Nota:
Papar moscas: estar con la boca abierta y sin hacer nada más que perderse en sus pensamientos o más aún, en nada en concreto.
Flashback
"Emma, no estoy en casa papando moscas, estoy trabajando. Si te pido que vayas es porque me surgió una reunión urgente y no puedo decir: 'Perdón, no puedo asistir porque tengo reunión de padres en el colegio de mi hijo.' ¿Qué te creés que van a pensar en la empresa si digo algo así? Eso son cosas de mujeres y a ellos no les importa que la hija de puta de mi ex invente excusas para no ir."
"Está trabajando Killian, no inventa excusas. Y te recuerdo que hoy es mi franco, tengo todo el derecho del mundo a hacer o no hacer nada."
"¿Me estás jodiendo?" Preguntó furioso. "¿La defendés después de las cosas que te dice cada vez que puede? ¿De verdad me hacés un escándalo porque te pido un favor?"
"Me estás pidiendo que vaya a una reunión de padres en tu lugar, Killian. Me prometiste que estas cosas no iban a pasar, ¿sabés lo que me haría Regina si se entera? No quiero más problemas con ella de los que ya tengo."
"No lo puedo creer, me rompo el lomo trabajando para darte todos los gustos y cuando te pido un favor tengo que pasar por todo este drama… Ni que te lo pidiera todos los días, es por algo importante para ambos, estamos hablando de nuestro futuro, Emma."
"No es ningún drama y te recuerdo que también trabajo, así que no es como si me mant…"
El hombre dejó escapar un bufido burlón. "Por favor, lo que hacés es un hobbie y sólo lo mantenés para llevarme la contraria, te dije millones de veces que lo dejes que con mi sueldo no es necesario que hagas nada. ¿Sabés cuántas mujeres quisieran estar en tu lugar?"
Emma revoleó los ojos y se golpeó suavemente la frente contra la pared. Varias veces. "Killian…"
"Emma, me tengo que ir, están entrando a la sala de reuniones. No te olvides, es a las 11:30."
"Killian, te dije…" La línea estaba muerta. "¡Hijo de puta!" Tuvo el impulso de estrellar el celular contra la pared, pero no iba a andar gastando en otro aparato por el infeliz de Killian. Miró la hora en el teléfono y volvió a insultar, tenía cuarenta minutos para ponerse algo presentable y cruzar los dedos para que el tránsito fuera fluido o llegaría tarde a la puta reunión. "Regina me va a matar."
Mientras buscaba qué ponerse, se preguntó cómo se había metido en este lío, ¿acaso fue cuando aceptó salir con Killian? ¿sería cuando decidió seguir con él después de descubrir - de la peor manera - que era casado? ¿o cuando aceptó irse a vivir con él?
Habían pasado más de seis meses desde ese fatídico día en que Regina Mills la había encontrado en la cama con su marido y había transformado si vida en un puto infierno. Ahora sabía que una cosa era tener a Killian part time y otra a tiempo completo… ahora entendía por qué tantas mujeres preferían el papel de la amante.
Durante más de tres meses convivió con apariciones sorpresa de Killian, quien se le presentaba donde se le ocurriera para pedirle – aunque sonaba más a orden que a pedido – que se fueran a vivir juntos. Emma le dijo que no de mil formas distintas, a cambio recibió flores, bombones, peluches y una total falta de interés en aceptar sus deseos.
Ruby, fue la fan número uno de su 'pretendiente' y también fue quien terminó convenciéndola de darle una oportunidad: '¡Emma, es tan romántico!' 'Tenés que estar loca para decirle que no!' 'Es evidente que está enamorado de vos.' 'Si no aceptás es porque no querés ser feliz.' '¿Qué otro te va a querer como él?'
Cuando se conocieron Killian fue encantador, ahora era evidente que se había puesto como meta llevarla a la cama, cuando lo consiguió, perdió un poco de brillo, pero seguía derrochando carisma. Cuando salió a la luz su matrimonio y ella lo mandó a cagar, volvió el encanto del principio y no paró siquiera cuando ella decidió perdonarlo, era evidente que su meta final apuntaba a convivir. El cuento de hadas recién empezaba y el 'príncipe' ya mostraba un cierto tono verdoso.
Emma recordó qué le dijo cuando decidió dejar de luchar contra el acoso de él y de Ruby.
"Vamos a poner ciertos puntos en claro para que después no haya confusiones ni problemas."
"Claro, ¡lo que sea!" Le había respondido Killian sonriente.
"Primero y principal los quehaceres domésticos son compartidos, no me vengas con ninguna mierda machista porque yo también trabajo y llego cansada a casa, ¿estamos?"
"Por supuesto." El hombre pareció ligeramente ofendido.
"Segundo, cuando tu hijo venga a pasar el tiempo que le corresponde con vos, sos vos quien se hace cargo. Es tú hijo y tú responsabilidad. No quiero más drama del necesario con tu ex."
"Obviamente. Si hasta ahora no pude tener la relación que siempre deseé con Herry es porque Regina no permite que nadie más que ella esté cerca del chico. Estoy impaciente por pasar tiempo con él y tenerlo para mí. Espero que no te pongas celosa y me causes problemas por eso." Le había advertido.
"Para nada, no pienso interferir en tu relación con tu hijo."
"Tercero, nunca se te ocurra levantarme la mano porque no me ves nunca más un pelo."
Killian había puesto cara de horror. "¡Jamás le levantaría la mano a una mujer! ¿Por quién me tomás?"
"Más vale prevenir que curar, Killian."
El hombre se le había acercado y la había tomado entre sus brazos. "Siendo que ya acepté todas tus condiciones… ¿significa que vamos a vivir juntos?"
Emma lo había mirado a los ojos y había visto en ellos tal esperanza que la enterneció. Se había relajado por primera vez en noventa días y asintió sonriendo. Killian había dejado escapar un aullido de victoria y la había besado triunfalmente.
"Un puto mes, Killian. Ese fue el tiempo que te llevó romper la primera de tus promesas, porque si tengo que esperar a que hagas algo en casa vamos a terminar viviendo en un basurero y, para colmo, tengo que escuchar tus quejas respecto a lo desordenado o sucio que está el departamento, según tu opinión." Emma puso primera y arrancó en cuanto el semáforo se puso en verde. "Y al tercer mes vas y rompés la segunda… maldito mentiroso."
"…el más chitito entontró a sus dos hermanos antes de llegar al tastillo del rey. Los tres fueron a ver al papá y le dieron el agua de la vida y… ¡se turó! El hermano más chito les tontó la pomesa que le hizo a la pincesa y el papá se puso muy tontento. ¿Ves?" Henry le señaló el cuento a Roland y este asintió con entusiasmo. "El píncipe chitito fue a bustar a la pincesa y…"
"Henry, ¿preparaste la mochila con las cosas que querés llevar a casa de tu papá?" Interrumpió Regina entrando en la habitación de su hijo seguida por Marian, quien se quedó apoyada en el marco de la puerta sonriendo ante el cariño y la paciencia con el que Henry le 'leía' cuentos a su hijo. En realidad, lo que hacía era contar lo que recordaba a su manera.
El chico soltó un pequeño bufido y frunció toda la cara demostrando su molestia. "Estoy leyendo un tuentito a Roland."
Regina se acuclilló al lado de su hijo y le corrió el flequillo de los ojos con ternura. Tengo que llevarlo a que le corten el pelo. Pensó mientras le acariciaba la mejilla. "Es un ratito mi amor, después vas a poder seguir contándole el cuentito a Roland y hacer todo lo que quieras hasta que llegue papá a buscarte."
Henry se cruzó de brazos y levantó la barbilla con obstinación. Roland observó a su amiguito antes de imitarlo. Marian ocultó la risa con toses ahogadas mientras que Regina se mordió el labio inferior para contener la sonrisa. ¡Eran tan tiernos!
"¿Por qué tengo que ir mutos días? El papá y la mamá de Rocío se diviciaron y Rocío va con el papá el finde."
"Divorciaron." Corrigió Regina y carraspeó preguntándose cómo le explicaba a Henry que Killian era un reverendo hijo de puta que usaba a su propio hijo para vengarse de ella. "Porque papá te quiere mucho y quiere verte más tiempo." Henry inclinó levemente la cabeza hacia un costado y la miró achicando los ojos. Su papá nunca estaba mucho con él. "Hacé lo que te pido, bebé, no podemos cambiar eso." La mujer le acarició la mejilla con suavidad. "De todas formas, cualquier cosa que no te guste en casa de papá, me lo decís cuando vuelvas y yo intento arreglarlo con él, ¿sí?"
Henry hizo una mueca, pero se levantó para hacer lo que le pidió la madre. Regina también se levantó y le hizo una seña con la cabeza a Marian para que fueran al living. Ambas se dejaron caer en el sofá y se giraron para quedar frente a frente, mientras Marian flexionó la pierna dejándola delante de su cuerpo, Regina se sentó sobre la suya.
"No parece que Henry esté muy contento con el arreglo de visitas, ¿no?" Preguntó Marian sabiendo que Regina necesitaba ventilar su frustración antes del primer intercambio con el padre.
Regina miró rápidamente hacia las habitaciones para asegurarse que su hijo no estuviera escuchando la conversación. "Henry no es tonto, Killian jamás le dedicó más de cinco minutos seguidos las pocas veces que se veían. Y eso mientras aún vivíamos juntos. En cinco años, sólo se acordaba de que tenía un hijo cuando quería 'presumir' de su familia ante sus compañeros de trabajo."
Marian meneó la cabeza con una mezcla de tristeza por la criatura y enojo hacia el donante de esperma. "No sé para qué quiere pasar tanto tiempo con él, entonces."
"Por venganza. Como no pudo quedarse con plata ni ninguna otra cosa por miedo a mi papá, decidió sacarme lo que más me importaba: mi hijo. El muy hijo de puta sabía que de esa forma me iba a lastimar más y que yo no iba a poder hacer nada porque no quiero que Henry sufra más cambios de los necesarios, un juicio por tenencia hubiera sido terrible para él."
"Te voy a preguntar algo que nunca te pregunté por respeto a eso que llamabas matrimonio. ¿Qué mierda le viste?"
Regina suspiró. "Es innegable que es atractivo." Marian asintió comprensivamente. "Es carismático, cuando quiere despliega todo un arsenal de seducción que te hacen sentir única e importante, te seduce. Claro que siempre supe que estaba exagerando y que era un mujeriego…"
"Y entonces por…"
Regina la interrumpió. "Papá lo odiaba." Sonrió de oreja a oreja con malvado placer. "Si te voy a ser sincera, ese fue el principal motivo o incentivo. Viste que la relación con él siempre fue complicada…" Marian asintió, Regina y ella eran amigas desde la adolescencia, ya que se habían conocido en la secundaria y se habían hecho inseparables. "Bueno, en esa época alcanzamos nuestro peor momento, yo quería rienda suelta y él la ajustaba, encima estaba rodeada de guardaespaldas… no era el ambiente adecuado para una adolescente rebelde, sumado a eso, vos te habías ido a hacer ese post grado fuera del país…" La mujer se encogió de hombros. "Killian apareció justo para aprovechar que mi rebeldía había desactivado mi raciocinio. Y, la verdad, pensé que iba a ser una buena cogida, le iba a dar a mi viejo el disgusto del siglo, iba a tener una cara bonita colgada del brazo y, tras unos meses, no lo iba a ver nunca más." Regina reboleó los ojos. "Dos de cuatro no está mal, ¿no?"
Marian, tratando de contener las carcajadas, preguntó. "¿¡Me estás diciendo que no es bueno en la cama?! ¿¡Cómo es que nunca me dijiste esto!? ¿La tiene chiquita?" La mujer miró de reojo hacia el pasillo para chequear que los chicos siguieran fuera de alcance.
"¿Supongo que somos demasiado correctas y no hablamos de sexo?"
"Lo remediamos ya. ¡Me contás todo!"
Regina rio por lo bajo y se acercó a su amiga de forma conspiratoria. "Estándar. El problema es que no la sabe usar. Killian cree que lo único que tiene que hacer para satisfacer a una mujer es meterla y sacarla varias veces. No le preguntes si sabe lo que es el clítoris porque te va a decir que no tiene idea de geografía."
Marian se dobló en dos de la risa. "Me voy a mear." Declaró entre carcajadas.
"Y nunca le insinúes siquiera que te de sexo oral a menos que quieras terminar insensibilizada por varias horas." Agregó Regina revolviéndose incómoda, como si estuviera recordando dicho momento.
"¡Auch! Sé que nunca lo engañaste, porque sos así, ¡pero no podemos permitir que él sea la única experiencia sexual que tengas presente! Me voy a poner en campaña para presentarte a algunos conocidos de Robin."
Regina sonrió con picardía. "¿Quién dijo que es la única experiencia sexual que tuve?"
Marian quedó atónita. "¡Me estás jodiendo! ¿De verdad engañaste a Killian?"
"No. Pero no fue él con quien perdí la virginidad, ¡por suerte!"
"¡Regina, me estás ocultando un montón de cosas! ¡Siempre creí que él había sido el primero y único!" Marian se inclinó hacia atrás y se lamentó. "¿Quién me mandó a irme seis años fuera del país? ¿Quién?" Pero sin perder más tiempo volvió a acercarse a su amiga. "¿Quién fue el afortunado y cuándo pasó?"
Regina se mordió el labio inferior. "LA AFORTUNADA fue una compañera del Profesorado y ocurrió durante nuestro segundo año de cursada. Y te aseguro que ella no necesitó ningún mapa para encontrar mi clítoris."
A Marian se le abrieron los ojos como platos. "Quiero todos los detalles. TODOS."
