CHICA SIN SENTIMIENTOS

Un mes después del Baile de Navidad...

Vacía, es la palabra exacta para describir lo que sentí cuando Potter dejó de abrazarme, sus brazos me transmitieron una calidez que jamás había sentido. Me sentí protegida por sus palabras de aliento y admire la forma en que quería convencerme de que ese contrato es injusto e inválido.

Potter y su gran corazón para ayudar a los necesitados... Debería sentir asco por su debilidad y tanto sentimentalismo pero no puedo juzgarlo porque yo misma me permití ser débil ante él, mis defensas fueron penetradas por el verde de sus ojos y el gesto de cariño implícito en ese beso en la frente.

Tocar su piel por un instante me hizo sentir el corazón latiendo fuerte... ¡Que estupidez!

Han pasado ya casi tres semanas de ese incidente en la Torre de Astronomía y me alivia saber que San Potter no le contó nada a sus amiguitos, desde ese día tampoco hemos cruzado palabra alguna (y tampoco es que lo quisiera...)

¿A quién quieres engañar? Me susurra la conciencia y es que parezco una maldita psicópata dirigiendo miradas furtivas hacía el cara rajada, en el Gran Comedor, en los pasillos a la hora de cambio de clases, cuando tenemos clases juntos... ¡Idiota!

Y cada que alguien menciona la estúpida prueba del Torneo de los Tres Magos, mi corazón salta y una preocupación por lo qué pueda pasarle me embarga... ¡Por Merlín! Si hasta burlarme o insultarlo se ha vuelto difícil.

Tengo que poner mi mejor cara de indiferencia cada que Draco lo quiere molestar, y dirigirle una mirada de odio como debe ser... Y de él sólo recibo una mirada interrogante, como diciéndome en silencio ¿Por qué ya no te burlas de mí? Y en caso de que me la haga verbalmente no tendría ni puta idea de que responder.


Sentir la intensidad de su mirada sobre mí, me inquieta y me intriga de igual manera. Ella cree que no me he dado cuenta de sus miradas y siendo sincero mis ojos siempre la buscan.

Verla caminar tan altiva y orgullosa, ya no se burla de mí o mis amigos pero trata de enmascarar ese hecho en miradas cargadas de odio e indiferencia.

¿Por qué no lo hace? ¿Será debido al gesto amable que tuve con ella?

A pesar de ese pequeño cambio por parte de la Slytherin, estoy conciente que aún somos enemigos, que jamás podremos ser amigos...

De vez en cuando por las noches se viene a mi mente el recuerdo de sus labios sobre mi mejilla, el calor que sentí y como mi corazón saltó de la sorpresa al recibir ese beso. Pero también me asalta el recuerdo de que será una Malfoy y todo por un anticuado contrato matrimonial.

Ignoro el hecho del porqué eso me tendría que importar, la ira que se apodera de mí cuando la imagino vestida de blanco caminando hacia el altar para unir su vida al hurón oxigenado...

¡Potter que imaginación tienes!

Muevo mi cabeza para tratar de despejar mi mente, debo estar concentrado al cien por ciento en la última prueba del Torneo de los Tres Magos.

Mi objetivo es salir vivo de ahí, la gloria se la puede llevar otro.


25 de Junio de 1995.

3:00 de la madrugada.

El castillo estaba más silencioso de lo normal, tenía que ir con mucho cuidado por los pasillos pues un mal paso y todo Hogwarts se enteraría que ando rondando fuera de mi sala común.

Al llegar a la puerta de la enfermería saque mi varita y con un lumus ilumine mi camino. La camilla más apartada de la puerta y cubierta por unas cortinas blancas era mi objetivo.

La ventana junto a la cama dejaba entrar la luz de la luna, murmuré un nox y guarde mi varita.

Ahí acostado, pálido y más despeinado que de costumbre estaba Harry Potter... Según los rumores la copa del Torneo era un traslador, que Cedric Diggory fue asesinado y que el Señor Oscuro volvió...

Con mi dedo índice tocó el dorso de la mano de Potter, se siente fría al tacto, sigo con mi recorrido por su antebrazo que está vendado...

— ¿Qué haces aquí?— susurra, aparto de inmediato mi dedo de su piel.

— Vine a ver cómo estabas— le dije viendo a sus ojos. Trato de incorporarse para quedar sentado.

— ¿Veniste a ver si tus aliados mortífagos o tú Señor acabo con mi vida?— di un paso hacia atrás al notar el tono de reproche— ¿A ti que puede importarte si estoy bien o no?— Aunque sorprendida por su actitud no deje que lo notara.

— Cuanta razón tienes Potter, me vale una calabaza cómo estés— comencé cruzandome de brazos— sin embargo, fue un gesto de amabilidad por lo que hiciste por mí en la Torre de Astronomía— hablé sintiendo enojo conmigo misma por haber venido.

— ¿Amabilidad? Tú que sabes de eso. Todo tú mundo gira alrededor de la prepotencia, el odio y la discriminación hacia los que no son de tu clase— habló viéndome fijamente— tú eres una chica sin sentimientos, nadie más a parte de ti, te puede llegar a interesar— sus ojos antes cálidos, me veían con odio.

Sus palabras fueron como una daga directa a mi corazón, me calaron muy profundo, hiriendo y desangrando todo a su paso...

¿Tenía razón? Por supuesto que sí, los preceptos de mi educación y de la de cualquier sangre pura son el orgullo, el poder, la vanidad, que nadie está por encima de nosotros... Los sentimientos son una pérdida de tiempo en nuestro mundo.

Y por primera vez en mi vida no tuve palabras o argumentos para defenderme, el Gryffindor decía la verdad, soy una chica sin sentimientos pero... ¿Cómo puedo tenerlos si nadie me los ha enseñado?

Y cuando creí que estaba haciendo lo correcto, él me restriega en la cara que no puedo sentir o hacer un gesto amable para alguien que se supone es mi enemigo.

Levantó mi cabeza en alto y sin decir una sola palabra me marcho antes de que las malditas lágrimas salgan y Potter me vea otra vez débil.