Capítulo Cinco

El beso inesperado


Yukito se acercó a mí, sonriendo, y empezamos a bailar juntos. El ambiente era bastante divertido y la discoteca estaba llena de gente.

Por más que buscaba con la mirada, no veía por ninguna parte a Tomoyo. No me gustaba que me dejara sola, pero Yukito no era un desconocido y no me sentía incómoda con él.

Noté que se iba acercando cada vez más a mí mientras bailábamos, pero no le di importancia. Fuimos a pedir una segunda copa y seguimos bailando.

—¿Dónde estará Tomoyo? —le pregunté.

—Ni idea, a la salida los encontraremos o sino los llamamos.

Seguía acercándose más y más.

De repente su cara estaba a pocos centímetros de la mía, no me había dado cuenta de cuándo se había acercado tanto. Yukito me miraba a los ojos, yo no entendía nada... entonces se acercó todavía más y me besó.

Me pilló totalmente por sorpresa, no me imaginaba que eso fuera a pasar.

La imagen de Shaoran pasó por mi mente un segundo. Pense en que, si él estaba con Akiho, yo podía besar a Yukito... y le devolví el beso.

Él me agarró de la cintura y empezó a besarme con más intensidad, envolví su cuello con mis manos haciendo lo mismo. Me apetecía besar a alguien... aunque hubiera preferido a otra persona.

No sé cuánto tiempo nos estuvimos besando pero fue mucho, Yukito me abrazaba y me acariciaba la cintura con sus dedos.

De golpe la música paró, abrimos los ojos y nos separamos. Era tan tarde que la discoteca ya iba a cerrar.


Recogimos nuestros abrigos y salimos a la puerta, por allí vimos a Tomoyo llamándonos y haciéndonos señas. Volvimos a mi casa los cuatro juntos, los dos chicos iban andando delante de nosotras por lo que aproveché para contárselo a Tomoyo.

—Yukito me ha besado en la discoteca.

—¿Qué? ¿Cuándo? —preguntó ella, intentando no gritar.

—Ha sido al rato de que os fuerais. Por cierto, ¿por qué me has dejado sola con él? ¿Sabías lo que iba a pasar?

—No. De verdad, Sakura, no tenía ni idea. Nos fuimos porque nos apetecía estar solos un rato y después no conseguimos encontraros.

—Está bien, no pasa nada.

—Oye, ¿por qué lo has besado?¿A ti no te gustaba Shaoran? —susurró ella.

—Sí pero bueno, aunque no me lo esperaba en ese momento me ha apetecido besarlo y ya está.

—¿Y ahora qué hacemos? ¿Le vas a decir que se quede a dormir con nosotros?

—Sí claro, se lo diré porque sé que vive lejos y es tarde, pero espero que no piense que va a pasar algo más entre nosotros... a mí esas cosas no me interesan, ya lo sabes.

—Lo sé, voy a decirle a Hiro que hable con él.

Cuando llegamos a mi casa, le dije a Yukito que también se podía quedar a dormir si quería. Me contestó que sí y entró en el baño, mientras aproveché para hablar con Hiro y Tomoyo.

Hiro y yo éramos amigos desde que empezó a salir con ella, y teníamos suficiente confianza para hablar de casi todo.

—¿Te ha contado algo? —le preguntó Tomoyo.

—Sí, me ha dicho que al estar a solas con Sakura le dieron muchas ganas de besarla —respondió Hiro, mirándome.

—No pensará que ahora me voy a acostar con él ni nada de eso... ¿verdad?

—No creo, yo le he dejado caer que el sexo sin amor no va contigo así que dudo mucho que espere que pase algo, tranquila.

—Vale, vosotros podéis dormir en el cuarto de mis padres y él dormirá en el sofá o conmigo, me da igual.

—Vale, Sakura. Nos vamos ya a dormir, mañana nos cuentas —dijo él, guiñándome un ojo.

Le di un codazo y se fue riéndose. Tomoyo me dio un abrazo y se marchó detrás de él, cerrando la puerta del cuarto de mis padres.

Yukito salió del baño y se quedó mirándome.

—¿Dónde voy a dormir yo?

—Puedes dormir aquí en el sofá o en mi cuarto, lo que quieras.

—Vale, entonces dormiré contigo mejor.

Fuimos a mi cuarto y le dejé un pijama de mi padre, mientras él se cambiaba yo entré en el baño para hacer lo mismo.

Tengo que reconocer que al meterme en la cama con él estaba un poco nerviosa, esperaba que no estuviera pensando en sexo. Nos tumbamos, apagué la luz y él me abrazó.

Lentamente acercó su rostro al mío y volvió a besarme.

Me puse un poco tensa al principio, pero después pensé que solo era un beso y no tenía por qué preocuparme. Me gustaba como besaba y era bastante lindo... aunque no tenía ni punto de comparación con un chico de ojos color ámbar del que no quería acordarme.

Nos seguimos besando un buen rato, sus manos me acariciaron la espalda y siguieron bajando. Bueno, eso no me molestaba, pero que no pasara de ahí.

Después de unos minutos nos separamos, me dio las buenas noches se dio media vuelta para dormir.

Menos mal, me había preocupado por nada.


No pude descansar bien, nunca había dormido con un chico al lado y no me sentía cómoda. A las pocas horas escuché movimiento en el cuarto de mis padres, así que me levanté y llamé a la puerta.

—Pasa —oí decir a Tomoyo.

Al entrar en el cuarto, ella estaba en el lavabo lavándose la cara (el cuarto de mis padres tenía baño) mientras Hiro seguía tumbado en la cama, con cara de sueño.

Cerré la puerta y me senté en la cama junto a él.

—Venga empieza a contárnoslo todo ya —me apremió Hiro.

Sonreí.

—Tenías razón, no ha intentado nada. Al tumbarnos nos besamos un rato y poco más. Él se durmió pero yo no he podido, no me siento a gusto con un chico al lado... es algo raro.

—Pues Tomoyo se quedó frita al momento, eso es porque no estás acostumbrada —dijo él, medio riendo.

Tomoyo también se rio y me preguntó si Yukito seguía dormido.

—Sí, sigue en mi cuarto.

—Sakura, quiero que sepas que yo no sabía que iba a besarte... ni siquiera me lo imaginaba. Nunca me ha dicho nada de que le gustes, no te habíamos preparado ninguna encerrona —murmuró Hiro, sujetando mi mano.

—Lo sé, no te preocupes. Además yo también lo he besado, me apetecía en ese momento y me volvió a apetecer en mi cuarto. No es nada malo.

—Pues claro que no es nada malo, tú también tienes derecho a divertirte. Es la primera vez que besas a un chico con el que no estás saliendo, ¿verdad? —preguntó Tomoyo con una sonrisa burlona.

—Sí... y me ha gustado —confesé, sonrojándome un poco.

Escuché un ruido en mi cuarto, así que salí para ver si Yukito necesitaba algo. Vi que ya se había vestido y me estaba esperando, con el pijama de mi padre en sus manos.

—Muchas gracias por esto y por dejar que durmiera aquí —dijo, dándome la ropa.

—De nada.

—Tengo que irme ya.

—De acuerdo —contesté, y lo acompañé a la puerta.

La abrí y él salió al rellano.

—Bueno, Sakura... nos vemos otro día —dijo antes de darme un beso corto en los labios y marcharse.

Cerré la puerta y sonreí. Todo eso había estado muy bien, me había olvidado bastante de Shaoran.

Eché el pijama a lavar y volví al cuarto de mis padres. Hiro y Tomoyo ya se habían vestido también y estaban haciendo la cama.

—¿Ya se ha ido? —preguntó Tomoyo al verme entrar.

—Sí, hace un momento.

—Te noto más feliz que ayer —contestó Hiro, sonriendo.

—Sinceramente me ha venido bien todo esto, ahora sé que puedo gustarle a los chicos sin saberlo —le respondí con otra sonrisa.

—¿Y qué vas a hacer? ¿Quieres tener algo más con Yukito? No sé si a él le interesará eso, nunca ha tenido novia que yo sepa —dijo mientras se sentaba.

—No me apetece una relación ahora mismo, si vuelve a surgir algo así con Yukito por mí bien... pero no creo que llegue a más.

—Quién te ha visto y quién te ve, Sakura— murmuró Tomoyo entre risas.

Yo también me reí y los ayude a recoger sus cosas. Poco después me despedí de ellos en la puerta y me fui a mi cuarto a dormir, estaba cansada y lo necesitaba con urgencia.


Unas horas más tarde, cuando me levanté y encendí el ordenador... ahí estaba. Otro mensaje de Shaoran, como siempre.

Shaoran: "¡Buenos días, Sakura! Ya mañana volvemos a Tomoeda. Entre el máster y las oposiciones estoy bastante agobiado. Ya sabes que me quiero presentar al examen de nivel medio de inglés, me vendría genial tu ayuda. Si puedes alguna tarde de la semana que viene nos vemos y me explicas un poco de gramática."

Él sabía que a mí los idiomas me encantaban, y que el inglés en especial se me daba genial.

Me había contado que necesitaba tener ese título antes de junio, cuando tenía su examen de oposiciones. Si aprobaba, sería profesor de matemáticas en un instituto.

Pero quedar con él a solas en su piso... no me apetecía nada.

Sakura: "¡Hola! Claro, te ayudo cuando quieras. El martes por la tarde no tengo clase y pensaba ir a pasar el rato con tu hermana, vente a su piso y te explico lo que quieras"

Apagué el ordenador, salí del cuarto para poner la lavadora y preparar algo de comer.

Mis padres llegarían esa tarde y no podían notar que había dormido alguien en su cuarto, así que revisé que nada me delatara. Siempre que algunos amigos venían a mi casa tenía que comprobarlo todo después muy bien, nada podía estar fuera de su sitio.

Ninguna de mis amigas tenía padres tan estrictos como los míos, desde hacía años debía andar con mil ojos para que no descubrieran alguna de mis mentiras. Sabía que si dejaba mi teléfono descuidado me leían los mensajes, y lo mismo con el ordenador.

También era consciente de que mi madre escuchaba a escondidas mis conversaciones por teléfono, incluso cuando algún amigo venía a traerme algo y salía fuera de casa la escuchaba descolgar el interfono, para saber de qué hablábamos.

Odiaba que fueran así conmigo, pero había aprendido a soportarlo.

Por supuesto nunca supieron nada de que estaba saliendo con Kaito, tuve mucho cuidado para que no se enteraran. Lo hice bien y en los casi dos años no sospecharon nada, aunque creo que cuando pasé por mi época triste mi madre se dio cuenta pero no me comentó nada.

Por suerte mi móvil nuevo tenía bloqueo y ya no debía preocuparme de que leyeran mis mensajes, solo de bloquearlo siempre.

Además, unos meses atrás cuando me compré mi ordenador le puse clave, pero me costó una gran pelea con mi padre. Lo había comprado con mi dinero y no me lo podía impedir... aunque lo intentó.

Tras comprobar que todo estaba en su sitio, terminé de comer y me fui a mi cuarto a estudiar.


Poco después escuché la puerta, mis padres ya estaban en casa. Mi madre vino a saludarme y me dijo que haría la cena cuando deshiciera la maleta.

Sonreí mientras pensaba en lo que diría ella si supiera lo que había hecho unas horas antes.

Me gustaba hacer cosas que mis padres no aprobarían, era una forma de rebelarme. En parte por eso me divertía fumar. Me gustaba el sabor del tabaco y sentir el humo en los pulmones, pero adoraba saber que a ellos no les agradaría nada si se enteraran.

De todas formas tenían suerte conmigo, era una chica bastante responsable para mi edad y no hacía ninguna locura. Ya me faltaba poco para cumplir veinte años.