Querido Draco:
Tus sospechas han sido confirmadas, la pequeña Pans está aquí en la residencia de los Greengrass.
Al parecer ella cree que yo no sé nada de sus amores con cara rajada, pues según lleva aquí en Irlanda un año, alega que los señores Greengrass la invitaron a trabajar en su laboratorio.
Si averiguó algo más te lo haré saber, saludos a Granger y Cissy.
- B.Z
Así que la pequeña Pans ha estado todo este tiempo escondida en Irlanda y nada menos que con su mejor amiga Daphne.
Las dos son unas serpientes rastreras, lograron engañarme un tiempo... ¡Maldición! Debo hablar con San Potter. Sin dilación le envío una nota para que nos encontremos en mi casa por la tarde.
Sigo con mi trabajo, sin embargo, mi mente no está del todo concentrada... A las 14:00 hrs tomó mis cosas para dirigirme a casa.
Sacudo el polvo mientras salgo por la chimenea, seguro Hermy no ha llegado. Me voy directo al despacho, espero Potter no tarde.
Tenemos que planear muy bien el encuentro entre esos dos, porque si Potter se aparece así por así, será recibido con mil maldiciones de parte de Pansy.
La puerta del despacho se abre, vuelvo mi vista y es mi hermosa mujer.
— Hola amor— saluda mientras se aproxima a mí dándome un beso en los labios.
— Hola, ¿cómo te has sentido?— preguntó preocupado pues hoy por la mañana tuvo un pequeño mareo.
— Estoy bien... Estamos bien— me dice con una sonrisa, tocando su vientre aún plano— espero no hayas venido temprano por un simple mareo, es normal debido al embarazo— reprocha mi esposa.
— No, vine porque cité a Potter para hablar— respondo poniéndome serio— tengo noticias de Pansy.
— ¿Es en serio Draco?— pregunta sorprendida— yo asiento.
Sin decir nada más, los golpes en la puerta nos interrumpen, doy el pase y es cara rajada quien entra.
— Buenas tardes— saluda con un beso en la frente a mi esposa y me da la mano a mí— y bien, ¿para qué me citaste Malfoy?— como respuesta le tiendo el pergamino que mandó Blaise.
Cuando terminó de leer las palabras que Zabini ha enviado, me he dado cuenta que no estoy respirando... ¡Calma Potter! Inhala, exhala.
Pansy está en Irlanda, gracias a Merlín la encontramos... El corazón se me acelera, me siento eufórico.
— ¿Harry? ¿Estás bien?— pregunta Hermione, toma la nota de mis manos, al parecer ella no la había leído.
— ¡Por Merlín! Está en Irlanda con Daphne— comenta sorprendida Hermy— ¿Cómo es que tú sospechabas de que ella estaba ahí?— pregunta al rubio.
— Comencé a sospechar hace año y medio, cuando hicimos el contrato con Daphne para aportar en la investigación de una nueva poción para contrarrestar los efectos de un obliviate— responde Malfoy.
— ¿Qué razones tuviste para sospechar?— preguntó, saliendo del trance en que estaba debido a la sorpresa.
— La primera muestra de la poción que Daphne envío— dice Malfoy, como si fuera suficiente para mí, lo recuerdo... Pansy es una experta en Pociones, nadie más podría hacer una investigación de ese calibre.
— Daphne nunca me supo decir quien era la persona a cargo del proyecto y mediante las muestras que enviaba comencé a ver la firma de Pansy en ellas— prosigue el rubio, en respuesta asiento— además de que Daph sólo confiaría en Pansy para algo así.
— Lo sé, ella siempre soñó con crear una poción como esa, tenía los conocimientos suficientes para hacerlo— digo recordando aquella vez que nos contamos nuestros sueños— y sus frascos son de cristal color verde pálido.
El rastro de una sonrisa se asoma en Malfoy al darse cuenta que conozco a Pansy más de lo que él creía.
¡Por Merlín, la encontré! Mi hermosa pelinegra ha aparecido, necesito viajar inmediatamente a Irlanda...
—Debo verla, hablar con ella, explicarle...— digo de pronto desesperado.
— Para tu carro Potter— me detiene Malfoy— tú no puedes aparecer allá, con tu cara rajada a explicarle— continúa— no habrás pronunciado sílaba alguna y ya te habrá hechizado.
— Draco tiene razón— apoya Hermy.
¿Por qué no entienden que quiero que esto se resuelva cuanto antes?
He pasado tres malditos años buscándola y cuando al fin la encuentro, ellos dicen que no puedo... Aunque pensándolo un poco más a fondo tal vez tengan razón, esa mujer cuando se enoja tiembla todo el mundo mágico.
Trago saliva sólo de pensar en tener a una Pansy enojada por todo lo mal que según ella cree que le hice frente a mí.
Me dejo caer en la silla frente al escritorio de caoba muy fina...
— ¿Qué sugieren entonces?— preguntó un poco más calmado.
— Primero le enviaré una nota avisando a Zabini que ya sabes la verdad— explica Malfoy—segundo creo que lo mejor sería que yo le haga una visita en la Mansión Greengrass, para apaciguar su carácter— explica— Zabini podrá ayudarme a conversar con ella.
— Está bien— aceptó— ¿cuándo planeas viajar?.
— Este fin de semana, solamente se lo diré a Blaise, estoy casi seguro que si Daph lo sabe pondrá de sobre aviso a Pansy— asiento de acuerdo.
Para tratar de calmar el ambiente Hermy nos ofrece una taza de té. Una vez terminó mi té, aviso que me retiro, necesito estar a solas.
Al salir de la chimenea dirijo mis pasos a mi habitación, quito mi abrigo y lo dejo sobre la silla del pequeño escritorio que hay a un lado de la puerta.
Me dejo caer sobre la cama y doy un largo suspiro.
— Te encontré mi pequeña serpiente— digo en un susurro.
El silencio me rodea, a muchos les incomodara este silencio pero a mí me relaja y hace que mis pensamientos fluyan.
Esperó que Malfoy pueda convencerla de que me escuché. Que pueda explicarle cómo fueron en verdad las cosas, que jamás la deje de amar...
Ella es y será siempre la única mujer en mi vida a quien ame.
La amo desde aquella vez en que la ví tan vulnerable, tan real... Aún sin saberlo mi corazón me pedía a gritos que la protegería de la oscuridad en la que sus propios padres la indujeron.
Tan fuerte por fuera pero tan frágil por dentro...
Luche contra los sentimientos que sentía por ella, sin embargo, pudieron más que mi voluntad.
Sólo espera un poco más, me digo mentalmente, un poco más y la tendré a mi lado para amarla, besarla y nunca más separarme de ella.
Sin darme cuenta voy cayendo en un sueño profundo, como nunca antes lo había hecho, y mi último pensamiento es aquella vez en que escuche por primera vez de sus labios decirme:
— Te amo bobo— y una hermosa sonrisa adorno su rostro, sus ojos, par de esmeraldas verdes iluminadas por el brillo de felicidad que sentía en ese momento.
