Bueno de regreso, perdonden la tardanza de más de dos años pero aquí está el fic. Prometo no volver a hacerlo. Los reviews los contestaré en mi blog, http://nekonotsuka. Y de paso pues si quieren leer maso lo que ha pasado y por qué no he actualizado pues adelante. Disfruten el capi y el lemon!!

(n/a: Yu-Gi-Oh no es mío, solo tomo los personajes para hacer historias -)
(n/a: ADVERTENCIA: este capi contiene lectura que no es apta para todas las edades, -por fa no me acusen!!! -'- si esta clase de lectura les incomoda mejor ni lean!! Advertidos ahora al fic)


Capítulo 10: Sólo sexo... y culpa...

-¿Y qué sucedió luego?

-Pues lo que tenía que suceder. El estar con los dos me había causado una sensación muy extraña, diferente, nueva. Me sentía muy extraño, pero no me sentía feliz, sólo… sentía que necesitaba saciar mi necesidad, sin importar lo que pasara…

Yami se encontraba platicando con alguien, un desconocido para todos pero muy cercano/a a él. Necesitaba ayuda, necesitaba desahogarse con alguien.

-¿Después qué pasó?

-Verlos besarse, acariciarse y tocarse me excitó mucho más, quería verlos… tocarlos… poseerlos…


Mientras Yami observaba, Ryu y Malik se besaban apasionadamente y se despojaban de sus popas de manera salvaje casi como queriendo romperlas; el estar así, los dos unidos con una persona mirando los hacía excitarse. Al final, después de haberse desnudado completamente, Malik comenzó a bajar por todo el cuerpo de Ryu, besando desde su cuello, pasando por su pecho, acariciando y lamiendo todo a su paso. A Ryu le gustaba, es más, le encantaba, no podía dejar de emir ante el toque del joven moreno.

Mientras tanto, al lado de ellos se encontraba Yami, mirando expectante, con los ojos brillando de deseo por poseerlos, por hacerlos suyo. Ya en los pantalones ajustados se le notaba y al parecer comenzaban a estorbarle. Sólo atinó desabrocharlo lentamente mientras veía a los dos jóvenes hacerse el amor.

-Ah… Malik…

Ambos jóvenes ya estaban sobre la cama, y Malik se disponía a seguir bajando para saborear todo de Ryu y parecía que Ryu se dejaría, pero tomando a Malik desprevenido, Ryu se giró en la cama y se colocó mirando a los ojos a Malik.

-¿Qué sucede¿Acaso te sorprendí?- Dijo Ryu con una mirada llena de juego y pasión. Malik se quedó sorprendido. Un momento después besó con pasión a Ryu y mientras éste respondía le acariciaba el rostro con suavidad; Ryu tenía la piel suave y el sudor que había aparecido la hacía brillar aún más.

Como un felino, Ryu comenzó a avanzar sobre el cuerpo de Malik, besando, lamiendo, acariciando… y al mismo tiempo, Malik le respondía de la misma manera. Todo era tan perfecto. Poco a poco, Ryu fue deslizándose por sobre el cuerpo de Malik hasta que por fin, llegó. Esa parte delirante, palpitante, caliente; esa parte que clamaba por atención de cualquier tipo, pero más que nada, clamaba por placer.

Malik sólo observaba de manera atenta que más haría Ryu. Yami simplemente se detuvo, su mano dejó de darle placer y su mirada se centró en ambos jóvenes y sobre todo en tratar de observa a detalle cuál sería el siguiente movimiento de Ryu. Con algo de timidez, Ryu tomó en su mano derecha el miembro de Malik, el cual ya se encontraba duro, húmedo y ansioso; con calma comenzó a acariciarlo, primero con lentitud, y en ocasiones aumentando el ritmo de su movimiento. Malik gemía suavemente pero no dejaba de observar las acciones de la mano de Ryu sobre su miembro ya erecto; Yami, por su parte, simplemente observaba, las acciones de su mano se habían detenido por completo y simplemente observaba.

-Ah… Ryu… no me hagas esperar tanto… por favor… hazlo…- Rogaba Malik al sentir que el tímido toque de Ryu no lo saciaba por completo. Entre gemido y gemido, él deseaba que Ryu hiciera algo más, o moriría de desesperación.

-Ryu… Debes hacerlo, Malik lo necesita… Debes hacerlo

-…- Ryu no respondía, la mano le temblaba incansablemente, tenía los ojos cerrados y no pensaba abrirlos.

-Ryu…- insistía Yami.

-No… no puedo…- decía con voz temblorosa.

-¡Oh¡Pero claro que puedes! Aunque creo que necesitas algo de ayuda…- dijo esto el antiguo faraón antes de posicionarse a espaldas de Ryu para tomar sus caderas con ambas manos. –Sólo necesitas que alguien te diga cómo comenzar-. Diciendo esto, separó un poco las nalgas del joven albino para comenzar a lamer su ano. Esto provocó que Ryu soltara un grito de sorpresa, muy ligero por cierto, mezclado con un toque de placer. –Vas a gozar…- El antiguo faraón seguía con su rutina; su experimentada lengua hacía maravillas en esa parte tan sensible del joven albino.

Malik, al ver las acciones del faraón y el rostro de satisfacción de Ryu comenzó a lamer lentamente la punta del miembro del albino. Éste, al sentir la satisfacción de esto, comenzaba a gemir de una manera incontrolable. No era que nunca hubiera experimentado placer en ambas áreas de su cuerpo, ya que con Bakura estaba acostumbrado a que él lo estimulara con las manos y la boca, pero sentir ambas bocas, lamiéndolo, succionándolo y mordiéndolo en determinadas ocasiones, era un placer incomparable.

Yami hacía uso de su ya experimentada habilidad la cual había demostrado muchas veces con Yugi. Circular, de arriba abajo, lento, rápido, duro, suave… Todos esos movimientos que alguna vez había realizado con Yugi, ahora los hacía con Ryu. Lentamente introducía un poco su lengua y seguía, podía sentir cómo Ryu se deleitaba con su atención y cómo se movía clamando por más. Al mismo tiempo, Malik lamía, chupaba, succionaba su miembro. Parte por parte, centímetro a centímetro… Hasta que de pronto Malik se introdujo por completo el pene de Ryu, y al mismo tiempo Yami introducía un dedo en su ano pero sin dejar de lamer.

La sensación era increíble. Sentirse atendido tan bien lo hacía gemir, no, GRITAR de placer. Pero¿qué le gustaba más al albino¿Sentirse penetrado o sentir que penetra? Difícil de saber puesto que para él el mundo estaba a sus pies mientras él se desvanecía de placer.

-Aahh… ¡¡AAAHHHH!!- Gritó Ryu cuando sintió su orgasmo llegar. El primero de muchos que vendrían.

Malik se limpiaba los rastros que quedaron de aquel orgasmo tan potente que Ryu había tenido. Tenía un delicioso sabor, de eso no había duda. Mientras tanto, Yami se quedó viendo que más harían ambos jóvenes. Mientras veía a un albino cansado, imaginaba lo bien que se sentiría poseyéndolos a ambos.

-¿Te sientes bien, Ryu? Te noto muy agotado…- preguntaba un moreno muy preocupado por su amigo/amante.

-Sí, es sólo… que se sintió… muy bien…- respondía el albino entre bocanadas de aire que hacía entrar con insistencia a sus pulmones.

-Quizás deberíamos dejarlo por hoy… Ryu no…- apenas alcanzó a decir, pues al escuchar las palabras "dejarlo por hoy" el antiguo faraón interrumpió.

-¡No!... Continuemos, además… tú te notas deseoso…- decía Yami mientras miraba con lujuria a un moreno desnudo muy bien formado al que los intensos rayos del sol de su amado Egipto le habían sentado MUY bien…

-Pues sí, pero…- decía mientras el sonrojo aparecía en su rostro.

-Tranquilo… yo te enseñaré…- dijo el antiguo faraón cuando se acercó a besarlo. Dulce, suave. Su sabor mezclado con el semen de Ryu era increíble. No dejaría pasar esta oportunidad.

El antiguo faraón ya se encontraba sobre su nuevo amante, besándolo y acariciándolo. Sus manos recorrían el cuerpo de ese hermoso moreno y sus labios no perdían oportunidad para saborearlo. Malik ya se encontraba desnudo, pero el faraón apenas tenía el pantalón abierto. Malik trataba de despojarlo de sus prendas pero Yami se negaba. Había algo extraño.

Su juego continuaba mientras que el moreno estaba más deseoso aún, y se notaba, pues su erección estaba casi goteando y su rostro era de un placer grande. Antes de continuar, el faraón escuchó un gemido que no provenía de de Malik, sino de aquel albino que hacía unos momentos estaba agotado y que ahora estaba masturbándose levemente al ver a Malik y Yami juntos.

-Parece que has regresado a nosotros- dijo el faraón. –Muy bien, ahora terminaremos lo que empezamos- Al decir esto, Yami dejó al moreno muy deseoso y regresó con Ryu.

-No me dejes así… No es justo…

Yami hizo caso omiso de lo que acababa de escuchar y regresó con Ryu. Lo miró profundamente y se acercó a besarlo. Ryu estaba sonrojado pero respondió al beso suavemente. Todo era muy tierno, todo era perfecto, hasta que de pronto Yami giró bruscamente a Ryu y empezó a penetrarlo.

-¡No, espera!... Me duele…- Ryu lloraba y pedía que se detuviera, pero el faraón estaba decidido a seguir, a estar por completo dentro de él, y así, de esa manera lo hizo. Rápido y doloroso.

Malik sólo miraba, pero en lugar de asustarse o querer ayudar a su amigo, se excitó más. Sus gritos, sus lágrimas, todo era muy excitante. Mientras, Yami hacía de las suyas y comenzaba embestir a Ryu. Poco a poco el albino dejó del llanto y comenzó a gemir de placer. Aún más excitante, pensaba el moreno. Sin perder oportunidad se acercó y se sentó frente a Ryu.

-Chúpamela…- dijo casi ordenado al albino. Perdido en su placer, Ryu comenzó a hacer lo que Malik le dijo. Lamió, chupó, succionó y recorrió cada ínfima parte de su compañero. El placer era inmenso, pero no sólo para él, Yami, que no dejaba de embestir a Ryu se excitaba aún más con la escena. Pronto sería el turno del moreno.

Siguieron así un rato más hasta que Yami llegó a su primer orgasmo. Pero para entonces Malik ya llevaba dos y Ryu cinco contando el primero que había tenido. No había duda, cogiendo, Yami era el mejor y Ryu era bueno lamiendo, pero Yami no estaba satisfecho.

Cuando terminaron, Yami dejó de lado a Ryu y se acercó a Malik. No se le escaparía, se puso encima de él y comenzó a besarlo apasionado y profundo, como si se lo quisiera comer por completo. Lo acariciaba, lo pellizcaba y entonces le ordenó ponerse en cuatro patas. Sin esperar, Malik obedeció, ya que estaba muy excitado y deseaba muchísimo que Yami lo penetrara, que lo hiciera suyo.

Lo penetró de un solo golpe y empezó a embestir casi salvajemente. A Malik le dolía, y mucho, pero como deseaba tanto que eso pasara, no presto atención e hizo lo posible por acostumbrarse rápido para empezar a disfrutar. Y así lo hizo, al poco rato ya estaba gimiendo como contratado. Yami seguía y seguía y Malik trataba de satisfacer su erección, así que empezó a masturbarse. Al ver que Ryu ya se había recuperado empezó a acariciarlo, a desearlo.

Gemidos, suspiros, voces clamando por más… Así era el ambiente en aquella habitación donde tres jóvenes estuvieron teniendo sexo. Yami penetrando a Malik, Malik penetrando a Ryu… Era una orgía llena de placer y de culpa… Todos ellos sentían mucho placer, y se sentían bien… Pero al mismo tiempo sentían culpa por lo que estaban haciendo, sentían que estaban traicionando a alguien… sentían que se estaban traicionando a sí mismos…

Así pasó la noche, estuvieron teniendo sexo toda la noche, disfrutando y culpándose…


Yami seguía hablando con esa persona desconocida, cada detalle que podía recordar, cada recuerdo que venía a su mente… Le era difícil recordar todo pero debía hacerlo si quería encontrar la manera de ser perdonado por sus amigos… y por su hikari…

En otra parte de la ciudad, un millonario hablaba con su hermano, que había estado confundido por su actitud más seca de lo normal. Y cuando Mokuba escuchaba todo lo que había pasado, más que coraje contra Yami sentía… lástima por su hermano… por lo que había pasado…

-Así es Mokuba… Cometí el mismo error de antes con Yami. Me volví a involucrar con él y pues terminé como me has visto hasta ahora.

-¿Me cuentas lo que pasó, hermano?

-…- Seto suspira… - Está bien… pero no me pidas muchos detalles…

Al día siguiente de que Yami había estado con los dos jóvenes iba caminando por la ciudad. Más directamente cerca de KC. Buscaba algo, buscaba hablar de nuevo con Seto. Cuando el ojiazul salió y lo miró, supo que quería algo.

-¿Qué quieres ahora? Según supe que tus problemas con el enano no se resolvieron.

-No vine a hablar de Yugi, sino de nosotros. Se-… Kaiba… te invito un café… para hablar

El gran CEO sólo atinó a levantar la ceja y quedarse pensativo. Seguramente era sólo una broma. Sí eso debía ser, si ya había sido capaz de jugar con él una vez lo podría hacer de nuevo, pero ahora él sería quien pondría las cartas del juego, y ganaría. O al menos eso pensaba…

-Está bien, pero dudo mucho que tu cartera pueda pagar mi refinado paladar. Vamos en mi limusina. Yo pago- Dicho esto, el CEO llevó a Yami a su limusina y partió a un restaurante fino.


Seto: Milagro, dejaste la weba

Tsuka: No molestes y déjalos que ellos se den cuenta.

Ha-Ne-Bye!!