Potter; el martes por la mañana Pansy te estará esperando en la mansión Greengrass para hablar contigo.
Haz todo el papeleo correspondiente para que realices el viaje. Cuida mucho de mi esposa en estos días.
- D.M
¡Gracias a Merlín! Aceptó que nos veamos para conversar, estos días se me harán largos y la espera será tediosa... En tres días podré volver a verla.
DOMINGO (DÍA 1)
Cuando los primeros rayos del sol hacen acto de presencia anunciando un nuevo día, yo ya estoy despierta y si dormí una hora creó que es mucho decir.
Los pensamientos no me dejaron de rondar la cabeza en toda la maldita noche... La carta, la verdad, el reencuentro con Potter y lo peor la cita con Kyle está noche.
¡Por Merlín! Me siento tan cargada de emociones que en cualquier momento explotaré...
Me levantó para darme una ducha fría, tal vez así la tensión de mi cuerpo se disipa un poco.
Ya duchada, me dirijo a la habitación de las niñas, con cuidado abro la puerta. Aún duermen...
Me dedico a observarlas. Son tan hermosas y tan diferentes la una de la otra. Son como agua y fuego.
En medio como separación entre las camas, una mesita de noche de caoba pintada en color blanco con pequeñas flores de distintos colores, encima reposa una foto muggle de él...
Hablarles de él fue una decisión muy difícil para mí, sin embargo, lo hice porque sé que ellas no merecen perderse la oportunidad de tener un padre y porque tarde o temprano se iban a enterar, no podía tapar el sol con un dedo y preferí que fuera yo la que les contará una parte de lo que pasó, por lo menos la parte buena y todas las aventuras que vivió junto a sus amigos.
Amely puede parecer una niña muy desapegada pero es ella quien más me pide conocer a su padre y creó que muy pronto se le hará realidad ese sueño.
Salgo de la habitación rumbo a la cocina, necesito un café urgentemente, hoy será un día muy pero muy largo...
Trato de levantarme pero un brazo impide que me mueva, como puedo volteó para quedar frente a frente con Blaise. Me quedo como tonta viéndolo dormir.
— Buenos días rubia— su voz me sobresalta.
— Tonto me asustaste— y él sólo ríe— buenos días— le digo dejando un beso en sus labios— debo levantarme ya, seguro Pans está como loca con eso de la cita con Kyle.
— Por fin, hoy conoceré a ese tal Kyle— dice serio— a ver qué pinta tiene ese.
— ¿Estás celoso?— le digo riendo— no te preocupes, es un buen chico, tiene buenas intenciones con nuestra amiga.
— ¡Ja! Eso ya lo veremos. Y mientras tanto seguiré durmiendo, es muy temprano aún— dice mientras se voltea y comienza a roncar señal de que se ha dormido.
Sonriendo me dirijo al baño y tomar una ducha, para luego ir en busca de Pansy haber cómo amaneció...
Tocó la puerta de su habitación, escucho el pase y entró, está sentada en la cama con un libro en las manos.
— Buen día, ¿qué tal dormiste?
— Fatal, casi no dormí— dice suspirando.
— ¿Estás segura de ir a la cita con Kyle?— le preguntó— tal vez deberías aplazarla— le sugiero.
— No, no puedo dejar que mis problemas con Potter afecten mi vida como hasta ahora ha sido— dice tajante— así que vamos ayúdame a buscar que ponerme— se levanta rumbo al armario.
— Buenos días Hermy— saludo a la castaña.
— Buenos días Harry, ¿dormiste bien?— pregunta cautelosa.
— Sí, ayer antes de quedarme dormido llegó una lechuza de parte de Malfoy— comento— avisando que Pansy quiere que conversemos el martes.
— ¡Que gran noticia Harry!— dice emocionada— el lunes haré todo el papeleo para que viajes a Irlanda, en verdad espero que todo esto se resuelva— dice mi amiga tomando mi mano.
— Gracias hermanita, yo también lo espero— sin más que decir nos disponemos a desayunar.
Hoy no tengo trabajo así que pasaré el día con Hermy y seguramente Ron vendrá en un rato.
— Jaque mate tío Blaise— pronuncia con orgullo cosa 2.
— ¡Por Merlín! ¡He creado un monstruo! Me has ganado las últimas diez partidas.
— Blaise por favor no seas tan dramático— dice mi amigo rubio.
— ¿Yo dramático?— para nada digo restándole importancia— pero en verdad está pequeña será una digna Slytherin, es muy astuta.
— Tan digna como su madre— todos volteamos hacia donde Pansy ha hablado.
Está bajando las escaleras, con su caminar tan elegante y orgullosa como siempre, con un vestido negro largo, que deja ver sus curvas, con el cabello recogido en un moño de lado y un maquillaje sutil que destaca sus largas pestañas y sus ojos verdes.
— Mami estás muy bonita— dicen al unísono las niñas.
— Gracias mis princesas— contesta regalandoles una hermosa sonrisa, se nota que las ama más que a su propia vida.
— ¿Y el tal Kyle? ¿Por qué aún no aparece?— pregunta Draco.
— No debe tardar en llegar, por favor no se pongan en plan hermanos protectores— dice Pansy señalandonos con un dedo.
Ambos levantamos los brazos en señal de rendición.
En ese momento la puerta del salón se abre dejando ver al susodicho que viene acompañado por Waly.
— Señorita Pansy, ha llegado el señor Dunne— avisa el elfo desapareciendo en el acto.
— Buenas noches— saluda.
Tanto Draco como yo nos ponemos de pie para saludar.
— Buenas noches, Draco Malfoy— se presenta el rubio extendiendo su mano— él es Blaise Zabini, somos amigos de Pansy— estrecho su mano también una vez que Draco lo ha hecho.
— Un gusto, mi nombre es Kyle Dunne— ambos asentimos.
Sin embargo, antes de decir nada más la pelinegra se aproxima hasta él.
— Bien, ya se presentaron, vámonos, niñas pórtense bien y haganle caso a tía Daphne— ambas niñas asienten y puedo notar en sus caritas que no están muy de acuerdo en que su madre salga con el tipo ese.
Pansy suspira y apura el paso hacia la salida seguida de Dunne.
Una vez el auto se ha detenido, Kyle baja para abrir mi puerta, toma mi mano y salgo.
"El duende irlandés", es un exclusivo restaurante mágico en pleno centro de Dublín, cuenta con dos plantas, una fachada estilo victoriano, pisos de mármol color verde olivo, comida irlandesa y un pianista que ofrece la música que ambienta el lugar.
La recepcionista nos conduce a la planta alta donde una mesa bien arreglada para dos nos espera. Desde ahí la vista es maravillosa, puedes observar toda la ciudad iluminada tanto por la luz artificial de los faroles como por la luz de la luna.
Kyle aparta mi silla para que tome asiento y luego él hace lo mismo frente a mí.
— Me alegra mucho el que hayas aceptado la invitación a cenar— dice con una bonita sonrisa.
— Dicen que el que persevera alcanza— digo sonriendo yo también.
— Así es, y mi objetivo es alcanzar tu corazón Pansy— comenta viéndome fijamente.
— No empieces por favor, si acepte está invitación fue para no verme tan descortés contigo.
Sin chance para contestar pues el mesero ha llegado con el menú. Ordenamos el especial del día que traen de inmediato.
Conversamos de cosas triviales mientras degustamos la comida y el vino tinto.
Kyle Dunne es un mago sangre pura nacido en Irlanda, estudio en Ilvermorny pues sus padres se mudaron un tiempo a América, una vez terminó sus estudios regreso a su tierra natal para estudiar Medimagia.
Yo lo conocí cuando aún tenía sesiones con la psicóloga en el Hospital Mágico de Dublín.
Es un chico muy guapo no lo niego, alto, cabello entre castaño y rubio, ojos azules y piel blanca.
Cualquier mujer caería rendida a sus pies si él lo quisiera, es amable, con buenos modales y sexy. El paquete completo para ser el esposo ideal.
Yo sólo lo veo como un amigo pues mi corazón le pertenece sólo a un hombre...
La verja de la entrada a la mansión Greengrass se abre para que el auto ingrese. Se estaciona frente a la puerta principal y baja para abrir mi puerta.
— Muchas gracias por la velada— le digo sincera.
— De nada, fue un placer pasarla contigo— dice dejando un beso en el dorso de la mano— espero se repita de nuevo.
— Ya veremos— le digo sonriendo.
— Buenas noches Pansy— se despide dándome un beso en la mejilla.
— Buenas noches Kyle, y de nuevo gracias por la velada— él asiente y yo dirijo mis pasos hacia la entrada.
Cuando volteó él ya está arriba del auto.
Ya en mi habitación comienzo a desvertirme para ponerme el pijama. No fue tan mal que digamos, en verdad pase un rato agradable con Kyle y por lo menos dejé de pensar en Potter y nuestro reencuentro por un momento.
Un reencuentro inevitable, debo enfrentarme a él y a lo que sea que tenga que decirme. Poco a poco el sueño va llegando y caigo rendida, espero dormir lo suficiente para recuperar lo que no dormí ayer.
