¡Holis! Tanto tiempo. Perdón por tardar :c Acá les traigo un nuevo cap :) Perdón pero en serio tengo muchas vistas pero nunca nadie me deja review D: ¿Les gusta la historia? Porque ya nadie me escribe nada y no entiendo :C


CAPÍTULO XV

Cause nothing's right with me

La confianza nace esa noche, y no cesa de crecer.

Para cuando tiene diecisiete años, Victor es capaz de estimar la distancia entre estrellas binarias con tan solo una rápida mirada a imágenes de alta resolución.

Para cuando tiene dieciocho, predice con éxito la apertura y cierre de agujeros de gusano en el sistema solar siguiendo un reporte diario de concentración de anomalías espaciales.

Es una noche primaveral que aún guarda vestigios del invierno, y tiene diecinueve años, tres meses, una semana, dos días, seis horas, veinticuatro minutos y cinco segundos de edad cuando su tutor finaliza su relato sobre un afamado pintor de épocas pasadas y su interpretación de las estrellas.

Victor siente algo como un tirón en su pecho, un eco de ondas gravitacionales demasiado lejanas como para que sea posible detectar su origen.

Lleva la mano al bolsillo, y el gesto se siente como lanzarse al abismo.

Retira el catalejo de entre los pliegues de su bata y se lo acerca al profesor Katsuki.

El profesor Katsuki, quien ha observado el cosmos a través de telescopios capaces de detectar exoplanetas en zonas posiblemente habitables, no ríe ni menciona lo ingenuo de observar el cielo a través de un artefacto desfasado.

Solo lo lleva a su ojo derecho y cierra el izquierdo, su rostro mirando hacia arriba.

Sus próximas palabras le arrancan una sonrisa a Víctor:

―Ey, creo que veo a Venus…

Y es entonces, cuando tiene diecinueve años, tres meses, una semana, dos días, seis horas, veintisiete minutos y treinta y seis segundos, cuando cae en la cuenta de que lo que siente por el profesor Katsuki no es mero respeto ni afecto surgido hacia alguien que lo ha ayudado a crecer.

Es más que eso.

Es algo lento que se ha hecho un espacio en su pecho, y por cuyo hechizo Victor ve la realidad de forma distorsionada.

Palpa el silencio contemplativo de su mentor mientras cuenta los anillos de Saturno amplificados por la lente…

… y le parece que no hay constelación más brillante que el entusiasmo en su mirada.


No sabe lidiar con estos sentimientos: necesita ayuda.

Pero tiene un solo amigo, quien podría estar en cualquier lugar ahora mismo.

Luego recuerda la base de datos del IMEA: Christophe le había mencionado que trabajaría en el área de construcción civil, así que en algún lugar de la base de datos debe figurar su ubicación por el simple hecho de tratarse de un profesional surgido de un Instituto Formador.

Pide ayuda a la señorita Minako: la enfermera es bondadosa, y le ha tomado cariño a Victor desde el primer día, pese a la nariz rota del profesor Katsuki.

―Esto es altamente ilegal ―le advierte ella―, ¿y quieres arriesgarte solo por un chico que tal vez ya ni te recuerde?

Victor responde con la verdad:

―Es mi único amigo.

No necesita de más argumentos.

Minako teclea cada letra con rapidez, mas Victor siente que tarda años. El tiempo se ralentiza y se expande mientras los resultados se cargan en el monitor.

Lo que pasa a continuación toma por sorpresa a Victor: en la pantalla aparece la foto de su amigo, ya con unos años más, y una enorme cruz tapando su rostro.

―Ay, no…

El murmullo de Minako lo trae de vuelta a la realidad. ¿Qué ha pasado con Christophe? ¿Le ha ocurrido algo?

Victor no pregunta, pues sabe que Minako se lo dirá. Ella minimiza las ventanas del ordenador y se gira en su silla hacia él.

―Tu amigo ha cometido uno de los crímenes más horrendos…

Sus labios se entreabren. ¿Es eso posible? Pero Christophe…

―Christophe es una buena persona…

Minako niega con la cabeza, y señala a la pantalla, retornando a una de las ventanas.

―Allí puedes verlo…

Y efectivamente, Victor ve el expediente bajo la fotografía tachada de su amigo.

―… ver que tu amigo es un inmoral.

Ver las palabras «conducta altamente inmoral: sujeto encontrado con persona de su mismo sexo en situación íntima; aislar y someter a tratamiento químico» a apenas unos centímetros de su rostro sonriente.


Para cuando tiene veinte años, todos escuchan sobre sus estrellas binarias y sus agujeros de gusano y le llueven ofertas de trabajo.

«Pero el IMEA es el mejor lugar de todos», explica al profesor Katsuki. «No hay tecnología como esta en ningún otro lugar».

El astrónomo sonríe al saber que su pupilo ha aprendido a valorar su lugar de trabajo en más de un sentido, mas Victor no lo acompaña.

No es feliz al sentir en carne propia la evidencia de cuán ajustada es su correa.


La verdad es que no se trata de tecnología, ni del sueldo que ahora ya le permite rentar su propio apartamento.

Es una tontería: un afecto juvenil que pretendió elevarse a más.

Pero Victor sabe lo que hacen a los hombres que no aman a las mujeres en este lugar.

Así que no dice nada.


No dice nada cuando rescata al profesor Katsuki de una reunión con excolegas de un bar, y más que rescatarlo debe arrastrarlo hasta su casa y arroparlo en su cama.

No dice nada cuando el profesor Katsuki le pregunta, entre lágrimas inducidas por el alcohol, por qué ha decidido mudarse un año antes, y por qué no pudo haber sencillamente permanecido viviendo con él.

No dice nada cuando le suplica que lo llame por su primer nombre ―«es Yuuri, Victor, mi nombre es Yuuri, ¿acaso no lo sabes?»― y deje de crear tanta distancia entre un mentor y un pupilo que ya hace rato son colegas.

No dice nada mientras el profesor Katsuki pierde sus dedos dentro de las finas hebras de su larga cabellera, suplicándole que no lo deje solo.

No dice nada cuando el profesor Katsuki se disculpa profusamente por su comportamiento «tan poco profesional» al día siguiente.

Solo le dice que debe ir a su casa ya, pues ha debido pasar la noche asegurándose de que no cometiera alguna torpeza a causa del alcohol.

Solo le dice «Nos vemos en el trabajo, profesor Katsuki».


En la semana que sigue a esta, decide cortarse el cabello.

«Su largor no es práctico», explica al profesor Katsuki cuando este le cuestiona sobre su decisión.

Pero la verdad es que la memoria de los dedos peinando los hilos plateados es demasiado para él.

Demasiado si debe continuar sin jamás decir nada.

Sin jamás pasar sus propios dedos a través de las hebras azabaches del profesor Katsuki.


¿Qué les pareció?

¿Reviews? ¿Amor?

¿Estrellas?

Porfa déjenme review si es que les gustó :c

-Pekea