Capítulo Tres
Una sorpresa desagradable
Después de los exámenes y las vacaciones de navidad, volvimos a las clases para empezar el segundo cuatrimestre.
El primer día de clase estaba deseando volver a ver a Meiling, que tras los exámenes se había ido a pasar unos días a China con su familia.
Shaoran también se fue y siguió hablando conmigo mientras estaba allí. Yo estaba bastante emocionada, ya estaba casi segura de que yo también le gustaba.
No sabía qué iba a pasar pero me sentía como en las nubes. Sólo me faltaba confirmar que ya no tuviera nada con su ex, y entonces todo sería perfecto.
Meiling al llegar corrió hacia mí, dándome tal abrazo que casi nos caemos las dos al suelo. Nos reímos y nos sentamos juntas, como siempre. Después de clase bajamos andando a la ciudad. El campus no estaba demasiado lejos, en veinte minutos estaríamos en el centro de Tomoeda.
De repente Meiling se quedó callada y la miré, estaba seria.
—¿Qué te pasa?
—Tengo que contarte algo —Empezó a sonreír y gritó —¡Voy a ser tía!
Al principio no entendí lo que quería decir, pero un escalofrío desagradable me recorrió la espalda.
—¿Cómo que vas a ser tía?
—¡Sí! Hace unos días Akiho me contó que tenía un retraso, aún no le ha bajado la regla, ¡así que voy a ser tía! Quería contártelo para que lo supieras, me hace mucha ilusión —explicó, mirándome de forma extraña.
Me sentí como si me hubieran tirado un cubo de agua helada encima.
¿Qué? No podía ser verdad.
Todo este tiempo pensando que le gustaba a Shaoran, y ahora iba a ser padre con su ex-novia. Que digo ex... volverían a estar juntos, claro.
Me sentí una niña tonta... ¿Cómo podía haberme hecho tantas ilusiones? Qué estúpida fui pensando que él se iba a fijar en mí.
Meiling me abrazó.
—Lo siento, Sakura. Sé que te gusta mi hermano pero creo que es mejor que lo sepas, para que así te puedas olvidar de él cuanto antes.
—Sí, tienes razón, gracias por contármelo... qué tonta he sido.
Después de eso, me fui a casa y me encerré en mi cuarto.
Al mirar el ordenador, vi que tenía un mensaje nuevo de Shaoran. No pensaba leerlo, cerré el ordenador y me tumbé boca arriba en mi cama.
Esto no podía volver a pasarme. Así era mi vida, siempre me pasaba lo mismo... me fijaba en chicos con los que no podía estar. Excepto Kaito, el resto de chicos por los que sentí algo habían sido inalcanzables para mí.
Tenía que aprender la lección ya y empezar a ser más realista.
Seguiría teniendo relación con Shaoran porque era el hermano de una de mis mejores amigas, pero ya sería solamente una amistad. Se había acabado lo de seguirle el juego. Esperaba que fuera muy feliz con su querida Akiho y también que dejara de tontear conmigo, no iba a volver a caer.
Unos días después, estuve con Tomoyo y Chiharu y les conté la gran novedad. Las dos se quedaron con la boca abierta, no se lo esperaban para nada.
—Entonces, ¿va a tenerlo? —preguntó Tomoyo.
—No lo sé, supongo que sí. Pero no me interesa, paso de Akiho y de Shaoran. No quiero saber nada más de ellos.
—¿Y qué vas a hacer cuando le sigas viendo? porque ya sabes que cuando estés con Meiling te lo vas a encontrar —contestó Chiharu.
—Sí, lo sé, no pasa nada. Tendré una relación cordial con él como tengo con todo el mundo, pero espero que deje de escribirme pronto.
Shaoran seguía escribiéndome cada pocos días, y notaba que seguía tonteando conmigo. Yo le contestaba pero no como antes, con monosílabos y sin contarle muchos detalles de mi vida.
Febrero 2013
La primera semana de febrero no teníamos clase en la universidad, y Meiling pensaba irse a China a pasar unos días para ver a su familia y a su novio.
—Sakura, ¿por qué no te vienes tres o cuatro días a China conmigo? Así conoces mi pueblo y pasamos unos días juntas.
—No lo sé, le puedo preguntar a mis padres a ver si me dejan... estaría bien salir un poco de Tomoeda para variar.
—Sí, hazlo, y si te dejan compra un billete de avión y vente. ¡Te estaré esperando!
Nos dimos un abrazo y nos despedimos.
Cuando llegué a casa me dediqué a estudiar un rato hasta la hora de la cena, que fui directa a hablar con mi madre.
—Mamá, Meiling me ha dicho que vaya unos días a China para visitarla. ¿Qué te parece la idea? —pregunté sin muchas esperanzas.
Mi madre me miró fijamente, bastante sorprendida.
—Mmm, pues creo que es una buena idea, además ahora hay muchas ofertas en vuelos y seguro que puedes comprar los billetes a buen precio. Mira a ver y si no son muy caros puedes ir. Pero antes me gustaría hablar con sus padres por teléfono.
—Claro, le pediré el número de su madre. Sus padres están divorciados y cuando va se queda en casa de su madre. Voy a mirar lo de los aviones —dije muy contenta.
No me podía creer que me fueran a dejar, nunca había salido de Tomoeda sin ellos. Le escribí un mensaje a Meiling contándole que mis padres me habían dado permiso, ella ya estaría en casa de su madre.
Sakura: "Mei, he estado hablando con mi madre y ¡dice que si encuentro un vuelo barato puedo ir! Estoy buscando ahora mismo"
Meiling: "¡Que alegría! Hace un rato que he llegado, ordenaré bien mi cuarto para cuando vengas que lo tengo hecho un desastre jaja. Busca en esta página, es donde los compro yo y suelen ser baratos"
Sakura: "Acabo de mirar ahí y he encontrado un vuelo para mañana, voy a decírselo a mi madre y a reservarlo. ¡Nos vemos mañana! Que ilusión."
Meiling: "Sí, cuando sepas la hora a la que aterrizas avísame que iré a recogerte ¿vale?"
Sakura: "Claro, pero antes dame el teléfono de tu madre que la mía quiere hablar con ella"
Meiling: "Es este número, puede llamarla ahora mismo si quiere. Ya me extrañaba a mí que te dejaran venir tan fácilmente jaja"
Sakura: "bueno, ¡lo importante es que me dejan! Se lo acabo de dar y va a llamarla, ahora te digo la hora del vuelo"
Mi madre quedó satisfecha con la conversación que tuvo con la madre de Meiling. Tras eso, me ayudó a reservar el vuelo y empecé a preparar la maleta.
No iba a llevarme mucho, sólo iba a estar allí cuatro días, de lunes a jueves. Meiling no volvería a Japón hasta el domingo, para incorporarse a las clases el lunes.
Me puse un poco nerviosa al pensar que en esa casa también iba a estar con su hermano, pero no me permití seguir pensando en él. Shaoran ya no me interesaba.
Al día siguiente, antes de subirme al avión le escribí a Meiling.
Sakura: "Ya vamos a despegar, en 5 horas estaré aterrizando en Hong Kong"
Meiling: "Genial, no te preocupes cuando aterrices yo te estaré esperando. ¡Nos vemos muy pronto!"
Al bajar del avión, recogí mi maleta y me dirigí a la salida. Allí vi el pelo negro inconfundible de Meiling, siempre con sus lazos rojos. Nos abrazamos y fuimos juntas a por el autobús que nos llevaría a su pueblo.
—Que ilusión me hace que hayas venido, espero que te guste mi pueblo. Tendrás que dormir conmigo en mi cuarto pero mi cama es grande —dijo ella, muy sonriente.
—No te preocupes, ya estoy acostumbrada a dormir contigo. Espero que tu novio no se ponga celoso —respondí y las dos nos reímos.
—Por cierto, tengo algo que contarte. Al final resulta que no voy a ser tita, era una falsa alarma. A Akiho le bajó la regla una semana después.
Fruncí el ceño y la miré con ojos sorprendidos.
—¿Entonces no están juntos?
—Creo que siguen teniendo algo pero no estoy segura, mi hermano no habla conmigo sobre esas cosas.
Cuando llegamos a su casa su madre me recibió con un abrazo, había oído muchas cosas sobre mí y tenía ganas de conocerme.
Dejé la maleta en el cuarto de Meiling y pasamos al salón. Shaoran estaba sentado en el sofá con su ordenador, sentí un pequeño escalofrío al verlo.
Tenía que disimular, ni su madre ni él podían notarme rara. Era mi amigo y ya está, debía tranquilizarme. Él me saludó con una sonrisa y siguió escribiendo en su ordenador.
Comimos los cuatro juntos, Meiling y yo estuvimos hablando de lo que íbamos a hacer esos días. De reojo vi que Shaoran me observaba pero no lo miré ni una vez.
Por la tarde, las dos fuimos a dar una vuelta por el pueblo. Me presentó a sus amigos, y uno de ellos empezó a coquetear conmigo. Fui amable pero no le hice ni caso.
También estaban allí sus dos compañeras de piso, que estaban aprovechando estos días para visitar a sus familias. Las tres eran del mismo pueblo.
Merendamos unos batidos de helado deliciosos (el mío de chocolate) y por la noche fuimos a un pub que tenía futbolín y billar. Estuvimos todos allí bebiendo un poco, riendo y jugando al billar. Me lo estaba pasando en grande.
Al rato fui al baño, y cuando iba a entrar me choqué con alguien que salía de allí. Esa persona me agarró para que no cayéramos los dos al suelo.
—¡Ay, perdona!—exclamé, poniéndome roja.
Al mirarlo vi que era Shaoran y me puse más colorada todavía.
—No pasa nada —respondió él.
—Ah, hola. No sabía que también estabas por aquí —contesté, evitando su mirada.
—Sí, acabo de llegar.
Me soltó y entré al baño. Al mirarme al espejo aún tenía la cara ardiendo, esperaba que no se hubiera dado cuenta. De todas las personas que había en ese pub me tenía que chocar con él, vaya mala suerte.
El resto de la noche estuve hablando con Meiling y sus amigos. Había un chico pelirrojo que me cayó muy bien, él y otro amigo suyo me dijeron que los acompañara a la puerta a fumar y salí con ellos.
Me ofrecieron un cigarro y fumamos juntos mientras hablábamos. Yo no solía fumar, solamente cuando salía de fiesta y me apetecía me compraba algún cigarrillo. Pero ese día tenía ganas de uno, estaba alterada por mi choque con Shaoran. Además, había notado que él me miraba de vez en cuando y eso me ponía más nerviosa todavía, no podía evitarlo.
Por lo visto, Meiling y Shaoran tenían el mismo grupo de amigos en el pueblo y salían siempre juntos... eso no lo sabía.
Cuando terminamos nuestros cigarros volvimos dentro, y echamos una partida más antes de irnos a casa.
Al día siguiente, era bastante temprano cuando escuché un ruido. Estaba tumbada con Meiling en su cama y la puerta de su cuarto estaba medio abierta.
Al abrir los ojos, sentí que el ruido venía del pasillo. Entonces vi pasar a Shaoran, por suerte él no miró porque me habría pillado observándolo.
Meiling empezó a moverse.
—¿Qué hora es? —preguntó con la voz ronca.
—Son las nueve, Mei.
—Durmamos un poco más que ayer nos acostamos tarde.
—Perdona, es que he oído un ruido y por eso me he despertado.
—Sí, es mi hermano que se levanta siempre temprano para estudiar —dijo ella antes de volver a dormirse.
Una hora después, nos levantamos y fuimos al salón a desayunar.
Su hermano estaba allí con el ordenador, hablaba con alguien por Skype. Al escuchar la voz me hirvió la sangre en las venas, era Akiho.
Al oírla, Meiling se acercó y empezó a hablar con ella también. Los tres se reían y bromeaban entre ellos, eso me sentó fatal.
¿Hablaba con ella por Skype? Entonces seguían juntos... pensaba que ya no lo estarían, que decepción. Así me quedó más claro que Shaoran y yo éramos solo amigos, tenía que asumirlo de una vez.
Después de desayunar, Meiling me dijo que íbamos a comer en casa de su novio, y que después vendrían sus amigos para jugar a la consola y pasar el rato.
Nos vestimos y salimos juntas a la calle con su perrita, dirigiéndonos a casa de su novio Touya.
