Capítulo Trece
Celos
Básicamente hablaban sobre sus oposiciones (Akiho también era matemática). Los dos habían preparado el temario juntos, y ella quería quedar porque no entendía bien algunas de las cosas que él había escrito.
Noté que Shaoran observaba mi reacción mientras estaba leyendo. Me fijé en que él le escribía normal, pero en el lenguaje de ella notaba cierto tonteo. Al terminar de leer, busqué sus ojos.
—¿Vas a quedar con ella?— pregunté, notando mi voz un poco temblorosa.
—Sí, tengo que hacerlo. Vendrá aquí una tarde de la semana que viene para que le explique lo que no entiende. No te preocupes, no va a pasar nada. ¿No te fías de mí?— dijo, mirándome a los ojos y acariciando mi mejilla.
Claro que confiaba en él, pero sabía que ella iba a intentar algo siempre que lo tuviera cerca.
—Sí, pero en esa conversación coquetea contigo... ¿te has dado cuenta? Y cuando te vea también lo hará— respondí, levantando una ceja.
—Puede ser, pero me da igual. Que haga lo que quiera, no va a conseguir nada— murmuró, encogiéndose de hombros.
Oír eso me tranquilizó bastante, aunque no me gustaba saber que ella estaría cerca de él.
—¿Sabe que estamos juntos?
—No le he dicho nada, pero creo que sospecha algo. Nunca le has caído bien y creo que es porque intuía que me gustabas— dijo con una sonrisa.
—Las últimas veces que la vi, me seguía diciendo que ibais a volver juntos.
—¿Y tú te lo creías? Seguro que ella se lo inventaba para que no te acercaras a mí— respondió Shaoran, poniendo los ojos en blanco.
Pensé que tenía razón. Siempre había sospechado que Akiho me decía esas cosas para que dejara de hablar con él.
—Me lo creí, por eso te evitaba hasta que me contaste que ya no iba a volver a pasar nada entre vosotros.
—Entonces te lo tenía que haber contado antes. Quería intentar algo contigo, por eso me alejé de ella hace meses.
Sonreí al escuchar eso.
—¿Entonces te parece bien?— preguntó.
Suspiré.
—No me apasiona la idea, pero no queda otra.
—Te pones muy guapa cuando estás celosa.
Me ruboricé, mirando hacia otro lado.
—De verdad, no tienes nada por lo que preocuparte. Yo te quiero a ti, Sakura.
Al oír eso, mis ojos se abrieron mucho y lo miré. Él también tenía cara de sorprendido, lo había dicho sin pensar.
—Eh... yo no... no quería decírtelo así por primera vez. Se me ha escapado— murmuró en voz baja.
No pude evitar reírme al verle así. Shaoran sonrió y se acercó otra vez.
—Pero es la verdad. Te quiero, Sakura.
Me besó, su lengua acarició la mía y noté sus dientes en mi labio inferior. El cuarto empezó a dar vueltas y desapareció, sus besos me destrozaban y me dejaban sin fuerzas.
Cuando se alejó, nuestras miradas conectaron. Podría perderme en esos ojos durante horas, el iris empezaba siendo marrón y se iba volviendo cada vez más claro, hasta llegar a ser dorado alrededor de la pupila. Nunca había visto unos ojos así.
—Yo también te quiero— susurré, muriendo de vergüenza.
Shaoran me abrazó, volviendo a besarme.
Después, dijo —Vamos a cenar que tendrás hambre.
Me agarró de la mano y fuimos a su cocina.
—¿Te gusta la pizza cuatro quesos?— preguntó, sacando una de la nevera.
—Es mi favorita.
La metió en el horno y se aproximó a mí con ojos divertidos.
—¿Recuerdas cuando me contaste que te gustaba la comida italiana como a mí? Ahí ya me estaba enamorando de ti.
—Solo me quieres para que te prepare comidas muy ricas, ¿no?— respondí y los dos nos reímos.
Cenamos juntos en su salón mientras veíamos una película. Me podría haber quedado en el sofá acurrucada con él para siempre, pero tenía que volver a casa.
—Este fin de semana no sé si podremos vernos, tengo mucho que estudiar— dije antes de irme.
—Entonces aprovecharé para repasar más de la cuenta, y así tendré tiempo para ti la semana que viene.
Me acompañó a casa y me dio un beso en la frente antes de irse. Me encantaba que hiciera eso, me hacía sentir muy especial.
El fin de semana fue aburrido y pasó despacio, no salí de casa para dedicarme a estudiar.
Lo único bueno del día fue cuando Shaoran me escribió. Me dijo que Akiho iría a su piso el martes por la tarde, y me preguntó si yo estaría en el piso de Meiling.
Probablemente sí, teníamos que ensayar la exposición de nuestro trabajo que nos tocaba el miércoles.
Shaoran: "Cuando Akiho se vaya subiré a verte, espérame"
El martes a las cuatro fui al piso de Meiling. Subí por las escaleras, y cuando pasé por el segundo sentí un poco de rabia al pensar que Akiho estaba allí dentro con él.
Meiling, Jun y yo ensayamos nuestras partes de la exposición, hasta que lo pudimos hacer sin leer nada. Estábamos muy contentos, nos iban a poner una buena nota seguro.
Jun se despidió y se fue, Meiling preparó un té de vainilla y nos sentamos en el sofá. Lo estábamos bebiendo cuando llamaron al timbre. Ella fue a abrir y volvió con Shaoran. Parecía agotado, tras un suspiro se dejó caer en el sofá y se tumbó, haciendo que las dos nos riéramos al verle.
Apoyó su cabeza en mi regazo y me miró a los ojos.
—¿Qué te pasa?
—Me duele la cabeza— dijo, cerrando los suyos.
—¿Qué ha pasado?— preguntó Meiling, volviendo a sentarse.
Él abrió los ojos y buscó mi mirada.
—Ella sabe lo nuestro, Sakura. Nada más entrar a mi cuarto, ha señalado tus libros y la botella que me diste diciendo "eso te lo ha dado Sakura, ¿verdad?". Le he dicho que sí, y que me dijera qué era lo que no entendía. Nos hemos sentado y se lo he explicado todo, me ha empezado a doler la cabeza porque no paraba de hacerme preguntas y pedirme que le explicara otras cosas. Entonces se ha levantado, ha abrazado mi peluche y se ha sentado en la cama, diciendo que me echaba de menos y que me sentara ahí con ella.
Shaoran dejó de hablar al ver que me había puesto tensa. Me rozó la cara con sus dedos, sonriendo para tranquilizarme, y siguió hablando.
—Le he respondido que si ya no tenía más dudas se fuera a casa, se ha levantado muy enfadada y se ha marchado— añadió, sin dejar de observarme.
Me relajé al escucharle, él seguía mirándome mientras tocaba mi colgante con un dedo.
Meiling empezó a reírse.
—Menudo palo, después de esto no creo que vuelva a insinuarse— comentó, mirando a su hermano.
Me extrañó que hablara así de su amiga.
Al ver mi cara, ella añadió —¿No te lo he contado? Cuando mi hermano le dijo que no volvería a pasar nada entre ellos, Akiho dejó de hablarme. Por eso ya no sale con nosotros, resulta que solo era mi amiga para estar cerca de él.
Aquello me sorprendió, pero Meiling siguió hablando.
—Mejor que se mantenga lejos de nuestras vidas, no me gustan las personas así. Está obsesionada contigo, hermanito.
Shaoran resopló.
—No creo que la vuelva a ver, si me dice que quiere quedar otra vez porque no entiende algo le diré que no tengo tiempo.
Yo también esperaba no volver a ver a Akiho, la veía capaz de decirme cosas desagradables si tenía la oportunidad.
Shaoran se quedó un rato con nosotras mientras hablábamos de la presentación.
—Me voy a ir ya Mei, nos vemos mañana— dije, levantándome.
—Yo también me voy, bajo contigo.
Bajamos por las escaleras y, al llegar a la segunda planta, añadió —Te acompañaría, pero todavía estoy un poco mareado.
—Descansa, nos vemos pronto.
Le di un beso rápido y me marché a casa.
Nuestra presentación fue un éxito, ahora tocaba la temporada de exámenes antes de las vacaciones de verano.
Meiling y yo empezamos a ir a estudiar a la biblioteca, aunque algunas tardes me iba a estudiar con Shaoran a su cuarto para pasar tiempo con él. Cada día me sentía más a gusto estando a su lado, ya podía concentrarme y estudiar sin problemas... aunque si me tocaba, mi concentración se iba de paseo.
Una de esas tardes me dijo que descansáramos para merendar algo, una cosa llevó a otra y acabamos tumbados encima de su cama, besándonos apasionadamente. Parecía que mi cuerpo iba a estallar en llamas, incluso me mareé un poco cuando noté su lengua recorriendo mi cuello. Me encantaba abrazarlo y sentir los músculos de su espalda bajo mis dedos.
Tras semejante beso, los dos tardamos un poco en recuperar el aliento. Mientras volvía a casa, pensé en que ese chico me estaba volviendo loca.
Junio 2013
Quedaba una semana para que empezaran los exámenes.
Las oposiciones de Shaoran eran en pocas semanas, y si aprobaba tendría otro examen oral a la semana siguiente. Nos empezamos a ver un poco menos porque no quería quitarle tiempo de estudio, aunque él decía que no se distraía cuando me tenía al lado.
Los viernes iba a cenar con él y alguna tarde estudiábamos juntos, por las noches siempre hablábamos por mensajes o por Facebook.
Tomoyo y Chiharu me convencieron para ir con ellas a una cita triple, querían conocer a Shaoran y presentarle a sus novios.
Pensé en decirle que ese viernes en vez de cenar en su piso podíamos cenar fuera con mis amigas así que ese día cuando llegué a la biblioteca le escribí.
Sakura: "Hola, Shaoran. ¿Qué te parece si este viernes vamos a cenar con mis amigas? También vendrán sus novios, todos quieren conocerte".
No me contestó. Era bastante temprano y él se quedaba estudiando hasta tarde, seguro que seguía durmiendo. A la hora siguiente, al mirar el teléfono tenía un mensaje suyo.
Shaoran: "No te vas a creer lo que acaba de pasar"
Ese mensaje me dejó muy intrigada.
Sakura: "A ver, sorpréndeme"
Shaoran: "Estaba durmiendo, de repente alguien ha abierto la puerta de mi cuarto y ha entrado gritando... Era Akiho. Ha llamado al portero y Eriol le ha abierto, pensando que habíamos quedado como el otro día. Ella ha entrado sin saludarlo, ha venido directa a por mí y ha empezado a chillar"
Me quedé con la boca abierta al leerlo. Se lo enseñé a Meiling, mientras ella lo leía llegó otro mensaje.
Shaoran: "Me ha dicho que cómo puedo estar contigo, que eres una inmadura y que debería estar con ella. También ha dicho que nadie me va a querer como me quiere ella, y después ha intentado besarme. Le he gritado que se fuera y que no volviera a venir por aquí. Eriol todavía está alucinando"
Meiling y yo nos miramos, sin poder creernos lo que acabábamos de leer. ¿Cómo podía haber hecho eso? Claramente esa chica no estaba bien de la cabeza.
—Va a ser verdad lo que dijiste de que está obsesionada con él.
Ella asintió y sacó su móvil para escribir a Shaoran. Yo también le contesté.
Sakura: "...No me lo puedo creer. Espero que no se le ocurra volver más, avisa a tu otro compañero para que tampoco le abra"
Shaoran: "Sí, pienso decírselo cuando le vea. Sabes, cuando estaba diciendo todas esas cosas... yo no podía dejar de pensar en ti"
Sonreí mientras Meiling seguía escribiéndole. Las dos nos miramos y nos reímos, era ridículo que Akiho hubiera hecho eso.
Soltamos los teléfonos y seguimos estudiando hasta la hora de comer.
Ya en casa, me fui a mi cuarto para hablar con Shaoran. Vi que tenía otro mensaje.
Shaoran: "Con lo que ha pasado no te he contestado a tu mensaje de esta mañana, me apunto a cenar con tus amigas el viernes"
Seguimos hablando un rato sobre la locura que había hecho Akiho y sobre la cena con Tomoyo y Chiharu. También les escribí a ellas para avisarles de que Shaoran podía venir.
El viernes llegó y yo estaba un poco nerviosa. Tomoyo, Hiro, Chiharu y Yamazaki iban a conocer a Shaoran.
Al hablar con ellas, decidimos ir al wok. Recordé la última vez que fui y lo que pasó con Yukito después... todo aquello también lo veía muy lejano. La cena fue bien, los cuatro fueron amables con él y no aprovecharon para gastarme bromas pesadas.
Al salir del restaurante, cada pareja se fue por separado.
Cuando nos quedamos solos, Shaoran dijo —¿Y si esta noche te quedas a dormir conmigo?
Un escalofrío recorrió mi cuerpo al escuchar sus palabras.
