YAY a todos otra vez... si lo sé, mucha tardanza, pero ya saben, muchos problemas y muy poco tiempo... gomen... Quiero agradecer a todos por leerme, aunque ya haya pasado mucho tiempo..jejeje... bueno, espero les guste el capi, porque para mí está tierno y romanticón.. y algo bizarro... pero bueno. Disfrútenlo, y ya saben, todos los comentarios son admitidos y escuchados.

Seto: Leídos estúpida

Tsuka: Ay ya vas a empezar, presenta el capi

Seto: Ok, vamos al capi

Tsuka: Uy, te esforzaste... �... Contestaré los reviews en el proximo capi...--

(n/a: Yu-Gi-Oh no es mío, solo tomo los personajes para hacer historias -)

(n/a: ADVERTENCIA: este capi contiene lectura ke no es apta para todas las edades, para ser más específicos este si contiene lemon -por fa no me acusen!!! -'- si esta clase de lectura les incomoda mejor ni lean!! Advertidos)

Capítulo 9: Amor, deseo y simple sexo...

-Si no están seguros... no es necesario... yo lo entenderé

-Yo estoy bien... es solo que...

-Nunca habíamos hecho esto... Por eso estamos un tanto nerviosos...

-No se preocupen, todo es igual. Bueno eso creo, yo tampoco lo he hecho, pero supongo que no puede ser muy diferente o sí?

-No lo sé...

-Esperen, iré a cerrar bien las puertas, para que nadie nos moleste- En ese momento Yami salió de la habitación dejando a un moreno y a un albino jóvenes muy nerviosos sobre lo que iba a ocurrir. Malik y Ryou estaban tan nerviosos de hacer aquello, pero ambos amaban a Yami, no sabían cómo llegaron a tal punto pero sucedió sin que pudiesen evitarlo, y ahora, tras haber presenciado ese pequeño incidente en el callejón, deseaban aun más a ese espíritu milenario que en incontables ocasiones los había ayudado.

-Malik, estoy realmente nervioso, seguro que esto es una buena idea?

-No lo sé, pero esto es mejor a que haga eso en los callejones donde quién sabe Ra que persona puede llegar y hacerle algo.

-Mmm... supongo que tienes razón.- Ambos jóvenes habían estado debatiéndose internamente sobre si lo que estaban a punto de hacer era lo correcto o simplemente estaban haciendo caso a sus deseos calenturientos de adolescentes precoses.

Pero qué fue lo que en verdad vieron esa noche? Por qué harán lo que todos suponemos harán con Yami siendo que tienen dudas? De que es de lo que quieren ayudarlo? Qué es lo que quieren evitar que haga? Y por qué demonios sigo haciendo éstas preguntas y no sigo con el fic?

Para cambiar un poco de escenario, vamos con Jounno y Yuugi, ambos, pareja y mejores amigos. Por mucho tiempo Jou había retraído sus sentimientos por el joven duelista de peinado gracioso, y ahora, cuando por fin había terminado con aquel espíritu milenario con el que había estado por ya mucho tiempo, él había logrado conseguir destapar sus sentimientos y emociones ante aquel joven que le parecía, además de conmovedor, atractivo. Quizá haya sido por esos pantalones tan ajustados que usa, o esa forma cariñosa con la que se habían estado tratando. No lo sabía, pero lo único que le importaba en ese momento era que estaba con él, a su lado, y era feliz.

Porque bueno, al menos el rubio lo era, ya que Yuugi había estado teniendo sus pequeñas dudas al respecto de su relación. Pero bueno, quién no las ha tenido en un momento u otro de la misma. En fin, ese día en casa de Jou, los juegos, las caricias y los besos comenzaban a hacer que ambos se sintieran un poco distintos a comparación de otras ocasiones en las que habían estado solos en la casa de Jou. Bueno considerando también que se les ocurrió saquear un poco la cantina del padre de éste, que para ser sinceros era muy basta, pues ambos estaban un tanto sonrojados por el alcohol y la nueva sensación de deseo que les inundaba desde adentro y comenzaba a querer salir... quizá no por donde querían...

-Yuugi...- miraba anonadado el joven rubio a su novio, admiraba su belleza, su resplandor en esos ojos grandes y hermosos, su inocencia y ese leve sonrojo en sus mejillas que denotaban quizá, que lo que él deseaba también lo haría su acompañante... O quizá que estaba medio borracho, nadie lo sabe.

-...- Yuugi solo lo miraba con una expresión indescifrable, por un lado estaba deseoso de que Jou hiciera algo, lo que fuera, un movimiento, algo... Y por el otro solo deseba que toda esa "farsa" como él la llamaba, terminara y pudiera dejar de hacerle daño a su mejor amigo, a su confidente a su actual novio...

Como si guiados por un poder divino fuera, fueron acercando sus labios, y los juntaron suavemente, con algo de timidez... como si del primer beso se tratase... comenzaron a sonrojarse un poco más, como si no pudieran evitar sentir un leve deseo el uno por el otro, como si su corazón el cual ahora parecía salir de su pecho fuera a estallar de un momento a otro... Poco a poco, ese beso, ese ligero roce de labios comenzó a profundizarse, a hacerse más apasionado. Ambos querían, se deseaban, deseaban devorar esos labios, los labios del otro que sabían a miel y a cereza... poco a poco comenzaron a acariciarse por los hombros... los brazos... caricias leves, casi insignificantes, pero llenas de todo aquel cariño que sentían el uno por el otro. Lentamente... como si el tiempo del mundo fuera de ellos, Jou comenzó a recostar a Yuugi en sofá... profundizando cada vez más el beso... queriendo que Yuugi respondiera igual... pero no lo hizo...

-... Jou... espera...- El más pequeño de altura lo detuvo ligeramente con una mano poniéndola en su pecho y apartándolo un poco.

-Que sucede Yuugi?... No quieres hacerlo?- Preguntó como temiendo haber ofendido a su compañero, con algo de miedo y arrepentimiento comenzó a levantarse sin esperar que Yuugi respondiera.

-No... no es eso... solo que no aquí... y si viene tu padre?- Jou se relajó, no era que no quisiera, o al menos eso pensaba, era que no quería que su padre los llegase a ver si ellos lo hacían ahí mismo. Pero en realidad, Yuugi quería que eso se detuviera, por un momento, ya que no sabía que pasaría si no lo lograba detener, no quería dañar a su mejor amigo, pero realmente deseaba que aquello sucediera, lo deseaba mucho...

Jou, atendiendo a los deseos de su amor, lo tomo en brazos, como si de una novia cargada por su reciente marido se tratara. Lo llevó hasta la habitación del rubio, donde sorprendentemente, no había muchas cosas tiradas, simplemente una que otra estaba fuera de lugar, pero realmente estaba muy limpio aquel recinto que pronto se convertiría en su nuevo lecho de amor.

Si, desde que Jou comenzó a andar con Yuugi, se hizo un poco más ordenado, ya no olvidaba tanto las cosas pero seguía siendo infinitamente feliz, ya que su amor de mucho tiempo le correspondía, y como éste siempre se quejaba del tiradero que había en su habitación, sentía que era lo menos que podía hacer para complacer a su amor, y en esta ocasión, qué útil le iba a ser eso, porque ahora podían estar ahí, sin necesidad de encontrarse con algo que pareciera que había venido de otra dimensión.

Sin dejar de mirarlo, entraron su habitación, lo beso tiernamente de nuevo, y lo deposito con tal ternura y delicadeza en la cama como si de un bebé se tratara. Era realmente hermoso el solo pensar lo que estaban a punto de hacer, y él sentía que ambos lo deseaban, y quería que fuera lo más perfecto posible, pero claro, no podría serlo del todo, ya que nada es perfecto.

PVO Jounnouchi Katsuya

Te tengo entre mis manos, entre mis brazos, entre mi cuerpo. Te has clavado en mi mente y te niegas a salir de ahí. Te amo tanto que nunca podría dejarte ir, pero aún no te lo he dicho... se que debo hacerlo, y lo haré, ésta noche, cuando te lo demuestre entregándote todo de mi, mi alma, mi corazón... mi cuerpo. Es la primera vez para mi, aunque se que no lo es para ti, ya que has estado con él tantas veces que ni se pueden contar. Tengo miedo, miedo de hacer algo mal mientras beso tu cuello y acaricio tu pecho por encima de la ropa. Tengo miedo de no hacerlo como él lo hace... pero no quiero hacer eso, quiero hacerlo mejor. Quiero que sientas todo mi amor y mi cariño en una demostración que aunque será primeriza... te mostrará lo mucho que te quiero y te deseo.

Eres como un ángel, un ángel de luz que ha iluminado mi corazón desde el momento en el que mi cuenta que lo que realmente sentía por ti no era simple amistad, sino amor verdadero, cariño, atracción. Te demostraré todo eso en un acto de entrega total, te demostraré que puedo borrar las huellas de ese amor pasado que sé que aún recuerdas, extrañas y anhelas. Se que no puedo ser él, pero puedo ser yo y aun así seguir haciéndote feliz, como tu me has hecho...

Sigo besando tu cuello, aspirando tu aroma, tu esencia, paso mis manos por debajo de tu playera, tan ajustada como siempre, y eso me gusta. No me di cuenta, pero ya me has despojado de mi chaqueta, y yo de la tuya, escucho como tu respiración se acelera mientras sigo saboreando tu pecho... puedo sentir tu piel erizarse bajo las palmas de mis manos, mientras recorro con ellas la perfección de tu cuerpo. Poco a poco, te quito la playera, he tenido que despegarme un poco de ti, pero aún así vuelvo a lo que se convierte lentamente en mi vicio, tu piel.

Te beso ligeramente antes de bajar por tu cuello, para llegar a tu pecho... Tienes los ojos cerrados, y haces una mueca que refleja... placer acaso? No lo se, pero esa imagen tuya diciéndome que estás disfrutando de lo que hago me hace sentirme realmente bien... tranquilo y emocionado al mismo tiempo.

Sigo acariciando con mis manos la piel de todo tu pecho, tu espalda, tu abdomen. Es tan suave que siento que de solo tocarla podría arruinar su textura, tan perfecta, tan pálida; eso me provoca el prácticamente tocarla rozándola... casi pareciendo que quisiera molestarte, pero no es así... lo juro... Llego a tus pezones, los toco con delicadeza también, son tan suaves, pero tengo la rara tentación de querer dejarlos duros, como piedras, lamerlos hasta dejarlos rojos como el color de tu cabello, bueno... uno de los de los colores. Y así como mi deseo es tan fuerte, lo hago realidad, comienzo con mis acciones... primero uno, mientras preparo el otro acariciando alrededor de él con sutileza, y cuando uno está listo, voy por el siguiente... y escucho un sonido extraño... una especie de gemido ronco que no proviene de mi, si no de ti, y eso me indica que lo estoy haciendo bien... sigo con el otro, repitiendo lo hecho con el anterior... chupando, lamiendo y mordiendo ese como logro dejarlo igual de duro y rojo como el otro. Me levanto un poco y te miro, ese sonrojo en tus mejillas ha aumentado considerablemente... tu respiración ha aumentado un poco de ritmo, esa imagen de ti me hace quererte aun más... Me inclino y te beso con tranquilidad, como sabiendo que todo lo que hay, lo que existe y lo pasa no importara, como si solo importáramos tu y yo... nada más. Rompo el beso para tomar un poco de aire, pero no me separo de tu rostro, tu aliento y el mío se cruzan, como danzando el uno con el otro, y puedo sentirlo, es cálido, cómo siempre pensé que sería...

Me doy cuenta de que no pareces querer despojarme de mis prendas... pero comienza a darme calor, así que me deshago de mi playera y quedo como tu hasta ahora... simplemente me miras, no se lo que estés pensando, pero yo pienso que tu eres realmente hermoso... Me inclino de nuevo a besarte, y bajo mis manos por tu pecho... lentamente desabrocho tu pantalón, bajo el cierre igual y meto mi mano a tus bóxer. Acabo de darme cuenta de que usas de licra, es más, acabo de enterarme que usas bóxer, y yo que pensaba que con ese pantalón ni de broma se podría. No puedo evitar que una ligera sonrisa se forme en mis labios, tu me miras algo confuso, pero simplemente te beso y vuelvo a lo mío. Comienzo a acariciar tus piernas, tus muslos, todo de una forma delirante, y tu rostro y respiración me indican que lo estás disfrutando, y eso me encanta...

"Jou..." Es lo único que alcanzo a escuchar de tus labios, fue como un susurro, como un llamado con tu último aliento... como un gemido. No puedo resistirlo más, siento tantas ganas de tocarte y hacerte disfrutar, pagarte todo éste tiempo que hemos pasado juntos y hacerte sentir tan mío... como yo me siento tuyo.

Toco esa área, área que nunca antes habían tocado mis manos, un área no virgen, pero tan suave y tersa como si lo fuera. Ahora veo que estás excitado, tu hombría está completamente levantada y estás tan duro... que me gustaría poder probarte. Comienzo a masajear de arriba abajo, lentamente, no se bien como hacerlo, ya que nunca lo he hecho, pero parece que no lo hago tan mal, porque comienzas a gemir... Oh! Por dios, esos sonidos saliendo de tu boca y tu garganta, son el mejor afrodisíaco que pudieron haber inventado los humanos en todo este tiempo. Me hacen ir más rápido y presionar un poco más. Tu sigues gimiendo y repitiendo mi nombre una y otra vez, como si no pudieras detenerte, y yo sinceramente no puedo hacerlo. Continúo haciéndolo hasta que siento que estás apunto de venirte y te dejo, lo cual hace que emitas un gemido distinto, con disgusto para ser exactos.

Se que estás a punto de reclamarme algo, pero antes de que puedas hacerlo, sello tus labios con un beso, y debo admitir que tus labios son tan suaves como la primera vez que los probé. Te susurro que muy pronto sentirás más placer que eso, a lo que no haces otra cosa sino ponerte rojo como un tomate. No puedo evitar sonreír al verte de esa manera. Luces tan tierno e inocente, como si ésta fuera tu primera vez y yo fuera alguien experimentado, pero las cosas son al revés. Termino de desnudarte, y yo hago lo mismo con mi cuerpo. Es la primera vez que estamos de esta manera juntos y sinceramente espero que no sea la última. No puedo evitar besarte con toda la pasión que tengo, y tu me respondes igual, nuestros cuerpos juntos hacen un calor abrazante y tu aliento, tus labios todo eso de ti me hace desearte aún más. Pero no me atrevo, quizá tu no quieras aun, lo único que hago es acariciar tu trasero. Por dios, son tan suaves y tersas, no creo soportar mucho tiempo más sin querer poseerte, pero lo haré por ti... porque... Te amo

Si, supongo que no me había dado cuenta antes, pero te amo, y me encantaría decírtelo, pero prefiero demostrártelo.

Escucho tu voz de nuevo llamarme, te presto atención sin querer romper mucho el beso, te pregunto que sucede, y lo que haces me sorprende. Tomas una de mis manos que no sueltan tu parte trasera, al principio creí que te molestaba que estuviera haciendo eso, pero luego me doy cuenta que tus intenciones son otras, lo que deseas es algo que yo también deseo. Poco a poco colocas uno de mis dedos en tu entrada y lanzas un gemido muy pequeño de placer mientras me susurras "... hazlo...". No puedo evitar ponerme de lo más feliz del mundo, y comienzo a mover mi dedo lentamente, luego introduzco otro, y otro hasta que me indicas que estás listo, y en ningún momento dejaste de emitir sonidos de placer, cuando retiro mis dedos, me encuentro con la sorpresa de que tu me has estado masajeando esa área que estaba desatendida desde hacía un rato, así que me encuentro aún más deseoso. Tu me recuestas en la cama, comienzas a tomar el control, y eso me gusta, ahora se que no solo soy yo el que desea esto, sino que tu también lo deseas. Te pones encima de mi, y lentamente te vas sentando sobre mi miembro erecto que comienza a gotear por la excitación.

Te detienes un momento, para acostumbrarte, y ahora me siento envuelto por completo en ti, en tu estrechotes, es tan cálido, y debo admitir que creí que estarías más apretado, pero supongo que la experiencia que tomaste con Yami fue mucha y ya no es difícil para ti acostumbrarte. Comienzas a moverte lentamente, con un ritmo que es tan delirante como el besar suavemente tus labios que por cierto ya están completamente rojos e hinchados y ahora que están abiertos comienzas a emitir ese canto que tanto me gusta y que no puedo evitar imitar, ya que te comienzas a mover aún más rápido, y yo comienzo a arquearme al igual que tu por el intenso placer que siento de estar así contigo, a tu lado, haciendo el amor.

Primero amigos, luego novios... y ahora, amantes.

Comienzo a llamarte, como para atraerte más a mi, tu haces lo mismo que yo, y el ritmo aumenta poco a poco; nunca pensé que esto se sintiera así, es muy distinto a cuando pasaba algún tiempo tratando de darme un poco de placer, pero nunca fue como esto. Nunca fue como estar aquí, contigo, dándote todo, mi amor, mi cuerpo, mi alma y mi corazón.

Fin PVO Jounnouchi Katsuya

Ambos continuaron descargando su pasión, toda la noche, o al menos buena parte de ella.

Mientras tanto, al mismo tiempo, en otro lugar, dónde se encontraban los dos hikari de un par de espíritus y el del antiguo faraón, comenzaba otra actividad parecida a la que practicaban los dos jóvenes duelistas en el departamento de cierto rubio.

Ya había logrado Yami que Malik y Ryou comenzaran con el acto, así que en este momento ambos jóvenes estaban tocando y acariciando distintas partes del cuerpo de Yami, y éste se encontraba disfrutando todo a plenitud mientras discretamente acariciaba ambos cuerpos a la vez. Malik hacía un trabajo excelente según los pensamientos de Yami, ya que éste estaba acostumbrado a tener relaciones de ese tipo con su espíritu a diario y sabía como complacer hasta al más exigente seme. En cambio Ryou, era mucho más tímido, así que solo daba ligeros toques y cuando eran más íntimos se retiraba con un sonrojo indescriptible y seguía en otra parte, cosa que no dejó pasar por alto Yami.

-Ryou, que sucede?- preguntó al notar la actitud del joven albino desde hacía varios minutos. Lo único que Ryou le dijo fue que todo estaba bien, que no había necesidad de preocuparse. Pero Yami le dijo que se tranquilizara que no fuera tímido o no disfrutaría las cosas por completo. Ryou le explicó que siempre había sido así, incluso con Bakura, cosa que no le agradaba del todo al espíritu, pero que sin embargo adoraba a su niño. –Yo te voy a enseñar a no ser tan tímido...- le dijo dando un ligero beso en sus labios para darle confianza, lo que no desagradó al joven. Mientras Malik solo observaba, Yami tomaba las manos de Ryou y comenzaba a guiarlas por su propio cuerpo, para que supiera por donde llevarlas. Ryou cerró los ojos ante su propio toque y eso le gustaba; siguió de esa forma, tocando poco a poco...Yami parecía saber exactamente los puntos erógenos del joven... y por poco que pareciera, a éste le agradaba demasiado.

Malik comenzó a apreciar más atentamente cómo proseguía el aquel acto, y quiso sentir esas mismas sensaciones, porque por el rostro de Ryou, se veía que podría disfrutar mucho de aquello.

-Te gusta mirar, ¿verdad Malik?- preguntó de una manera seductora el antiguo faraón, cosa que no dejó pasar por algo el moreno, ya que se sonrojó un poco y aún más cuando Yami comenzó a tocarlo diciéndole: -Tócate a ti mismo... así como Ryou...- cosa que no dejó esperar el moreno, ya que justamente como lo estaba haciendo el joven albino comenzó a hacerlo él, y al ver que sus pequeños jóvenes no necesitaban de más ayuda para comenzar a deleitarse entre ellos mismos, los dejó para verlos simplemente, cómo se tocaban, se acariciaban, se deseaban a ellos mismos. Esto excitaba mucho al faraón, y se podía notar...ya que al usar esa clase de pantalones, no es difícil notar una excitación como la de él.

Sin que alguien dijera nada, los jóvenes se miraron entre sí y comenzaron a acercarse para mirarse el uno al otro y comenzar a acercarse con deseo, y como si fuera por orden, comenzaron a besarse apasionadamente y a quitarse la ropa frenéticamente; obviamente al albino se le había ido por completo la pena y la timidez y comenzaba a abrirse un poco, como si el toque del faraón hubiera influido en algo.

Bueno, he ahí el capi, perdón la tardanza, sí muchos meses pero es que me ha pasado de todo, no se imaginan, pero ya está aquí. Prometo que en estas vacaciones actualizaré más, y no me tardaré tanto, lo prometo. Éste capi, está cortito, y no dice mucho, pero prometo que el próximo será solo lemon y muy bueno, espero...

Seto: Puedes hacerlo niña tonta

Tsuka: Como que hoy no tengo ganas de pelear contigo niño engreído

Seto: Ya, ya, está bien, no te molesto más, mejor despídete y vámonos, que nos esperan

Tsuka: Ok, nos vemos

Seto, Tsuka: Saludos a todos

Ha-Ne-Bye!!