PERDÓN por tardar, es que ayer festejé mi cumpleaños y entre preparativos y demás no tuve un segundo para sentarme a corregir y actualizar :'c

Muchas gracias por todos los reviews, trato de responderles siempre, pero si se me pasó, les pido disculpas por eso.

Ah, aquí tienen a nuestra pareja de idiotas.


CAPÍTULO VIII

握りしめた手 離さないで 絡ませ 強く

Alcanza a tomar la hoja mientras sale corriendo de su habitación. Por supuesto, su teléfono vibra en ese momento, y Yuuri intenta correr y mirar el mensaje al mismo tiempo.

Sin éxito.

Termina de bruces en el suelo; el rojo de una herida superficial se agrega a su obra maestra.


Por supuesto que llega.

Tarde, pero llega.

De alguna manera no dicha, sabe exactamente dónde está Victor.

Al astrofísico no parece importarle que le tape la visión de la luna llena al pararse frente a él.

―Viniste…

La sonrisa de Víctor es la misma y, a la vez, lleva impresa una tristeza que Yuuri siente calar en sus huesos.

Yuuri le sonríe de la misma manera, mas la expresión de Victor se vuelve seria de pronto. Sin mediar palabra alguna, se pone de pie y lleva la mano a la zona bajo su nariz. Tras limpiar la sangre, no obstante, la mano no se aparta, sino que permanece en su mejilla.

―Estás sangrando… ¿Qué te ha ocurrido?

El artista tiembla un poco ante el contacto mas no retrocede como habría hecho en otro tiempo. La preocupación de Victor es genuina y, aunque le cueste creérselo, tiene la idea de que él vale lo justo ―no en demasía; solo lo justo― para inspirar preocupación en las personas cercanas a él.

Y, en tan poco tiempo, Victor se ha vuelto cercano a él…

―No es nada ―Por una vez, su voz no tiembla; mientras eleva la mano con la hoja y se la ofrece a Victor, una sonrisa vuelve a iluminar sus facciones―: Ten; es para ti.

Victor no toma la hoja al instante. Más bien, deja caer la mano de su mejilla y se decide por ocultar ambas manos en sus bolsillos.

―Hay algo que debo decirte.

Aunque siente retornar el temor de siempre, Yuuri sabe qué es lo que Victor quiere decirle.

―Es un… recuerdo. Para que no me olvides.

Victor lo observa demudado. Por supuesto, la implicancia de sus palabras es un peso demasiado grande: ¿en qué casos necesitas algo para recordar a alguien?

Definitivamente, no cuando te quedas a su lado.

―Lo sabías ―murmura Victor, y su sonrisa cargada de tristeza reclama su expresión de vuelta―. Sabías lo que iba a decirte.

Yuuri se encoge de hombros y mira las puntas de sus zapatos como si fueran lo más interesante del planeta.

―Hay un número limitado de posibilidades en nuestra situación actual, creo. Todo apuntaba a esto.

Por primera vez, Yuuri nota una inquietud extraña en Victor, quien apoya su peso en una pierna, luego en otra, como si algo le doliera y no supiera de una posición que aminore el dolor.

―¿Me creerías si te digo que es lo mejor?

Yuuri frunce el ceño. No entiende el razonamiento de Victor. Es como si se estuviera llevando algo que le pertenece, mas Yuuri no ha olvidado en ningún momento que el astrofísico tiene una patria y una carrera ―una vida entera― que no coinciden para nada con él y sus ilustraciones.

―Eso no es importante.

Ve la pregunta que se refleja en la tez blanquecina de Victor: «entonces, ¿qué es lo importante?».

Esto, quisiera decirle. Tú, yo, las estrellas.

Pero, como un niño, solo vuelve a acercarle la hoja.

Victor baja la vista; a Yuuri le parece que el tiempo vuelve a ralentizarse.

Toma la hoja y la desdobla.

Solo las estrellas parlotean, mas sus palabras no llegan hasta ellos.


Como Victor no dice nada, Yuuri supone que debería ser él quien diga algo:

―Tal vez no sea de tu agrado, pero… fuiste amable conmigo. Y me diste cosas por las que nunca podré agradecerte lo suficiente.

El astrofísico levanta la vista y lo mira como si no pudiera creer sus palabras. Sonríe con tristeza, entonces, y replica:

―Eso es mentira. ¿Cuánto tiempo he estado aquí? Ni siquiera un mes hace desde que-…

―Hablo de mucho tiempo atrás, Victor.

Eso lo calla. Y Yuuri es quien sonríe ahora, algo apenado.

―Tal vez para ti no sea más que un fanático como cualquier otro. Es más: estoy convencido de que eso es exactamente lo que soy ―Su voz flaquea un momento, sintiéndose tonto por un instante―. Pero tu programa, tus explicaciones, la forma en la que hablas sobre una inmensidad que no puedo llegar a comprender… Estaba por dejar de dibujar cuando te conocí. Cuando te vi en la televisión fue el día en que aprendí a ver todo lo que me rodea.

»Y, por supuesto: todo lo que está más allá.

Al decirlo, sin embargo, no mira al cielo: sus ojos permanecen fijos en Victor. Pero, como el astrofísico no habla, Yuuri solo repite en un murmullo que parece retumbar en el silencio de la noche:

―Porque has sido amable conmigo, Victor. Por eso.


La luna ve el rostro de Victor en el momento en que deja caer el dibujo al suelo. También a Yuuri, con la mejilla que ya no sangra y una expresión de total desconcierto.

La hoja está cayendo y la primera sílaba del nombre del astrofísico escapa de los labios del artista.

―¿Vic…?

El resto de su nombre muere en sus labios cuando Victor lo sujeta del rostro con sus manos; una parte minúscula de la mente de Yuuri advierte que sus manos son extrañamente callosas, como si hubieran hecho más que trazar ecuaciones y apuntar estrellas.

Aun así, Victor es un hombre precavido: para asegurarse de que su nombre no se escape, presiona sus labios contra los de Yuuri.

Y, efectivamente, allí queda atrapado.

En el lugar exacto donde ambas bocas se encuentran.

La luna no quiere entrometerse, y fija la vista en la hoja que yace en el césped. Allí, un hombre de cabello claro observa la noche estrellada con más que admiración.

La luna lo sabe: ella conoce la mirada de amor de los hombres mejor que nadie. Y piensa que es obvio que esa historia de amor quede grabada en papel, tanto en la imagen como en los caracteres cirílicos que una mano inexperta ha trazado.

«Astronom i ego zvezdnaya noch».

Y un ligero trajo rozo.

Una especie de hilo rojo que Yuuri ha agregado sin querer.


YYYYYYYYYYYYYYYYYY ESO.

Las palabras en ruso se traducen a «El astrónomo y su noche estrellada».

En fin, ¿qué les pareció?

¿Reviews? ¿Amor?

¿Estrellas?

-Pekea