Siempre estoy tardando al publicar :c Perdón na. Agregué algunas músicas al playlist: vi The Greatest Showman y algunas cosas son tan este fic BASTA.


CAPÍTULO XIII

But you're long gone

―Pero ¿qué es lo que le pasó, profesor?

Por supuesto, el IMEA cuenta con una enfermería propia en una de sus alas. Victor observa en silencio mientras la enfermera limpia los rastros de sangre de la piel, haciendo caso omiso de la insalvable camiseta.

―Me caí de cara al suelo, señorita Minako.

El suspiro de la enfermera ―una señora de mediana edad que parece ser del mismo grupo étnico que el profesor Katsuki― le hace pensar que no es una historia tan disparatada.

―Siempre está causando problemas…

El profesor Katsuki solo suelta una risa nerviosa que es interrumpida por un leve siseo de dolor cuando la enfermera toca su nariz.

―Bien, le recomiendo que se haga una radiografía lateral apenas pueda…


Al final, nada grave le ocurre al profesor Katsuki, y el médico que lo atiende le asegura que podrá retornar al trabajo al día siguiente.

Victor no entiende por qué debe acompañarlo a la consulta, mas solo espera, tenso, en la sala: no ha pensado en lo que ha hecho, y aunque le haya mentido a la enfermera, puede que no sea tan callado con sus jefes…

De pronto siente que se asfixia: desea correr, mas las piernas no le responden; los otros pacientes que aguardan en la sala no parecen notar su debate interno.

No tienen idea de que saldría corriendo de allí si tan solo supiera dónde es allí.

Cuando el profesor Katsuki sale de la consulta despidiéndose del médico con un gesto de la mano algo torpe, Victor se pone de pie y decide hacerle la pregunta: avanza hasta él, y cuestiona;

―¿Dónde voy a quedarme?

Ha sido un largo día y quiere asearse, antes que nada. El profesor Katsuki lo mira sorprendido, un trapo presionado contra su nariz.

―Ah, ¿en serio no te lo dije? Mis disculpas, Victor…

El muchacho frunce el ceño.

Las siguientes palabras del profesor lo dejan perplejo:

―Vas a quedarte en mi casa.

Por supuesto que a este chico problemático que se atreve a hablar sin permiso no lo dejarían solo.


La convivencia es difícil y la integración de Victor, lenta. El profesor Katsuki le explica los pormenores: ha sido seleccionado para trabajar en la investigación EUP, o Experimentación sobre Universos Paralelos.

Es un nombre pretencioso que no describe ni una decimosexta parte de la complejidad del área de estudio, y es por eso que los burócratas de la Corporación lo aman: al punto, lo que se espera que pueda venderse el día de mañana.

Y es aquí, bajo la tutela del profesor Katsuki, que Victor aprende a calcular la distancia entre el periastro y el apoastro de los satélites más lejanos y la ecuación exacta que podría llevar a cualquiera a tres sistemas estelares de distancia de la Tierra.

En este universo de Victor, el viaje interestelar es una realidad, y la distancia entre universos no es tan lejana como podría pensarse.

Y en acortar esa distancia trabajan él y el profesor Katsuki, día y noche, con la asistencia de un equipo especializado que de todas maneras se queda atrás ante la mente genial de Victor, mientras los días se tornan semanas y las semanas, meses.


Sin embargo, a pesar de su brillantez, Victor es más animal acorralado que ser humano: aunque su amor por las estrellas siempre fue enorme y va cada día en aumento, atesora su rencor al hombre que intentó arruinar sus oportunidades de salir del Instituto Formador.

No se olvida ni por un segundo de que el profesor Katsuki, quien finge una amabilidad impecable ya sea graficando complicados conceptos astronómicos o cocinando un soufflé de zapallos para la cena de los dos, lo ha llamado inservible frente a dos de sus respetables colegas.

Y así, aunque no sabotearía jamás una investigación de la que él mismo forma parte, Victor arrulla un rencor inusitado durante el primer año que pasa al lado del profesor Katsuki.


Es un día como cualquier otro cuando el profesor Katsuki lo detiene con una mano en su hombro apenas terminan de limpiar el laboratorio. Victor se sacude instintivamente a causa de la invasión de su espacio personal, y el astrofísico no hace más que soltar una breve disculpa en un murmullo.

―No quise asustarte ―se explica―. Solo quiero pedirte que vengas conmigo.


No es como que tenga opción: sabe que está a su merced, como pupilo e inquilino ―si es que puede decírsele así a alguien que no paga renta―.

Por eso sigue a su tutor hasta que llegan al ascensor del edificio.

El viaje dura largos minutos y el silencio es incómodo para Victor: odia estar con ese hombre, odia no poder escapar, odia no haber sido capaz de decir no.

Aunque ama lo que hace, odia cada segundo que pasa en su compañía.

Cuando las puertas del ascensor se abren, la vista que sus ojos absorben lo deja sin palabras.

El viento frío de la noche golpea su rostro con toda su furia.

Frente a él, una amplia azotea bajo la cual duermen los instrumentos de observación astronómica más potentes.

Y arriba, las estrellas más cerca de lo que jamás las ha visto.


¿Qué les pareció? POBRE VÍCTOR INCOMPRENDIDO bb ;;

¿Reviews? ¿Amor?

¿Estrellas?

-Peka