Los primeros rayos del sol comenzaron a colarse por entre las nubes y los pájaros con su melodía indicaron el inicio de un nuevo día.

Debo parecer un loco sentado en el pórtico de la casa con la ropa sucia y los ojos rojos de llorar... El descargar un poco la carga interna me hizo bien, pues ahora tengo la certeza que lucharé porque Pansy vuelva a mi lado y ser felices sin que nada ni nadie se interponga.

Me levantó y vuelvo al interior de la casa, tomó mi varita y reparo todo lo que destrocé, limpio el polvo, corro las cortinas para que la luz natural ilumine toda la estancia.

El jardín vuelve a tomar ese verde brillante y el aroma de las orquídeas inunda el ambiente.

La casa queda lista para que su dueña vuelva a ocuparla, de eso estoy seguro...

Alguien toca la puerta, indicó que pase y es Theo quien ingresa a mi oficina.

— Traje el contrato ya revisado para que lo firmes— anuncia mientras toma asiento frente a mí escritorio.

— Bien, sólo terminó de firmar estos permisos para que el embarque de asfodelo salga está tarde hacia Irlanda— una vez lo hago firmó lo que Theo ha traído.

— ¿Cuándo te vas a hablar con Pansy?— pregunta, hago a un lado los papeles.

— Me voy el sábado por la mañana, Hermy ya tiene el permiso de salida y la activación del traslador— comunico.

— Sólo espero que la testaruda esa te escuche y que luego pueda conversar con Potter— dice Theo— ese hombre parece muerto en vida.

— Lo sé— suspiro— créeme yo estaría igual si Hermione no estuviera a mi lado.

— Ni me lo digas, Luna y Pandora son todo mi mundo, ya lo verás cuando tú hijo nazca— comenta mi amigo con un brillo especial en sus ojos.

Y le creó ya desde antes que nazca la ilusión de tener a mi hijo es muy grande, Hermy y el o ella serán todo mi mundo.

La relación entre mi madre y yo era casi nula, desde que tengo uso de razón jamás la ví alegre, triste o enojada, en realidad su rostro nunca dejaba a la vista lo que podría estar sintiendo.

Un rostro frío e imperturbable era lo que todo el mundo que la conocía recibía de su parte. Físicamente era muy parecida a ella, cabello negro, largo y lacio, pestañas largas, con una belleza que a cualquiera dejaría con la boca abierta pero sus ojos eran de un azul penetrante que te hacían temblar si así se lo proponía.

Mi pequeña Amely es una niña tímida, se le da muy mal tratar de entablar una amistad, es muy analítica y reservada; de piel blanca, con una sonrisa hermosa que muy pocas personas conocen, pelirroja y de ojos azules, igual de penetrantes que los de mi madre.

Y su cabello es el sinónimo del desastre, no hay nada que lo controle, es igual al de su padre...

Ellas lo son todo para mí, mis días son mejores desde que nacieron y no me arrepiento de haberlas tenido.

El sábado llegó más rápido de lo que hubiera querido, el jueves Blaise le avisó a Draco que yo ya estaba al tanto de su llegada y de las sospechas de que Pansy se encontraba aquí conmigo.

Estoy muy nerviosa, se supone que Draco estará aquí para el medio día... ¡Por Merlín! Esto será un desastre cuando Pansy lo vea aquí.

Hemos puesto un hechizo antiaparición, las niñas están en sus clases de ballet y Tory irá por ellas... Ese es otro asunto Draco no sabe de ellas y se caerá de culo cuando lo sepa, pues le advertí a Blaise que ni se le ocurriera decirle por carta.

— Daphne, necesito tu ayuda— me sobresaltó al escuchar la voz de Pansy entrando a mi habitación— ¿qué pasa? Ni que hubieras escuchado un fantasma— dice mientras de deja caer sobre la cama.

— Mmm es que estaba pensando en unas cosas— le digo— ¿en qué puedo ayudarte?

— Mañana es mi cita con Kyle Dunne— dice lanzando un suspiro.

— Por fin aceptaste su invitación— le digo sonriendo— caíste en sus encantos.

— Para nada, acepté para que dejara de mandarme flores con sus ridículas notas— dice rodando los ojos.

— Está bien, vamos a tu habitación para ver qué te vas a poner— la tomó del brazo y la arrastro a su habitación.

Por lo menos esto me distraera de la llegada de Draco y Pansy estará ocupada como para darse cuenta de que tendremos visita a medio día...

Llegó el día de volver a ver a mi querida Pans, desde niños fuimos muy unidos y la considero una hermana. Cuando se desapareció del mapa admito que me preocupe mucho y en todo este tiempo la he extrañado.

— Amor, ya está todo listo— anuncia mi castaña.

— Cuídense mucho, no hagas esfuerzos— le recuerdo— Potter y la comadreja vendrán a verte en lo que yo no estoy.

— Está bien, no te preocupes— me dice dándome un beso en la mejilla— estaremos bien, además estoy embarazada no inválida.

— Igual debes cuidarte— tomó su rostro y le doy un beso en los labios.

Un carraspeó nos hace separarnos.

— Potter, ¿qué haces aquí?

— Vine a dejarte está carta, quiero que se la entregues a Pansy— se aproxima y me da el sobre con la carta.

— Claro yo se la doy— le digo guardandolo en la bolsa de mi saco.

— Bien, el traslador se activará en un minuto— anuncia Hermione.

Le doy un último beso a mi esposa y la mano a Potter. El carrito de juguete comienza a brillar, me acerco y lo tocó, de inmediato siento el tirón.

Lo primero que veo cuando siento el suelo en mis pies, es a Blaise sentado en un sillón, se levanta y se aproxima a saludarme.

— Hermano, ¿qué tal el viaje?— dice dándome la mano.

— Todo bien, ¿llevas mucho esperando?

— No, llegue hace poco. En realidad, vine tarde porque dejé a Tory en el centro de Dublín— comenta Blaise.

— Bien, vamos, cuanto antes hablé con Pans mejor, Potter le ha enviado una carta— le digo mientras caminamos fuera de la oficina donde he aparecido.

Una vez fuera, nos introducimos a un callejón para que Blaise nos aparezca en la mansión Greengrass.

Un elfo nos espera en la estancia para que se ocupe de mi maleta.

— Espera en la terraza, iré a buscar a Daphne, debe estar en su habitación— asiento y el elfo me conduce donde Zabini dijo.

Subo las escaleras y escucho voces provenientes de la habitación de Pansy. Tocó la puerta y escucho el pase.

— Queridas he llegado— anunció.

— Por fin llegas tonto— dice Pansy lanzandome una blusa— ¿llegaron puntual a la clase las niñas— pregunta.

— Hasta la pregunta ofende mi querida Pansy, su tío Blaise Zabini las llevó a tiempo.

Pone los ojos en blanco y vuelve a lanzarme algo, está vez una falda.

— Pans vamos a la terraza, te tengo una sorpresa.

— ¿Tú me tienes una sorpresa? No gracias, no quiero caer en otra de tus bromas.

— Anda vamos, no seas cobarde, te aseguro que no es nada malo.

Me acerco y la tomó del brazo para que se levanté de la cama, pero opone resistencia.

— No, por favor Blaise debo encontrar algo que ponerme para mi cita de mañana.

— Eso lo puedes hacer después— le digo jalando su mano— a las buenas o las malas, tú decides Pansy.

— ¡Por Merlín! Si que eres insistente, está bien vamos.

Ella toma la delantera en el camino hacia la terraza, Daph y yo vamos detrás de ella.

Una vez llega a la terraza, dice:

— ¿Dónde está mi sorpresa?

— Aquí— se escucha la voz de Draco— hola mi querida Pans.

La pelinegra hace el amago de salir corriendo pero Daphne le impide el paso.

— No, Draco vino a hablar contigo de algo muy importante, debes escucharlo.

Ella intenta desaparecer pero se da cuenta que no puede y como no tiene escapatoria, da la vuelta y toma asiento frente al rubio.

— Bien, te escucho.