PERDÓN, sé que debí publicar antes pero sinceramente amegos volví MUERTA de Posadas y me dormí apenas llegué.

Gracias a la gente que me dejó review, por favor sigan así, me motivan para terminar esta historia (nope, todavía no pude terminarla).

Saludos y disfruten :D


CAPÍTULO III

もうここには戻れない

Lentamente, la Tierra da seis vueltas en torno al Sol y, en el transcurso de su lento baile, Yuuri asiste a la universidad durante el día y acumula más y más estrellas hechas a mano en su cuarto. Su techo entero despliega ante él un cielo nocturno hecho de papel que es lo último que ve antes de cerrar los ojos en la oscuridad de cada noche.

Y desde el centro mismo del techo, la sonrisa de Victor vela por su descanso.

Pero hoy particularmente el sueño no viene fácil, y su cuerpo no se queda quieto entre las sábanas.

Victor, el Victor real de carne y hueso que habla de las estrellas como si fueran sus hijas, está en Japón. Más que eso: Victor está en Hasetsu. Esto es un hecho, y Yuuri apenas ha podido creerlo cuando escuchó su voz cargada de un fuerte acento ruso anunciar que estaría como invitado en una disertación organizada por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial y que «si estudias en la Universidad de Hasetsu o vives en los alrededores, ¡pasa a decir "hola"!».

Yuuri, en su ingenuidad, no ha considerado la posibilidad de que Victor no estuviera dirigiéndose precisamente a estudiantes de arte en su video, sino a futuros profesionales astrónomos y astrofísicos.

El resultado: no lo han dejado pasar.

El primer día de los dos que Victor permanecerá en Japón, perdido.

Era de esperarse, se dice mientras observa sus dedos manchados de carbonilla. ¿Qué tiene que ver un artista con las ciencias naturales?

El sentimiento le recuerda a algo familiar: la vez que se presentó al Concurso de Dibujo Regional de Hasetsu… y, con tantos años de estudio, no llegó ni siquiera a integrar la nómina de artistas cuyas obras fueron preseleccionadas. Esta es una sensación a la que está acostumbrado, y considera que tal vez lleva en la sangre ser un perdedor en todos los ámbitos.


Solo que al día siguiente, por supuesto, Yuuko viene a salvarlo.

Yuuri sabe que estos sentimientos son inadecuados, que está mal anhelar algo con su amiga de la infancia que se encuentra felizmente casada y, aun así, sencillamente siente que se llevan lo mejor de él mientras Yuuko tira de su mano y lo arrastra hasta la Universidad de Hasetsu.

Estos son sentimientos sobre los que no se ha permitido pensar mucho, por lo cual el contacto físico de este tipo lo toma desprevenido.

No obstante, por supuesto que apenas ella suelta su mano y le comenta que «uno de los guardias es amigo de Takeshi y le debe un favor algo grande», Yuuri no puede evitar sonreír y propinarle un abrazo a su amiga.

Sin importar lo que pase, Yuuko siempre está allí para él. Y solo por eso, Yuuri sabe que jamás haría nada que pudiera amenazar en lo más mínimo esta amistad de años.

Percibiendo algo extraño en su amigo, la joven se las arregla para murmurar:

―Solo… ven a verme patinar la semana que viene, ¿lo harás?

Yuuri asiente antes de dejarla ir y, con una gran sonrisa, dirigirse más allá del lugar resguardado por los serenos; al auditorio con cientos de sillas que miran al escenario donde Victor Nikiforov disertará.


Encontrar un lugar se le hace difícil debido a la cantidad de gente, y ya hasta se resigna a ocupar un sitio de pie hacia la entrada, cuando divisa a una señora que le hace señas para que ocupe el asiento vacío a su lado.

―Mi marido tuvo una emergencia en el trabajo y tuvo que marcharse ―le explica la anciana cuando Yuuri, falto de aliento de tanto buscar algún recodo donde situarse, finalmente se sienta en el espacio contiguo a ella―. Así que no hay problema, jovencito.

Yuuri le sonríe, mas no tienen tiempo de intercambiar más palabras cuando los panelistas entran a escena. Todos son, como era de esperarse, reconocidos astrónomos y astrofísicos japoneses y extranjeros.

Mientras el presentador explica exactamente el porqué del renombre de cada uno, Yuuri se da cuenta de lo poco que sabe sobre este mundo; a diferencia del mundo del arte, donde maneja al dedillo movimientos y artistas, no conoce a los científicos, no entiende la terminología específica de los descubrimientos, y no alcanzaría a comprender jamás los cálculos matemáticos que los rigen.

Él es solo un intruso con un lápiz en la mano que juega a hacer planetas y estrellas en un universo de papel de dos dimensiones, nada más.

Cuando Victor finalmente ingresa al escenario con su infaltable sonrisa, Yuuri siente el color subiéndosele al rostro.

Allí estás, quisiera decirle. Creé estrellas para ti, ¿lo sabes? Imaginé mundos enteros gracias a tus palabras, ¿acaso no lo sabrás nunca?

Por supuesto, el astrofísico solo escucha en silencio los halagos del presentador sobre su corta pero sobresaliente carrera a sus escasos veintisiete años, y ni advierte la presencia de Yuuri, a quien no conoce.

Yuuri lo sabe, así que solo empieza a dibujar en silencio la expresión contemplativa de Victor una vez que este toma asiento y uno de sus colegas empieza a hablar sobre algún tipo de radiación que él no comprende. El joven astrofísico, por su parte, hace comentarios aquí y allá, aportando o replicando suavemente a las ideas con las que no está de acuerdo. Yuuri lanza miradas furtivas en su dirección, intentando captar todo lo posible.

―En cambio, considero que los agujeros negros, aunque distintos a los túneles de gusano, serían ideales para viajar entre lugares distintos. Solo que a un nivel mucho más amplio, puesto que…

De pronto, en la mitad de un segundo, miles de cosas parecen ocurrir a la vez.

Verlo sonreír en la vida real es muchísimo más de lo que Yuuri se imaginaba, y algo similar a un bálsamo regenerador en el mar de rostros absortos en la seriedad del asunto, por lo que no puede evitar conjurar él mismo una expresión de completa felicidad y dejar por un momento el lápiz para levantar la cabeza e imbuirse en la presencia de la persona que ha idolatrado desde los diecisiete años.

En una singularidad espaciotemporal (porque no hay otra manera de describirlo), Victor elige ese preciso momento para mirar al público; específicamente, hacia la zona donde Yuuri ha tomado asiento.

Y en ese instante en que el artista encubierto clava los ojos directamente en la mirada que ha tenido frente a frente durante tantos años, solo que esta vez en un plano distintivamente real

―… puesto que… que…

… el renombrado astrofísico, conocido por sus imparables maquinaciones mentales y sus habilidades discursivas acordes, se queda sin palabras.

El silencio se extiende durante cinco segundos que parecen abarcar años por un efecto gravitatorio que solo afecta los precisos lugares donde se encuentran Victor Nikiforov y Yuuri Katsuki, y el primero reacciona antes de dar lugar al segundo número seis.

―Ah, lo siento… De pronto recordé algo… ―Yuuri no comprenderá nunca cómo se las arregla Victor para hacer de su sonrisa la respuesta adecuada a cualquier situación―. Como decía, los agujeros negros tienen el potencial para ofrecer al hombre más que un viaje interestelar; hablo, claro está, de un viaje entre universos…

Yuuri no comprende lo que acaba de acontecer, hasta que repara en la mirada de la señora que le diera asiento antes.

Sus ojos están enfocados en el boceto del rostro de Victor.

El artista siente una especie de fuego desagradable que avanza desde el pecho hasta su cabeza, a la par que un temblor paralizante le recorre el cuerpo al recordar que , él había estado dibujando hacía unos segundos.

La verdad lo alcanza súbitamente.

Victor ha visto el dibujo. Es la única explicación lógica.

Tú no eres un astrofísico.

Es un intruso, lo sabe, pero no pensó… No sabe ni en qué había estado pensando, solo sabe que debe salir lo más rápido posible de ese lugar, pues el aire ha adquirido una súbita propiedad desconocida que lo ha tornado irrespirable.

En un santiamén, Yuuri se levanta y camina fuera del salón lo más sigilosa y rápidamente posible.

Nadie nota su huida.

Solo la mirada aguamarina de uno de los disertantes lo acompaña hasta la puerta.


Al fin se conocieron, yay!

¿Reviews? ¿Amor?

¿Estrellas?

-Pekea