El reloj marco las doce del mediodía, hice a un lado los papeles que estaba revisando, masajeo mis sienes, el agotamiento por no dormir bien me está pasando factura. Alguien toca a la puerta, le permito el pase, y una cabellera roja se asoma.

- Aquí está el informe de la última misión- me habla como si fuéramos unos desconocidos.

- Claro, gracias- deja la carpeta sobre el escritorio y sé que quiere decir algo más- ¿Necesitas algo más Ron?- preguntó y él asiente. Lo veo sacar un sobre de su abrigo.

- Mamá me pidió que te diera esto- la tomó y reconozco la letra de la señora Weasley- feliz cumpleaños Harry- dice mi amigo sin dejarme decir una palabra.

Extraño nuestra amistad, los momentos de pláticas luego de un misión tomando whisky de fuego, visitar la Madriguera...

Veo la hora en mi reloj de muñeca, llevo diez minutos de retraso, Hermy va a matarme. Guardo la carta en mi bolsillo, la leeré luego, tomó los polvos flu y digo Mansión Malfoy.

Las llamas verdes me tragan y aparezco en una nube de polvo en la chimenea de la casa de los Malfoy-Granger. El salón de piso de madera oscura está en silencio, seguro ya están en el comedor.

En estos casi tres años de búsqueda, Draco me ha sido de bastante ayuda no somos los mejores amigos pero nos llevamos bien.

- Tío Harry- el pequeño terremoto rubio me recibe cuando llegó al comedor- feliz cumpleaños tío Harry- y deposita un beso en mi mejilla.

- Gracias preciosa- la pequeña Pandora Nott Lovegood de tan sólo cuatro años ya le saca canas verdes a su padre con sus travesuras.

Mi amiga Luna se levanta y me da un abrazo, así mismo me felicitan Nott y Malfoy. Por último se acerca Hermy.

- Feliz cumpleaños hermanito- me dice mientras me abraza y me da un beso en la frente- llegaste tarde, pensé que no vendrías como dijiste en la nota.

- Al último minuto llegó Ron a mi oficina a dejar un informe y me dió una carta que mandó la señora Weasley- le digo.

- Bueno, tomemos asiento, ya la comida está servida.

Procedemos a comer, aunque siendo sincero no tengo ganas de comer, ahora que no estoy metido en el trabajo mi mente sólo tiene capacidad para pensar en Pansy.

Como un poco para no hacer sentir mal a Hermione pues sé que lo hizo con mucho cariño. Agradezco que nadie hablé pues no estoy para contestar preguntas sobre cómo estoy o cómo llevo el hecho de que no he encontrado a la pelinegra.

Al terminar los platos desaparecen y nos dirigimos a la terraza a tomar café con tarta de melaza, hoy no ha sido uno de mis mejores cumpleaños y no lo será nunca si no encuentro a Pansy, ella necesita saber qué pasó, estoy seguro que me odia y puede que hasta tenga otro amor...

Me hierve la sangre sólo de pensar que otro ya ocupa mi lugar. Que otro la haga reír, que sean otros brazos la que la consuelen cuando tiene pesadillas... Maldición estoy a punto de volverme loco.


Potter no es santo de mi devoción, nunca nos hemos llevado bien aunque últimamente nos hemos tratado más por la búsqueda de mi amiga Pansy.

Me fui de culo cuando Hermy me contó que ellos tenían una relación desde finales del quinto año, nunca noté nada extraño en ella, fue bastante astuta para que ni Blaise, Theo ni yo nos diéramos cuenta de su relación con San Potter.

Tengo mis sospechas de dónde puede estar escondida pero hasta no tener algo concreto no pienso decirle al cara rajada, imagino cómo puede sentirse sin saber de ella y darle falsas esperanzas sería mucho peor.

- Chicos Draco y yo tenemos una noticia- comienza mi hermosa castaña, Theo y Luna voltean y Potter despierta de su ensueño.

- Sí, seguro es una buena noticia- dice Lovegood y Hermione asiente con una enorme sonrisa en sus labios.

- Tengo tres meses de embarazo- dice emocionada igual o más que cuando me lo dijo a mí.

Luna aplaude alegre y se acerca a mi mujer a darle un abrazo, mientras que Theo y Potter me dan la mano.

Después de tanto sufrimiento puedo decir que hoy soy feliz con mi esposa y ese bebé que viene en camino. Es por eso que mi propósito es encontrar a Pansy, ella merece también ser feliz.


Luego de dejar a Daphne en el comedor, me encerre en mi laboratorio a seguir trabajando en una poción que ayudará a las personas que han sufrido un obliviate, será una gran novedad en todo el mundo mágico y una gran ayuda para los pacientes que han sido hechizados.

Sin embargo, mi mente no coopera, el estúpido de Potter ocupa mis pensamientos. Sus ojos, su boca, su cuerpo... Siempre me pasa lo mismo en este día de su cumpleaños.

- Argh... Sal de mi mente y mi corazón- le digo al aire, frustrada y siento las lágrimas que quieren salir.

"Nada puede quebrarme..."

Me repito internamente, ya basta de ser una débil a causa del amor que le tengo, él está feliz con su querida Weasley, y yo ya no soy más parte de su vida eso me lo dejó muy claro en esa carta.

Fui una tonta al creer en sus promesas de amor, de que juntos cumpliríamos nuestros sueños. Él sólo jugo con mis sentimientos y mi confianza.

Lo odio con toda mi alma...

Si claro, lo que tú digas...

Cállate estúpida conciencia...

Pero sí, lo amo, soy una idiota por seguir sintiendo este amor por él, hay noches en que no puedo dormir porque sino el muy desgraciado se aparece para atormentarme con su recuerdo.

Me he planteado en mis momentos de debilidad en buscarlo y preguntarle cara a cara porqué me dejó, qué fue lo que hice mal, y contarle...

Tiene derecho a saberlo... Daphne me lo ha dicho siempre pero rememorar esa carta y lo que contenía me hace dar un paso atrás.

¿En qué cambiaría el hecho de que sepa la verdad? En nada, él seguirá con su vida, con su esposa y a estas alturas seguro hasta hijos deben tener.

Así que no, él jamás debe saberlo, este secreto me lo llevaré a la tumba.