Capítulo Ocho

Fin de exámenes


El resto del fin de semana lo pasé metida en casa, aprovechando para ponerme al día con mis estudios.

Aparte del examen de matemáticas, también tenía otro parcial y un par de trabajos que entregar... por lo que me quedaba mucho que hacer. Por suerte no tenía que estudiar inglés, lo llevaba al día sin problemas.

El lunes, después de clase le conté a Meiling que había quedado con Shaoran para que me explicara varias cosas que no entendía bien. Ella me invitó a comer a su piso, así podíamos estudiar juntas hasta que su hermano llegara.

Nos subimos juntas al autobús.

—¿Tú cómo llevas el examen de mates?

—Lo llevo bastante bien, Shaoran me ha estado ayudando.

—Qué suerte tienes de tener un hermano matemático.

—Sí y además vive tan cerca que puede venir siempre que quiero —contestó, sonriendo.

Seguimos hablando mientras bajábamos del autobús y subíamos a su piso. Sus compañeras aún no habían llegado, preparamos comida para las cuatro y Meiling se fue un momento a su cuarto para hablar por teléfono con Touya... tenía que ser difícil estar en una relación a distancia.

Cuando las demás llegaron, comimos todas juntas.

Después de eso, las dos nos fuimos a su cuarto a estudiar. Ella le había escrito a su hermano para decirle que yo estaba ahí y que subiera cuando quisiera.


Más o menos había pasado una hora cuando la puerta del cuarto se abrió y entró Shaoran.

No lo había escuchado llamar al timbre ni entrar en el piso, por lo que me asusté y di un brinco en mi silla. Meiling y su hermano se rieron al verme.

—Necesito silencio para terminar de estudiar este tema así que voy a irme al salón. En un rato vuelvo que también quiero repasar matemáticas —dijo ella, levantándose.

—Vale, aquí te esperamos —contesté.

Shaoran observó a su hermana marcharse y se sentó en la silla donde estaba ella antes. Me ponía nerviosa que estuviera tan cerca, sobre todo después de la última conversación que habíamos tenido. En cambio él parecía estar muy tranquilo.

Me miró a los ojos y no fui capaz de mantener la mirada más de un segundo.

Guardé mis apuntes de contabilidad y saqué los de matemáticas de la carpeta. Notaba sus iris de color ámbar clavados en mí y podía oler su colonia, ese aroma me estaba volviendo loca.

Si no respiraba con tranquilidad se iba a dar cuenta de que estaba temblando. Me animé a mí misma a respirar profundo mientras buscaba los problemas que más me costaba hacer.

—¿En qué quieres que te ayude? —dijo él después del minuto más largo de mi vida.

—Este tipo de problemas son un asco, no sé bien lo que hay que hacer y va a caer uno en el examen seguro. A ver si tú eres capaz de entenderlo —murmuré, mostrándole mis apuntes.

Shaoran dejó de mirarme (por fin) para ver los ejercicios. Durante unos minutos estuvo muy concentrado leyendo.

—Esta función no sé bien lo que es porque no entiendo mucho de economía... pero aparte de eso es un problema de integrales complejas. Tienes que hacer esto.

Empezó a escribir y a explicarme los pasos que tenía que seguir para resolver el problema. Me gustaba mucho su letra, aunque estábamos tan cerca el uno del otro que me estaba poniendo cada vez más nerviosa. Podía sentir su respiración, y estaba segura de que él escuchaba lo rápido que me latía el corazón.

Cuando terminó, me pidió que intentara hacer otro de los problemas yo sola. No sabía si iba a ser capaz de concentrarme teniéndolo a solo unos centímetros de mí. Cogí el bolígrafo y empecé, me negaba a hacer el ridículo.

—No sabía que eres zurda —comentó al verme escribir con la mano izquierda.

—Pues sí, soy una caja de sorpresas —respondí, manteniendo la mirada en el papel.

Tenía que evitar sus ojos a toda costa o perdería el hilo de lo que estaba haciendo.

—Y que lo digas —dijo con una risita.

No me volvió a hablar para que pudiera concentrarme y conseguí resolver el problema yo sola. Solo faltaba saber si lo había hecho bien.

—Está perfecto, Sakura. ¡Qué buena alumna eres! —bromeó, sonriendo.

—Más bien tú eres buen profesor, en un mes en la facultad no me he enterado y contigo en un rato ya sé hacerlo —murmuré, notando como me subía un poco de calor al rostro.

—Me gusta pasar tiempo contigo, si vuelves a tener dudas repetimos.

En ese momento pensé que iba a morir de la vergüenza, y creo que él se dio cuenta.

—¿Qué vas a hacer por tu cumpleaños? Es dentro de poco, ¿no? —preguntó para distraerme.

—En un par de semanas, aún no lo sé. Cuando acabemos los parciales saldremos todos los de la facultad a celebrarlo, y supongo que ahí hablaremos de mi cumple.

Apoyó los codos en la mesa para mirarme más de cerca.

—¿Y yo estoy invitado a celebrar el final de los exámenes?

Ya no me quedó más remedio que mirarlo a los ojos, esos iris ámbar que parecían derretirme.

—Claro, vente con nosotros.

Shaoran sonrió, me iba a contestar cuando se abrió la puerta del cuarto. Meiling había terminado de estudiar su tema y volvía para hacer ejercicios con nosotros.

Se quedó paralizada un segundo al ver que su hermano estaba apoyado en la mesa, con su cara muy cerca de la mía. Yo pegué un salto y me puse tan roja que toda la cabeza me ardía.

Ella se sentó y preguntó —¿Cómo vais?

Entonces empezamos las dos a hacer más ejercicios, y nos salieron casi todos perfectos.

Poco después, me levanté para irme a casa.

—Muchas gracias, Shaoran. Si apruebo será por ti —dije, mirándolo.

—De nada. Entonces nos vemos la semana que viene en la fiesta, ¿no?

Meiling abrió mucho los ojos y preguntó —¿Qué fiesta?

Shaoran le dio un codazo.

—Cuando salgáis a celebrar que han terminado los exámenes me avisas que yo también iré.

—Ah claro, tenía pensado decírtelo — respondió ella.

—Bueno yo me marcho. Nos vemos mañana, Mei —me despedí antes de salir del cuarto.


A las dos nos fue bien en el parcial de mates, le escribí a Shaoran para contárselo. El de contabilidad lo aprobamos por los pelos, pero por fin habíamos terminado de estudiar.

Esa noche, quedamos con nuestros amigos de la facultad para ir a un pub en la zona nueva de Tomoeda y celebrarlo. Sabía que Shaoran también iba a estar allí, así que cuando me estaba arreglando en el cuarto de Meiling le pedí que me dejara su máscara de pestañas.

—Quieres ponerte más guapa, eh —comentó entre risas y me la prestó.

Mis pestañas eran largas pero rubias, con la máscara mis ojos verdes destacaban mucho más.

Cuando estábamos listas, salimos junto con sus compañeras de piso.

Al llegar al pub, allí nos esperaban todos nuestros amigos. Shaoran estaba con Eriol y otros chicos que no conocía. Estuvimos todos juntos jugando a los dardos y bebiendo unas cervezas.

Poco después, Shaoran y Eriol se acercaron y me estuvieron contando chistes matemáticos.

Meiling y Jun se pusieron a hablar con Eriol por lo que me quedé un momento a solas con Shaoran.

—Eriol me ha pedido que lo acompañe a nuestro piso pero creo que después volveré. ¿Seguirás por aquí?

—No estoy segura, si quieres dame tu número y te aviso si cambiamos de sitio.

Qué excusa más mala para pedirle el móvil, se me podía haber ocurrido algo mejor. Sonrió, me quitó el teléfono y apuntó su número. Después de eso, Eriol y él se marcharon.

Meiling y Jun se acercaron para burlarse, diciéndome cosas de Shaoran.

—¿Qué hablabas tanto con él? —preguntó Jun, levantando las cejas.

Meiling se reía.

—Nada especial, me han estado contando chistes y cómo les va en las oposiciones — respondí con una sonrisa.

—He visto como te daba su número —dijo Meiling ,sin parar de reír.

—Venga Mei, no seas mala conmigo —contesté, mirando hacia otro lado de la vergüenza.

Jun se acercó y me quitó el teléfono.

—Vamos a escribirle algo —susurró a Meiling.

Intenté recuperarlo, pero empezaron a correr por el pub para huir de mí. Sentí pánico de pensar que le pudieran escribir, ellos sabían desbloquear mi móvil. Cuando vieron mi cara de susto, se acercaron riendo y me lo devolvieron.

—Tranquila era una broma, pero deberías escribirle —dijo Jun.

—No me pongas nerviosa, ahora no tengo ningún motivo para mandarle un mensaje — murmuré, sonrojándome.

Meiling me preguntó de qué habíamos hablado cuando estuvimos a solas en su cuarto estudiando, y se lo conté a los dos.

Al terminar, ambos se miraron y Jun me dijo —Ya no tengo ninguna duda de que le gustas, Sakura.

—Sí, yo pienso igual— añadió Meiling, asintiendo.

No supe qué contestar.

—¿Le vas a insinuar algo? —preguntó Meiling.

—¿Qué? No, no pienso decirle nada. Yo no estoy tan segura, a lo mejor solo le intereso para un lío de una noche —respondí, desviando la vista.

—Tendremos que averiguarlo— dijo Jun con una sonrisa malévola.

—Ni se te ocurra decirle nada, ya bastante hiciste con tu maldito reto— contesté, mirándolo con odio y fingiendo estar enfadada.

Ambos se rieron y volvimos con los demás.


Pasó un buen rato y ya era hora de volver a casa, esta vez no me quedaba a dormir con Meiling. Antes de irme, le escribí un mensaje a Shaoran.

Sakura: "Hola, soy Sakura. Ya se ha hecho tarde y me tengo que ir a casa, ¡nos vemos otro día!"

Cuando estaba llegando a casa mi móvil sonó, un mensaje nuevo.

Shaoran: "Vaya, estaba a punto de volver a ir allí pero si ya no estás me quedo en mi piso. Vale, nos vemos pronto".

No pude evitar emocionarme al leer eso. Si yo no estaba no iba a volver... eso significaba algo, ¿no?

Esa noche me dormí feliz, yo también estaba segura de que le gustaba pero me asustaba que solo quisiera algo informal, como lo que tenía antes con Akiho. Eso no iba conmigo, y no quería seguir haciéndome ilusiones si al final me iba a llevar una decepción.


Abril 2013

Seguíamos hablando cada pocos días por Facebook, y ahora de vez en cuando nos mandábamos mensajes al móvil.

Mi cumple se acercaba, Tomoyo y Chiharu me habían propuesto celebrarlo en un pub del centro de la ciudad.

También vendrían otros antiguos compañeros de instituto, y yo se lo había dicho a Meiling y a Shaoran. Ella no iba a poder venir porque ese fin de semana se iba fuera de la ciudad, y él me dijo que había quedado con sus amigos pero que a lo mejor se pasaba a visitarme.

Cuando llegó el día de mi cumple, empecé a recibir felicitaciones de mis amigos.

Tomoyo: "¡Felicidades Sakura! veinte años ya, hace diez que nos conocemos y espero que sigamos juntas muchos más, ¡nos vemos esta noche!"

Chiharu: "Esta noche te tiraré veinte veces de las orejas, ¡prepárate! jajaja felicidades preciosa te quiero"

El corazón me dio un vuelco al ver el siguiente.

Shaoran: "¿Pensabas que se me iba a olvidar, eh? ¡Felicidades! No sé si podré verte hoy, pero celebradlo a lo grande. Un beso"

Mis padres me habían regalado un par de vestidos y pensaba estrenar uno esa noche. Era gris con brillo, puede que demasiado llamativo para mí pero ese día me daba igual.

Me vestí y me maquillé. A las ocho salí de casa, había quedado en el parque pingüino con Tomoyo y Chiharu para ir juntas.

Cuando llegamos, ya estaban allí varios de mis amigos y también gente desconocida. El pub no estaba reservado exclusivamente para nosotros, podía entrar cualquiera.

Nos pusimos alrededor de una mesa, lo estábamos pasando genial recordando anécdotas del instituto cuando escuché a alguien detrás de mí decir hola.

Me volví muy emocionada, pensando que sería Shaoran, y me quedé de piedra al ver que era Kaito.

¿Qué hacía saludándome? Si hacía meses que no hablábamos... ¿Y qué hacía ahí? Qué mala suerte la mía, tenía que aparecer en ese pub justo en mi día.

Puse los ojos en blanco, dando un resoplido, y me di la vuelta sin contestarle para seguir charlando con mis amigos. No tenía ningún interés en verlo ni en hablar con él.