Capítulo 5

Cerca de diecisiete años desde la Batalla de los Muertos y el asedio de Desembarco del Rey, desde que una paz bastante placentera se había establecido en los siete reinos, sin disputas por el trono. En todos esos años las diferentes casas del reino habían visto nuevos herederos, herederos quienes no crecerían rodeados de sangre y disputas, por el contrario, la justicia en el reino y la paz era el pacto principal que custodiaban los Señores de las casas. Sin embargo, no todo era color de rosa, disputas enemigas seguían existiendo, la sangre se seguía derramando y siempre alguien aspirada por más poder.

Pero en la isla de Tarth las cosas nunca habían sido tan diferentes, generalmente se respiraba tranquilidad, el señor de la isla había sido siempre una persona de carácter, serio y paciente, por lo que la isla nunca sonaba en las problemáticas de los reinos.

Todo lo contrario, había resultado ser Casterly Rock, donde alguna vez la familia asentada en el castillo había sido soberbia, avara y fanática de los problemas, sin mencionar que todos los que algunas fueron vasallos y la gente de los alrededores sentía un desprecio bastante profundo por los Lannister.

Para Joanna no estaba siendo nada fácil, Tarth era pequeño, generoso y lleno de armonía, Casterly Rock, era tedioso, lleno de dinero y de gente escéptica, sin embargo, ambos compartían que eran costa, así que mirar el mar tranquilizaba siempre a la rubia. Cuando el tío Tyrion empezó a enseñarle sobre aquel lugar, la rubia estaba maravillada, aquel castillo estaba lleno de historia, pero conforme fueron pasando los meses se dio cuenta que definitivamente lo más difícil sería ganarse la confianza de las personas, por más buena que fuera, al fin y al cabo era una Lannister.

Se encontraba parada frente a una enorme pintura de la familia Lannister, Tywin y sus tres hijos adultos, era de sus lugares favoritos, podía pasar horas mirando aquel dibujo y cuando se concentraba podía incluso imaginar la voz de su padre.

-Sabía que podía encontrarte aquí, desde que pisaste por primera vez Casterly Rock, este lugar fue tu favorito-decía- que en realidad no lo entiendo, porque a mí me es insoportable mirar el rostro de mi padre y mi hermana y sobre todo ver que tan ridículo me dibujaron, realmente nunca aprobé esta pintura, más de una vez pensé que la quitáramos de este lugar

-¡No!- dijo prestando atención a las palabras de su tío

-Nunca la quitaría- afirmó Tyrion- no después de ver como a tus cinco años escogiste este lugar como tu favorito, cuando te regañaban o estabas triste, venías aquí como si el Lannister más idiota te pudiera consolar- le regaló una sonrisa

Joanna sonrió, sabía que así le decían a su padre y estaba bien, no le molestaba, ella misma pensaba que tenían razón.

-Si él estuviera aquí…- comenzó a decir Joanna

-No estarías hablando conmigo por supuesto- de inmediato añadió Tyrion, era un día para estar felices y no melancólicos- Yo estaría muy posiblemente con el Rey Bran hablando de temas sin sentido y muy aburridos, no me hubiera tenido que preocupar por tu educación en Casterly, mi torpe hermano lo hubiera hecho, entonces tu tío Tyrion no sería necesario en estos momentos.

-Tonterías- declaró Joanna- de cualquier manera, hubieras sido indispensable, mi padre según me contaban nunca fue diestro en la política

-Grave defecto del león dorado- comentó Tyrion ocasionando otra sonrisa en su sobrina- Él estaría tan orgulloso de sus cachorros- le dijo sonriéndole- y de sí mismo por su más grande creación – dijo rodando los ojos

-Tuvo tres anteriores a nosotros- rió Joanna alzando los hombros- estoy segura que se enorgullecía de sus creaciones

-Querida, nadie, talvez tu tía Cersei, pero además de ella, nadie, se enorgullecía de Jofrrey, realmente era una pena ese niño- dijo- lamento que se tu hermano, lamento que sea mi sobrino y lamento más no haber podido hacer nada por él

-Todos temen que sea una Lannister de ese tipo- dijo Joanna mirando fijamente el rostro de su padre en la pintura

-Escúchame Joanna- habló Tyrion- ellos nunca fueron Lannister, su apellido es Baratheon, por derecho te pertenece esto

-Son más Lannister que Galladon y yo- dijo ella, y su tío sabía que ella tenía razón

-Tal vez en su sangre- dijo Tyrion- Pero estoy seguro que los Lannister son más que un rey niño con ganas de matar a todos y una reina loca hambrienta de poder, los Lannister también pueden ser el amor de mi madre a sus hijos, la estrategia de mi padre, la belleza de Myrcella, la bondad de Tommem, el honor de tu padre

-Nosotros…- comenzó a decir Joanna

-Ustedes heredaron sus buenas cualidades y sumaron todas las de tu madre- explicaba- Dime sobrina ¿por qué el mundo querría odiar a la hija del mejor caballero actual de los siete reinos?

-Por ser hija del Matareyes- afirmó

-Error- dijo- Creí eras más inteligente- la regañó- únicamente podrían odiarte por gobernar bien, es decir por envidia, Joanna, tus padres no te definen

-Madre siempre dice eso- le dijo

-Brienne tiene razón, ella es sabia, hazle caso a tu madre

-También creyó que yo lidiaría más fácil con Casterly Rock, y esa no fue una decisión sabia- decía comenzando a caminar

-Creyó bien-dijo- Brienne siempre ha tomado decisiones pre meditadas, tu madre piensa antes de actuar, que gran virtud, yo siempre he admirado eso de Ser Brienne, ¿alguna vez te he contado que la cuestioné por darte mi apellido? - le preguntó mientras caminaba junto a ella por la fortaleza, Joanna simplemente negó con la cabeza- Bien, ustedes tenían poco tiempo de haber nacido, y el rey me mando preguntarle a tu madre que decisión había tomado, es decir que apellido les daría, el rey le había dado la opción de legitimarlos y ella no lo dudo, no dudo ni un minuto en darle el derecho a mi hermano de ser su padre, la cuestione por lo tonta que me pareció la decisión, a mi parecer estarían condenados por toda una vida a ser señalados por las atrocidades de nuestra familia, y pese a eso tu madre prefirió devolver el honor de tu padre, dándoles su apellido- decía- Te das cuenta Joanna, tú y Galladon son el futuro de la familia, son la esperanza y el nuevo legado

-¿Y si no cumplo los ideales?- preguntó asustada, viendo a su madre parada justo donde comenzaban las escaleras

-Siempre habrá oportunidad de remediar errores, pero estoy seguro que lograrás grandes cosas- le dijo besando su mano.

Joanna sonrió con afecto hacia su tío, caminó hasta su madre quien la escoltaría al salón principal, donde sería su nombramiento oficial como la Señora de Casterly Rock.

La sala estaba repleta, Joanna conocía a algunos nobles que se encontraban en el lugar, como su majestad en el Norte, Sansa Stark, muy amiga de su madre, apreciaba bastante a los cachorros, Ser Podrick también se encontraba en el lugar, Ser Bronn también había acudido, entre otros tantos y gente de Lannisport.

Galladon miraba todo desde la primera fila junto a su abuelo Selwyn, quien aún se negaba a la muerte, el joven león aún no había sido nombrado señor de Tarth, por el contrario, había aprendido mucho definitivamente de los mejores.

Después de la breve ceremonia Galladon se encontraba viendo al mar, la fortaleza siempre le había parecido un lugar basto y le agradaba pasar tiempo en aquel lugar, era como si pudiera sentir cerca a su padre.

-Has estado muy callado hijo- le dijo Brienne acercándose a él, Galladon se parecía mucho a Jaime.

-Ahora estaremos más alejados que nunca- se atrevió a decir, no es que dependiera de su hermana, pero su nombramiento significaba completa responsabilidad

-Pronto serás nombrado tú- le dijo su madre

-Lo sé- dijo el joven. Galladon había sido preparado por su abuelo y lo habían mandado a King Landing con Ser Podrick para ser su escudero durante un año y durante otro año estuvo yendo y viniendo a Winterfell, donde Lady Sansa se encargó de enseñarle acerca de política muy a su manera.

-¿Te preocupa Joanna?- le preguntó colocándose junto a él

-Madre, a ti también te preocupa – le dijo- tu has visto como nos han mirado más de una vez

-¿A dónde quieres llegar?- cuestionó a su hijo- no recuerdo haber educado a dos personas para tener miedo del que dirán

-Sólo digo que la gente no es buena- aseguró frunciendo el ceño

-No lo es Galladon, pero Joanna es fuerte, ha aprendido lo necesario para poder cumplir con sus responsabilidades de la mejor manera- dijo Brienne- y tú también lo eres

-Ahora es la separación definitiva madre, nos volveremos a ver cuando sea necesario o en ocasiones especiales- hablaba Galladon

-Hijo- comenzó a hablar Brienne, definitivamente Galladon era mucho más aprensivo que su gemela- Esto significa crecer, asumir sus responsabilidades, que ustedes mismos escogieron

-Padre ¿estaría de acuerdo? – cuestionó- Ya sabes, con nuestras decisiones

-Lo estaría- afirmó Brienne- si en verdad fuera lo que ustedes quisieran

Galladon asintió y nuevamente volvió su mirada al mar, los barcos de Tarth estaban atracados en la orilla, pasarían algunos días más antes de regresar a su hogar.

-He visto como miras a Lady Oona- dijo Brienne

-No sé de qué estás hablando – se escudó Galladon

-Me prometí e hice a tu abuelo prometer, que no arreglaríamos ningún matrimonio a menos que ustedes quisiesen, como Señor de Tarth algún día tendrás que desposar a una Lady- le informaba

-Ya se madre- respondió- Oona y yo compartimos bastante en Kings Landing, su padre la mandó una temporada al castillo a ella le gusta la escritura, dicen que el Maestre Sam es uno de los mejores en los siete reinos, ella aprendió mucho de él- le explicaba

-Ya veo – dijo- me has contado bastante esa historia

Galladon bufó y comenzó a caminar por aquel pasillo.

-Madre- se volteó hacia ella- Tal vez pueda sentir algo hacia Oona, pero aún es pequeña

-Lady Baratheon está en edad para conocer prospectos amorosos- Oona tenía catorce años, era la primogénita de Gendry Baratheon.

Brienne definitivamente no era diestra en el tema, ella se había reusado tantas veces al matrimonio que nunca se imagino en primer lugar tener hijos y mucho menos hablar con ellos de esos temas, sin embargo, hace algún tiempo se había empezado a preparar para el tema, principalmente por Joanna, al ser la heredera de Casterly muchos señores querrían ofrecer a su hijo como el mejor prospecto para la leona.

-Es muy incómodo hablar de esto- se quejó el rubio de cerca diecisiete años- hubiera sido más fácil que arreglen un matrimonio

-Aún lo puedo hacer- le contestó su madre

-¡No!- se quejó

-¿Entonces?- preguntó

-Quisiera comenzar a cortejarla-habló apenado

- ¿Completamente seguro? - preguntó su madre

-Completamente- suspiró

Brienne sonrió, su cachorro estaba creciendo

Aquella noche los gemelos se sentaron en la habitación que alguna vez le perteneció a su padre, ambos disfrutaban pasar el tiempo en aquel lugar, los hacía imaginar lo que pudo haber sido que su padre viviera.

-¿Estás lista?- preguntó Galladon

-Tengo que estarlo- respondió Joanna

-Nunca pensé que llegaría este día, es decir, pensé siempre estaríamos en Tarth- habló el joven rubio

-No pensé fuera tan pronto- contestó Joanna- pero está bien Gal, estaremos bien

-Sabes- le dijo a su gemela- comenzaré a cortejar a Oona

-Ya te habías tardado- le reprochó Joanna- No imagino lo incomoda que estuvo mamá hablando contigo del tema

-Lo estuvo- rió Galladon

-Espero te cases pronto con ella, me gustaría tener sobrinos pronto

-Joanna ella es sólo una niña- se quejó Galladon- aún es joven, tienes más edad tú para darme sobrinos a mi

-Tonterías- dijo Joanna- No espero casarme pronto, mucho menos tener hijos

-Valiente el que te soporte- se burló Galladon recibiendo un almohadazo por parte de su hermana

Ambos se quedaron en silencio por un momentoacostados sobre la cama observando el techo de la habitación, hacia ya bastante tiempo que no estaban juntos en Casterly Rock

-¿No te parece extraño?- habló Joanna jugando sus dedos- Los únicos Lannister sin ojos verdes ahora son los gobernantes de este lugar

-No me parece extraño- habló Galladon- Me parece increíble y lo harás de maravilla, serás el orgullo de la familia- le sonrió

-Gracias hermano

-Joanna, dentro de unos días te quedarás sola con tus propios vasallos, tu gente y todo estará bien

-Te equivocas Gal- le dijo seriamente- Podré gobernar Casterly pero este lugar te pertenece tanto a mi como a ti, es nuestra gente, nuestros vasallos- le dejo- Hermano te haré participe de decisiones que tome, tendrás tu propia habitación, eres tan Lannister como yo, este también es tu hogar

-Jaime Lannister hizo algo bien en la vida para tenerte como hija- sonrió Galladon- y Brienne de Tarth atesoró de la mejor manera el regalo que nunca pensó tener, Hermana, me enorgullece llamarte así y Tarth, la isla de Zafiro, donde crecimos y pasamos parte de nuestra vida, la cuna de nuestra madre también es tu hogar, también te pertenece y lo que pase en el sitio siempre será de tu incumbencia

Después de aquellas palabras los gemelos siguieron su conversación por horas hasta quedarse dormidos en aquella habitación que a petición de Joanna no debía ser remodelada, se quedaría intacta.

-La tranquilidad que me da ver a tus hijos llevarse de esa manera y saber que nunca pasará por sus mentes la abominación que cometieron mis hermanos, es una de las mejores sensaciones de la vida- habló Tyrion observando a sus sobrinos dormir en la misma habitación desde el marco de la puerta

-Ellos fueron educados con amor- contestó Brienne

-Lo que a mis y a mis hermanos nos faltó- afirmó Tyrion, mientras seguían su camino por el pasillo

-En unos días regresaré a Kings Landing- informó Brienne

-Estarás justo a la mitad de tus gemelos- le dijo Tyrion

-Tu también y necesito pedirte un favor- habló seriamente

-Tu dirás

-Esos niños son mi vida- aseguró Brienne- yo seguiré con mi deber como caballero de los siete reinos y de sucederme algo tú eres su única familia- le decía- prométeme, que de ser así velarás por ellos por muy grandes que estén

-Vamos Ser Brienne- habló con respeto- soy mucho más viejo que tú es más probable que me muera antes que tú, además como mano del rey corro más peligros como envenenamientos o cosas similares- decía para amenizar la conversación

-Tyrion estoy hablando muy enserio- le dijo ya muy seria- no espero me sucede nada, pero tampoco soy la joven espadachin de la batalla con los muertos

-Tienes mi palabra – le contestó abruptamente- Esos niños también son mi vida, mi legado y lo único que me queda de la persona que más amé en la vida, por ellos daría mi vida de ser necesario

-Gracias- dijo Brienne asintiendo con la cabeza.

Brienne no hablabla del tema, se veía siempre seria con respecto a las responsabilidades que tomarían sus hijos, pero por dentro era un duelo interno y constante. Nunca se imaginó siendo madre, no estuvo en sus planes ni en sus sueños, sin embargo pese a todas las posibilidades que existían aceptó el reto, y se había convertido en lo que nunca pensó ser y en la mejor versión de ella. Ser madre le cambio la vida y podía decir que fue lo mejor que le había pasado, aunque nunca fue fácil, ni al principio cuando la llamaron puta del matarreyes, ni cuando nacieron y fueron dos y eran un constante recuerdo de los gemelos Lannister, tampoco lo fue cuando tenía que cumplir con su deber como Lord Comandante y cuidar a dos niños, y mucho menos cuando crecieron y ambos decidieron tomar sus responsabilidades como Lores y ella sabía que se tendría que separar de sus cachorros, si bien las criticas fueron dolorosas, la separación de sus hijos lo era más, los amaba y quería lo mejor para ellos siempre, dejarlos tomar sus propias decisiones siempre fue lo mejor y había construido a dos grandes jóvenes con metas, ideales y valores, pero ella seguía siendo su madre, nadie le quitaría ese título y verlos tan grandes, realizados, se sentía plena pero al mismo tiempo atemorizada, significaba soltarlos, dejarlos ir y de alguna manera eso dolía en el corazón.

Brienne era feliz, más que feliz, dudo en serlo alguna vez en su vida, pero ahora mirar hacia atrás era mirar lo que había construido y hasta donde había llegado, logró sus objetivos, sirvió con determinación, amó a un hombre como no pensó hacerlo nunca y ama más que a su vida al producto de ese amor, si era correspondido o no ya no le importaba, le gustaba pensar que ella marco para bien la vida de Jaime, que ella formó parte de la mejor versión de Jaime y para ella estaba bien, eso también era amor, pero ahora la vida continua y le agradece con tanto amor que no se arrepiente de nada.

Los leoner de zafiro nacieron en la primavera para traer consigo un nuevo legado, el que la generación de sus padres se encargo modificar, ahora les tocaba a ellos hacer su parte y poner esmero en ser la diferencia de la Casa Lannister, llevar consigo el orgullo siempre de Tarth.

Hola a todos, perdón por la demora, pero nuevamente aquí les traigo el capítulo final. Definitivamente me ha gustado mucho escribir está historia, de verdad y lo he disfrutado muchisimo, en lo particular este ha sido mi capítulo favorito.

HABRÁ EPÍLOGO

No podemos quedarnos sólo así, estoy planeando el epílogo desde antes incluso de terminar este capítulo, les prometo no tardaré una vida en subirlo.

Muchas gracias a todos los que siguieron la historia y han llegado hasta aquí, se los agradezco infinitamente!

Nos leemos por aquí y síganse cuidando mucho!