Los personajes pertenecen a CLAMP, la historia es mía y no admito plagios ni copias.
Por cierto, esta es la primera que escribí :)
*Advertencia: en esta historia hay contenido sexual*
Capítulo Uno
El primer año
Septiembre 2011
Me llamo Sakura Kinomoto, tengo el pelo castaño y me dedico a dejarlo crecer desde que empecé el instituto. Mis ojos son verdes y de aspecto creo que soy una chica bastante normal.
Al comienzo de esta historia tenía dieciocho años.
Era una chica muy tímida y bastante introvertida, aunque tenía dos mejores amigas (Tomoyo y Chiharu) que me querían con locura. Habíamos crecido juntas y nos conocíamos muy bien, las consideraba mis hermanas de distinta madre.
Vivía en Tomoeda (Japón) con mis padres, y hacía unos meses que había terminado el instituto.
Allí conocí a Kaito, era un año mayor que yo y desde hacía unos meses estábamos saliendo juntos.
Todo parecía ir bien, me sentía feliz por haber terminado mis estudios y por tener novio por primera vez.
Ahora la pregunta que nos hacíamos mis amigas y yo era... ¿Qué carrera estudiamos?
Ellas ya lo tenían bastante claro, pero yo no sabía qué hacer. Tomoyo había elegido estudiar economía, y Chiharu se iba a matricular en magisterio.
Tomoyo era igual de alta que yo, su pelo gris oscuro era largo y tenía unos grandes ojos color violeta azulado. Siempre estaba alegre y sabía como tranquilizarme cuando perdía los nervios.
Chiharu era nerviosa como yo, llevaba flequillo y sus ojos eran marrones con largas pestañas. Le gustaba vestir muy colorida por lo que era muy fácil reconocerla por la calle, solo con verla de lejos ya sabía que era ella. Siempre tenía a algún chico suspirando por sus huesos.
Mis dos amigas también llevaban un tiempo saliendo con sus novios y les iba genial.
A mí me encantaban los animales y mi sueño desde pequeña era convertirme en veterinaria, pero en la universidad de Tomoeda no existía esa carrera y sabía que mis padres no querían que me fuera a estudiar a otra ciudad.
La verdad es que lo vi bastante injusto, porque ellos sí habían estudiado fuera y ganaban el dinero suficiente para poder costear mis estudios en Tokio, donde podría estudiar veterinaria.
Intenté convencerlos pero fue imposible. Mis padres terminaron muy enfadados y me obligaron a matricularme en la facultad de derecho, para convertirme en abogada y poder unirme al despacho de mi padre en un futuro.
Estuve meses intentando resignarme a estudiar algo que no me gustaba.
Las tres empezamos nuestro primer año como universitarias por separado, pero eso no era problema para seguir viéndonos. Éramos grandes amigas y eso no iba a cambiar nunca.
Julio 2012
Las cosas empezaron a ir mal con Kaito.
Los primeros meses juntos todo fue muy emocionante, él era un chico dulce y atento conmigo.
Yo estaba enamorada, no sabía si era el definitivo pero ese verano me decidí a perder la virginidad con él. Ya llevábamos año y medio juntos, y mis amigos me estaban presionando bastante para que lo hiciera.
-—¿A qué estás esperando? —me decían.
Incluso me regalaron un preservativo que no sabía dónde esconder. ¡Como mis padres lo encontraran me iban a matar!
Ellos eran de mentalidad antigua y querían que llegara virgen al matrimonio, pero yo no pensaba igual. Si quería hacerlo lo haría, aunque no estaba del todo segura.
Kaito y yo habíamos hecho algunas cosas íntimas, pero todavía no habíamos llegado tan lejos.
Mis amigos tenían razón, ya llevábamos mucho tiempo juntos como para no habernos acostado, tal vez deberíamos hacerlo ya. Siempre me había dicho que la decisión era mía, que él ya estaba preparado desde hacía tiempo.
Un día que estábamos solos en su cuarto besándonos medio desnudos y dándonos caricias, le dije que tenía algo en mi mochila. Fue a mirar con curiosidad y se encontró con lo que me habían regalado mis amigos. Me miró muy sorprendido y yo me puse colorada.
—¿Estás segura?
—Sí.
Se volvió a acercar a mí, y poco a poco empezamos a hacerlo. Me daba mucha vergüenza así que apagué la luz, era muy insegura y no me gustaba que él me viera desnuda.
Pensaba que sería muy doloroso pero no lo fue, el dolor solo duró unos segundos.
Pero me extrañó no sentir nada especial. Según me habían contado la sensación era increíble, pero para mí no lo fue.
No me gustó demasiado, fue algo raro. Me gustaban mucho más otras cosas que hacíamos juntos como besarnos o acariciarnos.
Ese verano lo hicimos unas cuantas veces más, pero seguía sin sentir lo que imaginaba que debería sentir.
Pensé que cuando la gente hablaba de lo maravilloso que era hacerlo exageraban mucho, porque no era para tanto.
Además, después de esos días Kaito empezó a no tener tiempo para mí. Siempre me decía que tenía planes con sus amigos o que estaba ocupado con su club de fútbol, y nos empezamos a ver cada vez menos.
Esto me ponía bastante triste y me costaba mucho ponerme a estudiar.
En los exámenes finales no me fue nada bien, suspendí casi todas las asignaturas.
Agosto 2012
Poco a poco me fui deprimiendo, no me gustaba que Kaito estuviera así conmigo.
Parecía que yo no era importante para él y que le daba igual no verme... tal vez ya había conseguido lo que quería de mí y no le interesaba más.
Por todo eso, aquel verano empecé a beber un poco más de la cuenta, incluso a fumar cuando salía de fiesta.
Mis amigas estaban preocupadas por mí y me dijeron que querían hablar conmigo. Me fui unos días con mis padres a la playa y ellas me visitaron, intentando animarme. Lo pasábamos bien saliendo de fiesta juntas y bañándonos en el mar.
-—Sakura, tienes que contarnos que te pasa, estamos preocupadas y queremos ayudarte —dijo Chiharu.
—Sí, por favor cuéntanoslo —pidió Tomoyo con ojos suplicantes.
Suspiré y empecé a contarles todo.
—Siento mucho que estéis preocupadas por mí pero la verdad es que no estoy bien. Desde que nos acostamos la relación con Kaito no es la misma, no sé, está raro conmigo, no nos vemos apenas y parece que le da igual... —confesé, con lágrimas en los ojos.
Mis amigas se acercaron a abrazarme.
—No me lo puedo creer, es increíble que Kaito te esté tratando así. ¿Desde cuándo pasa esto? —preguntó Tomoyo.
—Desde junio, no he podido estudiar bien y por eso he suspendido tantas.
Ambas abrieron mucho los ojos, muy sorprendidas.
—¿Dos meses? Eso no puede ser, tienes que hacer algo —dijo Chiharu.
—Sí, no puedes seguir así —añadió Tomoyo.
Mis dos amigas se quedaron en silencio un momento, pensando, y Tomoyo empezó a hablar de nuevo.
—Creo que sería buena idea hacer algo para que reaccione, y se de cuenta de que si sigue así te va a perder para siempre. Deberías hablar con él, decirle que mejor os dais un tiempo para pensar, y verás como a los pocos días te llama diciendo que te quiere y que quiere estar contigo. Chiharu lo hizo con su novio y le funcionó.
—Es cierto, cuando hice eso Yamazaki reaccionó y ya ves, seguimos juntos un año después y nos va genial —dijo Chiharu, sonriendo.
Tomoyo me acarició la mejilla con su mano.
—Además... no puedes estar así por un chico. No deberías depender de nadie para ser feliz, tienes que serlo por ti misma.
La miré de reojo y la abracé.
—Eres demasiado madura, Tomoyo. Tienes razón pero no puedo evitarlo, espero aprender de esto y voy a intentar dejar de torturarme.
—Recuerda que siempre nos vas a tener a nosotras, si no quiere estar contigo él se lo pierde —dijo Chiharu mientras me abrazaba ella también.
Después de esa conversación con ellas, a los pocos días de haber vuelto a Tomoeda vi a Kaito y aproveché para hablar con él.
Le dije que deberíamos estar un tiempo separados para pensar en nuestra relación. Él aceptó las condiciones y se fue sin decir nada.
Tras haber hablado con Kaito, ya llevaba más de una semana sin saber nada de él y no tenía buena pinta. Empecé a pensar que mi relación estaba en las últimas.
Septiembre 2012
Me quería cambiar de carrera, no podía seguir intentando estudiar algo que odiaba.
Sin decir nada a mis padres, me matriculé en la facultad de economía. Había ido a alguna clase con Tomoyo para ver cómo era y me gustó, por eso me animé a cambiarme.
No podríamos estar juntas en clase porque ella me llevaba un año de adelanto, pero al menos ya no tendría que seguir estudiando derecho.
Una semana después, ya tenía diecinueve años y había empezado mi primer año estudiando Economía. Por suerte mis padres al final aceptaron el cambio, aunque me costó varias discusiones conseguirlo.
Me gustaba estar estudiando la misma carrera que Tomoyo. Ella estaba en segundo y yo en primero, pero algunos días nos veíamos en los descansos de clase para desayunar juntas.
Además había hecho buenos amigos en mi clase. Allí conocí a Meiling, se había mudado desde China para estudiar en Tomoeda y nos habíamos vuelto buenas amigas muy rápido.
Era un año menor que yo y tenía novio desde hacía varios años, vivía en un piso de estudiantes con dos amigas suyas que también eran de China.
Ese día, Meiling me dijo que su hermano mayor la iba a recoger en coche, que me fuera con ella para no tener que volver a la ciudad en autobús. Acepté y esperamos juntas a que él viniera.
—Es ese coche —dijo ella, señalando un vehículo que acababa de aparcar.
Nos acercamos, ella se subió delante y yo me subí en los asientos de atrás. Por el espejo retrovisor vi unos ojos color ámbar que me miraban.
—Sakura, este es mi hermano Shaoran —dijo Meiling.
—Encantada, mi nombre es Sakura Kinomoto. Gracias por llevarme.
—Hola, yo soy Shaoran Li. ¿por dónde vives? —preguntó el chico, mirándome de nuevo.
—Vivo a 10 minutos del piso de Meiling, no te preocupes puedo ir andando desde allí.
Me quedé pensando en mis cosas mientras Meiling hablaba con su hermano sobre las clases.
Llegando al piso de Meiling, paramos en un semáforo y aproveché para bajarme, despidiéndome de ellos.
Cuando llegué a casa mi móvil sonó, al mirarlo era un mensaje de Kaito. Al leerlo a mi cerebro le costó asimilar lo que ponía.
Kaito: "Hola Sakura. He estado pensando y creo que lo mejor es que lo dejemos del todo, no estamos bien juntos y es lo mejor para los dos. Que te vaya bien y seas feliz"
Me quedé en shock, aunque me esperaba algo así. El plan de mis amigas no había funcionado.
Las llamé llorando y ellas me consolaron, diciendo que ese chico no me merecía y que encontraría algo mejor.
Cuando Tomoyo y Chiharu se enteraron, decidieron venir a pasar el fin de semana conmigo. Estaba sola en casa porque mis padres se habían ido a su apartamento de la playa.
La verdad es que me animó bastante tenerlas a mi lado esos días.
Por suerte, en esos tres meses tan malos me había acostumbrado a estar sin Kaito, era casi como si ya lo hubiéramos dejado antes.
Mis amigas me dijeron que pronto volvería a sentirme bien, y sabía que tenían razón.
El sábado por la tarde me llamó Meiling.
—Sakura, esta noche vamos a cenar todos juntos en mi piso y no acepto un no por respuesta. Después nos iremos a la discoteca, ven que será divertido. Así dejas de pensar en ese estúpido.
Le conté que Tomoyo y Chiharu estaban en mi casa, pero ella insistió en que también fueran.
—Así las conozco, tengo ganas de ver cómo son tus amigas.
Unas horas después, estábamos todos en el piso de Meiling. Mis amigos de la facultad, mis dos amigas de la infancia, algunos amigos de Meiling que yo no conocía y también vi por allí a su hermano.
En mitad de la cena, Tomoyo me susurró al oído —¿Quién es ese chico tan guapo? Te ha mirado varias veces.
Me emocioné pensando que era un chico alto de ojos azules que estaba frente a nosotras y era amigo de Meiling, pero Tomoyo me señaló hacia otro lado. Ella se estaba refiriendo a Shaoran.
Me extrañó un poco, yo no lo veía guapo. Bueno sinceramente es que ni me había fijado en él... como era el hermano de mi amiga ni lo había mirado. Nunca me interesaba en los familiares de mis amigas, los consideraba sagrados y prohibidos.
Pero ese día, por "culpa" de Tomoyo sí me fijé en Shaoran. No estaba mal, era alto, llevaba el pelo despeinado (¿sería a propósito?) y sus ojos eran muy bonitos, los recordaba del día que le vi en su coche.
Me sorprendí pensando en él, no podía hacer eso, ¡era el hermano de mi amiga!
Además, él tenía tres años más que yo (veintidós años) y por lo que me había contado Meiling tenía algún tipo de "relación" con su ex-novia.
De hecho, su ex también estaba en esa fiesta. La conocía un poco, Meiling la consideraba su amiga y a veces la invitaba a salir con nosotros. Se llamaba Akiho y era cuatro años mayor que yo.
Me fijé en que Shaoran no se acercó a ella en toda la noche, ni cuando cenábamos en el piso de Meiling ni tampoco cuando fuimos a la discoteca.
A lo mejor ya no había nada entre ellos... bueno y si había algo qué, eso a mí no me importaba ¿no?
La noche terminó, mis amigas y yo volvimos a mi casa muy contentas y dormimos un poco, hasta que tuvieron que marcharse a sus casas.
Después de esos días mi ánimo cambió por completo, aunque me dolió bastante cuando Chiharu me contó que había visto a Kaito de la mano con otra chica. Era imposible que en unos días hubiera conocido a alguien... eso significaba que ya estaba con ella antes de terminar conmigo.
Me había ayudado mucho pasar el fin de semana con mis amigas, y también la salida del sábado con Meiling y los demás.
Poco a poco volvía a sentirme feliz y me había empezado a olvidar de Kaito, pensándolo bien me hizo un favor al cortar conmigo si me estaba engañando.
Me sentía una nueva Sakura.
