La pequeña Lily corría de un lado a otro, del columpio al resbaladero, su cabello pelirrojo se movía al compás del viento y su risa la hacía ver más bonita de lo que ya era.
El parque era su lugar favorito pues le gustaba mucho jugar con otros niños, entablar una amistad le era muy fácil, mandona igual que su madre pero con un gran corazón como su padre... Físicamente es una niña de piel blanca, pelirroja y ojos verdes, la viva imagen de su abuela paterna.
Muchas madres en el parque al venir por primera vez me preguntaron si era mi hija pues en lo físico no es nada parecida a mí y a pesar de tener el mismo color de mis ojos los de mi pequeña princesa son cálidos y desprenden amabilidad...
Consultó la hora en mi reloj, calculó que Blaise y Daphne ya se hayan ido a su cita, procedo a llamarla.
— Lily...— ella voltea y su risa desaparece de inmediato— vamos pequeña es hora de volver a casa— hace un puchero adorable pero que puede ser usado en tu contra si caes en la tentación.
Viene arrastrando los pies y con los brazos caídos.
— Mami no me quiero ir todavía— dice con su angelical voz.
— Debemos irnos o no quieres ver a tu hermana, seguro que ya llegó de su clase de piano— se cruza de brazos.
— Está bien pero de camino a casa me compras un helado, ¿si?— y de nuevo el puchero.
— Mmm...— hago como que lo pienso por un momento— está bien, vamos— y su sonrisa vuelve a aparecer.
Esa sonrisa es mi debilidad así como lo fue la sonrisa de su padre.
Hay días como hoy en que los recuerdos de mi pasado con ella me asaltan y la nostalgia se deposita en mí corazón como un puñal que está ahí clavado y que sangra poco a poco, indicando que duele pero que no mata.
Luego de salir de la reunión con el Ministro para el informe mensual no tuve cabeza para seguir trabajando, Ron está en Lacock desmantelando un laboratorio de pociones que operaba ilegalmente.
En verdad me alegra haber recuperado la amistad con mi pelirrojo amigo, ya que él no está decido caminar por las calles de Londres.
Sin embargo, el bullicio de la ciudad me aturde, y una idea asalta mi mente, así que me introduzco en el primer callejón que veo y desaparezco...
El sendero de piedra me guía hasta mi destino. Llego hasta el muro de piedra y la verja color negra, digo la contraseña y está se abre con un crujido debido a que en mucho tiempo no había sido abierta.
El verde del césped y los diferentes colores de las orquídeas que lo adornaban ahora luce todo marchito...
... — Ya por favor quítame la venda de los ojos— dice Pansy haciendo un puchero muy adorable.
— Dentro de un momento, ten paciencia— le digo mientras la sigo guiando por el camino que llega hasta la casa.
Una vez hemos pasado la verja, nos detenemos.
— Bien, llegamos— le quitó la venda de los ojos— bienvenida a su casa futura señora Potter— le susurro al oído.
Se queda estática, sus ojos recorren todo el jardín, con el césped bien cortado y de un verde que brilla con los rayos del sol; las orquídeas de diferentes colores le dan ese toque alegre al lugar y el cantar de los pájaros es una melodía armoniosa que te relaja.
— ¿Mi casa?— pregunta luego de salir del instante de sorpresa.
— Así es, tú casa, nuestra casa...— sin darme tiempo a decir nada más, da la vuelta y se tira a mis brazos.
— ¡Por Merlín! Es hermosa, muchas gracias amor— me dice feliz— nuestra casa, donde formaremos nuestra familia y seremos felices.
— Por supuesto, mi Pans, seremos felices, siempre— tomó su rostro entre mis manos y la beso con todo el amor que puede haber en mí...
... Está es la casa que sería nuestro hogar, el lugar donde viviríamos y donde nuestros hijos crecerían, donde nos amaríamos...
Luego de que sus padres desaparecieran jamás quiso volver a pisar la mansión Parkinson, pues ese lúgubre lugar sólo le traía malos recuerdos. Por esa razón compre está casa, que es suya y lo seguirá siendo siempre.
Abro la puerta de madera de roble, los muebles están cubiertos por sábanas blancas, el piso tiene una capa de polvo y algunas telarañas cuelgan del techo.
Es una casa modesta, si la comparamos con la clase de lujos a los que ella estaba acostumbrada, sin embargo, quedó fascinada con todo el jardín, los muebles, las habitaciones, el patio trasero... Se veía la felicidad reflejada en su rostro y en el brillo que tenían sus ojos...
Y ahí en ese lugar que debió ser habitado hace muchos años me permito un momento de debilidad para sacar toda la frustración, el enojo y la tristeza que llevo en mi interior.
¿Por qué la vida me alejo de ella?
Y con mis propias manos arrojó todo lo que me encuentro a mi paso...
— Hola tío Blaise— saluda mi pequeña al moreno.
— Mmm hola Lily, ¿qué tal el parque?— pregunta con expresión extraña en el rostro, pues aún no se acostumbra a que tengo una hija y que esta lo llamé tío.
— Pues jugué mucho pero mamá me dijo que ya nos teníamos que ir— de nuevo hace el puchero— de camino a casa me compró un helado de limón con fresa— dice alegre, es su helado favorito.
— Que bien Lils, seguro estaba muy rico ese helado— le dice Blaise mientras despeinado su cabello con una mano.
Mi pequeña se aparta y sale corriendo escaleras arriba a su habitación...
— Lily ten cuidado, no corras— le grito pues siempre hace lo mismo, tomó asiento frente a mí amigo.
— ¿Sabes? Es extraño saber que eres madre— dice entrecerrando loa ojos.
— Ya deja eso, no seas tan dramático, tú también algún día puedes llegar a convertirte en padre— le digo y abre los ojos sorprendido.
— No,no,no por el momento ni quiero hijos— dice casi histérico.
— Mami ya llegué...— el grito de mi otra pequeña se escucha.
— ¡Oh por Merlín! Llegó la otra— dice Blaise negando con la cabeza— en serio Pansy con una sobra y basta, ¿por qué demonios tenías que tener dos?
Y mi carcajada inunda la estancia, mi querido amiga cuando quiere puede ser muy gracioso y dramático a la vez...
Cosa 2 como llama Zabini a mi hija Amely llega corriendo con Daph detrás de ella, me da un beso y se tira al regazo del moreno para darle un abrazo y un beso.
— Hola tío Blaise, ¿podemos seguir con mis clases de ajedrez mágico?— le dice haciendo ojitos de cachorro.
— ¡Merlín qué hice para merecer esto! Está bien, vamos— acepta y se levanta con Amely en brazos rumbo a la terraza donde está el tablero.
Hace tres días que mi amigo se enteró que soy madre de esas dos pequeñas, Lily y Amely, el pobre se desmayo cuando lo supo, ambas se han ganado el corazón de su tío Blaise como ellas le dicen y él aunque no lo demuestre tanto sé que también las quiere, tanto que hasta apodos les puso...
Lily es cosa 1 y Amely es cosa 2, según él son unos personajes de unas caricaturas muggles que son acompañadas por un gato con sombrero mágico, al parecer Granger lo ha influenciado bastante con eso de las cosas muggles.
He de decir que yo también me acostumbre a varias cosas muggles y mis pequeñas van a una escuela mientras ingresan a Hogwarts, algo inevitable pues en ese momento todo Londres mágico sabrá que tengo dos hijas.
Daphne y yo nos quedamos conversando en la sala hasta casi la hora de la cena.
