Resumen:
Una investigación para otra posible cacería más llevará a Sam y Adam a Ciudad Central, en donde terminarán conociendo a dos personas muy especiales.
Aclaraciones:
La historia se ambienta de forma en que Supernatural y The Flash no son mundos separados. Es decir, todo pertenece a un mismo universo.
Parejas:
Adam x Hartley
Sam x Caitlin
N/A:
Lo que siempre digo cuando escribo sobre parejas crack: No pregunten, sólo gózenlo(?)
Disclaimer:
Supernatural pertenece a su creador Eric Kripke y a The CW, mientras que The Flash pertenece a sus creadores Greg Berlanti, Andrew Kreisberg, Geoff Johns y a The CW.
Este Fanfic participa en la Crack Week organizada en Fb en la página de Snake.
#CrackWeek
Día 1
Temática: Primer encuentro.
:::::::::::::::::::::::::::::::Capítulo 1
::::::::::::::
En un amplio y lujoso salón se celebraba un evento.
La música era amena, aunque había aumentado su volumen con el pasar de las horas. La comida y la bebida eran de la mejor calidad. El entorno estaba perfectamente arreglado con hermosos objetos decorativos, algunos de ellos incluso muy caros. Aun con todo, la fiesta no era del interés de cierto chico que se encontraba de pie en una esquina de la barra libre.
Hartley podía asegurar una cosa: Nada a su alrededor le importaba, hasta que su mirada se encontró con cierto chico desconocido.
La mitad de los presentes eran desconocidos para él, sin embargo, ese muchacho de cabellos rubios atrajo su atención a diferencia del resto. Incluso a seis metros de distancia notaba algo distinto él. Resaltaba entre los invitados. Quizás era debido a su sencillo vestuario que no terminaba de concordar con el de la, considerablemente, elegante fiesta. O quizás se debía a que él, a diferencia del resto, no parecía encajar ahí. No lo sabía, simplemente… Él le parecía distinto.
Cuando sus miradas se encontraron la primera vez se trató de una sencilla casualidad.
Ambos desviaron la mirada a los pocos segundos.
Hartley puso su mirada sobre de Caitlin, quien se acercó a él y suspiró con aburrimiento, sentir que se reflejaba en sus femeninas facciones.
—No me voy a disculpar.
Hartley habló, antes de darle un sorbo a su copa de vino. Al lado de Caitlin llegó Cisco, dirigiéndole una mirada de reproche mezclada con aburrimiento.
—¿Tenían algo que hacer esta noche de viernes? No, porque ustedes no tienen vida.
Explicó Rathaway, ignorando sus ofendidos gestos para dar una breve mirada al chico rubio que continuaba sentado en uno de los tantos sofás.
—¡Tenemos vida! Nosotros… nosotros… —Cisco calló al darse cuenta de que su compañero tenía razón— Con que así se siente cuando te dicen que no tienes vida.
Dijo para sí mismo, un tanto pensativo mientras recordaba cuando le había dicho las mismas palabras a Caitlin algún tiempo atrás. Su amiga sencillamente suspiró resignada, antes de mirar en la misma dirección en que Hartley lo hacía.
Caitlin notó entonces a cierto hombre sentado en uno de los sofás en compañía de un chico más joven. Obviamente no lo conocía, pero él no lucía como el resto de invitados. Veía en él cierta… Inquietud muy bien disimulada. A diferencia de los demás él no se veía relajado ni disfrutando de la fiesta, la comida o el alcohol, y eso le pareció un detalle peculiar.
Durante unos momentos tanto Hartley como Caitlin se olvidaron de la conversación. Ella no reprochó más el ser arrastrada junto a Cisco a una fiesta en la que no serían muy bien recibidos. Él no continuó dándoles comentarios mordaces a los otros dos en respuesta a sus quejas. Se instaló un corto silencio entre los tres.
—Todo parece estar en orden. Tal vez nos equivocamos y realmente se trató sólo de un accidente.
Adam comentó tras dar una mirada a su alrededor. Después de haber revisado todo el salón con el medidor de EMF no habían encontrado absolutamente nada, ni siquiera el más mínimo rastro de algo sospechoso. Quizás el caso que investigaban era una falsa alarma.
—Tal vez —respondió Sam inseguro— Deberíamos quedarnos un poco más para asegurarnos.
Concluyó, mirando al menor y recibiendo un pequeño asentimiento en respuesta. Ambos sabían que si se equivocaban y se iban del lugar… Lo siguiente que pasara sería culpa de ellos. Preferían asegurarse y evitar más muertes.
El más joven se mordió ligeramente el labio inferior. Estaba preocupado. Había demasiada gente y el sitio era bastante amplio, eso complicaba el protegerlos a todos. Dejó escapar un suspiro antes de volver a mirar alrededor. Su mirada se encontró con la de otro chico. No era la primera vez que ocurría, y algo le decía que no sería la última. Por algunos segundos permaneció mirándole, hasta que la voz de su hermano tomó su atención.
—Es increíble que hayan organizado una fiesta cuando una persona murió aquí hace sólo un par de días atrás.
—¿Gente de alta sociedad?
Cuestionó Adam con duda, encogiéndose de hombros. No sabía a qué más atribuir un hecho así. Por su parte, Sam dio un débil asentimiento, suponiendo lo mismo. Iba a añadir algo más cuando miró hacia la barra libre, notando que una chica lo miraba. Ella pareció inquietarse ante el encuentro de sus miradas, y casi podría jurar que la vio ruborizarse, pero no podía estar seguro por la distancia que los separaba. Algo en ella le pareció encantador, así que por impulso le dedicó una pequeña sonrisa que fue bien correspondida.
Transcurrieron algunos minutos en los que no faltaron encuentros de miradas y unas cuantas sonrisas suaves.
Hartley se cuestionaba qué tan lejos podría llegar si intentaba algo con aquel chico rubio; no es que quisiera pasar de la fiesta a un hotel, claro que no. Se cuestionaba más bien si podría pedirle bailar, o platicar, o incluso pedirle su número. Ese chico tenía algo que lo había cautivado. Adam por su parte se preguntaba qué le pasaba con aquel chico y por qué le gustaba tanto que lo mirara, por qué comenzaba a sentir deseos de acercarse a platicar con él, por qué estaba pareciéndole lindo cuando nunca antes había considerado así a ningún otro chico.
Caitlin estaba dudosa en si sería una buena idea acercarse al hombre, porque una parte de ella quería saber más de él, pero otra temía que este sólo quisiera diversión de una noche. Sam quería acercarse y hablar con aquella chica de sonrisa tierna, mas él bien sabía que no podía; con su estilo de vida no podía entablar amistad con personas que no fueran cazadores, porque las ponía en peligro y lo que menos quería era hacerle eso a una hermosa chica inocente.
—Muy sutiles ustedes dos aquí y ellos dos allá.
Cisco rompió el silencio, atrayendo la atención de sus compañeros, quienes le miraron como si no comprendieran su comentario, y a su vez él les miró con una expresión que claramente decía "¿Es en serio?"
Hartley y Caitlin sonrieron. Él con cierta diversión al verse atrapado. Ella con cierta pena. Acto seguido, ambos volvieron a mirar a los chicos sentados.
—¿Los conoces?
Snow se atrevió a preguntarle a su compañero, quitando su mirada del hombre de castaños cabellos largos sólo para mirar a Hartley, quien negó con la cabeza, sin dejar de mirar al rubio.
—Quisiera, en especial a ese rubio, pero lamentablemente no.
—¿Y por qué no se acercan a hablar con ellos? —Ciscó propuso— ¿O se quedarán sólo mirándolos toda la noche?
Los dos compañeros se dieron una mirada.
—No sabía que te gustaban los chicos.
Sam comentó en voz baja, en cierto modo cómplice, mientras sonreía y miraba a su hermano menor.
—No me gustan los chicos.
Adam negó, mirando a su hermano con neutralidad, antes de volver a mirar hacia el chico en la barra.
"Me gusta ese chico"
Dio un suspiro largo. No tenía caso negarse lo obvio, además, tampoco importaba, ¿cierto? Una vez resolvieran ese caso se irían de la Ciudad y nunca más volvería a ver a ese chico, ¿correcto? Y de todas formas no tenía nada de malo que le gustara otro chico, ¿verdad?
—Sí, claro.
Su hermano le respondió incrédulo y, aunque no le miraba, estaba seguro de que continuaba sonriendo.
—Bien, iré.
Hartley fue el primero en tomar la decisión. Dejó su copa en la barra y se dirigió hacia donde el par. Conforme avanzaba iba pensando en qué le diría al chico. ¿Invitarlo a bailar? ¿Pedirle su número de teléfono? ¿Invitarlo a salir directamente? Pensó una gran cantidad de cosas mientras caminaba. Al final, olvidó todas en cuanto estuvo a un costado de los pequeños sofás y aquel muchacho rubio le miró.
Incluso con la iluminación de la fiesta pudo notar que los ojos del chico eran celestes, parecidos a los suyos, pero más nítidos.
"Hermosos"
—Hola, me llamo Hartley y me preguntaba si tú querrías bailar.
La propuesta le salió mejor de lo que había esperado pues a pesar de haber olvidado todo cuanto había pensado consiguió sonar amable y tintar su voz con cierta coquetería. O quizás debió ser un poco menos directo. Consideró aquello al notar cierta sorpresa en el rostro del muchacho.
—A-ah… Y-yo… Es…
Adam se regañó mentalmente ante sus titubeos.
Él no solía actuar así. Generalmente rechazaba las propuestas de manera suave y amable, no obstante, quizás estaba titubeando porque no estaba completamente seguro de querer rechazar la propuesta esta vez. Una parte de él quería rechazarla, pero otra quería aceptar, y justo cuando esta estaba a punto de ganar, a su mente acudía el hecho de que hacía años que no bailaba con alguien, entonces la balanza volvía a inclinarse hacia el lado de rechazar la propuesta.
Estaba demasiado dudoso.
—¿Debo tomar eso como un no?
—No, ¡no!
Carraspeó, tratando de aclararse. A su otro costado escuchó algo que bien pudo ser una risa ahogada. Dio una mirada a Sam, encontrándolo intentando ocultar una expresión de diversión al mirar a otro lado fingiendo que no los veía a ellos. Miró mal a su hermano, como si él fuera la causa de sus problemas, antes de volver a mirar a Hartley.
—Yo… —hizo una pausa, poniéndose de pie— Soy Adam, es… es un gusto, Hartley.
Con mayor tranquilidad correspondió la presentación, dedicándole una sonrisa al chico, similar a las que estaban dándose antes de que se acercara. Internamente le sorprendió que el muchacho no le mirara raro por su comportamiento o que no se alejara apenas comenzó a titubear como idiota. Agradeció que en lugar de eso continuara esperando su respuesta.
—¿Puedo proponerte que en lugar de bailar vayamos a la terraza? No soy muy bueno bailando.
Finalmente consiguió dar una respuesta entendible, aunque estaba preparándose para que su propuesta fuera rechazada.
—Puedes proponerlo.
Hartley aceptó con una sonrisa satisfecha. Quería acercarse al muchacho y conocerlo más. Ahora ya sabía su nombre además de tener la impresión de que Adam quería lo mismo que él, o de lo contrario simplemente le habría rechazado.
—Hartley, ¿me acompañarías a la terraza?
Adam propuso apenas pasó la grata sorpresa de que el chico le permitiera hacer un pequeño cambio del baile por la salida a la terraza.
—Por supuesto, me encantaría, Adam.
Con esas palabras los muchachos comenzaron a caminar. Adam prefirió, por bienestar de su buen humor, no mirar la reacción de Sam. Si aprobaba sus acciones o si no las aprobaba era algo que prefería no saber de momento.
Sam aprobaba el actuar de su hermanito. No veía nada de malo a, de vez en cuando, relajarse y divertirse un rato. Quizás lo único que le preocupaba era que Adam fuera a relajarse demasiado; no podían olvidarse del supuesto caso. Debían tener la guardia alta en todo momento.
Dio un pequeño suspiro, viendo como el par se perdía entre la multitud. Acto seguido dirigió su mirada hacia la barra en donde aún continuaba la chica con quien había estado mirándose. La castaña parecía seguir también con la mirada a los chicos que se alejaban.
—¿No te parece que tiene más suerte de la que merece?
Cisco preguntó a Caitlin, mirando a Hartley apartarse de todos en compañía del chico rubio.
Si bien ahora la relación con Rathaway era mucho más amena, el chico aún llegaba a portarse sarcástico o brusco en ocasiones.
—Él sólo… Supongo que si te arriesgas a veces las cosas salen bien.
Respondió Snow, pasando su mirada del sitio por el que los muchachos se fueron hacia el hombre que ahora se encontraba solo, encontrándose con que él la miraba. Casi podría jurar que su corazón se detuvo un instante antes de retomar su marcha con cierta aceleración. Al cabo de algunos segundos se giró, dándole la espalda al castaño. Se mordió el interior de la mejilla, previo a servirse una copa de vino tinto. Bebió todo el contenido de un solo sorbo bajo la atenta pero extrañada mirada de su mejor amigo.
—¿Qué haces?
Cisco interrogó sin entender.
—Iré a hablar con él.
Fue la sencilla respuesta que dio Caitlin. Dejó la copa en la barra y se giró de nuevo, dirigiéndose hacia el desconocido con el andar más tranquilo que tenía. Lamentablemente a escasos pasos de distancia de los sofás y la mesa toda la determinación brindada por el alcohol se esfumó. Dio vuelta repentinamente.
Su plan era regresar a la barra junto a su amigo, sin embargo, no se movió de su sitio.
Únicamente le faltaban unos pasos para llegar a donde el hombre. ¡No era momento de ser cobarde! Trató de infundirse valor, terminando por debatir consigo misma durante algunos segundos. Un toque a su hombro le hizo dar un pequeño salto y girarse demasiado rápido hasta marearse ligeramente.
—Lo siento, no quería asustarte —Sam se disculpó con una sonrisa apenada y una mirada que Caitlin consideró muy tierna— Mi nombre es Sam y quería preguntarte si te gustaría tomar algo conmigo.
—No te preocupes, Sam —trató de mantener compostura y fingir que su sobresaltó nunca ocurrió— Soy Caitlin, y claro que me gustaría.
Se dieron una sonrisa de notable brillo antes de dirigirse a la barra.
—Ahora el único sin suerte soy yo.
Cisco habló por lo bajo.
:::::::::::::::::::::::::::::::Continuará
Notas Finales:
Agradezco mucho si llegaron hasta aquí. Se han ganado... Una galleta virtual~
En serio, ¡gracias! Ojalá la historia esté siendo de su agrado. Independientemente de las lecturas o comentarios la actualizaré pronto.
Cualquier comentario o duda es bienvenida.
¡Hasta pronto!
