¿Podemos ser amigos?
01 de Septiembre de 1995
Volver a Hogwarts será un descanso para mí adolorido cuerpo, el señor Tenebroso es implacable con nosotros en los entrenamientos y no crean que yo por ser mujer tengo un trato más delicado de su parte, a veces siento que se ensaña más conmigo que con los chicos.
Daphne a pesar de la negativa por parte de sus padres a juntarse con nosotros, ella está dispuesta a seguir con nuestra amistad, lo cual agradezco, ella es mi única amiga y no quisiera perderla.
El tren va deteniendo su marcha ya todos tenemos nuestros uniformes y túnicas puestas.
Ya en el Gran Comedor, se escucha el parloteo de todos los alumnos ahí presentes. De pronto, siento una mirada sobre mí y al levantar la cabeza mis ojos se topan con unos parecidos a los míos, sólo que estos desprenden amabilidad y calidez... Potter se me queda viendo como idiota, en mi caso le lanzó mi mirada más envenenada posible, aún recuerdo nuestro último encuentro.
Aparto la mirada y sigo comiendo. Cuando hemos terminado nos encaminamos a nuestra sala común. Este año seré prefecta junto con Draco, mañana tenemos la primera reunión para saber el horario de las rondas.
Tengo una habitación propia, es bastante amplia. La cama es de dosel con sábanas blancas, al lado una mesita de noche de madera oscura y encima un candelabro. Además la habitación cuenta con un armario, baño propio y un hermoso escritorio de caoba pintado en café oscuro.
Mis pertenencias ya están aquí, me dirijo al baño para cambiarme el uniforme a la pijama. Tomó una poción para dormir pues siento el cuerpo tenso. Casi de inmediato caigo dormida.
Presiento que este año será más complicado que cualquier otro, no es coincidencia que unos dementores me hayan atacado, tampoco lo es que Dolores Umbridge haya sido nombrada maestra de DCAO, más si tomamos en cuenta que trabaja para el Ministerio y que esta sea cercana a Fudge.
El Ministerio de Magia está vigilando Hogwarts.
Me meto a mi cama para dormir, la verdad me siento muy cansado. Es extraño no dormir con los chicos ahora que soy prefecto tengo un dormitorio propio.
Acostado boca arriba y con las manos detrás de la cabeza, cierro los ojos para tratar de relajarme. De repente, a mi mente acude la mirada envenenada que Parkinson me dió en el Gran Comedor... Fue algo tan repentino, como si mis ojos la buscarán por sí mismos. Se veía un poco más pálida de lo normal, se notaba en su rostro el cansancio, ¿qué le estará pasando?
Fuí un poco grosero la última vez que nos vimos... Pero es que estaba frustrado, me sentía culpable por la muerte de Cedric, por el regreso de Voldemort, ahora tiene un cuerpo y estoy seguro que no se detendrá hasta obtener el poder que desea.
Ella sólo trataba de ser amable y yo la acuse de ser cómplice de lo que había pasado. En vacaciones cada día pensaba en ello, quiero disculparme pero no se como acercarme o si ella permita que yo me disculpe...
Su carácter es tan fuerte, explosivo y siempre quiere tener la razón... Claro y como no si es una hija de papi acostumbrada a obtener lo que quiere cuando y como sea, toda una sangre pura.
Me acomodo de un lado, debo dormir mañana habrá reunión de prefectos antes de que las clases empiecen.
Poco a poco voy cayendo en el sueño con el último recuerdo de aquel beso en la mejilla...
Hermy y yo vamos rumbo a la sala de maestros donde Mcgonagall nos espera para la reunión. Tocamos la puerta y nos permiten pasar.
El hurón y Parkinson ya están aquí. Como siempre nos lanzan su mirada de odio.
- Buenos días jóvenes- saluda nuestra jefa de casa, saludamos y tomamos asiento en el otro extremo de la mesa frente a los Slytherin.
Unos minutos después llegan los demás y la profesora comienza con sus indicaciones.
¿Qué hice para merecer tener como compañero de rondas al idiota de Potter?
Lo que menos necesito en este momento es aguantar la presencia de Potter a mi alrededor, no después de lo que sentí esa noche en la Torre de Astronomía y menos después de lo que el cara rajada me hizo en la enfermería.
Este año será el peor que pase aquí en Hogwarts. Los entrenamientos con el señor Tenebroso, la supervisión del Ministerio, los TIMO'S, mis padres, el maldito contrato matrimonial... ¡Que mierda!
Nos dirigimos a la sala común por nuestras cosas para comenzar las clases y ¡oh sorpresa! Nos toca con los ñoños de Gryffindor.
La hora de la cena llegó bastante rápido para mí gusto, me duele la cabeza de aguantar las quejas de vieja loca por parte de Draco porque le tocó la sangre sucia de Granger como compañera.
No tengo hambre y a las 22:00 hrs comienza la ronda hasta la media noche. A Potter y a mi nos toca el quinto piso.
Draco se despide antes de que acabe la cena, con el mismo mal humor de todo el día. Daph, Theo y Blaise se encaminan a la sala común, dejándome sola... Sin darme cuenta el Gran Comedor ha quedado vacío ni siquiera los profesores están por aquí.
- Parkinson...- genial lo que faltaba.
- ¿Qué demonios quieres Potter?- hablo sin dirigirle la mirada.
- Mmm bueno... Yo quería pedirte una disculpa por lo que pasó la otra vez en la enfermería...- antes de que diga más levantó mi mano para callarlo.
- En primer lugar, no tienes porqué pedir disculpas, tú reacción fue lo normal pues tú y yo no somos amigos- comienzo con la rabia brotando de mí- en segundo lugar, todo lo que dijiste es cierto, soy una chica sin sentimientos así me han educado y nada ni nadie lo podrá cambiar.
- Pero es que sí debo disculparme, no fue mi intención hablarte de esa manera- dice un tanto nervioso- tú sólo querías ser amable y yo me porté como un imbécil.
Mierda y mil veces mierda...
¿Por qué diablos sus ojos brillan como si en verdad estuviera arrepentido por lo que hizo?
Pansy Parkinson te vas a arrepentir algún día de lo que estás a punto de hacer... Maldito Potter y su gentileza. Doy un largo suspiro.
- Está bien Potter, acepto tus disculpas- pongo los ojos en blanco cuando se le escapa una sonrisita que lo hace ver guapo...
¿Qué cosas dices Pansy? Golpeó mi frente mentalmente, el cansancio está haciendo estragos en mí.
La primer semana de rondas con Parkinson ha sido bastante buena, luego que me atreví a pedirle disculpas hemos llevado una especie de tregua no verbal en esas dos horas de rondas por el pasillo del quinto piso.
En público de vez en cuando destila su veneno de serpiente junto a sus amiguitos, sé que es lo que se supone que haga, sin embargo, me es imposible evitar la rabia hacia ella y sus burlas.
Al doblar el pasillo ahí está esperando por mí para comenzar nuestro trabajo como prefectos.
- Buenas noches Parkinson- saludo al llegar donde ella.
- Buenas noches Potter- responde y comienza a caminar.
En un impulso la tomó de la muñeca para que voltee a mirarme, en sus ojos se refleja la sorpresa por lo que hice.
- Mmm yo, quería preguntarte algo- hablo para romper la tensión, ella sólo asiente- ¿Podemos ser amigos?- lanzó la pregunta que venía rondando en mi mente todo el día.
Sus ojos se abren más por la sorpresa, sus ojos verdes me escanean en busca de algo que le indique si es una burla o estoy siendo sincero.
Los segundos se convierten en minutos, ¿cuántos? No sé pero la duda me asalta...
Expectante espero su respuesta pero nada sale de sus labios, a cambio ella se suelta de mi agarre y sale corriendo sin decir nada...
