SIENDO AMABLE
Baile de Navidad
25 de diciembre de 1994
23:00 hrs.
— Voy afuera a tomar un poco de aire— le anuncie a Ron, este sólo asintió pues tenía la boca llena de pastel de calabaza.
La música estaba a tope y varios alumnos aún bailaban, Hermione incluída. Me pareció raro verla tan arreglada pero igual se veía muy bonita. Los profesores ya se habían retirado, a la media noche era el toque de queda.
Los pasillos estaban vacíos y sólo iluminados por las antorchas, el eco de mis pasos era lo único que se escuchaba. Hoy fue una noche bastante rara, observé como varios de los chicos se quedaban como hipnotizados viendo a las chicas... Y es que todas lucieron sus mejores vestidos... En especial ella...
Cuando entró al Gran Comedor del brazo del hurón se veía hermosa, elegante y orgullosa de lo que es, una sangre pura... Mi corazón se aceleró y mis ojos la escanearon de pies a cabeza.
¿Por qué razón? Ni idea... Me sentí atraído como un imán hacia ella, sus curvas resaltaban en ese vestido color negro de escote en "v", que le llegaba un poco más abajo de las rodillas, su cabello negro siempre liso hoy lo llevaba con ondulaciones y un maquillaje que hacía resaltar sus ojos verdes.
Moví mi cabeza tratando de alejar de mi mente la imagen de Pansy Parkinson, ella me es indiferente, somos enemigos y jamás llegaremos a siquiera tratarnos con amabilidad.
Sin darme cuenta llegué al pie de las escaleras que conducían a la Torre de Astronomía, comencé a subir y a medida que lo hacía escuché unos sollozos; ¿Quièn podrá estar aquí?
Al llegar arriba diviso a alguien sentado en el suelo abrazando sus piernas y el llanto se hace más audible. Prosigo mi camino, al parecer está persona no se ha percatado de mi presencia... Cuando estoy a unos pasos la reconozco, con el cabello alborotado, el maquillaje corrido y lágrimas corriendo por su rostro.
— ¿Parkinson?— se sobresalta y limpia rápidamente con el dorso de su mano las lágrimas.
— Potter...— su voz aunque afectada por el llanto sale fría y cortante.
— ¿Estás bien? ¿Por qué lloras?— imbécil, como si ella te lo dirá.
— Ja, como si te importará, ve dile a la comadreja y a la sangre sucia que estoy llorando para que se burlen de mí— me dice— como si a alguien le importará lo que me pasa— murmura más para sí misma, pero igual la escucho.
— Es bueno hablar de lo que nos preocupa y si tú quieres hablar yo te puedo escuchar, tómalo como un gesto de amabilidad— digo aproximandome hasta donde está ella.
— ¿Y tú crees que yo te diré lo que me preocupa? ¿A ti?— me señala con el dedo y se ríe de forma seca— tú estás mal Potter, bebiste demasiada cerveza de mantequilla o que; soy Pansy Parkinson, de Slytherin y la persona que se burla de ti y tus amigos— termina negando con la cabeza.
Siendo sincero, ni yo sé porqué quiero escucharla y saber qué le pasa, pero cuando la ví con lágrimas en los ojos, tan frágil, tan real... Mi corazón se comprimió y sentí tantas ganas de envolverla en mis brazos, consolarla y decirle que todo estará bien.
Creó que la presión por participar en el Torneo de los Tres Magos ya me afectó la cabeza.
Luce confundida, si hasta yo lo estoy, cómo puedo llegar a preocuparme por lo que le pase a la princesa de Slytherin, se recarga de espaldas a mí en la baranda y da un largo suspiro.
El aire frío de la noche me golpea el rostro, una capa de nieve cubre los jardines de Hogwarts y más allá el Bosque Prohibido luce más tenebroso que nunca pues una densa neblina lo cubre.
Si antes mi cabeza era un mar de confusión ahora lo es más... ¿San Potter siendo amable? ¿Conmigo?
¡Por las barbas de Merlín! O él está borracho o yo estoy más loca...
Cierro los ojos dejando que la brisa me refresque y tratar de recomponer mi máscara, seguro me veo terrible, despeinada, con el maquillaje corrido y con rastros de lágrimas en los ojos. ¡Por Salazar! Un momento de debilidad y quién me encuentra así, Harry Potter...
¿Será verdad que sólo está siendo amable? Sería el primero en tener un gesto amable hacia mí, y tampoco es que yo lo merezca... ¿Cómo puedo confiar en él? ¿Le contaré lo que me pasa?
¡Al diablo! Me volteó y aunque albergue la esperanza de que se hubiera ido, ahí está de pie, con su traje de gala sin la capa, con ese horrible cabello, Merlín no conoce un peine... Sin embargo, luce diferente, aún tiene rasgos de niño. Un poco más alto que el año anterior y debo admitirlo, se ve guapo.
Pansy que estupideces dices...
— Hoy me dieron la noticia de que cuando acabe el colegio seré la señora de Draco Malfoy— suelto la bomba y extrañamente me siento liviana.
¿Se casará con Malfoy? En Hogwarts corre el rumor de que son novios, en una ocasión los ví besándose fuera del aula de Pociones, ella cada que puede se le cuelga cual mono, pero... ¿Esposos?
Maldición, sólo tenemos 14 años, quien a estas alturas se preocupa por un matrimonio, yo por lo menos no si hasta esta noche no me había percatado de lo guapas que son algunas chicas y Parkinson, bueno ella deslumbró por sobre cualquier otra.
Ella no merece un estúpido, engreído hurón oxigenado que cada que puede la trata mal...
Wow, para tu carro Potter, ¿A ti que te importa si se casa o no con el idiota de Malfoy?
Lo que me confunde es que lo dijo con ¿tristeza y resignación?...
— Eso es bueno, ¿no?— comienzo— todo Hogwarts sabe que son novios, deberías estar feliz de que al final serán esposos— hablo un tanto molesto, ni idea el porqué.
— Tú no entiendes...— niega con la cabeza y veo que sus ojos vuelven a llenarse de lágrimas.
Y soy estúpido, tal vez pero igual lo hago, la abrazo, esperando que me rechacé, al contrario se refugia en mi pecho y el llanto vuelve.
— Me tengo que casar con él porque así lo estipula el contrato matrimonial que nuestras familias firmaron al momento de nuestro nacimiento— dice en voz baja y temblorosa por el llanto.
— Eso no es posible...— digo en un susurro— eso es tan anticuado, ¿y deben hacerlo aún cuando no se amen?— ya está más calmada.
— ¿Amor? A nuestros padres no les importa el amor o nuestra opinión, ellos sólo buscan que su linaje de sangre pura siga intacto— me dice amargamente y apartándose de mi abrazo— mis abuelos, mis padres, todos mis antepasados así se casaron y así debo hacerlo yo, sin protestar y sin que valga si estoy o no enamorada de mi futuro esposo.
Eso es tan aberrante, injusto... Nadie ni aunque sean tus padres tienen derecho a decidir sobre con quién te casas, sobre a quién amas...
— No puedes permitir eso, debe haber alguna forma de que ese contrato no se cumpla, no sé, pero no puedes dejar que te obliguen a hacer algo que no quieres.
— No hay nada que se pueda hacer, es nuestra obligación— dice altiva— es una costumbre en nuestras familias— dice limpiando su rostro y volviendo a su máscara de indiferencia.
No estoy de acuerdo con eso, pero yo qué puedo hacer, no es asunto mío...
En ese momento el reloj marca la media noche, es hora de volver a nuestros dormitorios.
— Debo irme, Filch puede andar ya rondando por los pasillos— dice a modo de despedida.
— Piensa en lo que te dije Parkinson— la detengo por el brazo— no tienes que hacerlo si no quieres— sus ojos verdes me observan y como último impulso le doy un beso en la frente— buenas noches Parkinson.
Me voy dejándola de pie y sorprendida por lo que hice y antes de bajar por las escaleras ella habla:
— Ni una palabra de esto a nadie Potter— y como despedida me da un beso en la mejilla.
Altanera, orgullosa, fría e indiferente... Así baja las escaleras y se pierde en la oscuridad de los pasillos.
Y quien quedó ahí sorprendido fui yo...
