Notas:

El sistema educativo argentino, establece que la educación es un bien público, un derecho personal y social de las personas, del cual el Estado debe hacerse cargo. Establece 4 niveles de educación: inicial, primaria, secunadria y colegios técnicos; y determina que es obligatoria entre los 5 y los 18 años de edad.

Argentina fue el segundo país de América Latina (luego de Uruguay) en establecer la educación primaria, secundaria y universitaria pública y de calidad.

Nivel inicial: desde los 45 días hasta los 5 años, por ley, sólo los dos últimos son obligatorios.

Primaria: desde los 6 a los 12 años.

Secundaria: desde los 13 hasta los 17 años (en colegios técnicos pueden tene años más)

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Emma estaba sentada en un sillón leyendo y, cada tanto, desviaba la vista del libro para mirar al chico que se inclinaba sobre la mesa del living mirando la hoja que tenía frente a sí con el ceño fruncido y la legua, que apenas asomaba por entre los labios, apoyada sobre el superior. Observándolo objetivamente, Henry era una versión masculina de Regina con excepción de los ojos, esos ojos azules eran todo Killian y, por suerte, la única señal de su aporte de ADN. Pero lo que la intrigaba verdaderamente, era a quién había salido tan dulce y cariñoso, no había forma que el chico hubiera heredado esos rasgos de la personalidad de ninguno de sus padres. Bah, por lo menos, ella no tenía prueba alguna de que Regina fuera una mujer cariñosa, ni hablar de dulce. Lo único que había visto de la otra mujer era furia, desprecio, sarcasmo… en fin, cada vez que se cruzaba con Regina era como dar un paseo por el inframundo.

Claro que no esperaba que Regina la mirara con simpatía teniendo en cuenta que la encontró en la cama con su marido. Por supuesto que no esperaba, cuando coincidían en algún lugar, que le sonriera y se pusieran a hablar de la vida, del tiempo... ¿Qué ilusa desearía que la mujer a la que le había "robado" el marido la tratara mejor que a un asesino? Emma no. ¿Por qué iba a ansiar eso?

Porque sos una idiota cuyas hormonas no se enteran que tu pareja respira, pero se vuelven locas cada vez que ves a su ex. ¡Qué digo ver, con sólo pensar en ella!

Calláte, eso es algo que tiene que quedar bien enterrado en lo profundo del inconsciente, sólo puede asomar en sueños inconfesables y...

"¿Emma?" Llamó Henry.

La aludida pegó un salto, en parte a causa de la culpa y en parte por la sorpresa. Menos mal que contuvo el chillido que rogaba por escapar de sus labios. Así y todo, la voz le salió algo aguda al responder. "¿Qué?"

"La seño nos dio como tarea unos problemas, ¿podrías revisar que lo hice bien?"

Emma dudó sólo un segundo y sólo porque recordó el escándalo que le armó la madre del chico la vez que se enteró que ella había ido a una reunión de padres en lugar de Killian. "Sí…claro." Dejó el libro sobre la mesita de café que tenía al lado del sillón y se acercó al chico. Arrastró una silla al lado de Henry, se sentó y esperó a que le alcanzara el cuaderno. Tras un minuto se lo devolvió y le dijo mientras le revolvía el pelo. "¡Muy bien, Henry!" La criatura sonrió de oreja a oreja y sacó pecho orgulloso. "Estás en primer grado, ¿no?"

"Sí. El viernes tuvimos prueba y mañana hay reunión de padres para hablar de los resultados."

"Ah, cierto… cuando llegue tu papá le hago acordar."

El chico se puso serio. "Igual no va a ir."

"Claro que va a ir." Respondió sin mucha fuerza.

"No, nunca va. A la primera fue mamá, a la segunda tenía que ir y fuiste vos, a la tercera no fue y mamá tuvo que pedir unas horas en el trabajo para ir ella." El chico se encogió de hombros y dijo con convicción. "Killian no me quiere."

Emma sintió como si le dieran un puñetazo en el estómago. "¡Claro que te quiere!" Respondió instintivamente, aunque en su interior tenía sus dudas y, la verdad, era algo que no le entraba en la cabeza. ¿Cómo era posible que alguien no quisiera o no se interesara por su propio hijo?

Henry negó con la cabeza y se encogió de hombros. "Igual no me importa, mi mamá me quiere por dos."

"Tu… em… tu mamá te dijo que Killian no te quiere?" Balbuceó.

Henry revoleó los ojos. "No, mi mamá dice que Killian me ama, pero que no sabe demostrar sus sentimientos, pero yo sé que es mentira y, ¿sabés cómo sé?" Emma negó lentamente con la cabeza. "Porque mi mamá me quiere y el abuelo me quiere y me cuidan y me hacen mimos. Killian no me habla nunca." El chico miró el cuaderno que tenía delante de sí por unos segundos antes de levantar la cabeza y clavarle los ojos que eran incómodamente idénticos a los de su padre, salvo por la calidez que había en ellos. "Vos también me querés y me cuidás."

Emma se sintió cómo se le cerraba la garganta y se le llenaban los ojos de lágrimas, tuvo que desviar la vista y pestañear como loca para evitar llorar delante del chico. Carraspeó varias veces antes de poder hablar y, aun así, la voz le salió bastante ronca. "Bueno, siendo que ya terminaste, ¿qué te parece si jugamos a la play?"

"¡Sí!" Gritó la criatura con entusiasmo.

Cinco minutos más tarde, ambos estaban desparramados en el sofá con la vista clavada en el televisor.

"Cuando mamá se entere que me dejaste jugar a este juego, ¡te mata!" Emma pegó un salto y lo miró horrorizada. "¡Ja, te gané!"

La mujer giró la cabeza con rapidez y vio que, efectivamente, el chico le había ganado. "¿Me hiciste trampas?" Lo miró con los ojos entrecerrados.

Hanry rió con picardía. "En la guerra y en el amor vale todo."

Definitivamente, era hijo de Regina.

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Flashback

"Creo que Robin me engaña." Regina se ahogó con el café con leche y Marian, la responsable de la declaración, le dio golpecitos solícitos y culpables en la espalda. "Si estás haciendo esto para que te dé respiración boca a boca porque querés besarme, mejor decíme, es menos peligroso." La mujer no dejaba de hacerle bromas al respecto desde que se había enterado que su primera experiencia sexual había sido con una mujer.

Regina tosió un poco más y se limpió las lágrimas con las manos antes de responder. "Dejá de joder con," toses, "las bromas lésbicas entre vos y yo." La voz le salió bastante quebrada. Se cubrió los labios con la mano y tosió un poco más. "Eso que dijiste de Robin es una broma, ¿no?"

Marian suspiró. "Ya quisiera, pero no." Regina abrió la boca para decir algo, cualquier cosa, pero no supo qué. "Hace unas semanas lo vi en el centro, él no me vio. Salía de un restaurante con una colorada… muy sonrientes ambos."

"Eso no significa…"

"Ya sé, pero si hubieras visto la forma en que se miraban y cómo él le corrió un mechón de pelo de la frente… nadie hace eso con una persona con la que no tiene intimidad, Regina."

"Soy la persona menos indicada para dar consejos al respecto, después de todo, pasé cinco años casada con un hombre que se cansó de encamarse con cuanta mujer se le cruzaba y sólo lo dejé cuando finalmente lo encontré en mi propia cama con una de ellas. Pero en mi caso, me importaba muy poco lo que hiciera con tal de que no fuera conmigo." Regina suspiró y se estiró para agarrarle una mano y ponerla entre las suyas. "Pero vos estás enamorada de tu marido y él también lo está de vos. No sé qué pudo haberlo llevado a engañarte, si es que lo hace, pero creo que deberías enfrentarlo."

"¿Te parece? Me lo va a negar y me va a decir que estoy loca, que imagino cosas."

"Entonces no se lo preguntes, afirmaseló: 'Robin, ¿Por qué me engañas? No, no te molestes en negarlo, los vi. Deberías ser más cuidadoso. No sabía que te gustaban las coloradas.' Y veamos qué dice."

"¿Y si me lo confirma qué hago?" Tras terminar la frase, Marian se desmoronó y se puso a llorar. Regina se acercó más a su amiga y la abrazó.

"Eso, amiga, vas a tener que decidirlo vos. Pero ambas sabemos que a nadie se le terminó el mundo tras una ruptura amorosa, así que tomáte el tiempo que necesites y decidí de acuerdo a lo que sientas."

Marian se tomó unos minutos para llorar en el hombro de su mejor amiga, se prometió que serían las últimas lágrimas que iba a soltar por ese tema hasta hablarlo con Robin, así que suspiró, aceptó el consuelo que le brindaban hasta que respiró profundo y se apartó de Regina limpiándose las lágrimas.

"Bueno, basta. Mejor hablemos de lo madura que está mi amiga." Regina la miró sin comprender sacudiendo la cabeza levemente. "No seas modesta, cuando vi a la novia de Killian en la reunión de padres no lo podía creer, pensé que antes de que ocurriera una cosa así, se iba a congelar el infierno."

Regina parpadeó varias veces y cuando le cayó la ficha, la cara se le desfiguró de rabia. "¿¡QUÉ!?"

Emma se sobresaltó al escuchar como alguien intentaba tirarle la puerta abajo, porque a eso no se le podía llamar golpear ni acá, ni en la China. Se levantó del sillón y dudó entre abrir o ir a despertar a Killian para que él vaya a ver lo que pasaba… No, prefería enfrentarse a quien fuera que estuviera del otro lado de la puerta causando tal escándalo antes que tener que soportar a su novio enojado por haberlo despertado. Así que se acercó rápidamente y abrió antes que le tiraran la puerta abajo.

Abrió los ojos como platos al encontrarse ante una Regina furiosa con la mano levantada en un puño para seguir castigando la madera. La mujer clavó los ojos en Emma y ésta pensó que, si tuviera los rayos láser de Supergirl, a esta altura ya la habría matado cien veces. La ex de Killian bajó la mano y sonrió. Emma tragó saliva, esa sonrisa no auguraba nada bueno… como si el aporreo de la puerta no le hubiera avisado ya.

"Justo la rata callejera a la que buscaba."

Emma revoleó los ojos y rogó para que la morocha no notara que la había herido con sus palabras… como cada maldita vez que la insultaba. Enderezó la espalda, levantó la barbilla y le dedicó una mirada dura.

"Regina, ojalá pudiera decir que es un placer verte." Replicó con falsa amabilidad. "Pero seguro ya estás sabrás de sobra que es imposible relacionar tu nombre con nada cercano al placer."

La mujer amplió la sonrisa. "Bien que te gustaría saberlo." Emma contuvo la respiración.

"¿Qué?" Preguntó casi en un susurro.

"Que, siendo que estás con quién estás, no serías capaz de reconocer el placer por más que te pegue en la frente, querida." Emma no supo si reír o llorar ante la veracidad de esa afirmación. "Pero no vine a intercambiar historias sobre lo malo que es Kilian en la cama." Borró la sonrisa y dio un paso al frente invadiendo el espacio personal de Emma. "¿Qué parte de: 'no quiero que tenga nada que ver con mi hijo' no entendió Miss Swan?"

Emma frunció el entrecejo y la miró confundida. "¿Eh?"

"Siempre tan locuaz. Dígame, ¿en qué mundo creyó que podía ir a la reunión de padres de Henry?" Emma tragó saliva y abrió la boca, pero la cerró sin saber qué decir. "¿No? ¿No va a decir nada? ¡¿Quién mierda se cree que es para hacer algo así?!" Le gritó calvándole un dedo en el pecho.

"Vamos a calmarnos…" Intentó tranquilizarla, pero sólo logró lo contrario.

"¡No me calmo una mierda! Desde un primer momento le dejé en claro que no quiero que se acerque a Henry, ¿a qué está jugando?"

"No estoy jugando a nada, te puedo explicar…"

"¡Ah, ya sé! ¡Está planeado hacerse la madrastra aplicada para que ese infeliz pueda sacarme a mi hijo!"

"¿Qué? ¡No, claro que no! Es que Ki…"

Regina volvió a interrumpirla. "Bueno querida, lamento comunicarle que no le va a resultar, ¡ningún juez pensaría en darle la custodia a una puta!" Exclamó y enfatizó la frase dándole un empujón a la rubia que la hizo trastabillar.

A Emma se le inflaron las aletas de la nariz y se lanzó hacia Regina como una bala, la tomó del frente de la camisa y la giró hasta aplastarla contra el marco de la puerta. "Con lo perra fría que sos, no me extraña que Killian buscara calor en otros lados, pero ojo, no vaya a ser cosa que Henry también termine huyendo de…" Regina de la sacó de encima y le pegó un puñetazo que la mandó trastabillando adentro, Killian, que se había despertado por los gritos, intentó frenarla, pero no pudo evitar que su mujer cayera de rodillas al suelo.

"¿Qué mierda está pasando?" Bramó mientras ayudaba a la rubia a levantarse. "¿Qué hacés en mi casa, Regina? Si venís a rogar que vuelva con vos, olvidáte." Emma intentó ir hacia la morocha, pero su novio la abrazó por la cintura para evitarlo.

"Es la última vez que te lo digo, Killian. No quiero que tu puta tenga nada que ver con Henry. Si me entero que vuelve a ir a una reunión de padres, que lo lleva o trae de la escuela o que lo mira y pido la custodia completa. ¿Está claro?"

El hombre se le rió en la cara. "¿Acaso creés que algún juez me sacaría el derecho a ver a mi hijo por las mentiras despechadas de una bruja?" Killian Le guiñó un ojo. "Cualquier juez va a entender que soy un hombre ocupado y que vos sos una desquiciada. Así que dale, intentálo." A continuación, le cerró la puerta en la cara.

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Emma se estiró en la silla e hizo sonar la espalda, miró subrepticiamente a su jefa y tomó línea para evitar que le cayera un llamado, le faltaban dos minutos para irse y era Ley que cualquier llamado que ingresa a uno o dos minutos de finalizar tu turno, duraba como mínimo diez minutos. Con suerte.

A las doce en punto se deslogueó, agarró la mochila y soltó un hasta mañana en su camino a la salida. No hizo más que salir del ascensor que le empezó a sonar el celular, miró la pantalla e hizo una mueca al ver que era Killian. Podía decirle que no lo había escuchado, pero no tenía ganas de bancarse los insultos del hombre.

"Hola Killian." Hizo lo posible para que no se le note las pocas ganas que tenía de hablar con él.

"Hola amor. Escucháme, me llamó Neal Cassidy recién, me pidió que vaya a su oficina para discutir mi propuesta, así que necesito que vayas de la reunión…"

"No." Respondió Emma sin dudar.

Silencio.

"No vuelvas a interrumpirme, Emma. No es de buena educación, ¿estamos?"

"Sí, perdón."

"Así me gusta. Ahora, como te decía, necesito que vayas a la reunión de Henry. Sabés el tiempo que me llevó siquiera llegar a tener contacto con ese hijo de puta, no hay forma que le pida cambiar la fecha por algo tan absurdo."

Emma tomó aire y se masajeó la frente. "Killian, ¿acaso te olvidás lo que pasó la última vez que fui yo a una reunió? Regina no quiere que…"

"Lo que quiera o deje de querer Regina me tiene sin cuidado."

"Bueno, a mí sí me importa porque quiero vivir tranquila. Así que no, no voy a ir a la reunión."

"¿Por qué tenés que ser siempre tan difícil? Cada vez que te pido algo es una lucha. ¿Sabés qué? Dejá, no vayas."

"¿Vas a ir vos?" Pregunto extrañada.

Killian soltó una risa burlona. "No digas pavadas. No irá nadie y, cuando el chico me pregunte, le diré que no te importa una mierda y por eso no quisiste ir." Espetó el hombre antes de cortar.

'¡Hijo de mil putas!' Pensó la rubia dándole una patada al aire. '¿Qué hago? Si voy a la reunión…' Volvió a masajearse la frente y tomó una decisión de la que esperaba no tener arrepentirse, si sobrevivía.

Tocó la pantalla del celular, accedió a la lista de contactos y buscó: 'Hot Bitch'. Por suerte, Killian no entendía ni un pito de inglés. Si fuera creyente, se haría la señal de la cruz mientras esperaba a que atendieran.

"Hola." Si pudiera envasar esa voz, se haría millonaria. "¡Hola!" Volvió a escuchar, pero esta vez con impaciencia.

"Ehh, Regina, hola."

"¿Quién habla?" Preguntó suspicaz.

Emma se mordió el labio inferior y tomó aire. "Soy Emma." Le respondió el silencio. Suspiró. "No es que te llame por gusto, pero no quiero problemas. Recién me llamó Killian para decirme que no iba a poder ir a la reunión de padres con no sé qué excusa de mierda y quería que vaya yo." Largó de corrido casi sin respirar.

"Absolutamente no." Regina fue terminante.

"Si, bueno… por eso te llamé, para que estés al tanto y puedas ir vos."

Un silencio y después, con una voz bastante menos fría… "No puedo, tengo que dar un examen que ya se tuvo que posponer la semana pasada."

"¿Y no puede ir nadie más que vos…apruebes?"

Regina suspiró. "No." Emma la escuchó murmurar por lo bajo algo así como 'no puedo creer que vaya a hacer esto' y sonrió de oreja a oreja. "Está bien." Dijo mordiendo las palabras. "Por esta única vez, puede ir. Voy a llamar a la escuela para avisar. Después voy a querer que me diga . .te lo que dijeron. Y saque esa sonrisa de la cara, Miss Swan, porque esto es algo que no se va a volver a repetir." Advirtió antes de cortar.

Emma miró la pantalla del celular con el entrecejo fruncido. ¿Acaso Regina la espiaba? ¿Cómo sabía que estaba sonriendo? ¡Esa mujer era bruja!