Capítulo Cuatro
Nervios
La casa de Touya tenía dos pisos, nosotras estábamos en el segundo con él y sus hermanos. Era un chico serio, pero se notaba que era buena persona.
Su madre también estaba allí, su padre según me contó Meiling llevaba años muy enfermo y estaba en el hospital.
Comimos con ellos y al terminar empezaron a llegar sus amigos. No pude evitar hacer una mueca cuando vi que el chico que había intentado ligar conmigo estaba allí, esperaba que me dejara tranquila.
Sonó el timbre otra vez, y al minuto entró en la habitación Shaoran. Me miró y sonrió. El corazón no me podía latir más rápido... maldición, eso no era buena señal.
Los chicos se pusieron a jugar a la play y Touya me dejó su ordenador.
Al meterme en Facebook, vi que tenía un mensaje nuevo... pero no era de Shaoran, era del chico pesado (no recordaba ni su nombre). Lo tenía sentado enfrente, al mirarlo levantó sus cejas y me dedicó una sonrisa torcida. En el mensaje me decía que era muy guapa y que cuántos días me iba a quedar allí.
Le respondí cortante y cerré el ordenador. Meiling, que estaba a mi lado y lo había visto, se reía intentando disimular.
Las chicas también queríamos probar a jugar al FIFA, yo no había jugado nunca. Touya me dejó su mando y eché un partido con otras tres, no lo hacía del todo mal aunque me costaba manejar los controles.
De repente noté un aliento sobre mi nuca, y una voz me susurró en el oído.
—Lo haces muy bien para ser tu primera vez... a ver si algún día juegas contra mí.
Era la voz de Shaoran. Sentí como toda la sangre de mi cuerpo se me subía a la cabeza, debía estar muy ruborizada. De la vergüenza no pude ni responder. Él se sentó a mi lado y se quedó observándome con una media sonrisa.
A partir de ahí jugué fatal y perdí, no podía concentrarme notando esos ojos de color ámbar sobre mí, y menos después de que me hubiera hablado al oído. Era demasiado para mí, estaba de los nervios.
Cuando terminó la partida me levanté, le pasé mi mando a Shaoran sin mirarlo y volví al sofá con Meiling. Ella no se había dado cuenta de nada y parecía que los demás tampoco, mejor para mí.
Ya se estaba haciendo tarde y Meiling decidió volver a casa, los demás se quedaron para jugar otra partida. Menos mal, si se hubiera venido Shaoran con nosotras me habría dado un infarto, necesitaba relajarme.
Por el camino fuimos hablando de Touya, Meiling me contó que estaba en el equipo de fútbol del pueblo y que estudiaba ingeniería electrónica.
Al llegar a su casa ya me encontraba totalmente relajada, ayudamos a su madre a preparar la cena y nos pusimos el pijama.
Poco después escuché la puerta, ya había vuelto Shaoran. No lo miré y empecé a poner la mesa.
Cuando ya estábamos Meiling y yo sentadas, entraron su madre y su hermano y se sentaron con nosotras, Shaoran también se había puesto el pijama. Cenamos mientras veíamos la tele y charlábamos con su madre.
Después de cenar nos quedamos viendo una película, la verdad es que no me interesaba mucho así que fui al cuarto de Meiling. Había visto allí unos libros que me apetecía leer.
Cogí uno y volví al salón para leer allí mientras ellos terminaban de ver la película.
Al rato, su madre se levantó diciendo que estaba cansada y que se iba a dormir. Meiling también se incorporó.
La miré y me iba a levantar para ir con ella, pero me sujetó y dijo —No, quédate y termina el libro, no te preocupes.
Al salir del salón, cuando Shaoran no podía verla, me guiñó un ojo. Eso me puso histérica, me estaba dejando a solas con él a propósito.
Bueno tampoco pasaba nada, era mi amigo y nada más, podía estar a solas con él... tenía que tranquilizarme.
Él siguió viendo la película hasta que terminó. Vi que apagaba la televisión y sentí como sus ojos buscaban a los míos. Lo miré un segundo pero seguí leyendo. No podía ponerme nerviosa, otra vez no.
Yo estaba en un sillón mientras que él estaba sentado en el sofá, bastante alejado de mí. Se levantó y se volvió a sentar mucho más cerca.
Mis nervios me querían traicionar pero yo no les dejaría, seguí leyendo (o más bien fingiendo leer, porque no me podía concentrar).
—¿Qué estás leyendo?—preguntó en un susurro.
No quería despertar a los demás...o ¿tal vez no quería que le oyeran hablar conmigo? No, no podía pensar eso, ni que lo que me estaba diciendo fuera algo malo, sólo estaba haciéndome una pregunta.
—Pesadilla antes de navidad, tenía ganas de leerlo. Ya casi lo he terminado.
—¿Te gusta mucho leer?
—Sí, me encanta.
—Entonces a ver si sabes quién es este.
Sujetó mi libro, se tapó la cara con él y empezó a asomarla un poco por arriba mientras hacía una mueca extraña y decía —Mi tessssssoro.
Me empecé a reír, no sabía que era tan payaso.
—Eso no es de un libro, es de una peli. Y es Gollum del señor de los anillos —dije, sin poder parar de reír.
Él me devolvió el libro.
—Has acertado, chica lista —se reía también.
—Bah, no es para tanto —murmuré, cogiendo el libro y volviéndolo a abrir.
No pude continuar la lectura porque siguió hablando conmigo, preguntándome qué tal me lo estaba pasando y si me gustaba su pueblo.
—Sí, me está gustando bastante.
—Me parece que tú también le has gustado a alguno del pueblo—dijo, levantando una ceja y sonriendo.
Ah, así que Shaoran también se había dado cuenta del pesado que no paraba de lanzarme indirectas.
Notando como me volvía a poner roja, contesté —Que va, ese chico no me interesa para nada.
Se empezó a reír mientras decía —Pobrecito, seguro que piensa que tiene alguna oportunidad contigo. Le gusta ligar con chicas de fuera del pueblo, a las de aquí ya se las conoce muy bien.
—Pues que espere sentado porque le va a dar el sol —respondí y los dos nos reímos.
Se estaba acercando cada vez más, y eso hacía que se me acelerara el corazón.
¿Por qué me mencionaba a ese chico, sería porque tenía celos? No, no podía ser, él estaba con Akiho y yo no le interesaba.
Con ese pensamiento, me levanté y le dije que me iba a dormir ya. Me deseó buenas noches y me fui al cuarto de Meiling. Ella ya estaba dormida, me lavé los dientes y me acosté.
No podía hacerme ilusiones otra vez con él.
Al despertarme, era mi último día allí. Mientras nos vestíamos, Meiling me dijo que iríamos a casa de su padre, vivía a las afueras del pueblo en una casa con jardín.
—Shaoran también vendrá —dijo, mirándome y alzando las cejas.
Me encogí de hombros y seguí poniéndome los zapatos.
—Ayer te quedaste hablando con él, ¿no?
—Sí, estuvimos charlando un rato.
—¿De algo interesante? —preguntó, guiñándome un ojo.
—No, de nada en especial, no pienses nada raro.
—Ay, Sakura... así no vamos a llegar a nada— contestó mientras se reía bajito.
—Yo no quiero llegar a nada, es mi amigo y punto. Ya sabes que sigue teniendo algo con Akiho.
—Vale, no te enfades conmigo. Voy a decirle a Shaoran que ya estamos listas —añadió, saliendo del cuarto.
Me molestaba un poco que Meiling me dijera esas cosas, no quería hacerme ilusiones y ella no me estaba ayudando.
Nos subimos los tres al coche, los dos hermanos delante y yo detrás. Fueron quince minutos de trayecto, en los que noté que unos ojos ámbar me miraban un par de veces por el espejo retrovisor.
Al llegar, saludamos a su padre y nos pusimos a preparar la comida con él.
Comimos casi en silencio viendo la televisión (su padre no era muy hablador) y poco después volvimos al pueblo. Shaoran nos dejó en el centro, Meiling había quedado con sus compañeras de piso para ir de compras y luego cenar.
Después de muchas risas, volvimos a su casa.
Al entrar, fui a despedirme de su madre para agradecerle que me hubiera invitado a pasar unos días con ellos. Ella se fue a dormir y nos quedamos los tres en el salón, viendo la tele.
Me levanté y empecé a recoger mis cosas en el cuarto de Meiling, quería dejarlo todo listo para coger el autobús al aeropuerto por la mañana temprano. Sentí que alguien entraba en el cuarto y, al alzar la vista, en la puerta estaba Shaoran.
—¿A qué hora sale tu vuelo?
—A las 12:30, pero quiero coger el autobús pronto para ir con tiempo.
—Si quieres mañana te llevo al aeropuerto en el coche de mi madre.
Eso no me lo esperaba.
Tardé unos segundos en reaccionar y contestar.
—No hace falta, no me importa ir el autobús.
—Y a mí no me importa llevarte.
Nos quedamos mirándonos un momento y dije —Vale, como quieras —mirando mi maleta mientras seguía recogiendo la ropa.
—¿A qué hora quieres salir de aquí?
—¿Te parece bien a las nueve?
Él respondió —Claro, nos vemos a las nueve— y se marchó a su habitación.
Al día siguiente, mientras desayunaba algo vi que Shaoran ya estaba listo desde las 8:30.
Me ponía nerviosa pensar que íbamos a pasar un rato a solas. Me centré en pensar en que era mi amigo y tan solo quería hacerme un favor.
A las nueve ya estábamos subidos en el coche y saliendo del pueblo. Al principio fuimos en silencio oyendo música, yo sentía mucha vergüenza y no sabía qué decirle.
Shaoran volvió a mencionar a su amigo el pesado y le conté que anoche había vuelto a escribirme, pero que no le había contestado. Los dos nos reímos, y seguimos hablando de sus amigos y de su pueblo hasta que llegamos al aeropuerto.
—Bueno, te dejo aquí, tu terminal es aquella del fondo. Nos vemos en unos días, el domingo volveremos nosotros.
—Sí, nos vemos la semana que viene. Muchas gracias por traerme —le di un beso en la mejilla y salí del coche.
Al alejarme miré hacia atrás y él seguía dentro del vehículo sin moverse, mirándome fijamente. Me di la vuelta y seguí caminando.
¡Le había dado un beso! ¿Estaba loca? No, era mi amigo y los amigos se daban besos, era algo normal.
Seguí intentando convencerme a mí misma hasta que pasé el control y empecé a subir al avión.
Me quedaban cinco horas para descansar y para intentar no pensar en Shaoran, pero iba a ser complicado. Necesitaba que apareciera otro chico para olvidarme de él y tenía que ser cuanto antes.
Al llegar a Tomoeda, recibí un mensaje de Tomoyo.
Tomoyo: "¡Sakura! Ya estás aquí, ¿no?"
Sakura: "Sí, acabo de llegar a casa"
Tomoyo: "Bien, pues mañana no hagas planes que vamos a salir tú y yo con mi novio y su amigo Yukito"
Sakura: "¿Solos los cuatro? ¿Por qué no viene Chiharu?"
Tomoyo: "Se lo he dicho pero ella mañana no puede, hay una fiesta en la discoteca Kapital que suena muy divertida y tenemos que ir"
Sakura: "No es una cita doble ni nada de eso... ¿no?"
Tomoyo: "¡Nooo! Ya conoces a Yukito, somos cuatro amigos saliendo juntos no te preocupes. Si tú no vienes él no va a venir, no quiere estar a solas con una pareja"
Era cierto, ya conocía a Yukito. Habíamos coincidido muchas veces y era un chico simpático.
Sakura: "De acuerdo, luego me dices a qué hora quedamos y dónde nos vemos"
Tomoyo: "Vale, hasta mañana"
Había quedado con Tomoyo después de cenar, ella se iba a quedar a dormir en mi casa con su novio Hiro. A mí no me importaba, lo conocía desde hacía un par de años y lo consideraba uno de mis mejores amigos.
Mis padres no estaban, se habían vuelto a ir a pasar el fin de semana fuera lo que me daba libertad para hacer lo que me diera la gana. Pensé que también le diría a Yukito que se quedara si quería.
Tomoyo vino antes a mi casa para disfrazarnos (era una fiesta de disfraces). Nos pusimos unos vestidos negros y unas bufandas de plumas, íbamos de cabaret. Los dos chicos no se habían disfrazado, no les gustaban esas cosas.
Al llegar a la discoteca, todos nos pedimos una copa y empezamos a bailar. Después de un buen rato, Tomoyo se alejó bailando con su novio... dejándome a solas con Yukito.
