Sorry, estaba deprimida y me encerré en mí misma y no tuve fuerzas ni para publicar el capítulo que lleva escrito medio año.


CAPÍTULO XVII

will this be the end?

Por supuesto, el descubrimiento no ocurre enseguida.

Victor trabaja y trabaja con un equipo nuevo: uno que no ha conocido a Yuuri, ni su sonrisa, pero que avanza con una ambición digna de esta causa invisible.

Y, aun así, no se compara a la ambición de Victor: ya no duerme, ya no come, solo piensa y calcula, calcula y piensa.

Les toma dos meses calcular el lugar, y un año construir la nave, todo gracias a la tecnología superavanzada de un universo que escapa a las maquinaciones de aquellos que nos encontramos de este lado.

En este tiempo, Victor deja de ser un muchacho, y se convierte en un adulto: es tranquilo, es amable, es considerado.

Es lo que Yuuri habría querido que fuese.


Victor tiene veintiún años cuando se presenta un problema que no se ha esperado: el punto justo antes del horizonte de sucesos del agujero negro del sistema estelar A0620-00 consta de un campo magnético tan potente que no hay manera de que la nave pueda ser teledirigida.

Y nadie se atreve a navegar hasta un agujero negro.


―Yo lo haré.

Los miembros de la Mesa Decisiva ya están sacudiendo sus cabezas antes de que Victor exprese sus razones.

Él lo hace de todos modos.

―Este es el proyecto de mi vida. Mi edad es irrelevante ―Se adelanta a cualquier objeción antes de que cruce siquiera por la mente de quienes le niegan lo que busca―. Este es el proyecto de mi vida, y de la vida de Yuuri. ―Su nombre, como es de esperarse, le infunde fuerzas―. Yuuri hubiera querido esto.

Eso último es una mentira.


Pero la respuesta es no.

«Eres demasiado brillante», le dicen. «Demasiado inteligente, demasiado valioso. No podemos perderte».

Victor desea gritar.

No soy valioso, piensa. No soy brillante, no soy inteligente. La persona que amé ha muerto, y no pude despedirme. La persona que amé ha muerto, y no pude decirle que la amaba.

Esa noche se encierra en el laboratorio.

No sabe que no está solo.

No sabe que alguien más lo ha escuchado.


Victor duerme el resto de las noches sin sospechar que, en el hangar del IMEA, una existencia inesperada se hace camino entre tuercas y elementos de cálculo.

Es apenas una pulga comparada con toda la estructura.

Y es por eso que nadie advierte las gotas de sudor que nublan su frente blanquecina, casi cubierta del todo por el rebelde cabello rubio.


Corto, pero bueno, es lo que hay.

¿Reviews? ¿Amor?

¿Estrellas?

-Pekea