¿QUIÉN ERES PANSY PARKINSON?
Paró de correr, no sé ni dónde estoy, es un corredor un tanto más oscuro de lo normal, el silencio impera por ahí.
¡Por Merlín! Estás actuando de una forma bastante estúpida Pansy Parkinson.
¿Amigos? Potter quiere que seamos amigos... No, no puedo aceptar eso, primero porque si mis padres se enteran que tengo por amigo a un mestizo, que pertenece a Griffyndor y que es nada más y nada menos que Harry Potter, me torturaran hasta quedar más loca que Bellatrix Lestrange...
Y segundo, no quiero que lo que sea que siento cuando lo tengo cerca crezca a algo más... No puedo permitir llegar a sentir amor por él.
Me dejó caer al suelo llevando mis manos a la cabeza, no sé qué hacer, hay una parte de mí que me dice que lo haga, que acepte la amistad que el cara rajada me propone, pero hay otra que me grita que eso no es una buena idea.
De pronto, el silencio es interrumpido por el sonido de unas pisadas, levantó mi rostro en dirección al sonido. La luz proveniente de una varita me ciega por un momento...
— ¿Parkinson, estás aquí?— la voz de Potter se escucha a unos metros de donde estoy.
— Aquí estoy— anuncio.
— ¿Estás bien? ¿Por qué demonios saliste corriendo como loca?— me dice aproximándose a mí.
— ¿Te das cuenta de lo que me dijiste?— él sólo asiente— Potter no podemos ser amigos— directa y sin anestesia.
Mierda, al ver su mirada triste algo se me retuerce en el estómago...
— Lo sé...— dice en tono resignado— por un momento pensé que podías aceptar, llevábamos varias rondas en una tregua no verbal, sin insultos o malas caras.
Lanzó un suspiro porque es cierto, sólo en público lo insultaba a él o sus amigos, pero en la soledad de la noche, en esas dos horas me permitía hablar o simplemente caminar a su lado como si no fuéramos enemigos. Y acepto que esa "relación cordial", me gusta... Me gusta platicar con él, verlo reírse o sentir esa calidez cuando deposita un beso en mi mejilla a modo de despedida.
¿He dicho antes que voy a arrepentirme por lo que voy a hacer?
Potter y su maldita amabilidad para conmigo van acabar haciéndome una blandengue...
— Está bien cuatro ojos, podemos ser amigos— levanta el rostro y toma la mano que tengo extendida.
Así selle mi destino pues desde ese día nuestras manos permanecieron juntas hasta el día en que el mismo destino separo nuestros caminos...
¡Aceptó! Por un momento pensé que me mandaría a freír espárragos, que me tacharía de loco por querer ser amigos, pero al final aceptó...
Ya en mi habitación me permito pensar las cosas con más calma... ¿Habrá sido una buena idea pedirle ser amigos?
La alegría que sentía hace unos minutos poco a poco se va apagando, se supone que somos enemigos, que debemos odiarnos.
Con el regreso de Voldemort se vienen tiempos oscuros y difíciles, en donde se debe elegir un bando, en contra o a favor, eres blanco o negro, no habrá intermedios.
Y sí, muy en el fondo tengo la certeza de a qué bando pertenecerá Parkinson, nuestros caminos están destinados a separarse.
¿Realmente estoy dispuesto a lidiar con ella, sus prejuicios y el hecho de que posiblemente se convierta en mortífago?
Sinceramente no lo sé... Lo que si sé es que me permitiré conocerla más, entablar una amistad aunque está tenga fecha de caducidad y porque extrañamente a su lado me siento bien...
Sé que estoy arriesgando mucho al querer acercarme a ella, esto que siento puede convertirse en algo más que amistad pero no puedo evitarlo quiero estar cerca de ella... Conversar, verla sonreír, conocer que esconde bajo esa máscara de indiferencia...
¿Quién eres Pansy Parkinson?
Ya llevamos casi dos mes de curso y es toda una mierda, la vieja Umbridge está metiendo las narices por todos lados en Hogwarts... Seguro que pronto decreta que no podemos respirar dentro del colegio.
Con Potter, nuestra "amistad" digamos que vamos bien, a veces conversamos sin ningún problema, nos reímos de cosas sin sentido pero a veces hay días en que quiero lanzarle un crucio porque se comporta como un verdadero idiota.
Somos polos opuestos, él es gentil yo soy grosera, él es tímido yo soy directa... Él es bueno yo soy mala, y de eso estoy conciente pues mi destino es ser parte del bando de la oscuridad y aunque no lo diga en voz alta él también lo sabe.
Y a pesar de todas nuestras diferencias no puedo dejar esta "amistad" porque estar cerca de él me hace bien, siento que puedo ser yo misma, no del todo, pero si una parte de mí la ha llegado a conocer.
Llevo casi cinco minutos esperando al bobo de Potter, muy extraño pues siempre llega primero que yo, nos toca hacer ronda en el sexto piso.
Últimamente ha estado bastante raro en su comportamiento, casi no habla con los tontos de sus amigos, lo he visto comer apartado en la mesa de Griffyndor y todos lo tratan como si tuviera viruela de dragón.
Y es que nadie creé que el señor Tenebroso volvió, ni siquiera el Ministerio quiere aceptarlo y la Umbridge se ha encargado de desprestigiar lo que Dumbledore dice sobre ese tema.
Pobres tontos se caerán de culo cuando vean que Lord Voldemort en verdad regresó. En mi opinión se hubiera quedado en el agujero más recóndito que existe en el planeta, sus malditos entrenamientos me dejan muerta, pero es mi deber y no puedo llevar la contraria de las costumbres familiares.
Me sobresaltó al sentir como alguien toca mi hombro y como acto reflejo mi varita ya está apuntando al individuo que se ha acercado.
— Maldición Potter, me has asustado, por poco y te hechizo— le digo guardando mi varita en la túnica.
— Lo siento, te hablé pero al parecer estabas en tu mundo, por eso te toque el hombro— me dice con expresión de susto en el rostro— si que eres rápida al sacar tu varita.
— La práctica, supongo— le digo y el desconcierto se refleja en sus ojos— olvídalo, ¿dónde demonios estabas?— le preguntó cambiando de tema.
— Estaba dando una vuelta por los linderos del Bosque Prohibido y el tiempo se me fue hablando con Luna— contesta mientras comenzamos a caminar uno al lado del otro.
Asiento como respuesta, pues extrañamente el hecho de que haya estado conversando con la Lunática me molesta... ¡Que infantil soy!
Unos diez minutos antes de que acabe la ronda, Potter me propone ir a la Torre de Astronomía, acepto pues necesito que el aire fresco de la noche me aclare los pensamientos.
No sé si son ideas mías o Parkinson se puso extraña luego de mencionarle que estuve con Luna, que tonterías pienso, ¿por qué se enojaría ella por eso?
Una vez hemos llegado a la Torre nos apoyamos en la barandilla para admirar el paisaje... Una hermosa luna llena con unas cuantas nubes a su alrededor, la brisa fresca nos pega en el rostro, es una bonita noche.
Al parecer Pansy está metida en sus pensamientos y me permito observarla, la luz de la luna le da en el rostro y le da un brillo muy bonito a su piel blanca, su corto cabello negro como la noche se mece con el soplar del viento y sus ojos brillan como si fueran dos esmeraldas...
— Si quieres una foto, te la doy con gusto— dice burlona haciéndome apartar la mirada de ella.
— Claro así puedo espantar a los ratones con tu foto— le sigo el juego.
— Ya quisieras Potter los ratones se enamorarían de mí, yo soy hermosa, mejor enseñales una foto tuya— dice riéndose.
Y en momentos como éste es que sale a flote una parte que estoy seguro nadie conoce de Pansy Parkinson, relajada, divertida y hermosa, muy hermosa...
Cuando nos damos cuenta son más de la media noche, en el punto en que nos separamos para ir a nuestras salas comunes, está vez me tomo el atrevimiento de tomar su mano, ella no la aparta y sin esperar nada más depósito un beso en su mejilla y le deseo buenas noches...
¿Quién eres Pansy Parkinson? Le digo a la nada en la oscuridad de mi habitación, quiero conocerte, quiero resolver el enigma que eres...
