Capítulo Diecisiete
Llamada sorpresa
No. No podía ser. Había más chicas llamadas Akiho en Japón... no podía ser ella.
—Sakura, ¿sigues ahí?
Al escuchar la voz de Shaoran, reaccioné.
—Sí, sigo aquí. No creo que sea ella ¿no?
—No lo sé, mañana lo veremos. De todas formas, aunque sea ella ya sabes que no tienes que preocuparte.
Si realmente era ella... seguro que se había enterado de que Shaoran iba a trabajar allí, y por eso había pedido realizar las prácticas en ese instituto. No podía ser casualidad.
Septiembre 2013
Al día siguiente las clases empezaron, Meiling y yo nos sorprendimos al ver la cantidad de trabajos que nos mandaron para ser el primer día. Los profesores también pusieron fecha a varios exámenes parciales... nos esperaba un año bastante duro.
Después de comer encendí mi ordenador para intentar hablar con Shaoran, quería saber si esa tal Akiho era una desconocida o no. Al ver que estaba conectado, le hablé.
Sakura: "¡Hola! ¿Qué tal tu primer día? ¿Te gusta el sitio?"
Shaoran: "¡Sakura! Sí, es un instituto bastante tranquilo y hay buen ambiente, me parece que me va a gustar pasar el año aquí"
Empecé a escribir la pregunta, pero contestó antes de que la enviara.
Shaoran: "Y la chica de prácticas es la Akiho que sospechábamos. He estado hablando con ella, me ha dicho que no sabía que yo trabajaría aquí, que quiere que seamos amigos y que nos llevemos bien"
¿Cómo se podía ser tan mentirosa? Estaba segura de que Akiho sabía perfectamente que allí podría estar con él. Seguro que tenía algún plan retorcido en mente, ahora tenía cuatro meses por delante donde vería a Shaoran todos los días.
Pensar en eso hizo que la rabia se acumulara dentro de mí, pero no dejaría que Shaoran notara lo mucho que me afectaba. Tenía que demostrarle que confiaba en él.
Sakura: "Me parece mucha casualidad, ¿no crees? Pero bueno, espero que no te cause problemas"
Shaoran: "No creo, la he visto bastante tranquila y bien. ¿Tu día cómo ha ido?"
Seguimos hablando un rato antes de apagar mi ordenador, y empezar a organizar todo lo que tenía que hacer para la facultad.
No iba a dejar que Akiho se saliera con la suya, seguramente quería que me pusiera celosa y estropear así nuestra relación. Eso no iba a pasar.
Dos días después estaba en el piso de Meiling, pasamos la tarde organizando los tres trabajos que debíamos entregar en dos semanas y recopilando datos de Internet. Quedamos en que dos tardes por semana las dedicaríamos a los trabajos y el resto al estudio.
Cuando le conté lo de Akiho, ella me dijo que pensaba igual que yo... no había sido por casualidad.
—Aún así tienes que estar tranquila, no puedes volverte una novia celosa. Ya sabes que para mi hermano la confianza es muy importante —dijo antes de volver a mirar su ordenador y seguir buscando datos.
—Lo sé, intentaré no darle importancia —respondí, volviendo también al trabajo.
Ese fin de semana Tomoyo, Chiharu y yo fuimos de compras al nuevo centro comercial. Tenía dos plantas y estaba lleno de tiendas, bares... incluso tenía un cine. Pasamos todo el día allí dando vueltas y probándonos ropa que nunca nos compraríamos, los ratos con ellas me recargaban de energía.
Las semanas siguieron pasando, de lunes a viernes me dedicaba por completo a la universidad.
Un par de fines de semana al mes, Shaoran venía de visita y se quedaba en el piso de Meiling. Yo también dormía allí con la excusa de estudiar con mi amiga, y así pasaba más tiempo con él.
En octubre, uno de esos fines de semana que "me quedaba con Meiling para estudiar", en realidad fui a Yaita para ver a Shaoran.
Me recogió en la estación de autobuses y recorrimos la pequeña ciudad, el instituto donde trabajaba, fuimos a un bar donde le gustaba ir con sus compañeros (intenté no pensar que entre esos compañeros estaba Akiho) para cenar allí y después me enseñó su piso.
Era pequeño pero suficiente para él. Aunque tenía dos cuartos no había querido compartirlo, prefería vivir solo. Esa noche nos acurrucamos en el sofá para ver un rato la televisión, mientras él me hacía cosquillas en las piernas.
—Eres una enana, ¿lo sabías? Si hago así, te puedo agarrar entera —dijo, sujetando mis piernas y levantándome, haciendo que quedara sentada justo encima de él.
—Disculpe usted, señor adulto de casi veinticuatro años.
—Me gusta que seas más pequeña que yo.
Lo miré con ojos divertidos, no me esperaba que dijera eso.
—Siempre he pensado que mi chica ideal tenía que ser unos años más joven que yo, con los ojos verdes y... —alzó una ceja antes de seguir hablando. —Pequeñita, para que la pueda levantar y llevármela donde quiera.
Dicho esto, me cogió en brazos y me llevó a su cuarto sin dejar de besarme. Cada vez que estábamos juntos, notaba todo lo que nuestros cuerpos se echaban de menos. Siempre tenía la necesidad de sentirlo más y más cerca.
Mis labios buscaban los suyos con desesperación, eran mi droga y últimamente no tenía suficiente. Shaoran también mostraba cierta ansiedad en su forma de tocarme y de mirarme, y eso me derretía por dentro. Sus ojos profundos se adentraban en mi alma y parecían descubrir todos mis secretos cuando me observaban.
Lo que más me gustaba era que esos momentos con él se habían vuelto mejores que nunca, supongo que porque sabíamos que teníamos que disfrutarlos al máximo, ya que no volveríamos a estar juntos hasta algunas semanas después.
Siempre que pasaba un fin de semana con él, tardaba un par de días en volver a la normalidad. Meiling se daba cuenta y se burlaba mucho de mí por eso.
—Mi hermano te está dejando tonta —me decía siempre que me pillaba perdida en mis pensamientos.
Diciembre 2013
Última semana antes de las vacaciones de navidad. Ese viernes, Shaoran volvería a China para visitar a su familia, pero vendría a Tomoeda a pasar la tarde conmigo antes de ir al aeropuerto.
Estos meses habían sido complicados, no me gustaba verlo solo algunos fines de semana. Además, mis inseguridades estaban haciendo aparecer dudas en mi mente y últimamente no me sentía muy bien. Saber que estaba todos los días con Akiho me molestaba, no podía evitarlo.
Si Shaoran estuvo con ella fue porque le gustaba, y quién sabe si seguía sintiéndose atraído por ella. Me imaginaba a Akiho intentando seducirlo a diario y esos pensamientos me ponían enferma, al menos esta era la última semana que estarían juntos.
En enero ella ya no volvería al instituto, porque sus prácticas habrían terminado. Según me había contado Shaoran, Akiho tenía pensado seguir viviendo en Yaita hasta verano, cuando volvería a Tomoeda para presentarse de nuevo al examen de oposiciones.
El lunes pasé la tarde con Meiling, repasando nuestro examen del martes. Lo llevábamos bastante bien, estudiar juntas nos ayudaba a concentrarnos mejor. En navidad tendríamos que estudiar separadas los exámenes finales de enero, porque ella también volvería a China.
Al día siguiente, cuando vi las preguntas del examen no pude evitar mirar a Meiling, ella me dedicó una mirada cómplice y empezamos a escribir. Todas las preguntas las habíamos repasado juntas la tarde anterior, nos esperaba un sobresaliente.
Esperé a que ella terminara y bajamos juntas andando a la ciudad, como sospechaba a las dos nos había salido genial el examen.
Ya sólo nos quedaban tres días de clase antes de las vacaciones, y Meiling había decidido irse ya a China aprovechando que no teníamos más exámenes. Prometí enviarle los apuntes que tomara esos tres días, nos despedimos y me fui a casa.
Al llegar comenté con mis padres lo bien que me había ido en el examen, me sentía feliz.
Ya en mi cuarto, encendí el ordenador para contárselo a Shaoran. Cuando inicié sesión en Facebook, vi que tenía una petición de amistad de alguien con nombre de un juego de ordenador. Acepté para ver quién era y, nada más aceptar, me apareció una petición de videollamada con esa persona.
¿Sería Shaoran? ¿Se habría hecho una cuenta nueva?
Respondí, pensando que era él o alguien que me quería gastar una broma... y sentí mi cuerpo congelarse al ver aparecer el rostro de Akiho en la pantalla.
—Hola, Sakura. ¿Quieres saber dónde estoy? —dijo con una sonrisa malévola.
No fui capaz de hablar.
—Vengo aquí a menudo, pero creo que tú no tienes ni idea —añadió antes de enseñarme dónde estaba.
Pude ver que estaba tumbada en una cama, con las sábanas tiradas por el suelo. Pero... ese cabecero me sonaba. Y el color de la pared. Era el cuarto de Shaoran en Yaita, lo recordaba bien de cuando lo visité en Octubre. Yo había dormido allí.
Mi cara de horror tenía que notarse, porque ella se empezó a reír.
—Bueno, ahora ya sabes la verdad. Adiós- dijo antes de colgar.
Me quedé ahí sentada, petrificada. Vi como esa cuenta de nombre "Zelda" desaparecía, la acababa de borrar. Claro, no quería dejar pruebas.
Al rato apagué el ordenador y me levanté para tumbarme en la cama un momento. Un remolino de pensamientos me atormentaba. ¿Akiho... en la cama de Shaoran? ¿Se habían vuelto a acostar?
No podía creerlo, pero lo había visto. Si no fuera así... ¿Qué hacía ella allí? y lo peor... ¿cuánto tiempo llevaban así?
Sentí un gran vacío extendiéndose por mi interior, estuve perdida en mis pensamientos hasta que el sonido de mi teléfono me devolvió a la realidad. Un mensaje de Shaoran, al ver su nombre la rabia hizo arder la sangre que corría por mis venas.
¿Cómo me podía haber engañado? Nunca pensé que él fuera capaz de hacerme eso. De Kaito me lo podía esperar, pero no de Shaoran.
Shaoran: "¡Hola! ¿Y tu examen? Cuéntame"
Ese mensaje no tenía sentido para mí, ya nada lo tenía. La furia se apoderó de mí y fue la que contestó.
Sakura: "¿Qué tal lo has pasado en tu cama con Akiho?"
Guardé el teléfono y busqué mis llaves, necesitaba salir de casa. Con la excusa de despejarme un rato me dejaron salir sin problemas, sin pensarlo fui directa al estanco y compré una caja de mis cigarrillos favoritos.
Llevaba más de nueve meses sin fumar, pero en ese momento me lo pedía el cuerpo. Encendí el primero y caminé hacia el parque pingüino, sentándome en un banco mientras saboreaba el humo que entraba y salía de mis pulmones.
Mi cuerpo aún seguía tembloroso por lo que había pasado. Escuché el sonido de varios mensajes llegando a mi teléfono pero no quise ni mirarlo, en ese momento me daba igual lo que Shaoran hubiera contestado.
Me quedé allí sentada fumando, hasta que vi que el sol estaba a punto de ponerse.
Volví a casa y guardé el paquete en mi cuarto, había riesgo de que mis padres lo vieran pero me daba igual. Ya todo me importaba una mierda.
Antes de dormir, miré mi teléfono. Cinco mensajes nuevos y dos llamadas perdidas, todo de él.
Shaoran: "¿Qué dices?"
Shaoran: "¿Sakura? ¿No me vas a contestar? ¿Por qué has dicho eso?"
Shaoran: "¿De verdad no vas a responder?"
Shaoran: "Tampoco contestas las llamadas, ¿no piensas hablar conmigo? No entiendo por qué has dicho eso, me dijiste que confiabas en mí"
Shaoran: "Vale... como quieras, ya no voy a insistir más"
De nuevo la rabia y el dolor respondieron por mí.
Sakura: "No hay nada más que decir, he visto que ella estaba en tu cama tumbada con las sábanas revueltas. Espero que seáis felices juntos"
Apagué el teléfono y me tumbé en la cama. Esa noche apenas conseguí dormir.
