Capítulo Seis

Estudiando juntos


Llegó el lunes y tocaba volver a clase, ese día teníamos Matemáticas 2 y Econometría.

Me senté en tercera fila y empecé a sacar mis apuntes. Escuché la silla de al lado moverse y ahí estaba Meiling, sentándose a mi lado y sonriendo.

—¿Qué tal ha ido tu fin de semana? —me preguntó.

—Pues ha sido entretenido, te lo cuento después de clase. ¿Y el tuyo?

—Muy bien pero estoy cansada del vuelo de ayer —contestó, y guardamos silencio porque el profesor ya había entrado en clase.

Tenía que contarle lo de Yukito... una sensación extraña me recorrió el cuerpo al pensarlo. En realidad no había hecho nada malo, ni que yo tuviera una relación con su hermano o algo parecido.

Mientras copiaba los problemas que el profesor acababa de apuntar en la pizarra para que los hiciéramos pensé en que debía relajarme, había hecho lo que me apeteció en ese momento y a ella no le podía molestar. Me concentré en la clase y dejé de darle vueltas a la cabeza, eso no servía de nada.

La verdad es que Matemáticas 1 fue fácil, pero en las clases de Matemáticas 2 me estaba costando más entenderlo todo.

Recordé las palabras de Meiling: "si quieres mi hermano te podría ayudar con las matemáticas" y noté que mis mejillas ardían al pensar en él.

Mientras hacía los ejercicios, una idea empezó a dar vueltas en mi cabeza. En realidad, si yo iba a ayudarle con inglés... él podía ayudarme con matemáticas.

Después de la clase teníamos media hora de descanso hasta la siguiente, así que Meiling y yo nos fuimos con los demás a la azotea de la facultad donde estaba la cafetería.

Tenía forma de pirámide, allí se podía desayunar disfrutando del sol y viendo unas agradables vistas de Tomoeda. El campus estaba en lo alto de una ladera, por lo que desde allí se veía prácticamente toda la ciudad.

No había ni una nube en el cielo y se estaba en la gloria, nos sentamos alrededor de una mesa y pedimos unos refrescos. Meiling estaba a mi lado y nuestros compañeros hablaban entre ellos, era mi oportunidad para contarle lo que pasó el viernes por la noche sin que los demás se enteraran.

—Meiling, el viernes por la noche fui a una discoteca.

—¿A cuál?

—A Kapital, había una fiesta de disfraces. Fui con Tomoyo, su novio y un amigo suyo, Yukito —le conté, atenta a su reacción.

Sus ojos se abrieron un poco.

—¿Tuviste una cita? —preguntó, algo extrañada.

—No, no era una cita... pero al final no sé por qué Yukito me besó. Después se quedaron todos a dormir en casa, él durmió conmigo y nos besamos otra vez.

Ella tardó unos segundos en contestar.

—No sabía que te gustaba ese chico, ¿ya no te interesa mi hermano?

—Antes no me había fijado en él pero es guapo y me apeteció besarlo. Tu hermano me gusta pero Akiho sigue ahí así que es mejor que me olvide de él, ¿no crees?

Meiling suspiró.

—Sí, tal vez tengas razón, puede que sea lo mejor... me habría gustado tenerte de cuñada —murmuró, sonriendo.

Le devolví la sonrisa y no hablamos más, porque los demás empezaron a charlar con nosotras sobre los futuros exámenes.

Después de clase volvimos andando a casa, y nos despedimos en la esquina de siempre.


Al llegar a mi cuarto encendí mi ordenador para revisar el correo, estaba esperando que uno de los profesores me mandara la corrección de un trabajo que habíamos entregado hacía una semana.

Ya de paso aproveché para entrar en Facebook. Allí tenía un mensaje nuevo, ya sabéis de quién.

Shaoran: "¡Hola! ¿A qué hora irás mañana al piso de mi hermana?"

Sakura: "Creo que sobre las seis ya estaré allí, voy a llevar unos libros que tengo de cuando me presenté a ese examen y te los puedes quedar, ¿vale?"

Escuché la voz de mi madre y salí del cuarto para comer. Por la tarde, terminé los ejercicios que no había podido acabar en clase y volví a encender el ordenador. Otro mensaje.

Shaoran: "¡Vale, muchas gracias! Entonces a las 6:30 subiré al piso, nos vemos mañana"

No le contesté y fui a darme una ducha.

Esperaba no ponerme tan nerviosa con él, lo que sentía no se me iba a olvidar de un día para otro pero tenía que empezar a superarlo poco a poco de una maldita vez. Tal vez después de lo de Yukito ya no me afectaría tanto ver a Shaoran.

Yukito me había escrito pero en plan amigos, como antes de la noche del viernes. Mucho mejor, no quería que pensara que yo tenía un interés romántico en él.

Además, cuando volviéramos a coincidir no podía ser una situación incómoda, quería normalizar las cosas entre nosotros cuanto antes.


El día siguiente pasó muy rápido, y cuando me quise dar cuenta ya era hora de ir al piso de Meiling. Recogí los libros, me puse mi abrigo y salí de casa.

Entrando en el portal, vi que el ascensor estaba ocupado y subí por las escaleras. Al pasar por la segunda planta, me quedé un segundo mirando la puerta del piso de Shaoran sin querer.

Me obligué a seguir caminando y llegué al piso de Meiling. Ella estaba estudiando en el salón con una de sus compañeras, así que me uní a ambas.


Al rato sonó el timbre, y un pequeño escalofrío me recorrió el cuerpo al escucharlo.

Meiling fue a abrir y volvió con su hermano. Al verlo no pude evitar un pequeño resoplido. Joder... por qué tenía que ser tan guapo. Su cabello despeinado y el color de sus ojos me resultaban irresistibles.

Sacudí la cabeza para dejar de pensar en eso y lo saludé, disimulando todo lo que estaba sintiendo por dentro.

Shaoran se sentó a mi lado y empezó a enseñarme sus apuntes, contándome lo que no se le daba bien. Por el rabillo del ojo vi que Meiling nos observaba.

—Naoko, mejor vamos a mi cuarto y seguimos estudiando allí que estos dos necesitan concentración. Mi hermano no puede ser más torpe con el inglés —dijo ella, levantándose.

Shaoran le tiró un cojín a la cara y ella salió del salón riéndose con su amiga.

Aunque nos habíamos quedado solos no estaba nerviosa, y me alegré al notarlo.

El resto de la tarde estuve explicándole todas sus dudas y enseñándole a escribir un buen comentario de texto, como estaba preparándome para presentarme al examen de nivel avanzado de inglés sabía bien cómo se hacía.

Cuando vi que era hora de volver a casa, le di mis libros y le recomendé algunas páginas de vocabulario para que se las estudiase.

—Muchas gracias, Sakura. Te debo una —dijo muy sonriente cuando me levanté para irme.

—De nada, tal vez te tome la palabra — respondí, y fui a despedirme de Meiling.


Llegó el fin de semana, ese viernes tenía planes con Meiling y nuestros amigos de la facultad.

Para mis padres iba a dormir en su piso porque teníamos un parcial el lunes (sí... claro), pero en realidad habíamos quedado a las diez para ir a un pub.

Al llegar allí con Meiling, vi que también estaba Akiho. En fin, era su amiga y tenía que seguir siendo simpática con ella, no era culpa suya nada de lo que me pasaba.

En un momento de la noche, nos quedamos Akiho y yo solas en una esquina del pub y ella empezó a hablarme de Shaoran. Los dos estaban preparando las oposiciones juntos para ir más rápido, y a veces estudiaban juntos.

—¿Cómo te va con él? —le pregunté, sentía mucha curiosidad.

—La verdad es que muy bien, creo que vamos a volver a estar juntos —dijo con una sonrisa.

Sentí algo pesado bajar por mi garganta. Sabía desde el principio que eso podía pasar así que no debía sentirme mal, por lo que me obligué a mí misma a sonreír.


El mes siguió pasando, y de vez en cuando coincidía con Akiho. Cuando ella sacaba el tema, le volvía a preguntar que tal iba su relación con Shaoran y siempre me decía lo mismo.

—Muy pronto estaremos juntos otra vez.

Con una sonrisa falsa le contestaba que me alegraba mucho por ella.

Una de esas noches, también estaba Shaoran con todos nosotros. Me estuve fijando en ellos, y de nuevo vi que no se acercaron el uno al otro en toda la noche.

Al volver al piso de Meiling, vi que Akiho se iba a dormir al piso de Shaoran. Eso sí que fue como una patada en el estómago.

Mientras entraba al piso de mi amiga, pensé en que tenía que olvidarlo. Él no era para mí.

Ella y yo no habíamos vuelto a hablar de su hermano, supongo que pensaba que ahora éramos amigos y nada más. Y así tenía que ser.


Marzo 2013

Shaoran y yo nos seguíamos escribiendo cada pocos días.

No me importaba, podía ser su amiga, aunque iba a tardar más de lo que pensaba en olvidar mis sentimientos por él, y todavía me molestaba mucho saber que estaba con Akiho. Meiling me había contado que seguían sin tener nada serio pero ya me daba igual, no quería saberlo.

Un jueves, recibí una llamada de Chiharu.

—¡Sakura! Hace mucho que no nos vemos, tenemos que quedar este fin de semana.

—Sí, yo también tengo muchas ganas de verte.

Nada me apetecía más que pasar tiempo con mis dos mejores amigas, con ellas todos mis problemas desaparecían.

—Se lo he dicho a Tomoyo y vamos a ir a comer todos a un Wok mañana, a las dos te recogemos y vamos juntas... ¿vale? —me contestó, emocionada.

"Todos" significaba que también estarían Hiro... y Yukito. Se me revolvió un poco el estómago al pensarlo.

—Os espero a las 2 donde siempre, ¡no llegues tarde que te conozco! —le dije entre risas.

Chiharu también se rio y me prometió que sería puntual.


Llegó el viernes, y ya estábamos las tres juntas caminando hacia el Wok.

Allí nos encontraríamos con los demás, aparte de sus respectivos novios también venía el primo de Hiro con su novia y Yukito. Todo parejas menos nosotros dos.

Para no ponerme nerviosa, pensé en que siempre había sido así y daba igual, era como cualquier otro día. Tenía que actuar normal con él para que nadie se sintiera incómodo... o al menos esa era la idea.

La comida fue bastante rara, Yukito apenas me dirigió la palabra y los demás se dieron cuenta de que pasaba algo. Se sentó a mi lado pero no me habló, yo no le hice caso y me dediqué a hablar con mis amigas.

Después de comer Hiro nos invitó a todos a su piso, sus padres no estaban. Al llegar, sus hermanos estaban con más amigos y nos unimos a ellos. Había cerveza así que me bebí un par mientras reía y lo pasaba bien.

Algunos amigos se fueron, pero el resto nos quedamos hasta tarde.

Hubo un momento que me quedé sola en el sofá y Yukito se acercó a mí. Empezamos a hablar de tonterías y, de repente, cogió una botella de agua y me la tiró por encima. Me quedé muy sorprendida y le eché agua a él también.

Empezamos a perseguirnos por la casa y los demás se reían al vernos. Llegamos al cuarto de Hiro, los dos estábamos bastante mojados y se nos había acabado el agua. Hacía tiempo que no me reía tanto.

—Hiro nos va a matar, hemos mojado su piso por todas partes —dije, aún riendo.

—En un rato se habrá secado, no es para tanto.

Fuimos al baño a por una toalla para secarnos un poco, y de pronto sentí que Yukito estaba demasiado cerca.

No podía ser... antes de que pudiera reaccionar me estaba besando.

¿Otra vez? Bueno... ¿por qué no?. Respondí a su beso y él subió sus manos por mi cuerpo, empezando a adentrarse bajo mi falda y haciéndome sentir un poco incómoda.

De repente escuchamos un ruido y nos separamos. Hiro estaba en la puerta del baño con la boca abierta.

—Sakura, venía a decirte que Tomoyo ya se va a ir a casa por si te quieres ir con ella.

Yukito me agarró del brazo y se puso delante de mí, como dando a entender que yo estaba con él y no me iba a ir. Eso me sorprendió mucho y no me gustó. ¿Qué pensaba ese chico que iba a conseguir?

—Ahora está conmigo, dile a Tomoyo que luego yo la acompañaré.

No me lo podía creer, estaba claro que esta vez Yukito quería algo más y no le gustaba que Hiro nos hubiera interrumpido. Pues se equivocaba.

—En un momento voy, Hiro. Dile que me espere —le respondí.

Hiro se fue y Yukito se giró para mirarme.

—¿Te vas a ir ya?

—Sí, hoy duermo en casa de Tomoyo y me quiero ir con ella.

—Pensaba que hoy pasaríamos un rato juntos... ya sabes.

¿Pero qué le pasaba a ese chico? Primero no me habló, luego empezó a lanzarme agua y ahora quería que me acostara con él... que poco me conocía.

—Prefiero irme con ella —dije, saliendo del baño sin mirarle.

Llegué a donde estaba Tomoyo esperándome y nos fuimos juntas a su casa.