— ¡No te metas en mi vida! — Grita Lydia furiosa. — No eres nadie para tratar de meterte en mi vida, Scott. —
— Solo quiero que estés bien. —
— ¡Estoy bien! — Scott se muestra herido, Lydia suspira enojada, aunque no sabe si con Scott o con ella misma. — No es heroína ni nada de eso, Scott, es solo un…— Lo piensa con cuidado. — Un calmante. —
— Que huele a droga. —
— Todos los calmantes son drogas, aquellas pastillas que se toman para el resfriado lo es, así que deja de ser tan dramático. —
Lydia odiaba tanto que Scott le haya descubierto, de verdad no era como si estuviera avergonzada, no ha hecho nada malo, pero McCall era alguien tan sobreprotector con ella, Kira, Allison, incluso a veces Malia, y eso era algo que le estaba poniendo de los nervios, es una banshee, no necesitaba cuidados, es incluso más peligrosa que cualquier werewolf si desea serlo, por lo que Scott debía relajarse o definitivamente alejarse.
Odiaba sentirse controlada.
— Hable con Olga. — Empieza el alfa.
Lydia cierra los ojos con fuerza. — Oh genial. — Aprieta los dientes.
— Ella dijo que eso puede hacerle mucho daño a tu cabeza…—
— ¿Y qué te hace pensar que eso no es lo que quiero? — Pregunta alzando el mentón y cruzando sus brazos sobre el pecho, cierta altanería solo para acabar con esto.
— ¿Por qué quieres hacerte daño? — Scott se muestra más preocupado que al principio, y eso era decir mucho.
Baja los brazos y trata de verse más calmada. — Solo era una broma, no me pasara nada Scott, lo tengo todo bajo control. —
Scott se acerca demasiado, ella no se aleja para no verse intimidada. — Sé que mientes. — Dice entre dientes, manteniendo su calma. — ¿Y sabes qué? Ya no me importa lo que digas, no dejare que te hagas daño solo porque no eres buena soportando la culpa. — Scott sigue acercándose y entonces ella retrocede ahora, termina contra la barra de tragos en su espalda.
— ¿Qué culpa? — Pregunta confundida, se agarra a la barra enterrando las uñas en la fina madera.
Las manos de Scott se posan al lado de las suyas en la barra, encerrándola entre sus fuertes brazos y torsos, Lydia trata de ignorar una nueva corriente eléctrica pasando por su columna. — Que mataste a Adina Parker, tu mentora. —
Lydia lo empuja, aunque no logra nada, su fuerza no es nada comparada a la de un werewolf alfa, por eso sol gana tocar el pecho fuerte de McCall, ella lo mira muy enojada, no iba verse débil solo porque le gustan. — No sabes nada de mí. — Le reta.
— Se más de lo que te gustaría admitir. — Susurra Scott muy cerca de su boca.
Pasos se oyen y ellos no pueden alejarse lo suficiente rápido cuando Allison cruza el umbral de la sala. — Siento por interrumpir. —
La banshee esta vez se empuja a Scott lejos, él se muestra calmado, pero Lydia estaba muy avergonzada, Ally no debería verle de esa forma, podría malinterpretarlo y confundirse más, Allison se mostraba inexpresiva, tratando de no parecer que la escena le ha afectado, pero eso es imposible, Allison amaba a Scott, esto estaba mal y punto.
Estúpido McCall.
— No es lo que crees…—
— Lydia solo vine porque tu mamá está esperándote afuera, en el jardín delantero de la casa Lahey. — Ella les dé una sonrisa antes de salir sin dejar posibilidad de explicaciones.
Martin gira para ver a McCall. — Arruinas mi vida. — Le dice antes de entonces salir para encontrar a la otra persona que le ha arruinado bastante la vida.
Cruza el jardín Hale hasta llegar al de Lahey, Scott le llevo a la casa de Breaden para que hablaran, pidiéndole a los chicos que le dejaran solos, Lydia no tuvo de más porque el muy idiota le amenazo con decirle a las chicas de su "problema", y eso no era algo que quería por supuesto.
Su madre le espera cerca de la camioneta que usaba, había venido sola y además vestía por completo de negro, botas negras y un enorme abrigo negro, con lentes de sol negros también, parecía excesivamente de luto, cuando la mira se retira los lentes y le da una sonrisa tímida, Lydia se hace enfrente sin ningún sentimiento que mostrar.
— ¿Qué haces aquí? — Pregunta directamente.
Su relación con su madre nunca fue la mejor, fue una madre muy joven por lo que inexperta, luego cuando su padre les maltrataba fue volvió una verdadera molestia sumisa, cuando llegaron a la manada de Peter su relación mejor un poco, aunque Lydia se sentía más cómoda con la compañía de Adina por lo que pasaba más tiempo con ella que con Natalie, y a Natalie ni le molesto o importo eso, luego vino lo de Eichen House y ella empezó a odiar a su madre por haber permitido que le dejaran en un lugar tan horrible, las torturas no ayudaron con eso, luego salió y no podía ni verla, su momento más cercano a madre e hija fue cuando vino a verla al hospital por el atentado que sufrió por Adina, pero no hablaron mucho, solo aquellas palabras de formalidad, agradeció por venir al laberinto (Fue la primera vez que sintió que le importa de verdad a Natalie, verla entrar al fuego por ella, su hija), pero no esperaba volver a verla de nuevo, no al menos en bastante años, porque ellas no iba a ser cercanas nunca, eso es obvio.
— Vine a despedirme. — Dice aun sonriendo la mujer pelirroja.
Lydia frunce las cejas. — ¿Te iras? —
— Si, Noah y yo hemos decidido darnos una nueva oportunidad, por eso decidimos ir a Francia, viviremos en nuestra casa. — Señala entre ella y la chica. — La que Peter nos compró. —
— No sabía que aun la tenías. —
— Las escrituras están a tu nombre, de hecho todo lo que Peter me dio lo está, incluida la mansión Martin, así que felicidades, tienes un cuarto de este pueblo. —
— Que emocionante. — Dice con mucho sarcasmo. — Bueno, os deseo un buen viaje. —
— Lydia. — Le llama su madre antes que pudiera dar media vuelta para alejarse, vuelve a mirar a la mujer inexpresiva, le gustaría decir que extrañaría a su madre, o que estaba triste por su partida, pero no es así, ha pasado 10 años y se acostumbró a no tener madre. — Siento por todo lo que te hice pasar en Eichen House, por no ser una mejor madre, espero que tengas una buena vida y por favor no dudes que te amo, sé que nunca lo entenderás pero todo lo que hice fue por tu bien, siempre pensé en ti, y espero que ahora, siendo la banshee de todos ellos. — Señala la casa detrás de Lydia. — Puedas hacer un mejor trabajo que yo. — Sus ojos se llena de lágrimas, es cuando ella nota las arrugas en sus ojos. — Estoy muy orgullosa de ti. — Antes de que Lydia pudiera evitarlo Natalie la abraza.
La banshee con cierta incomodidad le da palmaditas a la espalda de su mamá, antes de alejarla, no iba poder tener aquel contacto físico por más tiempo, Natalie seca sus lágrimas, y entonces Lydia comprende que esta era definitivamente la última vez que se verán.
— También te deseo lo mejor. — Es lo más sincera que puede, da unos pasos lejos.
La puerta de la casa Lahey se abre en ese momento, Noah sale y detrás de ellos son todos los Stilinski Hale, así que el viejo sheriff se había venido a despedir también, Malia le da una mirada, tenía en brazo a Myles, su amiga no era como Natalie o la Loba, es una buena madre, y Lydia estaba muy orgullosa de ella, le da una sonrisa que la werecoyote corresponde con un hermoso brillo en sus ojos.
Por fin se sentía como que las cosas podrían ir bien, pero entonces Scott sale de la otra casa y sus ojos se encuentran, la sonrisa en su boca se borra.
….
Malia estaba en el sofá, Cora jugaba con Jack y Allison a su lado jugando con Myles, mientras que Stiles estaba en el jardín jugando con Millie que reía y gritaba emocionada cuando su papá la alza para hacer el avión con ella, Malia los ve por la puerta de cristal con una sonrisa, era un día de paz que quería guarda en su memoria para siempre, también fue la primera vez que vio a Stiles y Millie jugar juntos, pareciendo oficialmente padre e hija, era una escena adorable, el corazón de Malia parecía hincharse con cada risa, tanto de Millie como de los bebés.
El timbre suena, Allison le pasa Myles y va abrir la puerta, Allison no regresa pero quien si entra es Noah Stilinski, aquel suegro que nunca conoció oficial y formalmente. Malia se pasa a Myles a la cintura y se levanta, sintiéndose extraña de tener al nieto de sus hijos tan cerca luego de lo sucedido en el laberinto, Stiles fue hablar con él a la estación tres días después, y dijo que no estaba enojado con ellos y también se disculpó, pero Stiles no quiso ser muy detallado por lo que no entendió que paso de verdad en ese encuentro, y mucho menos no entendió porque el sheriff no había ido a conocer sus nietos o a ella, era una familia ahora.
Una que crecía a pasos grandes.
— Hola sheriff. — Saluda educadamente.
El hombre sonríe, no portaba el uniforme, solo vestía de civil con una muy moderna chaqueta de cuero que le quedaba bastante bien, se parecía mucho a Stiles.
— Hola Malia. — Él no se atreve a cruzar el umbral de la sala aun, sus ojos se posan en el bebé en sus brazos, el cual era muy obvio se parecía a Stiles y a él. — ¿Él es…?—
— Si. — Dice antes de que pueda terminar la pregunta. Los ojos de Noah brillan.
— Es hermoso. — Susurra Noah con sincero cariño, sin despagar los ojos de Myles. — Se parece mucho a Claudia. —
Eso hace que Malia ve a su hijo, no podía decir si eso es verdad o no, nunca conoció a la madre de Stiles, ni siquiera en fotos porque él no tenía, esas las guardaba el sheriff había dicho, pero hasta ese momento ella había estado tan segura que Myles era la viva imagen de Stiles y el sheriff.
— ¿Papá? — Stiles entra con Millie en brazos, aunque ya tenía diez años le gustaba que Stiles la cargara, diciendo que era por todo el tiempo que no la sostuvo de bebé, ellos se reían mucho con las ocurrencias de su hija. — ¿Qué haces aquí? — Se hace al lado de Malia y baja a Millie, la niña se hace enfrente con las manos de Stiles sobre los hombros, veía al sheriff con mucha curiosidad, hasta ese momento no había conocido a su abuelo.
Cora se levanta y va para la cocina, dándoles privacidad, pero a Malia le hubiera gustado que no lo hiciera, sentía que necesitaba apoyo, nunca antes había tenido una reunión con su familia política, por lo que definitivamente no sabía qué hacer.
— Vine para despedirme, me iré en unas horas a Francia con Natalie. — Responde el Stilinski mayor.
— ¿Y cuándo volverán? — Pregunta Stiles de nuevo.
— Es tiempo indefinido. —
Malia ve a su esposo. — Oh. — Dice sorprendido él.
El silencio reina en ese momento, Stiles no despaga los ojos de su padre y Malia de Stiles, hasta que Millie les llama la atención jalándoles el extremo de sus ropas, ellos bajan la mirada para verle. — ¿Él es mi abuelo? — Pregunta en un susurro, para que el sheriff no pudiera oírle.
Stiles y Malia se ven, antes de que él vuelva a bajar la mirada y responda. — Si, él es. —
Millie sonríe y antes de que pudieran hacer algo ella corre hacia el señor. — ¡Hola soy Millie! — Dice con mucha emoción infantil.
El sheriff sonríe ampliamente. — Hola Millie, soy Noah. —
— ¡Eres mi abuelo! — Dice sorprendiendo al Stilinski mayor. — Nunca antes tuve un abuelo, o abuela. — Chaquea la lengua, algo muy particular de Corinne. — ¡Estoy muy feliz de conocerte! — Malia nota la mirada de Noah, es algo como "ella es muy a la familia de su mamá, no como Myles", por suerte no parece que eso le diera favoritismos entre sus nietos.
— Nunca tuve una nieta antes. — Millie ríe con eso. — Me alegra conocerte Millie. — Le acaricia la cabeza.
— ¿Por qué te vas abuelo? — Su hija podía ser muy curiosa a veces, eso iba ser un problema de seguro.
— Me han dicho que empezaras una nueva vida, ¿es verdad? — Millie asiente con la cabeza. — Yo también lo hare, una nueva vida con mi nueva esposa. —
Millie parece decepcionada pero aun así sonríe. — De acuerdo, te deseo mucha suerte abuelo. —
— Y yo a ti nieta. —
….
Ben estaba en la casa del árbol junto con Sean Argent, ambos en la mesa de la mitad, y notaron que muy pronto ellos no podrán entrar más al lugar puesto que estaban creciendo bastante, será triste cuando ya no lo puedan hacer, la última semana el lugar ha sido el mejor escondite para ellos de Millie, aman a la niña, pero ella trata de no estar feliz por ellos y eso no les parecía bien, Millie no debe estar triste a la fuerza, debe estar feliz porque sus padres estaban vivos, bueno, la mayoría de los cuatro, algo era algo.
Millie sufrió demasiado con la muerte de Isaac, fue el primera padre oficial que alguna vez conoció, y fue aun peor cuando Kira le dijo que Jackson también estaba muerto, Millie duro en la cama todo un día, aunque al final ellos le hicieron lograr ver que debía pensar en los padres que aún estaba a su lado con vida, eso le hizo entender que tenía más padres que ellos y debería aprovecharlo. Kira se fue esa mañana, Millie se sentía demasiado triste por lo que Stiles empezó a jugar con ella para distraerla, entonces ellos decidieron ir a la casa del árbol para no molestar con su sombrío humor por sus pérdidas.
Estaban felices por Millie, pero aún seguía siendo difícil lucir estar bien todo el tiempo cuando ellos son huérfanos y nada quitara ese hecho.
— Allison ya me dijo porque actúan todos tan raros con Millicent. — Dijo Sean, comiendo una de las galletas que Millie hizo ayer con Kira para todos ellos, fueron muchas galletas.
Ben se limpia la boca con una servilleta antes de hablar. — ¿Y qué es? —
Era cierto que todos estaban raros con Millie en los últimos días, siempre han sido tiernos con la niña, eso era lo normal, pero nunca la trataron como si fuera un bebé, mucho menos cuando Millicent puede convertirse en un lobo por completo, pero luego del laberinto no la dejan sola, no le permiten usar sus poderes y mucho menos hacer cosas "pesadas" cuando en realidad Millie era lo suficiente fuerte como para romper tablas de madera con su cabeza.
— Esta enferma. —
Ben frunce las cejas. — Eso es imposible. —
Sean agarra otra galleta y sirve más leche en su vaso habían decidido tener una especie de picnic en la casa del árbol para solo ellos dos, estaban cansados las miradas de lastima de todos en la manada, incluso de Millie. — También lo creí, pero Allison dijo algo sobre magia negra y culpa de Adina, supongo que lo entenderás mejor vos. —
— Ahora todo tiene sentido, por eso debe ser que dejo de oler a lobo luego que se transformó. —
— ¿No huele a werewolf? — Suena muy curioso el niño cazador.
— Huele a humana, como los mágicos lo hacen, por eso son buenos en ocultarse. —
— ¿Por qué nunca dijiste nada? —
— Nadie tampoco lo hizo, pensé que estaba perdiendo mis poderes en realidad, pero sonaba estúpido comentarlo cuando había tantos problemas de vida o muerte. —
Sean lo mira fijamente por varios segundos antes de finalmente decir algo. — Mis padres hablaban mucho de vuestra familia, decían que los Hale son personas egoístas y manipuladoras, nunca piensan en nadie más que ellos mismo, noto que Millicent es bastante manipuladora, en especial con nosotros. — Ambos ríen por lo bajo con eso, era muy cierto. — Pero, también veo que no es verdad que solo piensen en ustedes mismo solamente, se preocuparan por los demás, por toda la manada, sin importar que lleven su sangre o no, los tratan por igual, se aman por igual, puede ser que mis padre se hayan equivocado entonces. —
— Los padres suelen hacer eso. — Reconoce Ben Derek.
El niño asiente con la cabeza, desde que ambos han perdido a sus padres han dejado aquella rivalidad por todo, ahora se sentían más unidos que nunca porque pasaron por algo similar después de todo, solo ellos podrían entender que sentían y no mirarse con lastima por eso, era algo por lo que es imposible que no fueran buenos mutuamente.
— Siento haber sido un idiota con vos y Millicent. —
— Eso quedo en el pasado. — Ben Derek sonríe. — Ahora sos parte de la manada, la manada es familia, así que bienvenido a la familia. —
Sean sonríe pero luego baja la mirada, parece pensar algo antes de finalmente decir. — Gracias. —
Ben se encoje de hombros. — Deja de ser sentimental. — Se burla divertido.
Sean ríe. — Vale, dejaremos las ñoñerías, no somos Millicent. —
— ¿Por qué la sigues llamando así? —
— No lo sé, ya se me pego. —
Ben Derek pone los ojos en blanco, y luego agarra otra galleta, Sean se sirve más leche y luego le sirve a él sin necesidad de pedirlo, ambos hablan mientras podían oír las risas de Millie, y eso les gustaba demasiado, si Millie era feliz ellos también lo serian porque en ese momento su luz de esperanza era la niña de hermosa sonrisa.
Esa fue la primera vez que sintieron que todo podía ir bien con ellos a pesar de no tener padres, era triste eso pero ahora tenían una nueva familia, no todo podía ser malo entonces.
….
Cuando Kira llego a su pueblo natal, sus padres le recibieron con más felicidad que la primera vez, incluso su estricta madre le abrazo, le preguntaron por Millie y porque no pudo haberle traído para conocerla, ella no quería preocuparlos por lo que digo que no podía por la escuela, ellos lo entendieron por suerte, y ella prometió que en cuanto pudiera la traería.
— ¿Ella es werewolf? — Pregunto su padre.
Kira asiente, llenándose la boca del sushi que preparo su padre, había tenido un enorme antojo de aquello y ellos le complacieron, se sentía extraño tanta paz entre ellos, pero no se estaba quejando en realidad, una familia normal es lo que siempre pidió.
— Nosotros podemos conseguirle un lugar en la escuela Salvatore si lo deseas. — Dice su madre de forma tímida.
Ha oído sobre esa escuela, es para niños y adolescentes sobrenaturales, sabe que ha ayudado a muchos, pero no puede ver a su hija en ese lugar, en especial porque Stiles y Malia ya han decidido quedarse en Eichen House y está segura que no querrán dejar a Millie lejos de ellos cuando apenas y la han tenido en su infancia, no quieren desperdiciar ni un segundo más, Kira entiende por eso y decidió no pelear por la custodia de la niña, no parecía lo justo para los alfas luego de todo por lo que han pasado en tan poco tiempo.
— Gracias. — Les dice a sus padres con una sonrisa. — Pero Millie debe pasar tiempo con sus padres. — Era triste para ella pero era lo mejor.
— ¿Estas bien con eso hija? — Pregunta su papá.
— Es triste por supuesto, pero Malia y Stiles merecen recuperar el tiempo perdido con la hija que le han robado. —
— Aun no puedo creer por todo lo que pasaron tus amigos. — Su madre niega con la cabeza, aun incrédula. — Nosotros conocimos a sus padres. —
Kira los ve curiosa, ellos estaban enfrente de ella. — ¿Enserio? —
Su mamá asiente con la cabeza. — Recuerdo que eran bastante problemáticos, pero también nos ayudaron bastante. —
— ¿En qué? —
— Una historia bastante larga. — Responde su papá, pasándole más comida al plato de Kira.
Ella quería saber esa historia, pero sus ojos se topan con un oso de peluche detrás de su madre, eso le recuerda algo mucho más importante.
Mira a sus padres. — ¿Han sabido algo de Victoria? — Pregunta con calma, no quería parecer muy interesada porque se sentía un tanto avergonzada, ella debió sospechar al menos un poco de que el regreso de Victoria Miller era demasiado extraña. — No ha respondido ninguna de mis llamas…—
— Tampoco las nuestras. — Dice con triste su padre.
— Creemos que estaba huyendo de algo, cuando llego por Percy parecía asustada y demasiado apurada, ni se llevó las cosas del niño. — Dijo su madre.
Kira estaba demasiado confundida con lo que pasó con Vic, ni sabía cómo sabia lo de Adina y su escondite, le gustaría demasiado una explicación, pero las palabras de su madre le preocuparon demasiado y ahora solo desea que Victoria y Percy estén bien, lo que sea que paso ahora no importa, Millie y el resto estaban bien, debía estar feliz con eso, ahora solo esperaba que su amiga de la infancia también lo estuviera.
Ya ha perdido a demasiadas personas en su vida.
Sus padres vuelven a retomar la conversación, solo que esta vez sobre su entrenamiento, Kira los ve hablar de ello pero no dice nada, no sabía nada del entrenamiento por lo que dejaba esa responsabilidad en sus padres, confiaba en ellos ahora, era como debió ser desde el principio.
Ella los observa hablar y comer, con todo lo que paso ahora le gustaba aprovechar de aquellos pequeños momentos, la vida era corta y la familia lo más importante, o al menos lo único que de verdad queda a su lado pasara lo que pasara, le gustaba mucho que hubiera podido arreglar las cosas con ellos, había madurado y ahora sabía que sus padres fueron estrictos solo porque querían lo mejor para ella.
Baja la mirada y se toca el vientre, había aceptado que está embarazada y aunque estaba aún aterrada de poder perderlo también se sentía esperanzada, Allison fue de gran ayuda con eso pero no lo admitiría, no aun por lo menos. La luz hace brillar la gema azul en su dedo, aún no ha sido capaz de quitarse su anillo de compromiso, aunque lo más seguro es que debería hacerlo si no quería preguntas incomodas, piensa pasarlo a otro dedo, nunca dejarlo, era muy especial para ella y siempre le tendrá a su lado, sería como tener a Isaac de algún modo, ya no pedía mucho más.
Alza la mirada y le sonríe a sus padres, ellos le habían preguntado sobre si tenía algún nombre para su bebé, apenas tenía tres meses pero su mamá decía que siempre hay un nombre en la cabeza de las mujeres cuando se enteran de su estado, a Kira no le paso exactamente de esa forma pero si sabía cómo quería que se llamara su bebé si es un niño, pero ella no se los dice a sus padres, solo se encoje de hombros aun sonriendo.
— Primero quiero que nazca vivo y sano. — Responde tímidamente. — Entonces tendrá un nombre. —
— Tu bebé estará bien. — Dice su padre.
— Haremos todo lo posible para que así sea. — Dice su madre.
Kira sonríe, confía en ellos, confía en sí misma y sus poderes, no iba temer más de lo que es, su vida nunca dependería de otros para sentirse segura, va a terminar sus estudios, y aunque había heredado todo el dinero de Isaac (Que de verdad era bastante) sabía que quiere trabajar, sacar a su familia por sí misma y no solo ser una mujer buena en los labores de casa.
Kira Yukimura siempre ha sido mucho más que eso.
….
Reed le pasa el plano extendido de la mansión, la chica lo deja en el suelo y lo revisa mientras que su novio sigue leyendo el manual de cazadores, Allison había decidido cambiar algunos tratados entre cazadores y otras creaturas, porque los tiempos han cambiado y la educación de los nuevos cazadores también debe ser así, el problema es que han llevado las últimas dos horas haciendo eso, viendo los papeles de su abuelo, firmando cosas que le hacían ahora dueña de todo el imperio que su abuelo creo para los cazadores, hasta ese momento quiso omitir la presión de su nuevo cargo, pero cuando veía más propiedades pasando a su nombres más sentía que estaba por darle un ataque de pánico.
Nunca quiso ser la líder de los cazadores, pero Reed había rechazado el puesto diciendo que ella definitivamente lo haría mejor, los otros cazadores que conoció más eran los Donovan (Carla ya había salido del hospital también y no tenía ningún problema por el disparo que recibió), esos hermanos estaban locos, no era por ser mala es que es la verdad y darle a ellos los cazadores era como aceptar una horrible matanza a werecreatures, por eso no tuvo más que aceptar, solo que con la condición de que lo hará hasta que su primo Sean puede tomar el control, su primo si fue criado para esto por lo que sin duda será mejor que nadie para el trabajo.
Hace unos días la custodia de Sean paso a ser de ella por completo, por lo que técnicamente es una madre y estaba igual de nerviosa con eso que con los cazadores esperando grandes cosas de la heredera Argent werewolf.
Estaba viendo los planos del campo de entrenamiento en New York cuando siente que debe tomarse un descanso o se volverá loca con todos los lugares que debe hacerle mantenimiento ahora, gira la cabeza para ver a Reed, estaba muy concentrado viendo entre el libro de reglas y el bestiario que Allison sonríe, era adorable como él fruncía las cejas, era su gesto de concentración máxima, ella lo recuerda bien porque ambos estudiaron mucho tiempo juntos.
Ambos estaban en el suelo de la biblioteca, en la mitad de muchos libros y papeles esparcidos enfrente, detrás de ellos un sofá de cuero negro que Allison usa para apoyar su espalda, se divierte más viendo a Reed entre libros que ellas contando cuantos lugares son suyos, aunque le gustaría que la concentración de su novio estuviera sobre ella y no en viejos libros.
¿Ella es tan aburrida?
Desde el día pasado no se han besado ni nada que debería hacer una pareja normal, vale, es cierto que solo llevan un día y medio juntos, pero ella quisiera que Reed le besara y le tocara sin necesidad de pedirlo ella o hacerlo ella antes, que su novio tomara el control al menos una vez no estaría mal, entonces una idea loca pasa a su cabeza, aunque sería algo bueno para dejar de pensar en las presiones sobre ella.
— Reed. —
— ¿Qué? — Pregunta su novio pero sin verle ni siquiera.
— ¿Alguna vez me habéis imaginado desnuda? — La pregunta le sale con cierta inocencia.
Ryder se tensa notoriamente, baja el libro en sus manos lentamente, sin atreverse a mirarla, y eso la hace sonreír más, él a veces parecía demasiado inocente, o tal vez ambos lo eran de alguna u otra forma, como sea era divertido verlo nervioso por ella.
Finalmente él alza la mirada para verla. — ¿Por qué de la pregunta? — Era demasiado profesional incluso en ese momento, estaba tratando de analizar si esto era alguna clase de trampa que pudiera serle mal.
Que desconfiado seguía siendo Ryder.
— Eres mi novio, por lo que quiero saber si te gusto de esa forma. —
— ¿Físicamente? — Pregunta incrédulo, ella asiente con la cabeza. — Allison eres hermosa… Y te he visto en muy ajustada ropa de entrenamiento, ¿tú que crees? — Dice un tanto tímido.
Ella sonríe, posa su codo en el sofá, moviéndose para quedar ahora enfrente de él, y apoya su cara en su mano, le estaba viendo con cierta diversión por lo que él frunce el ceño, desconfiando de ella, la conocía bastante bien.
— ¿Por qué nunca me tocas? —
— No quiero hacerte sentir incomoda. —
— Te he dicho que no me molesta o incomoda que me toques. —
— Nunca hemos llegado tan lejos como para que sepas que estas bien con eso. —
Tal vez nunca debió decirle nada a Reed de su trauma, él le veía como alguien delicado y asustado, ella no es así en realidad, mucho menos luego de lo que ha pasado, eso cambia a cualquiera, todo lo que ha sobrevivido, y ya no quiere vivir de esa forma, como si solo pudiera sobrevivir a cada día, ella quiere vivir cada día, experimentar nuevas cosas, hacer aquello que nunca pudo por su miedo, y que mejor que hacerlo con Reed, era su novio y confiaba plenamente en él.
— Tienes razón. — Ella se endereza. — Es el momento de experimentar las opciones, ¿conoces a un buen cazador de pruebas? —
Reed niega con la cabeza pero sonriendo, parecía que le era divertido el coqueteo torpe de ella, ese pensamiento la hace sonreír a ella también, era tan fácil estar con él que no se sentía avergonzada ni nada, solo son ellos mismos estando con el otro, y se sentía bien eso.
— ¿No crees que vas muy rápido? — Él achica los ojos, mirándole de forma acusador. — Aun ni me has llevado a una segunda cita como para llegar a tercera base conmigo. —
Allison ríe, se acerca a su novio y pone las manos sobre los hombros de él, lo mira pero no lo besa, solo espera mirándole directo a los ojos, Reed pasa la lengua por sus labios antes de posar las manos sobre la cintura de la chica y finalmente besarla, al principio es un beso tierno pero Allison abre la boca y Reed logra entender lo que quería, profundizan el beso y la beta vuelve a sentir aquel cosquilleo en su vientre bajo, le gustaba mucho lo que Reed le provocaba, por eso quería más de él.
Mucho más.
No importa cuál es su edad, todo era nuevo para ella como una adolecente, por eso no sabe cómo pedir o saber exactamente lo que quiere, como no quiere pensar mucho en eso y arruinar el momento le permite a sus instintos actuar, se acerca a Reed, él acomoda las manos sobre la cadera de la chica, con un pequeño impulso por parte de ambos ella queda sobre el regazo del cazador, sus bocas se separan con eso pero se mantienen muy cerca, la espalda de Reed queda apoyada en el sofá detrás, las manos de ella ahora están sobre el rostro de él, estaba sonriendo y él se muerde el labio mientras deja que sus manos exploren el trasero de ella encima del ajustado jean que portaba ese día.
Se vuelven a besar solo que dura menos porque ella se aleja, sus bocas hacen un sonoro ruido con eso, Reed se muestra temeroso de que hubiera hecho algo mal, le da un beso corto para calmarlo antes de poner las manos sobre los botones de su blusa, con lentitud retira aquella pieza de ropa, con la atenta mirada de su novio sobre ella, eso le gusta, que la mire, deja su blusa en el suelo despreocupadamente, quedando frente a Reed con un sujetador de encaje negro, nunca antes nadie le ha visto de esa forma, y le gusta como Reed le hace sentir con solo una mirada, como la persona más bella del mundo, no puede negar que eso ayuda mucho a su complejo autoestima.
Reed acaricia su vientre hasta subir lentamente, ella disfruta mucho eso, el chico la acerca para unir sus labios de nuevo, el beso es cada vez más intenso, más hambriento, pero es Reed quien se aparta de pronto ahora, ella lo mira curiosa.
— Allison. — Llama con mucha ternura, las manos de él acariciaban con amor la espalda de ella, era tierno, salvaje y amoroso, solo concentrado en hacerla sentir bien, ella es lo más importante para él y eso hace que Allison se sienta como en un sueño.
Uno bueno por fin.
— ¿Si? —
— Te amo. — Es la absoluta verdad, y esas dos palabras saliendo de su deliciosa boca hace que el corazón de Allison salte de emoción.
Sonríe y une su frente a la de él, su mano derecha se posa en la mejilla de él y con el pulgar lo acaricia. — Yo también te amo Reed Ryder. —
El cazador sonríe, se acerca, la besa un minuto antes de que los labios de él viajen por su cuello, las manos de la beta se posan sobre el suave cabello del cazador, aquella sensación de querer más crece con cada beso que Reed deja sobre su piel, ella lo ayuda a quitarse su camisa negra, con las uñas hace un recorrido de sus pectorales, el abdomen, hasta finalmente llegar al cinturón, lo desata con ambas manos, él no la detiene por suerte, más confiados ambos se tiran en el suelo, ella sobre los papeles y planos, todo aquello que estaban estudiando no importa ya, él se posa sobre ella y la vuelve a besar con intensidad.
Allison se entrega por completo a Reed, y se siente como lo correcto, incluso a pesar de que no se sintiera 100% segura de que lo amara, sabe que eso es culpa de la luna, pero no dejara que eso la detenga en su relación con Reed, ella lo quiera a él a su lado, y lo tendrá, nada ni nadie puede detenerla, es Allison Argent.
La heredera de un imperio.
….
— ¿Alguna vez les dirá lo que paso? — Pregunta Noah, con la mirada en la carretera, estaban saliendo del pueblo de sus infancias, por fin podrían dejarlo atrás definitivamente.
— Nah. — Responde la banshee mayor. — Me gusta verlos confiados, necesitaban eso para poder creer en ellos mismos. — Mira a su marido. — Ahora serán capaces de enfrentar lo que sea. —
Noah sonríe volteando a ver, aun sin detenerse estira el cuello y la besa rápidamente antes de volver a su puesto, Natalie sonríe y también mira a la carretera de nuevo, sabe que donde sea que Peter y los otros se encuentren están orgullosos de ella, hizo un buen trabajo en cuidar a los descendientes y herederos de la manada original, Natalie, la inocente e infravalorada banshee le gano a la hada oscura en su juego de manipulación, pero debe admitirlo, aprendió de los mejores aquel asombroso talento.
Observa la tarjeta en su mano, con letras grandes y brillantes se leía Madame Olga, la bruja también fue de mucha ayuda, explorar su lado mágico era crédito de Olga, y contactarse con aquella asombrosa mujer fue gracias a Adina, así que debe darle crédito a su victoria a esas dos también, puede ser incluso darle crédito a Kate Argent, el acuerdo mágico de su juventud funciono por suerte, cada pequeño movimiento de aquella noche en el laberinto fue un juego de ajedrez complejo, pero nadie además de los originales debían saberlo, era un nuevo secretos que se llevarían a la tumba, porque la manada original ama aquello aun.
Lanza la tarjeta por la ventana, le sube la música a la radio para callar a las voces, y pone sus lentes de sol, su nueva vida apenas y empezaba, pero los secretos nunca acababan.
Es la esencia de la manada que ahora sus descendientes han heredado, ella les desea mucha suerte a estos herederos, pero le han preparado demasiado para esto, ahora es el tiempo de ellos, y Natalie sabe que podrán hacerlo.
Estaba muy orgullosa de cada uno de ellos.
….
Stiles estaba dándole por primera vez el biberón a su hijo, y Malia cree que es una escena demasiado adorable, tiene que admitirlo, está demasiado enamorada de su familia, cualquier cosa que hacían juntos le parecía demasiado hermoso, se sentía como un sueño, por eso le emocionaba cualquier pequeña cosa.
Se encontraban en la sala de la casa Lahey, como han decidido vivir en la mansión Hale deben esperar que la restauren y también pensaban hacerle algunos cambios, hacerlo más ellos y no tanto Hale, será su nuevo hogar, de ellos y debía representarlos a ellos, estaban emocionados por empezar esta nueva etapa, era la primera vez que por fin podían hacer cosas de pareja normal, no estar preocupados por todo y sobre todo pasar tiempo como se debe con sus hijos, era algo asombros y que estaban aprovechando cada segundo.
Millie había decidido comer el almuerzo con Ben Derek y Sean en la casa del árbol, mientras Liam y Cora estaban en el jardín jugando con Jack, al parecer ellos no han vuelto pero si decidieron llevarse bien por su hijo (Aun es un misterio para todos el verdadero padre de Jack), Allison se había ido con su… Novio, ella les había dado la noticia anoche en la cama, la verdad para todos es raro que la inocente Allison tenga una pareja por lo que no se acostumbran a eso. Scott fue con su madre, y Lydia está en su habitación sin querer hablar con nadie, no saben que paso entre la banshee y el alfa pero parece ser que era serio, Malia y Stiles prefieren mantenerse lejos de los problemas de sus amigos, sabían por experiencia lo horrible que es cuando alguien se metía en su relación cuando no deberían hacerlo, eso nunca se debe hacer.
Stiles alza la mirada cuando siente la de Malia encima. — ¿Lo estoy haciendo mal? —
Malia ríe. — Es algo tan simple, es imposible hacerlo mal. — Responde burlonamente.
— ¿Entonces porque me ves de esa forma? —
— Es la primera vez que te veo como un hombre de familia. —
Stiles sonríe y vuelve a bajar la mirada hacia Myles, el pequeño estaba concentrado en su biberón, como tenía un año ya sabía sostener su biberón por él mismo, pero parecía que quería complacer a su padre y mostrarse adorable y pequeño. — Creo que hare un mejor trabajo con nuestro tercer hijo, estarás impresionada. — Dice divertido el alfa Stilinski.
La sonrisa de Malia se borra con ese comentario, ha estado evitando este tema por algo en particular, el miedo y el hecho también de que puede ser una opción que nunca más quede embarazada, no le ha dicho nada a Stiles porque él parece tan ilusionado de poder tener una nueva oportunidad de ser padre, le gustaba los niños, le gustaba tener hijos, pero Malia ha tenido tantas malas experiencias en sus embarazos que era comprensible que no quisiera de nuevo algo así.
— Stiles. — Su marido alza la mirada y le da toda su atención. — Luego de que Deaton me reviso por lo de la toxina, le pregunte sobre algo que Peter me dijo en mi juventud, eso de que las werecoyotes solo pueden tener un hijo toda su vida, Deaton dijo que es cierto, eso pasa porque las werecoyotes le pasan la mitad de sus poderes a sus hijos, como no les queda más poder que dar luego de eso sus genes sobrenaturales le impiden volver a quedar embarazada. —
— Pero. — Stiles luce confundido. — Hemos tenido dos hijos. —
— Eso es porque soy mitad werewolf, como puedo ser alfa también me permitió tener más hijos aquel gen, y como Millie y Myles son werewolf no tomaron poder de mí. —
— Okay…—
— Y siendo sincera no sé si quiero más hijos, amo a mis hijos y no me arrepiento de haberlos tenido pero aquellos embarazos fueron muy difícil, casi mato a Alyssa en el parto de Myles, y no quiero hacerle daño a nadie más… —
— ¡Mal esta bien! — Interrumpe Stiles bruscamente. Myles termina su biberón y Stiles sienta al niño en sus piernas mientras le dan palmaditas en la espalda. — Como fui hijo único siempre quise tener una familia más grande. — Le dice su esposo con calma. — Pero yo nunca quise obligarte a nada, si no quieres más hijos está bien Mal, has pasado por mucho y por supuesto que entiendo tu decisión, la entiendo y la respeto. —
Malia lo besa, había estado preocupada de decepcionarlo pero la verdad es que ella tiene el mejor esposo del mundo, o mate, como sea que se quiera ver su relación.
— ¿Podemos adelantar nuestra cita? — Pregunta de forma seductora.
Stiles niega con la cabeza. — Me gustaría mucho, nena, pero esta noche debe ser especial. —
Malia sonríe. — ¿Puedo hacerte cambiar de parecer? —
— No sea tramposa señora Stilinski. — Dice serio, pero estaba sonriendo también.
Myles empieza hacer ruidos para llamar la atención de sus padres, lo cual funciona porque ellos bajan la mirada para verle, ellos empiezan a jugar con el pequeño, y era momentos como esos en los que finalmente se sentía como una buena madre, esposa, y persona en generar, aunque en el fondo sabrá que nunca podrá olvidar todos sus crimines.
Aunque ella es una Hale, la verdad es que su lado oscuro ayuda mucho en poder seguir adelante sin remordimiento siempre.
….
— ¡Muy bien campeón! — Exclama con emoción Liam a su hijo.
Le lanza de nuevo la pelota de peluche a Jack, el bebé no logra atraparla por lo que se agacha para recogerla, camina hacia el beta sin caerse, él tenía un muy buen equilibrio a pesar de tener solo un año, la verdad es que Liam estaba muy orgulloso de él a pesar de solo ser un bebé. Jack se acerca y lanza la pelota que con su fuerza de bebé no llega muy lejos, Liam la recoge y se acerca a su hijo, le hace cosquillas, el pequeño ríe de forma melodiosa, lo alza de brazos luego de unos minutos jugando a las cosquillas.
— Eres asombroso, Jack. — El bebé sonríe como si le entendiera, Liam le desordena el cabello de forma cariñosa. — No importa que ya no vivamos en la misma casa, seguirás siendo mi mejor amigo, ¿eh? No se lo digas al tío Scott o puede ponerse celoso. —
— Liam, deja de hablarle de esa forma, en serio no te entiende. — Dice Cora, llegando de la cocina con un vaso y un biberón llenos de jugo, le pasa el biberón a Jack y el vaso se lo da a Liam.
— Gracias. — Le da un sorbo al jugo para resistir las ganas de besarla. — Y no digas eso frente al niño, obviamente entiende todo lo que hablamos, no es tonto, es mi pequeño genio así que no lo insultes. —
Cora pone los ojos en blanco con diversión, se acerca y agarra a Jack. — Mejor dame a mi hijo, se le puede pegar tu estupidez. — Liam le pasa el bebé, que no parecía querer apartarse de su padre, aunque aún no saca el biberón de su boca.
— Creo que de grande será muy bueno en el futbol. —
— Eso lo supe desde que me golpeaba cuando estaba dentro de mí. —
Liam sonríe con aquella broma, las cosas entre ellos poco a poco estaban mejorando, sé que la lastimo mucho pero ella estaba dando lo mejor para que pudieran tener una buena relación de padres, era algo que Jack se merecía, tener buenos padres aunque ellos no estaban juntos y eso les dolía por dentro, Liam desea tanto haber sido una mejor pareja, volver el tiempo atrás, extrañaba a Cora en su cama, poder besarla, verla todo el tiempo, poder llamarla suya, pero fallo y ahora debía pagar sus errores, aunque no perdía la esperanza de poder volver a tener a Cora de regreso, la esperanza nunca se debe perder.
Jack se saca el biberón de la boca y se lo pasa a Cora, quería que bebiera jugo también, su pequeño le gustaba mucho compartir, lo hacía seguido con Myles, ambos se tratan como verdaderos hermanos.
— No pequeño, no tengo sed. — Le dice Cora, pero Jack aun trata de que beba, la werewolf se pone pálida de pronto y antes que Liam pudiera decir algo ella le pasa a Jack.
— ¿Cora estas bien? — Le pregunta a su ex novio.
La beta pasa una mano a su boca y la otra al estómago, hasta que corre a unos arbustos en el enorme jardín y vomita, Liam se hace detrás de ella muy confundido. ¿Cora estaba enferma? Pero los werewolf no se pueden enfermar, sin importar que cosa extraña han comido… Espera…
— ¿Cora…?— Tienta luego de que ella termina de vomitar, aunque aún no se había volteado para verlo a los ojos.
Su ex novia respira hondo antes de girar sobre los talones y enfrentarlo, se limpia la boca con el dorso de la mano. — Sorpresa…— Dice tratando de sonreír, aunque ese gesto se borra casi enseguida de su boca. — Eso no significa que vamos a regresar. —
La compresión de esas palabras llegan poco a poco tener sentido, su boca forma una enorme sonrisa y mira a su hijo. — ¡Vas a ser un hermano mayor Jack! — Se acerca a Cora y la besa en la mejilla. — Tú siempre me haces el hombre más feliz del mundo. —
— Eres un cursi. —
— Y tú con nuestros hijos lo mejor de mi vida. —
Vale, ellos no iban a regresar, pero son mates y padres, nunca en realidad iban a estar separados, y por ahora eso podía ser suficiente para Liam, ya que ama demasiado a Cora Hale como para no importarle nada más.
Era un amor que nunca iba a morir, aunque no fueran una pareja convencional.
….
Alyssa mira el cuaderno en sus manos, luego alza la mirada y suspirando toca el timbre, Malia es quien abre y parece sorprendida de verla.
— Hola. — Dice amablemente la chica rubia, luego de todo eso de que casi fueron medias hermanas las cosas entre ellas se volvieron incomodas y extrañas, por eso no hablan como si lo hacían en Londres, Alyssa extrañaba ese momento de su vida.
— Hola. — Responde la coyote. — ¿Qué haces aquí? — No han hablado desde lo del laberinto, Alyssa hizo las pociones curativas de Millie y se las dio a Deaton para que se la entregara a Malia y Stiles, pero la bruja ha estado haciendo de todo para evitar a la manada.
La verdad es que ella no podía evitar pensar que la manada era el grupo de personas más toxicas que alguna vez ha conocido, es cierto que no conocía a muchas personas porque era un tanto antisocial, pero había estado evitando aquello por algo, y no se equivocó, la manada era un claro acierto a su teoría.
Ella aún tiene sentimientos encontrados ante el hecho de que Malia no era su hermana, se había ilusionado de tener algún familiar de sangre vivo y no loco, por eso es triste que ella no sea su hermana, aunque también le emocionaba porque no iba a tener ninguna conexión con la manada, era lo mejor estar lejos de ellos, al menos hacia lo sentía, no los conocía a todos, pero con Lydia tenía suficiente.
— Necesito hablar con Lydia. — Dice neutralmente.
Malia no dice nada por varios segundos, hasta que mira hacia atrás de su hombro, luego de nuevo a ella y sale de la casa, cerrando la puerta detrás.
— ¿Podemos hablar antes? — Pide con cierta timidez la chica coyote.
Alyssa da unos pasos atrás. — Eh, ¿okay? — No puede evitar sentirse un tanto ante la defensiva.
— Quiero disculparme…—
— ¿Disculparte? — Suena incrédula. — ¿Tu? — Solo lleva un año de conocer a Malia, pero era suficiente tiempo para darse cuenta que Malia Hale no era una chica de disculpas.
La werecoyote pone los ojos en blanco. — Si, yo. — La mira a los ojos de nuevo. — Cuando me entere que podía tener una media hermana no fui feliz, odio a Adina. — Es completamente sincera. — Y odiaba la idea de que ella me diera una hermana, pero eso no era tu culpa y yo os trate muy frio cuando os vi, has hecho mucho por nosotros sin pedir nada a cambio, fuiste a una guerra que no era tuya, enfrentándote a tu propia madre en el camino, parece que no estamos agradecidos con eso pero no es cierto, Alyssa, gracias por todo y perdón porque a veces sin poder evitarlo soy una egoísta. —
Alyssa sonríe. — Lia está bien, no es necesario un agradecimiento ni mucho menos una disculpa, con el tiempo que pasamos en Londres logre conocerte y sé qué no sueles agradecer ni pedir disculpas, es tu personalidad y eso te hace en parte encantadora. — Dice para aligerar el ambiente entre ellas finalmente.
Malia parece más relajada ahora. — Aunque no somos hermanas si somos familia, eres parte de la manada y la manada es familia…—
— No soy parte de la manada. — Interrumpe enseguida la joven bruja.
La werecoyote se muestra decepcionada. — ¿No quieres ser parte? —
Alyssa toca el brazo de la chica castaña. — Te agradezco mucho que pienses en mí de esa forma, pero no pertenezco aquí, mi vida está en Londres, por lo que mañana volveré. — No pensaba despedirse de nadie en realidad, tal vez solo de Cora y Liam, pero estaba dudando de eso hasta el momento, solo había ido a esa casa por Lydia.
— Entiendo. — Malia sonríe. — Pero espero que aun mantengas el contacto con nosotros, y también cuando nos necesites estaremos para ti. —
Aquellas palabras le hacen sentir algo cálido en su pecho, nunca fue parte de ningún grupo, y aunque aún pensaba que la manada era toxica no quitaba el hecho de que era lindo tener a personas que se preocupaban por ella, incluso aunque la mayoría eran desconocidos para ella, viéndolo de esa forma era muy divertido todo el asunto.
— Gracias Lia. — Aleja su mano de ella.
Malia asiente con la cabeza, ambos se quedan en un silencio incomodo, suponen que como era una despedida deberían abrazarse o algo así, pero eso no era el estilo de ninguna de ellas, por eso solo se muestran incomodas sin saber que poder hacer para acabar con todo ya.
— Entonces… ¿Lydia esta? —
— ¡Oh! — Exclama Malia, pareciendo muy aliviada. — Si, ella está arriba, podéis pasar. —
— Gracias. — Alyssa sonríe de forma amable.
Malia abre la puerta, la deja pasar, Alyssa saluda a Stiles antes de subir las escaleras, no fue difícil encontrar a la banshee, estaba en la primera habitación al entrar al pasillo y además la puerta estaba abierta por lo que la joven bruja mira a la banshee leyendo en el sofá blanco enfrente de la ventana de la habitación, ella entra sin tocar, Lydia alza la mirada y parece muy sorprendida de verla, deja el libro en la mesa al lado de color blanco, todo en la habitación era blanco con ciertas decoraciones en rosado pastel, era algo que no parecía mucho del estilo de Lydia.
— ¿Qué haces aquí? — Pregunta la banshee levantándose para quedar igual de alta que la bruja.
— Regresare mañana a Londres, pero antes quería darte esto. — Extiende el cuaderno, Lydia lo ve desconfiada, pero al final lo agarra, era un simple cuaderno negro por lo que es imposible que le hiciera daño, sabía que aun la banshee desconfiaba de ella. — Con un hechizo de rastreo encontré la guarida de Adina. — Le explica a la banshee, que parece más sorprendida con cada palabra que dice.
— ¿Cómo la habéis rastreado si esta muerta? —
Alyssa saca un broche con forma de A del bolsillo de su falda. — Cuando subimos a salvarte conseguí esto al pie de las escaleras, pensé que era tuyo pero la letra tenía más sentido con Adina, como sigo experimentando con mis poderes, conseguí este hechizo de rastreo, no pensaba que funcionaria pero, bueno, si lo hizo, encontré una casa modesta en el sur del pueblo, no había casi muebles, pero si muchas fotos de todos en la manada en las paredes, muchos libros por todos lados, y la cocina era un desastre, parece ser que no dormía en la única habitación que había porque estaba vacía, pero había mantas viejas en el sofá desteñido. —
— Es imposible que Adina estuviera viviendo en un lugar así. — Dice enojada Lydia.
La joven bruja la ignora. — En una de las paredes había pintado que todo el esfuerzo valdrá la pena porque luego podrá tener vacaciones en Japón, con la bandera del país pintada al lado. — Eso parece finalmente dejar sin palabra a la banshee. — En cuaderno en tu mano lo encontré al lado del sofá, es su diario, o uno de ellos, creí que debías leerlo porque habla de ti. —
— ¿De mí? —
— De cómo está orgullosa de ti, lo hermosa que eres y como quisiera que fueras su hija, en ninguno hablo de sentirse mal por mí, pero sí de cómo sí estuvo de triste al creer que te había matado a ti. — Lydia mira el cuaderno, pero no demuestra ningún sentimiento. — Te pedí que no la mataras Lydia, y tú sabéis porque, aquel diario lo confirmo. —
Aprieta el cuaderno con sus manos. — Tenia que hacerlo. — Alza la mirada para verla a los ojos. — Solo muerta dejaría en paz a Malia. —
— Cuando pediste lo siento, ¿a quién se lo estabas diciendo? —
— No lo sé. —
— Deja de mentir. —
— ¡Hice lo que se tenía que hacer! — Los ojos de Lydia se llenan de lágrimas pero se muestra aun furiosa.
Alyssa la mira varios minutos en completo silencio, estaba tan horrorizada de lo que Lydia era capaz de hacer con tal de ganar.
Ella ríe de forma seca. — Dices que no confías en mí porque soy hija de Adina, me hiciste sentir horrible Lydia, pero eso solo lo hiciste porque querías ignorar que la que de verdad parece hija de esa mujer eres tú, por eso ella estaba orgullosa de ti…—
— Ya basta. — Habla entre dientes.
— ¿Qué pasa cuando se mata a una hada? —
— No lo sé…—
— Por supuesto que sí, porque ella te lo dijo cuándo tenías 14 años. —
— Alyssa por favor, era lo único que podía hacer. —
La bruja la ignora de nuevo. — Cuando un hada muere físicamente su alma buscara donde volver a nacer. —
Lydia cierra los ojos. — Por favor detente. —
— Muchas veces su parte mágica tampoco muere por lo que solo busca un nuevo huésped, y Millie tiene un hueco negro en su corazón que hasta ahora hace presencia, la hija de tu mejor amiga…—
— No pensé que Millie podría ser afectada…— Confiesa la banshee.
— Deaton mintió por ti, porque apoya tu decisión. — Dice molesta la bruja. — Pero si fueras una buena amiga le dirías la verdad a Malia. —
— Probablemente nunca haga algo mágico. — Dice con mucha esperanza, acercándose de forma tímida por primera vez desde que la conoce. — Es imposible que lo desarrolle. —
Alyssa niega con la cabeza. — De verdad me horroriza lo mala persona que eres Lydia, dejaras que magia negra envenene a una niña solo porque eres cobarde, no quieres que los demás se den cuenta de la verdad de ti, de cómo no te importa nada con tal de que solo Malia y Allison estén bien, eres una egoísta. —
— Millie estará bien siempre y cuando no use sus poderes, y no lo usara porque no sabe que tiene. — La señala con una mano. — Y tú hiciste las pociones para desintoxicarla, ya en su interior no hay magia negra. — Dice optimista.
La bruja estuvo de acuerdo enseguida de ayudar a la niña, pero no en que Deaton le mintiera a Stiles y Malia de lo que le pasaba en realidad a Millie, aunque tampoco se atrevió a ella de decirles toda la verdad, Marin y Deaton le convencieron de que ellos habían pasado por tanto que merecían una clase de final feliz, Alyssa es débil, y se odia por eso, por eso ira a Londres y está segura que no volverá a este mundo lleno de mentiras, engaños y manipulaciones, cosas de las que nunca estará de acuerdo.
— Pero aun así sabes que Malia merecía saber la verdad. — Dice más calmada. — Debes tratar de decidir sobre las vidas de los demás, puedes ser una banshee pero eso no te hace la reina de la vida y la muerte, tu manada debía saber que pasaba si Adina moría. Cuando te disculpaste lo hiciste porque en el fondo piensas que el alma de Adina tomara a alguien y regresara, incluso aunque quieres negarlo aun admiras a Adina, pero eres tonta pensar que si regresa será una buena persona ahora. —
— Si, tal vez esperaba que Adina regresara pero no es porque la admiro, es porque durante años lo único por lo que luche fueron mis amigas, cuando Adina murió sentí que no tenía nada por lo que seguir viviendo, y si regresaba entonces tal vez podría volver a ser importante, pero mi mamá sabía sobre lo del alma, por eso la quemo, así que ya no volverá, no debéis darle importancia nada de eso. — Dice Lydia de forma fría.
— No busquéis poner en peligro a los que amas para que ellos te presten atención, sabéis bien que no es necesario porque la manada entera te ama y respeta, también está mal de que no sirves para nada más ser una banshee, Malia me dijo que eres la mejor de tu clase, debería volver a estudiar, trabajar en aquello que querías antes de que tu madre te encerrara en Eichen House. — Alyssa se muestra más compresiva ahora, porque era una débil, eso es obvio. — Lydia para dejar de hacerle daño a los demás empieza a pensar en ti, y como no te gustaría que te hicieran lo que tú le haces a tus amigas. — La banshee no dice nada. — Espero que solo una vez logres hacer lo correcto, porque no quiero que te conviertas en la nueva Adina. — Dice con esperanza antes de salir de la habitación sin mirar atrás.
Se despide de todos en la casa, Liam, Cora y Millie le dan un abrazo, promete mantener el contacto, pero no está segura que pueda hacerlo, cuando finalmente sale de esa casa entra a la camioneta de Parrish y deja salir un enorme suspiro, acabar con esa etapa de su vida era todo un alivio.
— ¿Lydia esta bien? — Le pregunta Parrish, que estuvo esperándola dentro de la camioneta sin problema, estaba en el puesto de piloto, a pesar de que Adina ya murió aun le ordenaban a Parrish que le cuidara.
Alyssa lo mira. — ¿Crees que de verdad funcione? —
— Por lo que decía su expediente si, además no es una niña, todo lo que paso la convirtió como una roca, solo diciéndole la verdad de forma brusca es que podía reaccionar y darse cuenta de todo lo mal que está haciendo. —
— Si. — Recuesta su cabeza en el respaldo del asiento. — Pero Lydia aun me asusta. —
Parrish sonríe. — Oí que tiene ese efecto en muchos. —
— Y eso es lo que esta mal. — Alyssa vuelve a verlo. — Sé que en el fondo Lydia debe ser una buena persona, pero la forma en la que manipula a todos…— Sacude su cabeza. — Como sea no es mi problema, lo mejor será que ya no hablemos de esto. —
— Vale, ¿entonces a dónde quieres ir ahora? — Enciende el auto.
— Hum, ¿te gusta el vino? —
Parrish la mira. — Si. —
Ella sonríe. — Vamos a tomar una copa en el hotel por tu nueva vida. —
Parrish había renunciado a su puesto como guardia del hospital para convertirse en detective, y además decidió serlo en Londres, al principio pensó que era alguna estrategia de Marin y Deaton para controlarla, pero se dio cuenta que en realidad Parrish había tomado su consejo de luchar por lo que quiere, y parece ser que no luchaba solo por tener un mejor trabajo, aunque Alyssa prefiere ignorar eso, le gustaba Parrish, pero las relaciones… Eso parecía un peligro total, aun así a diferencia de Lydia ella si deja que el mundo siguiera su curso natural.
No quiere cometer los mismos errores que Adina y Lydia, definitivamente no.
Jordan Parrish asiente con la cabeza, sonriendo de una forma que le gustaba mucho a la bruja. — Suena bien eso. —
— Obvio que sí, he dado la idea yo. — Dice en broma.
Parrish ríe y conduce hacia el hotel, Alyssa mira una última vez la casa Lahey, desea de todo corazón que la manada encuentre su final feliz sincero, porque ellos lo merecían, en parte no era culpa de ninguno ser personas toxicas, porque fueron criados de esa forma, y era difícil matar los malos hábitos, aunque, muy en el fondo, tenía esperanza de que Lydia reaccionara e hiciera lo correcto, admiraba la fuerza de la banshee, y no quería que esa fuerza se volviera oscuridad, ella perdió a una madre de esa forma, la manada no merecía perder a su amiga.
— ¿De verdad no piensas volver nunca? — Le pregunta Parrish en una parada.
Alyssa no deja de mirar por la ventana, aunque ya habían dejado el vecindario de la manada bastante lejos.
¿Volver a Beacon Hills? La verdad no quisiera hacerlo, pero Alyssa sabe que tarde o temprano querrá saber sobre su magia, un poco más de su familia biológica, y sabía que solo en ese pueblo podría saber sobre su padre y madre, aún no estaba lista para eso por eso se ira, y también porque había algo del pueblo que le causaba escalofríos, Deaton decía que puede ser por el nemeton y su magnetismo a la magia, pero Alyssa sabía que eso no era verdad, su poderes mejoraron demasiado rápido en Beacon Hills, y eso era extraño, le asustaba su magia, le gustaba ser humana, y por eso volverá a Londres, donde solo era una humana doctora, por ahora eso es suficiente para ella.
— No lo sé. — Es sincera porque ella no quiere ser como Lydia Martin.
….
Hablar con su madre le fue de mucha ayuda a Scott, siempre era la mejor dando consejos, y ahora además le dio un par de opciones para ayudar a Lydia con su adicción, porque no importaba cuanto la banshee trabaja para mantenerlo lejos, él no iba rendirse en ayudarla de salir de esto que debo empezar el año que paso completamente sola con Madame Olga.
No debieron dejarla sola, a pesar de todo Lydia siguió siendo parte de la manada, y a la manada no se abandona pase lo que pase, por lo que definitivamente estuvo mal lo que hicieron.
Ya era de noche cuando llego a la casa de Breaden, en unos días le entregarían su nuevo hogar, decidió quedarse en Beacon Hills ya que pues su mejor amigo y sus sobrinos estaban en el pueblo, se sentiría extraño vivir demasiado lejos de la manada, en especial de Lydia obviamente.
Estaba abriendo la puerta cuando pensó que de hecho quería ver a Lydia antes que cualquiera otra cosa, por eso baja los escalones en la calzada, y se dirige a la casa al lado, solo que en la mitad del camino se encuentra frente a frente con Allison Argent, ella se detiene y la sonrisa en su rostro se disminuye un poco.
— Hey. —
— Hola Scott. — Ella es completamente amable, incluso aunque todo fuera incomodo entre ellos.
— ¿Cómo has estado? — No se le ocurre algo mejor que decir.
Allison baja la mirada pero sonríe, parecía muy feliz y eso alegra al alfa McCall, vuelve a verlo a los ojos luego de unos segundos. — Lydia me pidió que hablara contigo. —
Scott frunce el ceño. — ¿Sobre qué? — Allison y él eran los que menos hablaban entre ellos, aunque fueran mates la verdad es que el tiempo y la vida les alejo bastante el uno del otro, y ahora parecían que estaban bien con eso porque era tarde para luchar en contra.
— Estoy saliendo con Reed. — Dice emocionada.
El alfa se siente extraño con ese hecho, pero sobre todo estaba feliz por Allison, ella merecía ser feliz y aunque no conocía mucho a Ryder parecía ser un buen chico, no cualquiera se puede meter en el corazón de una beta que ya era mate de otro, la conexión de ellos debía ser muy fuerte y pura, así que Scott les desea lo mejor de todo corazón.
Le da una tímida sonrisa. — Felicidades Ally. — Fue lo más sincero que le salió. — Pero no entiendo porque me lo estás diciendo, es tu vida y puedes salir con quien quieras. —
— No te estoy pidiendo permiso. — Aclara la beta. — Pero conoces a Lydia, ella cree que estoy confundida y estoy saliendo con Reed solo porque tú la amas a ella. — Al menos Allison no desconfiaba de él con eso, ni siquiera Stiles le ha creído aun de que ama a la banshee únicamente. — Scott tu fuiste mi primer amor, me enseñaste a confiar de nuevo, siempre serás algo bonito de mi pasado, y ahora mi futuro es Reed, y espero que puedas entenderlo, nunca obtuvimos una oportunidad para nosotros pero no ha sido culpa de nadie y ahora debemos seguir adelante. —
— Estoy de acuerdo contigo, Allison, y créeme que te deseo lo mejor con Reed, él parece un buen chico. —
Allison sonríe, pareciendo aliviada. — Esto fue bastante fácil. —
Scott sonríe. — Eso es porque a pesar de todo somos amigos, y nada puede cambiar eso. —
— Tienes razón, y yo te deseo suerte en tratar de convencer a Lydia de que te acepte. —
— ¿Todo un reto? —
— Lydia es complicada. —
— Así me gustan a mí. —
Ambos ríen con eso, era agradable que las cosas entre ellos pudieran ser normales ahora, que pudieran hacer bromas, a veces una amistad era mucho mejor que una relación. Allison le pregunta si quería ir a ver a Lydia, él asiente y ella le abre la puerta para que pasara, puede oír que todos estaban cenando pero su banshee estaba en la habitación, por lo que se despide de Allison y sube las escaleras y entra a la habitación que olía a Lydia, era un olor que le encantaba demasiado la verdad.
Iba tocar a la puerta, pero a sus oídos desarrollados llega el inconfundible sonido del llanto, entra preocupado, la habitación estaba en plena oscuridad, no necesita encender la luz para ver a Lydia recostada en la cama y llorando con la cara en una almohada, era para que la manada no pudiera oírle, Scott cierra la puerta y camina hacia ella.
— ¿Lydia? — La banshee levanta el rostro, que estaba rojo e hinchado por el llanto, Scott se sienta en la cama al lado de ella. — ¿Estas bien? —
— ¿Qué haces aquí? — Pregunta ella secándose las lágrimas con la mano, e incorporándose para verle de frente.
Scott pasa una mano al rostro de ella, no estaba sintiendo dolor, pero Lydia no era la clase de chica que lloraba por cualquier cosa, por no decir que prácticamente nunca llora por nada, algo estaba mal y podía saberlo con solo ver sus ojos tristes, quiere cambiar esa mirada de su hermoso rostro, porque la banshee debía ser feliz, todo acabo ahora, y Lydia merecía lo mejor, pero ella no parecía pensar de esa forma.
— ¿En que puede ayudarte? — Le pregunta preocupado.
Ella lo mira en silencio bastante tiempo, hasta que posa la mano sobre la de Scott. — Creme Scott, me has ayudado mucho ya. — Dice en un susurro, antes de acercarse y besarlo.
Scott quiere detenerla y pedir una explicación real, quería preguntar si esto significaba que ahora eran algo formal, pero los labios de Lydia eran tan adictivos que era imposible para él alejarla, se sentía como un déjà vu, pero no era un malo, por lo que no tendría sentido que se negra a disfrutar de este momento.
Cuando se alejan Scott une su frente a la de ella. — ¿Puedo amarte ahora? —
Lydia ríe. — Si, hazlo Scott, ámame. — Le da un pequeño beso. — Porque el amor es lo más correcto de la vida, ¿no? —
No entiende que quiere decir con eso, la verdad es que estaba muy rara, pero tiene miedo de hacer algo que pueda arruinar este momento de paz, por lo que solo asiente con la cabeza, Lydia sonríe y lo vuelve a besar con más intensidad ahora. Este tipo de cosas pasaban cuando tienes una novia tan lista, o al menos eso supone él, como sea Lydia acepto ser su novia, y eso era lo único que le importaba ahora, casi podría gritar de la emoción, aunque poder tocarla era mucho mejor que eso definitivamente.
No importaba que pasaba, él nunca podría dejar de amar a la banshee, y le encantaba la idea de por fin poder empezar algo serio con ella, empezar una nueva vida juntos.
Era algo que merecían ambos.
….
— ¿Qué es este lugar? — Pregunta Malia mirando curiosa a su alrededor.
Stiles la observa a ella, él le dijo que la cita iba ser elegante, y ella por eso decidió usar un ajustado vestido rojo que de verdad le quedaba muy bien, de verdad que él cada día se siente más enamorado de su hermosa coyote.
— Es un desván, uno de los muchos lugares que te pertenece de este pueblo. — Responde él con una sonrisa divertida en sus labios.
Malia lo mira. — ¿Por qué estamos aquí? Pensé que tendríamos una cita elegante. —
— Y la vamos a tener, en privado. — Le giña un ojo antes de encender las luces con el interruptor en la pared que al lado.
El lugar se ilumina con luces en el techo que le da un toque mágico, en la mitad de todo estaba una mesa con dos sillas, una botella de champan, dos copas y en la mitad un florero con una rosa, todo lo hizo Stiles con la ayuda de Millie, al parecer la niña ya tenía mucha experiencia con esto porque también ayudo a Isaac cuando iba pedirle matrimonio a Kira, ayudo mucho para que pudiera pasar tiempo padre e hija, y lo mejor, para que se Millie se distrajera por todo lo que paso en el laberinto.
— Está hermoso todo, Stiles. —
— Millie me ayudo bastante. —
Malia lo mira divertida. — Debió sacar esto de tu familia, un Hale nunca es cursi. —
Stiles se acerca a ella. — Mal, estas hermosa. — Dice, un tanto nervioso, ni siquiera recuerda que lo estuviera cuando le pidió a Cassandra que se casara con él, aunque eso debe ser porque en realidad no la amaba, aun así no debería estar nervioso.
Él ya está casado con Malia, era imposible que dijera que no cuando ya lo estaban en realidad, aunque como sea, los nervios deben ser porque esta vez se siente como más real y no como una despedida porque estaban en peligro de muerte.
La werecoyote pasa los brazos sobre los hombros de Stiles, él pone las manos sobre la cintura de ella. — Gracias, tu estas muy guapo, Stiles. — Dice de aquella forma seductora que le es natural a la coyote. — Me gusta tanto que por fin podemos pasar tiempo juntos. —
— A mi también. — Era de lo mejor eso, por fin podían decir que son una familia, y nada podrá separarlos ahora. Stiles se aleja de ella. — Quiero mostrarte algo. —
Malia frunce el ceño pero sonriendo pregunta. — ¿Algo más? —
Él asiente, del bolsillo de su abrigo saca una cajita negra de terciopelo, Malia aún le ve confundida, Stiles se posa sobre su rodilla y abre la cajita en lo alto, la werecoyote abre mucho los ojos por la sorpresa del anillo de diamantes.
— Malia, ¿quieres casarte conmigo? —
Ella ríe. — Ya estamos casados Stiles, de hecho tuvimos dos bodas ya. —
Se pone de pie. — ¿Olvidaste lo que te dije en el laberinto? —
— ¿Eso de que quieres que nos casemos con toda la manada presente? —
— Y nuestros hijos. —
Malia sonríe. — Vale, la verdad no pensé que lo dijisteis en serio. —
Stiles sostiene la mano izquierda de Malia y pone el anillo de compromiso junto con el de casada, parece ser que ellos siempre harán las cosas al revés, pero con tal de que estén juntos está bien.
— Te faltaba este anillo. —
— Yo no he dicho que sí. — Bromea su mate.
— Ya estamos casados, Malia. —
Ella ríe. — Ahora si lo tomas en cuenta, ¿eh? Tramposo. — Mira el anillo en su dedo. — Esta hermoso Stiles. —
— Le pertenecía a mi mamá, mi papá me lo dio hace poco y enseguida supe que solo tú podrías usarlo. —
— ¿Nunca pensaste en dárselo a Cassandra? —
— Jamás paso por mi cabeza esa idea, yo le pedí a Scott que comprara un anillo de compromiso por mí, no soy bueno en estas cosas, pero contigo es diferente obviamente. — Asegura. — quiero ser el mejor esposo para ti, Mal. —
Malia se acerca y pone las manos sobre las mejillas de él. — Solo seamos nosotros mismos, eso es lo que está bien. — Ella sonríe. — No necesitamos más presión sobre nuestros hombros además de ser alfas y padres. —
Stiles asiente con la cabeza, estando por completo de acuerdo con su esposa, ella lo besa y ambos demuestran sus sentimientos en solo un beso, ese era uno de los poderes de mates que más le gustaba, porque esto era de verdad mejor que simples palabras que no lograban describir ni la mitad de todo aquello que sentían por el otro.
Cuando se separan Stiles le dice. — Mal, eres inefable. —
Malia ríe y se vuelven a besar, ambos lograban enamorarse un poco más cada día y no solo era por la conexión de mates, era también por todo el dolor, el tiempo separados, la muerte, y aquellas lágrimas en las noches, porque si nada de eso pudo acabar con su amor ya nada más puede hacerlo, su amor empezó siendo como el fuego, algo muy pasional que les quemo e hirió, pero también como un sueño, a pesar de que no se acordaban de su amor ellos añoraban al otro, y a pesar de que su destino debería haber sido horrible y su amor nació para morir, lograron luchar y cambiar aquello, han creado un nuevo destino.
Su destino.
Al separarse del beso entrelazan sus manos, disfrutan del brillo cálido que salen de ellas y les rodea, se miran a los ojos y no necesitan abrir para decirse que se aman, por esa era su conexión de mates verdaderos.
No había nada como su amor.
