío alerta a Liam y Cora enseguida.

— Ben y Myles están bien. — Dice, tratando de dar un punto bueno antes. — Pero el resto necesita atención más especializada. —

Allison estaba gritando a su teléfono unos metros lejos de ellos, para que los niños no le oyeran, en ese momento del domo sale una chica, la paciente especial de su jefe, verla de pie y pareciendo normal le da un shock inicial a Melissa, la chica corre hacia ellos, Cora camina hacia su hermana, en medio camino una explosión se oye un tanto lejos del lugar, les asusta y por instinto se tiran al suelo (Menos Allison), aunque se ponen de pie enseguida cuando miran el humo entre los árboles, estaban lejos de eso, no podían hacerle daño.

El celular de Allison cae de sus manos, sus ojos no se despegan de aquel humo, hasta que suena bombillos romperse en el domo, Cora agarra a Allison y la arrastra lejos del domo, aunque en realidad no estaban muy cerca, el techo de cristal hace sombras anaranjadas y por la única puerta (Que nunca se cerró) sale humo espeso.

Cora enojada camina hacia su hermana, mientras que Allison muerde su mano, tratando de ahogar el grito que su pecho quiso dejar salir.

— ¡¿Laura que hiciste?! — Grito Cora, agarrando a su hermana mayor de los hombros con enojo. — ¡Adentro seguían Malia, Lydia y Stiles! —

Melissa se tapa la boca con una mano, impresionada, sus ojos se llenan de lágrimas cuando recuerdan que también en ese lugar habían entrado Noah, Kate y Natalie, sus amigos de la adolescencia, su manada, quiero decírselo al resto, pero no encuentra su voz.

— ¡Lo siento, no lo sabía! — Grita asustada Laura. — Luego que note que ni tu o Breaden estaban supuse que habían logrado sacar a todos. — Parecía una niña pequeña, cuando incluso era mayor que Cora. — ¡Lo siento tanto! — Llora con fuerza.

Melissa se siente horrible ver como atacaban a una chica con problemas mentales (No cree que ha sanado de un momento a otro por completo), por eso se acerca y hace que Cora la suelte, la beta lo hace, molesta se aleja, Liam se acerca a ella y la abraza, Cora llora sobre su hombro, mientras que Allison no puede quedarse quieta más, ella corre hacia el domo decidida hacer algo.

Ellos no podían impedirle nada, pero tal vez si los que salen del domo podrían.

….

Lydia lo logro, luego de la muerte de Kate no tuvo tiempo de sentirse mal por eso, pero si reacciono rápido para revisar el cuerpo, en una bota encontró algo que serviría, una daga muy afilada, se levanta con la daga empuñada en su mano.

— Por favor, Lydia. — Dice entre jadeos de dolor el hada. — No tenéis que hacer esto, os juro que no voy hacer nada que os dañe nunca más, pero por favor no me matéis. — Suplica, en el suelo, arrastrándose hacia atrás con sus manos, porque luego del hechizo de muerte ella quedo muy debilitada, eso era poder muy elevado, un movimiento de desesperación y miedo, no era nada de la Adina lista de hace unas pocas horas atrás.

Lydia camina hacia ella despacio, tomando su tiempo, porque era algo que estaba disfrutando muy en el fondo, el miedo en el rostro del hada era asombroso. — Mira esto como un favor. — Empieza la banshee con voz suave. — Ambas sabemos que esas creaturas con las que hiciste el trato en que fallaste vendrán por ti, y te darán una muerte con más dolor que la que yo quiero para ti ahora mismo. — Llega hasta al hada, se sube sobre el estómago de ella, cada pierna a cada lado de la vieja, impidiéndole un escape de nuevo. — Sé que mientes, las hadas son buenas haciéndolo, después de todo no son más que bichos súper desarrollados. —

Adina pone sus huesudas y oscuras manos sobre las piernas de ella, trata de apartarla, pero no puede, con cada minuto que pasaba se debilitaba más, incluso solo por hablar, esto ya era una victoria segura para la banshee, por eso alza la daga, Adina grita que no, pero Lydia empieza a bajar, cuando en medio camino se detiene.

— ¡Lydia! — Gira sobresaltada la cabeza, pero no se aparta del hada ni baja la daga, quien había gritado era Alyssa Palvin (Detrás de ella Parrish) Lydia se pone tensa, pensando en la rubia como la traidora que ahora vendría tratando de salvar a su madre.

— ¡No te acercáis! — Dice la banshee de forma amenazante.

Alyssa pone las manos adelante, pero no para hacer algún hechizo, era una señal de paz. — No la matéis, si lo haces solo te convertirás como ella. — Era un tanto tarde para eso, la verdad es que Lydia tenía mucho del hada, solo que había escogido hacer el bien por sí misma, porque Lydia después de todo si fue amada desde el principio. — Adina debe pagar por lo que hizo, pero no puedes hacer justicia con tus propias manos…—

— No existen prisiones para hadas. — Responde molesta. — Y no os metéis en esto, vos no sabes ni la mitad de daño que Adina le hizo a la manada. —

Siente al hada moverse debajo de ella, Lydia la aprieta más fuerte con las piernas, haciéndola gemir por el dolor en las costillas, la banshee disfruta tener el control al fin.

— Matar no esta bien. — Intenta una última vez la bruja joven. — Nunca es la opción correcta. —

Lydia nota que la rubia quiere de verdad hacer lo correcto, era mejor que Adina, incluso que ella, era increíble pensar que las tres eran familiares, Lydia y Adina se parecían mucho más, la banshee baja la mirada, la hada aterrada buscaba en su mente una forma de salir de esta, unos minutos más y ella podrá hacer algún otro hechizo, era ahora o nunca, mira Alyssa antes, luego de nuevo al hada, esto era lo mejor para todos, incluso para Adina, ya había sufrido mucho estando viva, tal vez ahora encontraría la paz que por culpa de su madre nunca pudo tener.

— Lo siento. — No está segura a quien se lo dice en realidad, Adina se rinde y cierra los ojos, esperando su final, la banshee también cierra los ojos y sus manos parece bajar en cámara lenta, aterrizando en el corazón de su mentora.

Fue así como acabo, toda aquella pesadilla de Adina llego a su final, y ellos habían ganado al parecer, se sentía tan irreal, Lydia vivió tantos años bajo esta presión, y ahora que acabo no sabe que debería hacer, abre los ojos, sus manos estaban manchadas de la sangre de su familiar lejano, la daga clavada muy en el fondo en el pecho, a pesar de eso Adina con los ojos cerrados parecía en calma, como no puede recordar haber visto antes, la banshee suelta la daga, pero la deja dentro de la vieja, sus manos tiemblan, ella se limpia la sangre en su falda, y con lentitud se pone de pie, estaba respirando con normalidad, pero todo era diferente ahora, lo sabía.

No más guerra, no más peligro, su Malia no estará en más odio inmerecido, Lydia lo logro, pero aun es difícil creer que todo realmente acabo.

Pasos se oyen, de una esquina entran su madre y su padrastro, se detienen demasiados sorprendidos por los dos cuerpos en el suelo, dos de sus ex amigas de la escuela secundaria muertas de formas grotescas, luego la miran a ella, con sus manos llenas de sangre apretadas sobre su falda, no son capaz de decir nada, no se sentía lo correcto de hacer, pero a Lydia no le gusta el silencio, no cuando desde hace años no tenía aquello.

— Han sido tres. — Le dice ella a su madre. — Cuatro, contando con Adina. — Natalie le mira sin mostrar sentimiento. — ¿Son buenos números? — Era algo que oyó la banshee mayor preguntarle a Peter luego de misiones.

Alyssa no lo resiste más, el descaro y frialdad de esas personas, sale corriendo de ese lugar, por donde llego, Parrish mira a Lydia una última vez antes de seguir a la joven bruja.

Su madre asiente con la cabeza luego de unos segundos, se acerca y luego la abraza, Lydia no puede devolver el gesto. — Hiciste lo que tenías que hacer. —

Lydia aprieta los dientes. — Lo sé. — Termina por decir al final.

Ella de verdad lo sabía, no era Batman con un estúpido código, mismo código que le provoca mucho dolor a Gotham, debió matar al payaso en la primera oportunidad que tuvo, como ella hizo con el hada, no se arrepentía por lo que hizo, pero estaba consiente que estuvo mal, y eso era bueno, no quería ser como Adina por completo al menos.

Natalie se aleja pronto, gira para ver a su marido esperando incomodo al lado del cuerpo de Kate (Le reviso para asegurarse de que no pudiera hacer nada para ayudarla). — Dame el lanzallamas. — Ordena Natalie con una voz de mando que nunca antes había oído Lydia.

Noah Stilinski no duda en hacerlo, ya estando en la mano de la banshee mayor lo enciende e incinera el cuerpo de Adina, Lydia estaba confundida con eso, pero su madre habla antes de que pudiera preguntar de todas formas.

— Solo es una medida de prevención. — Dice, moviendo el lanzallamas de un lado a otro en el cuerpo de la maltratada hada. — No queremos que de alguna forma logre volver. —

Era mejor ser cauteloso, es cierto, a Lydia aun le faltaba ser perfecta en esto de acabar con tus enemigos. Su mamá estaba aún en esa labor cuando las luces parpadean y de pronto los bombillos explotan, su madre tira el lanzallamas y se acerca para protegerla con su cuerpo, cuando ese se detiene suena algo extraño que ninguno de ellos logra descifrar.

— ¡Debemos salir ahora! — Grita Noah. — ¡Hay fuego viniendo de esa dirección! — Señala por el tercer camino del lugar donde estaban.

Natalie la agarra de la mano y la jala antes de que pudiera ver qué pasaba con detalle, los tres corren hacia la salida, ella no había memorizado el camino ante la apuración de encontrar al hada, pero ellos sí y por eso lograron llegar sin problemas, se encuentra con Alyssa y Parrish en la puerta de cristal, no dicen nada pero se ven más relajados al verlos bien.

Una vez afuera ella definitivamente no puede creer que todo ha acabado.

….

Stiles encuentra a Malia en la mitad del laberinto, con un enorme pedazo de cristal en su mano, lo estaba presionando sobre su cuello, lista para hacerse daño ella misma, ella estaba de espaldas, por lo que él se acerca con cuidado, no queriendo asustarla.

— Lo siento, no quería hacerlo, lo siento. — Dice su mate, llorando con desesperación.

— Malia. — Él la llama cuando no puede más. La chica gira sobre sus talones para verle, su rostro estaba lleno de lágrimas, tan triste que le rompe el corazón a Stiles solo verle a los ojos hinchados y rojos. — Baja el vidrio por favor. — Tiene sus manos adelante, pero no se atrever hacer algo.

Ella solloza. — Es lo menos que merezco, Stiles. — Hace presión y una línea de sangre sale de la herida.

— ¡No! — Grita desesperado, da un paso cerca pero Malia alarmada da dos atrás, entonces él prefiere quedarse quieto. — Por favor, Malia, no lo hagas. — Suplica con su respiración pesada. — Piensa en los niños…—

— No los merezco a ellos ni a ti. — Dice con voz monótona, era como si estuviera repitiendo lo que alguien más le dice, le quiere hacer creer.

— Eso no es cierto. — Su brazo duele porque empezaba a sanar, el jadea por el dolor y tiene que pasar su mano en la herida, sosteniendo el hueso para que sanara, esperaba que fuera pronto, como sea eso no aparta su atención de Malia. — Eres la mejor persona que alguna vez conocí, Mal, tú eres mi ancla, lo mejor de mi vida, soy yo quien no te merezco. —

— ¡Yo mate a todos ellos! — Señala alrededor, Stiles no ve a nadie por supuesto, entonces asume que esto debía ser consecuencia del gas que Lydia les advirtió. — ¡Soy una asesina! —

— ¡Mataste a Cassandra y Peter para protegerme! — Grita de regreso. — ¿Lo olvidas? Soy yo el culpable de todo lo malo que paso en tu perfecta vida. —

Malia niega, aun llorando. — Tu y nuestros hijos fueron lo mejor. — La presión del vidrio sobre su cuello se afloja, el resiste lar ganas de suspirar aliviado, esto aún no acababa. — Son lo mejor de mi vida. —

— Entonces no nos abandones, te necesitamos Mal, no solo nosotros, también Allison y Lydia, toda la manada. — Le mira tratando de transmitir todo su amor. — Eres nuestra alfa. —

El silencio se hace presente.

….

Malia no puede decir nada luego de las palabras de Stiles, pero los fantasmas si pueden, deja de ver a Stiles para ver a Peter y Corinne, estaban demacrados y grises, con ropas sucias y rotas, le veían de mala manera, gira la cabeza al otro lado y ahora mira a Cassandra con su vestido de novia manchado de sangre y un bulto en una manta azul en los brazos, igual de grises solo que su cuello tenía un enorme corte que salía mucha sangre, al lado estaba Talia Hale, igual que el resto, solo que quemada por todos lados, todos ellos le estaban mirando de forma sombría, esperando que ella hiciera justicia.

Malia los mato a todos, dos no fueron con sus propias manos pero si por su culpa, Talia y Corinne, le habían recordado cada crimen, error, cosa horrible, como que por su culpa Peter mato a Talia, por su culpa Cassy perdió a su bebé, y luego ella la mato sin remordimiento, mato a su papá solo por un chico, y su madre fue tomada desprevenida por su culpa, repetían que ella es una asesina, y que sus hijos no deberían creer al lado de una persona tan dañada como ella.

Y eso podría ser tan cierto.

No era la mejor madre, ni la mejor prima, amiga, esposa y mucho menos alfa, Malia es un desastre que ocasiona dolor y miseria a quienes le rodean, esos ellos dicen y suena real, si tan solo no hubiera nacido entonces nada de esto estuviera siquiera pasando, Adina nunca hubiera querido vengarse de los Hale, solo su nacimiento fue la sentencia de muerte de su familia.

— Hazlo Malia. — Dice Peter.

La werecoyote baja la mirada, en el piso había gotas de su propia sangre y sus lágrimas.

— ¡Sabes que debes hacerlo! — Gritan todos a la vez. — ¡Acaba con la mala suerte que le das a tu manada! — Eso sonaba tan como lo correcto, y ella quería tanto hacerlo.

Mira a Stiles de nuevo. — Debo hacerlo. — Siente el dolor en su cuello.

….

— ¡Prometiste que no nos íbamos volver a separar! — Grita con mucha desesperación el alfa Stilinski. — ¡Ya has roto muchas promesas, Malia, no lo hagas con esta también! —

La sangre gotea sobre el suelo, la piel de Malia se vuelve pálida, y Stiles siente que en cualquier momento perderá su cordura, él no podría ver a Malia de nuevo muerta, definitivamente no, la impotencia hace que llore, sin importarle nada más lo hace enfrente de ella, Malia se detiene de nuevo.

— Mal, por favor, quiero casarme contigo frente a todos nuestros amigos. — Suplica con la voz rota. — Quiero que compremos una casa, vivamos con nuestros dos hijos, y que tengamos muchos más, pero juntos esta vez, siempre juntos, nos merecemos eso. — Estira su mano hacia ella. — Solo ven a mí, por favor nena. — Malia aleja el vidrio de su cuello un poco. — Mírame a mí, concéntrate únicamente en mí. — Pide, tratando de mantener la poca calma que le queda. — Malia ven a mí. — La mano alzada empieza a brillar, pero a ninguno parece importarle, solo se ven a los ojos por mucho tiempo.

La werecoyote duda, ella solloza con fuerza, llora por varios minutos antes de lentamente alzar su mano libre hacia él, es con dificultad pero ella logra tirar el pedazo de cristal lejos, sus piernas parecen fallar y él se apresura a llegar antes que caiga al suelo, la agarra de la cintura y la acerca más, ambos caen al piso terminando sentados, lloran juntos, abrazados, sus manos se entrelazan y el brillo que deprende de ellas les rodea por completo, es algo que les hace sentir cálidos por primera vez en aquella horrible noche en la que casi se pierden de nuevo, pero ellos son sus mates, sus anclas, y también sus faros, no importa que tan oscuro este, su amor brillara y les salvara incluso de ellos mismo, porque era un amor real, un tanto daño y enfermo pero no importaba.

Era su amor y eso es todo lo que contaba.