5 años después...
Mirar hacia atrás no era una opción, no cuando mi objetivo principal era olvidarlo. Empezar a sanar mis heridas y buscar un futuro lejos de todo lo que conocía.
Mi querida amiga Daphne me ayudó en la tarea de buscar un lugar donde vivir y me ofreció que me fuera a vivir con ella y su familia a Irlanda, sin pensarlo dos veces acepté.
— Buen día, señorita Pansy— saluda el pequeño elfo doméstico perteneciente a la familia Greengrass.
— Buen día Waly— tomé asiento esperando a que sirvieran el desayuno.
Al terminar de comer subí a mi habitación por un abrigo, mi varita y mi bolsa para dirigirme al trabajo.
Ser parte de los mortífagos significaba ser excelente en el manejo de las artes oscuras, en mi caso nadie podía ganarme en duelo y en Pociones era la mejor. La familia Greengrass montó un laboratorio especializado en realizar Pociones médicas y que distribuyen a Londres, Alemania, Estados Unidos y aquí en Irlanda.
Y mi conciencia agradece que mis dotes como mortífago sirvan para curar y no para matar, suficiente tengo con cargar con las muertes que provoque en las misiones que nos encomendaban y aunque trataba de no usar la maldición asesina muchas veces me fue imposible no hacerlo.
Salgo de la mansión para poder aparecerme en las afueras del laboratorio donde seguro Daphne ya me espera.
Querido Harry:
Sé que no estás de ánimos para una fiesta pero Draco y yo queremos invitarte a almorzar aquí en la mansión.
También vendrán Luna y Theo con la pequeña Pandora, en serio, espero puedas venir.
P.D. Feliz cumpleaños hermanito.
- H.M.
Dejó la nota sobre el escritorio y observó como la lechuza parda se aleja volando. Sé que Hermy tiene buenas intenciones al invitarme a su casa pero sinceramente lo único que me haría verdaderamente feliz es encontrar a Pansy.
Llevo casi tres años en su búsqueda y a estas alturas las esperanzas se me están agotando.
¿Por qué la vida se ensaña tanto conmigo?
Quito mis lentes y masajeo el puente de la nariz, está comenzando a doler la cabeza. Ya no sé qué hacer... Cada día que pasa la extraño más, no ha pasado un minuto, hora o segundo del día en que no la piense.
Sus bellos ojos verdes, su suave cabello negro como la noche y su piel blanca que recorría con ímpetu cuando nos perdiamos en el calor de una cama...
¡Por Merlín, esa mujer me vuelve loco!
Necesito una ducha de agua fría, para relajar la tensión del cuerpo. Ya listo me dirijo a la cocina donde seguro Kreacher me ha dejado el desayuno preparado. Sólo tomó el café, agarró polvos flu y pronunció el lugar donde voy.
Mi oficina en el cuartel de aurores, agradezco el hecho de que tenga chimenea así me evito las felicitaciones de los trabajadores.
La única forma de sacar de mi mente a Pansy un momento es con el trabajo, a veces salgo a misiones pero últimamente prefiero las labores administrativas, una forma de evadir a Ron.
Después de lo que su hermana hizo y de que se enterara que llevaba una relación con la Slytherin, nuestra amistad se ha ido quebrando. Antes de empezar con el trabajo, mando la respuesta a la invitación de Hermione.
Expediente tras expediente, informes y demás papeles. Mis pensamientos se concentran en el trabajo y la chica con curvas de infarto y carácter fuerte se aparta de mi mente aunque sea por unos momentos...
Los toques en la puerta me sacan de mis pensamientos, murmuro un adelante, y mi amiga se aproxima hasta donde estoy.
— Ya es la hora del almuerzo, no piensas comer algo— me regaña Daphne, hasta parece mi madre.
— No me había percatado de la hora, lo siento— ella pone los ojos en blanco.
— Ya me dí cuenta, estuve como cinco minutos tocando la puerta- me sorprendo con lo que dice y ella se da cuenta— no te preocupes, me imagino en que mundo estabas divagando, más si tomamos en cuenta que día es hoy— me dice con un tono de burla y le doy una mirada de reproche, aunque sí, estaba pensando en él.
Me levantó, tomó mis cosas y con la mirada le indicó que salgamos. Me lanza una sonrisita de suficiencia.
— ¿Comeremos aquí en el laboratorio?.
— Si, sólo estaremos tú y yo, mamá y papá están en una reunión con unos posibles clientes, Tori está de turno en el hospital- asiento en respuesta.
Y aunque mi estómago protesta por falta de comida, no tengo ganas de comer, maldito seas Potter ni aún estando lejos de ti dejas de rondar mi mente.
Cinco años han pasado y el estúpido amor que siento por él aún está ahí, constante y fuerte...
¡Por Merlín ese hombre me convirtió en una blandengue!
Si mis padres estuvieran vivos me aborrecerian al ver como los sentimientos hacia un mestizo me convirtieron en una débil. Pero ellos ya están pudriendose en el infierno y aunque he sido débil la única que me ha visto llorar por el idiota de Potter ha sido Daphne.
— Hoy Draco me ha mandado una carta— menciona como quien no quiere la cosa.
— ¿Y qué decía la carta?— pregunto aunque sé perfectamente lo que dice la dichosa carta.
— Para qué preguntas si lo sabes bien— me dice en tono de reproche— le he dado largas pero sabes que Draco tiene un límite y creó que ya está llegando, no puedes seguir escondiendote Pansy— suspiro y hago a un lado la comida.
— Claro que puedo, tomó mis cosas y me largo a otro lugar— digo enfurruñada y cruzandome de brazos.
— No Pansy, no puedes, ya es hora de que enfrentes a Potter, él tiene derecho a saber...— niego con la cabeza.
— Ese derecho lo perdió cuando prefirió a la Weasley— me levanto dejándola con la palabra en la boca.
Estoy justo donde debo estar... Y sino ya buscaré otro donde Potter no me encuentre nunca.
