Los personajes no son míos.

Parejas: Naruto x Sakura.


Ya había aceptado que todo lo que conocía toco fondo.

Ya esta, era hora de llegar a la luz del túnel. Que las cosas ordinarias, mis clases de pintura, el tomar café con mi padre en la mañana, el visitar a mi abuela cada domingo, cocinar junto a mi madre, ir de compras, etc. Todo eso ya no importaba.

La vida seguía su rumbo y yo había aceptado que ya no formaba parte de ella.

Le plantee esto a Neji, mi guía ya que no le gustaba el termino ángel guardián, aunque yo lo molestaba con ese apodo. Él me respondió que no, que mi viaje aún no termina, aún estoy en la mitad.

Y hasta que la persona en el mundo de los vivos no encontrara lo que buscaba, yo no pasaría.

Mire al mundo debajo de mí. Era extraño como vista panorámica.

No obstante, solo miraba a mis padres, ya que ver a mis amigos terminaría en llanto.

Siquiera visitaba a Sakura, sintió impotencia. Sin poder ayudarla, solo verla detrás de un vidrio que por mas que golpee y grite seguirá separándome de ella. No poder consolarla, solo verla confundida, preguntándose porque le dolía el corazón.

Sí, yo había aceptado mi muerte. Shikamaru y Choji lo estaban digiriendo. Mis padres trataban de mantenerse día a día, esperando que el dolor se apacigüe lo suficiente como para hacer frente a mi habitación intacta.

Pero Sakura no, porque ni siquiera recordaba lo que tenía que aceptar.


Observe las gotas resbalar por la ventanilla de mi habitación, el día había comenzado con una llovizna de invierno, lo que significaba que no podría ir a la azotea por hoy.

Suspire sin dejar de mirar la ventana.

—¿Sabes? —mire al doctor quien me estaba tomando la presión—, algo que generalmente anima a los pacientes. Es la sala de los recién nacidos.

Enarque una ceja confundida.

—¿Cómo ver unos bebes podrá animarme? —pregunte incrédula. El doctor se encogió de hombros y anoto algo en su libreta para luego mirarme con una sonrisa.

—Solo inténtalo, queda en el tercer piso, puedes ir antes de tus exámenes diarios.

El lugar se encuentra casi desértico de no ser por un hombre sentado y dormitando.

Observe a los bebes detrás del vidrio, muchas cabezas, pequeñas vidas compartidas por un momento antes de irse con sus respectivas familias.

Mire todo ello hipnotizada, ni siquiera me di cuenta de que el hombre se paró cerca de mí.

—¿Alguno es tuyo? —me pregunto, respingue asustada. El chico llevaba con una coleta alta y tenía ojeras bajo sus ojos. No me miró en ningún momento.

—No —respondí simplemente. El chico asintió y señalo a un bulto entre las sabanas con el cabello color negro.

—Shikadai —dijo. Lo mire interrogante—, su madre decidió al nombre.

Abrí los ojos con sorpresa, se veía demasiado joven como para ser padre.

—Sí —dijo con una minúscula sonrisa, lo que parecía una mueca-, todos me ven así cuando les digo eso.

—Debes estar muy contento —le dije—, felicidades.

El chico bajo los ojos y creí que se dormiría ahí parado, no obstante asintió.

—Gracias ... En realidad, la que iba a ser su madrina falleció hace poco, una amiga mía, es un tiempo agridulce.

Me quede callada sin saber que mas decir. Lo entendía un poco, cuando desperté de mi accidente aún seguía viva, pero sin recuerdos. Como un frasco vació.

—Creo que debería ir a ver a mi esposa —le dio un escalofrío—, siento que me esta maldiciendo.

Sonreí divertida.

—Adiós —le dije. El chico me dio la espalda y levanto la mano en señal de despedida.

—Nos vemos, Sakura —mi sonrisa se congelo. No recordaba haberle dicho mi nombre.

Fruncí el ceño y dispuesta a seguirlo, no obstante una voz a mi lado interrumpió de tarea.

—Hola —respingue por segunda vez. Naruto se encontró a mi lado con las manos metidas en los bolsillos. Miraba con tranquilidad la espalda del muchacho quien doblo la esquina del pasillo.

—¿C-como? —le dije incrédula. Naruto se encogió de hombros.

—Recién llegue, pero no me hiciste caso —lo mire fijamente. No, no lo había pasado por alto, sólo había una entrada. Pero decidí dejarlo pasar por ahora, demasiado pensar.

—¿Qué haces aquí? —pregunte en su lugar.

—Esta lloviendo. No puedo ir a la azotea y solo estoy deambulando —respondió colocando sus brazos detrás de su nuca. Me miro con un mohín—, y solo para que conste, no te estoy siguiendo.

Lance un suspiro y me senté en uno de los asientos. Naruto me imitó y se sentó aun lado mío.

—¿Por qué estas aquí? —me pregunto. Yo me encogí de hombros.

—Supuesta mente me haría sentir mejor.

—No, digo por qué estas en el hospital.

—¡Ah! —señale mi cabeza—, amnesia. Hasta que no recupere una parte de mis recuerdos no podre salir de aquí.

—¿Y has recordado algo? —negué con la cabeza. Aquel pensamiento me recorría cada día, ¿Y si nunca vuelvo a recordar? ¿Y si el cuaderno que se encontró en mi mesita de luz continuaba vacío?

—¿Y tú? —pregunte reposando mi cabeza en mis manos.

Naruto no me miró, miraba al suelo.

—Por un amigo —respondió.

—¿Qué le sucedió? —el hizo una mueca como si le doliera algo y dejo caer ambos brazos a un lado de su cuerpo.

—Esta en coma hace un año —Miró hacia la sala de bebes—, ¿Por qué te haría mejor ver bebes recién nacidos?

El cambio de tema me disloco, luego mire también a los bebes. Supuse que era un tema doloroso para él. Debió ser un amigo cercano.

—Lamento lo de tu amigo —dije, porque se suponía que eso se decía en esas situaciones. Vi de reojo como Naruto sonreía.

—Y yo lamento por aquello que no puedes recordar —asentí. Luego de eso no dijimos mas nada, ambos nos mantuvimos en ese pabellón de hospital buscando aquellas vidas que aún siquiera reconocían lo que los rodeaba.

.

.

.

.

Muchas gracias a las personas que comentaron y les haya gustado la historia.