Perdón por tardar. Me preguntaron por ahí por qué no actualizo a diario si ya tengo escritos tantos caps...

Una razón es que casi no tengo tiempo para actualizar siquiera.

La otra razón es que tengo escritos muchos caps pero aún me faltan los últimos y si actualizo a diario (si tuviera el tiempo como para hacerlo) la historia llegaría a su fin enseguida y no tendría tiempo de escribir el resto, ustedes pasarían mucho tiempo sin leer nada y yo me presionaría para traerles algo muy apurado.

Y bueno, eso. Pero no deseo que teman el que deje sin terminar esta historia: la amo muchísimo, no podría abandonarla.

Igual, muchas gracias a todos los que me animaron. Estoy tratando de salir de debajo de esta nube negra que me persigue. No lo estoy logrando, pero voy a seguir tratando.

Muchas gracias.

Disfruten.


CAPÍTULO XVIII

枯れ落ちた偽りのdreaming I'm falling alone

Es una mañana cualquiera aquella en la que entra al laboratorio y es sorprendido con tres palabras inesperadas:

―Yo te ayudaré.

Es un chico joven de su equipo respecto al cual Victor tiene un claro juicio por distinguir signos ya conocidos: la agresividad, la prepotencia.

El talento.

Es un chico que, como él, fue moldeado en algún Instituto Formador.

―¿Cómo?

El chico se encoge de hombros, su cabello rubio descubre sus facciones juveniles casi aniñadas.

―Yo puedo manejarlo todo. Después de todo, soy más inteligente que tú.


Yurio es un buen chico, Victor lo sabe. Aunque se haya quejado desde la Tierra hasta Sirio por la reforma de su nombre.

No habría podido llamarlo «Yuri».

Y también es muy inteligente.

Demasiado.

Victor se ve obligado a aceptar que alguien que puede colarlo al interior de una base aeroespacial con una paleta en la boca y tan solo quince años de vida es, posiblemente, mucho más que un prodigio.

―Es atención, solo prestar atención ―le asegura Yurio, y Victor supone que sus fortalezas son distintas.

Frente a ellos, se erige la nave Katsuki, nombrada así en honor a la cabeza que inició toda la investigación. Normalmente es teledirigida, mas puede ser operada por dos personas.

―Puedo…

―No.

Victor nota que Yurio lucha contra sí mismo para no ceder ante un berrinche infantil. Está orgulloso de notar su mejoría tras meses de trabajar en equipo.

―De acuerdo. Pero si te traga el agujero negro, ojalá te acuerdes de mí.

Victor suelta una carcajada.

―Si eso pasara, te prometo que desde, donde sea que esté, recordaré a mi valiente pupilo.

El astrofísico le despeina el cabello, y el muchacho solo atina a apartarse con fuerza, intentando en vano ocultar sus sonrojadas mejillas.

―Como sea, métete allí.

Victor sigue sus instrucciones, ya con el traje que han robado puesto.

Es un lanzamiento que dista muchísimo de ser óptimo, mas Victor ya no puede pasar un día más sabiendo que las interrogantes de Yuuri siguen sin respuesta con todos los instrumentos a mano.

En el momento del lanzamiento, una pantalla le muestra el rostro concentrado de Yurio desde la sala de control.

Las sirenas suenan, los propulsores se activan.

Solo en ese momento Victor piensa en el castigo que recibirá su pupilo si es encontrado.

Solo en ese momento repara en su rostro rojo y su mirada triste.

(Tal vez por su rostro rojo y su mirada triste, Victor no alcanza a vislumbrar el último capricho de Yurio).

Victor enarca las cejas. No se le habría ocurrido jamás que alcanzaría a ser el mentor de alguien.

El Yuuri de alguien.

Y aun así, nada de eso realmente lo mueve. No piensa que deba quedarse por Yurio y por su equipo, no piensa que sus logros serán para ellos.

Es triste, tal vez, dedicarle tamaño esfuerzo a una persona ya muerta.

Es triste, y aun así, Victor solo mira al cielo.

Hacia delante.

Ad astra.


Man, qué capo ese Yurio y las cosas que logra hacer (?)

Qué buena la ficción por la cual podés irte al espacio prácticamente solo (?)

ESTÁN LEYENDO UN YAOI ESPACIAL, NO JUZGUEN.

¿Reviews? ¿Amor?

¿Estrellas?

-Pekea